Charlando con una Ganadora de 3 Premios Emmy - Rashel Díaz
23 May 2022 · 37 min
En este episodio del podcast "Yo Pude, Tú Puedes", la conductora Margarita Pasos entrevista a Rashel Díaz, periodista, presentadora de televisión y ganadora de tres premios Emmy. Rashel narra su migración desde Cuba a Miami, describiendo el difícil contexto del "periodo especial" y el choque cultural al llegar a EE. UU. Relata su transición de bailarina de flamenco y miembro del Ballet Nacional de Cuba a una carrera televisiva tras ser descubierta por una productora de "Sábado Gigante" y mentoreada por Don Francisco. La conversación aborda los retos de la fama, la maternidad, los matrimonios (incluido su esposo Carlos, nueve años menor) y la exposición pública. Rashel comparte su mentalidad emprendedora, describiendo múltiples negocios: línea de accesorios con significado espiritual, gafas Santorini, negocio multinivel con Monat, Airbnb y cursos, y cómo su fe y valores cristianos guían sus decisiones. Ofrece consejos sobre cómo manejar críticas en redes, autoestima, perdón y la importancia de reírse de uno mismo. Además, discute sus mentores (Don Francisco, John Maxwell, Tony Robbins, entre otros) y sus principios de éxito: decisión, persistencia, oración y trabajo constante. El tono es inspirador, conversacional y motivador, resaltando la idea central del programa: "Yo pude, tú puedes".
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Bienvenido al podcast Yo Pude, Tú Puedes, el podcast número 1 para personas que buscan orientación e inspiración para lograr lo que se propongan en la vida y los negocios. Empecemos, amigos. Bienvenidos al episodio de esta semana de entrevista de Yo Pude, Tú Puedes. A ustedes no saben, es que les tengo no solamente una persona admirable, sino una persona que quiero que tiene un corazón de oro, es tan linda, lo puedo decir, es tan linda por fuera como por dentro. Ella es ganadora de 3 premios Emmy, es una periodista y presentadora de televisión reconocida en toda Latinoamérica, EE.UU., Europa, es mamá, es emprendedora, es esposa, es una gran amiga y una gran bailarina. Rachel Díaz, mi Rachel bella, ¿cómo estás?
Ay amiga, me encanta estar contigo, tú sabes cuánto te admiro, cuánto te aprecio. Gracias por esa linda presentación, viniendo de ti es un honor.
Privilegio. Gracias, gracias. Y tú sabes que también te quiero mucho. Bueno, una cosa muy interesante, cuando yo me hago amiga de Rachel, me cuenta su historia. Rachel, y yo he gozado con esa historia. Tú a lo mejor la has contado mil veces, pero quiero que mi gente la oiga. ¿Cómo fue que tú llegaste a Miami? Vamos a contarles primero la historia de cómo llegaste y cómo te descubrieron.
Bueno, mira, la verdad llegué a Miami, ya toda mi familia estaba acá. Mi papá había venido, mi abuela también, pero en Cuba quedábamos mami y yo, porque mami estaba casada y no había querido dejar a su a su esposo. So, nos quedamos en Cuba, pero ya llegó un momento que la situación era tan crítica que de verdad yo iba a trabajar en bicicleta, se iba la luz todo el tiempo, lo que le llamaron el famoso periodo especial. Y decidimos, dijimos, mira, hay que irse, esto la verdad no hay quien lo aguante, ya vámonos. E hicimos un show de toda esa reclamación y ese pedido que habían hecho mi papá, a mí, mi abuela, mami. Y así que llegamos acá a Estados Unidos. Yo la verdad, Margarita, inclusive me traje mis castañuelas. Yo bailaba flamenco en Cuba, me gradué de danza. Y yo dije, me las voy a llevar por recuerdo, pero yo no creo que voy a bailar.
Además son famosas las escuelas de danza de Cuba, ¿verdad?
Súper famosas, súper. Pero además ya me gradué, pertenecíamos al Ballet Nacional de Cuba.
¡Imagínate!
Era profesional, viajamos, fuimos a varios países a competencias. O sea, sí, yo estaba profesionalmente feliz, pero ya era muy fuerte ya la parte, obviamente, de la dictadura, lo que se vivía en Cuba, y nos decidimos venir. Yo venía con mis castañuelitas tranquila, como era un recuerdo que las había comprado en España, y nunca pensé volver a bailar. Llegamos acá, lo de todo el mundo, la reunión familiar obviamente hermoso, precioso, mi padre, mi abuela, mi tía, todo el mundo, y fue muy lindo. Empecé a trabajar en lo primero que apareció. Yo no manejaba todavía, tenía 21 años. Empiezo porque en Cuba no es así que cualquiera tiene un carro, sino que son carros de veredano, son carros viejos que tú lo vas como que uniendo para que funcione.
Oye, déjame preguntarte una cosa, ahora que lo mencionas, a mí nunca se me había ocurrido pensar en el shock que debe ser llegar de Cuba a Estados Unidos, saber un montón de cosas que no son parte del día a día.
Mira, amiga, yo te voy a decir la verdad. La primera vez que yo estuve en un mercado, yo no podía entender la variedad de pan que había. Eso fue lo primero, una de las cosas que a mí más me llamó la atención. Sí, yo decía, pero ¿por qué hay tanto pan en Cuba? Hay uno y ya, y si lo alcanzas.
Sí, más rápida la decisión.
Exacto, eso era un museo de la comida, pensaba yo. Entonces, obvio, para mí sí fue un shock en muchos aspectos. Yo lloraba todos los días, amiga, todos los días. Yo le decía a mi papá: ¿Por qué tú me trajiste? Porque yo quiero regresarme a Cuba. Decía mi mamá: Esto no fue buena idea. Claro, ya yo era adulta, había dejado amigos. Claro, muy difícil para mí. Entonces, de verdad sí fue un shock. Ojo, a los 7 meses ni se te ocurriera decirme que me iba a regresar, porque ya yo estaba muy adaptada. Pero en esos inicios, en esos primeros Sí fue muy duro y es un shock muy fuerte. Y empezar a, ok, ¿cómo descubro esto? Porque siempre lo explico y se lo comento a las chicas del equipo, con la gente que trabajo. Digo, yo hoy en día veo que yo estuve 21 años atrasada. O sea, ha habido un momento en mi vida en que he sentido, corre, corre, porque estás atrasada, perdiste. No quiero decir perdí, porque eso me hizo la mujer que soy hoy en día, hizo una experiencia muy valiosa, pero sí como que que no sabía del mundo. ¿Cómo tú puedes entender que nosotros no sabíamos lo que ocurría en el resto del mundo? No había noticias, no como ahora que hay internet y que muchos cubanos tienen acceso. En mis tiempos no era así. Acabo de decir toda mi edad, pero no me da pena, tengo 48, va a cumplir 49. Pero yo no tenía 2 canales de televisión, no acceso al internet, no sabíamos solo nada más lo que existía en Cuba y lo que el gobierno quería. Entonces mis ojos no estaban abiertos, mi corazón no había vivido todo lo que había para uno.
Entonces era como que wow, todo esto, un poquito agobiante al principio, claro, overwhelming como dicen los americanos, ¿verdad?
Correcto, correcto. Pero empiezo a trabajar, empiezo a trabajar en de todo lo que la gente sabe, limpiando, en tiendas, en todo.
Como llegamos todos aquí casi siempre, ¿verdad? Mesero, limpiando lo que toque, lo que caiga, sí.
Todos, todos.
Pero tú empezaste a bailar también.
Claro, después de ello, tratar todo esto, porque trabajar, empecé a trabajar enseguida. Yo era, siempre he sido muy independiente, y yo le decía a mami, bueno, yo quiero tener mi dinero, yo quiero poder ayudarte, yo quiero manejar, comprarme mi carrito. Éramos un carrito. Entonces mami, para ir a trabajar, me dejaba en el Metro Rail para ella poder llevarse el carro ella a la factoría en la que trabajaba. Yo iba en el Metro Rail hasta el downtown, que trabajaba en una tienda, y ahí esperaba desde las 7 de la mañana hasta las 9, que abría la tienda para empezar a trabajar. Entonces yo decía, no, no, qué va, yo tengo que comprarme un carro rápido. Entonces le dije a mami, estudiaba inglés en la noche, lo cierto es que todo el mundo se quedaba dormido en la escuela porque éramos trabajadores que ya llegábamos extenuados. Claro. Le dije a mami, no voy a aprender inglés nunca. Sí, sí, guay. Voy a agarrar lo que me recomendaron, que era el Miami Dade Community College, para tomar créditos y después poder estudiar una carrera. Le dije, voy a cambiarme al día. Me cambié al día y ahí es donde digo yo, sabes qué, voy a empezar a hacer lo que yo sé hacer, que es bailar. Me monté un espectáculo flamenco con una amiguita mía que se llama Nadia. Busqué 2 guitarristas y le dije: vamos a montar un espectáculo. Y empezamos a ir a los lugares españoles para proponerles tener un show. Y así empecé a trabajar. Y en uno de esos restaurantes llegó una productora de Sábado Gigante.
Pero para antes de irte ahí, miren lo que es la mente de una emprendedora. Una persona en un país que no conoce, que no está dominando, a lo mejor se congela. Ella ahí mismo, yo no sé de dónde sacaste los guitarristas, de dónde sacaste, o sea, lo que es uno tener pilas y ganas en la vida. Entonces Rachel empieza a bailar, obviamente con la calidad de bailarina que eres, en estos lugares españoles, ¿verdad? Y entonces, ¿qué pasa? Esta parte es hermosa.
Una productora de Sábado Gigante se me acerca y me dice: mira, me encantaría que hicieras una audición para un programa de televisión. Y yo le digo: ¿qué es eso? Dice: no, tú vas, tú pruebas, hay que bailar y cantar. Y yo le digo: no, muchacha, yo no canto nada, yo soy malísima cantando. Dice: no te preocupes, porque esto es un proyecto que son varias chicas, ya yo tengo las que cantan, pero me hacen falta todavía dos bailarinas más, y yo te veo bailar y me gustaría que trataras. Y yo lo primero que le digo: bueno, ¿cuánto pagan? Yo no pregunté de dónde era, qué programa era, nada.
Tú no sabías ni que era Univisión, ¿verdad?
Yo no sabía que era Univisión, nada, nada, nada. Yo no sé, para mí la televisión no existía. Yo venía de Cuba donde veníamos 2 canales y los muñequitos eran rusos, nada que ver, no me atraía la televisión, yo estaba en otra cosa. Y ella me dice: no, sí pagan muy bien. Y me dice que pagaban $1,500. Y yo digo: wow. En ese entonces para mí era como— y yo enseguida en mi cabeza digo: oh my God, mi carro, ahora me voy a poder comprar mi carro. Y le digo: ¿qué tengo que hacer? No, ir, preséntate en esta dirección. Ok, está bien. Ella me dijo: sábado gigante. Y cuando yo le menciono a mi familia, me dicen: Tú no sabes lo que estamos haciendo. No, ¿qué es eso? Dice, uno de los mejores programas de acá, el presentador Don Francisco. Y yo, yo no sé nada, yo lo único que sé es que me llamaron y yo voy a ir para ver si me compro mi caja. Fui a la audición, a mí ya faltaba un puesto, quedaba libre, y me lo dan. Y cuando me dan el trabajo, eso era grabaciones todos los días desde la 1 de la tarde hasta las 11 de la noche. Yo me acuerdo que yo le dije, yo lo siento, pero yo trabajo bailando. Y a mí me tienen que dejar ir antes. Me ha mirado con una cara como diciendo: esta niña desubicada, de haber dicho, ¿qué piensa que es? Ella no sabe que está trabajando en el mejor programa de la televisión.
Que se espere, Don Francisco, que yo estoy ocupada.
Y yo: sí, sí, sí, porque yo tengo show jueves, viernes, sábado y domingo, yo no puedo, yo a las 9 me tengo que ir. Dios es tan grande que el productor me miró y se sonrió y me dijo: Sí, mi amor, no te preocupes, yo te dejo ir a las 9:30 los viernes, sábado y domingo. Cuando ya empiezo ahí me doy cuenta en la clase del problema que me había metido, porque Don Francisco era lo más grande. Y ahí empiezo yo a darme cuenta y abrir los ojos a que Dios me había puesto ahí y que bueno, yo tenía un objetivo y un propósito.
¿Y cómo te das cuenta? ¿La gente te empieza a decir? ¿Cómo realizas tú la magnitud de lo que estás haciendo?
No, los familiares míos que llevaban años aquí me dijeron: Rachel, mira, es un programa que lleva muchos años, este señor es muy reconocido, es chileno. Entonces ahí empiezo y yo, pero la verdad, te soy honesta, yo creo que esa misma ignorancia fue lo que me permitió a mí poder hacer todo lo que hice en ese programa. Porque así mismo me vio Don Francisco, porque recuerdo que una de las primeras veces que salgo yo a bailar, yo no sé por qué él vino y vino a hablar conmigo. Y él empieza a preguntarme cosas del programa, no sé por qué. Me dice, claro, él iba a presentar un segmento, La Cámara Viajera, uno de los segmentos más antiguos del programa donde él viajaba en diferentes partes del mundo. Y él me dice, a ver, usted señorita, nosotros nos vestíamos con ropa, pero en cámara, en cámara grabando, ya listo. Y saber, señorita, usted, claro, había prompter delante. Prompter es esta cámara que tiene las letras. Yo no sabía que era un prompter. Yo no sabía que él leía de ahí nada. Y me dice: a ver, señorita, usted sabe el segmento que voy a presentar ahora. En la cámara lo decía, pero como yo no sabía lo que era un prompter, yo ni me di cuenta. Y yo con un acento muy cubano, porque estaba acabada de llegar, yo le digo: no, yo no sé. Así, pero con movimiento de cuerpo y todo. Y él me mira así como diciendo: ¿ella estará jugando o será cierto? Él no sabía muy bien. Y todo el mundo se empieza a reír. Y él tenía algo, si él veía que provocaba una risa, él seguía dándola lo mismo. Porque le gustaba entretener. Y él siguió: ¿Cómo que tú no sabes? No, yo no sé qué es eso. ¿Cómo? Si este es el segmento más antiguo de la televisión. Yo: bueno, pero yo no lo sé. Y a mí se me ocurre decirle: es que en mi país esto no se ve. ¿De dónde tú eres? Le digo: soy cubana. Pero, ¿cuándo tú llegaste? Y ahí empezaba aquel hombre a hacer mi entrevista y preguntarme. A partir de ahí, Margarita, yo le huía y él me buscaba. Y me buscaba para preguntarme porque me oía. Y un día me sentó porque yo me empecé a traumatizar. Yo llegaba a mi casa llorando: mami, yo no quiero hacer eso, pero que necesito mi carro. Pero imagínate, el señor siempre me habla, y este señor siempre me habla y se ríe de mí. Mamá, mamá, hija, ten paciencia. Y él un día me sentó y me dijo el mejor consejo que me han dado en mi vida de televisión. Y me dice: mija, quiero hablar contigo. Mira, yo sé que tú eres cubana, que estás recién llegada. Utiliza lo que yo hago, ríete de ti. Eso es la televisión. Yo sé que tú no sabes mucho todavía, pero cuando yo te haga alguna broma, respóndeme. Y sígueme la rima y tú vas a ver que te vas a divertir. Aprende a reírte de ti. Y dices, sabes qué, si me quiero quedar aquí comprarme mi carro, mejor aprendo de ti.
Qué consejo más sabio, porque en la vida ahorita, por ejemplo, todos los emprendedores y emprendedoras saben que necesitan empezar a estar en redes, a comunicar, y muchos tienen miedo, no llevan, no han tenido 25 años en la televisión como tú. Aprende a reírte de ti. O posteaste algo y solo le dio like tu mamá, bueno, ríete con tu mamá, el próximo post será mejor, ¿verdad?
Correcto, correcto. Eso me ha ayudado en toda la vida, como dices tú, porque es como tomar la vida relajado y saber que no somos perfectos y que cuando cometemos un error, pues ríete, nada más, resuélvelo así.
Él te dijo algo muy lindo cuando te celebraron en Univisión hace poco tus 25 años de televisión. Dice: verdadera trabajadora del espectáculo que empezó desde abajo, y eso no se dice fácil. Palabra por palabra, dicho por Don Francisco. Rachel empezó de bailarina, de ahí pasó a modelo, y de ahí llegaste a ser un icono de la televisión para todos nosotros los latinos. Ahora, la gente ve esto y dice: ay, qué bonito, a ella se le dio en bajadita. La gente cree, ¿verdad? Dice: ay, ella estaba bailando, llegaron y la montaron ahí. No, todo tiene sus desafíos. ¿Qué fue lo más difícil para ti en esos momentos de pasar de esta niña en Cuba inocente, digamos, de todo lo que pasa en el mundo, a ser una celebridad? ¿Qué fue lo que más te costó?
Mira, me costó porque Yo te soy honesta, nunca soñé con estar en la televisión. Yo no te puedo decir, como yo me ha tocado entrevistar a tantos artistas y siempre me dicen: ¿Esa era tu meta? No, es de chiquita. Y yo decía para dentro de mí, la verdad, yo nunca soñé con eso, nunca. A mí mi pasión era bailar desde que yo abrí los ojos y me especialicé en flamenco porque era lo que me apasionaba y me apasiona. Yo oigo una guitarra, me muero. Yo oigo un cantaor, me muero. O sea, mi sangre se hierve, ¿no? Eso me apasionó desde chiquita. Yo no sentía eso. Para mí fue difícil acostumbrarme a que eran compañeros de trabajo, no amigos. Acostumbrarme a que los ojos estuvieran encima de ti en cualquier cosa que hicieras, cómo encontrar el camino correcto. Por ponerte un ejemplo, en un momento determinado en mi paso por Sábado Gigante, todas las modelos hacían calendarios, empezaban a actuar, y Y dice: yo me empezaba a cuestionar, yo no siento hacer nada de eso, ¿será que tengo que hacerlo o no tengo que hacerlo? Entonces era como regresar a los valores de mi madre, de mi abuela, que siempre me habían inculcado, mantenerme muy cerca de quién yo era desde chiquita y lo que me habían dado. Y que los demás lo hicieran no significaba que yo tenía que hacerlo, que yo tenía mi propio camino. Y como mantenerme muy arraigada a mi sentir, a lo que Eran ese valor estricto e íntegro dentro de mí que yo no sentía que tenía, entonces no dejarme corretear, ¿no? Aunque era tan joven. Y esa parte, la verdad, me costó acostumbrarme, como a no importa el qué dirán, ¿no? No importa, no tienes que lucir perfecta. Eso fue algo que tuve que aprender. Ya hoy en día tengo una coraza muy bien, la verdad.
Bien gruesa.
Bien, exacto, una fortaleza distinta. Eso no me afecta, pero al principio sí me afectaba. Y obvio tuve que ir aprendiendo sin salirme de esos valores que me había inculcado mi familia.
Sí, y ese es un tema, porque cuando tú eres una celebridad, si te divorcias es públicamente, si lloraste es públicamente, si miraste payaso públicamente. Y tú viviste muchas cosas como mamá joven, ¿verdad? Donde estabas en el ojo del huracán. Entonces no es solo vivir el dolor personal, sino públicamente.
Sí, de hecho recuerdo, yo salí embarazada de mi hijo, de Juan Daniel, y era modelo. ¿Quién? Y yo, mi mente, ¿verdad? Decía, si estoy embarazada, ya la modelo es la, tú sabes, la 90-60-90. Oh my God, y yo tenía terror decírselo. Sin embargo, mi valor, mi integridad, él es mi jefe, ya yo tenía una muy buena relación con él, tengo que decirle. Y yo recuerdo que fui con tanto miedo que mis piernas temblaban. Para dejarles saber, mira, estoy embarazada. Y cuando yo le dije a él, tengo mucho miedo decirte esto, pero tengo que ser honesta, estoy embarazada. Y él me miró así y me dijo, ¿qué te hace pensar que porque tú estás embarazada yo te voy a sacar del programa? Y le digo, bueno, porque las modelos son bonitas, tienen un cuerpo, y yo me voy a empezar a poner gruesa, barriga. Me dijo, todo lo contrario, eso te va a hacer más humana. Yo voy a utilizar y vamos a mostrarle a las mujeres que aunque estén embarazadas Eso no tiene nada que ver, no tienen por qué abandonar sus sueños, y que tú vas a estar embarazada en nuestro programa. Y yo me quedé así con la boca abierta y dije, definitivamente me daba enseñanza. Hablar con Don Francisco era una enseñanza que yo le digo la universidad de mi vida. Ahí yo de verdad aprendí en muchos aspectos, y esa fue su reacción, y eso me llenó el corazón. Y así lo hizo, así lo hizo.
Qué bonito, ¿verdad? Y hoy tú dijiste, yo ya tengo una coraza. Hoy en día, cuando te critican, porque eso no se acaba nunca, y menos ahora con el internet, ¿verdad? Y las redes. ¿Qué haces tú? Vamos a ver un tema que tú no has tocado, a mí me encanta. El esposo Carlos, el esposo de Rachel, es ¿cuántos años menor?
9.
Todavía hay gente que no puede superar aquello, ¿verdad? Y yo digo, si fuera el hombre y la mujer de 20, el hombre de 60, no le decían nada. Pero como es la mujer y él es el más joven, a cada rato te lo ponen en redes. Y a mí me encanta ver tú con la naturalidad que le dices, pero ustedes no se aburren. Pero vuelvo y les contesto, ¿Qué consejo le darías a alguien que alguien le pone un mal comentario en redes y se les derrumba el mundo porque tienen ese miedo al rechazo?
Yo sé, eso es parte, creo que el otro día estábamos hablando de eso, del amor propio, de la autoestima de un ser humano. Creo que tiene que ver mucho con eso, y también en mi caso la fe me ha ayudado mucho a entender que todos tenemos batallas, todos tenemos experiencias que nos han marcado heridas. Y desde ahí actuamos, desde ahí hablamos, desde ahí tomamos acción en nuestro día, desde ahí dejamos de tomar acción, depende, ¿no? Y yo fui una mujer que he sido una mujer que mi autoestima sufrió mucho. Desde pequeñita se vio afectada y a medida que me hice mujer también. Entonces eso era lo que me causaba inseguridad. Hoy en día, pues cuando me hacen comentarios, uno, comprendo que eso no tiene nada que ver conmigo, sino tiene que ver con el corazón de la persona que lo está escribiendo. Entonces eso me hace sentirme libre. Porque no lo tomo personal, sino más bien oro por esa persona y digo, wow, que Dios le muestre de qué tiene que sanar, de que todavía hay cosas dentro de ese ser humano que está escribiendo que no ha sanado, que no ha perdonado, que no ha visto, que no ha abierto los ojos. Eso es por un lado. Y por el otro, comprender de que más que la edad— yo, por ejemplo, este es mi tercer matrimonio y yo sé que no es para reírse, pero no era lo que yo quería, pero fue lo que me tocó y me tocó por un propósito. Tuve un esposo 10 años mayor que yo, mi primer esposo, el papá de mi hijo. Un segundo esposo aproximadamente de mi misma edad, es un año mayor que yo, tampoco me fue bien. Y con el menor me ha ido de maravilla. Entonces la edad no tiene nada que ver, tiene que ver con la presencia de Dios para mí ahora mismo. Mi esposillo y yo sabemos que eso es lo que ha hecho que continuemos juntos y que trabajamos el matrimonio desde la parte objetiva correcta de lo que significa unión. Y nada más, no tiene que ver con la herencia. Como yo lo comprendo y como yo lo sé, pues no me afecta.
Bonito. Dijiste algo muy lindo, porque la gente herida es la que hiere. Cuando una persona, a ti que nos estás escuchando, te dice algo feo en redes, como dice Rachel, eso refleja más el corazón, es el corazón de la persona el que se refleja, no el tuyo. Porque si yo tengo sapos y culebras adentro, por mi boca no van a salir flores, ¿verdad? Entonces, y tratar de caerle bien a todo el mundo, te vas a enfermar, te vas a volver loco, eso no existe. Eso no es real, ¿verdad? Tú sé tú, mantente alineado con tus valores, ¿verdad? Y ten tu corazón tranquilo. Y hablando de edad, hablando de Carlos, tu esposo, y tú, Rachel, y yo nos llevamos 6 meses. Obvio yo soy mayor, tú pareces 10 años menor que yo, pero bueno, yo tengo 49, tú 48. Pero hablábamos el otro día tú y yo que estábamos almorzando, que hay gente que nos dice, ay, es que yo ya estoy vieja, yo tengo 50, y uno se queda como que, espérate, espérate, yo tengo 49 y yo me siento que estoy empezando, ¿verdad?
A esas que me dicen eso, o esos, yo le digo: allá tú, yo no estoy en ese camino, a mí no me metas en tu problema, porque yo me siento de 20 y no tiene que ver. Porque el otro día alguien hablando de comentarios me dice: tú te vistes como una, como una teenager, tú te vistes como una jovencita, eso es para tu hija, no para ti. Y yo me reía, me causa risa cuando me ponen esas cosas. Y yo digo: ¿qué cosa? Si usted quiere vestirse tapada, hasta aquí es su problema. Yo no me quiero vestir así tampoco, es que me voy a poner una cosa con la barriga al aire y un chorcito mostrando algo, claro que no. Pero si yo me siento cómoda en short o falda corta, ¿por qué no me la voy a poner? Sé feliz. Tenemos que vivir así, de esa manera, ¿entiendes? Entonces, nada que ver. Yo, la edad para mí, te soy honesta, es un número. Y desde el día 1 yo supe que mi esposo era 9 años menor, y yo le dije, le dije: ¿Tú tienes problemas con que yo sea 9 años mayor? Mi esposo es súper tranquilo, alejado de ese tipo de cosas. Nada que ver. Ah, ok, pues estamos todo tranquilo, vamos pa'lante y vamos a trabajar nuestra relación.
Excelente, me encanta oírte hablar porque yo igual que tú, yo siento, es más, yo me siento más viva y más llena de proyectos y más motivada hoy a mis 49 años que a los 25.
Mil veces más, mil veces más.
Cuéntale a nuestra gente cuántos emprendimientos tienes.
Como decía, tiene que ver con la edad. Ahora Sabes que yo siento, bueno, siempre he sido inquieta, siempre. Eso no es nada nuevo en mí. Siempre he tenido que buscar lo que siento, lo hago. Ay, quiero hacer esto, voy a tratarlo, yo voy a tratarlo. Entonces ya todavía estaba en la televisión cuando empecé con la línea de accesorios, que siempre he amado los accesorios, algo que tienen que ver. Yo nunca, Margarita, si hay algo que por lo menos siempre he tratado de respetar y de mantenerme fiel es que Jamás he hecho un proyecto cualquiera, así sea contratado por alguien con el cual yo no me identifique. Yo recuerdo cuando a mí me llamaban para alguna publicidad, yo decía: ¿de qué se trata? Así hubiese mucho dinero, ¿de qué se trata? Si yo sentía que iba conmigo, entonces yo lo hacía. Si no, yo lo rechazaba, porque en primera soy muy evidente. A mí en mi cara se me ve si me siento mal, si me siento bien, si estoy feliz, si estoy triste, todo. Decía: se me va a ver y la gente no va a creer. Se va a dar cuenta que estoy siendo hipócrita, nada que ver. Entonces eso era importante. Empecé con los accesorios porque es algo que a mí me gusta. Como ves, yo me lleno de accesorios, me lleno de cosas, me gustan. Y dije, quiero hacer una línea. Y empecé con un collar que se llama Amor Entre Tres. Llamé a una diseñadora a la cual yo le había comprado accesorios.
Explícales qué significa Amor Entre Tres.
Amor Entre Tres le pusimos a eso porque así llamamos nosotros al testimonio, mi esposo y mío. La única manera que mi esposo y yo pudiéramos estar unidos es con Dios en el centro. Entonces eso significa es amor entre dos personas, puede ser madre e hijo, hermanas, esposos, lo que sea, entre dos, siempre poniendo a Dios en el centro va a funcionar y va a ser una relación bonita, una relación estable, una relación desde un bonito lugar.
Eso me encanta, que tus accesorios todos tienen un significado. Yo tengo el de las alitas, Alas de Libertad se llama, ¿verdad? Que ese tengo yo, verdad, aquí las chapitas.
El tatuaje que realmente lo tengo antes de conocer a Cristo. Ya después de conocer a Cristo no me haría un tatuaje, pero en ese entonces, y el Señor nos recibe a sí mismos como nosotros somos, al cual yo lo tenía, lo hice, no conocía a Cristo todavía. Significa esta soy yo, este es mi hijo varón y este es Daniela, que ellos siguen los valores que yo les inculco, pero que a la misma vez son libres de tomar sus decisiones. Eso significa alas de libertad. Siempre, cada— yo se lo dije a Caro, que es la diseñadora con la cual trabajo de accesorios. Siempre le dije: yo quiero que cada accesorio tenga un significado especial, que cuando la gente lo use diga: wow, hoy necesito esta frase, hoy necesito saber que Dios está conmigo en esta relación, hoy necesito libertad porque quiero explorar nuevos emprendimientos y no me atrevo. Bueno, pues voy a ir por esa libertad, ¿verdad? Y otro que se llama Solo para ti. Y es que somos únicos, cada uno tenemos un propósito. No mires hacia el lado, enfócate en lo que Dios te está mostrando, escucha. Nos ocupamos tanto, Margarita, de escuchar lo que dicen otros, cuando hay una sola persona que tenemos que escuchar, el que nos creó. No hay que ser religioso, no hay que ir a una iglesia para entender que fuimos creados por un ser superior, sí, por un ser superior, que es amor, como quiera que le llames, y él sabe tu diseño y para qué te dice. Tú eres el que tiene que seguir.
Qué bonito. Eso es emprendimiento uno, porque Rachel es la viva representación de múltiples fuentes de ingresos. Miren, ella es tremenda emprendedora. Entonces, uno, los accesorios. Después tenemos los anteojos, ¿verdad?
Exacto, tengo los anteojos de Santorini que también me encantan. Me gustan mucho los lentes de sol, muchísimo. James es un gran amigo mío, se ríe muchísimo de mí porque él dice que recuerda— Chef James— que la primera vez que nos conocimos en un nuevo día, ¿verdad? Y que en una de nuestras conversaciones él me dice, estamos hablando de las mujeres que gastaban en carteras, y yo le dije, ay no, no, yo no sé de marcas, porque es verdad que yo no sé de marcas ni de diseñadores, de nada, nada de eso, amiga, nada, nada. Llegué a una alfombra roja con lo que me quedaba bien, me prestaban, yo no sabía quién era. Me decían, ¿qué diseñador? Decía, ¿qué diseñador? Ni qué sé yo, yo no sé ni quién es el diseñador. Y pero le dije, pero si hay algo que me gusta son los lentes de sol. Y él siempre se ríe de mí en esto, que dice que yo le dije, yo sí gasto en lentes de sol porque me gusta. Ese es un proyecto. Lo otro, lo de Monat, que cambió mi vida por completo y me ha desarrollado de una manera que yo jamás me imaginé. He descubierto características mías, habilidades mías, virtudes, defectos que yo no había tenido la oportunidad de ver. Tengo el negocio de Airbnb con mi esposo, no solamente las propiedades, sino también los cursos que damos. Cuando me invitan a conferencias, voy. Los testimonios que mi esposo y yo compartimos, estamos muy involucrados con la iglesia. Y todo lo que quiera venir, estamos con brazos abiertos.
Cuando no te renuevan el contrato con Telemundo, la gente decía, pero, ¿qué va a hacer Rachel? Y yo decía, ¿qué no va a hacer? Si ella tiene mil proyectos al frente, ¿verdad? Y eso es muy bonito, que has sido una emprendedora de chiquita. Desde el momento que montaste ese grupo de flamenco, tú ya estabas emprendiendo, ¿verdad?
Mira que ahora que tú dices eso, tú sabes de qué recuerdo yo cuando yo estuve en Cuba. Viví en Cuba con la compañía de danza flamenca. Nosotros viajamos a España y vivimos allá 6 meses porque era un espectáculo que hacía un recorrido de la danza desde que nació el flamenco hasta que se originó, hasta que se estableció. Y estuvimos 6 meses, nos contrataron allá durante esos 6 meses. Y ahora yo recuerdo eso, digo, wow, yo viviendo en Cuba pero tenía esa mentalidad emprendedora. Yo vendía tabacos cubanos, sé que a los españoles les encantan los tabacos cubanos, y además me metí en un lugar, un salón de baile Y yo impartía clases de salsa porque yo le dije que los españoles bailan salsa y yo daba clase una vez a la semana. Ahora me estoy acordando de eso hablando contigo.
Es que a mí me impactó cuando tú me dices, yo una peladita recién llegada de Cuba y ella consiguió guitarristas. Mira, es impresionante, donde hay voluntad hay una manera. Como hay gente que dice, es que hay crisis, no hay cómo hacer dinero, eso es mentalidad de escasez. El que te dice oportunidades hay hasta abajo de las piedras, las encuentra. Y eso es lo que yo veo en ti, amiga, y creo que por eso nos identificamos mucho. Rachel siempre, ella siempre tiene las antenitas. Monat es multinivel. Y yo amo la industria del multinivel porque yo estoy aquí hoy. Yo empecé el camino del desarrollo personal en 1994 cuando hice un negocio multinivel con mi esposo. Y es una industria, todo el mundo debería hacer multinivel porque te enseña liderazgo, te enseña desarrollo personal, te enseña resiliencia, ¿verdad? Bueno, ¿cuál crees tú que es la clave? Porque esto es lo increíble, todos sus negocios son exitosos. ¿Cuál es la clave del éxito en un negocio, crees tú, o las claves?
Varias, varias. Primera, todo sale de una decisión, porque si no tomamos la decisión, o sea, tú tienes que querer más y tú tienes que querer lograr algo. Si tú no tomas la decisión, es como, ok, no vas a hacer nada, lo vas a dejar todo. Yo siempre he sido de escribir metas, aún en Cuba, cuando a lo mejor tenía una libreta para todo. Siempre me ha gustado porque siento que eso me enfoca. Yo necesito un camino para recorrer. Yo soy así de metódica, yo tengo, hago lo mismo todos los días. Entonces tienes que tomar la decisión, eso es lo primero. Lo segundo, yo no soy de rendirme. Si yo empiezo un proyecto, Margarita, tú puedes estar segura que yo lo voy a dar vuelta para un lado, vuelta para el otro, hasta que a mí no me funcione yo no me voy. No me rindo para nada porque siento, primera, como me tomo el tiempo para pensar, y hoy en día todo lo pongo en oración, todo. Yo no doy un paso, ni mi esposo ni yo, si no ponemos algo en oración. Y hasta que el Señor no nos contesta, nosotros no hacemos nada. Y de hecho, eso fue un acuerdo entre mi esposo y yo siempre. Cuando Juan Carlos, esto nunca lo hemos contado, cuando Juan Carlos empezó con el querer hacer Airbnb y comprar propiedades, yo no estaba muy decidida porque mi mentalidad todavía estaba atrasada. Yo estaba en televisión, la empleada, creía en los contratos, era completamente distinta, él estaba más adelantado que yo mentalmente. Y él quería y yo no, y no. Tuvimos muchos problemas, fue una crisis de hecho que tuvimos porque él quería invertir y yo no. Yo quería, pensaba que el dinero en la cuenta saving, ahorrando, sí, me gustaba ver el numerito y yo, ay, el numerito, todo está bien. Me daba seguridad porque en un momento de mi vida me vi sin nada cuando me divorcié, me quedé sin nada, literalmente, con mis dos hijos nada más. Entonces eso me daba seguridad para mí, para mis hijos. Peleamos tanto que bueno, fuimos con nuestro pastor, nos guió Y él y yo acordamos, nunca vamos a dar un paso sin orar, orar al Señor. Y eso es una de las cosas que hacemos. Entonces, decisión, tienes que, y tienes que estar lista y dispuesta a hacer lo que se requiere. Tienes, porque la mayoría de los seres humanos, y lo veo mucho en el negocio que hacemos y en toda la vida, quieren un buen matrimonio pero no quieren trabajar, quieren un buen negocio exitoso pero no quieren pagar el precio. Exactamente. Entonces eso es para mí 3 puntos esenciales y el no rendirte, porque siento que si tú te rindes no te estás rindiendo al proyecto, te estás rindiendo a ti misma. Y eso para mí no es negociable, literal.
Hay una de mis afirmaciones que yo me repito todos los días y es: va a funcionar porque yo lo voy a hacer funcionar.
Te la voy a enseñar porque la tengo en mi pizarra. Yo le puse: va a funcionar porque tú lo vas a hacer funcionar, eres capaz, eres más grande de lo que crees. Y eso lo pusiste tú en las redes. Lo aprendí de ti y me lo digo todos los días, afirmación.
Exacto, porque somos responsables de nuestros resultados. Algo que yo le llamo esquizofrenia: es que el COVID, es que el gobierno, es que mi marido. Eso es mentalidad de víctima. No, yo, yo lo voy a hacer funcionar. En vez de decir por qué es tan difícil, qué tengo que aprender para que sea fácil. Y eso yo veo en Rachel. Rachel siempre está estudiando, aprendiendo, buscando. Uno no se puede quedar quieto en el mundo de hoy. Hay información que te acorta el camino si tú vas a los mentores. Yo sé que uno de tus mayores mentores fue Don Francisco, pero además de él, porque si ustedes, yo no me voy a meter, esto está en Google, hay miles de entrevistas donde ya dice te ayudó hasta con el acento cubano a neutralizarlo para televisión, con todo te ayudó. Pero, ¿qué más mentores tienes? ¿Dónde buscas tu información? ¿Cómo? ¿Quiénes son tus guías además de Dios, que sé que lo tienes en el lugar que tiene que estar?
Siempre, obvio, es mi mentor mayor, pero bien lo mencionaste a Don Francisco. No es porque estoy en tu podcast, te lo dije el otro día y ni siquiera habíamos organizado esta entrevista. Te dije, amiga, tú para mí eres mi mentora, aunque no te lo he dicho, y te lo dije por WhatsApp. Porque cuando yo empecé en este, recuerdo, tuve el contacto contigo gracias a Giselle Blondet, que le dije, yo quiero el contacto de Margarita. Yo siempre te había visto, te había entrevistado en Un Nuevo Día, pero no tenía tu contacto, y ella fue tan amable de brindármelo. Y me dijo: claro que sí. Y a partir de ahí tú me abriste los ojos a tantas cosas y cambiaste. Yo tengo anotaciones, tuya libreta de todos los cursos que he tomado. Te veo todos los días, veo tus redes, lo busco, te pregunto, ha sido accesible. Y para mí eres una de mis mentoras. He leído muchos libros de John Maxwell, he tenido la oportunidad de tomar clases y un curso con él que nos brindó Monark, que para mí fue oro, oro puro.
Solo sabiduría sale de esa boca, es impresionante.
Solo sabiduría. Tony Robbins, me encanta la fortaleza y la inspiración que él me provoca, es maravillosa. Jimena y Jay Atkins han sido para mí grandes mentores, no solamente por Monal, porque ella es mi upline, ¿no? Sino por todo lo que aprendo de ellos todos los días. De hecho, estoy en un libro, un club de lectura con Jay. Él es el que me ha forzado a hacer cosas en inglés, a salir de mi zona de comodidad. Creo que salir de mi zona de comodidad, hoy en día ya yo me siento cómoda saliendo de ahí. Y eso me encanta porque pienso que así estoy creciendo, que estoy—
Eso es un punto grande, empezar a sentirse cómodo con lo incómodo es cuando ya tú te vuelves imparable. La zona cómoda es peligrosísima. La zona incómoda es donde se crece. Me encanta, me encanta.
Tengo a mi pastor, nuestro pastor es un hombre muy sabio, es un hombre de negocios también, acudimos mucho a él. De esa manera. Y me encanta el team, el equipo que tengo con mi esposo. Mi esposo y yo somos lo que le llamamos nos rendimos cuenta, el compañero de rendir cuentas. Cuando él me ve decaída, amor, baby, let's go, mira, acuérdate, enfócate, y viceversa. Si yo lo veo a él, aunque ese hombre tiene una energía que yo nunca lo veo abajo, pero bueno, digo, en momentos. Entonces todo eso para mí, yo creo que uno aprende de todo el mundo, sabes, de cada persona que a lo mejor hablas con ella y ves que no tiene como esa fortaleza dentro, aprendo de ella porque igualmente yo he estado ahí en otros instantes de mi vida. Entonces aprendo de ella que no somos perfectos y que porque esté ahora aquí no significa que no puedo ser empática o sensible a lo que ella está viviendo ahora.
Hay muchas cosas que yo admiro de ti, pero hay una que siempre salta a la vista, y es como dices tú, tus valores se ven clarito en todo lo que haces. Yo siempre te veo con mamá, con suegra, con los hijos, verdad, siempre como esos valores de familia, de respeto, de esa amistad con con tu esposo. Y eso te lo quiero reconocer y agradecer, porque a pesar de que un día uno ve a Rachel bailando, que baila lindo, o sea, contando un chiste como el de la canción del queso, queso, no me acuerdo en estos días que pusiste, o te sale con un mensaje súper profundo, verdad, pero siempre se ven tus valores. Y yo quiero que ese mensaje le quede muy claro a la gente: hagas lo que hagas, en el mundo hay tantas voces, hay tanto ruido que te van a querer confundir, Tu brújula, tu norte son tus valores, verdad. Nunca te— y a veces uno se tiene que parar solo cuando uno está peleando por sus valores. Va a haber momentos en la vida, verdad, que no se tiene que parar solo porque toda la corriente está contra ti. Eres una guerrera, eres una tremenda empresaria, una líder, y te quiero, amiga. Sabes que te quiero. Para terminar, ¿qué significa para ti si yo pude, tú puedes?
Si yo pude, que estuve 21 años atrasada, que veía muñecos rusos, iba a trabajar en bicicleta y me dolían las piernas, y mírame donde estoy, lo que me falta. Cualquiera puede. Lo único es que la fortaleza mayor la vas a encontrar dentro de ti. Y tristemente, por a lo mejor por ignorancia, por falta de práctica, por guiarte por lo que te dicen, uno siempre no viene a ti, sino buscamos afuera lo que podemos encontrar dentro. Y siempre yo te digo, Margarita, una de las evoluciones más grandes como ser humano que yo he tenido, además de conocer al Señor, fue cuando yo permití que él limpiara mi corazón, limpiara mi corazón de rencores que guardaba por cosas que había vivido. Yo te digo que yo vivo muy en paz, yo no le guardo rencor a a nadie. Yo vivo en paz, oro por cada una de las personas que han estado en mi vida, a todas les agradezco, y eso solamente me lo ha dado la relación con Dios, pero porque permití ese proceso doloroso de ir adentro y de que él me llevó a limpiar todo lo que había que impedía que yo de verdad floreciera y que de verdad pudiera vivir como volando y buscando cada proyecto que yo quería.
Qué bonito eso que dijiste. Agradezco, no hay nada que perdonar. Llegó, hay 3 niveles de perdón, verdad. El perdono pero no olvido, el perdono y te deseo lo mejor, y el no hay nada que perdonar, que es el nivel más elevado, porque es gracias a lo que viví contigo yo soy la guerrera que soy hoy, verdad.
Correcto, correcto.
Me encanta, me encanta eso que estás diciendo. Ya saben, sí, Rachel, que llegó a este país perdida, ni sabía qué era Univisión, ni Sábado Gigante, ni qué era el mundo prácticamente ha logrado lo que ha logrado, tú también puedes, amiga bella. Gracias, sigue volando, sigue brillando y sigue elevando a mucha gente en tu camino.
Así será, en el nombre de Dios. Gracias a ti por todo lo que has aportado a mi vida en todos los aspectos, y para mí es una bendición, privilegio tenerte no solo como mentora, que te puse el papel, sino como amiga. De verdad, muchas gracias.
Yo también te quiero. Y termino con este mensaje haciendo puente con lo que dijo Rachel de adentro. Cuando un huevo se parte de afuera, hay muerte, el pollito muere. Pero si el huevo se parte de adentro, empieza la vida, es cuando el pollito sale. Y yo siempre le digo a la gente: tú empiezas a vivir verdaderamente cuando buscas adentro, como dijo Rachel, cuando cambias la manera en que te hablas a ti mismo. La conversación más importante es la que tienes contigo todos los días. Háblate bonito, sé tu mejor amigo y cree en ti. Y nos vemos pronto en otro episodio de Yo Pude, Tú Puedes. Gracias por unirte a un episodio más del podcast Yo Pude, Tú Puedes. Espero que lo hayas disfrutado. Me aseguro de leer todas las reseñas de mis podcast, así que si tienes alguna pregunta para mí, déjame una reseña en Apple Podcast y me aseguraré de responderla en un próximo episodio. Hasta la próxima.
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