31 Jul 2020 · 33 min
Transcripción de un episodio del podcast Humano Puente (Segunda temporada) donde César Trombino entrevista a Valeria Fraidenray, comunicadora y psicóloga de Mendoza. Valeria relata su trayectoria: formación psicoanalítica, interés transpersonal, trabajo en Terapia de Vidas Pasadas y regresiva, experiencias en España, y su encuentro y posterior integración como comunicadora en Humano Puente a partir de 2014–2015. Incluye anécdotas personales (mejoría física, ventas de libros para costear actividades) y un caso clínico breve sobre bloqueo para viajar que se resuelve con Reorixins.
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Hola, bienvenido a la segunda temporada de Humano Puente Podcast. Mi nombre es César Trombino, consultor en bioexistencia consciente. Para conocer más sobre Humano Puente te invito a recorrer nuestra página web humanopuente. Com o buscar Pablo Almazán Humano Puente en redes sociales también ucreciavianchi humanopuente en Instagram.
Nuevo encuentro de Historias Puente dedicada a comunicadores. En esta oportunidad con una invitada muy interesante y fantástica por donde se la mire. Su seguridad y recorrido se sienten en las primeras palabras, también su sensibilidad y amor que le dan un lugar especial en este camino. Comunicadora de la bioexistencia consciente en Mendoza, ella es Valeria Freidenreich.
Bienvenidos a todos, gracias por estar del otro lado y acá con Valeria Fraidenreich. Quiero ser sincero con la gente de que me costó mucho pronunciar el apellido, pero bueno, todo es perfecto, acá estamos. Bienvenida, un placer tenerte en estas charlas de comunicadores. Gracias por recibirme en tu casa virtualmente o no sé dónde estás, pero bueno, gracias. Acá estamos con Valeria desde Mendoza, ¿No?
Sí, hola, buen día, estoy en casa y bienvenido al comunicador de comunicadores porque el trabajo que vos hacés es maravilloso, tenés toda tu parte comunicación que realmente admiro y valoro un montón, así que bueno, muchas gracias por venir a mi casa.
Gracias, gracias por ese halago que yo disfruto mucho. Esto para mí es como hablamos con Pablo, no es para nada un trabajo, es un disfrute y es la oportunidad de poder conocerlos a ustedes. Está teniendo mucha repercusión el podcast de diferentes países nos escriben agradeciendo la oportunidad de conocerlos a ustedes y acá es el momento de de la comunicadora Valeria en Mendoza, que nos conocimos en el congreso, me recibiste con mucha calidez, nos sentamos cerca y desde el primer momento.
Sentí tu acercamiento y algo muy particular de relación y nos fuimos a comer juntos, algo muy lindo en ese congreso que pasó con todos. Así que quería dar un paso más en saber de tu vida, de tus pasos, de tu acercamiento a Humano Puente y acá llegó el momento. Contanos un poco, Vale, cómo llegaste a Humano Puente, cuál fue tu camino, un poco de tu vida para que la gente te conozca.
Bueno, terminé de profesión. Vamos a hacer un antes y un después. Antes de Humano Puente y un después. Yo terminé siendo de profesión psicóloga con una formación muy psicoanalítica.
Con un espíritu muy transpersonal.
Y esa mezcla fue explosiva en mi vida.
Después, una vez que tuve el título, me dediqué a la Terapia de Vidas Pasadas y a la Terapia Regresiva Reconstructiva. Y en ese camino, yo apenas me recibí, me fui a vivir a Europa, estuve muchos años viviendo en España, ahí crié a mis hijas, y bueno, me formé en todo esto. Corriente de terapia regresiva reconstructiva, medicina del alma.
¿Lo sentiste siempre por ahí, digamos, ¿Cómo pasaste de la psicología a pasar a Terapias de Vidas Pasadas? Lo sentí como muy.
Un salto grande, digo.
En realidad toda mi vida. Toda mi vida.
Casi te diría que tengo uso de razón. Yo me acuerdo que yo tenía 11 años.
Cuando mi mamá me llevó por primera vez a un curso de control mental, que era para chicos de 15 años, pero yo quería hacerlo, y mi mamá habló con el facilitador, y por mis características y mi personalidad, me dejaron estar presente.
Wow.
Y a los. A los 11 años yo ya jugaba a ser creadora.
Pero desde lo mental, ¿No?
Me acuerdo que aprendíamos a poner cocodrilos en los bolsillos de nuestros padres y dormirlos para que nuestros padres nos dieran dinero por ahí para las cosas que queríamos, o ponernos una capa invisible para. Me ponía capaz invisible para que no me llamaran a lección. ¿Y de ahí seguí transitando? Seguí transitando, hice muchos cursos de Niño Interior, del Yo Soy, Trabajé, aprendí, hice tres años de astrología, a los 17 años yo ya tenía tres años de astología, de Numerología.
Venías en un camino. Claro.
Sí, porque tenía una madre que era muy curiosa, muy pionera, y que fue la que trajo la Terapia de Vidas Pasadas a Mendoza. Entonces, yo siempre digo.
Cuando yo estaba a la panza de mi mamá, mi mamá estaba estudiando para recibirse de psicóloga, lo primero que aprendí fue Freud.
Para mí era lo más normal y lo más común. Así que iba transitando la psicología formal, digamos, y todo lo otro que rodeaba la psicología.
Bien.
Bueno, y cuando volví a la Argentina, buscando mi lugar y buscando qué se estaba haciendo acá y cómo podía reinsertarme acá en Mendoza, o al menos en el grupo donde yo circulaba, estaba muy fuerte el tema de la reconexión de PERS, que era conectarte con tu fuente de energía. Y eso me llevó a dos o tres cosas, a Roberto Pérez, a la biodecodificación con gente que hacía acá, a la bioneuroemoción. Y en ese transcurrir, porque yo venía en España de toda la línea de Rolf, de Medicina del alma, entonces no era muy diferente.
Un día una amiga pone, estaba sacando cosas de su cartera, recuerdo que era un viernes a la noche que ya habíamos terminado de trabajar, estábamos charlando, y saco un panfleto, un folletito de una charla, y lo miro y esto me no sé, un flaco que viene de Buenos Aires y lo voy a ir a escuchar.
Un flaco que viene de Buenos Aires, muy bien.
Y eran tres días, te estoy diciendo, viernes de la noche, y esto era el lunes. La verdad que no me acuerdo cómo hice para inscribirme. Sí me acuerdo que me pasé el fin de semana reorganizando la agenda y cancelándole turnos a todo el mundo. Y yo el lunes estaba ahí, incluso el sábado yo se lo había comentado a una amiga que iba a estar ahí, nos habíamos juntado a tomar un café, y el lunes a la mañana me llama Mi amiga, me ¿Dónde estás? Te dije que venía a una charla. Y me ah, es que yo también cuando vos me lo dijiste, decidí ir con vos y estoy perdida y no encuentro cómo llegar. Que es Marcela Argumedo. Y que bueno, que Numando Puente siempre nos ven a las dos juntas por todos lados.
Sí, la conocí, sí.
La que bautizó el río Eriksin Lineal.
Y a partir de ahí.
Las jornadas. Fue un antes y un después en mi vida. Yo venía con muchos síntomas.
Tenía un problema congénito, una anterolistesis muy grande, entonces yo no podía estar parada.
¿Qué es eso?
Es un corrimiento de las vértebras entre L y. En mi caso, entre L y L, que hace que tenga una pierna más larga que la otra, que ya no se nota.
Y es como si la columna se cortara o casi se cortara y después más abajo volviera a aparecer. Entonces muchos años de rehabilitación.
De estiramientos con la pierna, y siempre la amenaza, así como.
El cuchillo en el cuello, de que en algún momento te vas a tener que operar, en algún momento vas a dejar de caminar. Y yo decía, bueno, hasta el día que yo no esté en silla de rueda no lo voy a hacer.
Incluso al día de hoy, bueno, ya hace muchos años que no voy a un traumatólogo, pero la última vez que fui un traumatólogo me miró y me yo no sé vos cómo caminas, realmente camino y bailo. Bueno, y entonces yo me había sentado en el piso, era el break y lo habían hecho en otro espacio donde había que estar parado, yo no podía estar parada y me senté en el piso. Y entonces Pablo vino y se sentó enfrente mío, los dos como indiecitos, y me dijo ¿Qué te pasa, amiga? Para mí eso fue. Y te lo cuento y me sigo emocionando, entonces le cuento lo que me pasa, y ahí con su simpleza y su sabiduría me dijo esto no es tuyo, tiene que estar más atrás. Y me empezó a hacer como algunas preguntas, y esa charlita que habrá sido 10 minutos con Pablo en el break, fue toda una revelación. Y de ahí empezó el dolor a irse, y cuando venía me acordaba de todo eso, todavía no lo trabajaba.
Y el dolor se fue, se fue, se fue, se fue. Creo que.
No sé qué cantidad de ibuprofenos yo tomaba, pero de repente dejé de tomar ibuprofenos.
Qué lindo saber esta parte y qué emocionante, porque eso para la gente que está acercándose a Humano Puente por primera vez, antes las jornadas que ahora son online eran presenciales, esos tres días que contás es una jornada donde dan los primeros pasos, donde yo también los día de esa manera y encontrarse por primera vez con información y con situaciones que te despiertan es maravilloso. Y lo sentí como si fuera mío, esto que estabas contando. Como un despertar hermoso.
Sí, y para mí era esa conjunción de toda la información que yo ya tengo en la cabeza, estas fichas del puzle y el puzle que no aparece.
Y la manera de bajarlo de Pablo, porque muchas de las cosas que Pablo transmite y todo es bueno, pero sí, sí, eso es así, pero es su manera, su forma, hace que sea tan perfecto que uno lo siente vibrar adentro de uno y se da cuenta de que es así, que mucho más simple. Y eso fue de las cosas más importantes que a mí me pasó, que fue darme cuenta.
De la simpleza de muchos de los conocimientos que yo tenía que se podían bajar de una forma mucho más sencilla y era más fácil, muchísimo más fácil que todos los rebusques intelectuales que habían en el camino.
Totalmente, totalmente coincido.
Y.
Después de eso, te imaginas, dije yo hago la apertura acá.
Este es el camino. Claro, claro.
Y en aquella época, las jornadas, cualquier persona podía organizar las jornadas y que más o menos se juntara cierta cantidad de gente y él venía.
Y bueno, tuve que esperar unos cuantos meses hasta que yo. Eso lo fue en diciembre del 2014. Y creo que recién en mayo por ahí, logramos que.
De 2015 que Pablo viniera, porque éramos más personas para la apertura. Y en esa apertura de vuelta, cuando quise trabajar algo, trabajé una alergia que yo tenía en los ojos, muy grande, muy fuerte.
Que me lloraban y me lloraban los ojos, pero con determinadas situaciones. Creo que fue el segundo día, el tercer día aparecí con el ojo. Era como una bola gigante en mi ojo. Pablo me decía ¿Qué te pasó? ¿Qué hicimos?
Reaccionó reparando. Claro.
Incluso la foto de encuentro de Manos de Puentes que hacemos siempre después de las aperturas, fui una de las pocas que la tuvo del otro lado, porque yo decía, no me va a sacar una foto con este ojo. Y fue una reparación y realmente cambió toda mi visión. Cambió muy, muy fuertemente mi visión. Y ya después todo lo otro, todo reorixins, todos los seminarios, bueno, obvia, sin duda. Los congresos, todo, todo fue fuera de Mendoza. Hice todo mi camino en Buenos Aires.
Y ese era uno como de entre comillas, por decirlo de alguna forma. No era un dolor, pero era como mis dolores. Yo quería que todo esto estuviera en Mendoza. Si yo tenía un objetivo, era que Humano Puente viniera a Mendoza y toda la gente de Mendoza tuviera acceso a esto y que no transitara todo lo que para mí había sido dejar la familia, el viajar.
Que fuera como más cómodo. De hecho, en aquella época, económicamente me costaba bastante. Y me acuerdo que después de la apertura y Pablo pueden vender libros. Me puse a vender libros como loca. Con eso. Con eso me pagué. Con eso me pagué varias actividades de Humano Puente. Y alguna vez, no sé si en chiste o no, pero Pablo me dijo sos la número uno en venta.
No lo debe haber dicho porque. Si, debe haber sido muy fuerte.
A lo mejor no era la número uno. A lo mejor no era la número uno. Estaba entre los que más vendían.
Pero claro.
Pero sí, sí, sí. Era tan fuerte para mí el que es por acá y es por acá y lo tengo que hacer.
¿Y también eso te llevó al paso de comunicadora o cómo fue de llegar a sentir? Porque un comunicador hace de esto un modo de vida, que vos ya lo venías haciendo para viajar y para en los seminarios y demás. Pero ¿Cómo fue el paso de decir ahora quiero que esto de un salto más en mi vida?
Estábamos en Umepay y Pablo empezó a hablar de que posiblemente iban a haber comunicadores y no sé qué, y yo me acerqué y le dije yo quiero. Y me miró. Bueno, me dijo, vamos a ver, no sé, déjame ver porque todavía lo estoy armando, no sé, pero yo quiero, yo quiero ser comunicadora. Y yo venía organizando jornadas, jornada integrales en Mendoza, para que él viniera, y que se empezaron a hacer más aperturas en Mendoza. No era comunicadora, pero estaba muy metida en todo eso. En una de esas jornadas, después de eso, de Umepay, pasaron varios meses, y Pablo había venido a Mendoza a dar una apertura, y estábamos charlando, comiendo con él y con Nico. Entonces me bueno, a ver, explícame. Creo que fue la entrevista de mi vida. Pablo me preguntó un montón de cosas, ya me había no sé, vamos a ver, déjame pensarlo. Y yo le mirá, esto que yo hago individualmente, con paciente a paciente, no quiero hacerlo individualmente, quiero hacerlo en grupo, quiero llegar a más gente, quiero.
Es tan maravilloso esto, que tiene que ser más rápido el poder conectarse con la gente y mostrarle luego que decidan, que elijan, que vean si les resuena. Pero este primer paso de entender esta forma de pensar, de sentir y de vivir, yo quiero que sea mucho más expansivo.
Y charlamos un montón de cosas ese día, sobre mi vida, sobre cómo había ido transitando mi vida con Pablo.
Y terminó la apertura y se fue a Buenos Aires, y pasaron unos días, y me llegó el mail donde me decía que se honraba en nombrarme, en decirme que sí, que era la nueva comunicadora de Mendoza.
Qué lindo, qué lindo, qué lindo. Porque cada. Digamos, todo esto, como Pablo siempre dice, es un camino constante de renovación, de cambio, crecimiento, y cada comunicador te cuenta una historia diferente y un proceso diferente de cómo fue. Al principio Pablo veía bien.
Quién podía estar para un paso siguiente. Después las personas se fueron proponiendo, tenían que tener una cierta cantidad, que vos obviamente la tenías por todo el proceso que venías haciendo, pero ahora, en este momento, ser comunicador implica todo un proceso y demás. Que vos sos de las primeras comunicadoras, imagino.
Si, no, yo soy del primer grupo de comunicadores. Y sí que fue mucho trabajo interno de mayor coherencia, pasaron cosas, o sea, pude ir viendo los cambios. A mí me pasaba que bueno, como yo estaba, era figuretti, aparecía toda actividad que se podía, yo estaba y lo cuestionaba mucho a Pablo desde mis propios conocimientos, por ahí no era más que cuestionarlo a él, sino que él me confirmara aquello que yo me estaba dando cuenta.
OK.
Y bueno, me hice popular en esos eventos como Sigmund, Pablo me puso de sobrenombre Sigmund, y mi mano ahí sonando me llevaba, porque éramos tantas personas y yo soy petisita, entonces yo levantaba la mano, igual mi mano no se veía, entonces yo me llevaba un montón de pulseras, me llevaba un montón de pulseras, entonces yo levantaba la mano y la movía, era como un sonajero, o sea, sí o sí Pablo me tenía que escuchar.
Y bueno, y hemos tenido un montón de encuentros grupales, pero también individuales con Pablo, de charlas muy profundas.
A mí me encanta cuando él viene a Mendoza a ser su chofer y él me dice que no hace falta, pero yo disfruto muchísimo esos ratos de llevarlo de un lugar a otro, porque charlamos profundamente y es un deleite.
Siempre uno va como creciendo adentro, entrando a lugares más profundos de uno mismo, pero al mismo tiempo de la realidad toda.
Perfecto, hermoso, hermoso. ¿Lo que quería preguntarte es cómo fue el después, digamos, ya cómo trasladaste tu camino a pasar, a que tu camino entero sea humano puente? ¿Tuviste que empezar a decirles que ahora atendías así o no sé, digo, ¿Cómo fue el cambio, el después que vos dijiste, hay un antes y un después, ¿Cómo fue el después?
El después fue humano puente, casi te diría que fue sin darme cuenta, por el tipo de casos que me iban llegando al principio me empezaron a llegar muchísimos casos de enfermedades psicosomáticas, más que temas de dolores del alma o problemas psíquicos.
Y para mí el antes y el después, eso humano puente apareció en mi vida, y humano puente no estaba en mi vida, o sea, ese es el antes y el después. Y en cuanto al trabajo, al principio decía bueno, yo soy psicóloga y también hago decodificación, y ya después era bueno, hago decodificación.
Y tengo la mirada de una psicóloga. Claro, porque aunque uno quiera eso, son tantos años que no lo perdés.
Y después ya era, me pedían turno, quiero hacer terapia con vos, yo decía, bueno, pero yo ya no hago terapia, ahora trabajo dentro. No, no, sí eso que haces vos así, eso que haces vos. Y ya después, no sé, dejé hasta incluso de cuestionármelo, de, o de crearme, que la gente me preguntara ¿Qué es lo que vos hacés? Todavía me pasaba algo muy loco, que a medida que yo iba aprendiendo más y practicando más, decía, uy, aquel paciente mío, si yo hubiera sabido esto y lo hubiera aplicado. Y a los pocos días me llamaba para pedirme de nuevo.
Me pasa otra cosa, quiero ver. Y decía buenísimo, porque voy a rever todo aquello que yo lo hubiera hecho de otra manera. Entonces muchos pacientes, lo agradezco enormemente, tuvieron una vuelta después de Humano Puente en mi vida, que me permitió ampliar muchísimo más trabajo de ellos, que en realidad era mi propio trabajo, ¿No? Era como nuevamente yo estar frente a mí misma, pero ahora desde otro lugar, con lo mismo, pero desde otro lugar.
Mucho más profundo, con conciencia.
Entonces ahí fue todas estas fichas que yo tenía, Bueno, el puzle fue Humano Puente. Certeza.
Hermoso.
Y también aprender a vivirlo. Es hermoso.
Sí, y es muy lindo, como le digo a mucha gente, ver cómo Humano Puente es una convergencia de profesiones que se transforman y cada uno desde su lugar hace un aporte hermoso. Y siempre digo que no es lo mismo, pero a la vez cada lugar es maravilloso de ir con un médico Humano Puente que tuvo de profesión médico y que, que atiende una consulta en Humano Puente, que ir con un artista, que ir con un. Hasta con cura, ¿No? ¿Cómo se llama el Fray? Bueno, con cada profesión, con cada recorrido, Fray Pepe. Entonces cada uno le va a dar una mirada particular y un encuentro de almas con su aporte particular. Y tu caso con la psicología, seguro haces un aporte maravilloso desde un lugar mágico. Así que es interesante conocer tu mirada y tu recorrido. ¿Y lo que, lo que me gustaría que compartas, ya nos queda poquito, algo de algún caso, algo que te haya gustado mucho, que lo recuerdes de algún consultante que se haya acercado con algo que sientas compartir?
Bueno, me pasan mil, mil casos, ¿No?
Pero si tenemos poquito tiempo. Un caso cortito que amé y amo.
Fue el caso de una amiga, y por más que no está bueno, pero era una situación de emergencia. Era una situación de emergencia y eso lo valoro muchísimo.
Es una amiga que su papá es español.
Ella es la segunda de tres hermanas, y sus dos hermanas viven en el extranjero. Su papá vino de grande acá a Mendoza, a Argentina, y sus dos hermanas viven en el extranjero. Y ella con 50 años jamás había podido salir de la Argentina, ni siquiera ver a su familia en España, ni a ver a sus hermanas en otros lugares. Ella siempre decí pero acá hay tantos lugares para conocer, es tan linda la Argentina. Pero ella jamás había viajado. Y era como una inversión psíquica, o sea, como no salir de Argentina está mal, no está bueno, pero al mismo tiempo. Pero no le generaba sufrimiento, ni molestia, era como el resto del mundo no existe. Pero ir a conocer tus primos, tus tíos, ir a España, cuando yo estaba en España yo quiero que vengas, amiga. No, no, más adelante vemos. Después siempre era como todo dilatado. Y un día me llama llorando, muy angustiada y me por favor, ayúdame, mi hermana en Francia está con cáncer, yo necesito ir a cuidarla, necesito estar con ella y no puedo viajar, estoy con un ataque de pánico, no puedo comprar el pasaje.
Siento que si me subo a un avión me muero yo, y yo necesito estar con mi hermana. Estoy hablando que era.
Un sábado a la siesta, una cosa así. Entonces le bueno, venite para mi casa y vemos qué podemos hacer.
Y me pero mira que yo lunes o martes tengo que estar viajando, o sea, mi hermana la operan y yo ya tengo que estar allá. Bueno, veamos a ver qué podemos hacer.
Bueno, y vino y estuvimos charlando.
No tenía casi datos del árbol, armamos un árbol bastante precoz, pero siempre con este concepto, que cuando uno va reorixins, está la información, está todo. Pero estaba buscando yo una pista. ¿Por donde entro? ¿Por donde entro? No tenía fechas, los nombres. Entonces le digo, se llama Mariana. ¿Por qué te pusieron Mariana? Mira, no sé por qué les gustaba, pero lo único que sé es que el papá de mi abuela se llamaba Mariano. Y yo le dije a mi mamá, justo ese nombre me tenías que poner. Yo guau, a ver, ¿Qué pasó acá? ¿Cuál es la historia de Mariano? Y resulta que su abuela.
Su abuela se llama Isabel. Y cuando Isabel tenía tres años, Mariano se va, tenía cinco o seis hijos. Y Mariano se va a España a buscar una herencia porque habían fallecido sus padres y nunca volvió.
Para Isabel, que creció desde los tres años sin su papá y nunca supieron qué pasó, no sabían si había decidido no venir, si se había muerto, si había llegado a España, si había tratado de volver, no sabían nada de él, para ellos literal se los había tragado la tierra.
Una muerte simbólica.
Una muerte simbólica. Y acá abajo su bisnieta que se llamaba igual el clan le decía ni en pedo salí de la Argentina, no te quedas acá. Claro, total si vos te vas no volvés, así que no te vas. Y era la única que no podía viajar y entramos a Reorixin.
Y escuchamos a Mariano porque. Porque ella era. Justo ese nombre me tuviste que poner, o sea, si bien él se había ido, se había autoexcluido, luego el clan lo había excluido y lo había puesto en este rótulo del malo del clan y escuchar a Mariano, lo que realmente le había pasado y lo que sentía y cómo había vivido todo eso.
Mariana entró en una conexión muy profunda con su bisabuelo y salió de ahí y me dijo lo que Pablo siempre dice, ya lo entendí, o sea que ella sola me dijo, o sea que ahora todos tienen que saber que yo voy a volver.
Fue muy fuerte, me emociono igual cada.
Vez que lo cuento yo estoy emocionado por eso no hablo. Maravilloso, Fuerte y simple a la vez y tan lógico. Gracias, gracias por compartirnos eso, gracias Mariana por. Por tu caso, muy lindo. Me emocioné, fue muy fuerte.
Al martes siguiente, esto fue el domingo, el martes me decía amiga, estoy en el avión, estoy tranquila, amiga, llegué a Francia, había. Y me mandaba fotos saltando, fue un antes y un después. Y fue eso, o sea fue poder sacar, dejar de ver al excluido como el malo y escucharlo y entenderlo y poder integrarlo a uno, fue maravilloso.
Sí, creo que nos emociona porque todos tenemos historias de traslados, de países, de situaciones que todos tenemos en las fibras por ser todos, no digo la mayoría por ser descendiente de inmigrantes y bueno, sabemos que todos somos, todos somos el que vino, el que se fue, el que.
Tal cual, tal cual. Mi historia es esa, o sea, mi historia es irme y volver, irme y volver. Preparando.
Te sanó profundamente tu amiga también.
Muy profundamente.
Bueno, hermoso y creo que con eso es más que suficiente para conocerte, para descubrir y déjanos por último un mensaje de qué es humano, Puente para vos, cómo dirías lo que quieras, siempre es la pregunta obligada. ¿Qué es humano puente para vos?
Para mí Humano Puente es un útero, es un parirse a uno mismo, es familia. Uno entra Humano Puente como si entrara un útero, se transforma y sale de ahí teniendo esta familia empleada que más allá de la familia de sangre, este poder hablar el mismo lenguaje, el entendernos, esas cosas que sólo entre nosotros las podemos ver, pero que al mismo tiempo podemos salir y mostrárselas al mundo y que el mundo nos las reconozca, porque de última somos creadores, siempre de última y de principio. Entonces para mí Humano Puente es eso, para mí Humano Puente es como un volver a parirse a uno mismo, pero de un lugar mucho más profundo, más hermoso, más en paz. Si, algo que Humano Puente me trae todo el tiempo a mí es paz, un pasito más, decir, ay sí, qué placer. Es esto, es esto. Ese disfrute que hasta cuesta a veces ponerle palabras y que sentís tan pleno y de golpe tenés un colibrí mirándote a 20 centímetros y decís sí, vos y yo somos uno y somos parte de todo esto. Entonces mi definición de Humano Puente sería esa.
Un reparirse a uno mismo, a una vida mucho más plena.
Hermoso. Y me quedo con esa frase final. Gracias, gracias, Vale. Un placer enorme. Un honor conocerte y poder charlar de esta manera con vos y que del otro lado nos estén escuchando, porque eso es lo que quiero, como te dije al principio, tener una charla, un encuentro y que los demás nos espíen en esta charla. Así que gracias por este momento que me regalé y disfruté muchísimo.
Bueno, y gracias, gracias profundas. A vos te digo que vuelvo a decirte, me encanta el trabajo que haces, lo valoro muchísimo.
Y nada, que sigas expandiendo maravillosamente porque es un placer escucharte y saber que tus preguntas van en función de toda esa comprensión de lo que el otro te está diciendo. Y tus charlas con Pablo son fabulosas, así que muchas gracias a vos.
Gracias, gracias. Este espacio, como hablamos con Irma también, es de todos, no es mío, no es de Pablo, de Humano Puente, de todos. Es un espacio para todos y felices de compartir. Es mi creación y la creación de todos.
Gracias. Beso grande.
Otro muy grande. Que estés muy bien.
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