13 Mar 2022 · 44 min
Podcast episode from the Humano Puente series ("-Testimonios- HISTAMINOSIS - Francisca Quaglia") featuring a Spanish interview where Francisca recounts severe migraines from early childhood, multiple medical consultations, diet attempts (notably an 8–9 month gluten-free period with temporary improvement), discovery of Humano Puente material about histaminosis in Nov 2020, seeking a Humano Puente consultant (Julia Sisak), therapeutic work uncovering ancestral grief and authority-related conflicts, symptom reduction across several consultations (notable 9 consecutive days without headache during gluten-free trial; improvement after 3–4 consultations), and her decision to train as a Bioexistence consultant.
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Bienvenidos a la cuarta temporada de Humano Puente Podcast. Juntos vamos a seguir expandiendo conciencia de manera íntima en este espacio con Pablo Almazán y Lucrecia Bianchi. Si llegan por primera vez los invitamos a recorrer nuestra página web humanopuente. Com o nuestras redes sociales buscando PabloAlmazán Humano Puente en YouTube, Instagram y Facebook y Lucrecia Bianchi HumanoPuente en Instagram.
Compartimos el paso a paso de una transformación hacia adentro con este testimonio fresco, cercano y profundo, sintiendo que su proceso nos habla a cada uno de nosotros. La histaminosis en la historia de Francisca Quaglia.
Hola Fran, ¿Cómo estás? Bienvenida, un honor tenerte acá. Estamos frente a frente pero en la compu para que la gente sepa, la estoy mirando a los ojos y bueno, feliz de encontrarme con vos, como siempre digo en cada charla de Humano Puente.
Hola César, gracias, gracias por esta bienvenida, estoy re contenta de estar acá.
Muy bien, para contarle un poco a la gente, Fran.
Quiere contar un poco de su historia, de su recorrido y nos mandó un mail hermoso para contarnos un poco qué pasó con su síntoma, cómo lo fue transitando. Cómo sabemos que el primer podcast que hicimos con respecto a esto fue de Eduviges, tuvo mucha repercusión y ella sintió resonancia con eso. Bueno, ya nos contarás.
Sí, total.
Y bueno, decidió dar un paso. A ver, contanos un poco cómo fue llegar a esta charla.
Bueno, resulta que yo en enero estaba escuchando el podcast de Edu Viges y como dijiste recién estaba. Empecé a resonar muchísimo con su historia, me encantó su relato y bueno, viste que ella habla del tema de la celiaquía y bueno, mi síntoma es la histaminosis y como que comparten un par de cositas.
Entonces nada, resoné muchísimo y dije no, no, no, yo tengo también que compartir mi historia porque es un flash. Cómo te cambia la vida la bioexistencia.
Realmente Bien, bien, te felicito por lo valiente y por querer abrirte acá en el podcast. A mí siempre encantado de escuchar y sé que tu historia resuena en mí, como hablamos un poquito antes de arrancar, así que bueno, te agradezco también por eso. Y Fran, nombraste la histaminosis, que es un síntoma que en el mundo estaba empezando a conocerse pero que sabemos que en esta parte en la Argentina no estaba siendo tan. Tan conocida y humano Puente abre esta puerta.
Es bastante para muchos desconocidos, desconocido el síntoma, muchos que están escuchando seguro lo desconocen. Contanos un poco cómo comenzó esto, porque imagino que no comenzó diciendo tengo histaminosis. Contá cómo fue tu proceso.
Bueno, resulta que. A ver, yo tenía dolores de cabeza, migrañas muy fuertes desde muy chiquitita, desde los 5 años más o menos. Y bueno, a los 8 años ya pisé el primer consultorio de un neurólogo para ver qué estaba pasando con esta niña que tenía tantos dolores de cabeza, terminaba en cama siempre me dolía muchísimo la cabeza, era tener todo oscuro, paño frío en la frente, incapacitante total. Y bueno, muy chica, muy chiquitita, muy chiquitita. Y bueno, fui a mi primer neurólogo, ya te digo, a los 8 años, y ahí ya me había dado como una dieta, como una especie de dieta, esto de evitar el chocolate, evitar los derivados de cerdo, me acuerdo que me había dicho.
Y bueno, me había dicho entre otras cosas que era como una niña un poco inquieta, un poco así tipo nerviosa, no sé.
Y yo dije ese fue el diagnóstico, digamos. Chica inquieta.
Sí, como que tenía que ver que. Como que era algo característico de las personas con migraña. Bueno, yo súper chiquitita, la verdad es que. Claro, claro, sí, no entendía mucho, estaba totalmente indignada ya por no poder comer todo lo que yo quería comer. Me sacaron el Nesquik, el chocolate, esto y lo otro, era como no.
Entonces ya ahí estaba como medio enfadada, digamos.
Y bueno, así empecé a tener episodios cada vez más de dolores de cabeza. Me acuerdo que muchas veces terminaba.
Vomitando, digamos, y ahí recién se me pasaba, era como que el cuerpo no daba más y hasta que no terminaba vomitando no se me iba el dolor de cabeza y perdía un día entero en cama, faltaba la escuela, era bastante intenso.
Y así pasé hasta llegó mis más o menos 13 años. Y ahí fue cuando empecé a tomar. Pasé de tomar analgésico en jarabe a. A tomar en comprimidos, porque ya el jarabe ya no me hacía efecto y tenía cada vez más episodios. Crisis migrañosas.
La migraña como el síntoma que más reconocías, digamos, Porque.
Sabemos que la histaminosis viene asociada a otros síntomas, pero lo tuyo era. Migrañas, Migrañas, Migrañas, terminaba con vómitos.
Totalmente, totalmente.
Y bueno, ya te digo, ahí empecé a tomar ya analgésicos, comprimidos, y bueno, y así entré a la secundaria y empecé a tener cada vez más dolores de cabeza, ya era uno a la semana por lo menos.
¿Se volvió más intenso?
Súper la intensidad.
¿Reconocías que comías algo y te afectaba? ¿Reconocías alguna situación en particular y te afectaba o ya era en cualquier momento, en cualquier situación?
No, yo empecé a relacionar los dolores de cabeza con la alimentación recién cuando me voy a estudiar. Ahí es cuando yo dije, che, tal vez haya algún linkeo ahí, algún.
Que tenga que ver. Pero siempre me dijeron que era por mi personalidad, por ser autoexigente, porque imagínate que fui a un montón de neurólogos que los amé a todos, porque realmente hacían todo para poder ayudarme. Preventivos, empecé a tomar preventivos a los 16 años, que es una pastillita que se toma todos los días para prevenir que esas migrañas sean menos intensas, digamos.
¿Qué es un preventivo?
Una pastilla de qué por lo general son antiepilépticos o antidepresivos, dosis bajitas, porque como no existe el antimigrañoso, entonces te dan la medicina que existe, digamos, y hay un montón distintos de distintas drogas, distintas marcas. Y yo ya de los 16 años ya empecé a tomar, porque era una cosa que no se sabía por qué tanto. Y bueno, así transcurrí toda mi adolescencia.
Sobre todo lo sufrí mucho en el colegio, porque tenía que faltar muchísimo al colegio. Mis compañeros ya sabían que si yo faltaba era porque me dolía la cabeza, era una cosa que yo me levantaba a la mañana y ya no podía abrir los ojos, tenía que encerrarme en un cuarto oscuro, ponerme algo frío en la frente.
Tomar agua.
Imagino, imagino también.
Lo que se ve de afuera o cómo te podían llegar a hacer sentir, porque no es un síntoma.
Tan fácil de mostrar. Y muchos pueden haber claro, ahora le duele la cabeza, le viene rebién o seguro está mintiendo. Y ese tipo de cosas también va generando mucho en tu realidad. Imagino, me pongo en tu lugar.
Realmente era así, o sea, por ahí como que tal vez mis compañeros o mis profesores no entendían muy bien por qué yo faltaba tanto al colegio, porque llegó, yo llegué a faltar, me acuerdo patente el número 54 veces al colegio, en un año, o sea, era una cosa que era reincorporación tras reincorporación. Porque además después de que yo me tomaba un analgésico fuerte para que se me fuera ese dolor de cabeza que ya me impedía ir al colegio, porque hasta que se me pasaba, pasaba mucho tiempo.
Quedaba como sobrepasada por la situación, digamos. Encima era después tener que ponerme al día y eso me causaba estrés. Y esta cosa de las migrañas, que también tiene mucho esto de la autoexigencia, de ser estructurado, de tener todo bajo control. Yo ya con 16 años, imagínense, imagínate que ya estaba indignada por el gobierno y esto y lo otro, era como, pero tengo 16 años. Era como tipo, no podía disfrutar realmente. Y eso es algo que también caracteriza la histaminosis, esto de no poder disfrutar.
Eso lo fuiste entendiendo en la medida de que fuiste a consulta. Pero eso ya vamos a llegar.
Y después de esa secundaria, de ese colegio, porque ¿Cuántos años tenés? Te veo, te veo, chica. Tengo, déjame decirte.
24 años voy a cumplir 25.
24. Claro. OK, bien. Para saber un poco dónde estamos parados, ese secundario está bastante cercano en tu historia, digamos, más allá de que uno puede sentir que es muy lejano.
Siento como que estás contando algo que no pasó hace tanto tiempo. Y después de ese secundario.
Me vine a estudiar a Rosario. Yo soy de un pueblo que es de provincia de Córdoba, del sudeste de Córdoba, que se llama Justiniano Posse. Y bueno, ya desde cuarto año más o menos de la secundaria sabía que quería estudiar Ingeniería civil, porque siempre me gustaron los cálculos, los números, lo exacto.
Todo bien de estructurada, todo ordenadito.
Me di cuenta que me gustaban los puentes. Un día me di cuenta que me gustaban mucho los puentes, Los puentes, los puentes. Nunca supe por qué, dije, quiero hacer Ingeniería Civil porque me gustan los puentes y soy buena para las matemáticas, para los cálculos, la física, dije, allá voy. Y si bien en mi pueblo todo el mundo se va para Córdoba capital a estudiar.
Yo la verdad es que nada, dije, quiero intentar algo nuevo. No sé, siempre fui como de ser la distinta por ahí. Y dije, bueno, me voy para Rosario, mi papá ama Rosario, entonces dije, bueno, siempre quiso que alguno de sus tres hijos se venga a estudiar a Rosario. Y yo me vine para acá.
Dije, Bueno, imagino que eso lo fuiste entendiendo. A medida que uno va viendo después todo eso que antes no veía, después fue tomando sentido cada uno de tus pasos. Total, eso es algo que hacemos en las consultas, van diciendo, mirá, algo que yo pensé, que decidí conscientemente, cómo tenía toda una historia atrás asociada a papá, a la vida, a la familia. Así que lo estás contando, pero al mismo tiempo lo estás contando desde un lugar del común de la gente. Vos ya hiciste unas. Unas cuantas consultas imagino, y estás llegando desde otro lugar. Pero queremos saber los comienzos.
Después de Rosario arranqué a estudiar, imagínate semejante carrerón con la autoexigencia propia que yo ya venía trayendo, era como vine a comerme el mundo, qué sé yo. Y ya primer año empecé a patinar, empecé a patinar, dije no que me empecé a desvalorizar muchísimo intelectualmente, algo que.
Muy característico de las migrañas también.
En el fondo dije como que yo ya quería recibirme y era como una cosa de querer demostrar que lo puedo todo y el prestigio y esto que lo otro. Entonces bueno, cuestión que mis dolores de cabeza fueron de mal en peor. En la facultad yo estudiaba, estudiaba, estudiaba y desaprobaba, Mis compañeros estaban en la misma y era como, bueno, echándole la culpa siempre a todo y nunca mir para adentro. ¿Mi vieja siempre diciéndome, che Fran, podrías hacer biodescodificación? Me decía.
Ahí empezaron los acercamientos a una mirada diferente a todo esto.
Estamos hablando de primer año de la facultad, año 2016. Yo hasta el 2020 no le di bolilla a mi mamá que venía diciendo a todo esto, ella ni enterada de humano puente. Y resulta que bueno, llegó la pandemia, yo estresadísima porque no podía prácticamente estudiar y todo lo que implicó cada vez.
El síntoma apretaba más, muchísimo.
Era una cosa que ya me dolía todos los días, estaba día por medio, todos los días tomando analgésicos muy fuertes, yo siempre yendo a médicos porque quería también cuidar mi salud, porque dije, me voy a agarrar una úlcera de tomar tantos analgésicos. Era como que tomar un Actrón para mí era un caramelo, ¿Entendés? Era una cosa que además los efectos secundarios, la cafeína que me dejaba allá arriba, me empezaban a sudar las manos, los pies, era toda una cuestión que. Una calidad de vida que no.
Podía ser. Y desde tan chiquitita aparte, y siempre yendo a neurólogos y todo, y era como siempre la solución en una pastilla, siempre. Y bueno, en noviembre del 20, a.
Todo esto, perdón, a todo esto, ¿Continuaste con esas dietas de no chocolate?
Eso te dieron alguna explicación de por qué, ¿Qué podía generar?
No, no.
Entonces desde muy chica anulaste un montón de alimentos.
En realidad desde esa vez que tenía 8 años que me sacaron el chocolate, y entre otras cosas siempre me acuerdo del chocolate, como que lo tengo regrabado, medio como que mucha bolilla no le di, la verdad, porque era una. Ni después un adolescente, y era como que yo. Era una frustración constante por decir ¿Por qué me tiene que doler la cabeza si yo quiero comer y puedo comer de todo? Siempre supe que no era natural no comer determinadas cosas, entonces medio como en un rol medio caprichoso, era como bueno, tal vez disfrutaba de mi juventud y después me tomaba el analgésico. Hasta que en un momento me empecé a preocupar porque che, yo no puedo vivir así toda mi vida, porque no llego, no llego a los 30, no llego a los 40. Entonces bueno, un día en plena pandemia.
Por sugerencia de un familiar mío, me dice che, fíjate, ¿No serás celíaca vos? Y yo le dije mira, me hice análisis de celiaquía tres veces. ¿Y pero te hiciste la biopsia? Y no. Entonces ahí dije bueno, che, ¿No tendrá que ver el sistema digestivo? Entonces caí en un. Me llegó un libro que se llama Cerebro de pan, muy conocido, que básicamente mete muchísimo miedo con lo que es el gluten y todo eso, y dije bueno, yo ya lo intenté de todo, realmente había intentado de todo, siempre fui una chica súper responsable con lo que me decían los médicos, porque de hecho hasta incluso una vez dije yo quiero estudiar medicina y si hago medicina voy a hacer neurología para sanarme de las migrañas, o sea, era una cosa al.
Punto que presionaba eso que te llevaba a querer aprender, y eso también es importante porque tu propio síntoma lleva a encontrarte con tu historia. Está para eso, está para como el recordatorio de no me dejes de mirar porque acá estoy por algo y presionó al punto de no mires ya a otro lado, mírame a mí. Se notaba por tu relato, ya llegó un momento que todos los días apretaba y te pedía ser escuchado sí o sí.
Sí, totalmente. Me acuerdo que hasta fui, esto es una perlita, fui un taller de cefalea organizado por.
¿Taller de cefalea?
Si. Era como un Alcohólicos Anónimos, tipo un foro digamos, pero para personas con migraña. Porque vos imagínate que todo esto, yo por ahí te lo cuento así, pero realmente era muy angustiante, César. Era muy angustiante. Yo volvía de rendir de la facu y ya me empezaba a doler la cabeza. Yo ya sabía que antes de entrar a rendir ya me tenía que tomar analgésico porque. Y era como decir, ¿Por qué? Nunca encontraba un porqué. Y en este taller de cefalea me acuerdo que había varias personas más y que todos nos encontrábamos con que teníamos las mismas personalidades, casi los mismos conflictos.
Entonces yo decía, bueno.
O sea, era como un apoyo pero no una solución. Era como decir, bueno, me encuentro con tal persona que tiene el mismo conflicto que yo, pero ¿Dónde está la solución?
Empezaste a ver un patrón de algo que te llamó la atención pero no te daba la solución a tu problema.
Y bueno, cuestión que cuando encontré esto que te digo del gluten, a mediados del 2020, plena pandemia, ahí dije bueno, yo voy a intentar, voy a dejar de comer gluten. Ahí fue cuando dije, total, no pierdo nada, voy a ver cuánto duro, qué sé yo. Y resulta que el gluten al ser un alimento proinflamatorio, al igual que un montón de otras cosas, solo que yo había leído este libro y estaba bastante obsesionada, dejé comer gluten y resulta que me encontré con un. Como que empecé a. Más allá de que mi cuerpo me lo empezó a agradecer de a poco, qué sé yo, pero yo era como que el gluten era un veneno, era como.
Empezaste a enojarte con el gluten o a tomarlo como enemigo total.
Sí, que después obviamente con las consultas me di cuenta de dónde venía y bueno, dejé de comer gluten, qué sé yo. Y ahí estuve más o menos ocho meses sin comer gluten. Y bueno, encontré con que me habían, o sea, estuve nueve días sin dolor de cabezas consecutivo, que para mí eso era un gran récord, César. Yo hacía desde muy chiquitita que no estaba nueve días consecutivos sin dolor de cabeza, imagínate. Entonces me empecé a hacer un calendario.
Calendario donde me anotaba todos los días que me dolía la cabeza con un sistema de semáforo, es decir, ponía un asterisco rojo si era migraña, un asterisco amarillo si era una cefalea intensa, un asterisco verde si era una cefalea leve, pero era dolor de cabeza. Y de 30 a 31 días que tiene el mes, me dolía la cabeza 25 veces. Era muchísimo los dolores de cabeza que yo tenía. Y me di cuenta de que aún dejando el gluten, después los dolores de cabeza, como que el mayor récord fue el de los nueve días consecutivos, después el dolor de cabeza volvió.
Entonces hubo un alivio. Entonces algo te resonó, algo pasaba, algo con el estómago pasaba con respecto. Empezaste a unir estómago y cabeza.
Y en noviembre, Llegado noviembre del 2020, en plena crisis migrañosa, un día de las tantas crisis migrañosas que me dieron, estaba encerrada acá en mi departamento, en mi pieza, cuarto oscuro, paño frío en la frente, totalmente angustiada y de nuevo decir, pero si ya hace meses que no como gluten, era como ¿Que puede ser? Y Entonces pongo en YouTube migrañas, biodescodificación, ¿Viste? Entonces dije bueno, vamos a ver qué onda. Y resulta que encuentro un vídeo, el vídeo de Pablo y Lucre explicando el seminario, presentando el seminario, hablando de histaminosis y yo dije ¿Qué tiene que ver esto con las migrañas? Y bueno, empiezan.
Mencionar los conflictos, los síntomas de la histaminosis y yo dije yo tengo eso, soy yo, soy yo, soy yo, soy yo, soy yo.
¿Sentías que resonaba tu cuerpo con eso?
Totalmente, totalmente, cada palabra que decía era como no, no soy yo. Y ahí yo, persona súper mental, súper mental, que no entendía por supuesto nada de lo que estaban hablando ahí, que el abordaje, que desde la no materia, qué sé yo, dije yo voy a ir a. Yo dije, yo voy a ir a un médico, voy a ir a un médico a que me hable de la histaminosis, que se entere que es la causa y el déficit de DAO y todo. Entonces ¿Qué hice yo? Fui, me busqué una gastroenteróloga y dije, fui y le dije mira, yo tengo histaminosis, o sea, yo ya me había diagnosticado, era ¿Como diagnosticaste? ¿Existe esto? Yo ya había investigado por Internet las cosas que como bien dice Pablo en el vídeo, estaban como muy avanzados en histaminosis en España, en Estados Unidos, pero acá estaban en pañales los neurólogos en cuanto a lo que era, y yo que fui a un gastroenterólogo porque yo ya estaba convencida que tenía que ver con la alimentación, entonces dejé, bueno, como no encontré nadie que me pudiese atender acá, porque nadie sabía sobre histaminosis y cada vez que iba un especialista me decía sí, escuché, me han dicho, pero no existe ni siquiera el test de DAO, Entonces.
Ahí yo sola dije bueno, me voy a hacer cargo de esto y voy a dejar de comer cosas altas en histamina. Mirá hasta dónde llegué, o sea.
Eso te llevó el síntoma presionando. ¿Y qué pasó?
Y bueno, llegó un momento, ¿No sentiste.
Hacer consulta, no sentiste cuando viste ese vídeo dar un paso hacia la consulta sino preferías lo técnico oficial?
Totalmente, totalmente, porque era lo que ya conocía, era lo que hacía 20 años que venía intentando y bueno, resulta que llegó un momento donde ya tomaba agua y me dolía la cabeza, o sea, suena exagerado, pero era como que ya no sabía más qué hacer que no comer, era una cosa ahí de que el alimento era muerte. Esta clave de la histamina, de la.
Histaminosis, me gusta porque hablas como si ya fueras una experta sobre el tema, porque como bien contás y se nota en tu personalidad, investigas a fondo y ya hablas con terminología y con formas de haberte metido a full en el tema. Como bien decimos, el síntoma detrás después esconde un gran potencial, ¿Quién más te va a hablar mejor de la caída del pelo que una persona que se quedó pelada porque investigó todo sobre el tema? Así que te felicito por ya hablar de esta manera. Y después ¿Cómo fue ese paso a la primera consulta?
Bueno, resulta que cuando veo que Pablo y Lucre dicen que es recomendable buscar a alguien en el listado de consultores humano puente que haya tenido hecho el seminario de histaminosis, entonces yo dije bueno OK, y busqué y había muy poquitas personas que tenían hecho el seminario histaminosis ya de por sí, generalmente porque era muy reciente y dije bueno, a ver quién tengo más cerca, ni hablar del online, yo quería presencial a toda costa. Y bueno, acá en Rosario no había nadie que tenga hecho el seminario y así es como encuentro a Julia. Julia Sisak de Casilda, comunicadora comunicadora.
Y dije bueno, ya está. Además me resonó porque che, mi abuela paterna tenía muchas migrañas y era de Casilda, entonces ya ahí dije tengo que ir por ahí.
Y bueno, y así yo le hablé a Julia, ella no sé, ella me dijo que necesitaba datos del árbol genealógico, me mandó lo necesario y yo le dije bueno, voy a esperar a recopilar datos desde bien mental y después te escribo de nuevo para hacer una consulta. Y me dijo sí, tranquila, siempre es perfecto. Y dije bueno, pasó el verano, recopilé todos los datos, fui a la primera consulta que fue tipo super. Fue una odisea llegar porque me tomé un colectivo a las 4 de la mañana para llegar a las 8 de la mañana que tenía la consulta. Se largó a llover por una consulta.
Claro, todo. Dejaste todo por tu síntoma, diluvió, todo.
Era como que todo conspiraba para no te metas ahí está yendo a Casilda, era como no. Y yo tenía, Estaba tan desbordada, César, estaba tan hasta la coronita, ¿No? Que ya era lo último, realmente lo dejé como última opción.
Y hoy bien, es como que te dejé todo este espacio para contar todo lo doloroso que viviste en el proceso, que creo importante, más allá de que a todos nos interesa el después, te dejé todo este tiempo para que las personas comprendan lo que vive la persona con el síntoma día a día, que uno que no lo vivió no lo entiende en profundidad, dice sí le duele la cabeza cada tanto. Pero es muy importante escucharte para meter en contexto a todos de cómo se vive por dentro. Y lo retrataste al detalle. Ahora vamos al proceso profundo de humano puente a las consultas. ¿Hiciste la primera consulta, y qué fue eso para vos?
Ahí fue por fin darme cuenta de que podía ser egoísta por una vez en mi vida, porque a ver, ¿Cómo es eso? Empecé a expresar un montón de cosas que no había expresado por mucho tiempo y que era absolutamente necesario. Yo después de esa primera línea de tiempo volví a casa y me dormí una siesta de tres horas, o sea.
Que suele pasar cuando vienen sis, imagínate.
Era como empezar ahí. Y bueno, Julia me había dicho que tal vez, bueno, que me había denunciado los conflictos, me había dicho por dónde venía y que ya sabía.
Contanos un poco para todos los que no estamos, yo obviamente sí, pero los que no están al tanto. ¿Qué fue lo que te resonó de esos conflictos en tu historia?
La autoridad, claramente.
La autoridad, porque cuando ibas al colegio, a la facultad, es donde más fuerte se hacía, y todo lo que. Lo intelectual que contaste. Hay muchos, muchas historias. Sabemos que la simbología, lo simbólico tiene mucho que ver. Un profesor, un maestro, refiere a un padre, un jefe, un jefe también. El símbolo de padre, de autoridad. Hablaste del gobierno y es típico, porque un presidente es un padre. Y bueno, en tu caso, eso.
Yo viví indignada por todas cuestiones que tenían que ver con la autoridad, era una cosa que. Todo el tiempo queriendo tener la aprobación de la autoridad, todo el tiempo y siempre mirando para afuera y nunca me daba cuenta de que en realidad había muchas cuestiones. Duelos y muertes bloqueados. Duelos bloqueados que tenían que ver con temas de alimentación. La etapa de la alimentación de esos primeros años, que a Julia le llevó varias consultas, obviamente ella me dijo, mirá, Pablo es un sanado de histaminosis, y tuvo mínimo 10 consultas, o sea, era como yo.
Totalmente Arrancaron. Vos arrancaste planteando el síntoma de histaminosis, porque ya estabas al tanto. Pero lo primero que hacemos, le cuento a la gente, es empezar por la migraña. Si es migraña, abordarlo como migraña, ¿No?
No dejar de lado la migraña. Y lo que contás es muy de migraña, la autoridad del padre y demás, pero imagino que como bien decís, después pasaron a la alimentación, lo que eso influyó y más cosas que tienen que ver con la histaminosis, porque si no, quizás otros están escuchando, dicen, bueno, pero eso es migraña y hay otras cosas más.
Mirá, una clave. Ahí vamos. No, Yo no solamente llego con. Con migrañas a plantearle a Julia, que le dije, mira, no solamente tengo esto, sino que tenía muchísimos problemas, tenía un desorden alimentario, tenía muchos problemas, porque para mí la comida de nuevo era muerte.
No solamente no como nada porque me duele mucho la cabeza, sino porque es malo, es como que yo tenía algo adentro que me decía que era malo.
¿Empezaste a enojarte así con el gluten, como dijiste? Y eso derivó en que imagino que cada vez que comías era un tema.
Con el gluten, con el azúcar, con los carbohidratos, o sea, todo lo que muy. Me sentí muy identificada con la celiaquía también, era como los tres venenos blancos, hasta llegué a escuchar, imagínate, como que era un veneno.
Y bueno, y ahí Julia me dijo bueno, tranquila, esto va a ser un proceso. Y yo como que fui ya con la idea de una sola consulta o dos o tres como mucho y la verdad es que después de la primer consulta dije no, no veía la hora de ir a la segunda consulta. Mirá lo que te digo, fue tanto el movimiento que yo sentí, tanta la liberación, lo que yo sentí que se empezó a mover todo, que no te lo puedo explicar, era como.
No sé, me sentía muy liberada.
¿En tu realidad, en tu cuerpo en que lo sentiste o solo es algo.
Interno en la realidad? Era como que estaba como muy entusiasmada, estaba como extasiada, como decir, como con una certeza muy fuerte de que este era el camino, o sea era como che, esto está buenísimo, esto quiero más. Era como, si bien es doloroso meterse al barro, pero yo sentía que por fin se trataba de mí y no tener que ir a hablar con nadie más que yo, ¿No?
Claro, tenías la oportunidad de ser vos la que cambie tu vida y tu realidad, ¿No? Que alguien te dé la solución a tu problema.
Sí. Y bueno, así hicimos línea de tiempo, fuimos a mis primeros años y esto fue en marzo, va a ser un año ahora, En marzo del 2021, un.
Año de consultas, de movimiento, de que cambie tu realidad. Y hoy después de todo ese proceso, ¿Qué tenés para contar?
Bueno, llegado julio yo dije, a mí se me empezaron a ir los dolores de cabeza por fin después de tres o cuatro consultas y ahí fue cuando yo dije ¿Qué está pasando acá? No puede ser.
¿Seguiste con tu calendario?
Seguí con mi calendario, notando hasta que en un momento cuando se empezaron los dolores de cabeza, medio que ya me empecé a olvidar de que me dolía la cabeza y entonces dije no puede ser, ahí es cuando me estalló la mente. A todo esto, yo mirando vídeos de Pablo empecé a interiorizarme en lo que era humano, puente resonaba muchísimo y cada vez más y dije claro, claro, uno es creador.
Y empezaba como a experimentar todo eso y me empecé a conectar muchísimo con. Con la naturaleza y yo le decía Julia, ¿Qué me pasa? ¿Y me bueno, te estás conectando con la tierra, viste? Era como me estoy emocionando por una hoja de acelga, ¿Qué está pasando acá?
¿Que bien, que bien lo contás? OK, muy bien. Es que sí, muy bien, porque es un lugar que lo estás contando desde un lugar de una inocencia linda, maravillosa, que es.
La devolver a lo que somos. Y es maravilloso. Con tus ojitos ahí tiernos. Me estoy emocionando por una hoja de aceite.
Sí, sí. No entendía nada, no entendía nada, pero me gustaba. Sentía mucha paz, eso sentía.
Pero claro, del estrés y de la tensión, del análisis, de la presión, con todo, pasaste a. A conectar con tu presente, con el día a día, con las cosas lindas, con lo que sos. Más allá, empezaste a conectar con otra parte por el alivio que sentiste de sacarte todo ese peso y todo lo que expresaste.
Romper los soles propios.
Claro. ¿Hay algo que sentís que fue importante haber encontrado en esas consultas, que te quedó resonando, más allá de que me nombraste, alimentos, autoridad? ¿Qué conexión sentís que hiciste que le puedas contar de tu historia, que la tenés en cuenta, que te quedó presente en tu cuerpo, en tu realidad?
Bueno, vos imagínate que empecé a. Cuando empecé a investigar todo de qué se trataba, dije bueno, dejé la carrera que venía estudiando hacía seis años y eso fue un gran cambio.
Dejaste la carrera, OK.
Sí, porque me di cuenta de que cómo podía ser que yo me estaba sanando no solamente los dolores de cabeza, sino toda mi vida con algo tan simple. Simple. Era algo que no me podía sacar de la cabeza. Era como no puede ser, no puede ser, esto tiene que tener una explicación desde la materia. Y Pablo se la pasaba tratando de hacer analogías y explicando didácticamente y yo decía no, no, no puede ser. Hasta que en un momento dije a la mente, bueno, déjame en paz, déjame seguir disfrutando de esto. Y bueno, ahí supe que quería ser consultora en Bioexistencia consciente. Hice el camino 2 días antes de la apertura 1.
Esto fue hace poco, en noviembre. Hiciste. Después de haber hecho todo un proceso de consultas, decidiste dar un paso hacia el camino. Hiciste todo en poco tiempo, me dijiste. Porque así vivís la vida también.
Sí, total. Dije, dejo la carrera, ya me recibo de humano puente, tengo que ser humana puente, olvídate. Además.
Yo quería hacer puentes. Eso también.
Ahora conecto con tus puentes y lo que querías del puente.
Total, sí, de hecho mi nombre, mi mamá lo pone por los puentes de Madison, la película, o sea, imagínate. Y así millón y medio de puentes por todos lados. Siempre se trató de puentes en mi vida. Y bueno, dos días antes de la apertura 1, un día me dio un dolor de cabeza muy fuerte, que justo habían.
Sin dolores de cabeza, Tenía dos, tres dolores de cabeza.
Al mes que me venían visitando todavía me decían, acá estoy, todavía falta, todavía.
Hay que seguir escarbando.
Claro, hacía muy poquito todavía no habíamos llegado a Reorixins.
Todavía no habías hecho Reorixins.
No, estuvimos un montón de tiempo ahí porque había muchos soles que reventar.
Y bueno, y ya te digo, dos días antes de la apertura 1, en una fecha súper simbólica, cerca de.
Una fecha importante de mis ancestros, tenía ese dolor de cabeza y justo ese día se había subido el podcast de Humano Puente de Julia Sisak, justamente. Y dije, lo voy a escuchar. Y ella cuenta un caso de histaminosis. Imagínate, cuando termino de escuchar eso, más me dolía la cabeza porque era como empezar a revolver los conflictos y esto y qué sé yo. Y digo, bueno, yo algo tengo que hacer. Entonces llamé a mi abuela, a mi abuela materna, y le dije, mira, yo soy yacente, es decir, estoy relacionada a nivel inconsciente con la nona Santina, que es mi tatarabuela. Y le digo, contame qué fue la vida de Santina. Y entonces me empieza a contar, bueno, primero vino tal hijo, después el otro, no sé qué. Y en un momento me dice, y ella tuvo una bebé que muere a los 24. 25 días.
Yo tengo 24, voy a cumplir 25. Fue como todo muy. Y yo en ese momento le ¿Cómo esto? Yo no lo sabía. Y bueno, me empieza a contar que la bebé nace con labio liporino y que no se podía alimentar, porque estamos hablando de alrededor del año 36. Bueno, por cuestiones de la medicina de aquella época no existía la sonda nasogástrica, no se pudo alimentar y murió de inanición. Y mi tatarabuela estuvo ahí viendo cómo no podía hacer nada, este estado de alerta y sin poder hacer nada, sin poder alimentarla. Y lo más impresionante que todavía se me pone la piel de gallina en el momento que me lo cuenta mi abuela, me dice, esa bebé se llamaba Julia.
Y yo ahí cerraste un círculo ahí.
Fue una catarata de llanto. Yo no te puedo explicar, estuve dos horas llorando y le decía cómo Nadie me contó. Estaba como que era un llanto que no era mío. Era un duelo bloqueadísimo. Y que en el momento que yo me hago consciente de eso fue como no puede ser. Y bueno, ahora estoy en plena reparación de ese conflicto, porque imagínate que lo descubrí en octubre, que fue que lo hice consciente y. Y la última sesión que tuve fuimos justamente.
A esa escena y ahí quedó ese anclaje de el alimento con la muerte, porque descubrimos que yo no solamente era yacente de mi tatarabuela Santina, sino que también había repetido toda la parte alrededor de la gestación de esa bebé. Había repetido todo acá abajo conmigo. Yo era esa bebé. Entonces quedó como que si me alimento muero, porque la leche se le iba a los pulmoncitos y se moría. Y también quedó esto de Santina, de si alimento mato, de alguna manera no puedo alimentar.
Entonces quedó como maravilloso, maravilloso. Y tantas otras cosas que te regaló esta histaminosis, porque a la larga sabemos que te dio un regalo enorme que te puso en otro lugar. Y me gustaría quedarme horas escuchándote porque seguramente tenés mucho más para regalarnos y para que disfrutemos juntos. Pero quiero que nos cuentes hoy en día que como dijiste, estás en pleno proceso, pasando una. Nosotros le decimos cuarentena, lo que viene después de una consulta, un proceso donde el cuerpo empieza a acomodar las piezas, donde empiezan a pasar cosas internas, donde todo que por más que sea incómodo, se va sintiendo una paz al mismo tiempo, en el que a veces hay algunos síntomas, hay cansancio, hay mareos, y al mismo tiempo una felicidad de estar en el camino correcto. Eso es una cuarentena, un proceso de reparación, como dijiste, ya estás hablando como consultora y como colega y te felicito por eso. Y habiendo pasado eso y estando también en proceso, manteniendo este proceso que sabemos que te va a regalar mucho más, ¿Qué es Humano Puente hoy para vos?
Humano Puente para mí es un flash. Mirá lo que te digo, o sea. Sí, sí, sí, sí. Tengo que empezar a ver qué persona era yo antes de arrancar con Humano Puente, porque ya no me acuerdo. Era como era una persona totalmente distorsionada y por supuesto sigo con un montón de distorsiones, pero me cambió la vida. Humano puente es algo inmenso. Y la bioexistencia consciente. Yo recalco mucho la bioexistencia consciente, vivir la vida en contra de que todo está creado desde mí y para mí, y que siempre detrás de aquello que me molesta, por más que sea, es como siempre va a tener un regalazo detrás. Y la vida se pone más bella después de que descubrís la lógica y que decís, ay, pero estaba actuando para mí.
Te felicito mucho, mucho y te agradezco porque tu historia resuena en cada uno de nosotros, aunque no tengamos histaminosis. Cada ser que tengo frente a mí y cuenta su historia me toca en una parte mía porque soy yo, como bien decís. Gracias.
Por sanar esa partecita mía con tu historia y con lo que sos.
Ojalá muchos lo escuchen y te disfruten como yo te disfruté acá frente a mí. Y gracias a todos los que están del otro lado. Gracias Francisca y espero verte en cada encuentro humano puente ahora que sos parte de esta familia.
Gracias a vos, César. Gracias.
Gracias por acompañarnos. Es un honor tenerte del otro lado en cada episodio. Recordá suscribirte para recibir avisos de todo lo que vamos compartiendo. Para participar de podcast, escríbinos a humanopuentepodcastmail. Com. Les dejo un abrazo virtual.








