#31 Agua Bendita: De vender en la calle a conquistar 60 países
13 Nov 2024 · 57 min
In this episode of the Yo Pude, Tú Puedes podcast, host Juan Carlos Sanchez Balza sits down with the co‑founders of Colombian swimwear brand Agua Bendida—Catalina Álvarez and Mariana Inestrosa. The conversation moves from the brand’s humble beginnings (selling handmade bikinis door‑to‑door while studying at university) to its rapid international expansion into more than 60 countries and high‑end retailers. The founders discuss the creative process behind turning fabric scraps into distinctive swimwear, the importance of sustainable sourcing, and how they built a brand identity rooted in Colombian culture. A large portion of the dialogue is devoted to partnership dynamics: mutual admiration, clear communication, shared schedules, and the need for legal structures that protect both founders. They share personal anecdotes about balancing motherhood with entrepreneurship, setting joint routines, and delegating responsibilities when one partner is away. The episode also touches on fundraising philosophy—choosing reinvestment over external capital— and the role of mentorship, books, and social media in scaling the business. Throughout, the tone is candid, supportive, and enthusiastic, offering listeners practical insights on co‑founder relationships, brand scaling, and maintaining authenticity while growing globally.
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En este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes conoceremos a las fundadoras de Agua Bendita.
Empezamos pensando en cómo venderle a las amigas vestidos de baño. Nosotros llamamos a las empresas de Medellín que sí tenían la basura, y de la basura encontramos pedacitos buenos. Yo cortaba, Mariko hacía en la máquina de coser de la abuela. Es que no había redes sociales, no habían páginas web. Eso era el 2003 cuando empezamos.
Y en qué momento uno empieza a decir Este es un negocio viable. ¿Qué piensan ustedes que fue ese punto de inflexión? Nos hablarán de sus comienzos y cómo llegaron a las pasarelas internacionales.
Recuerdo que nos íbamos a Saks y preguntábamos a la vendedora: hola, venimos a buscar vestidos de añagua, bendita. Pues obvio, sabíamos que no había.
Dejábamos las maletas, nadie miraba la maleta, ni siquiera la abrían. O sea, no nos la recibieron 200 veces. Cuando no la recibieron, no la abrieron.
¿Ustedes cómo se tomaban el rechazo de cuando te cerraban la puerta?
No, nosotras fuimos las primeras en Colombia a descansar en usar supermodelos. Tuvimos a Kendall Jenner, a Shay, a Candice Swanepoel, o sea, las mejores de las mejores.
O sea, hoy Agua Bendita y Agua, sus dos marcas, están en cadenas prestigiosas como Saks, Neiman Marcus y más de 60 países. Mariana Inestrosa y Catalina Álvarez en este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Mi gente, estamos hoy grabando desde Medellín, Colombia, y este es un sueño que yo tengo hace rato Porque estas dos mujeres yo las admiro, he oído hablar de ellas por años, pero tenerlas aquí, ustedes probablemente conocen la marca allá en EE.UU., Agua by Agua Bendita, yo la he visto en Neiman Marcus y también los vestidos de baño Agua Bendita. Mariana y Catalina, ¿cómo están, chicas?
Bienvenidas.
¿Cómo están? ¿Cómo están?
No, Margarita, imagínate, felices y sofiés de estar contigo acá, pues inmediatamente ocurrió la oportunidad, pues dije, ¿cómo no la íbamos a perder? Las admiramos también muchísimo, admiramos mucho lo que han hecho, los temas de los que hablan, y pienso que podemos hacer un match perfecto. Gracias.
Ay, qué bello.
Muy especiales. Sé que están muy ocupadas. Gracias por hacer este espacio. Sabemos que ustedes se conocieron en la universidad, ¿verdad? Tenían las dos como el alma creativa, empezaron a hacer vestidos de baño. Cuéntenos un poquito esas partes difíciles A nosotros nos siguen muchos emprendedores y emprendedoras, ¿cierto? Y a uno le pasa de todo, mano, porque yo también, yo lavé carros, yo tenía un carwash, pero yo lavaba carros, bueno, de todo. Entonces yo quiero que nos cuenten un poquito esa parte cuando uno está empezando como emprendedor, uno es soy la, soy la que factura, soy la que lava, soy la que hace todo, cuéntenos esa parte.
Yo creo que es que es un espíritu primero emprendedor, y cuando uno tiene ese espíritu es capaz de batallar por el resto de su vida con toda esa cantidad de cosas que le pasan en el día a día. Empezar es súper difícil, pero llevar 20 años es igual o más difícil. O sea, eso nunca para de ser, nunca para haber problemas y cosas que pasan el día a día. Pero bueno, Mari y yo empezamos pensando en cómo venderle a las amigas vestidos de baño. No existían redes sociales, íbamos con maleta de lado en lado, nos dividíamos los días en cuáles días facturábamos, cuáles días vendíamos, cuáles días íbamos contratos, cuáles días hacíamos los vestidos de baño.
Hacíamos, eran dos soylas. Exacto, yo soy la que hacía los vestidos de baño y ella la que cosía. Todo, sí, todo.
A veces me río porque le cuento a Cata: ¿te acordás cuando teníamos unas camisetas en el patio de la mamá? Ahora yo me imagino a mis hijos soñando camisetas en el patio de mi casa y me muero. O sea, los mataría porque volaba tintura por todos lados, pero todo era hecho por por nosotros.
Todo ese día era el mejor, eran poncheras, entonces todas las poncheras de mi casa quedaron manchadas, los pies y las manos. ¿Se acuerda que estuviéramos sin zapatos, en camiseta? Teníamos, o sea, mis manos duraban por días teñidas.
A ver, solo para entender, ustedes literal hacían las manualidades, ustedes cosían, bordábamos, pegábamos y diseñaban, hacíamos todo, todo, todo, todo, todo lo imaginable e inimaginable.
O sea, lo A uno para que le vendieran un rollo de tela no le vendían. Entonces vos tenías que ir, nosotros llamamos a las empresas de Medellín que sí tenían la basura, y de la basura encontrábamos pedacitos buenos. Como los pedacitos eran pequeños, yo cortaba, maricos, y en la máquina de coser de la abuela los pegaba, y ahí íbamos creando el rollo de tela que nunca podíamos encontrar.
La basura de las grandes empresas, mira que siempre que hacen un corte de prendas siempre quedan unos pedazos que son desperdicios, como retazos, esos son unos retazos, esos retazos basura. De hecho, nosotros ahora convivimos con esos retazos y vemos, o sea, nos duele. Si algo nos duele, que desperdicien en la oficina esos retazos, porque nosotros en esos retazos era oro, era nuestra vida, era nuestra gran oportunidad, nuestra materia prima. Por eso siempre estamos en la oficina. Yo creo que dicen, esas señoras, ¿por qué se preocupan tanto por esos retazos si son basura? Para nosotros no, para nosotros era todo en aquel entonces.
Entonces hoy en día tratan de reciclar lo más posible esos mismos retazos.
Sí, siempre estamos como promoviendo la Sí, usarlo no es fácil porque crear la conciencia.
Nadie tiene el valor que ella y yo sabemos que tiene esa basura, que hay todo lo que se puede hacer. Es que empezamos un negocio, lo tesoramos, coseamos eso, pero usted va allí, venda. Es que no había redes sociales, no habían páginas web, no había. Eso era el 2003 cuando empezamos, nada.
Y le vendían, ¿qué, en la universidad o cómo hacían?
No, los viernes empacamos lo que habíamos hecho en la semana Pues tratamos de tener una maletica grande y, por ejemplo, Margarita. Margarita, tenemos producción. Ah, bueno, ven a la casa, muéstranos. Y ya después de que terminamos contigo decíamos, no, no, decían, el quinto viene una niña.
Entonces nos íbamos al quinto, hola, es que mira, vendemos vestidos. Ay, vengan, pasen. La del quinto decía, mi mejor amiga viene el octavo. Y así sin pena nos metíamos y le vendíamos a todo el mundo y nos empezamos a hacer conocidas por por los vestidos de baño. Pero ella y yo, todo nació porque las ganas de ir a rumbear a Cartagena con el vestido más chiquito, que la nalga nos quedara bien bronceadita. Eso no es. Y eso era muy grande. Y nosotros ahí, no, qué pereza, qué rico chiquito, bonita, 18 años, no, que caer a taparse, por Dios.
Yo tengo una pregunta sobre lo de las ventas door-to-door sales, que son puerta a puerta. Eso es un, a mucha gente le da mucho miedo hacer eso. ¿Ustedes cómo se tomaban la, la, el rechazo? Rechazo, iba a decir rejection, ay, qué gringa estoy. El rechazo de cuando te cerraban la puerta, no, o sea.
Obvio, muchas veces no la cerraban y aún no la cierran. ¿No crees que 20 años después no nos cierran puertas o nos dejan mensajes sin responder? Obvio. Yo pienso que esa es una de nuestras grandes fortalezas y nuestras grandes virtudes, y es que Catalina y yo, pues, la pena no vino incorporada en estos seres humanos. No, nunca nos metieron como señoras, que sentir pena no lo tenemos. Y sabes que nosotros siempre nos hemos mirado a la cara, bueno, pues si no fue esta vez, será la próxima. O sea, ninguna de esas situaciones nos detienen ni nos llena de miedo, porque pues al final, ¿tú qué tienes que perder? O sea, ¿tú qué daño le estás haciendo a alguien por tocarle la puerta y decirle quieres mi producto? No, oigan a estas vagas.
Pero como esa puerta se nos cerró a mí, como dice Mari, y siempre decimos, si no pasó es porque no es el momento. Y el momento llega, y todo llega en el momento perfecto. Son muchas veces, uno es de que empieza, a mí me llaman y me dicen: "Es que quiero vender donde ustedes venden". Y yo: "Para vender donde nosotros vendemos necesitas tiempo, necesitas conocimiento". El tiempo te da ese conocimiento. El día que puedas venderle a una tienda cadena, Neiman Sachs, lo que tú decías, sea quien sea, tienes que estar preparado para eso. Y eso no es decirle: "Mira, yo hago esto, daño muy bonito, es diferente". Sí, eso no es eso, es el equipo que tienes detrás, son los procesos que tienes detrás, son la capacidad que tienes para llegar y dar la cara, porque esa oportunidad te llega una vez y no estás preparado y la perdiste por vida.
¿Crees que el dinero es algo que solamente le corresponde a la gente que estudió por allá en la universidad, pipiriznay, y que lee el Wall Street Journal todos los días? No, el dinero es un juego y tú puedes aprenderlo como aprendes ajedrez o como puedes aprender fútbol. Necesitas entender las reglas, y entre más lo haces y mejores mentores tienes, mejor te vas a volver. Prioriza el dinero en tu vida porque en lo que te enfocas te expandes. Quiero darte un regalo espectacular y es mi nuevo ebook Domina el Juego del Dinero, totalmente gratis. Te voy a enseñar cosas que no te enseñaron o que incluso te enseñaron al revés en la escuela. Aquí abajo está el link, aprovecha.
Sí, yo siempre, Marí, yo siempre lo miramos y decimos no era el momento. El momento llegará, y en el momento que llegue es cuando es.
Sabes qué, perdóname, eso de Cata me encanta porque es súper repetitivo. Y yo le digo, ¿usted cuántas prendas ha vendido en su ciudad, en la ciudad a la que pertenece, en la que usted conoce a la gente? No, es que yo quiero vender en Estados Unidos. Primero hay que ser profeta en su tierra. Aprovechese de su gente, aprovechese de su familia, hágase poderoso en el lugar donde usted nació. Y yo siento que, por ejemplo, el apoyo que nos daba a nosotros una ciudad como Medellín, no sé cuántas tiendas tenemos por ahí, 5, Cata. Pues perdón, a veces me confundo. Son muchísimas y cada tienda es igual. Tiendas de Medellín, en Medellín. Ah, ya, ya me estaba preocupando.
¿Cuántas son en total?
Son como 45 en Colombia.
Solo Colombia.
Solo Colombia.
Por eso digo, ya somos profetas en nuestra tierra. Y porque siempre sientes que el lugar al que perteneces no es el lugar que merece ser donde tú seas grandioso y experimentar y aprender y prueba y error.
Más Medellín. O sea, que somos de un país donde la cultura, lo cultural, lo que pasa alrededor de nosotros no existe en ningún lugar del mundo. Entonces digo, si usted en los piecitos bien agarraditos, sabes de dónde pertenece, lo que nos rodea. Nosotros nos dicen tanta inspiración, tanta inspiración. Levanten esta ciudad, lo que pasa aquí, eso no pasa en ningún lado del mundo. Eso no tiene un Infinidad de cosas que pasan el día a día, la gente.
Hasta que no digáis eso, que se van a subir las rentas en México.
Las rentas, vea, para arriba, que van para arriba.
Yo llevo 2 semanas acá y le digo: "Mamá, yo me quiero mudar". Total. Me encanta.
Maravilloso.
Sí, todo el que viene se enamora. Pues, en el mundo, ¿cuántas tiendas son?
Tenemos por fuera, nos van a matar, haga las cuentas.
No, pueden ser por ahí.
Tenemos en Estados Unidos, en la Florida hay varias, en Los Ángeles, Tenemos 1 o 2, creo, no, en el país, en Centroamérica, 55 por ahí.
Sí, y son 60 países, ¿verdad?
Vendemos en más de 60 países del mundo, en todos los continentes. Y después de un trabajo inmenso, como Cata lo dice, y eso que cuando tú antes de empezar nos decías qué exitosas son, y Cata y yo nos miramos, sí valoramos todo lo que hemos logrado, pero sentimos pues que estamos a medio camino porque lo que nos falta es, es inmenso.
Claro, y no es por falta de humildad, pues que uno le dicen cómo ande bien, cómo vamos, y lo que nos falta. Pero no es la humildad, es algo que, digamos, el gerente de Agua Bendita nos decía: lo que más me gusta de estas niñas es que ustedes no hay forma de complacerlas. Y no es en el mal sentido, malo, somos insaciables. ¿Por qué? Porque uno ve el mundo y el mundo tiene tantas oportunidades que nosotros no damos abasto con la oportunidad que hay. Entonces, a vos sí, mira, logramos esto, Sí, pero es que también hay para lograr esto, esto, esto. Pero ¿por qué llegamos aquí y por qué nos faltó llegar aquí? Entonces son como, sale, estamos dando la buena noticia, lo logramos, wow, increíble, felicidad, orgullo, nuestro sueño. Pero ve y qué nos falta para hacer esto. Entonces lo digo, ay, ustedes son, pero ese es el reto constante que le ponemos al equipo. Yo creo que nosotros hoy en día, a mí que me llamen directora creativa, diseñadora, cofundadora, o sea, hay tanto, a mí me importa un carajo el título. El título mayor que esta señora y yo tenemos en la mente es ser las líderes de miles de personas, en especial en Medellín, que están esperando el día a día por cumplir sus sueños. Y nosotros somos quienes llevamos adelante cada paso de un sueño de esas personas. Entonces, es como levantarnos, viajar. Hay veces es súper difícil dejar a los hijos. Los hijos vuelven, cada vez lloran más porque nos vamos. Yo digo: "Ay, no, porque esto no va mejorando". Eso cada vez empeora, cada vez les da más duro que uno se les vaya. Pero ellas somos súper convencidas en cumplir los sueños de la mamá. Ellos lo tienen claro. Las mamás van a cumplir sus sueños. Las mamás van a cumplir el sueño de miles de personas. Que si nosotros no nos movemos al mundo, las oportunidades no se frenan.
No, te van a llegar y te van a tocar la puerta como nosotros lo hacíamos cuando buscábamos los clientes. Hay que salir a buscarlos.
Tienen como un propósito muy grande. No es solo la plata, sino como que quieren ayudar y quieren crecer. Y también veo de que siempre tienen metas. O sea, llegan a una meta y después tienen otra meta.
Esa es una característica de la gente exitosa. He hablado varias veces con Don Francisco, sí, está en sus 80 y está, él se mete CNN, ya abrió su Instagram, tiene un podcast. Y la gente lo puede decir de ustedes, no necesitan dinero, pero es que no es eso. Primero que todo, el ser humano que no tiene metas, mi gente, se muere, se autodestruye o se deprime.
Ustedes, quietas estas dos chicas, y seguramente matamos, no, no, no, morimos y enloquecemos el resto de O sea, yo le digo a mi esposo, a veces cuando me dice trabajas mucho, yo le digo agradezca, o sea, esta señora en la casa pensando qué va a hacer el almuerzo todos los días acá con ustedes.
Que es algo importante, somos mamás, somos empresarias, somos líderes de miles de personas y todo lo podemos hacer.
Sí.
Que creo que la de nosotros es lo que una mujer más falla, creen que uno tiene que ser o A o B o C. Las mujeres tenemos la capacidad de, no voy a decir la palabra porque soy muy grosera, de hacer muchas cosas al mismo tiempo y hacerlo bien.
Mentalidad abundante.
O sea, yo estoy en una reunión, pero al mismo tiempo me están diciendo que la tarea le falta y soy capaz de hacerlo, pero estoy poniendo atención acá y soy capaz de partir, somos capaces de partir el tiempo. Nosotros estamos por la mañana en la oficina, por la tarde con los niños. O sea, yo a las niñas mías de equitación hasta el club, ya no grande, arriba a la porra, y voy y llego a la clase de pádel donde el otro y ¿Y soy capaz de hacerlo? Obviamente, si es uno muy pegado a ese celular respondiéndole al uno porque no le respondí a este, entonces este no va a avanzar. Pero se puede, y es algo que como mujeres tenemos que ser súper claras, tenemos un poder grandísimo.
¿Cuál dirías que es como el tip para darle a las mamás emprendedoras para no sentir esa culpabilidad?
Siempre va a tener culpabilidad.
No, la culpa siempre.
No hay excusa.
Invítanos al programa donde haya la persona que la receta para nosotros, como mamá, pero para manejarla pues. No, yo pienso que lo más importante es lo que Cata dice, o sea, tú estás trabajando por tu sueño, que yo lo repito mucho, una conversación muy tediosa que yo tuve con mi hijo mayor, me dijo: viajas mucho. Y yo le dije: hijo, ese es mi sueño, ese es el sueño de Cata. ¿Sabes cuánto Hemos trabajado nosotros por esto y sabes que yo no lo voy a dejar por ti. Voy a dar todo por ser lo mejor que pueda para ti, igual lo está haciendo Cata por Valerio, amor y alegría. Pero nosotras no vamos a parar. Y lo mismo te deseo a ti, que por tus sueños nada ni nadie te detenga en esta vida. Nadie te puede detener porque es que llegar hasta acá ha costado demasiado. Y si tú me ves a mí feliz, si tú me ves a mí comprometida, si tú me ves a mí llegar con pasión y con esa amor, que uno llega los lunes a la oficina, eso es lo que yo te deseo a ti, eso es lo que yo te quiero mostrar a ti.
Le está enseñando por el ejemplo.
Obvio, por el ejemplo. Y las tardes, de lo que Cata dice, o sea, yo llego pues al lugar de las clases y yo veo las mamás pues mientras ellas están en la cafetería tirando chisme felices, que qué rico estar pues hablando y contando chismes, pues yo estoy al frente de la clase congelándome en el partido de fútbol viendo Que es donde va la culpabilidad, que como, ay, este, ahí me leo yo.
La otra semana, este, es puente y el domingo salimos de viaje, entonces hoy pues yo voy y recojo. Eso es como que todo el rato, eso todo el rato las están dando. Mamá, porque usted está ahí, va y lo recoge al colegio y quiere ir a la clase y estar en la clase, aunque el muchachito esté jugando tenis y demás. Ay, yo sí, bien, aquí estoy. Eso ya, o sea, ya con eso esa culpabilidad se le va, como tranquiliza. Usted está ahí, ahí no hay ninguna otra mamá viendo un niño que ni bolas se está parando, pero yo le grito, buena, buena, súper bien, súper, vamos. No, de él estará, pero ahí estoy, ahí estoy. Y ahí es donde la culpabilidad te presiona, como que ni yo me le fui de viaje, pero cuando llegué la doy toda.
Siempre estamos dando el 100% porque vivimos con la culpa. Entonces la culpa habita en nuestro ser. Pero yo digo, pero yo después me acuesto por la noche, si yo digo fui la mejor, o sea, Mariana, fuiste la mejor, lo despertaste, le leíste un libro por la noche, lo acompañaste a la clase. Cuentas de Dios mientras estás en el colegio.
Yo te viajaba mucho, yo te viajaba mucho.
Es que las entiendo.
Sofi, ¿qué sientes tú?
O sea, chiquita creo que de una manera me importaba a veces porque como que tal vez no estaba siempre, me comparaba con mis amigas que tenían mamás que siempre estaban, pero después de otra manera yo siempre me sentí orgullosa de que mi mamá estuviera haciendo algo. O sea, no es por tirarme flores a mí misma, pero hoy en día sí estoy tratando de seguirle los pasos. Bueno, yo creo que eso tiene que ver mucho con el ejemplo que ella me dio cuando yo estaba chiquita, ¿sabes?
Sí, es que yo tenía mucha culpabilidad. Y una vez estaba en el Aspen Institute y una señora americana, yo estaba contando en un grupo de líderes que, pues, llorando, es que yo vivo viajando y mis hijos, ya creo que ya tenía a Alejandrito, me dice ella: pero usted es feliz. Digo: yo amo lo que hago. Si a usted le quitaran lo que hace, le digo, sería la vieja más amarga del mundo. Una mamá feliz es una buena mamá, la mejor. Y eso para mí fue tan sanador. Y la otra cosa que dijeron ustedes, que también aprendí yo, es a compartir como esa misión con tus hijos. Cuando tú le dices, Mariana o Cata, hey, yo me voy, pero no solo estoy haciendo el sueño mío, sino el de miles de personas, y ellos también, pues, al tú quedarte tranquilo de que yo me vaya, tú también me estás ayudando a hacer los sueños de miles de personas. Entonces yo empecé a compartir mi misión con ellos y a decirles, tú también permites que yo vaya a un viaje, una conferencia, y ayude a otras personas. Tranquila con el papá, pues quedarte tranquilo con el papá. Entonces, muy bonito, divino, divino todo lo que nos están diciendo. Yo quiero volver al día porque nos adelantamos, nos fuimos de 0 a 500.
De niñas con mini vestido de baño a mamás, señoras, mamás exitosas.
Espérate, un día que vendieron 11 vestidos de baño en un día, ¿cierto?
No, era que ustedes hacían 11.
Era nuestro reto, sí, hacer 11 vestidos de baño al día. Una vez nos rendía, otras veces eran la 1 de la mañana, entonces yo cortaba. Los pedacitos de tela. Y esta señora era la máquina de mi abuelita en mi cuarto, que eso era un despelote. Ella me decía: "Pero hágale, hágale, hágale, hágale." Bien acelerada y bien cansona, y yo: "Corta, que hágale." "Tengas paciencia conmigo." Y yo le pasaba cositos y nos cogía hasta la hora que nos cogiera, hacíamos los... Pues era un reto y eso es bacano porque disciplina.
Y era una meta. Mi mamá me decía: "¿Por qué tenés que llegar tan tarde todos los días?" Yo: "Mamá, hasta que no terminemos los oncecios de Juan Carlos Sanchez Balza." Dormíamos en el cuarto de mis papás. Dormíamos del papá de Cata a la mamá. Catalina y Mariana.
Sí, porque mi cama está colapsada en basura.
¿A los papás les ayudaban?
Pues no, o sea, siempre nos han apoyado, no a cortar y a pegar, pero siempre estaban ahí y aceptaban la amiga de la niña en su propia casa.
O sea, sus papás hicieron en la misma casa el negocio de ellos, que es de moda, empezaron vendiendo disfraces. Yo los vi haciéndolo, lo hacíamos en la manga, lo estampamos, o sea Todo lo mismo que yo hice, y yo le digo: "Usted no me contaba mucha parte de la historia". Y uno empieza a seguir a los papás, es el ejemplo el que vos vas viendo. Entonces, que no, tú no puedes, es el día a día lo que yo veía. Y hoy veo y para atrás, y los abuelitos hacían lo mismo, y los bisabuelos. Sino que es que antes no existía todo esto donde uno empieza a oír la historia, y no, que a veces le cuentan parte de la historia. Pero eso es muy chévere, pues yo hice exactamente lo mismo.
Y también sé de que imprimían las etiquetas como en una impresora.
Es que nosotras nunca tuvimos un aporte económico, mico. O sea, yo recuerdo, Cata, como viene contando, su familia viene de la moda. ¿Podemos contarlo de la universidad o no lo sabemos? Pues nos dicen, ustedes tienen que hacer, estudiamos diseño de modas, nos dicen tienen que hacer un trabajo por una empresa de trajes formales. Y yo, trajes formales, qué aburrido.
Yo soy más rebelde.
¿Traes formales? Yo no voy a hacer eso, Marina. Ella me dice: Marina, yo me salgo de acá. Y yo: pues claro, para usted, pila, porque pues no resulta. Y usted tiene su familia de moda. Mi familia jamás en su vida habían cosido un trapo. Pues yo fui a la primera clase, el señor tenía por ahí 125 años, pues en paz descanse, porque estoy seguro que ya no existe. Señor con muchísima experiencia. Esto no es lo que yo quiero, esto está más de aburrido. La llamo, le digo: Cata, vamos, wepucha, a jugárnosla con toda.
Uy, sí, sí, total.
Ok, ya me perdí a lo que estaba pensando en el señor.
Iban en los trajes formales.
No, y entonces yo fui a la universidad y yo le dije: venga, yo estoy haciendo con Mariano vestidos de baño y yo quiero hacer lo que vayan a hacer para los trajes formales, lo quiero hacer para el negocio de nosotros. Porque había, era como en enero y en diciembre habíamos vendido los 11 vestidos de año en un día y no necesitamos hacer más. Entonces le dije: déjenos hacer lo que van a hacer en la universidad, pero enfocado en nuestro vestido de baño. Y nos dijeron que no, que no se podía. Y bye, chao, el link, que me fui de aquí. Yo no hacía ningún traje formal, por de los casos estaba poniendo mi papá y uno no sé.
El tema es que muchos profesores con muy lindas intenciones, pero no son emprendedores, nunca han tenido un negocio, nunca han emprendido y no.
Pero antes tampoco le hablaban a uno emprendimiento. Sabes que yo hasta hace muy poquito vine a saber que yo era emprendedora. Yo pensé que yo era una rebelde. Sí que estábamos locas, sí, estábamos locas.
Porque nos decían que estábamos locas.
Claro, nos decían que estábamos locas.
Ustedes se van a salir de la universidad. Y muchos de los profesores pues conocían el papá de Cata pues por el mismo círculo de la moda.
Iban donde él, así le decían.
Iban a decirle que está loca. Bueno, lo que sí, lo que sí me acordé.
Sí, claro, por él.
El papá de Cata y mi mamá también me dijo: no te vas a quedar en la casa, o sea, por nada del mundo te quiero ver acá durmiendo. Durmiendo es que yo nunca más volví a dormir, pues. O sea, creo que nunca, nunca más, nunca más en la vida.
No, mi papá le dijo: no, dejémoslas.
A pesar de que nos dieron el apoyo, nunca nos dijeron: venga, entonces yo le regalo tanta cantidad de dinero para que ustedes empiecen su negocio. Jamás. Y ahí era donde iba la historia de las etiquetas. Nosotros lo que vendíamos de esos 11 vestidos de baño, nosotros ahorramos por ahí 6 años. Trabajamos por amor a eso porque nosotros no teníamos recursos.
O sea que por 6 años el negocio no les dio para vivir.
No, el recurso no, cero.
Sabes que no, nos quedamos tan chiquitas y es una ventaja muy grande. Grande, que yo pienso que 19, vivíamos en la casa de los papás, no hacía falta, ellos respondían por nosotros. Entonces nuestra única meta era, ¿cómo que se dice? Negocio. Lo que recibíamos lo invertíamos, lo invertíamos, lo invertíamos, éramos súper juiciosas.
Yo siempre he dicho, hay que reinvertir en la mente y en el negocio.
Pero sabes, cuando un emprendedor uno lo ve y dices, que no tengo el dinero, necesito un socio. Pero, ¿qué dinero? Necesitas un socio que te dé cuánto. O sea, vas a tener un socio que te va a dar un dinero, no te lo vas a aguantar por el resto de la vida. Solo está a pedir resultados y no va a trabajar igual que tú. Encuentra un socio, sí, que trabajen de la mano, que empiecen 0-0, 1-1, 2-2, pues dependiendo, pero por parejo y los dos enfocados en el mismo sueño. Nosotras empezamos con las mismas ganas, la misma pasión, los mismos sueños, haciendo, pero los recursos no los teníamos que rebuscar. Por eso compramos la basura, imprimimos en la impresora, la matamos, lo que cogíamos lo fundíamos. Un día también empezamos a hacer láser, cataratas de láser. Porque sí hicimos haciendo diseños en Illustrator, y entonces ya montaba los diseños y nos íbamos a las empresas donde tenían una máquina de láser que ellos ni entendían para qué habían comprado esa máquina. Y nosotras, venga, quita el señor. No, tranquilo, que nosotras nos encargamos. La máquina le botamos humo.
Al final la fundimos. Humo. Cortando una suela de unos zapatos que nos dio el padre de Chau.
Pero nosotras no nos importaba, en la empresa nos decían eso es muy difícil, acá no sabemos hacer eso, no nos deja manejar la máquina, que nosotros le mostramos que después—
tan lindas, ya estábamos metidas, no nos pregunten cómo logramos persuadir a esa persona para que nos entregara su máquina de láser, que seguro había costado millones, y Catalina y yo sacamos de ahí la primera, pero unas cosas divinas, te aprendemos, ya está, yo sé, nosotros no sabemos ni para qué era la máquina, nosotros le enseñamos con unas cosas que el día, wow, sí, sí, uno es guay, sí. Explorando, explorando, explorando. Muy chévere, muy bacano.
¿En qué momento uno empieza a decir este es un negocio viable? ¿Qué pasó? Uno siempre se acuerda, te acordás el día que nos llamaron de tal parte o que abrimos la primera tienda. ¿Qué piensan ustedes que fue ese punto de inflexión?
No, yo creo que nosotros nunca nos hemos parado en ese punto.
Nosotras vamos, nosotros vamos, vamos, vamos. A nosotros nos pintan, vean, y nos dicen un día, María, ah, yo saben, no fui a la universidad y fue uno, uno que dijo: "Vea, es un vestido de baño, hay una feria en Estados Unidos súper importante y no está Limones Sports Illustrated en la edición de vestidos de baño". María, mi hija, vámonos para allá. Pues yo estaba en Miami, arranqué a mandar las cosas de la feria y no nos recibieron. Yo le dije a mis papás: "Vámonos para allá". Yo me fui para donde esa señora, yo le llamo a esta: "No, pues que están muy jóvenes, muy nueva la marca". "No importa, nosotros respondemos, nosotros respondemos". Yo me acuerdo que nos negó eso 50 veces hasta que me dijo: "Bueno, hágale pues". Entren. Nunca desistimos. Allá llegué donde la señora que nos había dicho que no, y después que sí, sí, uno va, y cómo no, la negra, que sí, lo logramos. Y esa feria fue como el cambio donde sí fuimos a esa feria. Sí fue durísimo, no nos paró una persona, un distribuidor de México, muy duro. Pero allá estaba la editora Sports Illustrated buscando los vestidos de baño nos dio una estafa de Girasoles, la perseguimos, salimos en Sports Illustrated y vendimos a Estados Unidos. Ya hay momentos, pero más que cuál es el momento, es cuando está empezando. Yo creo que uno tiene que decirle sí, y que todavía sí, a todas las oportunidades, porque usted no sabe cuál es la que te va a traer un cambio drástico. Y el día a día vive eso, todos los días llegan oportunidades. Y yo siempre le hablo al equipo, a todo digan, pues, a todo lo que Sea racional, digan que sí, porque muchas veces eso te desformatea a buscar la oportunidad. Es que no, que no, que es que eso no se puede. Hoy no se puede, pero entonces, ¿qué tenemos que hacer para que eso sí se pueda? No respondan no.
Me acordé a mi papá, mi papá siempre me decía, mi papá siempre me dice: el no ya lo tenés, anda a buscar por el sí. Si no preguntas es un no, y aunque sea no, ya lo tenés. Anda a buscar el sí.
Nunca supongas algo, nunca digas no. O sea, le llegan a uno, que yo le decía a Marica, dígame, estamos los más en oír todas las oportunidades que llegan a esta empresa. Delegamos y somos súper juiciosas delegando. Creemos en estar rodeadas del mejor equipo. Sabemos que no sabemos de miles de cosas, que pues yo soy completamente, esta cabeza funciona, va al futuro, vuelve al pasado, vuelve, yo no sé ni dónde es que está parqueada, pero pero sabemos delegar, sabemos estar rodeados del mejor equipo, sabemos qué les meto yo en la cabeza. Digan a las grandes oportunidades, siempre digan sí y cambien ese no.
Eso es muy poderoso, Cata. Richard Branson, el dueño de Virgin, es de los pocos billonarios que lo ha hecho con varias empresas, y él dice que su fórmula es tener una visión clara, contratar a los mejores del mundo, quitárselos del camino, porque claro, así, si uno es bueno en lo que uno es bueno, yo soy buena comunicando, verdad, yo no me voy a meter de CFO de mi compañía, o sea, de directora de finanzas.
Total.
¿Cierto?
Sabes que eso pasa además, y a veces que nos buscan muchos, muchos emprendedores para consejos, y quisiéramos tener más tiempo pues como para dedicárseles, pero uno dice: no quiere hacer gerente. ¿Por qué se mete en la cabeza que ser el dueño de la empresa es ser gerente? Por ejemplo, nosotras donde seamos gerentes, ya empaqueámonos, que esto se quebró, consigamos el mejor CEO para nuestra compañía. ¿Para qué es bueno usted? ¿Para qué soy buena yo? Directoras creativas al 100%, enfóquese ahí.
Estrategia de él, esté ahí siempre.
O sea, todo siempre puesto en lo que usted sabe hacer y quítese a que venga el mejor a hacer lo que usted no sabe hacer. Entonces dicen: es que llega un CEO, le tengo que pagar muchísimo. Obvio le vas a pagar, va a ganar más que vos, pero el día de mañana, eso ya lo ve ante va a traer beneficios para ti.
Exacto.
O sea, esa mentalidad a veces es tan chiquita la del emprendedor que lo que no permite—
Y con lo que Marín decía que viene mucho emprendedor a nosotros, o sea, hay gente con unas ideas.
Ah, no, no, de locos.
Digo, ¿qué es esto? ¡Guau! Pero les veo un gran problema. Entonces llegan con un cuadro de Excel, la presentan, o la idea, unos genios que digo, guau, ni te entendí pues mucho de lo que haces porque no entiendo ni eso cómo se hace. Pero es Excel, es Excel, ¿cómo sin empezarles a dar positivos, a dar negativos por miles de años? Yo les digo, entonces me dicen, pero, pero es que no me da, ya empezó, es que no me da, yo no sé, pues a mí pues que me hablen mucho eso, pero no, uno tiene que empezar a trabajar, a darla toda, ponerse metas, a ser disciplinado, constancia, hacer cosas diferentes al resto del mundo, empiece y ese Excel va a ir cambiando a poquito.
Es que a veces la gente piensa mucho, analiza mucho antes de tomar acción y se quedan paralizados.
¿Sabes una de nuestras grandes anécdotas? Es nosotras fuimos las primeras en Colombia en pensar en usar supermodelos. O sea, nunca nadie lo había pensado. Tuvimos a Kendall Jenner, Irina Shayk, Candice Swanepoel, o sea, las mejores de las mejores.
O sea, Victoria's Secret Angels, pues.
Exacto, completo ha sido imagen de agua bendita. Ahora, el CEO nos decía: si ustedes ahora me vinieran con esa idea, o sea, si yo hubiera sido el gerente de esa empresa, les hubiera dicho que no.
Que estaban locas.
Estaban locas, o sea, eso no era rentable, pagar esa cantidad de dinero Nosotras en eso no pensábamos.
Pero mira, preferíamos pagarle a esa modelo que ganarnos la plata.
Exacto, es que mucha gente, lo que yo digo, empiezan un negocio, les empieza a dar plata, entonces uno lo ve en Miami, el Lamborghini, y uno dice, reinvierta en su mente y en el negocio, en su mente y en el negocio, después habrá tiempo para las cosas.
Pues sea visionario, para que le haga dinero. ¿Sabes qué? Se conforman con muy poco. Sí, piensan que tener un carro, wow, ya cumplieron su meta. La meta acá está, y mía es tan gigante, abundancia, que la verdad eso es como que, ¿qué me sirve un carro de lujo en este momento si lo que quiero es llevar mi compañía a este punto?
Y él, cuando está en ese punto, prefiere invertirlo en el CEO, en la supermodelo que me da marca, que me da visión, lo mejor. Me encanta.
Yo tengo una súper pregunta para emprendedores, porque escucho muchos business podcast podcast de negocios, y sé de que a muchos les pegan el ego cuando contratan a alguien de afuera para venir a su empresa y que tal vez saben más que ellos y no los quieren escuchar. Y en verdad eso lo que tenés que hacer es contratar a gente que sabe más que vos en ciertas áreas. ¿Eso les pasó a ustedes alguna vez? ¿Cómo manejan eso de ahí viene este man de CEO?
Nos pasó diferente, pero eso obvio hay un momento donde bueno, tú eres Soyla, haces todo, todo, absolutamente todo, que es muy bueno porque vos aprendés, que no, todos sabemos cómo dobla un vestido de baño y cómo se empaca en tiempo récord, eso había días en paques, o sea, nosotros sabemos hacer el proceso completo de lo que pasa, mal, segurísimo, pues un contrato, yo sería la peor, yo era la que los hacía, una factura yo la hacía a mano y mejor dicho, yo caía en ese IVA como 10 veces, yo decía, te voy a matar, que son las 2 de la mañana y que es multiplicando mal, o sea, pero bueno, pero lo aprendimos, muy importante, importante. Ya llega ese punto donde usted ya se da cuenta que, que peligro, y que usted tiene que rodearte de los mejores. Y eso es muy complejo porque es que te llega gente que sabe más que vos y que te hace: esto no funciona así, sino así. Y vos te crees don sabelotodo, me la sé todas, soy el mejor y soy el más teso. No, se tiene que tener esa capacidad de resiliencia, de saber que tiene que— usted está trayendo a este personaje para que te venga a enseñar para que venga a aportar y para que venga a cambiar esas cosas, unas que se hacen bien y otras que sean mejor, y unas que se hacen pésimo, y las vamos a cambiar y vamos a evolucionar, si no, uno se va quedando. Entonces, el punto de la compañía donde uno adquiere ese momento donde dice: "Vení, es que aquí ya si seguimos, sí, yo, quebramos esto, necesitamos esto". Ese paso le cuesta a todos los emprendedores y no lo dan.
A todos los fundadores.
No, le cuesta a los fundadores, inclusive a veces le cuesta al mismo equipo. Sí, cuando llega alguien a plantearle las ideas a Juan Carlos Sanchez Balza, a sacarlo de su zona de confort, es como que esa persona, ¿qué va a venir a decirnos a nosotros si nosotros llevamos haciendo los 5 años? Y venga. Entonces no solamente es un tema de emprendedores, sino que es un tema como del ser humano, le cuesta mucho aceptar y agachar la cabeza y abrirse a aprender.
Pero a nosotros sí nos pasa. Por ejemplo, cuando queríamos entrar a EE.UU., que no logramos, no, pues sí, pero vendíamos ahí para 4 boutiquitas, queríamos más. Y me acuerdo que conocimos una, una, ¿cómo dirías? Una consultora, era una señora mucho mayor que llevaba toda la vida trabajando desde Los Ángeles con vestidos de baño. Y llegó ella y nos dijo: usted no tiene eso, usted no tiene eso, hay que hacer esto, esto, esto. Ay, Dios mío, o sea, llegó una señora a dar más que nosotros de los vestidos de baño que llevamos haciendo 15 años, no es como venimos, tú no vendemos, lo tienen que hacer. Pues la verdad eso nos costó a ella, ella es más pelioncita, y al principio me alegaba, es que no, ñi, y las dos, bueno, al final terminamos, pues las dos jodíamos muchísimos canzonas para todo, y pero las dos dijimos vamos a creerles, que le tenemos que creer, si no damos ese paso no sabemos, pues le creímos y empezamos a entrar.
Pero uno cree por resultados también, que resultados, pero tienes que tomar el riesgo.
Sí, no, la señora tiene muchos otras marcas.
Sí, pero también hay gente que te quiere venir a decir qué hacer y nunca han hecho nada.
Por eso siempre con el mejor. Si ustedes rodean al mejor, créale.
Pero primero te queda el mejor, porque hay emprendedores oyéndonos que el tío quebrado le está diciendo eso.
Ahora mucha gente se hace también llamar consultor porque estudiaste. Bueno, bravo que estudiaste, qué bien, pero ¿has vivido esto? ¿Has vivido estas situaciones? ¿Te has enfrentado? ¿Has tenido la práctica?
Exacto.
Digo que la práctica es el mejor profesor.
Sí, sí, yo siempre digo igual, la persona a la que yo voy a oír tiene que tener resultados mucho más grandes de los que yo he logrado, si no me entra por un oído y me sale por el otro.
Para tener respeto, pues, y admirar.
Y así todo, uno la duda, porque es que uno llega a una confrontación donde esta señora gringa nos está diciendo que lo que hacíamos estábamos en unas cosas malas, y uno es como, nosotros no estamos en nada malo, es súper bonito, sí, era muy bonito, pero uno estaba vendiéndose allá y queríamos ir a vender allá. Entonces las dos como que bueno, vamos a hacerle caso y juguemos, ¿no? Pero una señora, wow, pues con toda la experiencia y había sacado muchas marcas, o sea, no estábamos rodando con quien era, lo que faltara nuestra mentecita del momento decir le vamos a creer y nos vamos a ir con lo que le vamos a creer, es que la trajimos fue para que nos ayude a lo que no estamos haciendo bien.
Sí, sabes, también adicional a eso, súper importante, el foco. Porque muchas veces empiezas y quieres vender, no, es que yo quiero vender en todo el mundo. Entonces usted no termina haciendo un esfuerzo potente en ninguna parte, no tiene claro el avatar, de regueritos por todas partes. Cuando contratamos a la señora a la que Cata habla, que adoramos y agradecemos infinitamente, se llama Ginny, nosotros le dijimos queremos vender en EE.UU., ese es el mercado que queremos, y era su expertise, nos vamos a enfocar, y era experta para ese mercado. Quizás no lo era para Asia, no sé, pero ese es el foco. Muchas veces quieres tenerlo todo y te desenfocas y picas acá, picas allá, por eso no hay resultados. El foco es clave, clave, enfocarte para poder tomar decisiones.
De acuerdo. Yo siempre digo que el que le habla a todo el mundo no le habla a nadie. Nosotros nos enfocamos en emprendedores, gente que tiene un negocio, y por eso este podcast, ¿verdad? Y les encanta porque gente que está empezando y tienen la oportunidad de oír de personas como ustedes.
Y a eso yo le quiero agregar algo que hemos estado aprendiendo nosotros real time ahorita, de que no le estoy tirando tierra a la educación, pero hay personas que le ponen más énfasis a que la persona tiene un doctorado versus que la persona tiene experiencia y resultados en el mundo real. Para serles honestas, a mí la universidad no me sirvió casi que de nada. O sea, yo salí de la universidad sin saber nada.
Y sabes que les viene a los jóvenes hoy en día. Yo tampoco encontré, cada cual verá, yo no soy nada estudiosa, pero tampoco es mala estudiante. Pero yo veo, yo veo es que se está volviendo una disculpa en los jóvenes, y cada vez que van a hacer otra cosa, otra cosa, yo creo que disculpa. Así, porque ya la disculpa para seguir viendo donde el papá y la mamá y que le sigan sosteniendo el papá y la mamá. Y la mejor oportunidad que hay es arranque desde joven, usted cuando está joven, o sea, usted tiene una energía para rumbear, trabajar, estudiar, para hacer, para estar con las amigas, para ir a tomar café. No, todo el día tiene que inventar algo. Pues gastes ese tiempo inventar algo en ser productivo, en puede estudiar, puede trabajar, puede emprender, puede hacer todo. O sea, nosotros hicimos todo y eso te va a formar esa disciplina. El día de hoy, en lo que nosotros estamos, tenemos una empresa donde lideramos, donde hay 450 empleados directos, donde hay 700 artesanas, donde hay 2000 personas de talleres satélites, donde es una infinidad de gente que ni nosotros nos lo imaginamos. Nos miramos y somos, wow, qué es eso tan lindo. Le estamos dando todas las oportunidades. Y además somos mamás, y mamás de tiempo completo, pues. Pero yo digo, eso te forma. Entonces no esperen el tiempo que pase y pase para empezar.
Si esperas a tener como el momento perfecto, el momento perfecto para empezar, no existe. Entonces voy a planear todo mi proyecto, y hasta que no lo tenga listo no empiece. No empiece. ¿Qué quiere hacer?
Buzos.
Empiece a hacer los buzos, y por el ladito le va trabajando a la marca, y por eso es que tener esto, esto, todo es igual de importante.
¿A ustedes no les pasó, Juan Carlos, que el vestido de año primero que vendieron a la persona se le estiñó? Yo les conté las camisas de mi mamá que parecían de algodón. Claro, es que nada se aprende tragando agua, mi gente. Mientras usted lo piensa, su competencia ya cometió 10 errores, ya lo mejoró, ya lo está vendiendo. ¿Sí o no?
Totalmente. Todo así es darles, empezar. No es que todavía nos pasa, pues todos los días pasa, todos los días aprendemos.
Dijiste mal el código en la empresa y piden la tela que no es, y ya no estamos hablando de 5 métricos sino de 1000. O sea, todavía todos los días hay un aprendizaje y ninguno de ellos puede ser el motivo como para desistir o detenerte, sino como si suena muy como cliché, pues como palabra frase de cajón, pero pues levántese rapidito y vuelve, arranque, levántese y vuelve a arrancar. No se quede en eso.
Exacto. Yo, hay una, hay un dicho de Rabindranath Tagore que dice: si tiene solución, ¿para qué preocuparse?
Total.
Y si no tiene solución, ¿para qué preocuparse?
Exacto.
Buenísimo.
Póngase, enfóquese en lo que puede controlar y lo que no puede controlar, déjelo ir.
Déjelo, que le va a quitar el tiempo ahí pegado.
Yo tengo una pregunta sobre un desafío que tuvieron en México, si no me equivoco, de que les robaron la marca, una vaina así.
Sí, no la vi.
Aquí hice mi tarea.
¿Te acuerdas que te contamos que la primer feria fue Miami? Fuimos a esa feria de Lúnico y el señor que nos apareció fue México. O sea, nuestra primera exportación fue a México. Me acuerdo que abrimos y toda una franquicia en México. O sea, guau, arrancamos guau. Y pues eso fue después de muchos años, pues arrancamos en la franquicia. Y la de la franquicia, me acuerdo un día, es que me acuerdo exacto, salí a comer y me llama: es que me vinieron y me pusieron una demanda. Y yo: ¿una demanda? Sí, por el uso de la marca. O sea, Cuando nosotros fuimos a esa feria nos dijeron registren Colombia, México, EE.UU. y nos alcanzaba la plata para Colombia y para EE.UU. registramos las dos, pues resulta que México nos la copiaron idéntica, una cadena de esas gigantes ventas por catálogo con el mismo nombre, con un poder enorme. Pues saben qué hicimos ella y yo, irnos para México donde el señor que nos la había copiado.
Esa fue muy triste.
Llegamos ahí, le pedimos una cita, digamos, y se las dio sabiendo quiénes eran.
No las dio, no la dio, pero pues no la dio.
Hola, entonces sí, entonces nosotros teníamos una maletita con todos los catálogos.
Vea, es que nosotros tenemos esta marca hace 7 años más o menos, mire todo lo que hemos hecho, mire todos los catálogos. No, no la roben. Si quiere, nosotros le inventamos una marca pues para que usted pueda reemplazarla. Y él, mira, bueno, sí, déjeme pensarlo.
Y le dijimos, vea, esta nuestra vida, nosotros inventamos otra marca, o sea, nosotros sabemos hacer eso, nosotros inventamos otra marca, por no, no nos dañe esto. Dios, déjenme pensarlo y les hago una propuesta. Y nos propuso que le compramos que la marca por $700,000 dólares.
Y Cata y yo miramos, $700,000, ¿cuánto es eso? ¿Cuánto se puede vender? Uno puede llegar a vender ese número, ¿cuál es?
No, qué pesar. Y entonces nos tocó buscar abogados, al abogado les pagamos por ahí 8 años, como 10 años, ganamos, nos volvió y nos demandó ese verraco señor, volvieron, volvimos a ganar y ya, pero nunca tuvimos miedo, o sea, seguimos vendiendo en México, seguimos metiéndole la ficha porque sabíamos que nosotros habíamos creado esa marca y que eso era nuestro, y nos lo ganamos, ¿por qué vamos a dejar de hacerlo?
Y así pues, infinita infinitas historias. Nos metíamos a los huecos más huecos de la vida, más recónditos. Salíamos llenas de bolsas. Entonces, bueno, son 200.000. Cata se sacaba un billete de 10.000 por acá, yo me sacaba el de 5.000 por acá. Pues son momentos inolvidables y de lucha infinita.
O sea, es como esa lucha que solo ella y yo sabemos lo que es. Sí, entonces a mí cada vez que me dicen como, no, es que ese cliente, no, Y decía: estos días, esta semana me pasó que había un cliente que estaba como, no, que no estaba pagando bien, que quería hacer algo con nosotros. Y yo: no, que no, que es que nos debe. Y yo: ¿cuánto nos debe? Pero no es mucho, venga, miremos cómo no perder esta oportunidad. Yo después le decía a ella: yo vení, ¿sabes cuántas veces caminamos solo en Nueva York tratando de venderle a ese cliente? Sí, caminamos con una maleta, dejábamos las maletas, nadie miraba la maleta, ni siquiera la abrían. O sea, no les toman el trabajo. Y volvíamos a salir pensando, será esta vez sí nos van a comprar, nos recibieron la maleta. O sea, no, no la recibieron 200 veces. Cuando nos la recibieron, no la abrieron, no la abrían. Y ahora que porque ve un vestido, un vestido que no, que no sirve. Y yo, ¿saben lo que nos tomó vender a esto?
Abrir a ese cliente y ya, ya está.
Por un vestido que debe, no. Yo venga, el vestido es que me lo como oportunidad. ¿Qué nos deben para que si hagamos el evento? Y a cambio de eso, ¿qué se puede hacer? Pero, pero, pero, ¿cómo van a ir? Que no, o sea, es llegar allá, fue tomar muchas maletas, muchos viajes.
Ustedes nunca han pensado hacer un documental, libro, pero saldrían varios, porque las historias son infinitas. Y Cata, cuando cuentas lo de las tiendas, recuerdo que nos íbamos a Saks o nos íbamos a esa tienda pues que no quiero mencionar el nombre hoy porque está muy reciente la historia, y preguntábamos a la Hola, venimos a buscar vestidos de año agua bendita. Pues obvio sabíamos que no la tenía.
Mi mamá va por el mundo entero.
Yo ya fui y pregunté a Saks que por qué no tienen vestidos de año agua bendita, que yo estoy buscando vestidos de año agua bendita. Entonces los vendedores decían: no, agua bendita, sí, mira, es esa marca, pero no la tienen ahí, no la tienen que tener, me muero por esa marca. Entonces déjame, yo apunto el nombre para decirle al buyer Pues que mire la marca, pero cuando lo tengas me llamas para yo venir a comprarte toda la colección.
Genial.
A todos lados del mundo, y todavía lo hacemos.
Todavía.
Genial.
Y qué pasó con una tienda reciente que no tienes que decir el nombre.
No, la tienda que iban a venir y dijimos que nos debían vestir y que no podíamos hacer nada.
Ajá, que soñamos en Soho y entramos, hola, venimos a buscar, ay, agua bendita, nos dijeron que acá lo podíamos encontrar. No, no lo tenemos, no, no la conocemos. Ay, no la conoces, esta, y le pasamos el link. O en estos días que Cata conoció a un súper personaje y ella me decía, y yo le mostré el Instagram y yo tratando de ponerle seguir, pues como follow, para que ya le quedara ahí.
Pero sabes que con eso que decís, claro, nos ha pasado, ustedes no saben, pues en Medellín es una cosa impresionante, aquí en Medellín Si vos ves lo que hay de emprendedoras, dos niñas haciendo esto de años, ya creo que entendieron, no todo hacemos que seguir lo que estas dos hicieron y ya hay. Emprendedoras de ropa, de jabones, de velas, de todo. Pero digo, hemos causado un impacto demasiado grande por ahora en Medellín, diría yo, creo que en Colombia también. Ya es una cantidad de gente que quiere emprender, nos preguntan, y yo digo, ay no, venga, si yo pensaba en tomar el café, y digo, ¿y a qué horas yo tomo el café? ¿Cómo distribuyo mi día con tomar café con emprendedoras? Yo digo, pregúntame todo lo que quiera por aquí, pregúnteme todo lo que quiera por aquí que yo le ayudo a todo. O sea, yo nunca en la vida estudié tanto como estudio ahora, los trabajos de universidad que he hecho. Digo, ay, Dios mío, llegando donde te entrevistaste para el trabajo de la universidad. Yo tengo una paciencia y yo les ayudo, y vuelven y me preguntan. Entonces ya no, si vamos a hacer, por eso sí queremos hacer algo, sí, Marí, yo vamos a hacer como una cosa o un documental del día a día en la oficina, la oficina, algo más reality donde la gente llegue a profundizar. Y yo creo que es que nos entienden, pues entienden el día a día de nosotros, como lo que le pasa a cada uno. Entonces sí vamos a hacer un podcast donde sí revelemos como lo que tenemos.
Estamos esperando ese podcast, se viene con bien privado y entretenido, y detalles personales, porque también causa mucha curiosidad lo que hay detrás. O sea, ¿cómo es Mariana? ¿Cómo es Catalina? Porque se entienden, porque se llevan bien. Si una parece tan brava y la otra tan querida, pero resulta que la quería Cuando él pone brava, ñapa, que es condena.
¿Cuál es la brava y cuál es la querida? Vos hablas más, creo. La brava es que la brava, creo, supuestamente, es la más brava. Pero yo no creo que son bravas, yo creo que hablan más.
Somos súper estrictas, sino que ella es súper solapada, entonces me envenena y yo salgo como un toro.
Ella no hay que pegarla, ella viene aunque cansada.
A ver, tenemos mismos sueños, somos igual de cabeciduras, pues como se dice, igual de locas en el fondo, pero sí tenemos personalidades diferentes. Yo pienso que ese complemento es lo que nos ha hecho que juntas, porque separadas, o sea, Catalina sola no va a brillar, o Mariana sola no va a brillar de la manera que nosotras dos brillamos cuando estamos juntos. Es un poder que se fortalece. Kata es soñadora, Kata de pronto piensa que vamos a hacer 21 años para Marte, y yo le digo me encanta la idea de Marte, yo le digo siga, siga, siga, ok, porque el equipo es como, ¿de qué están hablando? Y yo miro aquí y yo le digo siga, siga que me va gustando, ok, ya, ahora les hago la traducción, lo que Kata quiere decir es lo siguiente, o sea como que le cojo la idea porque son ideas súper grandiosas cosas. Y ya, yo soy una persona más estructurada, súper creativa, pero, pero tengo como más, o sea, me gusta todo muy organizado. Yo pienso que ese no tener un límite mental y creativo con una persona organizada, estructurada, ejecutora, es lo que hace nuestra mezcla tan, tan potente.
El libro EOS, que es de escalar negocios, dice cuando hay dos socios, generalmente uno es visionario y otro es integrador.
Obvio, exacto.
A mí me pasa con mi esposo, él también está por allá y él piensa tan grande a veces que yo digo, se la fumó verde y lo logra. Pero yo soy la que tengo que bajar y aterrizar todas esas ideas.
Y eso es fantástico.
Bueno, eso es un trabajo en equipo. Lo de los mejores, y trabajo en equipo, crean el del lado, sueñen, donde uno quiera llega, sí, pero trabaje con disciplina por llegar a donde uno quiera llegar.
Pero ya para terminar, chicas, hay mucha gente empezando negocios con la hermana, con la esposa. ¿Cuáles, si nos pueden dar 3 claves para, pues, para manejar una relación, una amistad y una sociedad? O sea, ¿cómo hacen para que ustedes, ya llevando este tiempo, no se han peleado, no se han separado? ¿Cuál es la clave?
No, somos súper agradecidas las dos de las dos, yo creo.
Apreciar.
Uy, primero admirar, admirarse, o sea, reconocer las fortalezas de la una y de la otra, y no pelear como por quién se lleva el punto, porque es que el éxito es tu idea con mi idea es lo que crea la fórmula perfecta. Entonces, si vos admirás la persona que tenés al lado, pues esa admiración es recíproca. O sea, la combinación tiene todo para hacer.
Somos creedoras de relaciones donde los dos comparten sueños y trabajan por ellos. No creemos tanto en cuando uno hace y el otro pone el dinero. No soy creyente.
Esa fórmula es muy difícil.
Esa fórmula es muy difícil porque ese dinero nunca te va a saciar tú es va a tener un límite y el otro no está dando nada. Entonces empezar a tener la rabia con el otro de venir, yo ni duermo y vos me pedís, sí, yo trabajo para vos, pero al mismo tiempo tengo que dar resultados, pero al mismo tiempo me estoy enloqueciendo y vos solamente estás recibiendo. Entonces en esa fórmula tampoco creería mucho. Yo creo en el poder de dos personas con sueños compartidos, con admiración y con capacidad de crear crear algo que no exista. O sea, algo que no exista no lo digo desde crear el vestido de baño, que no existe, todos los vestidos de baño ya existen. Es crear esa experiencia que va a ser inolvidable y que te va a hacer diferente a los demás. Aprender de los más grandes. Hay marcas increíbles, todo el día las estamos mirando, pero no copie la marca igualita, pues porque quizás ya va más adelante. Sí, sea innovador y creativo en lo que quieras.
Y sabes qué, tener las cosas claras desde el día O sea, Cata y yo siempre nos hemos puesto de acuerdo en cosas tan simples como un horario. Siempre decíamos, pues, cuando no teníamos hijos, la prioridad era hacer ejercicio, y después del ejercicio irnos a trabajar hasta que ya el cuerpo no diera más. Cuando dijimos vamos a tener hijos, dijimos vamos a invertir el horario, vamos a trabajar en las mañanas para poder dedicarle el tiempo a los hijos por la tarde. Como acuerdos tan sencillos que hacen Pues es igual que cuando estás en un matrimonio, en una relación. Digo, es mi esposa, pues esto es un matrimonio más estable que los propios, porque las reglas están muy bien puestas y también tenemos, nos creamos.
Y lo primero que hicimos fue crear la sociedad, porque la gente, ¿sabes qué dice? Le tiene mucho miedo, es que si paso de tanta plata tengo que declarar. Pero pues la idea es declarar, claro, te da miedo.
La idea es crecer, la idea es vender tanto, declarar.
Y yo Pero pues igual la vendas tanto rápido, entonces como que la idea es venga, establezca el negocio legal con todas las de la ley, por escrito. ¿Qué problema vas a tener? No dejes que eso coja ventaja, que la una esté comprometida con una cosa, la otra pensando otra, porque ahí ya no vas a lograr hacer ese papel. Eso téngalo desde el principio organizado.
Sí, y arranca. Entonces lo que están diciendo es como comunicación, expectativas claras, comunicación, expectativas claras, y poner tener el día a día como sobre la mesa para que nunca te sientas que yo estoy haciendo más que vos, o vos trabajás menos, vos sos un conchudo, vos sos eso, vos sos lo otro. Igualdad de condiciones y ya, ya. Nosotras, Cata, me voy de viaje esta semana, mi esposo me invitó, hágale, váyase, o yo me voy, claro, hágale. Y cuando ya no es, cuando yo no estoy, ella el doble que cuando yo estoy. Cuando ya no está, yo doy el doble que cuando ya no está. O sea, el compromiso es como O sea, tranquila, váyase y métase a la reunión si es estrictamente necesario. Disfrute, qué rico que tienes esta oportunidad. Yo estoy acá y yo sé que cuando yo no estoy, ella está allá.
No, y una sociedad lo máximo. Mucha pena, no estamos nada, nos miramos. Si quieren ir juntos, que muchas cosas que a mí me dan miedo, que uno va yo solita a enfrentar eso, uno dice, ay Dios, ¿por qué no estoy? Porque me está haciendo una falta, debería estar aquí conmigo. Uno es muy, muy frágil ante el mundo. Hay una zona de confort, pero hay otras de no comodidad donde uno se siente como débil, que está necesitando ese otro medio terrenito. Hermanas de la vida, hermanas de la mano, dale.
Entonces el otro tip sería elegir a un partner, ¿cómo se dice partner? Un socio, que haya mutua admiración y respeto, porque también tienes que tener cuidado con quién te metes.
Total.
O sea, si te metes con una socia que puede ser tu amiga, pero si es un desastre, por más amiga que sea, Sí, sí, total.
No, el respeto, pues la honestidad, porque se confían muchas cosas.
Sí, hay admiración.
Es un regalo, es un regalo de la vida que uno busca y la oportunidad llegó y la supimos aprovechar. Pero sé que de los retos más grandes es encontrar una persona, pues lograr a tener una relación como la que Cata y yo tenemos. Y por ejemplo, ustedes dos que son madre e hija, y al final pues siempre van a tener el vínculo. Ser personas completamente diferentes, familias diferentes, es como nuestro mayor regalo y sacamos pues todo el provecho de eso.
¡Qué belleza! La gente sabe Agua Bendita de Agua, pero sus redes personales, si las quieren seguir, nuestra comunidad, ¿cómo las encuentran?
Ay, ya, ¿cómo es que se llama la mía? Ah, sí, sí, ya. Es que la cambió.
La mía se llama @Catalvarez1 y ella, yo hace poquito le vení ¿Quién te bautizó así en Instagram?
¿Cómo la tenías?
No, ella tenía como, fue el correo electrónico. Cuando abrió eso no pensó y en esos días cayó en cuenta. Yo soy Catal Bares 1.
Y yo Mariana, la tuya es Mariana rayita bajita Inestrosa M.
Miren, mi gente, el camino al éxito ya está trazado. Aprendan de la gente que ya tiene los resultados, porque gente me dice, pero es que yo, ¿cómo llego a esos mentores? Aquí en un podcast, en YouTube, en un libro, ¿verdad?
Sí, los libros también.
Una herramienta inmensa para poder aprender de gente como ustedes.
Muchísimas gracias, sigan brillando, sigan poniendo el nombre de Colombia en alto. Me encanta, las amamos, las admiramos, y gracias por estar acá.
Muchas gracias.
La admiración es mutua.
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