#48 Lourdes del Río: Vencí el cáncer y aprendí a vivir sin miedo.
5 Mar 2025 · 46 min
In this episode of the Spanish‑language podcast "Yo Pude, Tú Puedes," veteran journalist and cancer survivor Lourdes del Río shares her life story, professional journey, and the lessons she learned from battling breast cancer. The conversation begins with an introduction of Lourdes’ extensive résumé – multiple Emmy awards, nearly three decades at Univisión, and a pioneering role as a Puerto Rican journalist in U.S. Spanish‑language media. She recounts her humble origins in Añasco, Puerto Rico, her education in communications, early radio‑TV opportunities, and the series of auditions that launched her career in Telemundo and later Univisión. The hosts then shift to her health crisis: a family history of breast cancer, a routine mammogram that revealed a suspicious finding, and the rapid sequence of biopsies, diagnosis, and treatment. Lourdes describes how she approached the diagnosis with proactive optimism, sought immediate medical care, and leaned on a close circle of friends she calls "Los Ángeles de Luli." She reflects on the emotional roller‑coaster of treatment, the strain on her marriage, and the importance of asking for help. Throughout, she emphasizes themes of self‑belief, perseverance, talent, preparation, and luck, arguing that "querer es poder" (wanting is being able) and that one must not let fear defeat them before the fight begins. She also discusses the broader message of the show – that if she could survive and thrive, listeners can too – and encourages regular health screenings, cultivating supportive networks, and turning adversity into purpose. The episode concludes with practical advice on self‑care, saying "yes" more often, and directing listeners to her podcast "En Positivo" and her website for further resources. Commercial ad reads (Nordstrom Rack, Windows 11, Athletic Brewing, Venmo) are interspersed but are not central to the narrative.
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En este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes, una de las periodistas más premiadas en habla hispana nos cuenta cómo le cambió su vida con una noticia. Ahorita hay gente que nos está viendo que está pasando por un cáncer, por la muerte de un hijo, por otro tipo de enfermedad. ¿Cómo empiezas a vivir este proceso para que sea más llevadero?
Querer es poder y que lo primero que no puedes es derrotarte antes de empezar a luchar. Y yo me siento como muy tranquila ya si tengo que pedir ayuda, o sea, y yo no era así. Eso es uno de los tantos regalos que me trajo el cáncer.
Nos llevará a entender qué es generosidad y cómo levantar la mano cuando necesitamos ayuda. ¿Tú sientes que tú hacías algo diferente para que se te vinieran abriendo todas esas puertas?
La gente dice: ¡Qué suerte tuvo fulano! Sí, fulano tuvo suerte, pero fulano, tú no sabes el tiempo que pasó detrás de eso. El éxito es la oportunidad, el que te preparaste para la oportunidad, el que fuiste perseverante y el que tuviste suerte.
Me gusta eso que dijiste, que sentiste la frustración, te dejaste sentirla, pero después como que la identificás y tomás control.
Tú me dijiste algo hermoso y es: después de que me sané de cáncer, yo le saco el jugo a la vida. ¿Verdad?
Total.
Señores, no tenemos que esperar a que nos dé un cáncer.
Claro.
Siéntelo y suéltalo con Lourdes del Río en este nuevo episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Hoy tengo una amiga, una mujer que admiro, una persona que es una guerrera, una sobreviviente. Su hoja de vida, yo decía, ¿cómo la presento? Si tiene tanto, o sea, 5 Emmy Podcast, perdón, Podcast Latin Podcast Awards, 2 Emmys, más de 20 años en Univisión, casi 30, sí, casi 30, mi Lourdes. Además, es la persona que nos ha traído las noticias por muchos años, tiene un podcast hermoso al cual he sido invitada, pero sobre todo es un ser humano espectacular. Y esa es la parte que queremos, Sophie, yo, que conozcan. Hoy Lourdes del Río.
Bienvenida.
Qué honor estar aquí, de verdad. Sabes que has sido la que se llevó el título de ser la única persona que tuve que invitar dos veces a mi podcast porque la amaron, igual que la amamos todos, por tanto conocimiento que tienes para compartir. Así que un privilegio de estar aquí con tu niña hermosa, más todavía. Qué bella.
Gracias, gracias por venir. Bueno, tú eres de Puerto Rico, pero nosotros te conocemos como la cara seria, verdad, de las noticias de Univisión. ¿Cómo llegas tú? Cuéntanos tu historia. Yo pude, tú puedes. ¿Cómo llegaste ahí?
Mira, yo soy de un pequeño pueblo en Puerto Rico que se llama Añasco, no soy capitalina. Y bueno, tenía mis inquietudes, siempre fui una niña muy— nunca fui tímida, siempre fui muy outgoing, como dicen acá. Y entonces, bueno, en algún momento de mi vida yo decía, ¿qué voy a estudiar? Yo decía, tiene que ser algo que tenga que ver con comunicar. Pensé en ese entonces, no estaba de moda las comunicaciones, así que yo dije, bueno, derecho. Mi familia decía, no, esta será abogada, cuando se trata de hablar no hay quien la pare. Y bueno, empecé pensando en eso, empecé por ciencias políticas, después tuve oportunidades en radio y televisión que se dieron allá en esa zona y me enamoré del medio. Y entonces empecé a investigar, mi tía era catedrática en la Universidad, me orientó muy bien y me dijo, mira, hay una carrera que se llama comunicación pública, pero tendrías que ir a San Juan. Y bueno, así empieza todo, estudio comunicaciones y cuando estoy en mi último año surge un canal allá que tuvo mucho impacto porque de ahí salió mucha gente. De ahí salió Tony Dandrades, de ahí salió María Celeste Arrarás, de ahí salimos muchos. Era un canal que era el sueño de un visionario donde él quería hacer un CNN boricua donde se estuviera transmitiendo noticias todo el tiempo. Y hizo lo mismo que hizo TETERNER en su momento: yo voy a contratar gente talentosa que me cueste barata porque se acaban de graduar, pero que estén preparados y tengan talento. Y eso fue lo que hizo y le funcionó. Pero después Ese canal desaparece por cuestiones financieras, pero nos sirvió a todos de alguna manera como de vitrina.
Sí, te catapultó.
Correcto. Ahí me veo guapa televisión, me llevan en ese entonces Noticentro 4, que obviamente todavía existe. De hecho, esto es en Puerto Rico, esto es en Puerto Rico, es el primer noticiario creo que todavía allá en Puerto Rico. Y pues tuve ese privilegio, me llevan, ahí estuve de reportera pero también de presentadora. Y bueno, todo muy chévere, pero bueno, me caso en ese, en esa vorágine, y por cuestiones de trabajo el que era mi esposo, nos mudamos a la Florida. Primero él se va a California, es una historia larga que te estoy haciendo la versión corta. La cosa es que llego a la Florida en el 1991, empiezo a hacer, yo siempre había querido hacer la maestría, no la había podido hacer porque en mi último semestre ya yo había empezado a trabajar. Así que voy a Barry University, hago mi maestría y empiezo a buscar trabajo porque ya decido quedarme. Y empiezo en la cadena, empiezo en Telemundo local, de ahí me ve la cadena, me lleva a la cadena, y de ahí paso a Univision, que hablábamos fuera de cámara y Sophie me decía, ¿y cómo es eso?
No tiene que como audicionar.
Yo tuve la dicha de que sí audicioné para el primero, porque cuando escogieron ese grupo de jóvenes talentosos para hacer aquel canal, sí nos llevaban a un lugar, nos hacían las pruebas, y sí, este sí, este no. Esa fue mi audición. Pero de ahí en adelante eso me siguió ofreciendo porque me salían las ofertas, gracias a Dios, en los otros lugares.
Pero tú, ¿qué piensas?
Yo creo que tú estás pensando lo mismo que yo.
Te salían porque eras buena, porque eras más disciplinada. Algo tú debías notar que hacías que de pronto otras mujeres de tu edad que tenían, porque Mucha gente te ve y dice: yo quiero hacer lo que haces tú. Ah, pero para hacer lo que hace Lourdes tienes que estar dispuesta a hacer lo que ella ha hecho, lo que ella ha sacrificado, lo que ha estudiado. ¿Tú sientes que tú hacías algo diferente para que se te vinieran abriendo todas esas puertas?
Mira, yo creo que papá Dios nos regala unos talentos con los que nacemos. Hay cosas, por ejemplo, yo la verdad que en matemáticas, o sea, si yo sumo 2 2 y me da 5.
Ahí voy, ahí voy. Sí, yo repito, los números son mis amigos. Sí, sí, sí, sí. Para pelear con ellos.
Claro, porque uno no debe hacer esos bloqueos mentales, pero es que tengo que ser sincera, los números no se me dan. Sin embargo, la parte verbal y sobre todo la parte de redacción siempre se me dio como natural. Era algo que yo creo que nací con eso. Y entonces, cuando llego a hacer esa prueba, yo me acuerdo que había gente que después que salimos de la prueba se me acercaban, otros muchachos igual que yo, jóvenes, ¿no? Y me decían: ¿Tú habías trabajado en esto antes? Y yo: no. Pero es que tú te paraste ahí como sin miedo y hablaste. Si yo te hago la historia de la primera vez en mi vida que yo salí en televisión Tenía 17 años, era cuando todavía estaba en mi pueblo, y surge una oportunidad para hacer unas vacaciones de una chica que hacía un programa que era de como de sociales, la señorita fulana, que ese tipo de cosas que ocurre en nuestros países ocurrían, no sé si todavía ocurre. Y entonces yo, sin tener experiencia, cuando me entero, toco la puerta y hago la prueba. Y me acuerdo cómo era, no había teleprompter, me dieron un pedacito de periódico y me dijeron, me lo voy a dar, no, me dijeron, te lo voy a dar, pero no te lo voy a dar hasta que vayas al aire para que no lo leas antes, y como ver tu capacidad de improvisar. Me acuerdo que me lo dieron, yo fui vestidita, todo, me lo dan, inmediatamente que la bombillita se encendió, o sea, yo estaba obviamente un poco nerviosa, pero yo ahí yo creo que fue el día que yo me di cuenta que había nacido para eso, porque cuando la bombillita se encendió a mí se me fue el nerviosismo y empecé a hablar como si yo hubiera hecho eso toda la vida. Ese señor también se me acerca cuando acaba todo y me dice: ¿Tú habías hecho eso antes? Le digo no, no, no. Entonces eso me pasaba constantemente. Por eso yo digo que es que yo nací con una habilidad determinada, con una elocuencia, con una capacidad de redacción, unas cosas que yo no las trabajé. Claro, yo fui a la universidad y me preparé, pero yo creo que tú te puedes preparar para algo y si no tienes eso, no se te da. O hay gente que ni siquiera se prepara y lo hace muy bien. Sí, sí, sí. Yo creo que es una mezcla. Yo creo tener una mezcla chévere porque pues lo estudié, pero también creo que tengo pues un talento natural.
Bueno, pero también dicen que la suerte es cuando el talento se encuentra con la preparación.
Claro, total, total.
Entonces vos sí te perseveraste y seguiste por tus sueños, pero sí siento que es importante como tener claro en qué sos bueno. Eso es importante.
Sí, porque yo por más que estudie canto, yo no voy a ser Pavarotti, ¿verdad? O sea, yo creo que uno puede, puede educar la voz, ¿verdad? Incluso tener una carrera. Claro, pero hay talentos de talentos, ¿verdad? Y uno sabe con qué vino, ¿verdad?
Sí, yo creo que tiene mucha razón, Sophie, porque es que es una mezcla de las dos cosas. Yo recuerdo que una vez cuando estaba entrevistando a Carlos Ponce en mi podcast, él me dijo eso. Él dice, la gente dice, qué suerte tuvo fulano. Sí, fulano tuvo suerte, pero fulano, tú no sabes el tiempo que pasó detrás de eso, cómo se preparó, cómo buscó las oportunidades, porque claro, esto es un medio competitivo. Sobre todo para alguien como yo, que como te digo, ni venía de una familia de dinero, de contactos. O sea, yo en realidad, como decimos en Puerto Rico, una jibarita de añasco, que papá Dios le regaló ciertas cosas y fue perseverante. Porque claro, también yo he sido muy fresca.
¿Qué es jibarita?
Jibarita es, ¿cómo es? Dios mío, este, campesino.
Campesino, ya.
Campesino, de momento se me olvidó la palabra que todo el mundo conoce. Campesino, guajiro le dicen en Cuba, todo el mundo le dice cosas diferentes, pero bueno. Queriendo decir que no, o sea, que digamos, si tú lo llevas a ver como, bueno, cuántas posibilidades tiene esta persona de acabar en Univisión por 26 años, tener su propio podcast, haber ganado sus premios, de repente no eran las grandes posibilidades. Sin embargo, yo estaba siempre muy enfocada. Yo era, si tú me preguntas herramientas, mira, yo era bien responsable, bien responsable en la escuela, bien responsable. Mis papás me dieron una muy buena educación, yo estudié en un muy buen colegio privado. O sea, me dieron las herramientas, pero yo las usé y las aproveché, porque hay gente que le dieron más herramientas que a mí y no las aprovecharon. Entonces volvemos a lo mismo, es una mezcla de las oportunidades, la preparación y el momento. A veces también la suerte juega un papel determinante, porque si yo tenía todo eso pero no hubiera tenido la suerte de que en ese momento estuvieran buscando unas personas con mis características, quizás tampoco tendría el trabajo.
Pero la cosa es que si vos no hubieras creído que te lo merecías, nunca hubieras visto esa oportunidad. Entonces como que tenías que tener ese autoestima, ese autoconcepto como que bien puesto, de que era buena en eso, yo puedo.
Siempre sentiste yo puedo.
Sí, y yo siempre he tenido un autoconcepto, usando el término de ella, muy, muy fuerte. O sea, yo, por ejemplo, cuando tocaba esas puertas que yo te decía, yo no conocía a nadie. Ay, mira, están buscando en el Canal 24, el canal al que te hice referencia. Yo no era la hija de nadie ni conocía a nadie, pero yo como que yo sentía que yo lo podía hacer. Y yo dije, bueno, yo voy, ¿qué es lo peor que me pueden decir? Que no. Que la gente a veces tiene miedo y dice: "Ay, pero sí, qué pena." Primero que nada, a mí nada me da pena.
A mí tampoco.
A mí nada me da pena, a mí nada me da vergüenza. No, a mí yo tocaba la puerta y yo decía: "Bueno, lo peor que me pueden decir es que no." Y sin embargo, como te digo, desde el principio el feedback, a mí me agarraron en el primer grupo, o sea, sí fue como muy chévere. Y entonces eso yo pienso que también entonces te va reforzando un poco tu autoestima y tu creer en ti, porque tú dices: "Bueno, si esta gente dice que lo hago bien, debe ser que lo hago bien." A veces uno necesita un poco, es importante que uno tenga un autoconcepto bueno, pero también ayuda cuando todos los demás, digamos, comparten esa opinión sobre ti.
Brian Tracy dice que ahí es donde uno pasa de pensar positivo a creer positivo. Entonces tú pensabas positivo, yo puedo, y cuando ya las cadenas te dicen puedes, entonces ya sabes positivo, ya no solo piensas, sino que dices pues ya lo vieron y me lo están reafirmando.
Y algo que me hiciste pensar, mi papá toda la vida me ha dicho el no ya lo tenés. Si no, si no, trata de conseguirlo. El no ya lo tenés, y si te dicen que no, pues ya lo tenías. Entonces como que vos vas buscando el sí, pero el no ya lo tenés. Traté o no traté, ya lo tenés. Entonces no sé, me gustó eso que dijiste, me acordaste de esa frase.
Yo te tengo que hacer una pregunta porque yo—
todas las que usted quiera hacer.
Sí, yo no me imagino, o sea, yo estaba en televisión en vivo, pero yo no me imagino tu primer día, cámaras al frente, esto va a todo Estados Unidos, verdad, en vivo, las noticias que Yo tenía algo antes que si me decían no se ría, me daba risa. ¿Qué sientes ese primer día? ¿Te acuerdas que vas a ir al noticiero nacional como anchor?
A ver, ¿Univisión o...?
Univisión, que ya estamos hablando de top of the top.
Claro, pero cuando yo llego a Univisión yo había estado ya 7 años en Telemundo haciendo lo mismo, o sea, ya yo sí tenía eso, o sea, para empezar por eso es que se pueden fijar en mí.
Sí.
O sea, yo no fui a que en Univisión me enseñaran a hacer lo que yo hacía, ya yo lo hacía y lo hacía bien y por eso les gustó. Sí, pero si me voy atrás y pienso en Telemundo, cuando pasé a la cadena, cuando vamos a empezar por el local, cuando empecé en el local, a mí me tocó empezar de cero. Ya yo tenía carrera y nombre en Puerto Rico. Yo llego aquí, primero me convertí en la primera periodista de origen puertorriqueño porque aquí todo el mundo era cubano en ese momento en televisión.
Y hay un chiste bien lindo que cuál es la ciudad más grande de Cuba, Miami.
Era esa época, 1991. Y entonces llegas y tú dices, wow, o sea, nunca me olvido. Yo había pasado resúmenes en todas partes, muchas veces esas hojas de vida no las ven. Cuando yo llego allí, mira cómo es que llego. Una amiga que habíamos trabajado en el Canal 24 me dice, mira, ya acabaste la maestría, ¿estás buscando trabajo? Y le digo, sí, sí, sí, ya me tengo que poner a buscar trabajo.
Y ella trabajaba en Ocurrió Así, no sé si me acuerdo del programa, era muy popular, muy popular, era bueno, era como periodismo investigativo.
Sí, sí, y era en realidad a eso Así salió Primer Impacto, o sea, un poco espejo de ese show, que era un show que nunca se había hecho en la televisión, digamos, en español. Y Enrique Gratas era el presentador. Entonces me dicen, mira, nosotros necesitamos alguien que nos haga piezas largas y no sé qué, ¿te interesa? Y le digo, sí, sí, sí. Pero, ¿qué pasa? Ese tipo de programa a mí no me gusta porque a mí me gusta hacer noticia, no me gustan esos programas como un poco de El Niño de Siete Cabezas, este No sé, esas cosas que no entiendo yo que son noticias. Y yo decía: ay, señor, tú sabes que lo que yo quiero hacer es noticia, pero bueno, déjame ver. Pero por suerte me dan unas historias, porque también hacían historias largas chévere, y hago las historias y les encanta y todo, pero yo no quería amarrarme a ese show. Entonces ella me dice: mira, sabes que en el 51 está este muchacho que está haciendo los breves de fin de semana, es muy nice, es puertorriqueño y sabe quién tú eres. Porque claro, aquí la cosa era que la gente no sabía quién era yo, y ella dijo: o sea, él tiene una referencia. Por si quieres pasar un día por ahí, que lo conozcas. Y no sé qué, hago eso, voy por allá. Un señor que al día de hoy yo siempre le digo y lo menciono en todas las entrevistas, porque gracias a él yo hice carrera en EE.UU., no me conocía, era un señor cubano, estaba de productor ese día. Y cuando yo llego, yo voy en jeans, me acuerdo, yo usaba espejuelos, o sea, usaba lentes de contacto, pero yo no estaba maquillada. O sea, yo había ido como a conocer. Y entonces cuando lo conozco y todo, él dice: vamos a hacerte una prueba. Y yo le digo, pero es que yo no estoy maquillada, no estoy arreglada. Y me dice, no, no, no, yo quiero ver una prueba, ver cómo te proyectas, porque a veces aquí están surgiendo oportunidades. Ok, entonces me dice lo mismo, yo te voy a poner algo en el prompter, pero no te lo voy a poner hasta el final porque quiero ver tu capacidad. Y hacemos eso, y ok, ok, yo así en espejuelito, sin nada, bueno, hago la prueba. Y el señor viene de allá del master control y dice, pero tú eres una profesional. Digo, sí, esto es lo que yo he hecho toda mi vida, no, mi corta vida. Uno dice, es lo que he hecho toda mi vida. Y entonces él, sin conocerme, sin tener por qué ayudarme, él dice, no, no, no, yo esto lo mandé a grabar y yo se lo voy a enseñar al productor ejecutivo porque nosotros necesitamos gente para hacer vacaciones y cosas, y tú eres muy completa, o sea, puedes hacer cualquiera de las cosas que necesitemos. Y yo, ay, muchas gracias. Él se tomó la molestia de ir con el tape, enseñárselo a esta persona. Así es que yo entré a 51, por una persona que no me conocía Entonces yo había mandado resúmenes ahí, nunca los habían visto. Y cuando llego a hablar con el entonces productor ejecutivo, Roberto Vizcón, que ya no está en el negocio, está retirado. Roberto, me acuerdo que él me dice: no, te llamé porque el tape buenísimo. Y me dice: pero tú sabes hacer reportajes. Y yo dije: este hombre nunca ha visto ni el demo tape que yo dejé, nada.
Todo lo que mandé.
Y yo le digo: sí. Y tú puedes ir en vivo. Y yo: sí.
Ah, ok.
Y yo por dentro decía: madre mía. Aquí los resúmenes están de adorno. Este hombre no vio el resumen, no vio mi, mi, mi.
Pero te imaginas la cantidad que llegaba.
Claro, claro. Sí, entonces bueno, le contesté a todo que sí con mucha humildad y empecé a hacer unas vacaciones. Y después de hacer esas primeras vacaciones nunca me fui, porque entonces cada vez que alguien se iba de vacaciones yo era la que hacía las vacaciones oficialmente. Y hasta que entonces me ofrecen un contrato de 3 años y firmo con Telemundo local, y después, antes de los 3 años, se da lo de la cadena. Y Roberto, que se lo agradeceré también siempre, me deja ir de contrato. Me dice: yo no te puedo, imagínate, es una oportunidad dorada. Si te quieres ir, te voy a ir.
Qué lindo, eso es lo que hace un mentor, ¿verdad?
Claro. Y yo he tenido, o sea, vuelvo otra vez a lo que dice Sophie, es que es una mezcla de cosas. El éxito es la oportunidad, el que te preparaste para la oportunidad, el que fuiste perseverante y el que tuviste suerte. Porque de nuevo, si yo no tengo eso de que fui ese fin de semana con expectativas cero, yo lo que iba era a conocer. ¿Qué me voy a imaginar que me van a poner a hacer una prueba, que el señor de la prueba se va a tomar la molestia de dárselo al otro señor? O sea, una cosa loca.
Pero algo vio en ti también.
No, total. Pero yo igualmente agradecida porque tú puedes, o sea, no todo el mundo tiene esa, no sé, no todo el mundo es tan bueno, pienso yo, ¿no? Porque él hizo eso sin, yo ni se lo pedí. Él lo hizo porque él quiso hacerlo.
Sí, de acuerdo.
No sé por qué esto me está haciendo pensar que mi mamá enseña de que cada quien tiene un tanque de gasolina más grande dependiendo de sus habilidades. Entonces, como por ejemplo, mi mamá ve números y ahí nomás se cansa, pero mi mamá puede pasar aquí grabando todo el día porque ese es su talento y tiene más tanque de gasolina también. Entonces creo que también identificar eso es demasiado importante para los que nos están escuchando, que me dicen: ay, pero es que yo me aburro muy rápido, me canso muy rápido. Buscar lo que te apasiona, porque si no encuentras lo que te apasiona, más difícil que pues que tenga esa perseverancia y que tenga éxito.
Justo en estos días leía yo algo que hablaba de eso de los talentos, ¿no? Y decía que todos, que si todos entendiéramos, porque la gente dice: no, pero es que yo no tengo talento para nada. Mentira, tú tienes unos dones con los que naciste que yo no tengo, y tú tienes unos que no tengo yo, y así todo el mundo, todos tenemos. O sea, papá Dios nunca manda a nadie sin dones. Lo que pasa es que hay gente que no los encuentra rápido o que no hace el proceso de entender, decir qué es lo que a mí verdaderamente me gusta. De los books.
Sí, una pregunta que a mí me gusta es lo que dijo Sofía ahorita, es qué es aquello que cuando lo hago el tiempo se me va volando. Esa es, por ejemplo, una manera de ver algo que te gusta. Alguien puede decir cuando yo estoy con perritos, verdad. Bueno, tal vez tu llamado es, verdad, no sé, a tener un negocio como Sofía.
Ay, no me digas eso, que cambio de profesión. Cuando estoy con perritos me pasa igual que cuando estoy en un podcast o cuando estoy trabajando, el tiempo se me va volando porque me encantan los perritos.
Bueno, hablemos del cáncer, ¿ok? ¿Cómo te das cuenta? ¿Ya en tu familia había cáncer o esto te agarró totalmente por sorpresa?
No, en mi familia sí había, sobre todo por parte de mi mamá. Mi abuelito había fallecido de cáncer, mi tía, la hermana de mi mamá, había tenido cáncer de seno. De hecho, cuando a mí me entra, me llega ese diagnóstico, yo venía de cuidar a mi tía, que por tercera vez le había dado cáncer del seno. Pero claro, tú siempre dices, bueno, eso le dio a ellos, pero no necesariamente, o sea, no quiero yo si cosíarme, de que me han mirado.
Y bien hecho también, ¿verdad?
Entonces yo, lejos de imaginarme que cuando llegué me llaman de que tengo que regresar porque vieron algo sospechoso en la mamografía. Y así es que empieza todo.
Y tú no habías sentido nada hasta ese momento.
Yo no había sentido nada. Claro, a la vez que te dicen eso, entonces empiezas: ay, me duele, ay, no sé qué.
La mente, ¿verdad? Pero la importancia de chequearse, Lourdes.
Total, total. O sea, y me pasó otra cosa un poco curiosa Yo soy muy responsable con mis cuestiones de salud, o sea, me hago mis chequeos y todo. Y esa vez yo llamo a la oficina de la ginecóloga porque yo usaba unos parchecitos de hormonas y se me habían terminado. Y le digo, mira, dicen en la farmacia que tienen que volver a mandar la receta. Y dice ella, ah, ok. Al rato me llama otra vez y me dice, mira, no te la puedo mandar porque no te has hecho la mamografía. Y le digo, niña, por favor, si yo no fallo en eso. Y me dice, Lourdes, no, aquí dice que la última te la hiciste el año pasado en tal mes. Yo no sé por qué, a mí se me había como confundido, y hacía como 3 meses que me tocaba y no me la había hecho. La primera vez en mi vida que eso me pasaba. Y yo le digo: no, no, niña, no, tranquila, yo me la voy a hacer, esto y lo otro. Y después entonces es que me llaman del lugar donde me hago la mamografía para decirme que está sospechosa, que la tienen que repetir. Todavía yo en mi positivismo, ya yo hacía mi podcast en positivo, yo decía: bueno, yo siempre he tenido mucha densidad en los senos, eso debe ser que no ven bien y quieren ver mejor para estar seguros. O sea, yo no apuntaba a que iba a ser que era cáncer. Y pero bueno, finalmente fui, y finalmente ese mismo día fui. Fíjate que yo me iba a trabajar ese día, yo tomé por la mañana, que siempre hago eso, mis citas médicas por la mañana y después me voy al trabajo. Y entonces le digo, no voy a estar en el conference call porque voy a estar en mi mamografía, me avisas si me asignan algo. Y entonces, mientras yo estaba esperando, entre que repiten y repiten y repiten, que ya tú te empiezas a imaginar que si repiten tanto es que algo siguen viendo, Me escriben y me dicen: mira, sí te asignamos tal cosa en una pieza de economía y no sé qué. Y yo le digo, y yo todavía en mi mente, yo le digo: ok, ok. Ya yo empiezo a hacer llamadas y ya yo había conseguido al economista que iba a entrevistar, ya yo estaba en mi pieza, ¿no? Cuando entonces ya me llaman y me dicen: no, mira. Y entonces llega la mujer y me dice, ¿no? Y entonces ella le digo: mira, esto se complicó, no voy a poder ir a trabajar. Y no regresé hasta un año después porque tuve que pasar por todos los procesos. Pero en mi caso fue una mamografía lo que me salvó la vida. Por eso ayer cuando yo fui a hacérmela, yo siempre que voy aprovecho la oportunidad, lo hacía antes de incluso que me diera cáncer, de recordarle a la gente la importancia de estar haciéndose todos los chequeos que les corresponden. Porque si tenemos esas herramientas, hay que usarlas. Claro, no es lo mismo que te lo descubran, que han pasado 4 años y tú tienes ahí eso y ni te enteraste, a que te lo descubran con unos meses.
Yo no soy muy bien portada con eso.
No, pues hágame el favor y pórtese bien, que eso es vital, vital, vital.
Sí, sí, sí, no, totalmente, totalmente. Y eso es amor propio también, porque encontramos tiempo para nuestros hijos, para el negocio, para no sé qué, y para nuestra salud, verdad.
Eso es importante, importantísimo, y hace la gran diferencia, puede hacer la gran diferencia.
Sí, bueno, y cómo empieza. Entonces ahorita hay gente que nos está viendo que está pasando por un cáncer, por la muerte de un hijo, por otro tipo de enfermedad, un accidente que los dejó paralíticos, whatever, verdad. Todo el mundo tiene desafíos diferentes. ¿Cómo empiezas tú, que eres una mujer tan fuerte, tan positiva, tan, yo digo, como tan bien plantada, dicen en Colombia, cómo empiezas a vivir este proceso para que sea más llevadero?
Mira, lo primero es que cuando me dan el diagnóstico, lo primero que yo pensé fue: yo de esto no me voy a morir. O sea, fue mi primer pensamiento. Esto va a estar bien duro, no sé en qué estadio está, no sé nada. Me acaban de decir que todavía hay que hacer biopsia, pero cuando ya te lo dicen es porque Ya ellos están prácticamente seguros que cuando entren la biopsia lo va a confirmar. Y yo dije, wow, esto va a estar muy duro. Y me acuerdo que le digo, ¿y qué es lo próximo? Muy proactiva, ¿no? ¿Qué es lo próximo? Y me dice, no, lo próximo es la biopsia. Y le digo, bueno, vamos a hacerla. Y me dice, no, eso no es así, ahora hay que sacar la cita, no sé qué. Y me acuerdo como ahora, era una radióloga jovencita, Fernández creo que se apellidaba. Yo la agarro así por la muñeca y le digo Doctora, usted no me conoce, pero yo soy bien positiva. ¿Por qué usted no busca a ver si tiene un huequito para las 2 biopsias esas que hay que hacer? Apareció el huequito y yo salí de allí con las 2 biopsias.
Ese mismo día.
Con las 2 biopsias hechas.
Wow.
Ese mismo día. Y mientras me las hacían, yo quisiera que tú me oyeras a mí.
¿Y tú estabas sola o alguien de tu familia llegó?
Estaba sola y llamé a mi mejor amiga que vivía en Orlando en ese entonces, y pobrecita, ella, bueno, ella fue vital en este proceso. Me dice: ¿Tú quieres que yo vaya para allá? Le digo: no, no, yo estoy bien.
Las amigas son un tesoro.
Tranquila. Yo en ese momento estaba casada, obvio, también avisé a mi esposo y todo. Y él parte cuando empieza el proceso, no pudo manejar la situación. Entonces yo tenía pues, digamos, un doble duelo, o sea, los dos duelos, no. Pero, y yo no tengo familia en este país.
Yo no sabía esa parte.
Sí, yo siempre he sido una persona agradecida, pero ahora lo soy triple, porque tú no tienes idea lo que significaron las amigas en mi vida. O sea, mis amigas se encargaron de mí, y como yo les digo Ellas no se encargaron como una amiga se encarga de otra. Ellas, yo sentía que todas, a todas les afloró la parte maternal. Entonces ellas eran como mis mamás. No, no vas a coger esto, no, no sé qué. Se peleaban por llevarme a las quimios. O sea, fue una cosa bella, bella, bella. ¿Cómo surge ese grupo de amigas? Porque yo, cuando pasa lo que pasa con mi exesposo, yo digo, bueno, ahora sí, esto está complicado porque estoy sola.
¿Cuántos años llevan casados? Y sin echar culpas aquí, que sé que no es tu estilo además, pero, ¿qué crees que fue con aquello con lo que no pudo? Porque no eres la primera persona que le oigo decir que cuando entra en una enfermedad su pareja se va.
Sí, mira, yo la verdad que yo de eso casi ni he hablado. De hecho, a la única gente donde le hablé de eso, solo para decirle eso, y le advertí que por favor eso no fuera el titular porque yo no quería ningún lío, fue con People en Español en aquel momento. Yo creo que la sola palabra asusta y no todo el mundo está preparado. Y digamos, él no era una persona muy empática, muy— o sea, yo pienso que lo que pasó era lo que tenía que pasar. Quizás el matrimonio no estaba lo suficientemente bien y uno por los miedos no sale de ahí. Y entonces eso fue pum, la manera perfecta para salir, para sanar y para darte cuenta de que al final del día solo necesitamos a nosotros mismos. Además, a mí me enseñó mucho a pedir ayuda porque yo soy mucho de dar y poco de recibir. Ahora no. Ahora tú me dices, Lourdes, que te quiero, no sé, me quieres hacer un regalo o me quieres hacer un piropo, y yo te digo gracias. No empiezo, lo recibes. Ay, no, pero no, que yo no. O sea, yo según sigo siendo muy dadora, ahora soy muy recibidora.. Y entonces en ese momento yo dije, bueno, te tienes que hacer vulnerable. Así que yo le escribí a un grupo de amigas que yo sabía que dentro de sus posibilidades tenían una vida donde me iban a poder ayudar, o porque tenían su propio trabajo, o porque eran, qué sé yo, abogadas y eran las dueñas de la práctica, o era mamá en la casa. O sea, gente que yo sabía que más allá de lo buenas que pudieran ser, porque tenían el tiempo, yo me considero una persona buena, pero yo no sé si yo puedo estar tú sabes cómo estaban ellas para mí, porque es que no tengo tiempo, o sea, ¿en qué momento? Entonces puedo ir a ayudarte por la noche o los fines de semana. Entonces yo traté de buscar gente que yo entendiera, aparte de conocer su corazón y su sensibilidad, y creé un chat que todavía existe que se llama Los Ángeles de Luli, porque yo soy Lourdes, pero me dicen Luli.
A ti te dicen Luli, a la abuela se llama Luli.
A mi suegra le decían Luli.
Lo sé porque vi el episodio ese que—
con los mareos.
Ay, no, me acaba de dar un escalofrío porque mi suegra, una de las enseñanzas más grandes que me dio es algo que tú acabas de decir. Cuando a mí me decían qué linda tu camisa, yo decía, ay, esta es una camisa barata que compré no sé dónde. Y una de mis suegras me dijo, Mararita, saber recibir es generosidad también. Y cuando alguien te dé algo, te diga algo, tú di gracias. Y tú lo acabas de decir antes de decirlo, Ángeles de Luli. Sí, la siento que está aquí.
Y eso que hoy estamos hablando de las dioscidencias.
Sí, sí, eso sí es una dioscidencia. Y qué honor, no sabía que te decían Luli.
Sí, sí.
Entonces bueno, yo creé Los Ángeles de Luli y ahí había gente, habían cubanas, puertorriqueñas, nicaragüenses, mexicanas, o sea, eran las Naciones Unidas. Y yo no tengo y no tendré jamás palabras para describirte, a mí no me faltó nada durante mi proceso. O sea, tengo un cuento y yo creo que tú la conoces, y lo voy a hacer aquí. ¿Tú conoces a Ana María Jaramillo, una periodista colombiana?
Sí, claro, sé quién es, sé quién es.
Ella es muy amiga mía, de hecho ya estuvo cuando me me rapé. Quien me rapó fue Carla Monroy, la actriz. Y entonces un día a ella le tocaba bañarme o ayudarme a bañar, y de repente estaba cayendo un diluvio de esos que caen en Doral, terribles. Y yo dije, bueno, hoy de repente si no puedo, pues no me bañaré, pensaba yo, no, porque yo no la iba a molestar. Y de momento tocan a la puerta y yo abro la puerta y Ana María estaba con una capa de lluvia, unas botas hasta acá, porque tú sabes que cuando aquí dice llover, llueve en serio, y era de inundación y todo. Ella mojada así con toda la capa y me dice vamos, vamos, que tengo que regresar, que la niña no sé qué cosa. Ella fue a bañarme, o sea, bajo todas las circunstancias. Y yo nunca olvido, yo cierro los ojos y me parece verla frente a mi puerta. Y así te puedo hacer mil historias, o sea, yo decía hi, y ahí estaban todas, ¿cómo te ayudo? No sé qué, papá, papá. Yo nunca tuve, nunca me faltó nada, y sobre todo nunca me faltó amor. Y como te digo, yo no tenía quien, ninguna persona, que mi hermana pudo venir nada más un fin de semana en ese entonces, ya vivía en Texas. Mi mamá no, porque por cuestiones de salud no pudo venir de Puerto Rico. Entonces pues lo enfrenté sola, pero tan acompañada. Además, yo trabajé tanto mi espiritualidad en esos días, tanto trabajé mi mente, tanto. Y de hecho yo empecé yendo a un reikista que me recomendó Ismael Cala, que fue una de las primeras personas que le dije porque sabía que me podía aportar al proceso. Y yo me acuerdo que cuando yo fui, él me dijo Fue mi cáncer, fue en el seno izquierdo. Y él me dijo, cáncer en el seno izquierdo es el nido vacío, porque yo quise ser mamá y no pude. Y pero es también la gente que le encanta dar, pero no le encanta recibir. Desde hoy tienes que ponerte de tu parte, porque, o sea, y me dijo algo parecido a lo de Doña Luli, no, o sea, es generoso, la generosidad también tiene que ver con que tú aceptes.
Sí.
Y yo lo que siento es que me hice vulnerable. Después vino el proceso de qué hago como figura pública, ahí también le pedí guía a Papá Dios y dije, bueno, ¿qué debo hacer? Y empecé a— nunca también, una cosa que la destaco bastante, yo nunca le dije por qué, sino para qué. Yo sabía que algo había detrás de esto.
El plan de Dios siempre es perfecto, impresionante.
Y yo dije, bueno, pues mira, sabes qué, cuando ya encontré ese para qué, y cuando me sentí con fuerza suficiente, yo también decía Decidí hacerlo público y dije lo voy a hacer cuando sienta que lo debo hacer. Y yo caminaba mucho en esos días en lo que empezaba el proceso, y yo venía caminando y me senté en una piedra ahí donde el lugar que trabajo, que es muy lindo, trabajo, perdón, que vivo, que es muy lindo porque hay muchas, muchos laguitos y vegetación. Y puse el teléfono y lo hice público. Y para qué, y lo subí a redes. Y ahí estaba mi para qué. Tú no sabes al día de hoy la cantidad de gente que yo ayudo. Yo también doy charlas. Yo, la gente me contacta en los DM y yo les contesto: Mira, señora Lourdes, me pasó esto, ¿qué usted cree? Yo no, o sea, a todo el mundo le advierto, yo no soy doctora, pero yo sí soy sobreviviente de cáncer y lo voy a ser por siempre, porque ese señor me vino, me visitó, me enseñó muchas cosas, se fue y no vuelve.
Estamos claras, ¿no? Sí, estamos claras que no vuelve.
Entonces yo siento que ese es mi regalo a la humanidad, mi aportación. Y además yo dije ¿Cuál es?
Dámelo más claro, tu para qué.
Mi para qué es que yo soy comunicadora, entonces tengo una habilidad, y hablábamos hace un rato, unos talentos X para comunicar. Y yo estoy aquí para comunicar que si yo pude, tú puedes, y que querer es poder, y que lo primero que no puedes es derrotarte antes de empezar a luchar, y que también siempre tienes que mirar al lado, rodearte de gente que te aporte y hacerte vulnerable. Si necesitas ayuda, búscala.
Pedir ayuda es de valientes, ¿verdad? A veces queremos ser superwoman, ¿verdad? No, no, no, ¿cómo yo voy a pedir? ¿Cómo yo voy a molestar? Déjate querer, déjate ayudar.
Y a mí todavía me toca a veces pedir ayuda porque ahora mismo ando con un problemita de la espalda y vivo sola. Y el otro día tenía que mover, vino la señora que me ayuda, pero ella no sola no podía mover, teníamos que mover unos muebles para poner una alfombra que yo había comprado nueva. ¿Qué hice? Llamé a una amiga y le dije: ¿Dónde tú estás? Y ella me dice: No, yo voy. Ay, ¿tú podrías venir a ayudarnos con una? Y mi amiga fue y me ayudó, que de hecho súper, porque se volvió loca con la alfombra que yo estaba quitando y se la llevó y me mandó una foto que le quedó preciosa en su casa, porque es que todo, todo.
Es que el que va a servir sale servido.
Claro, ella lo menos que se pensó, ¿no? Era que se iba a llevar la alfombra, que la alfombra no estaba dañada ni nada. Yo estaba cambiando esa parte de la casa, la decoración. Pero te doy ese ejemplo porque es muy puntual de que Tú, si no puedes con algo, tú tienes que pedir ayuda. O sea, yo ahora mismo no le puedo pedir a mis perritos que me ayuden con esas cosas, no. Pues entonces tengo que llamar a una amiga o mi camarógrafo, que lo adoro, que me ayuda. Yo le digo que él es como mi hijo putativo. Se le digo, ay, ¿será que me ayuda? Y él va con tanto amor. Incluso cuando yo estaba pasando por el proceso, él iba si yo tenía que hacer un, armar un mueble, o porque yo empecé a hacer cambios, no, como también para cambiar la energía de la casa. Y yo me siento como muy tranquila ya si tengo que pedir ayuda, o sea, y yo no era así. Sí, eso es uno de los tantos regalos que me trajo el cáncer, porque me trajo mucho.
Wow, eso que te trajo muchos regalos el cáncer, me encanta que lo digas de esa forma, porque te lo aseguro que alguien escuchando que dice como, wow, a mí me acaban de diagnosticar, así que gracias por decirlo.
Pero tienes que mirarlo, tienes que mirarlo de frente y decirle, estás aquí por algo, ya lo encontraré, pero por ahora vas a salir de mí pero me vas, me abro a que me des lecciones, porque yo pienso que a mí me trajo muchas lecciones. Yo no soy la misma persona que era ni me interesa hacerlo. Yo creo que ahora, yo siempre había estado en la búsqueda de pues de mejoramiento personal y me encantaban cosas como las que tú haces. Por eso era tu fan y te invité 2 veces a mi podcast. Pero eso es una cosa, y otra, tú como que decir, no, es que en serio, o sea, es que esto es una realidad Y no, ya se acabaron los libros, vamos a ponerlo en práctica, porque es que esto hay que vivirlo. Esto no hay otra manera que no sea que tú vivas de esa manera pensando. Por ejemplo, cuando una cosa te la cancelan, pues te la cancelan, o sea, te puedes incomodar porque hiciste unos arreglos, pero te la cancelan. Entonces yo soy de las que pienso que por algo fue que me la cancelaron. El otro día me pasó con una cosa, la primera vez en casi 100 episodios que alguien me cancela. Porque se enfermó. Lo primero fue un shock porque además era un sábado, yo había tenido que buscar maquillista, o sea, yo había tenido que hacer unos arreglos y no me lo dijo temprano para el podcast, me lo dijo faltando una hora. Y yo era como que oh my God, pero después pasaron ciertas cosas. Primero, después me calmé, o sea, porque la primera intención es que te incomodan, ¿no? Y después yo dije bueno, alguna razón debe haber. Y además entendí, porque eso sí se lo dije, le dije pero ¿por qué me lo dices ahora y no me lo dijiste a las 8 de la mañana? Y me dice porque Yo pensé que me iba a mejorar, pero estoy peor. Y eso a veces pasa, tú tienes una gripe y tú dices, de repente mejor, pero hay veces que no. Entonces yo dije, el pobre hombre está enfermo, o sea, ¿qué vamos a hacer? Y entonces ya reorganicé todo. Ese día justamente me habían llamado para hacerme una entrevista, que venían de Puerto Rico a hacerme una entrevista, y yo le había dicho, mira, me habían llamado, que la persona estaba aquí, que si yo podía hacer una entrevista. Yo le dije, mira, sabes que el sábado yo grabo podcast, sería ideal, porque entonces salgo del podcast, no tengo el rollo del trabajo, y lo podemos hacer ahí en mi casa. Maravilloso. Llamé a la persona y le dije: mira, ha habido un cambio de planes. Tú, en lugar de venir a las 5, quisieras venir antes. Ah, yo puedo estar allá a las 2. Perfecto. Después me doy cuenta que la entrevista fue tan larga que era— me entrevistaron en la sala, me entrevistaron en donde yo hacía el podcast, me entrevistaron en todas partes.
Era de toda la tarde la cosa.
Aquello acabó casi, o sea, él llegó a las 2 y aquello acabó casi a las 7 de la noche. Entonces yo decía Si yo hubiera hecho el podcast, hubiera salido del podcast para venir a esto a las 5 de la tarde, se hubieran ido de aquí a las 10 de la noche y yo estaría molida. Entonces, además, como que no me había quedado el pelo como que yo quería. Y yo dije, ay, ¿será porque para que me quede el pelo como yo lo quería? O sea, empiezas a buscar razones buenas por la que algo que tú querías que pasara no pasó. Siempre las vas a encontrar.
Es que uno encuentra lo que busca. La moneda siempre tiene dos lados, siempre. Si tú te pones a buscar el lado víctima, por ejemplo, ay, me canceló, descarado, pobrecita yo, o eso no lo puedo controlar, qué bueno puedo hacer con esto, ¿verdad?
O te molesta el día entero. Tú sabes lo que es cargar, estar molesto. Esa es otra cosa que también yo he trabajado y creo que lo he hecho con éxito, ¿no? O sea, si algo te da coraje, que te dé coraje, ok, permítete que te dé coraje, no te pases de la hora, porque tú no vas a perder el día entero por un coraje que te hicieron pasar, por algo que no te salió bien, por un No sé, un choque que tuviste, una mala crianza que te dijo alguien en la oficina. No, tú sabes lo que es regalarle a una cosa negativa el día entero.
Sí, me gusta eso que dijiste, que sentiste la frustración, te dejaste sentirla, pero después como que la identificas y tomas control de que no, yo no voy a dejar sentirme así. Porque siento que muchas personas les cuesta, como que se dejan llevar por las emociones y ni siquiera identifican que están gastando su tiempo porque concentrarse en lo negativo ni siquiera va a cambiar. O sea, si no lo puedes controlar, ¿para qué lo estás pensando? Y si sí lo puedes controlar, pues toma acción y resuélvelo.
Siéntelo y suéltalo, sería. Date permiso de sentirlo, pero suéltalo.
Exacto, suéltalo. Porque imagínate cargar, es igual que el rencor. Yo soy la persona, y eso sí no lo cambié con el Cáncer, yo nunca he sido rencorosa, gracias a Dios. O sea, lo normal, cualquiera le puede dar molestia con algo. Yo ahora mismo siento que yo no estoy enojada con nadie. En el mundo mundial. Sí, porque yo puedo estar incómoda, y si tú decidiste que no me vas a hablar, bueno, eso es tu problema. Pero yo, si tú me encuentro contigo de frente, yo te voy a saludar, porque es que yo no me enojo con la gente y no cargo. A mí me parece tan horrible estar cargando con eso, el daño que eso te hace, estar cargando con ese rencor. Y a veces, mira, yo conozco gente que me da hasta risa, que después tú le preguntas: ¿pero qué fue lo que pasó entre ustedes? ¿Por qué se distanciaron? ¿Qué fue lo Bueno, yo no me acuerdo bien, pero yo me acuerdo que fue algo que me hizo mucho daño. Le digo, pero tú sabes lo que es que tú no te acuerdes y tú estés poniendo tu vida en hold. Sí, o sea, tú tienes ahora todo detenido en contra de esa persona que tú no te acuerdas ni lo que te hizo.
Y te enferma el rencor, te enferma. Mandela decía: resentir es como tomarse un vaso de veneno esperando que el otro se muera. Tú me dijiste algo hermoso y es Después de que me sané de cáncer, yo le saco el jugo a la vida, ¿verdad?
Total.
Señores, no tenemos que esperar a que nos dé un cáncer.
Claro, claro, claro.
¿Cómo le sacas el jugo a la vida hoy?
Mira, yo primero, ese es el mensaje inicial, el que tú acabas de decir, lo de que qué pena que tengamos a veces que esperar, sí, que nos pasen estas cosas, pero bueno, después que te pasan, pues aprovecharlo, ¿sabes? Sí, por algo te pasó, es para tu crecimiento. Le saco el jugo a la vida porque casi nunca digo que no a una invitación, casi nunca.
¡Ay, qué lindo!
Casi nunca, o sea, a veces tengo incluso retos de salud. Y mira, te voy a dar un buen ejemplo. Yo no quería pasar solita las navidades y yo decía, ay, ¿qué hago? Llamé a una amiga que sé que hace como un año que está viviendo en España, porque no se trata de ir, de viajar, o sea, de viajar, gracias a Dios tengo las posibilidades, viajo donde sea, pero yo no quería estar sola porque para mí la Navidad es otra cosa. Y entonces le digo, mira, y le cuento, no, y me dice sí, sí, ven para acá, yo tenía unos planes con unas amigas que vienen, pero te incluyo en los planes. Bueno, me fui a Barcelona y ya ella lo planificó todo, pues fuimos de Barcelona a Madrid, en Madrid pasamos Nochebuena, después regresamos y pasamos despedida de año en Barcelona, todo maravilloso. Yo me fui con, yo padezco de vértigo, con una crisis de vértigo brutal, mareada, y con el dolor de espalda Como dicen aquí los cubanos, en candela, o sea, muy adolorida. Entonces yo me pongo a pensar, te estoy hablando de que ya el viaje era como decir mañana o pasado, y yo dije, bueno, espérate, a mí me duele aquí, ¿verdad? Y en Barcelona me va a doler, pues que me duela en Barcelona. Así que llamé, me metí en American Airlines, pedí que me ayudaran con una silla de ruedas porque yo dije necesito ayuda y estoy viajando sola. Maravilloso, yo llegué, me transportaron en silla de ruedas hasta el avión. Me monté y logré hacer un, o sea, había cogido un asiento bueno. Sí, de hecho, de regreso hasta hice un upgrade y me vine en business y me pasé todo el camino durmiendo. O sea, yo agarré el toro por los cuernos, me monté en el avión y me fui. Y no me arrepiento ni un segundo porque hubiera pasado unas navidades terribles aquí yo pensando en lo que pudo haber sido y no fue. Sí, no hubiera ido a un país que me encanta como España, que la paso nada mal. Ya yo empiezo a oír a la gente "sé si ando" y ya yo estoy contenta, o sea, porque me fascina España. Ví a mi amiga, que es una amiga de muchísimos años, de hecho fue la madrina de mi primer matrimonio, y la pasé muy bien. Conocí gente, las amigas de ella resultaron encantadoras. A través conocí otra más, una puertorriqueña que vive en Barcelona, una señora de 70 años que es más joven que tú y yo, no tienes ni idea.
Me encanta, me encanta.
Maestra de yoga, trabaja en el consulado, enloqueció con mi podcast. Ella en las clases de yoga, yo saqué un ebook en esa época sobre 10 como 10 cosas para ayudarte a ser positivo. Ella enloqueció, lo imprimió, se los regaló a todas las mujeres que iban al yoga de ella. O sea, todas esas cosas no hubieran pasado si yo me quedo aquí lamentándome que me dolía. Me dolió, sí, un día de hecho que tuve que pasarlo acostada porque estaba malita. Al otro día ya estaba mejor, otra vez vamos a la calle, vamos a seguir disfrutando, porque es que tú no puedes dejar. Eso es lo que cambió en mí, ya yo no dejo que la vida me pase por el lado, yo me monto en lo que sea y ahí vamos y ahí veremos.
Tú eres el capitán.
Sí, total. Yo siento que yo soy el capitán. Qué bonita analogía, eso siento yo.
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Me trajiste dos, a mí, a mí me trajiste dos enseñanzas muy grandes en esta entrevista. Uno, el cuidarme, porque yo, o sea, yo sí me cuido en el sentido que me alimento bien, pero irme a hacer mis exámenes, ¿verdad? Con responsabilidad. Todas, por favor. Y decir más sí. Yo digo mucho no, o sea, a veces es necesario, pero también, y eso también, ay, qué cosa, mi suegra era, yo le decía, suegra, va a jugar Colombia, ella era nicaragüense, y ella en silla de ruedas se ponía una camisa amarilla, decía, alguien búsqueme una camisa amarilla, y se iba al restaurante colombiano conmigo, y toda la gente tomando aguardiente, borracha, y mi suegra ahí, ¿verdad? En el partido de Colombia. Gracias por ese regalo, Lourdes. Voy a decir más que sí también.
Ella, ella, qué bonito también, tu suegra. Y ya por las cosas que he oído en este y otros podcast, me doy cuenta que fue una mujer muy especial. Y qué lindo que te recuerden así, ¿no? Que te recuerden como la persona que disfrutó contigo, que te abrazó, que te quiso. O sea, qué legado. Ojalá y todas podamos dejar el legado de Lourdes.
Sí, sí. Gracias, te quiero, amiga. ¿Dónde pueden ver En Positivo?
Bueno, En Positivo está en todas las plataformas de audio. No quise hacer eso, no quise que te me pusieras sentimental.
Son lágrimas de alegría, es muy lindo el regalo que me trajiste, gracias.
Qué lindo que la dioscidencia esté.
Y qué lindo que ella, como ustedes dicen, esté presente, qué honor. Y entonces también pueden verlo, bueno, en Spotify, está en todas las plataformas de audio, en Spotify ahora incluso se puede ver en vídeo, pero digamos que donde más la gente lo ve, porque como lo empezamos presencial y la gente está enloquecida igual que yo de hacerlo presencial, así como estamos nosotras, lo pueden ver en mi canal de YouTube. Y para encontrarlo todo, y es totalmente gratis, lo que tienen que hacer es ir a lourdesdelrio.com, que es mi página, y ahí están todo. Y ahí están también los— yo tengo un pequeño blog donde también escribo sobre estos temas, y ahí encuentran todos los episodios en audio y en vídeo. No tienen que ir buscándolo por ahí, sino que eso te lleva directito. Es muy fácil, y de verdad los invito porque es un proyecto de amor. Tú has estado ahí, sabes de lo que se trata, y yo estoy honradísima de haber venido. Y los invito a que pues también vayan a Te queremos, amigas.
Gracias por estar acá.
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