#35 Dr. Pablo Gómez: La mente es más fuerte que la ansiedad
11 Dec 2024 · 50 min
Psychiatrist Dr. Pablo Gómez explains how reshaping thoughts can alter brain chemistry and reduce anxiety. He walks through a case of rapid-response therapy with a grieving widow, discusses myths around hypnosis and EMDR, and argues that mental training—learning to choose your thoughts—is the core skill for emotional regulation.
Chapters
En este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes hablaremos con el psiquiatra Pablo Gómez sobre los mitos de la hipnosis. ¿Qué es hipnoterapia?
No es como tal una terapia, es una técnica. OK. Y bajo ese estado mental se puede hacer terapia. Todo el mundo tiene como la expectativa de que le van a hacer así, se va a dormir y le van a resolver toda la vida.
¿Y cómo lo haces?
¿Le pones un alcohol?
¿Cómo se hace en verdad?
Nos explicará cuál es la enfermedad más diagnosticada del mundo.
La ansiedad es la enfermedad más común en el mundo. Hoy hay 380 millones de personas tenemos en el mundo diagnosticadas con ansiedad.
Le puedes quitar el sentimiento intenso hacia una persona, un odio, una estoy enamorada de este hombre que me dejó por otra. Eso se puede trabajar en hipnosis. Y hablaremos sobre cómo entrenar bien a la mente para no engancharnos en lo que no nos conviene.
Activo más valioso que nosotros tenemos en la vida es la mente, pero una mente bien entrenada, una mente entrenada es una mente capaz de prestar atención a los pensamientos para yo escoger en qué me engancho y en qué no me engancho.
¿Qué cosas para las que la hipnosis no sirve? ¿Para qué sí Sirve y para qué.
Exacto.
Terapias modernas con el Dr. Pablo Gómez en este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes.
Hola, bienvenidos a otro episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Hoy tenemos al Dr. Pablo Gómez, un psiquiatra que sabe hipnoterapia, EMDR, y te ayuda a superar traumas, duelos, etcétera. Y es un mega crack en las redes sociales también.
Bienvenido, Pablo.
Hola, ¿cómo están? No, feliz, muy contento. Muchísimas gracias por esta invitación, qué rico estar acá con ustedes.
Pablo, Pablo, ¿qué más? Oye, todo el mundo me habla bellezas tuyas. Sí, tengo varias amigas que han pasado por tus manos o por tu consultorio y me llama la atención, bueno, dos, y que las dos me dicen que con una sesión tuvieron una y las dos por ataque de pánico. OK, sí, pues después te digo quiénes son para no echar a nadie al agua aquí. ¿Cómo estás, Pablo? Bienvenido.
Súper bien, muy contento de estar acá con ustedes. Qué rico, gracias por la invitación.
Gracias, gracias a ti. Bueno, háblanos un poquito de la hipnoterapia. ¿Por qué quiero empezar con este tema? Porque mucha gente cree que la hipnoterapia es hipnotismo, el hipnotismo que salía en televisión, que es que ponían a un hombre a ladrar como perrito, o que te iban a dominar la mente y te iban a hacer enamorar de otra persona. Entonces explícale a la persona, que es a la persona que nos está escuchando, qué es hipnoterapia.
Bueno, creo que primero es importante aclarar el concepto de qué es hipnosis. La hipnosis es un estado natural, o sea, nosotros todos los días nos hipnotizamos. ¿Por qué? Porque la hipnosis es un estado de la mente que se puede documentar a través de un examen que se llama un electroencefalograma, que es un aparatico, nos ponen un gorrito con chupitas y eso muestra las ondas del cerebro. Nosotros entramos en una onda previa al sueño que se llama theta, la onda que sigue, que es la del sueño profundo, es delta. Estamos en este momento despiertos en beta, y si les dijera cierren los ojos, respiren despacio y relájense, estaríamos en alfa. Entonces, cuando una persona es guiada, o ella misma es capaz de hacerlo, y se mantiene sostenida en el tiempo en theta, ahí esa onda es la onda de acceso directo a la mente no consciente. Eso es como una puerta para entrar al, yo le digo no consciente, algunos le dicen inconsciente, bueno, es una cosa muy de filigrana, pero para no enredarnos, consciente y no consciente. Y en el día mínimo 2 veces, cuando nos estamos quedando dormidos y cuando nos estamos despertando, atravesamos por ese período, por esa onda cerebral. Ya la terapia, la hipnosis, primero que todo, Margarita, no son, no es como tal una terapia, es una técnica.
Ok.
Y bajo ese estado mental se puede hacer terapia y se pueden hacer las terapias mucho más rápido. Pero viene el inconveniente más grande. A mí la hipnosis me encanta, pero tiene un inconveniente grande, y es que solamente el 10% de la población entra en estados realmente profundos de hipnosis. Las demás personas pueden alcanzar estados superficiales, y en esos estados superficiales—
¿Y cuál es la diferencia? Exacto.
Claro, en esos estados superficiales tú estás relajada, puedes tener algunos recuerdos no tan claros, no tan vívidos, no tan subconscientes, ¿cierto? Pero en una hipnosis superficial yo no puedo hacer a lo que hacía referencia ahorita, que es la hipnosis de espectáculo, que es la que la gente conoce, Y todo el mundo cuando sabe que alguien hace hipnosis: "Hypnotízame, hipnotízame". Todo el mundo tiene como la expectativa de que le van a hacer así, se va a dormir y le van a resolver toda la vida.
¿Haces que vean una cosita como en la película o cómo es?
Eso que estás haciendo ahí es como también como un mito que hay. Bueno, y les cuento un poquitico de la historia. La historia de la hipnosis empieza en Egipto, en unos templos que se llamaban los templos del sueño. Entonces los sacerdotes llevaban pacientes enfermos, los inducían a sueños y ellos pensaban que los dioses ahí influían en la sanación, entonces hacían rituales de eso. Eso va evolucionando y aparece en Inglaterra un señor que se llama James Brad, que es un médico, es un neurocirujano, y eso del péndulo que estás haciendo, que es el relojito famoso, surge de él, porque lo que hizo fue postular una teoría que decía que la hipnosis era un estado que se alcanzaba por una parálisis que se presentaba a través del nervio óptico cuando las personas focalizaban la atención en algo. Y él lo que hacía era ensayar con la esposa. Él se sentaba con la esposa y cogía una cuchara y la ponía a mirar una cuchara. Entonces él decía que Pasaba eso, el trance hipnótico, porque el objeto era brillante y los ojos se enfocaban en eso. Esa es una técnica de hipnosis que se llama fijación de la mirada, pero hay relajación progresiva, que me imagino que la va pues con Marisa.
Con Marisa Pierre aprendemos a mirar para arriba, cómo hacer esto y respirando.
Mirar para arriba se supone que facilita entrar en un estado alfa, que está más cercano del estado theta, cierto. Pero no porque yo mire para arriba nada más, o sea, aparte me imagino que hay una respiración, respirar despacio, relajación más el cuerpo y vas empezando a dar sugestiones.
Ahora te sientes más cansada, ahora sientes tus párpados más pesados, vas bajando una escalera más profundo.
Exacto. Pero no todo el mundo acepta esa orden, cierto. Entonces esa es la parte también que a mí me parece compleja con la hipnosis, porque muchas personas quieren hipnotízame. Entonces yo siempre digo, no, venga, yo primero chequeo si necesita una hipnosis, si lo que usted quiere resolver o sanar es susceptible de ser manejado por hipnosis, porque es que la gente cree que la hipnosis es para todo y no. Y 3, venga, miremos si usted sí se hipnotiza, porque usted va a venir a pagar una consulta y no se va a hipnotizar y se va a sentir defraudada. Y eso mucha gente no lo toma en cuenta y cobran una cita de hipnosis, que no me parece justo.
A mí algo que me gustó, yo hago mis investigaciones antes de entrevistar, ¿verdad? Entonces me gustó que vos decís que algunas pastillas, aunque yo sé que estás hablando de hipnosis, pero también lo dijiste por pastillas, que algunas pastillas no curan dolores del alma. Entonces sí, que si nos contaba un poco más sobre, sobre eso, porque como estás diciendo que la hipnosis también no aplica a todo, al igual que como las pastillas no aplica a todo.
Pero me parece que la hipnosis podría servir para curar esos dolores del alma.
Ajá, y las pastillas son para lo que otras cosas.
Y para qué nos sirve, dijiste 3 cosas, y cosas para las que la hipnosis no sirve, para qué sí sirve y para qué no.
Exacto.
No, la hipnosis, cuando digo no sirve, es por ejemplo que las personas tienen expectativas, y me ha pasado tristemente en el consultorio que me llevan una persona que sufrió un accidente de tránsito, sección medular, se le parte la médula, lleva 10 años en silla de ruedas, y escucha que hay una persona que hipnotiza y la llevan para que la hipnotice, para que la persona vuelva a caminar. Ya, por ejemplo, sí. O una vez me llevaron una niña, la llevaron desde Bogotá, compraron tiquetes, la trajeron en silla de ruedas al consultorio, llegó la niña con la parálisis cerebral, o sea, desde nacimiento la niña estaba neurológicamente mal, para que la hipnotizara y la volviera Porque además también la hipnosis, no sé si se han dado cuenta, muchas veces la hipnosis también la asocian con sanaciones o con vidas pasadas. Entonces, hipnotice a la Berenice de otra vida porque hoy tiene una parálisis cerebral. Entonces, a veces hay más expectativas de las que son realmente. La hipnosis funciona muy bien en psiquiatría. Inclusive en el libro de psiquiatría aparece el capítulo de la hipnosis y dice en qué diagnósticos de psiquiatría podría ser útil utilizar y en cuáles no se debería utilizar. Por ejemplo, un paciente con esquizofrenia, los pacientes esquizofrénicos tienen ideas delirantes, una idea delirante es una idea que no es cierta pero que el paciente cree que es real y generalmente en la esquizofrenia son ideas delirantes de tipo paranoide, o sea, sienten que los persiguen, que les van a hacer daño, que los van a matar, que los van a envenenar y muchas veces incluso ellos piensan que les controlan la mente y que se las controlan con ondas telepáticas y muchos pacientes dicen: a mí me controlan con hipnosis. Mira hasta dónde llega eso. Es decir, un paciente psicótico, así se llama, pues en esos estados, que lo vamos a hipnotizar es contraproducente, empeoraría la sintomatología. Pero por ejemplo, si tú tuviste un estrés postraumático, un accidente, y quedaste con el miedo a volver a montarte en un avión o volver a montarte en un carro, o te robaron y tienes constantemente las manos—
Pues tienes una fobia también y no sabes dormir.
Para las fobias es buenísimo, ¿cierto? Lo que pasa aquí es importante, y es que la gente cree que con una sola sesión de hipnosis me van a quitar la fobia. Entonces, si la persona es sujetamente hipnotizable, absolutamente hipnotizable, una sola sesión es inmediato. O sea, yo le puedo decir: listo, ya, ya no le tienes miedo a las serpientes, y le puedo montar una serpiente en el cuello y juega con la serpiente y listo. Pero esa orden, si no es sostenida en el tiempo, va a desaparecer. Entonces, una orden hipnótica en un paciente supremamente en trance hipnótico, muy hipnotizado, va a tener capacidad de obedecer esa orden máximo 24 horas. A las 24 horas pasa la orden. Entonces, en la hipnosis es muy importante trabajar con audios. Ahorita hablamos de eso, las grabaciones. Entonces, por ejemplo, los terapeutas graban las sesiones de hipnosis, graban las sugestiones, las órdenes poshipnóticas, para que el paciente, aparte de la terapia que tuvo, se vaya para su casa y todas las noches, o una vez al día, escuche el audio. Porque la mente no consciente graba por emoción y graba por repetición.
Tengo una pregunta: ¿qué características tiene una persona que es suscetible a ser, que vos decís, si es muy susceptible a ser hipnotizado, ¿cómo sabes quién es y quién no es?
No, no hay un prototipo exacto, ¿cierto? Yo vuelvo y te repito, hago unas pruebas y esas pruebas me van dando la pista de quién sí, quién no. Primero, no se puede hipnotizar a nadie que diga usted a mí no me hipnotiza, ya. Ah, sí, ya no creen en eso, ya no quiere, porque es que tiene que, bueno, hay una cosa que no te he mencionado y es que la hipnosis siempre es autohipnosis, o sea, uno siempre es, el operador está ahí, pero uno es el que se que lleva a ese estado de hipnosis. Si yo no quiero, pues obviamente me pueden hipnotizar todos los que quieran y no va a pasar absolutamente nada. Pero yo, por ejemplo, he estado con personas muy importantes en el mundo de la hipnosis tratando de que me hipnoticen y yo no me hipnotizo, tristemente. Pero, ¿por qué no? Porque mi personalidad no da para eso. También empiezan a decir: cierra los ojos y relájese. Entonces yo empiezo a mirar así como de reojo.
No te relajas.
Exacto.
Entonces dicen que los doctores son los peores pacientes. ¿Será que es como lo mismo?
Aquí en este sentido es porque es la personalidad que tengo.
Posiblemente haya muchos médicos, psicólogos y psiquiatras que practiquen y que se hagan hipnosis, ¿cierto? Pero la definición de hipnosis no es nada más que eso. Cuando yo logro enfocar la atención y sigo las instrucciones y logro entrar en esa relajación, paso esa barrera que hay entre la mente consciente, analítica, crítica, juez, y la mente no consciente. Lo que pasa es que hay personas que tienen una barrera muy delgadita y uno la rompe muy fácil, y otras personas que tienen un bloque de cemento remachado con acero y por ahí no pasa nadie. Esas personas no van a entrar en un estado de hipnosis.
Se me acaba de ocurrir una idea.
Que nos hipnotices.
No, no, no, no, a mí sí, yo feliz, a mí sí, yo sí entro en hipnosis y me encanta. Pero va donde ti gente que tiene cabanga, que dice: ese hombre me dejó, quítame el amor por él. Así como le puedes quitar el odio a una culebra, le puedes quitar el sentimiento, o sea, el sentimiento intenso hacia una persona, un odio, una: estoy enamorada de este hombre que me dejó por otra. Eso se puede trabajar en hipnosis.
Sí, se puede trabajar.
Te digo, en estados profundos. Ahora, la gente dirá, bueno, pero ¿y si yo no me hipnotizo, entonces qué hago? Entonces hay estados intermedios de hipnosis donde de pronto la terapia puede ser más larga, pero se puede combinar. Por ejemplo, yo lo que combino mucho es en personas que no se hipnotizan o en personas hipnotizadas, yo combino las dos terapias.
Yo hago EMDR, nosotros hacemos, nos hacen, exacto, entonces en hipnosis es súper rápido.
De hecho, alguna vez, y lo cuento en el libro, estuve en un congreso en San Francisco, en un simposio de hipnosis en el Congreso Mundial de Psiquiatría, y terminamos de— era una clase más bien privada, y salimos a almorzar todo el grupo con el profesor que estaba dictando la clase, un profesor de Stanford. En Stanford, una universidad, eso es muy importante. La gente, quiero que sepan que la hipnosis es algo muy serio. O sea, sí, mi cuñada trabaja en Stanford, es una de las universidades más importantes de Estados Unidos, tienen escalas de medición de hipnosis Ese señor sale y conversando con él le digo que yo practico la hipnosis, lo que les acabo de contar, que yo hago hipnosis y que además hago EMDR. Entonces él me dice: la EMDR es lo mismo que una hipnosis. Me dijo así. Yo soy colega de Francis Shapiro, que es quien crea la metodología del EMDR, y me cuenta que él tuvo una discusión con ella diciéndole que simplemente la fijación de los ojos y no sé qué era una forma de entrar a un paciente en trance y que por eso servía la EMDR. A mí no me parece que sea tan así, pero yo lo que hago es siempre llevar al paciente a un estado lo más profundo que se pueda, y en ese estado pues si se puede hago EMDR, si es el caso, o algún otro tipo de terapia breve. Entonces, la pregunta que me estás haciendo, sí se puede, pero lo que les decía ahorita, si es muy sugestionable, la orden va a durar 24 horas. Al otro día se despierta y lo va a seguir odiando. Entonces, en ese sentido también es muy importante la intención del paciente, o sea, Yo defiendo todas las terapias, me parecen muy buenas, siempre y cuando el paciente sea consciente que el terapeuta simplemente es un instrumento, pero que uno tiene que tener la intención de sanarse.
Eso es lo que yo te decía.
A mí me obligaban a ir a terapia cuando yo era adolescente y yo solo le mentía a la terapeuta para que le dijera a mis papás de que yo estaba bien. Exactamente. A mí me funcionó terapia hasta que yo dije quiero ir a terapia, porque si no, olvídate.
Es como cuando tratan a los adictos. Yo he dado muchas conferencias de adicciones y he entendido la adicción. Y cuando llevas a un paciente, a, tú lo sabes como psiquiatra, a un centro de recuperación de adictos, lo primero es la persona quiere, porque si no, en 30 días sale de aquí, se va a ir a consumir.
Mira, Margarita, qué tan charro. Yo no atiendo población adicta, o sea, es una selección que hago de pacientes. ¿Por qué? Por eso, porque la mayoría de los pacientes adictos no han Lo llevaron obligados. Lo lleva la familia y el paciente siempre: "Doctor, es que no necesito, doctor, es que yo soy capaz solo, doctor, es que yo puedo". Y llevan 20 años diciendo que yo puedo. Yo lo controlo. Entonces yo le digo: "Bueno, si tú lo controlas, entonces no necesitas terapia, chao". Entonces preferí dejarles eso a colegas.
Sí, sí, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Total. Y ¿sirve para bajar de peso?
Lo único que sirve para bajar de peso, Aina, ¿qué es?
Cerrar la boca.
Una dieta.
Lo único.
Pero sí, yo trabajé hasta el año pasado más o menos 15 años haciendo un taller de hipnosis acá en la ciudad de Medellín para bajar de peso, un taller grupal que combinaba PNL. Ya no lo haces, lo dejé de hacer porque ya la vida me dio una vuelta y empecé a trabajar en otras cosas como más espirituales, más profundas. Pero, pero un taller muy exitoso, era un taller grupal y en la mitad del taller hacíamos una sesión de hipnosis y les daba a los asistentes un audio de cambio de hábitos con respecto a la alimentación. O sea, hay que evitar esto, hay que comer esto, hay que moverse más, cierto. Y pues el paciente que tengo conocimiento que más peso bajó con mi taller bajó 70 kilos, kilos, no libras, 150 libras por ahí, o más, más, poco más, es muchísimo, muchísimo.
Entonces sí, eso es un montón.
Entonces sí, claro, se puede utilizar Se puede utilizar, pero vuelvo y te digo, no para bajar de peso. O sea, tú no le puedes decir a un paciente, a partir de ahí vas a bajar de peso. No, no es la meta, es el proceso que vamos a hacer, que cuáles son los hábitos que te llevaron acá.
Exacto.
Sí, y lo de la autohipnosis, yo lo hice un tiempo porque alguien en social media, no sé de dónde saqué esto, así que quiero saber si es cierto o no, de que supuestamente escucharte a tu propia voz le da más orden a tu subconsciente que cuando es una voz externa. Entonces, qué bueno grabarte vos diciéndote afirmaciones y como que autohipnotizarte mientras te estás durmiendo.
No es tan sencillo comprobar eso, pero sí se puede. Pues va uno más a la fija si uno graba sus propias afirmaciones. Y en ese orden de ideas, yo prefiero cuando las afirmaciones las hago en el día consciente 'Yo soy, yo soy, yo soy', ¿cierto? Pero cuando es un audio, así lo grabé con mi voz, prefiero que ese audio diga 'tú eres, tú eres, tú eres', como si alguien de afuera me estuviera diciendo.
Yo pensaba que era en primera persona.
Sí, pero yo lo trabajo así, en primera persona si estoy en estado consciente.
Yo soy, yo soy, yo soy.
O sea, si me paro al frente del espejo.
Muy bueno eso.
Yo soy esto, yo soy esto. Pero cuando grabo el audio, como si de afuera me estuvieran induciendo eso, así sea con mi propia voz. Tú eres seguro, tú eres tal, tú eres esto.
Me encanta eso, qué buen dato.
Pero no lo dice en primera persona.
No, no, pero no es que funciona, funciona. Simplemente es como un plus que yo le di a los audios que tengo, por ejemplo, en mis redes de autosugestión o de afirmaciones.
Sí, yo quiero decirle algo a todas las personas que nos están escuchando. Yo soy una gran creyente de las terapias que van al subconsciente, como la hipnosis, como la EMDR, que es precisamente lo que tú haces. Y sin menospreciar el trabajo de nadie, pero aquella terapia era como que también la hice y también me ayudó en su momento, porque yo tuve depresión, ataques de pánico, ansiedad, claustrofobia, hipocondría. Yo era, yo era el póster de tu oficina, el póster de la oficina psiquiátrica. Sí, y tuve una psicóloga que quise mucho, que ya falleció, y era la psicóloga de sofá, verdad, por años me ayudó mucho, la quiero mucho. Pero he visto en mi vida como el EMDR y la hipnosis son mucho más rápidas, verdad, porque van como a la fuente que es el subconsciente, verdad. Entonces por eso quiero que entiendan por qué estamos hablando con el Dr. Pablo, porque es como algo muy personal de nosotros. Mi hijo, mi esposo, mi hija y yo hemos hecho EMDR. Si tal vez les explica, EMDR viene de Eye Movement Desensitization. ¿Qué significa la R? Reprocesamiento, reprocessing, probablemente. O sea, algo así, desensibilización de no sé qué con movimiento de los ojos, desensibilización y reprogramación por movimientos, por movimientos.
Yo me lo hice por 2 años y me cambió la vida.
Pero es muy interesante porque se llama así EMDR, porque la Dra. Shapiro empezó a ver por casualidad, como muchas cosas en la medicina, que cuando hablaba con sus pacientes, que inicialmente eran mujeres víctimas de abuso sexual o pacientes que venían de la guerra de Vietnam que tenían estrés postraumático, que cuando narraban sus tragedias ella observaba unos movimientos anormales en los ojos. Y ella, pues muy, muy sagaz en ese sentido, empezó a probar qué pasaba si ella dirigía ese movimiento y empezó a ver que se producía el fenómeno de la desensibilización. Entonces, EMR quiere decir desensibilización y reprogramación por movimientos oculares. Pero hoy sabemos, por ejemplo, que lo que se necesita es que haya una estimulación alterna de los dos hemisferios. Fíjate que en el EMR lo tradicional es hacer esto para que la persona siga el movimiento de los ojos. Hoy sabemos que se puede hacer con estímulos táctiles o auditivos, por ejemplo el abrazo de la mariposa que estás haciendo ahí.
A mí me funcionó más con los ojos, ¿hay alguna razón? Porque yo sentí esto y yo como que no.
Pero déjalo que él explique porque tú y yo entendemos y lo hemos hecho, pero la gente que nos está escuchando está: ¿de qué están hablando? ¿Qué es EMDR?
EMDR es una terapia que está aprobada hoy en el mundo por instituciones tan grandes como la Asociación Americana de Psiquiatría, la OMS, la Americana de Psicología. Para tratar específicamente un trastorno psiquiátrico que se llama trastorno de estrés postraumático, pero que se puede llevar a otras terapias, a otras patologías como la ansiedad. Yo trato muchos ataques de pánico con EMDR. ¿Y en qué consiste? En que el paciente, y esa es la teoría, no está muy claro todavía cómo funciona, cuando hay un trauma, el trauma se aloja en uno de los dos hemisferios del cerebro derecho o izquierdo, cada uno de esos hemisferios tiene unos recursos distintos. Y como para el cerebro es lo mismo pensar que hacer, ¿cierto?
Es lo mismo, es exactamente lo mismo.
Él no se da cuenta si está pasando, si ya pasó, si va a pasar. Si yo vuelvo y vivo el recuerdo en mi cabeza, libero los mismos químicos de estrés, o sea, estoy otra vez en la situación temida.
Por eso, revivir es volver a vivir.
Exactamente. Entonces lo que hacemos es estimular los dos hemisferios, pero de manera alterna. Y Shapiro lo que hacía era con el dedo le decía al paciente que sin mover la cabeza siguiera el movimiento de su dedo, y eso hacía que los ojos fueran de un lado al otro, y eso hacía que el cerebro alternara. Y la teoría dice que esa carga emocional se reparte en los dos hemisferios, y por eso se presenta el fenómeno de la desensibilización, que es cargar la carga emocional. Normalmente uno, bueno, ustedes ya lo han hecho, les preguntan al principio qué tanto malestar te genera este trauma, del 1 al 10, y uno dice 9, y va bajando, y eso empieza a bajar, bajar. Eso se llama desensibilización. Llega un momento en que pasan dos fenómenos: el paciente no puede ver lo que fue a tratar, se le, como que se le borrara, eso puede pasar, o lo puede ver incluso con más detalle, pero ya no tiene la carga emocional, no le afecta. Pero lo bonito de la EMDR es lo que sigue, la R, el reprocesamiento. La persona solita, yo digo, para mí la EMDR es lo más rico. Yo, como yo lo hago con audios, el paciente solito hace la terapia. Yo le voy parando, le voy preguntando: ¿cómo vas? ¿En qué número vas? ¿Qué estás sintiendo? Y el paciente solito se va, se va reseteando, receteando. Y al final le digo: ¿cómo estás? No, ya no siento nada. ¿Y qué entendiste? Y es como si hubiera un psicólogo, un psiquiatra dentro del paciente.
Es una maravilla.
Entendí, doctor, que mi mamá no tuvo la culpa. Entendí, doctor, que mi papá tal cosa.
Es una maravilla.
Y el paciente abre los ojos y es como, como usted que me— yo me acuerdo la primera MDR que hice, era la esposa de un compañero ortopedista. Se le había muerto la mamá recientemente y el papá tenía Alzheimer. Y ella estaba muy mal. Y yo en esa época, mi consultorio hoy en día es una sala para poderme sentar, conversar con la gente, pero en ese momento era un consultorio típico de médico, el escritorio acá, el paciente al frente y yo al frente. Y le dije a la señora que estaba muy mal, dije: pon las manos encima del escritorio y cierra los ojos y piensa en todo ese dolor que tienes, en esa impotencia, en esa rabia. Y les juro, hice esto, tin, tin, golpeándole encima haciendo esto, tan, tan, tan, tan, pero no me demoré un minuto y le dije respira y abre los ojos y esta señora abre los ojos y me dice así, pero una cara, ¿qué me hiciste? Y yo me asusté más porque yo era el primero que hacía, ¿por qué? ¿Qué te pasó? Ya no siento nada, pero fue una cosa, eso nunca me ha pasado, solamente esa vez, pero fue así instantáneo, milagroso y ahí me enamoré mucho más del EMDR y empecé a estudiarlo más y empecé a diseñar mi propio sistema Eso tiene un protocolo muy largo. Yo ya adopté mi sistema y lo hago y me funciona muy bien. Y lo que hago siempre es que yo sí me tomo el tiempo de inducir un estado alterado de conciencia. El EMDR de pronto va directo a resetear el trauma. Yo prefiero llevar al paciente más abajo, más abajo, más abajo, y eso me facilita mucho la terapia. Por eso lo que decías ahorita, muy rápidamente se logran cambios muy rápidos, que la gente dice: ese señor es como que hace milagros. No, no son milagros, son técnicas que uno puede aprovechar y Yo estoy muy en contra de terapias largas. Yo no, yo no, no, no, no.
Pues ya hoy en día, digamos que es innecesario. Tal vez hace muchos años.
Me llegan pacientes que yo, doctor, es que yo 10 años con el psicólogo, y yo entonces, ¿por qué estás acá? Es que no, porque sigo igual. Entonces, ¿a qué vas al psicólogo? No, pues yo voy, converso. Sí, y a mí eso no me parece, no estoy de acuerdo con eso, respetando. Y hay gente que se siente muy feliz y que se siente cómoda. No, y a mí la psicóloga me sirve.
Sí, hay gente que le ayuda, definitivamente. En general, ¿me entiendes?
Sí, pero ayuda, pero no resuelve. O sea, si no estás resolviendo, si estás estancado en el mismo problema, no.
Sí, por eso.
Hay que ir a la terapia.
Ellos piensan que les ayuda porque al menos se desahogan, pero no te están sanando.
Yo digo que es mejor que nada.
Ajá, es mejor que nada.
Mejor que nada. Y algo de soporte hay.
Y como te digo, yo tuve una psicóloga que hasta el día de hoy la amo. Me acuerdo, tengo sus frases. Margarita, progreso, no perfección. Cuando me daba un ataque de pánico, me decía: del suelo no pasas. Porque yo pensaba que me iba a morir, pero proseguía con los ataques de pánico. Digamos que me empezó a bajar el miedo al ataque de pánico porque ella me ayudó mucho.
Pero, pero, dime, dime, lo que pasa, patologías que de pronto son mucho mejor si se manejan a través de esas terapias conversadas, que podría ser una terapia cognitivo-conductual, es el nombre técnico, cierto, para ciertos trastornos. Pero hay ciertas cosas que pronto hay una vía más rápida. Exacto. Entonces no es que yo no estoy diciendo que los psicólogos— yo trabajo con psicólogos y con varios psicólogos.
Entonces digamos una combinación de la mano, el psiquiatra con el psicólogo.
Claro, hay gente me dice: doctor, pero tráteme usted. Yo: no, no, no, es que esta niña es mejor que yo para eso, esta niña hace una terapia psicológica muy buena para lo que usted necesita, y los derivo a esas consultas. Entonces simplemente que son modalidades de terapia Y es muy importante saber, ojalá el paciente pudiera saber a dónde, quién ir. No, eso no pasa. El paciente va donde le recomendaron y a veces da donde es.
Yo pasé por 20 terapeutas que no me sirvieron.
Hoy atendí una paciente en México que me decía: usted es el octavo psiquiatra que visito.
¡Ay, qué dolor!
Dios mío, esto no debería pasar.
Yo vi neurólogo 1, neurólogo 2, neurólogo 3, cardiólogo 1, porque tenía ataques de pánico, pero yo no sabía que era un ataque de pánico.
A mí lo del pánico es una cosa que me duele tanto, y por eso decía yo, ¿por qué dejaste hacer lo otro? Porque yo hace muy poco tiempo, hace como 4 años, monté un canal de YouTube porque en la consulta no me daba el tiempo.
¿Cómo te pueden seguir en el canal de YouTube?
Todas mis redes se llaman Pablo Gómez Psiquiatra. Pablo Gómez Psiquiatra, ese es mi canal de YouTube. Yo en la consulta no me alcanzaba el tiempo para decirle al paciente, necesito que hagas esta meditación. O necesito que hagas este ejercicio de afirmaciones o este ejercicio de visualización. Entonces se me ocurrió crear un canal de YouTube para mis pacientes con el objetivo: sale de la terapia, haga estos 2 vídeos, vaya, que ahí están las instrucciones, y en la próxima cita chequeamos, sí, para ayudarle al paciente a que avanzara. Y esa era la intención. Y el canal fue creciendo, pero de una manera desproporcionada, que me empezó a llamar mucha gente que yo no conocía, que ya llevaba tiempo con los canales que qué estaba haciendo, que cómo hacía, que dónde estaba pautando. Y yo no entendía, porque es más, digo la verdad, yo no sabía que un canal de YouTube se podía monetizar. No tenía ni idea de eso. Cuando un día me llamaron, me dijeron: eso, usted ya puede monetizar su canal. Y un día me llegó un cheque importante.
Son buenos cheques, son buenos cheques.
Sí, entonces amamos los cheques de YouTube, mi amor, amigo.
Entonces ese canal fue cogiendo mucha fuerza. Y ahí fue donde yo empecé a recibir la retroalimentación de mucha gente en el mundo que había tenido ataques de pánico, porque yo empecé a explicar que era un ataque de pánico. O sea, yo no podía creer que llegaran pacientes al consultorio a decirme que habían ido donde el cardiólogo, donde el neurólogo, donde el no sé quién, donde no sé cuál, donde no sé cuántos psicólogos, y que nadie le decía qué era lo que tenía, que ella seguía sintiendo lo mismo, y que le decían que no tenía nada, o que eran nervios, o ni siquiera le decían, usted, todos los exámenes están buenos. Y llegaban los pacientes con rayos X, con electrocardiogramas, Y era, y me contaba, y pero usted, ¿qué es lo que le pasa? Y me contaban, me escribían una cosa tan, ya en medicina decimos que es tan fácil el diagnóstico que el portero de la clínica lo hace. Sí, o sea, que es tan evidente, es que un ataque de pánico es demasiado evidente como para pasar por 5 psicólogos, cardiólogos, 4 países y especialistas.
Y por eso ahorita te voy a pedir que le expliques a la gente qué es un ataque de pánico, porque estoy segura que hay gente viéndonos que está teniendo ataques de pánico y nadie le ha sabido decir. Pero mira, empecé. Yo vivía en Nicaragua, mi esposo nicaragüense. En Nicaragua, nada, usted está estresado, usted no sé qué, tómese un clonazepam, un diazepam. Ok, no. Yo le decía a mi marido, yo tengo algo, yo tengo algo, me voy a Costa Rica. Tampoco. Me vengo a Colombia, me terminan operando de los oídos porque yo se me sentía mareada, me pusieron unos tubos en los oídos, seguía con todas estas ansiedades. Miami, tampoco. Solo me acuerdo que yo tenía una ilusión con el de Miami. Yo dije, este doctor sí me va a decir qué tengo. Y solo me dio una fórmula que decía diazepam, clonazepam, una de esas. Yo salí como con un dolor. Yo le decía a mi marido, yo no estoy, yo me estoy muriendo, yo tengo algo y me van a dejar morir. Y mi marido me veía como que, ¿cuántos médicos necesitas para que te digan que no tienes nada? Volví a Nicaragua y fue una cardióloga que hasta el día de hoy la recuerdo con mucho cariño. Yo llegué ya llorando porque Y me dice: claro que tienes algo, tú tienes un desorden de ansiedad generalizada y tú vas a ir a un psiquiatra y vas a tomar Lexapro y vas a empezar a ir donde una psicóloga. O sea, y como que me volvió el alma al cuerpo, ¿verdad? Porque dije: no estoy loca, porque había, ya había gente que me decía, me insinuaba que quería llamar la atención, ¿verdad? Me daba miedo salir de la casa, yo sentía que el corazón se me salía. Entonces explícale a la gente que nos está viendo cuáles son los síntomas de un ataque de pánico.
Mira, primero que todo, digamos que la ansiedad como tal existe y es una enfermedad, que eso también, porque la historia del canal de YouTube es porque empecé a ver el sufrimiento de los pacientes y todo esto, y me dediqué pues ya como, bueno, entonces si este es el destino que me tiene la vida, entonces empecemos a el propósito, el propósito, a mostrar qué es lo que hay que hacer. Y de verdad es muy bonito la retroalimentación que uno ve en el canal. La ansiedad existe como patología, como enfermedad. Los pacientes llegan al consultorio, me empiezan a contar sus síntomas, yo le digo: señora, usted tiene ansiedad. Entonces la gente me mira así como: ¿cómo así, doctor? ¿Qué ansiedad? Es que eso es una enfermedad. O sea, se volvió tan normal vivir ansiosos, estresados y con angustia que la gente ni siquiera identifica que eso es una enfermedad. Entonces la ansiedad es una enfermedad, es la enfermedad más común en el mundo. Hoy hay 380 millones de personas en el mundo diagnosticadas con ansiedad, más las que no están diagnosticadas, los que tienen acceso a servicios que los chulean, los que no. Es la enfermedad más común en todo el mundo, y dentro del cuadro de ansiedad hay varios trastornos de ansiedad, pues por lo menos así están tipificados en el libro de psiquiatría. Entonces está el más común de todos, se llama trastorno de ansiedad generalizada, que es la persona que tiene la tendencia de viajar en su mente al futuro, a preocuparse por cosas que no hay razón de por qué me preocupo. ¿Qué tal si me da cáncer?
Si yo le llamo el terrorista, y si me muero, y si me ponen los cachos, y si, verdad, sí, es, y si ahí en la cabeza, y sí, sí, sí, sí.
Pero lo que hablamos ahorita, si yo me meto en esa película, mi cerebro cree que está pasando y los químicos se liberan. Entonces esos químicos, que son los químicos del estrés, inicialmente adrenalina, pero después el cortisol ya elevado crónicamente, que inflama empieza a producir síntomas físicos asociados al miedo: las palpitaciones, la opresión en el pecho, la dificultad para respirar, la dificultad para tragar, el vértigo. Está muy asociado porque aparecen síntomas que llamamos somáticos, que son síntomas físicos asociados a la enfermedad mental. Desaparece el dolor de cabeza, el bruxismo, el dolor en el cuello, la gastritis, el reflujo, el colon inflamado.
Todo, todo eso tenía yo de arriba abajo.
Llegan estos pacientes, Sophie, al consultorio con la historia de todos los médicos. Vea, doctor, estas son las pastillas para la gastritis, estas son para el dolor del cuello, para la migraña, me mandaron un inhalador porque parece que tengo asma, y unas pastillas que empeoran otras. O sea, me mandaron esa para la migraña, pero esta me da gastritis, entonces tengo que tomarme esa para la gastritis. Y todo es un cuadro ansioso. El pánico, bueno, entonces les contaba que eran varios trastornos de ansiedad. El estrés postraumático es otro trastorno de ansiedad. El estrés postraumático es cuando una persona, así se calificaba antes, o así se diagnosticaba, cuando una persona estuvo en peligro inminente de muerte lo vivió en carne propia o le tocó ver que a alguien casi lo matan, lo asesinan, se atropella, se cae, lo que sea. Y la persona, después de vivir esa experiencia, queda con ese recuerdo constantemente en su cabeza. Se va a la cama a dormir, duerme y empieza a soñar con eso. Se despierta o en el carro y tiene el flashback, se llaman así, y tienen esa experiencia de angustia como si eso estuviera pasando. Ese estrés postraumático también hace parte La timidez exagerada tiene nombre, se llama ansiedad social. La persona que se pone roja hablando en público, que se ahoga, que se le va la voz, que tiembla, que no es capaz de pedir un domicilio por teléfono porque le da vergüenza, eso es conozco otro tipo de ansiedad social. Exacto, mira que vamos metiendo las fobias, son otro tipo. Yo tenía claustrofobia, claustrofobia, la fobia a las alturas, la fobia a los animales es otro trastorno de ansiedad. Y así incluso hay trastornos de ansiedad en niños. El niño que lo llevan al kinder y empieza a orinarse, ya no duerme, no sé qué, la ansiedad por separación. O sea, eso es ansiedad. El pánico es el rey de los trastornos de ansiedad porque todos dan lo mismo, todos dan los mismos síntomas: la ansiedad, la taquicardia, en diferentes contextos, pero todos dan finalmente los mismos síntomas porque se generan por las mismas sustancias, por las mismas hormonas. Pero en el pánico lo que hay es importante aclarar que es un pánico El ataque de pánico es un ataque súbito, intenso, de miedo, sin nada fuera que esté pasando. Es la clave.
¿No es que te aparece un ladrón?
No, no, no, es que la gente me dice: no, es que abrí la puerta y había un tigre y me dio un ataque de pánico.
No, no, no, no, no.
Eso no es un ataque de pánico, eso es un ataque de verdad. Eso es, eso es soy humano y tengo miedo.
Exacto.
Yo, la mejor descripción que encontré del ataque de pánico es sentir que hay un tigre aquí que te va a comer, pero el tigre no está, no hay nada, no hay ningún peligro inminente frente a ti.
Cuando hay un tigre y se presentan los síntomas no hablamos ni de ansiedad ni de pánico, hablamos de estrés. Sí, y eso es muy interesante también porque es como el fire fight, si hay un tigre de verdad. Sí, claro, yo soy papá, tengo 55 años, tengo 2 hijos en la universidad, soy empleado de una empresa y me acaban de echar, no he terminado de pensionarme, no tengo la plata para pagar las universidades y ya a los 55 años nadie me da más trabajo. ¿Tengo derecho a tener ansiedad? Sí, toda, pero esa ansiedad no es ansiedad, es estrés.
Es estrés porque hay una razón.
Pero ahí viene la capacidad de cada quien para interpretar las cosas y para relacionarse. Entonces, a esa persona le puede dar un ataque de ansiedad, se puede hundir, se puede deprimir. Y otra irá, joder madre, me pondré a vender empanadas, pero yo termino de graduar a estos muchachos. Porque es que es la cabeza de cada uno, la mentalidad, no son las circunstancias, es la forma como me relaciono con las circunstancias. Estoicismo, sí, estoicismo, budismo, Viktor Frankl, todos júntelos, amáselos, y es lo mismo.
Exacto, es lo que te pasa, es cómo interpretas lo que te pasa.
Épicteto tiene una frase muy bacana que dice: no es lo que sucede, sino el cuento que te cuentas con lo que sucede.
Muy bueno.
¿Qué me estoy contando yo en la cabeza?
Yo amo a todos los estoicos por eso.
Entonces, en ese sentido, el pánico es muy, muy aterrador porque precisamente si hay un tigre y yo me muero de miedo, pues es normal. Pero yo viendo televisión en la casa, tomándome una cerveza, y que me empiece a sentir con ahogo, con opresión en el pecho, que se me empiece a encalambrar este lado, que empiece a sentir hormigueos por acá, eso es un infarto, es un derrame. Entonces cuando tú dices infarto, derrame, el cerebro dice: ah, ¿cómo así? Jue madre, ahora sí asustémonos. Y se perpetúa el trastorno. Entonces, ¿qué pasa ahí? Se va el paciente corriendo, pide auxilio, ambulancia, llévenme a urgencias. Y cuando llega a urgencias, ya esas hormonas hicieron la curva y bajaron. Y cuando llega a urgencias ya no siente nada. Y cuando lo revisa el médico y cuenta la historia Pero yo no le encuentro nada, señora. Venga, yo le hago un electrocardiograma y se lo hacen. No, usted está normal. Sí, no será que está nerviosita. Váyase para la casa o llame a un psiquiatra.
Tómese esta pastillita.
Y la persona dice: psiquiatra, este desgraciado, yo acá estoy loca, no sé qué es, que no me creen o qué. Y la persona, el problema con el pánico es que la persona queda con miedo a que le vuelva a dar. Entonces empiezan las situaciones, entonces ya no, ya no manejo sola porque si me da esto en el highway, pues si tengo todo el taco Yo no salía de la casa por 3 meses, no salía del ascensor, o si me da, no me dejen sola porque si me da eso me muero. Entonces el paciente, ya ahí fíjate que ya hay aumento en los niveles de hormonas de estrés, ya estoy hiperalerta que me salga un tigre porque como ya me salió una vez pero no lo vi, de pronto me vuelve y me sale. Entonces ya estoy más cercano que me vuelva un ataque de pánico. Yo he sufrido ataques de pánico, yo decía que yo era ansioso, ya aprendí, yo no soy ansioso, yo fui ansioso Listo, ya no me declaro como tal, pero he sufrido ataques de pánico y muchos.
Eso es horrible, solo el que lo ha vivido.
Pero te voy a decir una cosa, en la vida me he medicado.
Qué bien.
Ahora, no es que todo el mundo lo pueda hacer, pero se podría intentar, listo. Porque lo que te decía tu psicóloga, del piso no pasas. Yo le digo a mis pacientes, lo peor que te puede pasar es que te dé y lo vives, y si lo vives te vas a dar cuenta que eso no mata. Es más, ya te han dado 10 y no te han matado, ninguno te va a matar, no existe ningún caso reportado en el mundo. De nadie que se haya muerto por un ataque de pánico. Entonces, cuando uno empieza a pensar así, dice: bueno, esto es muy maluco, pero no me va a matar.
Y le empiezas a perder el miedo.
Perderle el miedo al pánico es la clave. Y yo tengo varios ejercicios en el canal. Hay un vídeo inclusive que se llama Cómo superar mis ataques de pánico, y es un ejercicio para que las personas se mentalicen, se preparen, que el pánico no es nada grave, que eso no me va a morir. Y que si yo identifico los síntomas, hay una ventaja con el pánico, y es que el pánico no te da de una. Uno empieza a sentir algo, el sustico, como que me va a dar, me va a dar. Y cuando ya me va a dar, me empeliculo, y ahí es donde me da. Pero si me empeliculo para el otro lado, es un ataque de pánico. Esto no va a morir, me voy a sentar, voy a cerrar los ojos y me voy a imaginar que estoy en Cancún tomándome una cerveza en una hamaca.
Sí, yo tengo 22 años que no me da uno, y es cuando aprendí que la persona con la que más hablo es conmigo misma, y a tomar control de esa conversación. Porque yo vivía en radio miseria, en el terrorista, y sí, ya aprendía bueno, aquí estamos bien, como dices tú, nos vamos a relajar, aprendí a respirar, me voy para la playa en la mente, y es impresionante.
Pero muchas personas me dicen: sí, doctor, usted lo dice muy fácil, pero yo no soy capaz de hacer eso, mi mente no para. Y yo digo: la suya no para, la mía tampoco, la de nadie para, pero usted es capaz de observar su mente. ¿Qué ha hecho usted para entrenarse en eso? Entonces venga, aprendamos a respirar, venga, aprendamos a meditar, venga, aprendamos a hacer visualizaciones. Y todo esto que yo menciono que suena muy, digámoslo, en otra época esotérico, charro, charlatán. Hoy en día yo tengo una ventaja muy grande, y es que, como dicen muchos investigadores en el mundo muy importantes, la neurociencia hoy no está descubriendo nada, está reafirmando lo que tradiciones antiguas sabían: meditar sirve, que respirar sirve, pero no respirar como respiramos, porque todos dirán, pues yo respiro. No, no, respirar con una técnica de respiración adecuada. Entonces, aprender a respirar todo el día, hacer una meditación por la mañana, trabajar la gratitud, Todas esas cosas tienen sustento biológico anatómico, se puede medir, y hay estudios que contrastan lo que pasa con una meditación versus con unos medicamentos. ¿Para qué sirve? Entonces eso es lo que me da pie a mí hablar en redes sociales de todas estas cosas. Yo obviamente soy psiquiatra y obviamente también muchas veces tengo que recurrir a los medicamentos para los pacientes. O sea, hay un paciente que tiene 3 ataques de pánico al día, no le va a decir que se siente a meditar, que no va a poder. Se va a empeorar.
A mí, yo tomé medicamentos casi un año y yo a los 10 días yo ya me sentía distinta. Y ya cuando uno, yo digo que te sacan de la crisis y ya entonces uno empieza a trabajar otras herramientas.
Venga, apaguemos el incendio.
Exacto.
Déjeme, yo le apago el incendio, deme 15 días, deme 20 días, y después yo le voy quitando esos espacios. Pero es que yo llevo un mes sin dormir porque estoy a toda hora esperando a ver dónde va a salir el tigre. No se puede, ya estás sin trabajar, ya estás enfermo, ya no comes, ya tienes problemas con la familia porque la familia no entiende. Eso es muy doloroso también, y también es horrible, mucho contenido.
O sea, mi esposo sí entendía, pero amigas que me decían que yo quería llamar la atención, claro, 3 ya después de meses, ¿verdad? Y eso, eso nunca le digan eso a alguien que está con un tema de salud mental porque eso te angustia más.
Tuve una paciente con ataques de pánico Yo en esa época no estaba tan metido en este mundo, en esa época medicaba y la mediqué y le dije: "Vuelve en un mes a control". Al mes volvió la señora y me dijo: "Doctor, qué maravilla medicación, no me volvió a dar eso, duermo perfecto, estoy tranquila, se me quitó la angustia. El único problema que tengo es que mi hermana me dice que soy una bruta, que cómo se me ocurre ir al psiquiatra y que cómo se me ocurrió recibir medicación, que me van a embobar, que me van a dormir, que me van a volver adicta". Y yo le dije: ¿Y su hermana qué hace? ¿Es médica? Me dijo: es psicóloga. Y yo le dije: bueno, respeto eso, pero qué pesar que una psicóloga diga eso. Una psicóloga debería ser consciente de la enfermedad mental y pues por lo menos abstenerse o decir las cosas de otra manera diferente. Pero le dije: es su hermana, es psicóloga, usted ya vio qué pasó con la medicación y usted ya sabe qué pasa sin la medicación. Usted puede escoger. Y me dijo: doctor, yo me la voy a seguir tomando, yo no me la voy a dejar de tomar. La cosa se queda así. Meses después aparece una señora en la consulta, ataques de pánico. Le explico, a mí me gusta explicar la enfermedad, saber que la enfermedad, darle esperanza al paciente me parece fundamental. Mire, usted sí tiene algo, pero eso no se va a morir, eso tiene tratamiento, hay muchas opciones. Eso le cambia, eso alivia al paciente.
Y se vuelve el alma al cuerpo, porque al fin alguien me creyó, yo no estoy loca, no me lo estoy inventando.
Usted sí me entiende, doctor. Y eso lo aprendí de una paciente, me dijo: Doctor, a veces lo que necesitamos nosotros es que nos den esperanza. Y eso se me quedó ahí grabado, lo puse en el libro porque me quedó grabado. Y empiezo a hablar en español y usted tiene ataques de pánico. El trae, le hice la fórmula, me dice: ay, qué, doctor, le tengo que contar algo, yo soy fulanita, la hermana de fulanita, yo soy la psicóloga que le dije que— imagínate. Entonces por eso le digo a la gente, nadie sabe lo que es una depresión hasta que la está viviendo. Entonces, y aquí también hay que ser justos, mucha gente se acerca y con amor te dice: pero ¿por qué estás así? A ti no te falta nada, pon de tu parte, tú lo tienes todo. Y eso, contra lo que la gente con mucha buena intención cree que está haciendo, eso empeora porque el paciente se siente más culpable.
A mí me pasaba eso, la verdad. A mí nunca me ha faltado nada que digamos, y estuve en depresión muchos años, hasta MDR lo pude sanar.
Pero tienes que entender también, y todos, que la depresión es una enfermedad del cerebro también. Es que la enfermedad psiquiátrica, a mí me da risa porque la gente cree que es que los psiquiatras trabajamos con humo, con no sé con qué.
No, trabajamos con un órgano así como el cardiólogo trabaja con el corazón y los neumólogos con los pulmones, y el de nada más y nada menos que con la torre de control.
El cerebro se enferma, el cerebro se inflama. Anteriormente pensábamos que la depresión era porque se bajaba la serotonina y había problemas con la dopamina. Hoy sabemos que no, que eso es una enfermedad general, o sea, que hay una inflamación sistémica y que hay muchas variables.
Y entre esas variables está la predisposición genética, que yo la tengo, no se puede negar, que además, motherfucker, eso es, perdón, ya soy de hablar de ese género.
Pero yo creo que lo mío no, porque yo lo sané, entonces mío tal vez no es genético.
No, pero entonces aquí hay que aclarar también algo. Mira que en el mundo las enfermedades son crónicas. La hipertensión no se cura, tú tomas pastillas toda la vida. La tiroides no se cura, tomas pastillas toda la vida. Algunas diabetes se pueden curar dependiendo de la diabetes, pero en general insulina para toda la vida. La depresión, la ansiedad son enfermedades también como las otras crónicas, pero hay una diferencia y es que son crónicas cíclicas, o sea que aparecen y desaparecen. Entonces ahora estás muy bien, Y si practicas meditación, respiras, tienes un buen entorno, comes bien, regulas tus emociones, seguir estando bien, posiblemente estés bien muchísimo tiempo y a lo mejor no te vuelve a dar nunca una depresión. Pero a cualquiera le puede volver a repetir. Entonces, ser consciente de que es una enfermedad y que puede volver a aparecer. Y si ya la conozco y si ya la experimenté, pues no dejarme coger ventaja. Y si lo que me sacó alguna vez fue la pastilla, pues vuelvo al médico y que me asesore y hacer el tratamiento adecuado.
A mí me sacó, y todavía sigo, yo siento que yo ya soy feliz y todavía Pero sabes qué pasa, que muchas veces también se hacen diagnósticos equivocados de depresión.
A veces son dolores del alma y los medican, ¿cierto? Y a veces esas medicaciones así caen mal. Porque hoy atendí una señora que se le murió el marido en un viaje. Pues sí, es una historia interesante, interesante para mí como médico, pero triste. La señora se jubila, su esposo es 15 años mayor, le dice por fin ya vamos a poder disfrutar de la jubilación. Planean un viaje, se van a Costa Rica, no sé, un país de esos. Y en el paseo, al segundo día, el señor empieza a tener fiebre, fiebre, fiebre, le da una neumonía, lo hospitalizan en pleno paseo. El señor dice: no, vámonos para Colombia, vámonos para Colombia. Le hace caso, se lo lleva para el hotel, y esa noche antes del viaje muere en el hotel. La señora tiene un sentimiento de culpa y no sé qué, y está en una depresión horrible. Y yo hoy hablé con ella Y le dije: mira, cualquiera te va a mandar antidepresivos, yo te los puedo mandar, pero tú crees que alguna pastilla te va a quitar ese dolor que tienes y sobre todo esa culpa que tienes. Entonces lo que hice fue empezar a trabajar ahí terapia rápida. Culpa de qué, o sea, tú te llevaste a tu marido para que se muriera en el hotel, o tú querías que tu marido estuviera bien, si me entiendes, a reprocesar esa culpa. Y ahí yo con el duelo, y yo le advierto al paciente: mire, voy a ser muy duro con usted usted, pero prefiero que esta cita valga la pena a que la pierda, a que te adquiera otro, a donde otro terapeuta. Aquí hay una sola cosa para hacer, hay dos cosas para hacer: seguir como usted está lamentándose, quejándose, quejándose con rabia, incluso hasta con Dios, o simplemente empezar a hacer un proceso que se llama aceptación. Y que es tan interesante que en espiritualidad lo llamamos aceptación y en psicología lo llamamos aceptación radical, o sea es así y no hay nada que hacer. Usted verá cómo se relaciona con eso, desde la rabia, desde la resistencia, desde porque a mí, desde pobrecita yo, desde el victimismo, o qué cosa tan dura, qué cosa tan berraca, pero es lo que hay, y yo estoy viva y el man se murió. Y yo le enseñé cómo cada vez que la idea viniera, porque ya se atormentó, es ahí en el duelo, por ejemplo, la gente me dice: pero usted me está pidiendo que me olvide de él. No, señora, yo lo único que puedo hacer para que usted se le olvide su marido es darle un golpe en la cabeza, y no se lo voy a dar. Nada le va a quitar a su marido de la cabeza. Es más, hasta ni el Alzheimer se lo va a quitar, si algún día le da Alzheimer. Yo lo que le estoy enseñando es a que piense en su marido de una manera diferente, lo recuerde distinto, porque cambia inmediatamente la química en el cerebro. Entonces, lo que la gente no sabe, no sé cómo estamos de tiempo, pero hay una frase que me encanta y que la tengo que compartir, y es que el activo más valioso que nosotros tenemos en la vida es la mente, pero una mente bien entrenada, una mente entrenada, es una mente capaz de prestar atención a los pensamientos para yo escoger en qué me engancho y en qué no me engancho. Porque la mente sí o sí me va a proponer pensamientos, y eso también es interesante. Los pensamientos son propuestas que me hace la mente para interpretar algo, no son realidades. Yo puedo cuestionar y cuestionar y cuestionar el pensamiento hasta que encuentre un pensamiento con el que me sienta bien, y eso se entrena.
Me encanta, súper. Y yo creo que el regalo más grande, yo siempre digo a la gente, aún arriba de la salud es la paz mental. Porque yo he conocido gente enferma con paz mental y gente físicamente saludable con angustia, ¿verdad? Yo creo que el primer regalo más grande que un ser humano puede agradecer es tener paz mental. Viniendo de una paciente psiquiátrica que ha tenido depresión, ansiedad, claustrofobia, hipocondría, no hay nada que yo agradezca más todos los días. Y Sophie y yo hablamos mucho Doc Pablo, yo sé que a veces que diga Pablo, de que busquen, busquen a los profesionales, porque todavía parece mentira, es año 2024, todavía es un tabú para alguna gente. Yo no estoy loca, no, por favor. Si te duele una muela y vas al dentista, si tú no tienes paz mental, paz emocional, si no sabes cómo lidiar con la montaña rusa que hay adentro en tu torre de control, o si tu cuerpo te está diciendo que algo no está bien ve al canal de Pablo Gómez Psiquiatra, ¿verdad? Pablo Gómez Psiquiatra. Busca una persona que te ayude. Aquí está el libro Entrena tu Cerebro para Ser Feliz. Está en Amazon también, en Amazon, y me imagino que las principales librerías, ¿verdad? De algunos países. Y bueno, y démosle prioridad, que es lo más importante. Aquí pudiéramos hablar horas.
Terminar con una nota medio chistosa. Hoy puse un meme en mi Instagram que dice Cuando tu tío dice: en mi época nadie iba a terapia, y la persona diciendo, yo tratando de no decir: se nota.
Sí, sí, definitivamente pasa.
Eso es muy interesante, a quién le recibo consejos. También, también a los mayores hay que escucharlos.
No estoy tan segura.
A ver, un momentico.
Depende del mayor.
No porque lo quieres lo tienes que escuchar.
¿Qué ha hecho el mayor para dar consejos?
Sí, excelente. Pablo, muchísimas gracias por estar aquí. Te seguiremos en YouTube. Y bueno, sigue siendo luz. Muchas gracias.
More from Juan


#77 GEORGE HARRIS | LO QUE PARECÍA UNA LOCURA TERMINÓ CONVIRTIÉNDOSE EN SU CARRERA
#59 Margarita Pasos: Cómo aumentar precios de forma efectiva y mantener clientes leales
#60 Gaby Wallstreet: La mentalidad financiera que todo empresario necesita dominar



