18 Sept 2020 · 35 min
Podcast interview (Humano Puente, season 2) where César Trombino interviews Susana Alonso about her transition from a 45-year career in journalism to becoming a communicator in the bioexistencia consciente movement. Susana recounts lifelong yoga practice, chronic spinal problems (protrusion and hemangioma), extensive conventional and alternative treatments, a turning-point therapeutic experience (decodificación/Reorixina/Diksha-related events) leading to dramatic physical improvement, and subsequent work helping others as a communicator. The episode mixes personal narrative, case examples of symptom resolution (rodillas, calcium loss), and reflections on meaning and purpose.
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Hola, bienvenido a la segunda temporada de Humano Puente Podcast. Mi nombre es César Trombino, consultor en bioexistencia consciente. Para conocer más sobre Humano Puente te invito a recorrer nuestra página web humanopuente. Com o buscar Pablo Almazán Humano Puente en redes sociales. También ucreciavianchi humanopuente en Instagram.
En este encuentro pude disfrutar de una charla con un ser maravilloso, llena de muchos pasión, tranquilidad, amor, fuerza. Conocía algo de su historia y quería escucharla en profundidad. Comunicadora por transitar como profesión la comunicación y ahora comunicadora de la bioexistencia consciente en Palermo, Capital Federal. Ella es Susana Alonso. Hola, su bienvenida. Bienvenida a este espacio maravilloso que ya estoy recibiendo tantas cosas lindas y ahora es el turno de encontrarnos, que hace rato lo esperaba. ¿Cómo estás?
Muy bien, ¿Y vos? Tanto tiempo hace que no nos veíamos. Ahora con esto de la pandemia hemos dejado de vernos.
Muy bien, nos vemos virtualmente, nos vemos como el inconsciente no distingue, estamos acá frente a frente y es maravilloso. La gente, como siempre digo, no nos ve, pero nosotros nos estamos viendo y nos grabamos. Así que bueno, la idea es encontrarnos, saber un poco de bozu y un poquito sé de tu historia, pero quiero compartirla, sé que es maravillosa y bueno, vamos paso a paso, sabiendo un poco. Contanos quién sos, comunicadora. Ya te hice una presentación, pero ¿Cómo fue tu proceso, tu historia, algo de vos?
Bueno, algo hay publicado en las redes porque Pablo alguna vez filmó un vídeo, me publicó y después publicó también en su página. Pero siempre es bueno para recordar de pronto que yo venía por otro camino. Nada que ver. Mi profesión siempre fue de periodista y locutora, es más, era periodista de política.
Eso me interesa, me interesa. Vamos por ahí. Primero vamos paso a paso.
Bien, bien. El camino del periodismo, llegaste ahí. La profesión sabemos que siempre repara historias. Me imagino que hay una historia. Me siento identificado un poco con tu historia porque vengo de familia de radio y demás, por algo estoy haciendo esto y estamos conectados en ese sentido. ¿Cómo fue tu paso de llegar a esa profesión y empezar a conectarte con otros caminos?
Bueno, yo desde muy chiquita y esto que parece una anécdota tonta, tiene muchís que ver con lo que fue mi síntoma desde que tenía 4 o 5 años, que quería ser locutora. Es más, mi papá me había fabricado una especie de micrófono con una lata en la terraza, y yo cantaba, bailaba, pasaba los avisos y saludaba. Yo quería ser locutora, pero después con los años, quería ser locutora, pero de noticias, contar noticias. Y claro que tiene muchísimo que ver.
Con la historia de mi clan. Y bueno, llegué al periodismo muy joven, trabajé durante 45 años, pasé por todas las secciones, menos deportes, porque no quise, porque no me gusta, no que no me gusten los deportes, no me gustaba ese tipo de tarea. Pero trabajé muchos diarios, en radio, como corresponsal de varias radios del interior, de varias provincias, porque fui periodista parlamentaria durante 15 años, y desde el Parlamento cubría diputados, a veces senado, también para los diarios, para revistas y para radios, donde trabajaba de manera efectiva como corresponsal. En esa época no había redes, no había Internet, aunque estoy hablando de hace pocos años, pero bueno. Así que bueno, era una tarea que me apasionaba. Además trabajaba muchísimo, muchísimas horas por día, y era mi pasión el periodismo. Ahora, yo paralelamente tenía una vida, como yo decía, tengo una vida paralela, de la cual mis compañeros ni en el Congreso ni en los diarios sabían. Y era que desde más o menos, desde los 17 años, yo empecé a hacer yoga físico. Primero yo nací en Mar del Plata, y fue un lugar donde cuando yo llegué, no sé por qué, me atrajo el cartel de yoga. Obviamente uno ahora se da cuenta. Yo dije uy, esto está lleno de viejas, porque eran mujeres como de 40 años, suponete, yo era una adolescente prácticamente. Pero igual estaba fascinada con lo que hacía con todas ellas.
Y bueno, después seguí el camino de yoga, me vine a vivir a Buenos Aires al poco tiempo de casarme y. Y seguí practicando yoga muchísimos años.
Pero era como algo que yo necesitaba y no sabía por qué. Empecé camino de meditación, conocí y practiqué físicamente casi todas las líneas que existen, fui a muchísimos maestros.
Y tuve dos profesorados de yoga en distintos lugares de años de estudio. Pero yo no quería ser profesora de yoga, quería nada más que practicarlo. Y por una cuestión que tenía detectada desde la adolescencia, que tenía una columna con montones de problemas, yo sabía que me hacía bien. Entonces los últimos, creo que los últimos 20 años de mi vida, practiqué a Iyengar, que es un yoga mucho más fuerte, mucho más terapéutico, pero bueno, de hecho me recibí, bueno, me recibí, tuve uno de los profesorados, era de yoga terapeuta, para cuidar mi columna, porque yo sabía que tenía problemas, sobre todo después de los partos, me había quedado rotada la quinta lumbar, eso me lo habían dicho por los dolores que tenía, y además, bueno, la profesión, la máquina de escribir, la escorrida. Así que así fue hasta el año 2013, que yo estaba trabajando como periodista, pero desde casa, no, 2014, perdón, 2014 empecé, 2014, 2015, empecé a trabajar por Internet desde casa. Yo estaba fascinada, qué bueno, puedo, viste, escribir en pijama y después salir a la casa.
Está buenísimo, puedo hacer lo que quiera, además puedo escribir cosas en el horario que se me da la gana. Bueno, pero resulta que con toda esa libertad que tenía, que no la había tenido antes físicamente, empecé a sentir unos dolores muy agudos. Fui a un osteópata conocido, y bueno, me puso más o menos en su lugar. Él tiene una técnica que es tibetana, que te toca una o dos veces por año nada más la columna.
No lo hacen con frecuencia. Y cuando Yo a los 15 días fui más dolorida que antes, me hace una radiografía, es posible que tengas una hernia, yo no te voy a tocar. Bueno, es largo toda la historia, la radiografía no dio nada más que una desviación ahí que yo sabía. Finalmente conseguí, entre tomografía y resonancia, que se viera que tenía una protrusión en la quinta lumbar, perdón, la cuarta sobre la quinta, la quinta lumbar sobre la primera sacra, pero entre la quinta lumbar y la cuarta, a la altura dentro de la médula, había un hemangioma. El hemangioma es un tumor de sangre, es como para que te imagines, o quien escucha, un orillo de dos lanas de colores. Una lana son las arterias, la otra son las venas, y están entrelazadas. Y lo grave era que se veía que se estaba agrandando, osificándose. Y por otra parte, la protrusión, que es bastante frecuente. Yo tenía ya en la columna, mi columna tenía muchos problemas, la protrusión lo que estaba haciendo era apretarme. A esa altura los nervios que van hacia las piernas son tres grandes, importantes, los tres tenía apretados, entonces cada día se me hacía más difícil caminar. Cuando ya. Cuando fui a hacerme la radiografía, ya fui con bastón, bueno, por supuesto el osteópata no me tocaba. Me dijo cuando vio los estudios, en realidad esto habría que operarlo, pero las posibilidades son nulas de que esto quede bien.
¿Qué podía pasar?
Podía pasar que tenían que ser dos equipos médicos, uno de traumatólogos y otro de neurocirujanos. Mientras el traumatólogo trataba de acomodar la vértebra, los cirujanos, los neuro. Tenían que tener la médula tomada para que no fuera abierta, digamos, para que no hubiera. Y si llegaba a ver eso, bueno, no sé qué pasaba, me quedaba inválida. Me explicó mucho eso Gerardo, el osteópata.
Bueno, yo no me quería operar, porque además la operación podía, si es que conseguía hacerla, porque no se hace generalmente.
Las posibilidades de recuperación eran por lo menos estar tres o cuatro meses boca abajo, sin moverme. Así que bueno, te imaginas la angustia, la depresión, el miedo. Empecé a buscar todas las posibilidades que existen en el mundo. Yo estudiaba paralelamente medicina china.
Me he tratado durante más de 20 años con medicina china, en una escuela que yo respetaba mucho y que tiene muchas, muchas como sucursales, no se llaman, Bueno, muchos lugares de esa escuela, en muchos lugares del mundo. Allí me vieron, de hecho me estuvieron tratando por el tema de dolor, pero no pasaba nada. Las cincuenta y pico de escuelas hicieron una clínica y determinaron que era imposible trabajar más que calmar apenas el dolor. Busqué recursos en la medicina cubana, porque yo sabía que en recuperación eran muy buenos. Bueno, estuve acá en Buenos Aires, hay.
Una delegación, probaste todo, digamos, y eso.
Fue lo que me dio un impulso, porque ellos acá, bueno, mandaron los estudios a Cuba. Cuando volvieron los estudios, yo estaba decidida a irme a Cuba como fuera, no me importaba cuánto cobraran, vendía la casa, lo que fuera, yo sólo quería caminar. Y además, sin darme cuenta, hacía algunas cosas que ahora las sé, que es lo que nosotros llamamos rituales, yo los hacía. Estaba segura que me iba a sanar después, si querés te los cuento. Pero me di cuenta mucho tiempo después, estaba convencida de que me iba a sanar de Cuba. Cuando recibí la respuesta, bueno, fue terrible porque me dijeron que no me iban a pasar presupuesto porque operarme era muy complicado, muy complejo y con ninguna posibilidad de garantizar una recuperación.
OK, está bueno el contexto que estás dando, más allá de que parece mucha información, pero lo interesante es lo que pasó después, por eso todo esto es maravilloso saber lo intenso que fue todo para que personas que están en situaciones similares entiendan cómo lo viviste. Así que por eso te estoy dejando hablar maravillosamente atento. ¿Y entre eso llega Humano Puente o cómo fue?
No, no fue. Lo cuento con estos detalles porque protrusión tiene cualquiera y un hemangioma en una médula también. Ninguna de las dos cosas son terribles, salvo que estén todas juntas y que el hemangioma crezca, se esté osificando, me esté apretando y no me deje caminar y era inoperable, o sea eran dos síntomas asociados. En mi caso una cosa muy rara, muy loca. Bueno, se ve que para que se despertara el síntoma.
Acá de Cuba me dijeron que no fuera y acá la delegación cubana me dijo mira, lo único que te puedo mantener con un poco menos de dolor es aplicación de ozono. Así que dice unas sesiones de ozono Y ahí empecé a caminar un poco menos dolorida, con bastón y fui a meditar, cosa que yo había dejado de hacer por supuesto, porque no me podía sentar. Ah, te aclaro que no me sentaba en un taxi porque no llegaba. Era terrible, los dolores eran espantosos. No quiero hacer una queja de esto, pero la verdad que era insoportable mi vida en esos días y en esos meses. Y fui a meditar con Diksha, yo soy Diksha Giber, hice el seminario con Marcela y cuando me vio con bastón.
Me yo quiero hablar con vos, me acompañó a esta casa, te quiero comentar de una terapia que conozco que te puede servir. Yo ya estaba descreída de todo, imagínate.
Y sí hiciste todo.
Claro. Entonces me mirá, yo tuve dos protrusiones cervicales y se me sanaron con esto que se llama decodificación, algo así me dijo, porque tampoco se acordaba muy bien el nombre.
Y yo le ¿Y eso qué es? Y me no, bueno, vas ahí, son unas charlas y ya está. Le pero mira, se me había quedado hablando años haciendo terapia, de hecho cuando estaba así esto no es psicológico. No, es que esto no es psicológico. Marcela no sabía explicarme. Yo en ese momento estaba mal, o sea, lo único que buscaba era meditar realmente para ver cómo hacía para soportar. Y me dijo, en un momento dado, me escribió el nombre y el teléfono de una consultora y me tomá, sólo vas a perder dos horas de tu vida.
Lo decimos mucho eso últimamente.
Claro. Y entonces se fue, Bueno, y yo dudé un poco, realmente estaba mal. Bueno, llamé a la consultora, fui, el proceso fue largo, ella me avisó estos huesos, es más larga la cuarentena, estallo cerebral. Bueno, me explicó todo esto de las sesiones que necesitaba, que de pronto me iba a sentir peor. Hice dos sesiones. Ya después de la segunda sesión le pregunté qué era esto y ahí me enteré la existencia de Pablo Almazán.
Recién ahí, recién después de pasar por un proceso de consultas y. Y las consultas imagino que para que te generen querer saber, te movieron mucho.
Me movieron mucho, aunque yo estaba cada vez peor, los dolores eran insoportables, a mí me dieron hasta morfina de todo lo que se te ocurra, y no había nada que me calmara. Pero bueno, yo miraba mucho en YouTube había mirado muchísimas, porque además siempre estuve interesada en lo que yo en ese entonces creía que todo era terapia alternativa. Y Almazán no lo vi nunca. Esto es rarísimo, ¿No? Recién ahí me dijo, bueno, busqué la página y me inscribí en las jornadas, porque yo, y tengo un caso que después si querés te lo cuento. Me reía porque lo repasaba, ya vamos.
A llegar ahí, ya vamos a llegar a eso, que me encanta, porque esa.
Persona me dijo lo mismo que yo, yo quiero entender de qué se trata esto, y yo me río porque me lo dijo, digo, sí, yo también quería. Nunca entendí con la cabeza, esto es por otro lado, ¿Viste? Esto pasa por otro lugar. Bueno, fui a las jornadas. En la jornada yo no podía subir la escalera de Venezuela, la sede. Pablo lo cuenta esto en el vídeo y se ríe porque yo estaba enojadísima y dije si sabía no me hubiera notado nada porque no podía subir con el bastón, el termo, el changuito, viste, Eran muchas horas, tres días. Y bueno, Pablo ahí me preguntó, me vio como alguien le contó que yo estaba enojada, me vio como desmayada entre tres sillas porque no podía sentarme en una sola. Y me preguntó qué pasaba, le conté que estaba haciendo deco e igual empezó a indagar un poco más. Y bueno, después de un bloqueo que tuve, que esto, y lo cuento porque es importante que la gente sepa, porque a veces creen que esto es como. Viste que sale todo como con rueditas y por ahí uno aún. Nosotros tenemos bloqueos del inconsciente, porque eso se debe a que hay un dolor muy profundo, no es por otra cosa. Entonces llegar a ese dolor es tan terrible que uno se bloquea y se olvida. Entonces me preguntó qué me había pasado antes, cuál era la cuestión emocional, que por supuesto yo la sabía y además se lo había dicho a la otra consultora, y me bloqueé. Estuve un rato hasta que finalmente, bueno, salió y con muchísimo llanto mío, muchísimo, me acuerdo que fue. Me derrumbé y.
No puedo evitar emocionarme. ¿Mirá Pablo se acercó y me mira, Susana, bueno, me abraza por supuesto, como es el de cariñoso? Y me podés tomar lo que sea, si querés, andate a tu casa. Esto ha sido muy fuerte. Yo creo que empieza una recuperación en este momento, porque fue así, boom. Un derrumbe, lo que nosotros decimos explotó la bomba emocional. Y bueno, igual yo fui dolorida como podía, hice las jornadas.
Mientras tanto vino el reorixin, y después del reorixin ahí vi exactamente la historia, el secreto familiar que estuvo guardado durante tres generaciones.
Que es el síntoma del hemangioma en la médula. Es algo que no se puede revelar. De hecho después también me di cuenta que los nueve hijos de mis abuelos, los nueve tenían problemas de oído, mi abuela también. No eran sordos del todo, pero todos tenían. Y yo de chica estaba obsesionada con mucho miedo a ser sorda.
Y por algo también tu carrera de comunicación, digamos, de tratar de dar voz a esos secretos y a un montón de cosas.
Así es, así es. Así que bueno, salió ahí el secreto y después empezaron a pasar los dolores. Yo paralelamente hacía un tratamiento kinesiología, iba a un kinesiólogo que bueno, me ayudaba un poco porque me estiraba, pero me subían entre dos a la camilla, estaba re dolorida. A medida que fui progresando, cada vez iba mejor, me paraba de otra manera.
Y bueno, el kinesiólogo me yo te veo que caminas distinta. Le vos sabés que yo siento que se me fue esto de las lumbares, mirá. Y me puse las manos a los pies, o sea, me agaché y él no lo podía creer. Así que hicimos una radiografía nueva, una resonancia nueva, y la resonancia me dio que había desaparecido el hemangioma y que las vértebras se habían acomodado solas.
Emocionante, maravilloso.
Es algo increíble. El kinesiólogo, bueno, me sigue mandando gente, ¿No? ¿Y me dice, yo todavía pienso cómo la estructura tan rígida se mueve? ¿Y yo le digo, bueno, no dicen que la fe mueve montaña? Bueno, acá el inconsciente mueve los huesos.
Claro, porque creo que muchos al escuchar esto les pasa, si no están tan metidos como nosotros, que lo damos ya por hecho. Estos milagros lógicos y demás, hay muchos y hasta me ha pasado que me han si, maravilloso que una persona que está con una angustia, qué sé yo, se le vaya, pero que un hueso se recupere. Que un hueso. Me llegó un mensaje maravilloso de una consultante que se le recuperó un hueso que no estaba. Apareció el señor mostrando las resonancias, diciendo esto no puede ser posible. Ese tipo de cosas parece algo tan lejano para muchos, pero está bueno que lo cuentes en primera persona, porque si no parece que hay muchos que dicen sí, vos me lo contás, pero quiero que me lo diga la persona. Y acá vos sos, como dice Pablo.
El ser que lo vivió y te lo puede contar, y que le podés hacer preguntas y lo puedes tocar, como dice él, hasta con Flor Ceruti, con su celiaquía sanada y demás. Así que me interesaba mucho saber eso de vos. Y también como sabemos cada consultante que viene en este proceso de sanarnos a nosotros mismos, y de que vienen reflejos nuestros y espejos nuestros y demás. Sé que como decís vos, la kinesiología, el kinesiólogo me mandó muchos consultantes, eso tiene que ver con personas con síntomas que te venían a seguir sanando. Y parte de eso es a donde quiero llegar, que cuentes algún caso que tenga que ver con esto de la tercera etapa. Las personas no entienden, pero si los huesos, músculos, lo que quieras contar, algún caso que te haya llamado la atención.
Mirá, tengo muchísimos de huesos, pero voy a dar uno, porque es la misma persona con dos síntomas. Es una mujer, vamos a llamarla María, que cuando vino tenía 51 años, además venían duelos, su hermana se había muerto hace un mes estaba muy mal, los dolores de sus dos rodillas eran muy fuertes, tenía las dos rodillas luxadas desde su nacimiento y no pisaba con los talones, caminaba como si fuera una puntita de pie, siempre, desde muy chica.
Nunca había escuchado.
Sí, yo tampoco. Bueno, viste que uno de medicina nada, el kinesiólogo me mira Susana, yo no sé, te la mando por las dudas, porque además está tan deprimida porque la hermana había fallecido, pero la verdad no creo que esto tenga arreglos, una hiperlordosis terrible, pero bueno, ella está decidida a intentarlo porque le conté tu caso y vino y aproximadamente a los cuatro meses, cuatro meses y medio me mandó un mensaje, o sea, siguió viniendo en estos cuatro meses. Hicimos Línea de tiempo, proyecto y sentido, fuimos a Reorixina y encontramos todos los programantes y yo estaba en Bariloche, estábamos en el Congreso con Pablo el año pasado y de pronto me entró, cuando nos íbamos a comer, me entró un mensaje en el celular de María donde decía Susana me acaba de decir Román, se llame kinesiólogo Román, me acaba de decir que me cambió totalmente la postura de la hiperlordosis. Mirá, bueno, vos sabés que yo lo leí, me puse a llorar de una.
Manera porque te toca profundamente. A mí también me emociona.
Claro, estaban todas las compañeras ahí porque vamos a comer y me dijeron ¿Qué te pasó? ¿Qué te pasó? Y llora y seguía llorando porque la emoción fue tremenda, ¿No? Porque uno también sabe que esto es posible, pero una cosa, yo no sé el inconsciente del otro si realmente puede, porque también se trata esto, nosotros no somos sanadores, yo lo digo cada vez que aparezco en las redes, no somos sanadores, nosotros somos un puente y ayudamos.
A sí, y me sano a mí mismo, por eso vienen personas con esos síntomas y en cuanto el otro me está mostrando lo mucho que estoy sanando, eso es maravilloso, cuando el otro me dice estoy sanando o mi cambio fue maravilloso, yo me agradezco porque siento que estoy sanando yo y eso es lo que lo que estamos transitando. Este camino lo vivimos así. ¿Y.
Hay algo que hayas encontrado que sentís que fue la clave o algo que hayan encontrado juntos para ese síntoma?
Sí, sí, fueron varias cosas, de hecho esta mujer sigue trabajando de otras cosas, porque ahora estamos trabajando otras. Me dijo de trabajar otro síntoma que no tenía que ver con lo ocio, es un síntoma de comportamiento, digamos, nada que ver. Y al mes y pico, cuando ella tenía que volver para hacer el pis, me dijo mira, me manda una foto que la tengo de ella. Ella sigue con el kinesiólogo haciendo sesiones de ejercicios por Internet. Entonces él la vio en la pantalla y le ¿Vos estás haciendo algo con Susana? Y ella le sí, pero no de huesos, porque ya está. Ella dio por sentada que las rodillas luxadas no se iban a sanar.
Estamos haciendo otro tema, es un tema de pareja. Y él le bueno, no sé qué pasa, pero permitime que te tome una foto. Entonces le tomó la foto y se ve que las dos rodillas están derechas, las tenía totalmente torcidas. Bueno, ahí tengo. Es la misma persona, es una persona que ahora está haciendo el camino, vino a una charla hace un tiempo y está trabajando. Bueno, sí que encontramos muchas cosas. Lo fundamental de las rodillas luxadas fue la bisabuela peregrina, el nombre de la bisabuela. ¿Mirá vos que simbólico, que a los 15 años la pisó un caballo, le rompió las dos rodillas y le dijo a ella en ese.
Pero sabes una cosa? Yo no puedo hacer nada, no puedo caminar, solo lavarropa sentada, pero por lo menos ahora mi familia me respeta y me escucha. La gran desvalorización de María. Hay todo un tema de no reconocimiento de sus papás hacia ella. Hay una gran desvalorización, como hay siempre los que tenemos problemas de hueso, pero esa desvalorización muy profunda viene de mucho más arriba, no es de esta vida. En este caso es esta bisabuela, seguramente hay alguien más, porque esto queda, pero lo importante es que a partir de eso ella también tomó conciencia y está buscando un cambio en una relación que es difícil. Así que esto es maravilloso y es un camino. Es un camino.
Y entonces, claro, porque los 15 años sabemos nosotros que están muy relacionados a la rodilla. Y esta persona con 15 años, el caballo sobre las rodillas es muy claro y muy de diccionario, como decimos muchas veces. Maravilloso, Maravilloso y emocionante, porque imagino la caída de fichas con esa historia para esta persona.
No sabes cómo le ha cambiado el cuerpo a esta persona. Es otra, es otra. Cambió su postura, su manera, camina con los talones, puede apoyarlos, tiene las rodillas derechas y además tiene un impulso diferente en su vida. Y me gustaría agregar algo, no es de ella, fue mío. Esto a veces pasa, me ha pasado con muchos consultantes, será porque también me pasó a mí, que hay síntomas que uno no los registra y se le sanaron igual en este proceso, lo decía.
Irma Chaz también, que en el congreso se dio cuenta en que momento yo dejé de tener migrañas, y tenía migrañas tan fuertes y nunca registré que se me habían ido. En el proceso de sanar algunos síntomas y de atender y de comprender, se van yendo muchas otras cosas. Es maravilloso.
Sí, yo perdí calcio durante 12 años y ya era tomarlo, hasta que me hizo clic.
Porque vino una consultante que perdía calcio, y cuando yo hice lo que hay que hacer, que es preguntarle desde cuándo, después cuando se fue, yo Pero a mí cuándo empezó a pasar esto y cuándo siguió. Claro, fue desde el momento que mi mamá se fracturó la cadera y tuvo osteoporosis.
Y necesitaste darle calcio.
Claro, calcio. Y después de muerta también, porque yo no tomé conciencia. Pero si se murió, yo seguí perdiendo calcio. Claro, pero ese día tomé conciencia, bueno, hice un pequeño ritual y dejé de tomar el fijador de calcio, y hasta el día de hoy, de esto ya hace como 4 años, nunca más perdí calcio, o sea, estas son las cuestiones que también es interesante ver lo que es la caída de ficha, decimos nosotros.
Que es bueno el inconsciente y no perderse de ir a la profundidad del síntoma, porque imagino que ese calcio te va a llevar a muchas historias y demás, como todo. Pero bueno, estamos en un camino de paso a paso, profundizar. Me interesa, como le pregunto siempre cortito, porque estamos maravillados con todo lo que. Lo que nos contaste, ¿Cómo fue el pasar a ser comunicadora, que ya venías siendo toda tu vida comunicadora, pero cómo fue el paso de ser comunicadora en esta corriente?
No fue una sorpresa y además no tiene nada que ver con la profecía. Algunos me a vos estás acostumbrada. Sí, a mí me resulta fácil hablar y además me tenés que parar, pero eso es otra cosa, comunicar este camino es otra cosa. Y Pablo dice que bueno, que yo comunico esto de una manera especial, que lo comunico bien, pero todas las otras comunicadoras también. Lo que pasa es que bueno, cada uno de nosotros lo hace desde su lugar, ¿No? No tiene nada que ver con la profesión, tiene que ver con una Yo creo que transmito realmente esta realidad, transmito la sinceridad absoluta de que di vuelta mi vida totalmente.
Que tenía sesenta y pico de años, que no soy la misma mujer, que no veo las cosas de la misma manera, que ya no me quejo más porque si me duele algo. El otro día me dijo una amiga ¿Y por qué no me dijiste que te dolía tanto? Le porque lo tengo que decoder. ¿Y qué querés? Si nadie se sana quejándose. Pero no, porque nadie se sana quejándose. Entonces yo sé que tengo que hacer un trabajo y que si ese trabajo me lleva un tiempo, un lapso prolongado, es porque hay algo que no encuentro. Pero bueno, así es. Para mí esto de ser comunicadora es compartir con personas, como dije María, pero hay tantos sanados de tantas cosas tan duras, de tantas cosas. Tengo dos meses de vida, esos diagnósticos terribles, o este nene no va a hablar en su vida, o nunca vas a ser madre, o todas estas cosas tremendas. Y bueno, es tan maravilloso que no tiene nada que ver, mirá, con la profesión que me apasionó, nada que ver.
Cómo llegó a vos. Pablo te dijo, ¿Te propusiste, ¿Lo sentiste? Eso me interesa.
Yo vi la primera tanda de comunicadores y las vi en el Congreso y observaba las actitudes, bueno, estaba la que había sido consultora mía entre ellas, y todo lo que Pablo decía de lo que era la tarea del comunicador, que me daba cuenta que no tenía nada que ver con ser periodista o los comunicadores de la tele y. Y entonces a mí me gustaría hacer esto, pero claro, Hay que tener 400 consultas. Bueno, yo recién empezaba y no sé qué, y no sé si voy a poder. Y de a poco fue como algo que sentí que quería hacerlo y yo le dije a Pablo si era posible, porque bueno, todavía la desvalorización prefiere parte de tu historia.
La desvalorización no sé si voy a poder, dije, es el título de la desvalorización.
Habiendo sido 45 años periodista, dirigí diario, hice un montón de cosas y de repente digo no sé si voy a poder hacer esto, pero desde ese lu, porque esto es otro mundo, es otro paradigma. ¿Y bueno, Pablo me contestó muy amorosamente, lo evaluó y después sí tuve la suerte de hacer esa apertura, como se llama? Para ser comunicadores con él y con Lucre. Y esa experiencia es impresionante. Maravillosa, maravillosa. Y bueno, ahora formo parte de esta familia de comunicadores que es el anexo de la familia de uno y los amigos. No siempre uno se comunica igual que aquí. Acá es tan sencillo hablar de lo que nos pasa y que nos entienda el otro. Es hermoso, es hermoso.
Te sentís contenido de otra manera. Así que maravilloso, maravilloso. Y por último, la pregunta obligada que le hago a todos desde tu sentir, ¿Que es humano puente para vos? Más allá de que todo lo que contaste nos dice muchísimo.
Ay, es renacer, César. Es nacer y renacer. Mira, no puedo evitar las lágrimas, porque sólo cuando uno ha sufrido mucho y lo ha superado de este modo, es esto. Como dice Pablo, para entender este camino. Bueno, es como aprender a nadar, si no entras en una pileta no vas a aprender. Esto es lo mismo. Para mí ha sido nacer a otra vida. Soy una persona nueva, diferente todavía. También puedo tener síntomas y montones de situaciones, pero los recorro de otra manera. Todo lo vivo desde otro lugar, desde lugar. Maravilloso, maravilloso que es haber encontrado manopuente. Así que. Y agradezco al síntoma. Y esto es fundamental. Un día se lo dije a Pablo, me nació y le qué contenta que estoy de haber tenido lo que tuve, porque si no, no estaría acá. Estábamos en Umepai y es esto. Y él me cuando uno agradece el síntoma es cuando uno realmente encontró el propósito. Y es esto.
Es maravilloso, hermoso. Me emocionaste y emocionaste a todos. Gracias. Y un honor, un honor compartir este momento con vos.
Te abrazo para mi colega, porque somos medio colegas. Cien años cumplió la radio hace poco. Felicitaciones a tus papás.
Gracias, gracias. Feliz también de reparar historias de esta manera. Así que gracias, gracias. Un placer, un honor y gracias a todos los que están del otro lado compartiendo.
Gracias, muchísimas gracias.
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