LA BIOEXISTENCIA como nueva CORRIENTE FILOSÓFICA
9 Jan 2024 · 45 min
Pablo Almazán introduces bioexistencia consciente, a philosophical approach that goes beyond Kant and Spinoza to explore ego, consciousness, and life as an expression of greater consciousness.
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Buenos días, amigos queridos, ¿Cómo les va? Aquí en vivo, sin aviso previo para los que están en esta tarde bellísima con tormenta, con lluvia, con vientos fuertes, vientos de despertar, de movilizar, vientos de cambio. Ahí ya veo que hay 15 en vivo, 30 en vivo, como siempre me sorprenden en segundos van a ser más de cien, doscientos, como siempre. Bienvenidos, bienvenidos. Me parece una tarde bellísima. Siempre es una buena tarde y un buen día para la introspección, para el autoconocimiento, para el análisis.
Y hace días que siento el impulso de.
Contar, establecer.
Una postura, un lugar que tiene ganado en la bioexistencia consciente por el hecho de ser algo mucho más profundo que una corriente filosófica, es decir, algo que va más allá de lo que plantea la filosofía y que por lo tanto en sí incluye a una mirada filosófica. La bioexistencia tiene dentro de sí, como lo digo en muchos vídeos de hace tiempo.
Una propuesta filosófica.
Y para hablar un poco de eso, dado que con 10 minutos de instagram.
No iban a ser suficientes, dije bueno, voy a tener señales de cuando de cuándo hay que hacerlo. Y hoy que cayeron varios árboles.
Que se produjeron muchos cambios.
Sentí que era el momento indicado. Sentí que era el momento indicado. ¿Por qué?
Porque la bioexistencia consciente puedo plantear que no sólo contiene en sí una mirada filosófica, una corriente filosófica propia, sino que va más allá de lo propuesto por la filosofía. Es un tema muy largo, es un tema.
En el cual hay que partir de una premisa y hay que hablar un poco en términos filosóficos, es decir.
Quien Yo no soy un conocedor de la filosofía.
O tal vez sí, pero me refiero a todo es.
En términos de comparación y de profundidad, pero no soy un estudioso de la filosofía. Sin embargo, sí me considero un filósofo.
Pero me considero algo que va más allá de un filósofo, sin importarme si a alguien eso le puede sonar egoico o no. Porque también a través de todo este conocimiento.
Pude observar lo dañino que ha sido para la humanidad el concepto que maneja de ego y el creer que está mal eso que llamamos ego. Una humanidad peleada con su máximo potencial o con la posibilidad de reconocerse como algo importante.
Algo que es imprescindible para la manifestación propia. Sin eso no puedes hacer tu manifestación propia.
Un rompehielos es como un barco con más egoísta que los otros barcos.
Puede romper el hielo por eso, y estaría buenísimo que no tenga ese ego, esa certeza, esa seguridad propia. Bien entendido. Porque acá viene el problema, y voy a volver a lo de la filosofía basándome en esto. El problema del ego es la comprensión del ego. ¿Quién lo está interpretando? Quién es el que califica, el que analiza y el que pone, por lo tanto, la definición de ego. Y en definitiva va a haber un ego por cada observador de ese ego, cada uno va a tener un concepto distinto de ego, aunque seamos 8 mil millones de personas, 10 mil millones de personas, va a haber 10 mil conceptos distintos de lo que el ego es.
Con respecto a la filosofía en general.
Tiene algo que, más allá de que pueda sonar muy mundana la comparación que voy a hacer.
Similar al fútbol. ¿En qué sentido?
En el que todo el que no juega al fútbol suele ser un analista del fútbol, o no todo, pero mejor dicho, o dicho de otra manera, todo analista del fútbol está fuera de la cancha de fútbol, pero le gusta decirle al jugador de fútbol lo que debe hacer. En la filosofía pasan cosas similares, y lo primero que habría que hacer, poniéndose tal vez un poco kantiano en la propuesta, es analizar cuál es el límite del que está haciendo el análisis filosófico, o el de quien está haciendo el análisis de cada cosa, porque como plantea la bioexistencia consciente, nadie puede ver más que lo que su conciencia le permite ver, nadie puede asimilar más y tomar más conciencia de lo que cada uno como conciencia es. De modo que.
Para comprender verdaderamente la propuesta de Kant, por ejemplo, uno como mínimo tendría que tener la conciencia de Kant, de lo que plantea Kant. Uno para interpretar a Kant se tiene que convertir en Kant, y convertirse en Kant no se trata de leerse 400 libros, se trata de ir hacia adentro en busca de tu Kant.
Si uno quiere interpretar a Descartes, tiene que hacer lo mismo, si uno quiere interpretar Spinoza, tiene que hacer lo mismo, si uno quiere interpretar la bioexistencia consciente, tiene que hacer lo mismo. Y acá viene el problema.
Porque dado que hay una indudable influencia religiosa en la época en que cada filósofo llevó adelante sus ideas y se manifestó y fue aceptado o fue.
Separado, sacado de su ámbito.
Eso influyó para que muchas ideas, ya sea para ser aceptadas o para tener alguna posibilidad de difusión y de crecimiento dentro de la sociedad de la época, o porque quien llegó a esas propuestas filosóficas en su infancia, en su crianza, inhaló, mamó, se empapó sistémicamente, se llenó de determinadas ideas dogmáticas. Cuando hizo su propuesta filosófica, fue casi inevitable el hecho de que esté influida, contaminada.
Coloreada, atravesada por la mirada imperante en el momento. Es muy difícil salir de manera total del medio en el cual fuimos criados. Entonces, en una sociedad de determinada religión, emerger de ahí. Es muy probable que la propuesta religiosa sea una propuesta que todavía tiene sesgos, la propuesta filosófica sea una propuesta que todavía tiene sesgos religiosos.
Es muy difícil.
En la época de la Inquisición, 1600-1700, que emerja un filósofo que no tenga algún sesgo religioso más allá de este pacto. La ciencia se ocupa de lo duro, lo material, lo visible, lo táctil, lo tangible, y la religión se va a ocupar de lo intangible. Los intentos de filosofía que hubo todo el tiempo, por un lado, por otro, tenían esos sesgos, esas inevitables miradas de base. Por lo tanto.
En mi búsqueda de cuáles podrían ser las miradas más profundas desde la filosofía, que tengan una dirección hacia. Miren lo que voy a decir de vuelta, el ego aparte, no importa o no aparte.
Que se acerquen un poco a la bioexistencia consciente. Una de las maneras de buscarla, ¿Cuál fue? ¿Dónde está el rechazado por todo y por todos?
¿Cuál es el filósofo que ha sido rechazado por todo y por todos? Bueno, muchos filósofos, como muchos científicos de determinada época, por expresar su pensamiento distinto, quedaban afuera de todo. Pero hay uno que perdió a la madre, pierde a los hermanos cuando es más grande, pierde al padre, pierde a los hermanastros, pierde a la hermana, estudia el Talmud, la Torah, empieza a hacer sus propias propuestas, es separado de la comunidad judía de Ámsterdam, queda fuera de todo, es maldito, están los documentos, maldito sea, maldito hasta que muera, maldito cada cosa que haga, maldito es absolutamente excomulgado y sacado y es un hombre que no tiene nada que perder. Y por lo tanto, en mi búsqueda encuentro que ese caldo fue tal vez lo que mayor libertad de pensamiento le otorgó a Baruch Spinoza.
Si bien Descartes planteaba este hecho de que Dios en un acto bondadoso creó un cuerpo y creó el alma, y creó los seres vivos y creó un mundo explicado y un mundo implicado, es decir, la sustancia que piensa y la sustancia materia.
Este descarte sesgado por ideas de la época.
Plantea a un Dios creador que pone ahí este determinado tipo de cosas como creaciones de Dios. Y sin embargo la pateada de tablero de Baruch Spinoza, como para no excomulgarlo.
Es.
Que no solo.
Las cosas tienen relación con este Dios creador, sino que Dios es una totalidad.
Y que cada cosa que existe es una parte de Dios, y que cada cosa que existe es Dios en sí. Toda la naturaleza es Dios, él lo dice. Todos los árboles, las plantas, la lluvia, los insectos, las estrellas, el universo, el cosmos, la tierra, todos los humanos, todos los animales, todas las cosas son, y acá viene el tema que después va a ser base en la bioexistencia consciente, expresiones de Dios.
Esto que parece algo menor, y de hecho respecto de todas las otras propuestas filosóficas, lo es, porque acá aparece alguien que todo es Dios, a modo de sutra, a modo de propuesta filosófica oriental, aparece Baruch Spinoza a plantear cosas mucho más profundas, pero que sólo se adquieren.
Metiéndose, internándose dentro de uno mismo para descubrir esas profundidades, y no se adquieren de modo teórico.
E Spinoza propone que no son creaciones de Dios, regalos de Dios y dádivas de Dios, sino que lo que estás viendo y todo lo que estás pensando y todo lo que estás haciendo es Dios.
Esta propuesta, que para algunos puede parecer una propuesta.
Ya descabellada e imposible, e imposible porque te empieza a dar un nivel de compromiso enorme.
En la bioexistencia consciente, es como mínimo así.
Es de base así. Y de ahí hacia adentro va la bioexistencia consciente a profundizar esto. Porque por ejemplo.
En la propuesta de libre albedrío de Spinoza.
Spinoza sostiene que el libre albedrío no existe, porque si uno es la totalidad, ya lo es todo, ya lo es todo, y que por lo tanto él hace prácticamente una anulación del concepto de libre albedrío. Él dice algo que se propone en la bioexistencia consciente, que se propone inclusive en la bioexistencia consciente aplicada a empresas y economía, y que propongo en el libro de economía que lo tengo por allá y que tengo acá, es el séptimo libro. Y acá propongo algo similar, por supuesto, pero profundizándolo, y es que en tanto y en cuanto vos totalidad, yo no lo llamo Dios, pero está bien llamado Dios, está bien llamado la gran Mente, está bien llamado la Totalidad, está bien llamado el Todo, la Gran Conciencia, son distintas formas de llamarlo.
En tanto y en cuanto vos sos esa totalidad, esa totalidad incluye a la totalidad de las cosas y a la totalidad de sus opciones, polaridades y manifestaciones. Por lo tanto, ¿Qué deseo vas a tener si lo sos? Sin embargo, dado que la bioexistencia consciente es una práctica y que se basa en lo que verdaderamente estoy viviendo, como cuando Descartes dijo, bueno, si hay una duda que no puedo tener, es que estoy dudando, este pienso, luego existo. La bioexistencia consciente dice, bueno, OK, soy la totalidad de las cosas y sin embargo siento deseos, siento pulsos, siento ganas de ir hacia tal lado, siento ganas de ir a un objetivo. Y acá hay algo que propone Spinoza y que es muy resonante con la bioexistencia consciente, y que es que entonces, dado que soy la totalidad, eso que estoy sintiendo por algo es, pero no es libre. Es decir, hay una Spinoza que descree del libre albedrío, pero a su manera, de una manera distinta qué propone la bioexistencia consciente que propuse a la Tierra.
Que cuando hay un deseo es la compensación, me voy a oriente yin y yang de algo que ocur y que como totalidad que soy, como gran conciencia que soy, lo que estoy haciendo es buscar el camino óptimo de manifestación. Soy la totalidad jugando a vivir la experiencia de la totalidad. Y tengo muchas maneras de vivirla en esta manera, la manera humana, la manera física, la manera de vivirla es en coherencia con la propuesta que soy. Yo puedo hacer un montón de propuestas, puedo ser sol, puedo ser en este momento conciencia de sol, puedo estar observando desde un sol en determinado lugar del universo y viviendo la experiencia desde ese lugar, puedo estar en algún lugar externo al universo, puedo estar donde el ser humano desconoce que podría estar. Sin embargo, en esta mi experiencia como ojo de la gran conciencia que está experimentando, lo estoy haciendo en un cuerpo humano, en una forma biológica heredera y resultado de todo lo que ocurrió hasta hoy, de ese Big Bang que se propone como inicio de los tiempos, pero que la ciencia se va dando cuenta que se está complicando.
Demostrarlo, a no ser que, y les doy la propuesta, señores científicos, acá está este loco, siempre los locos dejan de ser locos 300 años después que estuvo el loco, pero acá está en 2023 este loco diciendo, a no ser que vos puedas interiorizarte y vas a descubrir que el Big Bang es personal, que vos tenés tu propio Big Bang, que no existe un Big Bang, sino que existe un Big Bang por cada ojo que está experimentando esta experiencia.
Esto que ya va muchísimo más allá de Spinozatini, algo que todavía es más disruptivo, peor todavía, porque lo que tuvo Spinoza fue ser disruptivo en su época, por eso lo excomulgaron, por eso lo echaron, por eso fue maldito, por eso se quedó sin nada. Como dice alguna leyenda o algún escrito por ahí, no hay nada más peligroso que un hombre que lo ha perdido todo.
Baruc Spinoza fue peligroso para las ideas establecidas de la época.
Pero aún así, Baruco Espinoza es una de las personas más cuestionadas dentro de la filosofía, y hasta se lo comprende tan poco, porque se empieza a meter en mundos interiores muy fuertes. Y por lo general, y perdónenme los filósofos y los estudiantes de filosofía, de la filosofía, lo que hay es una mirada occidental. Es como una carrera de ver quién leyó más y quién.
Debatió más, y quién llevó adelante más su idea, y quién tuvo razón.
Y la razón, visto ya desde el nivel inclusive de Baruch Spinoza, no tiene la misma importancia y sentir que.
La paz, la felicidad, la quietud y la armonía, sino que la razón en sí hasta es una polaridad de una propuesta de conocimiento. Cuando una persona tiene razón.
Está hablando de un plano mental, y el plano mental es dual, y el plano dual es el plano de las polaridades de la materia. Por lo tanto, el tener razón a su vez implica en cierto modo no haber visto lo profundo, porque cuando se ve lo profundo se llega a la conclusión de que todas las polaridades tienen razón. Lo que sucede es que cada razón tiene un dueño de esa razón, y es razón para ese observador de esa razón. Dado que la sabiduría profunda interior incorpora todas las miradas para hacer a una verdad algo completo, cuando ese proceso ocurre.
La verdad contiene a todas las verdades, incluidas las opuestas. Pero quien no va por ese lado, quien intenta llevar de modo occidental a la filosofía, se va a perder del dulce que hay detrás de la filosofía y del conocimiento, se va a quedar con el conocimiento. Y el conocimiento, como lo planteo muchas veces en mis libros y en mis vídeos y en la propuesta general de humano puente, puede tranquilamente coexistir con el enojo, con la tristeza, con la bronca, con la ira, con el juicio, con la ausencia de paz, quién no conoce personas de un amplio conocimiento y enojadas con la vida, que todo el tiempo están expresando su.
Juicio, su enojo, Que no quiere decir que uno nunca lo tenga, no quiere decir que yo no lo tenga. El camino interior es un camino en el que te va a llevar a tenerlo lo menos posible, asumiendo que lo vas a seguir teniendo. Yo la semana pasada me detecté teniendo un juicio con una persona que estaba delante mío haciendo la cola para bajar de un barco. Yo lo pesqué, yo lo vi, yo lo pude ver y lo pude tomar y analizar y decir por qué fue, y lo pude encontrar, pero ese juicio lo sentí. A lo que lleva la bioexistencia es a que lo tomes y lo busques dentro tuyo y que wow, tuve un juicio, ¿De dónde sale? ¿Quién es? ¿Cuál era la situación? ¿Qué le pasó a quién perjudicó a mi mamá? Ya sé, yo estoy tratando de limpiar mi imagen y cada persona que perjudique a mi mamá me hace acordar de quién fui. Yo estoy relacionada con mi abuela y con mi abuelo que se muere y mi abuela que la maltrató a mi mamá y tengo que limpiar mi imagen. A cada persona que perjudique a mi mamá de algún modo yo la voy a juzgar. ¿Por qué? Para dejar clara mi imagen. Esa fue mi verdad. Espinoza, con la propuesta que tiene de libre albedrío, patea el tablero y va mucho más profundo que lo que se había propuesto en la época. Es el que se levantó en una sala, en una conferencia de René Descartes y planteó que no estaba de acuerdo, simbólicamente hablando.
Sin embargo, cuando vamos a la bioexistencia consciente.
Nos damos cuenta de que el libre albedrío no sólo.
Se vuelve dificultoso para llevarlo adelante, sino que es imposible.
El libre albedrío, desde la mirada de la bioexistencia consciente, ha muerto. Es imposible, no existe. ¿Por qué? Porque dado que el yo soy, que soy, que siempre fui, que permanentemente sigo siendo y seré, abrió una propuesta ilusoria espacio temporal que se llama vida.
Para encontrar.
Nuevas propuestas, caminos.
Menos mal que lo tienen que grabar el vivo, lo pueden mirar varias veces este libro. Recuerden, me parece que Edgar Toll era alguien que decía algo que también digo en este libro. Tenelo como compañero, Shivalo. Sé que hay mucho. Es impresionante lo que se ha vendido este libro. Bueno, no lo leas una vez, como lo digo en el mismo libro, tenelo y andá leyendo. Abrí cada tanto una página y da una mirada a esa página. No comas el libro si tardaste dos semanas en leerlo, te lo perdiste. Es un libro para leer por páginas, un libro para leer por ideas, un libro para releerlo, es un libro para agarrar las ideas. Bueno, cuando lo hagas te vas a dar cuenta que esto que llamas vida es el resultado, no es el comienzo, no es el inicio, es el resultado de una propuesta que el yo permanente, inmanente, que sos ese dios que dice Spinoza que tiene sus partecitas, bueno, desde una mirada más profunda de la bioexistencia consciente, ese el yo soy que soy.
Para solucionar o para hacer planteos alternativos a lo que ocurrió, y que mi mapa biológico llamado cuerpo, me dice que si determinadas cosas que ocurrieron ahí siguieran ocurriendo, la especie a la que pertenezco podría desaparecer. Y yo, como ejercicio de la totalidad, podría desaparecer, dado que desde mi propio Big Bang hasta hoy, con toda la creación de tiempo que hice, soy un resultado exitoso. ¿Por qué? Porque pasaron miles de millones de años, yo estoy vivo acá, soy evolución pura, soy magnesio, hierro, cobre, zinc, potasio, plomo, magnetita, plata, oro, azufre, carbono, soy toda la tabla de elementos celulares viviendo una experiencia. Esa combinación lograda, que en este caso se llama humano, se llama Homo sapiens, y esa derivación de un montón de escalones anteriores.
Tiene en sí grabadas qué cosas lo llevaron a la posibilidad de llegar acá de manera optimizada, y qué cosas van por lados no optimizados y podrían, si se repiten, llevar a la desaparición de la especie. Por ejemplo, que se mueran los niños, que se mueran las embarazadas, que mueran las madres de niños pequeños, que las personas se mueran antes de tener hijos, que se aleje de la manada, que se separe la manada, que quede solo, y todo este tipo de cosas que explico vídeo tras video tras vídeo. Entonces, dado que esta vida fue creada con un propósito anterior a esta vida, y esta vida está en función de esa vida, esta vida es una respuesta y una propuesta para eso. Es como decir, allá tenía un problema con la liquidación de los sueldos del personal, hice un programa para liquidar los sueldos y llego acá y reclamo mi libre albedrío y no puedo elegir yo quería hacer un programa de siembra y de cosecha, yo quería hacer un programa para manejar los satélites. Y la respuesta es que vos no te das cuenta que vos sos tu creación y que sos el resultado de campos anteriores que sólo se determinan por flujos de información, por, entre comillas, necesidades anteriores que quedaron establecidas. Por lo tanto vos no sos, no estás en un juego de libre albedrío, sino que estás en un juego d.
Resolver el acertijo.
Esto no es un juego de libre albedrío, esto es un juego de resolver el acertijo. Y la clave la tenés en que el acertijo tiene un sentido, una dirección, una dirección, un hacia dónde. Y esa dirección está dada por lo que sospecha. Vos sos la optimización de un sentido biológico. En tanto y en cuanto vos respondas al sentido biológico con tus actos, el beneficio individual.
En este orden, el beneficio individual sin perjuicio del familiar, con lo cual va a haber un beneficio familiar sin perjuicio del colectivo, con el cual va a haber un beneficio colectivo. En ese orden. Si vos te cuidas y sos coherente en tu actuar en todo sentido, cuidarte la salud, hacerte bien, hacerte el bien, y a través de eso hacer el bien a la unión. ¿Y que entiendes por bien, Pablo? Eso suena dogmático, eso puede tener un sesgo religioso. Hacer el bien es hacer los actos biológicos necesarios para que la especie continúe. Por ejemplo, ¿Qué va a ser más coherentemente biológico? ¿Que alimentes a tus hijos o que no, que los alimente, OK, ahí tenés un acto coherente biológico? ¿Que los abraces o que les pegues? Que los abraces, ahí tenés un acto coherente biológico. ¿Que les digas te amo o que los ignores? No, no, ahí tenés un acto coherente biológico. Al fin y al cabo, a lo que llegas, a las conclusiones que llegas, es que la gran mayoría de las leyes, de las protecciones que hay a los menores, a los jubilados, a la madre, montón de lugares, tienen origen biológico. Al territorio, al territorio propio.
Tienen origen biológico. El derecho a. Y acá viene la cosa, lograr por los propios medios todo este tipo de cosas, porque también el derecho a que alguien me lo dé, un tercero me lo dé, no es coherentemente biológico. ¿Por qué? Porque no lo encontrás en ningún lugar de la naturaleza. Nadie le viene y le dice a las abejas, tomate, traje las flores acá, sacale el polen, por favor, que me tengo que volver, soy la planta que como hoy estabas cansado, no tenías ganas o no conseguía flores, te las traje. No pasa eso, es la abeja la que tiene que ir a buscar a las flores su propio polen. Pero ahí nos estamos metiendo en términos solamente de lógica biológica, de direcciones biológicas, y por eso la bioexistencia abarca hasta un análisis del aspecto político, pero no a favor ni en contra de, sino desde la lógica biológica, porque esta experiencia, la humana, tiene contada en sí mismo el plano que te lleva a encontrar la perfección y la paz. Pero acá viene algo que, perdón, señor Espinoza, así como usted patea el tablero de Descartes, la bioexistencia consciente viene a decir, gracias, viene a decir muy loable lo suyo, porque hay que estar allá en la época de Spinoza, que fue excomulgado por pensar como pensaba y proponer lo que propuso. Es muy cercano, porque seguramente Spinoza, la verdad que esto lo desconozco, pero estoy seguro que Spinoza por lo que propone, tuvo contacto, tuvo información, ha leído seguramente libros que tienen que ver con el budismo, con los sutras y con ese tipo de cosas, porque lo que propone Spinoza es muy orientado y la bioexistencia consciente es muy oriental, pero práctica. Entonces, y acá viene lo de. Perdón, señor Espinosa.
Hay un lado donde Spinoza tiene un límite, donde Spinoza sin saberlo es un autolímite, como todos, como el que tengo yo, como el que todos los humanos tenemos. Hay un autolímite que tiene Spinoza.
Y es que Espinoza, bueno, buenísimo, entonces, dado que todo es Dios, ese caballo es Dios, los patos son Dios, los árboles son Dios, las estrellas son Dios, yo tengo que convivir con ellos y tengo que tener esta relación con esas fracciones de Dios determinadas. Y hay algo que se le escapa ahí a Spinoza y que es lo más importante, y eso es lo que trae la bioexistencia consciente a la Tierra y que se va a estudiar dentro de tal vez siglos en alguna universidad, si es que siguen existiendo, y es que en la creación de una propuesta de vida, en una vida, en una creación, en una experiencia humana, hay un solo lugar de donde sale la dirección, dirección como director de orquesta, donde sale el que conduce la totalidad de la realidad y es desde ese mismo observador creador de esa propuesta. Y acá sí que colapsa todo porque ahí entraríamos en la teoría de los multiversos y que entonces está sincronizado. Pero si vos me estás hablando, ¿Cómo es que vos me estás diciendo esto? Si vos decís que yo no estoy desde mi universo viéndote, sino que vos me estás viendo a mí. Y acá viene la.
Premisa, el axioma, acá viene la ley que hay que permitirse para poder ir más allá de la mente. Y es que esta parte que te acabo de decir, el hecho de decir.
Toda mi realidad, los árboles que se cayeron hoy, lo que ocurre por fuera, el vecino, lo que pasa en China, lo que pasa en Ucrania, lo que pasa en Argentina, en España, en Estados Unidos, en Canadá, en Australia, en Dubái, sale de mí. Soy yo. Eso soy yo. Cada niño que llora, cada niño que nace, cada guerra que hay, cada misil que vuela, soy yo. Sale de mí, sale para mí. No soy el culpable, soy el observador, tanto de lo bueno como de lo no bueno para una experiencia que estoy haciendo como único protagonista de todo este universo. Y que eso sale de mí, eso trae en sí una paradoja, algo imposible, algo que desafía la totalidad de los sentidos. Pero para estar de acuerdo en que los sentidos no nos pueden guiar, ya ni siquiera hace falta ir espinoza a los filósofos clásicos. Podemos ir para darnos cuenta de que los sentidos no nos aportan conocimiento, nos aportan observación, que si no es llevada adelante y analizada y desmenuzada por una razón, no van a tener nada para darnos eso llevado más profundo, llevado a una espinosa que cuidado, que no sólo eso, sino que lo que estás observando son pedazos de Dios. En la bioexistencia consciente se duplica, aniquila el libre albedrío. Y a las propuestas del libre albedrío que había antes para no sólo son pedazos de Dios, sino que dado que yo también lo soy y que estoy viviendo acá la experiencia, todos esos pedazos de la totalidad que hay ante mí, soy yo. Si me reconozco la totalidad, yo soy la totalidad creando una realidad para entenderla, para incorporarla y para despertarme dentro de ella y para ser mi aporte a la variedad de expresión de la totalidad que soy. ¿Quién soy? Soy la totalidad haciendo una experiencia, en este caso humana. Por lo tanto, mi aporte como un eslabón evolutivo, como un pedacito, como un puntito más, va a ser comprender qué aporto yo a la evolución para que la especie continúe. Y cómo salir de los hechos contra evolutivos o no conveniente biológicos.
Para traerlos o para unirlos, para que se neutralicen y otorgar el conocimiento a la propuesta que soy. No tengo entonces un libre albedrío, porque esto que soy ya estuvo planteado antes. Lo que tengo es un acertijo ante mí, que cada vez que yo, desde la conciencia que soy y desde conciencia que soy, cada vez que yo logre resolver, llegar a una verdad amplia que incorpore los opuestos de cada mirada, esto es verdad para acá, pero no para acá. Bueno, desde la conciencia vas a poder ver por qué esto es verdad para acá y va a ser verdad, y por qué esto visto desde acá es verdad y va a ser verdad, y visto desde acá es verdad otra cosa y va a ser verdad, y visto desde acá es otra cosa y va a ser verdad, y visto desde acá es otra cosa y va a ser verdad, y visto otra cosa va a ser verdad, porque para todos los observadores de cada hecho es una verdad. Sin embargo, para la bioexistencia consciente lo que hay es una asunción total de que esos observadores de verdades que están ahí, salen de mí, que soy yo el creador de todos los observadores de todas las verdades y de toda la materia que existe en este universo. ¿Por lo tanto, como decía recién, si ya a una propuesta como la de Varus Spinoza se la deja de comprender porque plantea algo tan inmenso como que el ser humano también es la totalidad y que esto es como un ejercicio de la totalidad viviendo dentro de otros pedacitos de totalidad, te imaginas cuando le agregas este punto de la bioexistencia consciente que dice que no sólo sos una parte.
De Dios coexistiendo con otras partes de Dios, sino que sos.
Esa parte de la totalidad o Dios o Gran Conciencia, o del Yo Soy que le pone orden, le da esencia y que codifica y que comprende que incorpora todo lo que sale de sí? Es decir, al fin y al cabo yo puedo tomar esto primero que dije de Descartes, si algo que no dudo es que estoy dudando. Yo estoy acá dudando, ¿OK? Y si algo que no dudo es que la duda que tengo es porque estoy observando un árbol, por lo tanto, podría dudar de la existencia del árbol, pero no puedo dudar de que estoy experimentando que ahí hay un árbol, yo no puedo dudar de nada de lo que estoy experimentando como experimentación en sí, pero sí de lo que estoy observando. No sé si ahí hay un árbol, pero yo sí sé que estoy observando un árbol. Yo no sé si acá tengo un libro, pero yo sí sé que mis manos, estoy sintiendo manos que tocan un libro interior mío. Eso sí, eso no lo puedo dudar, porque eso me está sucediendo. Desde eso que podemos partir.
Hay algo que es más profundo, que es lo que propone Spinoza y lo mucho más profundo que propone la bioexistencia consciente es paradójico y no explicable, sino solamente vivible. Y acá viene la parte donde se terminó lo que la filosofía está dispuesta a hacer como filosofía en sí, porque tiene que ingresar a un campo netamente espiritual, porque los campos espirituales verdaderos son prácticos, no son teóricos. Es por eso que el sabio al dormido le parece un obcecado, le parece un.
Necio. Esa es la palabra de Hess. Germán Hess dice que un sabio para el dormido es un necio. Y eso es así porque el dormido nunca ve más allá de lo que el dormido puede ver. Por lo tanto la propuesta de quien ve más allá al dormido le parece imposible. Es como un daltónico que le estás hablando de determinados colores, te va a decir no, esos colores no existen y vos lo vas a hacer, no hace falta ni ser daltónico. Un hombre con una mujer, la mujer ve muchos más tonos, si está polarizada como tiene que ser y está todo en orden, la mujer ve muchos más tonos que el hombre. El hombre y me pasa, me puede pasar en una Ikea o en alguna casa de decoración Lucre diciéndome eso, tiene tanto de verde, tanto de gris, tanto eso, y yo decía, para mí eso es marrón, y yo no tengo la capacidad de ver eso. Con la filosofía respecto de la espiritualidad es igual, es igual. Entonces se termina un mundo filosófico donde comienza el mundo de la autonavegación, para darte cuenta que al fin y al cabo la mayoría de las propuestas filosóficas eran analíticas, occidentales, racionalistas, pero que en todos los casos se evita esto de ir hacia adentro a descubrir cómo funciona el universo. Es por eso que quien arranca de un mundo probablemente teórico, probablemente espiritual, probablemente filosófico, vaya ingresando y se vaya orientalizando y empieza a ver que hay algunas ideas allá en las analectas de Confucio, en las propuestas de Buda, en los sutras y en este tipo de cosas que se hablan en lenguajes simbólicos y que van haciendo que se abran como puertas que te invitan a tu auto navegación. Porque es a través de la autonavegación cuando encontrás los opuestos de las verdades y descubrís que ambos son ciertos, que ambos tienen razón. Y no sólo descubrís eso, sino que te das cuenta que sos vos esas verdades y que están dentro tuyo, y que las verdades que están descubriendo, que estás descubriendo, tienen siempre que ver con vos, y que no podrías descubrir nada en un mundo que no seas vos, porque no existe el mundo que no seas vos en mi universo. Y yendo a la verdad absoluta y no en búsqueda de la didáctica, siempre lo digo en los vídeos, sé que no se comprende, porque lo tengo que comprender yo. Yo cuando grabo un vídeo lo hago en la certeza absoluta de que yo estoy solo acá, lo hago para mí, lo hago para mí, y lo que me deseo, me lo deseo a mí, y lo que me explico, me lo explico a mí.
Porque no hay manera posible de que se lo explique a un otro, porque eso sería renunciar a la unidad, eso sería renunciar a que soy el todo, sería renunciar a la propuesta que hago. Por lo tanto, lo que le faltaría si uno desconoce a la bioexistencia consciente es bueno, demostrámelo. Y acá viene lo bueno, y acá es donde digo, bueno, a recorrer los comentarios de mis redes sociales, a recorrer lo que digo en YouTube. ¿Cómo puede ser que una persona entre al campo de lo científico en algunos aspectos, haga algunas propuestas de sanación de cosas, que le diga la tierra al que quiera venir a preguntar y a recabar datos de todo lo que yo menciono en los libros y de las propuestas que tengo y de los niños nacidos y de todo eso, tiene toda disposición, venga, venga, hagámoslo? Y siempre digo, entra a las redes y fíjate, fíjate lo que sucede, fíjate lo que comentan las personas abajo. ¿Qué hacen esas personas? ¿Qué les pasó? ¿Estuvieron dispuestas a ir adentro? No hacer un análisis teórico, no se entiende con teoría. La bioexistencia consciente no se incorpora. Hay 4.000 consultores en la Tierra, como digo, siempre. Sin embargo, no hay 4.000 ejerciendo seguramente. ¿Por qué? Porque no pudieron ir allá adentro, porque insisten en que la solución está afuera, porque insisten en echarle la culpa a otro, porque insisten en que hay un juego, o insisten en juzgar, o esto me lo tienen que dar, o esto tiene que ser así. Y eso es absolutamente contradictorio con la propuesta del yo soy. El yo soy es.
Lo voy a buscar en mí, lo voy a buscar en mí, lo voy a buscar en mí, ¿OK? Y es ahí donde toda corriente filosófica colapsa en el mundo de lo no explicable, en el mundo de lo dulce, en el caramelo del alma. La conciencia es el dulce de la experiencia humana. Porque además, cuando te sucede y alguien vos estás llorando y tu vida comienza a manifestarse, a cambiar y a cambiar, vas a crear a alguien adelante tuyo que te va a pero contame qué te pasa, ¿Qué tengo que hacer? Y vos vas a levantar los hombros y le vas a decir así. Y te vas a dar cuenta, porque te sucedió, y no debería hablar en plural acá, que eso no es explicable para los humanos. No es explicable. La conciencia no es explicable. Por eso la filosofía puede ser una puerta de entrada a la conciencia. Y por eso siempre digo que un camino de conciencia está mucho más allá y es mucho más profundo que cualquier propuesta filosófica. Porque un camino de conciencia se trata de la vivencia propia de la propuesta y de las conclusiones propias y de, por el hecho de hacerlo, llevarlo adelante, el tiempo se relaja, el tiempo se multiplica, el tiempo se vuelve altamente productivo, altamente rendidor, altamente generoso, altamente coherente con la biología y la experiencia humana. Te va a sobrar tiempo y abundancia para ayudar, por ejemplo, a entidades como las que empezamos a ayudar ahora. ¿Por qué? Por el acto egoísmo de no, me tengo que sanar a mí y esto tiene que ser para mí. Por lo tanto, la bioexistencia consciente es probablemente, y lo digo sin ningún titubeo, la más profunda de las corrientes filosóficas que se ha tratado o ha aparecido hasta hoy en la Tierra. Pero tiene un límite. Para el que no está dispuesto a ir más allá de lo teórico, de los debates, de las ideas y de la razón, que, perdón, es el que, no yo, sino Rumi, llama dormido a esa persona, al máximo exponente del paradigma occidental, a esa persona es a la que Rumi llama dormido. Rumi la humanidad nace dormida, crece dormida, tiene hijos dormidos y muere dormida. Y a esa humanidad no le gusta escuchar.
Teniendo por ahí una biblioteca atrás llena de 500 libros, no le gusta escuchar que está dormida, no le gusta escuchar que no ha logrado la felicidad, no le gusta escuchar que no ha logrado la paz. Si vas por tu paz, nunca vayas para afuera. Si vas por tu paz, no sigas caminando y buscando templos porque vos sos el templo. Hay caminos para ir hacia adentro. La realidad es la invitación a ir hacia adentro. Tu cuerpo es la invitación a ir hacia adentro. ¿Pero como? Con lo que te duele y lo que te molesta, con lo que juzgas. Así como hice yo cuando estaba bajando del barco y me encontré juzgando una mujer en cinco minutos fui hacia adentro, lo encontré.
Sentí primero el arrepentimiento del juicio y después el agradecimiento del juicio porque me ayudó, porque lo encontré, porque me di cuenta por qué lo tenía. Eso tiene que ser un camino de verdadera filosofía, porque la filosofía tiene que llevar.
A un ser humano que vaya hacia un nuevo estadio como ser humano. Como decimos con Lucre, nuestra propuesta es la de lograr el homo conscientia, el siguiente estadio humano.
Bueno, los amo. Gracias por permitirme.
Contarme a mí mismo a través de esta excusa llamada pantalla, llamada redes, llamada Instagram. Seguramente esto también lo van a encontrar en el podcast Humano Puente, si ustedes entran en Spotify o en cualquier propuesta de de podcast, ahí ponen Humano Puente y están todos los podcast. Tiene un montón. Yo amo los podcast. Amo los podcast, me parecen muy compañeros, te permiten ir haciendo otras cosas mientras escuchas, con auriculares y ese tipo de cosas, ir en el auto, manejando, vas escuchando podcast también. Esto va a estar por supuesto en YouTube, en ese tipo de cosas. También pueden encontrar propuestas de este estilo y más profundas en genua. Gracias Genua.net con henua.net ya lo conocen, hay mucha gente Genua de todo el mundo siguiéndolo. Gracias, Nos encontramos en el próximo. Los quiero, Gracias por permitirme ser. Un abrazo a todos.








