#44 Yasmin Peña Parte 2: ¿Cómo pasar de inmigrante sin papeles a millonario en EE.UU.?
12 Feb 2025 · 42 min
Yasmin Peña went from undocumented and pregnant to one of the country's top Hispanic insurance brokers. She credits a 1997 promise to herself, daily habits like exercise and reading, and strict alignment with her values: family, faith, health, money. She left her first husband while he was in prison to protect her children.
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Verdad, no lo hago. Tú tienes que aprender a decir que no. El no libera. A empezar de cero. Ya no tenía ni muebles en qué sentarme. Yo dije: ¿Qué? Yo sé leer y escribir, esto no puede conmigo. Y a los 5 días del matrimonio me dijo: ¿Cuánto vale la casa más cara para que tus hijos se vayan?
¿A qué trabajaste en vos misma para sentir que sí te merecías que te trataran bien?
Y nos dará su fórmula con la que se hizo millonaria.
Porque la gente me dice: "Pero, ¿cómo eres exitosa en un mundo tan difícil?" Porque lo hago por amor. La promesa que te haces a ti no la puedes quebrar, no te traiciones a ti misma.
Cómo pasar de inmigrante sin papeles a millonaria en Estados Unidos, parte 2. En este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes.
Bienvenidos a otro episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Hoy estoy súper emocionada porque es la primera vez que hacemos una parte 2. Tenemos con nosotros a Yasmín Peña, que todo el mundo tuvo que ver con su episodio. Habían demasiados comentarios en YouTube, en Spotify, en Instagram diciendo la parte 2, por favor, queremos saber sobre su éxito empresarial, sobre su esposo Nika, y ella tiene miles de otras cosas que nos viene a contar hoy. Así que bienvenida, Yacy, por segunda vez.
Hola, Riky, qué rico tenerte acá.
Ay, Dios mío, Margarita, Sophie, muchas gracias por invitarme de nuevo a este su podcast.
Sí, yo voy a hacer un resumen para los que no vieron la primera parte. Yasmin, bueno, estaba casada, vivía en Colombia, tenía un niño, estaba embarazada, su esposo se viene de viaje y cae preso. Ella no sabe por qué, llega aquí con su pancita. Pueden ir a ver el episodio 1, hubo ángeles que la ayudaron, pero también terminó durmiendo en un carro con un bebé, teniendo 3 trabajos, o sea, sin papeles. Ella vio las duras y las maduras, y hoy es una de las brokers de seguros más exitosas en el mercado latino. Así que obviamente tenemos mucho que aprender de ella. Y vamos a empezar hablando de qué pasó con tu esposo cuando estaba en la cárcel, cómo terminó esa relación.
Tu ex esposo, hoy en día ya mi ex esposo, hoy en día, sí, hace bastantes años atrás. Margarita, este episodio nuestro que le vamos a decir a las personas, yo lo llamé como, vamos a ponerle un nombre, Renacer. Sí, porque eso es lo que yo he hecho una y mil veces en mi vida: renacer, salir de las cenizas. Vamos a suponer como que tenemos una— esta vida mía es como que una telenovela, y vamos a decir así, casi, casi, sí. Y vamos a ponerle episodios o capítulos. Eso es algo que me preguntaste del padre de mis hijos. Yo lo llamo como que decisiones que duelen. Pero que liberan, sí, que a veces es muy difícil hacerlas. Estando él en la cárcel cumpliendo su condena, yo decido divorciarme. Recibí muchas críticas: mala mujer, qué indolente, pobre hombre, lo va a dejar estando en la cárcel, sin saber por qué lo hacía. Pero yo lo hacía por el bienestar de 2 hijos que tenía que mantener, porque de eso dependía que mis 2 niños tuvieran acceso a tener el seguro de los niños en este país, que no tuvieran un papá que los mantuviera. Pues lo hice.
¿Y él los mantenía desde la cárcel?
La ley acá dice que aunque él hubiera estado en la cárcel tenía cómo trabajar allá y mandarle dinero, pero honestamente no le alcanzaba ni para comprar las pilas del radio allá, que le va a estar mandando muchacho. Entonces, esta decisión, aunque fue muy dolorosa, era lo que en el momento yo necesitaba hacer. Y aquí hay algo que te tengo que decir: ese divorcio, ese matrimonio mío, no fue el mejor. Fue un matrimonio como una montaña rusa, con muchos altos y bajos.
Eso te iba a preguntar, que si había amor. ¿Lo hiciste por tus hijos, pero enamorada de él, o ya no había amor?
En ese proceso me di cuenta que yo no lo quería, que ya no había amor. Por eso te digo, decisiones que duelen pero que liberan. Yo estaba acostumbrada a tener un matrimonio que ya no era, pero nos acostumbramos a veces a cosas que creemos que son normales. Pues entonces me divorcié. No me divorcié porque él estaba en la cárcel, porque ya no me servía. Me divorcié porque Por dos razones muy valederas: uno, la seguridad de mis hijos, que siempre estuvo de prioridad, y dos, en este ínterin me di cuenta que no lo quería, porque si voy a nombrar otro episodio, te diría como que cuando los abrazos pierden sabor, cuando los abrazos duelen, porque yo en todo este tiempo, yo a él no lo abandoné en la cárcel. Él siempre tuvo todo lo que un preso aquí en este país necesita. Y yo también lo hacía por, para que mis hijos sintieran que su madre le ayudaba a su padre también, ¿verdad? Sin embargo, cuando lo íbamos a visitar a la cárcel, que él me abrazaba, esos abrazos a mí ya no me decían nada. A mí ya no me decían nada. Por eso les digo, duelen, duelen esos abrazos. Muy, muy difícil. Y entonces en ese momento yo dije, era lo que había que hacer. A eso yo le pongo una moraleja. Margarita, ¿te acuerdas que cuando leíamos los libros de niña le colocaban a uno moraleja? Yo siempre digo, la moraleja de este capítulo es como que no cargues con culpas ajenas.
Yo no tenía por qué sentir culpa si no, tú no eras la que estaba en la cárcel.
Yo no era la que estaba en la cárcel. Cada cual tiene que tener sus propias Toda consecuencia es de una acción que él estaba pagando, la consecuencia de una acción, de una acción que él decidió solo, que él decidió solo. Y en ese momento pues yo tenía que salir adelante, era lo que había que hacer.
Era difícil, nadie dice, ¿verdad? Porque si es un ser querido, esposo, hermano, ¿verdad? Uno, uno, y ahí es donde viene la codependencia. Una cosa es apoyar y otra cosa es enterrarse con la persona.
Exacto, tienes que desligar, tienes que romper cadenas, tienes que romper ataduras. Y si ya yo no lo quería y Dios me puso en este país, yo tenía que hacer ahora una nueva vida.
Tomaste la mejor decisión para vos y para tus hijos.
Y para mis hijos, al final del día.
Entonces después, si seguimos con tu historia, algo que muchas personas no saben es que fuiste, como vos lo titulás, millonaria por una semana.
Millonaria por a week.
Millonaria por una semana. En el año 2003, en una gasolinera donde yo trabajaba, un cliente que la frecuentaba se enamora de mí, me empieza a galantear.
¿Ya está divorciada ahí?
Sí, claro. Yo me divorcié en el año 97 cuando llegué aquí. El hombre me empieza a galantear. 3 meses después nos casamos. Tan rápido, que 3 meses después nos casamos, y a los 5 días del matrimonio, mira con lo que me salió. Me dijo: ¿cuánto vale la casa más cara en el barrio donde tu mamá vive en Colombia? Porque le voy a comprar una para que tus hijos se vayan. Se vaya.
No.
Me muero.
Bueno, si quieres hoy te da risa, pero ¿qué es eso tan espantoso?
Para que tus hijos se vayan, porque yo, la mujer que quiero, es para conocer el mundo y pasear, y ellos no forman parte de esto.
Y no se le ocurrió decirte eso antes de casarse.
Hello.
No, o sea, se le ocurrió antes. Y esa es parte de lo que hoy enseñamos. En ese momento yo pensé que era una broma y le pregunté: ¿broma? Y no era una broma. Ese era su plan. En ese momento salí del apartamento, porque cuando uno no tiene la cabeza fría no puedes tomar ninguna, ni para un negocio ni para acuerdo.
Como dicen, cuando las emociones suben, la inteligencia baja.
Salí del apartamento a respirar, a respirar, a caminar por el condominio, pues con semejante baldado de agua, como ¿Qué pasó aquí, verdad? Y en ese momento, Margarita, recordé la promesa que me hice a mí aquel 7 de julio del '97, cuando ese avión pisó esta tierra. Cuando yo salí de ese avión, que caminé por ese aeropuerto impetuosa, que vi la majestuosidad de esto, yo dije: Jasmine, vas a ser feliz. En ese momento no sabía cómo. De eso me acordé, porque vivía en un apartamento que quedaba muy cerca del aeropuerto, y vi un avión y me acordé de eso. Tú dijiste que ibas a ser feliz, y parte de tu felicidad no es estar sin tus hijos. No estaba eso en esa ecuación.
Estaban chiquitos, estaban chiquitos. Si fueran adultos, uno entiende, pero estaban chiquitos. Esa no era parte de mi felicidad.
Y con claridad me dije: Jasmine, esa relación no es para ti, se te acabó la millonada, esta relación es para ti, se le acabó el reinado, mamita. Subí, qué bien, y le dije: hoy te vas de mi casa. Y ese día se fue, ese día él se fue de mi casa. Volví a empezar de cero, porque en ese momento él se llevó los lujos que me había dado, el carro que me había dado. Ya no tenía ni muebles en qué sentarme porque se lo había dado a una amiga más pobre que yo. Y ella me dijo: oíste, te devuelvo el comedor. Yo le dije que con el verraco comedor, yo compro otro. Me quedé sin nada. Pero, ¿sabes qué tenía en ese momento, muchachas? La experiencia. Yo dije que yo sé leer y escribir, ya sé lo que hacer aquí, esto no puede conmigo.
Siempre tu mentalidad fue como de guerrera, siempre.
Pues en peores parqueaderos te había agarrado la noche, durmiendo en un carro con tu bebé.
Entonces uno es más fuerte de lo que cree, uno es más fuerte de lo que cree. Y en ese momento dije, no, tienes dos opciones: Lloré, sí, claro, me di contra la pared, lloré, me jalé el pelo yo misma, pero esa no era la opción, quedarme a llorar.
¿Cómo no te dijo eso antes?
La opción era secarme las lágrimas, seguir a trabajar. Y ese mismo día fui donde trabajaba la gasolinera a las 2 de la mañana, no, a las 2 gasolineras, a las 2 gasolineras, pedí trabajo de nuevo, Margarita. Y volví, tuve los 2 turnos en el trabajo en las gasolineras, y volví donde era los fines de semana bartender porque ahí se ganaba buen dinero. No nos podemos— 3 trabajos, volví a lo mismo porque hay un proverbio chino que dice que si te caes 7 veces te tienes que parar 8. Y yo me tuve que volver a levantar de esa. Y volví, salí y empecé a trabajar de nuevo, como siempre, como siempre había estado. No podemos seguir apegados al pasado, ni al yo tuve, ni al qué rico hubiera sido. Es que viene de ahora en adelante, ¿verdad? Y ahí empecé una nueva vida hasta, hasta que el nicaragüense Hasta que 2 años después, el nica, 2 años después, estoy en una peluquería donde yo me atendía para ir por la noche a trabajar. Yo me iba bonita, de pelo arreglado, y ella me está haciendo el cabello y me voltea para la ventana y yo digo: ay, qué tipo más guapo que está allá afuera. Aunque mi mamá dice aquí entre nos que feo. Qué guapo, ¿quién es? Y ella me dijo: el hombre que tú te mereces, y te lo voy a presentar. Eso me dijo la muchacha que me arreglaba el cabello. Margarita, 19 años después, fue el pasado 12 de diciembre, hace 19 años que nos conocimos. 19 años después, ese hombre hoy aún me abre la puerta del carro. Todavía es un hombre de detalles.
Lindo nicaragüense.
Entonces fíjate qué le quiero yo decir a esto con las mujeres. Lo que me pasó anteriormente, escucha las señales. Yo no oí las señales, yo no vi las señales. Tuve muchas y no las vi. Con mi esposo, y tengo un matrimonio de más de 19 años, el cual es bien, que es perfecto.
No, no existe, no existe matrimonio perfecto, no existe.
Hemos tenido que arreglar cosas, sí, muchas cosas en el camino hemos tenido que arreglar, tanto él como yo. El matrimonio es la única institución o empresa donde los porcentajes no son por partes iguales, donde si yo doy 50, tú eres mi socio, da 50, no. Si tu marido mañana llega con las llantas ponchadas y solo tiene el 10 para dar, a ti te toca poner el 90 para que el matrimonio funcione. Eso yo lo puse en práctica y coloqué reglas: qué es lo que tú quieres y qué es aquello que no quieres. Que es que no nos gusta decir lo que no nos gusta. Ya la experiencia de atrás te tiene que decir qué es lo que a ti no te gusta y no volver a hacer, romper las cadenas, romper las ataduras de la vida.
Yo me acuerdo que a ti te llamó la atención que él empezó a jugar con tu hijo en el salón de belleza cuando lo conocí.
Es que en el salón de belleza cuando lo conocí, en realidad quien me lo presenta es mi hijo menor. A él lo entran al salón a presentármelo y le dicen como que para que nadie supiera cómo fue la cosa Y le dicen: este fulana. Y él lo agarra de la mano, le dice: y esta es mi mamá. Y esta es mi mamá. Nosotros siempre festejamos con él el día del matrimonio, con él, porque él fue el cupido y se nos pega, y se nos pega. Entonces, los detalles que yo no tenía ni con el padre de mis hijos ni con ese otro hombre, que fue un desastre, fue un desastre, empezaron a existir entonces esos detalles. Con mi esposo actual. Mira, ese hombre desde el primer día que llegó a visitarme, escucha esto, Margara, me llevó un perfume y yo dije, ¿qué es esto? ¿Regalo de Navidad? Yo no estoy de cumpleaños, no estaba acostumbrada. Qué fácil es que se te haga costumbre algo, aunque no sea malo. A mí yo siempre había escuchado en mi vida pasada, los días de madre son cualquiera, no hay regalo para madres. No, Día de San Valentín no existe, no hay un regalo para usted. Y cuando llega un hombre que te galantea, tú dices: ay, ¿qué es esto? No puede ser posible. Y eso fue lo que a mí me enamoró, esos detalles buenos.
Sentís que tal vez no te lo mereces. Y yo tengo una pregunta, porque sé que a muchas mujeres les pasa eso, de siguen teniendo relaciones tóxicas porque piensan que eso es lo que se merecen, y eso es un normal. Entonces, ¿qué hiciste vos para empezar a recibir el amor del bueno? O sea, ¿qué trabajaste en vos misma para sentir que sí te merecías que te trataran bien?
Qué buena pregunta esa tuya. Creemos que no nos lo merecemos. Y empecé a hacer los ajustes que yo tenía que hacer, porque todos en la vida tenemos que hacer ajustes. Cogí las experiencias del pasado. Yo soy costeña y me gustan mucho los vallenatos porque son poesías, y hay uno que dice Lo primero siempre es experiencia, lo que ocurra después es error. Y yo cogí todas esas experiencias pasadas para no seguir cometiendo errores. Mis hijos no son negociables, ni la paz de ellos, son prioridad.
¿Lo escribiste?
Lo escribí a mano. Primero soy madre y después mujer. Te sirve, ojo, dándole el puesto al hombre. Porque tampoco puedo tener un hombre durmiendo con los niños en la cama, sí, verdad, obvio. Pero tienes que decir lo que no te gusta también, bobadas como que no tomo Coca-Cola, ese tipo de cosas. Era Margarita yo, la loca de la casa, limpiaba los 7 días a la semana y me ponía brava porque al inicio Él no quería limpiar conmigo el domingo, y un día dije: "Yasmin, estás loca, de verdad, el domingo no se hizo para hacer aseo, él tiene la razón." Entonces, como no nos las sabemos todas y tenemos que escuchar de las personas, yo empecé a escuchar y fui donde alguien para que me dijera: "Oye, a mí me está pasando esto con mi esposo porque tuvimos las desavenencias de lo que tiene una relación." al inicio, y él me dijo: no, tienes que hacer ajustes, haz esto, esto, esto y esto, pregúntale a él si qué te parece esto. Y sabes qué libro me sirvió mucho, Los 5 Lenguajes del Amor. Muy bueno es porque está el lenguaje de las palabras de afirmación. Todos los días tú le tienes que decir a tu amor: te amo, te quiero, te adoro, él es el hombre de mi vida. Comunicarlo, comunicarlo. Y lo que a mí me gustó de los detalles Dar una rosa, dar algo. ¿Te acuerdas del disco de Óscar de León que lleva al cine?
Sácala, sácala.
Entonces tienes que saber cómo piensan las personas, cómo piensa tu pareja, cómo le gusta a él que le demuestres el amor.
Son los 5 lenguajes del amor, dijiste, ¿verdad?
Bellísimo. Para que aprendas a saber cómo quiere aquella persona que lo quieras, si dándole un cariño, si dándole un regalo. Mira, él y yo teníamos muchos problemas al inicio porque Yo le decía: pinta la casa.
Eso es un acto de servicio, pinta la casa.
Y el hombre no pintaba el domingo. Y yo: ¿cuál domingo? Es para hoy. Empecé a discutir por bobadas. Y esta persona que te digo que me sirvió mucho, un terapeuta de parejas, me dijo: ¿qué hace tu marido? Y yo le dije tal cosa. Y me dijo: ¿te has puesto a pensar si él sabe pintar? Mujeres, a veces peleamos con el marido por bobadas y dañamos la relación por bobadas. Eso es lo que me ha servido, Sophie, ser clara, saber qué quiere él, cómo le gusta, y que él sepa cómo me gusta a mí, cuáles son mis prioridades. Claridad. Mira, el primer no es el más difícil. Tú tienes que aprender a decir que no. El no libera. Sí, y a veces dañamos las relaciones por eso.
Y algo de la comunicación asertiva, que lo aprendí de mi mamá, que es decirle a la persona: cuando vos haces tal cosa, yo me siento de tal manera, entonces me gustaría que tal. Cuando decís las cosas de esa manera, evita que el 95% de los pleitos—
es que yo lo viví en mi casa con mi papá y mi mamá, que por ejemplo, si mi mamá estaba enojada, pasaba y tiraba el plato, ¿verdad? Entonces, y mi papá no se daba por enterado, obvio la rabia era con él, pero entonces yo aprendí, uno aprende, eso es una manera, obviamente a ellos seguro así aprendieron, una manera disfuncional de expresar una molestia. La manera sana es ir y decir de frente, cuando yo soy la que lavo los platos y tú no me ayudas, yo me siento cansada porque todos comimos, me gustaría que me ayudes. Pero en mi casa, digamos que en vez de comunicarlo directo, esto es lo que quiero y espero, de pronto se hacían gestos o malas caras esperando que el otro adivinara.
O no se habla, o no se habla, y después la persona está enojada por 3 días y el otro sin enterarse.
Bueno, fíjate, en mi casa no nos acostamos bravos.
Eso es muy importante, eso es muy importante.
No existe.
Me encanta.
Aunque haya sido lo que haya sido, lo arreglamos, nos damos un beso y nos acostamos. Esa es una regla de oro: no nos acostamos bravos.
Es muy importante. Mi marido siempre lo ha dicho. A mí me costaba más porque yo he sido más bravita, pero él me decía: no, ya no tanto, ya con los años estás más tranquila. Ya no soy tan brava.
No, no, no, sí, pero es cierto. Mi papá, yo sé que ese hábito de mi papá, porque mi papá nunca me dejaba dormirme peleada con él.
Vos sí te dormías entonces, pero ya no, aclará.
No, ya no, ya no, estamos hablando con medio lado adolescente.
El amor. Yo toda mi vida, Margarita, mujeres las que me están viendo, he sido una persona que con todo lo que me ha pasado en la vida hoy busco cómo ser feliz, que es aquello que me da felicidad. Si no me da paz y no me da felicidad, si no me— no lo hago.
Qué bien, es el mejor, la intuición. Exacto, es indicador de esto me angustia, esto no, eso ya es una banderita roja.
El corazón nunca te engaña, hazle caso a él y a tu intuición. Para que después no estés, caramba, ¿por qué no lo hice? Y la intuición, que es aquello que es prioritario para ti, a base de que está la felicidad. A mí a veces la gente me pide consejos, y en estos días alguien me pidió un consejo, y es que para poder seguir teniendo la vida que tiene, tiene que soportar cosas por dinero. Yo no lo hago.
Es por eso la escala de valores. Entonces, si uno, por ejemplo, en tu caso, yo, tus valores eran hijos, familia, digamos dinero, vas a tomar decisiones muy diferentes de alguien que tiene dinero, familia, pareja, hijos de terceros, ¿verdad?
Exacto.
Entonces, cuando uno tiene clara la escala de valores y en qué orden, que para cada persona son distintas, uno, esa es tu brújula.
Sí.
Uno dice, ok, si mi prioridad es Dios, mi prioridad son mis hijos, mi prioridad es la salud, ¿verdad? Uno toma, cuando tú te vas en contra de tus valores vas a tener estrés, depresión, ansiedad.
Sabes qué quiero agregar ahí, que estaba leyendo un libro que se llama Smart Talk, que él dice que muchas personas, mi primer mentor, que muchas personas dice, él dice que muchas personas ni saben cuáles son sus valores, entonces andan perdidos por la vida tomando decisiones a la sal.
Pero ella los tenía bien claros, pero ella por eso logró lo que logró.
Por eso les quiero recordar a todas lo que hice con mi segundo matrimonio: salí, pensé Y con claridad dije: esto no es lo mío. Me había hecho una promesa. La promesa que te haces a ti no la puedes quebrar. No te traiciones a ti misma. No se vale.
Me parece hermoso lo que dices.
Traicionarte a ti misma no se vale. ¿De qué depende tu felicidad? Y después del tiempo, tú sabes qué me dijo mi esposo, porque tuvimos muchos problemas por los niños, o no problemas, pero sí situaciones. Mi esposo actual, el Luca. Mi esposo actual, pero sabes qué, después de 2 o 3 años me dijo: ¿Sabes por qué es lo que más te admiro? Porque primero eres madre antes que mujer. A mí me hubiera gustado eso.
De su mamá.
Sí, a mí me hubiese gustado eso. Así que, y ojo, él me admira por este tipo de valores y este tipo de cosas, porque es que para haber amor tiene que haber admiración. Sí, sí. Entonces ahí es donde le digo, chicas, no importa si tú crees que estás errada, si tú crees que estás equivocada, que este podcast les sirva a todas para saber que te tienes que parar las veces que te tengas que parar, que hay que hacer lo que tengas que hacer. Pero lo más importante, Margaret, sé feliz, busca la felicidad. Si es el dinero, búscalo. Si es estar sobre una rama de un árbol, búscalo. Pero ¿qué es aquello que te mueve y que te hace feliz? Yo todo lo que he hecho en mi vida lo he hecho en base al amor. Sí, todo lo hago en base al amor: mis hijos, mi familia, mi pareja y mi trabajo. Porque la gente me dice, pero ¿cómo eres exitosa en un mundo tan difícil? Porque lo hago por amor.
Sí, es que el que emprende en algo que no le gusta, muy difícil, porque como emprender es cuesta arriba, te tiene que apasionar, tiene que aportar en tus clientes, te importa tu misión. Antes de seguir, para ti, yo tengo una pregunta importante. Pararte en ese segundo matrimonio, decir chao. Ahí viene si la familia te dijo desalmada de cuando dejaste al de la cárcel. O sea, porque hay muchas mujeres que nos están viendo y tienen miedo a tomar una decisión por el qué dirán. Yo creo que esa es la enfermedad, lo peor que uno puede hacer es tomar una decisión por el qué dirán. Sí, y a ti te importa un pepino, que digan lo que digan, mis hijos son primero, chao.
Primero dije: por amor a mis hijos me tengo que divorciar. Después dije: por dignidad y por amor a mis hijos, esta no es mi relación, no está.
Hay dinero, sí, dinero hay por todos, pero dinero hay por todas partes.
Y yo tenía una meta muy clara, y esa no era la forma de hacer dinero. ¿Por qué, Margarita? Porque las prioridades de uno tienen que estar, y mi prioridad en ese momento Era sacar adelante a dos niños que eran mi responsabilidad. Y si mis hijos no están bien, yo no puedo estar bien, punto. Hoy son mis mejores amigos. En algo que en los 5 lenguajes del amor está el tiempo de calidad. Sabes que a mis hijos nunca, obvio les hizo falta la mamá, pero mis hijos yo creo que nunca sintieron ese mamá no está. Porque el tiempo, esas 2 o 3 horas, Margarita, que les dedicaba a ellos. Yo no iba a comer, vamos a comer. Yo los llevaba a un parque. Ellos crecieron en el Tropical Park montando bicicleta. Sí, yo les dedicaba tiempo de calidad. Eran 2 o 3 horas a la semana porque no era más, porque habían veces que me iba y estaban dormidos, y llegaba y estaban dormidos. Sophie, el tiempo de calidad es el que hace que una relación perdure. Mi matrimonio de hoy, nosotros vamos al gimnasio muy temprano, a las 6:50 estamos entrando a la casa, y de 7 a 8 hacemos el desayuno, hablamos. Esposo, ¿qué tienes hoy? Tengo tal tal negocio. Esposa, ¿qué tienes hoy? Yo tengo una reunión con tal y tal persona. Nos despedimos a las 8:30, no nos volvemos a hablar sino hasta por la noche. Y en la noche nos preguntamos: ¿cómo te fue con la señora Margarita? Bien chévere. ¿Cómo te fue con el señor tal? Bien chévere. Ese es el tiempo de calidad que hace falta, y las parejas no se lo dan. Por eso hoy les quiero decir a todas: mi éxito es el tiempo de calidad para todo también lo que hagas. ¿Qué es eso que le dedicas a lo que haces? ¿Cuál es el tiempo? Esa hora de mi esposo y mía de la mañana es incambiable, es estar presente.
Porque gente que se vuelve un bulto en la casa, están ahí pero no están. Sí, los pies están ahí pero la cabeza no. Yo siempre digo, uno debe tratar de tener los pies donde está la cabeza. Ahorita nosotros vamos de vacaciones, toda la familia, y entonces es muy fácil, como trabajamos juntos, pero no, hay que de verdad disfrutar ese tiempo de vacaciones. Y además está mi hijo que no trabaja en la empresa, entonces para él tampoco es justo.
Él no va a ir a hablar de trabajo.
Exacto. Entonces hay que poner la cabeza donde están los pies. Si mi cabeza está, si mis pies están en una montaña linda viendo un lago, no, no, mi cabeza no puede estar en la oficina, no puede. Pero si está en la oficina, no puede estar que si pagué la luz, que si, verdad.
Y es estar presente tan importante, es estar presente tan importante, es el que va ahí para que una relación perdure. Y cuidar a tu pareja. Nosotros escuchamos que el que tiene tienda, que la atienda. Sí, es bien país. El que tiene tienda, que la atienda, sino que la venda. Mi esposo Se preocupa que yo siempre vamos por un lugar esté bien vestida y vaya bonita. Él dice: «Yo quiero que usted sea la mejor», la más bonita de esa fiesta. Cuando vamos a viajar, a mí me toca empacar la maleta de él porque si no le echa un revoltillo.
Entonces nos llevan 2 pañuelos, se lo lleva atrás, pantalón naranjao con uno rojo.
Entonces es cuidar a tu pareja. Mi esposo no puede salir a la calle. Alguien un día me dijo: «No lo vistas tanto que te lo van a quitar». Yo le dije: ¿Cómo decís eso? Es que le digo yo a mi esposo, yo soy muy refranera, y un día una cubana me dijo algo tan chistoso que me dijo: si te la encuentras igual que yo, túmbala, que es de cartón. ¿Cómo?
¿Cómo?
No entiendo.
Si te la encuentras igual que yo, túmbala, que esa es de cartón. O sea, tú no tienes un doble. Eso es un dicho. Él no se puede encontrar una mejor que yo. Yo le digo, le va a costar, le va a costar. Entonces también tienes que tener muy arraigadas las cosas, el amor. Me preguntabas ahorita el amor propio, la autoestima. Tú tienes que tener tu autoestima y tu amor propio muy por arriba. Ese ha sido parte de mi constante crecimiento, Margarita.
Sí, yo tengo una pregunta sobre eso porque lo noto en todas tus anécdotas, en todas tus historias, que es una persona como, uno, que se conoce muy bien, dos, que Tenés autoestima, o sea, fuerte. Aunque te pasaba de todo, y aún así vos eras como, yo valgo, yo puedo. Vos meditás, escribís a mano, vas a terapia.
¿Qué haces para—?
O sea, no entiendo. O sea, como que sí entiendo, obviamente, pero me intriga qué es lo que vos hacés para tener tan claro tu valor y tan buena autoestima.
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Repetidas veces. Si no te sirve, busca dentro de ti tu autoestima. Yo, gracias a Dios, todos nacemos distintos, pero yo le tengo que dar gracias a Dios porque yo creo que sí nos hace el carácter. Uno trae un carácter, y mi carácter es ese carácter de levantarte, de pararte. Pero sabes, en más que lo baso, Sophie, en que lo que te pasa te tiene que servir para tú ser una mejor persona, ser un mejor ser humano. Si alguien te trató mal como a mí, tú no trates mal a otro.
Estar orgulloso de uno mismo, estar orgullosa de yo misma.
La gente a veces me dice: ay, tan engreída. Yo digo: yo soy la más bonita, la mejor. Si estoy boba, pero si no me lo digo yo, ¿quién más? Sí, tengo que estar enamorada de mí. Sí, tienes que quererte. Entonces afirmo palabras de afirmación: yo soy la mejor, la más completa, soy hábil, capaz, yo puedo. Y todos los días me lo digo. Qué bonito.
Ser, como nos dijo Don Francisco, ser soy mi buena amiga, soy mi buena amiga.
Si yo no me hablo bien, ¿quién? Imagínate que yo diciéndole a mi mejor amiga qué gorda estás. Sino entonces horrible, y así me va a quedar toda la ropa de gorda. Leo, sí, desarrollo personal, desarrollo personal. Leo y leo libros, lo que es para mi negocio, lo que es de crecimiento personal. Tengo un equipo, muchas cosas. Entonces yo tengo que estar bien. Si yo no estoy bien, tú no das de lo que no tienes. Sí, siempre te cuidas. Entonces sí, siempre me cuido. Voy a la iglesia, me criaron con valores, dos abuelas. Mi mamá vivía en la finca y yo tuve la fortuna de que ella me mandó temprano a vivir con una abuela, y después de grande para otra en Medellín. Yo soy de Caucasia, como tú sabes, y después fui a vivir a Medellín. Y esas señoras me inculcaron valores. Dios, yo no me paro de mi cama sin decirle a Dios: bueno, yo voy a hacer mi parte. Estoy en tus manos, que sea lo que, que sea lo que Dios quiera, que sea lo que tú quieras. Si tú dices que no, no lo voy a forzar, porque eso es otra cosa, forzamos. Y ahí es donde, uy, no hubiera hecho esto, te forzaste, Dios. Cuando yo no sabía, cuando mi relación con Dios de pronto chiquita no estaba tan madura, yo veía que la gente decía Dios me habló, y yo decía, ay, jue madre, ¿por dónde hablar a Dios? O que se fue. O que se fumó, que dice Dios me dijo. Sí, y es que las señales en la vida que tienes, pero yo le he visto clarito. Sí, a Dios, en muchas cosas, en muchas cosas él se manifiesta.
Y a veces es difícil hablarlo porque la gente te mira como que te fumaste algo, como que es difícil hablarlo. Pero yo sé que es una experiencia muy personal y que uno le entiende. Yo hay cosas que sé clarito que vienen de allá. Sí, sí, todo dice gracias, Señor, esto no era para mí, o esto era para mí, lo es clarito.
Yo le dije en estos días, oye, No te pido tanto, no te pido tanto, pero sabes qué, que es que está escrito, pídele. Sí, porque si no pides, es como el niño, cuando uno, yo, uno cuando tiene hambre, ¿qué pide? Comida. Entonces, Sophie, amor propio, no escuchar lo malo, porque lo malo siempre está. Eso malo, esa persona que te está diciendo algo malo, es porque ella piensa eso para ella y por dentro. Hay que leer. Tú tienes una mamá que te enseña a todo eso, a leer, a una cosa, a la otra. Meditar, no sé meditar. Fuera mentirosa si te dijera yo medito. Mentira, pero ese ejercicio, eso sí, yo creo que esa es mi, esa es tu meditación, el ejercicio como mental, salud mental. 5:30 de la mañana, 6:30, me mato en el gimnasio todos los días. ¿Cómo te paras a las 4:30 de la mañana? Yo le digo a la gente, no me pregunte cosas que a veces ni sé. Pero me paro a esa hora, a las 4:30 de la mañana, hacer ejercicio para llegar activa y sentirme bien, sentirme que estoy bonita y poder hacer las cosas bien.
Tú eres hoy una de las brokers más exitosas hispanas en EE.UU. de seguros, y tú tienes una fórmula del éxito, ¿verdad? Danos esa fórmula.
Yo tengo una fórmula mágica que vamos a compartirla, que no es secreta. Aquí les va a quedar para que todos la usen. Margarita, primero que todo, el amor. ¿Por qué hacen las cosas? Hay una parte de los seguros que yo hago, que lo hago con tanto amor, que cuando yo me siento con alguien— si tú quieres a tu familia, tú la tienes que querer con responsabilidad, no de la boca para afuera. Querer lo que haces. Y yo lo quiero porque no quiero que ningún niño pase o aguante las necesidades que mis dos hermanos y yo aguantamos cuando papá, un día, a sus 41 años, murió y era el proveedor de casa. Eso me da el amor. Lo segundo, la disciplina. Levántate día a día a eso que tengas que hacer sin importar qué es. La gente me dice: ay, ¿cuántas horas trabajas?
Las que sean necesarias.
¿Sabes qué contesté el otro día? Porque lo leí en un libro: quien cuenta las horas que trabaja nunca podrá contar dinero.
Me gusta, me gusta esta frase, me gusta.
Cuenta las horas que trabajas jamás podrás contar.
Porque si las estás contando, no te gusta lo que haces. A mí se me va el tiempo volando.
A mí igual. Trabajo. Alguien me escribió el viernes y es que hay que pena tan tarde. Yo le mostré mi pantalla, mi computadora. Estaba trabajando, estábamos las dos trabajando, y era que las 10 de la noche. Sí. Tercero, el constante aprendizaje. El éxito te llega, Margarita, cuando la oportunidad se une con la preparación. De acuerdo. Si haces algo Tienes que estar bien en lo que estás haciendo para que cuando ese cliente te pregunte por algo, tú sepas contestar. Yo antes, cuando empecé en esta industria hace 12 años, solo vendía seguros ahí como por vender, vendía seguros, pero mentira. Me di cuenta que es una industria inmensa y empecé a educarme en todo, en un plan de retiro, en qué te ayudo para tu empresa, cómo descuentas taxes, porque cada cabeza es un mundo. Tú de pronto no necesitas comprar un seguro, pero necesito darte una asesoría en otra cosa. Entonces, el constante aprendizaje. Y cuarto, la cerecita del pastel, la perseverancia. Para que cuando el amor por lo que estás haciendo está difícil, la perseverancia sea lo que te lleva. Uno de los negocios más importantes que yo he hecho en esta industria fue un cliente que le hice un seguimiento 2 años y 7 meses. Me dijo un día: llámeme el martes, martes 8, ¿a qué hora, 10 o 5? 5. Llámeme en un mes. Hoy está el día, un mes está el día, tal hora, a las 10 o a las 5, a tal hora. A los 2 años y 7 meses me dijo: ven a mi oficina en Hialeah a las 6 de la tarde, viernes. Con tráfico y todo le llegué. Ese día cerré dos negocios importantes. ¿Sabes qué me dijo al despedirme? Me llamaron muchas personas que se llaman asesores, pero tú fuiste la única que me contestó el martes, que me llamó al mes. Por eso manejas el carro que manejas. Y me gusta hacer eso, así es, y me gusta hacer negocio con gente que haga plata. Sí, porque yo hago plata. Es una persona que, ¿cómo le vas a ir a decir tú? Perseverancia.
Hay algo que me encantó que dijiste: cuando tal vez no estás amando tanto lo que haces, la perseverancia te va a salvar. Porque hay personas que piensan que la motivación siempre es así, pero en verdad es así, y es la disciplina lo que te mantiene.
Hay días que me levanto como que, como todo, soy un ser humano.
Disciplina es hacer lo que sabes que necesitas hacer el día que no tienes ganas de hacerlo.
Porque es fácil hacerlo cuando quieres, o sea, cuando quieres, cualquiera.
Que yo me monte en el tráfico y vaya donde un cliente el día que quiero porque vine del gimnasio, pero el día que estoy cansada, que tal vez me duele la cabeza, digo no, me voy, me monto en el carro, me trago las 2 horas de tráfico.
Eso es disciplina. Así que todos, sendas tomates. Vendas edificios, vendas aviones. Amor por lo que haces, disciplina, preparación y perseverancia. Yo te aseguro que sea lo que hagas, si estas 4 cosas siempre son parte de tu día a día, tú vas a triunfar en todo lo que hagas. Te lo apuesto. Me encanta.
Yo te lo apuesto, señores. Y ahí la tienen, multimillonaria, multimillonaria. Llegó a este país sin papeles. Embarazada con su pareja en la cárcel, durmió en un carro. Ya vieron lo que le pasó también con un hombre que le quiso despachar a Lucejo. Y ahí está, no hay excusa. Te caes 7, como dice ella, su proverbio japonés favorito: si te caes 7, te levantas 8. Jasmine Peña, muchas gracias, Jasmine, por estar aquí hoy otra vez. Las quiero mucho. A petición de ustedes la volvimos a traer. Gracias, mi Jasmine. Con gusto, mis amores. Sigue brillando, sigue siendo luz. Muchas gracias.
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