#5 Yuri Cordero: Prioriza tu salud hoy para evitar la recuperación mañana
13 Mar 2024 · 38 min
In this episode of the "Yo Pude, Tú Puedes" podcast, host María Elena and co‑host Speaker C interview Yuri Cordero, executive producer and vice‑president of the Spanish‑language news program Primer Impacto and five‑time Emmy nominee. Yuri shares a deeply personal narrative that weaves together her traumatic childhood, her mother’s severe mental‑health illness, the discovery that her father was absent until she was 26, and the death of her mother. She recounts her own battle with breast cancer—diagnosed in 2013 after multiple scans—and describes how the illness became a catalyst for spiritual awakening, a re‑evaluation of identity, and a commitment to self‑care. The conversation moves through themes of mental‑health stigma, the pressure to be a “superwoman,” the importance of setting boundaries, and the danger of defining self‑worth solely through work or external validation. Yuri explains how she chose to prioritize her health, took decisive career actions (e.g., staying behind the camera at Univisión, becoming a top producer), and now speaks publicly about leadership, authenticity, and the concept of success as personal fulfillment rather than professional accolades. She promotes her book La Virtud del Proceso, which frames life’s challenges as a virtuous process leading to growth. The dialogue also touches on faith, with Yuri describing her relationship with God during her cancer journey, and she offers advice to listeners—especially women—about saying “no,” embracing vulnerability, and recognizing that true success includes being a good spouse, parent, and friend. The episode ends with a call to action: if Yuri could overcome these obstacles, listeners can too.
Chapters
Me crié sin mi mamá y sin mi papá. Mi mamá era una maníaco-depresiva esquizofrénica y mi papá no existía. Somos el cimiento de la familia y no tenemos tiempo para hacer nada más. ¿Y qué pasa?
¿Dormías con los dos celulares aquí?
Yo dormía con los dos celulares arriba de este pecho y ahí fue que me dio el cáncer.
Sí.
El cáncer fue una bendición en mi vida. Fue un tiempo revelador que me acercó más a mí, a mi familia, a mis hijos. Si tú solamente te identificas con tu identidad laboral. Entonces, ¿qué pasa cuando ya no la tienes?
Ya no eres. Si yo soy mi trabajo y ya no tengo el trabajo, entonces, ¿quién soy?
También como las personas que lo quieren ver como en dinero y enseñar que valen mucho porque tienen mucha plata, como que si un día pierden el dinero sería lo mismo.
Sí, yo le llamo autoestima a eso, media autoestima. Yo valgo por quien soy, valgo por lo que otros piensan de mí. Bienvenidos al podcast Yo Pude, Tú Puedes, donde vamos a hablar de cómo manejar tu mente y tus emociones para lograr todo lo que quieres en la vida.
Disfruten. Hola, bienvenidos a otro episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Hoy tenemos a una invitada de impacto, la productora ejecutiva y vicepresidenta de Primer Impacto, y también nominada 5 veces al Emmy, Yuri Cordero. Hola, Yuri, ¿cómo estás?
Feliz, feliz de estar aquí con ustedes dos. De verdad que es un honor para mí estar sentada en esta silla con un gran ejemplo de mujer y una hija maravillosa.
Gracias, Yuri.
Tú tienes tu Sophie también. Que también está trabajando conmigo detrás de cámaras.
Qué lindo, qué lindo en este mes de la mujer tenerte aquí, una mujer poderosa, además que nos va a demostrar que si ella pudo, todos podemos.
Así es.
De acuerdo, ¿nos quieres contar un poquito de cómo fue tu niñez para que conozcamos más de tu vida?
Y wow, yo diría que mi niñez fue un arma de doble filo, ¿no? Fue muy bonita porque tenía una familia maravillosa que me apoyó en los momentos más difíciles. Pero a la misma vez me crié sin mi mamá y sin mi papá. Mi mamá era una maníaco depresiva esquizofrénica y mi papá no existía. Yo lo conocí a los 26 años y eso es una historia de impacto.
Wow, esa no la tienes que contar.
Es una historia de impacto tremenda. Entonces, pero, ¿qué hace? ¿Qué hace la vida contigo? O sea, me pone una familia que me dio más que amor, me dio estabilidad, me dio esa ayuda que yo necesitaba para seguir adelante. Y esas eran mis abuelos y mis tías.
Sí, qué bendición, ¿verdad? Tu mamá, a los 6 meses de que tú naces, entiendo que ella no sabía que tu papá era un hombre casado, se dio cuenta en el proceso. Ella tiene problemas de salud mental y te entrega a tus abuelos a los 6 meses. Y que me imagino, después vamos a hablar del perdón y cómo tuviste que vivir eso. Y empiezas a crecer con abuelito y abuelita. ¿Cómo crees tú que impacta tu vida sentir? Porque uno como niño interpreta: no me quiso, me dejó, en vez de decir no fue capaz. Un niño, una niña no tiene esa capacidad. ¿Cómo impacta tu autoestima, tu diálogo interno lo que pasa con tu mamá?
Yo nunca me imaginé que me impactaba de la forma que me impactó. Se me hizo bien difícil mientras yo iba creciendo hablar de los problemas de mi mamá. Cuando yo llegué a los Estados Unidos a los 10 años, mi mamá ya vivía aquí, pero mis abuelitos no. Entonces ellos me dejan con mi mamá y yo comienzo a vivir como quien dice, no una persona que no conocía, pero nunca conviví con ella tiempo completo. Y si sucedió, no lo recuerdo. Entonces en Puerto Rico recibíamos llamadas de ella, yo la visitaba en Atlanta. Entonces era difícil Era como vivir con extraños.
Sí.
Y ella estaba casada.
Sí.
Entonces luego regresaron mis abuelos y todos vivimos juntos. Ahí como que se normalizó la cosa, pero fue el peor momento de mi mamá.
Sí.
Fue cuando ya las personas que sufren de salud mental se confían, digo yo, cuando comienzan a tomar medicinas.
Ya me siento mejor.
Claro. Entonces paran de tomarlas. ¿Y qué pasa? El problema se vuelve peor.
Sí, y ese es un mensaje poderoso que estás dando porque mucha gente todavía es un tabú la salud mental. Y yo no estoy loco, yo, ¿por qué voy a ver un psiquiatra? Yo, pero si te duele la muela vas al dentista, si te duele la rodilla vas al ortopedista. El órgano más grande, la torre de control, ¿verdad? También necesita un médico. Y en ese momento empezaste a ver, porque uno de los capítulos de tu libro se llama El martillo de mi mamá, o sea, empezaste a ver cómo se manifestaba esa enfermedad. Cuéntanos un poquito.
Sí, el martillo fue terrible porque fue cuando yo recién llegué a este país Mi mamá ya estaba con problemas fuertes de salud mental y una noche ella llama, el esposo de mi mamá llama a mi abuelo, y es que mi mamá dormía con un martillo debajo de la almohada. Cuando llega mi abuelo tratan de razonar con ella. Yo sentí el miedo que sentía el esposo de mi mamá.
Sí.
Mi abuelo, que era un hombre súper medido, Estaba agitado. Yo nunca lo había visto así. Era una persona muy bajo control. Y yo creo que de la misma manera que es difícil para esa persona que enfrenta un problema, imagínate para todo el mundo alrededor. Es que la salud mental tiene la capacidad de destruir familias. Entonces tenemos que detectarla de una forma temprana y no sentir miedo. Sí, no sentir miedo de hablar con mucho amor a esa persona. Quizás Si la familia nuestra se hubiera dado mucho tiempo, mucho más antes de sus problemas, la situación hubiese sido manejada mejor. Pero en esos tiempos de eso ni se hablaba. Una prima de ella me dice que yo creo que ella sufrió de una depresión postparto. Claro, estaba enamorada de un hombre que estaba casado, que mi familia cuando lo supo no lo dejó, no lo quería ni dejar ir al hospital a ver a su hija. Entonces Es difícil, es difícil para las personas aceptar ese problema.
Sí, y estuve leyendo de que vos sentías que estabas adicta al éxito. ¿Vos creés que esto de tu mamá y esta situación familiar que tuviste creciendo afectó eso? ¿Te hizo querer ser perfecta, como que estar muy obsesionada con llegar al éxito financiero, que fue lo que leí?
Sí, absolutamente que sí. Yo creo que las personas con Niñez difícil van de dos formas, no hay un happy medium, como dicen. O eres, te hace el papel de víctima, no, porque yo no puedo, porque mira lo que me pasó a mí, o te conviertes en una persona completamente hecha derecha, directa, que quiere triunfar para vencer, la superwoman. Pero la superwoman no existe. Y el problema con eso es que yo digo que si tú no tomas tiempo y te ocupas de tu salud, vas a necesitar tiempo para tu recuperación. Y eso lo aprendí a los 44 años, porque tenemos, somos tan capaces.
Y eso me encanta lo que estás diciendo, es como aquí tienes dos pastillas, la azul y la roja. Exacto, o te tomas tiempo para cuidarte, te va a tocar tomar tiempo para recuperarte.
Y nos sentimos tan capaces que podemos hacer todo Que no nos damos cuenta que tenemos una mochila invisible donde la abrimos, la cargamos, le metemos cosas, lo sacamos y seguimos resolviendo. Y llega el punto que tú no sabes si está abierta o cerrada, llena o vacía, qué es lo que hay en la mochila. Y no sabemos cómo decir, ok, la voy a poner aquí.
Sí, y no sabemos decir no también.
No podemos decir no porque la gente depende de nosotros. Somos el cimiento de nuestras familias. Muchas personas, muchos hombres y mujeres, porque le pasa a los hombres también. Somos el cimiento de la familia y no tenemos tiempo para hacer nada más. Y qué pasa, nos enfermamos, tronamos, claramente. Y esa lección no era solo para mí, era para todo el mundo a mi alrededor. La que se preocupa de todo está enferma. Y saben lo que pasó durante 7, 8 meses, los problemas se resolvían igual, igualito.
Ahí nos damos cuenta que nadie es indispensable.
Santo, mira, Yo estaba en mi cama acostada un día, era ya después la tercera cirugía, y teníamos una cama súper alta recién comprada, una casa recién comprada, porque uno para comprobar que es normal y que está perfecta se mete en líos que no debe meterse. Decidimos comprar una casa, la casa de mis sueños, espectacular. Dos días antes me estaba mudando a la primera, a esa casa, Muebles nuevos, todo nuevo. Y cuando llego de la cirugía, ya había pasado por tantas cosas difíciles que estaba solo un día en mi casa, tenía que ir al baño y no me podía bajar de la cama.
Wow.
Y me tuve que arrastrar. Cuando regreso y me siento, escucho una voz: ¿Y tú piensas que el mundo para porque tú no estás?
¡Pero quién te dijo eso!
Dios.
Dios.
El mundo para porque tú no estás.
¿Y qué sentiste?
Que la que tenía que cambiar era yo. Me tenía que valorar, tenía que entender de que yo era importante, de que yo me tenía que cuidar, no para los demás como yo hacía, porque yo tomé esa decisión de cuidarme y ser súper diligente con mi salud cuando nacieron mis hijos, porque yo no les podía faltar a ellos. Sí, no le podía faltar porque mi mamá me faltó. Entonces yo tenía que estar en tip-top shape. Sí, sí, lo hacía por ellos, no por mí. Sí, y ahí entendí que yo era el cambio, los demás no tenían que cambiar, era yo, porque a mí nadie me dijo que trabajara 24/7, Margarita.
Sí, no dormías con los 2 celulares.
Yo dormía con los 2 celulares arriba de este pecho y ahí fue que me dio el cáncer. Bueno, hay un tema de las ondas electromagnéticas que eso es tremendo, es que no quería perder una llamada, no quería No quería perder un email, no quería fallar en mi casa o en mi trabajo. Sí, no quería.
Entonces, cuando te dio el cáncer, ¿cómo era tu día a día antes de que te diera y cómo cambió después?
Es que cuando me dio el cáncer, yo tomé un descanso real y tuve que poner muchas cosas en perspectiva. Yo no veía redes sociales. Yo no veía la tele, fue un desconecto.
Sí, sí, y vos trabajabas en la tele.
Y aún así, a pesar de todo lo que pasé, nos vemos algunas veces volviendo a esos viejos hábitos. ¿Por qué? Porque nos sentimos sumamente cómodos ahí. Sí, estamos cómodos ahí porque conocemos eso. Y no es que no me guste, es que me gusta trabajar.
Y eso está bien, la pasión, pero perfectamente bien.
Lo que uno tiene que Poner límites, claro, y decir ok, el viernes me desconecto. Si yo tengo que trabajar 24 horas al día, 7 días a la semana, yo lo voy a hacer. El problema es que yo lo hacía hasta cuando no era necesario. Sí, era yo, quería ser como perfecta, quería ser perfecta, comprobar a vos misma, a vos, no, a mí y a todo el mundo que Yuri puede con todo.
Yo tengo una teoría, y Yuri, si me permites, claro que sí, los niños Cuando mamá se va o papá, dice me abandonaron, ¿verdad? Y entonces eso lo que te pone en tu mente es no soy suficiente. Ah no, yo le voy a mostrar a todo el mundo que yo soy más que suficiente. O se autodestruyen, tú lo dijiste, que es un camino, o se vuelven las superwoman. Estamos hablando de mujeres, sé que le pasa a los hombres, pero estamos en el mes de la mujer y yo veo muchas mujeres queriendo ser superwoman, ¿verdad? Y como dice Marían Rojas, está, pero no llegan, no llegan. Hacen tanto por los hijos, por el marido, por la hermana, por el papá, por la mamá, por el trabajo, y llega un momento en que no se ponen la máscara de oxígeno, como te dicen en los aviones: ponte tú primero la máscara de oxígeno.
Yo puse eso en mi libro, es que tú no puedes pretender estar ahí para los demás si tú no estás ahí por ti.
Sí, exacto.
Eso es imposible. Llega el punto que o te sientas o te sientan. Sí, entonces nosotras tenemos que conocer esa rayita donde decimos hoy no voy a llegar ahí, voy a tomar un descanso, me voy a sentar, me voy a cuidar, me voy a apapachar. Sí, y si es posible, tú sí puedes hacerlo, es que no nos permitimos. Hay que priorizarlo, es que queremos decir que sí todo el tiempo y el sí algunas veces no es la clave. Algunas veces el no te lleva mucho más lejos en tu vida.
Sí, yo he visto muchas frases de eso que dice como que si no me agrega a mi salud mental, a mi éxito en lo que me apasiona, a mi bienestar emocional, etcétera, es un no.
Hay que aprender a decir no.
Si no voy a hacer cosas que no me agregan valor en mi vida, como que me voy a dedicar solo a lo que sí me agrega valor. Y puede ser el trabajo también, no estoy diciendo que no, porque eso también te agrega valor, pero hasta un punto. Verdad.
Sí, sí, es que hay personas que no tienen esposo y no tienen hijos, su trabajo es su vida, y no hay nada incorrecto en eso si esta es una decisión que tú tomas, una decisión coherente, no por querer ser perfecta y por querer agradar a los demás para que todo el mundo te admire y piense que tú eres la Wonder Woman.
Yo fui así, yo fui Wonder Woman, y me costó también muy caro. No llegué a un cáncer, pero llegué a la depresión, ataques de pánico. Ansiedad generalizada. Y es que yo no sabía decir no, era como que si yo sintiera que no tenía derecho a decir no, ¿verdad? Entonces el mensaje que estás trayendo ahorita es poderoso, ¿verdad? Poder ponerle, cada vez que yo le digo sí a algo, ojo que no te estés diciendo no a ti y a tu bienestar y a tu futuro. Así es.
Sí, bueno, y el no para mí fue poderosísimo en mi futuro, de verdad que sí, fue poderosísimo porque yo era una presentadora en cámara de televisión a nivel local, ya tenía premios, viajaba. Y un día Univisión me llama porque yo apliqué ahí porque yo quería estar ya en un canal más grande, pero aplicaba en la local.
Sí.
Y el día que me entrevistan, la directora de noticias, yo de una vez le paso el tape, claro, el demo, y me dice: ¿Y por qué? Tú no estás en el Canal 23, que es el canal local de Univision. Digo, ¿por qué no me dan trabajo? O sea, fui tan honesta que la entrevistadora se echó a reír. Yo dije, ya, ya no me dan el trabajo, no me lo dan. Sin embargo, me dan la oportunidad detrás de cámaras al año. Yo voy donde mi jefa, que se llama María López, que todavía trabaja en Univision, y le digo, María, tú sabes que yo puedo hacer más. Que estás detrás de las cámaras, porque yo era, trabajaba en la mesa de asignaciones. Ella me dice: yo no te di trabajo de reportera, yo te di trabajo a ti de productora. Y en ese momento uno tiene que tomar decisiones: o me voy y busco estar frente a las cámaras, o hago una carrera de un sueño que se me hizo realidad, porque yo me comprometí conmigo misma que antes de 10 años, después de graduarme de college, estaría a nivel nacional. Y llegué a los 6 años y medio.
Sí.
Wow.
Entonces dije no, yo me quedo. Sí, voy a ser la mejor, una de las mejores productoras de aquí.
O sea, te pusiste de meta 10 años y lo hiciste en 6, 6 años y medio. Te lo manifestaste literal. Oh sí, I love it.
Sí. Y ahí es donde tú hablas del poder de la puerta cerrada, cuando María te dice verdad, se te cierra una puerta. Y qué pasa, ¿cómo lo ves tú hoy cuando se te cierra una puerta?
Cuando se te cierra una puerta, tú no sabes la otra más grande que viene después.
Amén.
Como el obstáculo es el camino, siempre volvemos a eso.
Cuando mira para atrás y uno dice: siquiera me pasó esto, porque si no, no estaría aquí.
Es exactamente lo que me pasó a mí, porque hoy en día yo tengo el puesto que tenía la creadora de Primer Impacto.
Sí.
Y esa mujer hasta hoy en día nos apoya.
Sí.
Me apoya a mí personalmente en mis proyectos, es una gran mentora. Siempre nos dice lo orgullosa que está de todas las mujeres que se han quedado ahí, y de todos nosotros, no solamente mujeres, que se han quedado ahí porque Primer Impacto no ha perdido su esencia.
Me encanta.
Y qué importante es eso. De nosotras las mujeres, porque a pesar de trabajo, de no perder nuestra esencia, de no ser esas mujeres maravillosas que son esposas, madres, líderes en otros lugares que no es el trabajo, sí, es ahí la clave. Porque si tú solamente te identificas con tu identidad laboral, entonces, ¿qué pasa cuando ya no la tienes, ya no eres.
Si yo soy mi trabajo y ya no tengo el trabajo, entonces, ¿quién soy?
Exactamente.
Por eso hay que poner tu, o sea, tu valor debería ser basado en tus cosas interiores, no como en tu autoestima, el amor, tu familia, tus amigos, no en cosas externas, porque las cosas externas no son permanentes, se van.
Exacto.
También como las personas que lo quieren ver como en dinero y enseñar que valen mucho porque tienen mucha plata, como que si un día pierden el dinero Sería lo mismo.
Sí, yo le llamo otroestima. En vez de autoestima, yo valgo por quien soy, valgo por lo que otros piensan de mí. Es cuando tenemos otroestima, nos ponemos hasta de tapete con tal de que los otros nos validen. Qué lindo mensaje, Yuri. Yo voy a cambiar aquí un poquito la direccional y quiero saber cómo conociste a tu papá. Tú dijiste que era una historia de impacto y eso me quedó aquí.
Es una historia completamente de impacto. Yo tenía 26 años de edad y mi tía Me llama una tarde, "Yurisan", yo me llamo Yurisan, todo el mundo me dice Yurisan, "Yurisan, yo hice algo". Y yo le digo, "¿Y qué fue lo que tú hiciste?". "Bueno, yo puse un artículo en un periódico diciendo mi nombre es Yurisan Cordero".
Ah, como si fueras tú. Como si fuera vos. Oh my God.
"Nací en Puerto Rico, mi papá se llama Ramón Cordero y no quiero dinero y no busco nada, solamente quiero conocerlo y alguien me llamó".
Wow, wey. Ay, vos tenés el apellido de tu papá.
Claro, sí, sí, él me dio su apellido.
Ah, ok.
Entonces, mi familia no quería que él estuviera en mi vida, que también es un error. Sí, sí, sí, sí. Mi abuela en específico.
Claro, si ese hombre está casado, que no tenga nada que ver con la niña.
Pero también es un error.
Sí, sí, sí.
Wow.
Pero se entiende, las abuelas se ponen las educadas, las educón, dicen no, no, no.
Claro, uno tiene que embarazada sin esposo, era inaceptable.
Entendemos a tu abuela, la entendemos, eran otros tiempos. Pero entonces, ¿él llama a tu tía?
Mi hermano llama a mi tía. Tenía 4 hermanos, el mayor es igual que yo, era productor de televisión. No, mira tú, de un programa de 4 horas, de 4 horas en Puerto Rico, al estilo de Despierta América.
Sí, qué coincidencia.
No hay coincidencia.
Bueno, sí, ¿será que es genético?
La pregunta, sí, mi Mi papá es actor.
Y tú lo sabías.
Mercadeo, no, Mercadeo. Mi otro hermano es estudiante de literatura. En mi familia, como mi hija joven que canta, muchos cantan. Sí, es una cosa impresionante.
O sea, que todos están llamados a las cámaras.
Sí, increíble. Entendí que esa parte de mi genética vino de mi papá.
Bueno, oigamos la historia. La historia impactó.
Entonces, entonces Mi hermano llama a mi tía y le explica absolutamente todo. Mira, yo soy Melvin Cordero, la estábamos buscando también. Y entonces, cuando tu tía te dice esto, llama a tu papá, a las 7 PM te está esperando la llamada. Vino a las 7, lo llamo, estaba muy nerviosa, le digo: Hola, ¿puedo hablar con Ramón Cordero? Y él me dice: "Yuri-san, yo soy tu papá." Voy a llorar. Yo estaba llorando, él estaba llorando.
Sí.
"Te venimos buscando." Fue una cosa muy tremenda. Pero lo más impresionante es lo siguiente: yo creo que yo tengo como quizás 2 o 3 fotos de mi papá cuando yo ni había nacido. Cuando llego al aeropuerto, y voy hacia el lobby del aeropuerto, yo escaneo y sé exactamente quién es. Era una cosa impresionante. Fui directamente a mi papá, a mis hermanos, a mi otra familia. Fue, fue muy especial, fue muy especial porque ellos dijeron algo muy Impresionante para mí. Ellos dijeron: quizás tú no sabías de nosotros, pero en esta casa todo el mundo sabía que nosotros teníamos una hermana que se llamaba Yuri-san. Tu nombre no es común. Entonces mi papá siempre decía: si conocen a alguien de ese nombre, seguro es su hermana.
Siempre pensaban en vos.
Sí, Yuri. No, si ahorita se me agarraron los ojos.
Verdad, increíble, increíble.
Y tu papá vive.
Sí, mi papá está bien, mis hermanos también, todos viven en los EE.UU. ahora, pero mi papá, mi papá se quedó en Puerto Rico. Sí, sí.
Entonces tu mami sí ya se fue al cielo.
Sí, mi mamá murió de un derrame cerebral y eso fue terrible para mí porque cuando ella murió mi tía me llama Y yo lo— ya le estaban haciendo resucitación cardiopulmonar.
Sí, sí.
Y yo me paré del trabajo y fui a donde mi tía. Vamos al hospital y ella muere en el hospital. Entonces la gente dice: ¿Y quién se lo va a decir a la abuela? Yo digo: yo se lo voy a decir, porque yo siempre he sido, a pesar de que algunas veces me emociono bien fuerte, Y yo llegué a la casa de mis abuelos y le digo: Abuela, yo tengo que hablar contigo de mi mamá. Y ella me mira y me dice: Se murió.
Ella sabía, lo sintió.
Wow, fue un simple sí, sí. Empezó a llorar como nunca la he visto llorar en su vida. En eso sale mi abuelo Dice: ¿Qué está pasando? Me acuerdo que tenía la guayabera abierta y cuando le expliqué empezó a cerrarla y las manos le temblaban así por la desesperación de mi abuela. O sea, fue una cosa muy duro para ella. Y de la misma forma, cuando ella fallece, recuerdo que ella la habían operado Y esa noche yo me decido quedar en el hospital y yo estaba escribiendo lo que iba a decir en su entierro.
Wow.
El médico entraba y salía, entraba y salía, y entraba y salía. Y llegó al punto que yo le dije: por favor, ¿qué está pasando? Y él dice: ¿puedo hablar contigo bien honesto? Claro que sí. El momento que yo desconecté, estas máquinas fallecen.
O sea, estaba prácticamente muerta.
Es que mi abuela era una cosa tremenda, o sea, estaba dura, fría. Y yo dije: no, eso no va a ser así. Yo entendí que mis tías no podían tomar esa decisión. Yo llamo a mi tía, le digo: tía, la estoy tomando yo la decisión, nosotros vamos a desconectar a Tata. Vengan todos al hospital, porque estoy clara que ellas no podían, no podían, eso es muy duro. Y mi tía, una de mis tías, fue la que la cuidó, como quien dice, toda su vida, era como la más pequeña pero la que siempre— era la del medio, perdón, mi mamá era la más pequeña, pero la que siempre estaba ahí. Y así fue, la desconectamos, Y él, en menos de un minuto, él apagó para que no se escuchara el beep. Sí, sí. Pero creo que era el tiempo. Y es que algunas veces el tiempo es, es tan importante. Yo hablo mucho de los tiempos y de la importancia de reconocerlos. Entonces, para caminar en los tiempos en los que tú tienes que caminar, tienes que estar muy consciente de los tiempos de aquí. Y ¿por qué lo digo así? Porque hay tiempo del cielo, el kairos, y está el tiempo de Dios. Y para caminar en los de él tenemos que estar claro de los de aquí. Y algunas veces, cuando nos aferramos tanto a las cosas, detenemos sus planes y no podemos. Tenemos que dejarnos fluir en el ahora, soltar y confiar. Correcto.
Hablemos de Dios, que es una parte central en tu vida, en la mía también. ¿Hablaste esa voz? ¿Estabas mal del cáncer? ¿Fue en qué momento tú te acercas de una manera tan especial y logras esa conexión con Dios?
Fue un año antes del cáncer. Para mí el cáncer fue una prueba para ver lo que yo iba a hacer. Sí, fue en el 2012 que yo lo acepté como mi Dios y Salvador. Y en el 2013, a finales de año, me da cáncer. En enero no lo sabía que lo tenía. En enero 28 me diagnostican con él, pero el cáncer fue una bendición en mi vida.
Wow.
Porque a pesar de todo fue un tiempo revelador que me acercó Más a él, a mí, a mi familia, a mis hijos. A mí, 5 exámenes dijeron que yo tenía cáncer. 5: mamografía, sonografía, tomografía 2D, MRI y una biopsia.
Sí.
Cuando yo voy a operarme ese día, Estábamos en la sala de operación y una amiga mía que estaba ahí me dice: "Yo voy a poner una canción nueva en tu corazón". Y yo no lo entendí hasta años después. Cuando yo me hice el MRI, yo sufro de claustrofobia. Estaba nerviosísima, histérica, llorando en la máquina. A pesar de que mi tía estaba frente a mí sujetándome las manos, estaba llorando. Ahí yo le dije a él: Si tú me sanas, yo voy a hablar de ti por el resto de mis días. Un día cuando llego al garaje, mi esposo estaba, en ese entonces mi esposo estaba histérico. Y yo le decía, ¿qué es lo que te pasa? Es que yo tenía cáncer, bueno, esperábamos un diagnóstico en ese entonces. El perro de la casa, la perrita, estaba llena de tumores y su papá también.
No.
La única que sobreviví soy yo. Mi suegro y el perro se murieron el mismo día.
Wow.
Sí, una cosa loca.
Sí.
Cuando regreso después de mi primera cirugía, porque fueron 3, yo estoy feliz con mi prima Aymara porque no podía manejar y ella estuvo ahí presente en la primera cita. Y el médico me dice: "Siéntate, tenemos que hablar. Mira, tuvimos que mandar tus mamas a otro laboratorio porque no encontramos el cáncer." Y yo: "¿Cómo?" No, no, no encontramos el cáncer que había salido en 5 exámenes. Correcto. Y te digo, lo primero que salió de mi boca fue: ¿Y quién va a pagar la cirugía? Y me dice: Pero ya, me dice, pero ¿de qué tú estás hablando? Es que te están dando una gran noticia. Hay mujeres que hasta nada más por las células, porque yo también, lo mío fue una rap inicial, por las células cancerosas se extirpan los senos. Angelina Jolie, sí. Y yo lo miraba y estaba en shock. Es que yo decidí hacerme una doble mastectomía, no el médico. Él quería una lumpectomía, yo le dije no, yo no voy a tener a mis hijos en vilo por cada 6 meses yo averiguando si regresa o no. So yo fui radical, me bloqueé completa. Gracias a Dios que mi primo estaba ahí porque no escuché nada más. Cuando salgo de la oficina del del médico: "Ay, Mara, yo quiero saber a quién yo voy a demandar, quién yo voy a demandar.
¿Cómo es posible?" Eso es lo que tú estabas pensando.
No, lo estaba diciendo verbalmente, o sea, en medio de un estacionamiento esperando recibir el carro de un valet. Sí, mi prima callada. Cuando yo terminé, ella se vira y me mira a los ojos. Y me dice: "¿Y tú no eres una mujer de fe?" Wow. Yo sentí como que un cuchillo, una espada gigantesca me clavó el corazón. Inmediatamente me recordé del garaje, del MRI, y de cuando fui a la iglesia el día antes de la operación, que ellos me declararon, el pastor me declaró sana en el nombre de Jesús. La miré así y fue como en segundos y le dije: No, Aymara, lo que yo soy es una pecadora, porque él me sana y yo no le creo. Sí, y lo que nos pasa a muchos de nosotros es que queremos que Dios nos sane a nuestra manera. No queremos el dolor, no queremos el proceso, queremos una sanación milagrosa. Y de que él puede hacerlo, 100.000%. Sí, pero no es mi caso. Si no, siempre yo tenía que pasar por ese dolor. Era parte del éxito que tengo hoy, de la persona que soy hoy, del testimonio que le doy a los demás, de la fortaleza para otras personas que quizás están enfrentando una situación similar, que sepan que ese no es el final. Que hay un futuro después del cáncer, hay un futuro después de la depresión, hay un futuro después de cualquier problema que enfrentemos en este momento. Es como nosotros aceptamos lo que nos sucede, es ahí donde está el poder y el crecimiento. Es ahí.
Qué bonito.
Es ahí.
Me encanta. Y por eso el libro se llama La Virtud del Proceso.
Me encanta.
Cada piedra marca el camino de la gloria.
De todo se aprende.
Es que tu proceso es tu progreso. Literal, la palabra proceso literalmente significa progreso, marchar, ir hacia adelante. Sí, es que lo vemos como algo malo. Sí, no es que esté feliz en el proceso, no, algunas veces no estamos feliz, pero la victoria está en camino y siempre la vamos a recibir. Quizá no es la victoria que nosotros queremos. Ese es el problema, es aceptar lo que nos sucede después y seguir adelante.
Qué bonito, qué bonito. Tu libro lo pueden conseguir, ¿dónde?
En Amazon, lo pueden conseguir en Amazon, está disponible, y pronto lo estoy lanzando en inglés. Vamos a ver, vamos a ver cómo nos va.
Y cuáles son ¿Cuáles son tus nuevas metas? Has logrado tanto, o sea, nominaciones al Emmy, diriges, eres productora ejecutiva de uno de los programas de news media más vistos en español en el mundo. Pero, ¿cuáles son tus metas? ¿Qué ves en el futuro para ti?
Bueno, a mí me encantaría, ya estoy de oradora principal en muchas conferencias, eso es lo que estoy haciendo ahora, no solamente compartiendo mi historia, pero también hablando de liderazgo.
Y tienes un gran talento, déjame decirte, hablas muy bonito.
Cuando uno habla con la verdad y no finge quién es, entonces tienes autoridad. Sí, no puedes hablar de lo que tú no sabes ni lo que has pasado. Sí, nadie te va a creer. Hay una, hay un refrán en inglés que dice fake it till you make it. Hay otro que dice dance like nobody's watching. Mira, Yo me río de eso porque yo siempre respondo: es que todo el mundo llega al punto que va a ver la falsedad. Y eso que nadie te está mirando, en estos tiempos te mira a quien tú no te imaginas. Entonces hay que asegurarnos de ser buen ejemplo. Y yo ahí es donde veo mi futuro, en ser un ejemplo para las otras personas, que vean que a pesar de adversidades definitivamente podemos seguir adelante, que el éxito Éxito y el liderazgo, aunque para muchas personas es un talento innato, se aprende. Sí, se aprende. Y es maravilloso cuando caminamos en ese poder que todos tenemos adentro, porque no fuimos diseñados para— wow, para— fuimos diseñados para ser cabeza y no cola. Que es importante sentarse en mesas donde quizás tú no eres la persona más inteligente de ahí, o sí, sí, pero ya estás en la mesa. Eso tiene un significado.
Quiero hacerte una pregunta con la que cabeza sino cola, porque a veces las personas que se acercan mucho a Dios pueden sentir el éxito no es bueno, la ambición no es buena. ¿Qué le dirías tú a esas personas?
La persona más exitosa en la historia del mundo es Jesús.
El influencer por excelencia.
O sea, es la persona más famosa, ¿sabías? De la historia.
O sea, él es la cara del éxito. Él se sigue— lo más importante de un líder es crear otros líderes, y él lo ha hecho millones y millones de veces. Y nos podemos morir mañana y él lo seguirá haciendo.
Sí.
Wow.
El éxito no es negativo. El problema es que la gente asocia el éxito con el trabajo. No es un éxito laboral, es éxito personal también. De nada vale de que tú seas luz en la calle y oscuridad en tu casa. Entonces el éxito se trata de ser una buena esposa, una buena madre, una buena hermana, tía, amiga. O sea, nosotras las mujeres nos ponemos tantos sombreros. Sí, ese es el éxito real. Sí, porque feliz de sentirte feliz con lo que haces, feliz con lo que estamos haciendo. La felicidad no viene de afuera, la felicidad es interna, y eso toma tiempo aprender. Sí, buscamos cosas de afuera que nos haga feliz Y sí, yo puedo ir a un parque de diversión, puedo ir a Disney y pasarla súper lindo con mis hijos. Y cuando Dindy no está, sí, hay que estar feliz donde estamos.
Sí, sí.
Y eso se logra con caminar con propósito y entendiendo que a pesar de las adversidades, como dice Carol G, mañana será bonito. Y somos más que vencedores, por supuesto, como dice la Biblia, más que vencedores.
Amén. Yuri Cordero, yo espero poder compartir un escenario contigo.
Yo también, María Elena.
Tener ese honor. Gracias por estar aquí, gracias por ser luz. Y oíganme lo que le digo: si Yuri pudo con todos los desafíos, tú también puedes.
Gracias por estar aquí. Gracias muchísimo.
Gracias.
No, te amo. Gracias.
Gracias.
Thank you, Yuri.
Gracias.
Gracias.
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