Cómo Lograr Metas a Largo Plazo Con Don Francisco
5 Sept 2023 · 30 min
En este episodio del podcast “Yo Pude, Tú Puedes”, la conductora Margarita Pasos entrevista a Mario Kreutzberger, conocido como Don Francisco. La conversación recorre la infancia del invitado, sus primeras experiencias en el escenario y cómo esas vivencias despertaron su pasión por la televisión. Se detalla su mudanza a Nueva York, el estudio de técnico modelista, el descubrimiento de la televisión y el regreso a Chile, donde, tras conseguir un pequeño auspicio, inició su carrera televisiva y, finalmente, creó el programa Sábado Gigante, que pasó de una hora los sábados a 20 horas diarias y se mantuvo 53 años, entrando en el Guinness. Don Francisco habla de la importancia de estudiar a los mejores (Jack Parr, Art Linkletter) y adaptar sus ideas, de la necesidad de fijar metas constantes (diarias, semanales, anuales) y de reinventarse. Se discute el equilibrio entre la figura pública y la vida personal, la transformación de su rol de presentador a conferencista, y la visión de éxito como algo integral, no solo material. El programa humanitario Teletón se origina en la década de los 70, impulsado por la falta de atención a niños con discapacidad, y ha crecido a una red de hospitales y miles de familias. Don Francisco también comparte la historia de su padre, sobreviviente de campos de concentración nazi, y cómo honró su memoria mediante un documental y la investigación de su paso por Buchenwald. Finalmente, anuncia un nuevo proyecto para 2024: un club para personas mayores que busca conectar generaciones y ofrecer información y entretenimiento. El episodio cierra con consejos sobre claridad, metas, estudio de mentores y la importancia de no deprimirse ante la adversidad.
Chapters
Bienvenido al podcast Yo Pude, Tú Puedes, el podcast número 1 para personas que buscan orientación e inspiración para lograr lo que se propongan en la vida y los negocios. Empecemos, señores. Agárrense de la silla porque les tengo a el personaje, la persona con la que crecimos, con la que reímos, con la que vivimos. Se trata nada más y nada menos que de Mario Kreuzberger, que ustedes conocen como Don Francisco. Y para mí es un honor. Don Francisco, Mario, bienvenido. ¿Cómo estás?
Muy bien. Muchas gracias, Margarita. Aquí estamos para poder acompañar en Yo Pude, Tú Puedes.
Gracias, gracias.
Así se llama el podcast, ¿verdad?
Se llama el podcast, claro, Mario. Y te voy a contar un dato curioso antes de que empecemos. Tenemos el mismo cumpleaños, 28 de diciembre.
Sí, le decía al productor que tenemos exactamente una diferencia de 30 años.
Sí, exacto.
28 de diciembre de 1972, 28 de diciembre de 1940.
¡Qué belleza! ¿Verdad? Allá en Chile se celebra el Día de los Inocentes ese día, ¿o no?
El Día de los Inocentes también.
En Colombia se celebra y se hacen muchas bromas. Entonces, cuando yo nací, a mí, para mi papá no creía que yo había nacido y no quería ir al hospital, ¿verdad? Así que es una historia bonita, pero bueno, no se trata de mí. Vamos a ese joven Mario soñador, ¿verdad? Porque ya cuando la gente se recuerda, ya nos acordamos de Don Francisco. ¿Cómo empezó ese sueño de ir a la televisión y ser un artista?
Yo diría que esto Ahora que tengo un terapista y converso con él, esto viene de mucho antes. Esto viene quizás de uno de mis primeros recuerdos de vida, donde yo tenía, calculo, entre 4 y 6 años. A veces en alguna entrevista digo 4, en otras 5, en otros 6. Así que voy a decir entre 4 y 6 años. En ese entonces no había televisión y a los niños nos llevaban a veces a tomar el té a un lugar donde había show. Yo me tocó en la primera fila con mi mamá y un mago me indicó a mí y me sacó sobre el escenario. Él me cortó este brazo, como digo, entre 4 y 6 años, y me lo empezó a alargar, alargar, y después me demostró que este brazo era más largo que el otro, hasta que finalmente me lo volvió a pegar, lo dejó en su lugar, me mostró que los brazos eran iguales y yo me senté. Normalmente, pensando yo con el tiempo, un niño de esa edad habría llorado, se hubiera asustado. Yo, cuando recibí ese aplauso final, estaba feliz. Y creo que ese fue el primer índice de que a mí me gustaba el escenario Y me gustaba el aplauso. Posteriormente, años después, cuando ya tenía como entre 9 y 11 años, para no equivocarme de nuevo, mis padres me llevaron a otro lugar a tomar el té y ya no me tocó en la primera fila, me tocó en cualquier fila. Y cuando yo vi al presentador, yo pensé, no le dije a mis padres, me gustaría estar ahí a mí presentando, no que el señor me presente a mí. Entonces yo creo que esos fueron los primeros antecedentes que indicaban que yo quería hacer algo con el escenario y con el aplauso, a pesar de que yo estudié una profesión totalmente distinta, porque yo soy técnico modelista. Técnico modelista es aquel que diseña la ropa para hombres, no para mujeres. Y cuando llegué en 1959, cuando tenía 19 años, a Nueva York, al Hotel Stanford, que todavía existe en la 32 y Broadway, actualmente es un hotel para coreanos, cuando yo fui Era un hotel para hispanos, muy barato, muy económico, porque yo era un estudiante. Fui a la Universidad Técnica a estudiar de técnico modelista. Al entrar me encontré con una radio muy parecida a la radio que había en mi casa, que era una Grundig alemana, con una diferencia: la mía tenía una tela y la de Estados Unidos tenía un vidrio. Cuando yo la encendí y vi que esto se veía y se escuchaba al mismo tiempo, Yo dije: lo que yo estoy estudiando es el ayer y este es el futuro.
Era una televisión.
Una televisión.
¡Guau!
Entonces ahí me di cuenta que había una televisión, no con la palabra televisión, sino que era una radio que se veía y se escuchaba. Mi mente cambió inmediatamente. Me dediqué mucho tiempo de estos 2 años que estudié en Nueva York a aprender la mayor cantidad de palabras en inglés, porque no hablaba inglés, a través de esto que era totalmente en inglés, en blanco y negro. Y cuando yo volví a Chile, estaban preparándose para el mundial de fútbol, que es en 1962. Y cuando comienza el mundial de fútbol, llega la televisión. Y yo digo, yo tengo que ir a la televisión. Y como tú preguntas si me costó, no me costó. Ayer nomás vi un video en que yo le digo a aquel director de la televisión Le digo que no me costó un año, como yo he dicho, sino me costó 11 meses para que me recibiera. Yo iba todas las noches con mi novia para que me recibiera ese director.
¿Y qué le querías decir?
Proponerle la idea de hacer un programa. Y el director inmediatamente me puso la mayor dificultad, me dice: si usted quiere hacer un programa, porque a todo esto, en medio de esto y con todos los antecedentes que conté, Yo además estudiaba teatro, ya llevaba 5 años estudiando para actor de teatro, de manera aficionada, por supuesto. Entonces, su director me dijo, el director del canal me dijo que usted era muy bueno, pero si usted quiere conseguirse un programa, se tiene que conseguir un auspicio. Claro, era difícil. La televisión transmitía a 20 cuadras a la redonda. Me pidió una cifra que, si la transformo en dólares, Me dijo $5.000, supongo, por programa.
En los '50, en los años '50.
En los años '62, pero no eran $5.000, digamos, yo lo puse en dólares, no me acuerdo cuántos pesos, pero $5.000. Y yo le traje después, al día siguiente, en que ya no lo esperé, sino que le golpeé la puerta de su oficina, le traje un auspicio de $500. Le dije: le traigo el auspicio. Me dice: $5.000, porque eso lo arreglaba el canal. No, $500. Y ahí me dio la oportunidad. Pero cuando tú me preguntas si tuve dificultades, a las 8 semanas me echaron.
Oh, wow. ¿Y qué pasó entonces?
Cuando me echaron, yo me deprimí mucho. Traté de juntar una cantidad de amigos que llamaran por teléfono al canal para decir que por qué no estaba yo, y ninguno se pudo comunicar porque los teléfonos no comunicaban, no contestaban. Los descolgaron los teléfonos. Pero dos días después apareció el director del canal y me dijo que había sido un error echándome, que la gente había llamado, cientos de personas pidiendo que yo volviera, y a la semana siguiente me devolvieron.
¡Qué bien! ¿Y el nombre Don Francisco dónde nace?
Eso viene antes. Mientras yo estudiaba teatro, yo en un club que se llama el Israelita Maccabi, un club judío donde yo hacía parte de unas veradas de los viernes en la noche, yo hacía un personaje que no hablaba bien castellano, igual que mis padres, que venían de Alemania, y hacía como lo que hoy día llaman un stand-up, todas las semanas hablando así, y a ese personaje yo le puse Francisco "Sissigen" González. Y la primera vez que me preparé para un concurso para contar chistes en una radio que se llamó la Revista Postal Telegráfica, Gané. Pero antes de entrar, el animador me pregunta cómo me llamo. Yo le digo Mario Kreutzberger. Me dice: "Con ese nombre no llega a ninguna parte, ¿no tiene otro?" Le dije: "Don Francisco". Él me anunció como Don Francisco, gané esa vez como Don Francisco. Y como supersticioso, primero puse mi nombre debajo de Don Francisco, después saqué mi nombre y quedó el puro Don Francisco.
Sí, qué bonito, qué bonito. Y ahora, ¿tus padres nunca se opusieron a este mundo de las tablas, del arte?
Sí, por supuesto que estaban muy preocupados porque La verdad es que en este ambiente, en este trabajo, poder destacarse uno en mil y poder vivir de esto uno en 100.000, sí, bueno, todavía pasa.
Claro, es una realidad. Qué bien, jóvenes hoy, papá, yo quiero ser youtuber, yo quiero ser cantante, y los papás se oponen.
Bueno, yo, por ejemplo, si me hubieran preguntado hace 30 años atrás, hubiera dicho, oye, con youtuber no vas a llegar a ninguna parte, ten una profesión. Yo diría que sería bueno tener una profesión, pero nunca dejar el sueño. El sueño tenerlo pendiente, como aficionado, como una segunda actividad, tratando siempre de que este sea la primera actividad, porque uno no puede colgar el alma sin hacer las cosas que uno quiere hacer.
Sí, de acuerdo, de acuerdo. Y entonces, ¿en qué momento empieza Sábado Gigante?
Sábado Gigante comienza después que esto, porque la vida está llena de coincidencias también, Cuando me echan, me retoman. Pero al fin de ese año, ya con más pena, el director del canal me dice: mira, tú no eres profesional de esto, este es un horario estelar de los domingos, te tenemos que dar algo, pero no te podemos dar el domingo de estelar porque tú has sido bueno, le haces mucho empeño. Mira, vamos a hacer lo siguiente: La televisión en ese entonces, que son los comienzos de la televisión chilena, estamos hablando 1963, transmitía de domingo a viernes. Los sábados era para limpiar los equipos. Sí, me dice el director: sabes una cosa, el sábado entre 6 y 7 de la tarde te vamos a dar una hora mientras se limpian los equipos, vamos a encender los equipos por una hora. Y me dieron de 6 a 7. Y yo lo que hacía, porque lo que me dejaron hacer, yo estaba vestido de domador y presentaba los cómics como La pequeña Lulu, como Tom y Jerry, esos cómics buenísimos. Poco a poco yo fui creciendo y fui inventando algo que no era autorizado en ese momento, que era hacer publicidad. Incorporé con humor cierta publicidad, y entonces el canal vio que me iba bien, entonces me dieron, en vez de 6 a 7 me dieron de 5 a 7, después me dieron de 4 a 7, después me dieron de 3 a 7, después me dieron de 3 a 8, de 3 a 9, hasta que terminé haciendo durante 20 años 8 horas en vivo el sábado en la tarde. Y el sábado se transformó en el programa más importante económicamente y en rating de ese canal. Como tú le pones aquí en tu Yo Pude, Tú Puedes, Yo pude, yo pude, porque a pesar de los esfuerzos, a pesar de la depresión que le produce a uno que lo echen, uno tiene que levantar su espíritu, empujarlo aunque esté deprimido, pero teniendo siempre un foco muy claro: ¿qué es lo que yo quería hacer?
Por eso crees que pudiste. Y venía la pregunta que tenía Mario, que mucha gente quiere aprender, dice: ¿cómo pudo él? Es que fueron 53 años de Sábado Gigante, es un Guinness Record, ¿verdad?
Sí. Bueno, yo creo que algo que me parece que fue muy importante es que yo, cuando vi la televisión, vi muchas horas al día para aprender inglés y vi muchos programas, y algunos de ellos me llamaron mucho la atención. Me llamaba la atención un animador que se llama Jack Parr, que hacía un programa de conversación. Art Linkletter conversaba con niños, Habían otros que hacían concursos. Entonces, cuando yo pude ya agrandar las horas del día sábado, empecé a tomar estas ideas pero transformarlas en 10 minutos, pues estas ideas duraban una hora. Yo las transformé en 10 minutos. Entonces yo hacía 10 minutos de conversación con niños, 10 minutos de conversación con adultos, 10 minutos de juego, 10 minutos de música. Así fui mezclando el programa y Y así se fue formando Sábado Gigante, que pasó a ser una idea original que finalmente es una copia de muchas ideas.
Claro, y son mentores. Es estudiar a los mejores en tu campo y dejar como que te mentoreen e irlo incluso mejorando.
Bueno, ahí tú dices una palabra que fue bien importante, y es que yo cuando estudiaba en el colegio no fui un gran alumno, como uno tiene que decir la verdad, porque yo sentía de que yo estudiaba cosas que a mí no me iban a interesar, que yo nunca iba a ocupar en mi vida. Pero cuando en la vida tuve que abrirme paso, ya sea como técnico modelista o como actor o como productor de este nuevo programa, ahí yo fui muy estudioso y me dediqué cientos de horas en estudiar diferentes programas Y muchas cosas que se habían escrito sobre concursos, sobre cómo hacer un programa de televisión, cómo triunfar en la vida, todo lo fui leyendo, lo fui estudiando, y de ahí fui sacando ideas. Porque yo pienso que al final, esto Yo Pude, Tú Puedes, eso es lo que tú pretendes, que a través de tu experiencia y otras experiencias que tú has acumulado a través de tus charlas, Se la entrega a este público para que ellos también tomen de eso lo que les sirva, saquen lo que no les sirva y agreguen lo suyo.
Exacto. Ese es un mensaje poderosísimo y se los está diciendo el mismo Don Francisco.
Pero ahora hay una cosa importante: no todos pueden ser Don Francisco, no todos pueden ser presidente de los Estados Unidos ni dueño de una compañía como Amazon, porque para ser exitoso en la vida Hay que ser exitoso en el campo en que uno pudo entrar y en el que uno se pudo desarrollar.
Sí.
Porque puede ser muy exitoso también un jardinero, porque es un muy buen jardinero.
Sí, claro.
Ahora, puede que una persona exitosa muy grande, cualquiera, sea muy exitoso en el campo laboral o profesional, si es un médico, y muy derrotado en su vida personal, porque es un mal padre, porque no es un buen esposo, porque no eligió una buena pareja. Entonces, también— El éxito no es una cosa, no es algo material y no es solo definitivo. Cuando uno busca el éxito en algo, después tiene que buscar el éxito en el total de la vida. Claro, no siempre se encuentra y no todo es perfecto, no todo es definitivo.
Eso es lo que te quería preguntar, porque don Francisco siempre está riendo, siempre está animándonos, siempre nos está alegrando la vida, pero Mario Eres padre, esposo, incluso en algunas entrevistas decías que tus amigos te decían Tristón. ¿Cómo manejabas ese balance de trabajo y de ser el que le alegra la vida a todas las familias hispanas y luego ser Mario?
Es que yo creo que se va produciendo una metamorfosis. Yo creo que la reina Isabel, cuando era una niña chica, no era igual a como fue durante el tiempo que ella fue reina de Inglaterra, en que tenía otra responsabilidad, otra altura, otra estatura, otros contactos, otras decisiones, se fue formando. Este animador que empezó igual a como era se fue transformando porque hubo dos personas que son distintas: el que está en cámara, el que tiene que hablar hoy día contigo, el hacerlo Necesita otra velocidad, necesita otra gestualidad, porque para la esposa de uno sería muy aburrido que uno estuviera: hola, ¿cómo estás? ¿Qué tal? ¿Cómo estáis? Ven para acá, un aplauso para ti por esa cena de hoy. No podría ser. Entonces se van separando estas dos personalidades a través del tiempo, y lo mismo te tiene que pasar a ti como conferencista.
Correcto.
Una es la conferencista, Que le pusimos aquí un nombre en inglés, le pusimos Margaret Pace Steps. Steps, steps, steps. Ahí está.
Sí, es verdad, es verdad. Y también en la entrevista te oía decir, a don Francisco no le puede doler la cabeza, don Francisco no puede tener, digamos, un desacuerdo con su mujer. A mí me pasa igual. Cuando tú subes a un escenario, y yo por eso les digo a todo el mundo, yo no soy santa, porque yo digo, después me ven por ahí mal parqueada y dicen, véala, esa es la que enseña inteligencia emocional y véala ahí de mal genio, ¿verdad? Entonces entender también esa parte humana, pero que cuando uno está frente al público uno está dando una versión—
Y en mi caso, en mi responsabilidad, yo he tratado siempre de dar al máximo lo mejor de mí al público, entregarle mi mayor conocimiento, mi mayor esfuerzo, mi mayor trabajo. Siempre lo hice. Pero lo que tú explicas, y vuelvo a la reina Isabel, nadie se imagina a la reina Isabel sentada en el baño o transpirando. Puse como la reina, puedo decirte el presidente de EE.UU., el papa o cualquiera, porque la investidura hace que uno se transforme en un personaje, pero detrás del personaje hay una persona.
Así es.
Yo ni siquiera me siento igual en mi casa a como me siento para conversar contigo, a tal punto que me pusieron aquí atrás para estar más derecho, porque si estuviera en mi casa estaría así hablando contigo. Sí, pero eso sería muy aburrido para la gente. Perderíamos mucha gente que nos está viendo y escuchando. Total, es bueno explicarlo porque es una realidad, pero no es una mentira. No es que yo esté entregando algo en lo que no creo, en lo que no estoy convencido. Todo lo contrario, es lo mismo en lo que yo creo, en lo que estoy convencido, en lo que creo que hay que entregar, pero con el esfuerzo con todo el talento posible para llegar a ese público que nos está viendo, escuchando, o en una sala de teatro nos está aplaudiendo.
Claro, pero es que es como un médico. El médico puede bailar el viernes con la esposa, pero cuando entra a un quirófano tiene su gabacha de médico y tiene, digamos, ese sombrero, ¿verdad? Cada cosa en su lugar.
Exacto.
Tu papá fue a un campo de concentración nazi. Yo no sé si tanta gente sabe esto. Sé que también él no lo hablaba mucho.
No lo hablaba, a tal punto que yo hice una vez, en homenaje a él, un documental privado, por supuesto, que se llama Testigos del Silencio, porque yo recorrí todos los campos, hablé con mucha gente, y la mayoría de los parientes de estas personas nunca supieron lo que les pasó a sus abuelos, a sus padres, porque ellos no quisieron hablar de eso, porque era algo muy doloroso. Y recién ahora, último, en el último libro que escribí, con ganas de vivir. Y pude yo cerrar ese ciclo a través de Marcelo Amunati, que tú conoces, que es productor de este programa, quien siempre me peleaba de que mi padre no había estado en Bergen-Belsen, que era la información por parientes que yo tenía. Y él encontró el día que entró, el día que salió, en el campo de concentración de Buchenwald, que es un lugar pendiente que yo tengo por visitar en honor a mi padre.
Sí, qué fuerte, ¿verdad? Eso le da a uno perspectiva también de apreciar. No sé si tu papá les daba mucha perspectiva en el sentido de somos libres, tenemos tales y tales. A veces yo digo bromeando, Mario, uno a veces es como el tamal, cuando está bien está mal, ¿verdad? Y se queja mucho. No sé si tu papá tendía a darles mucho esa perspectiva del agradecimiento, de pronto por lo que él vivió.
No, mi papá decía que no había que que no había que olvidar, pero que no había que odiar.
¡Qué bonito!
Y bajo ese principio yo siempre seguí en la vida, honrando a él de parte de esa historia, que solo supe concluirla después de que él ya no estaba, porque además mi padre estuvo más tiempo que su memoria. Por lo tanto, muchos años yo no pude conversar con él, porque su memoria se había ido y su cuerpo se había quedado. Entonces, en honor a eso, yo seguí eso, y en honor a eso hago también este trabajo, este oficio de entregar lo mejor de mí. Este programa que hago en CNN lo hago de la mejor manera, con todo mi esfuerzo, para entregar al público cosas que le pueden ser interesantes, a veces solamente entretenidas, pero a veces también un aporte a sus vidas. Y lo mismo hice durante los años que hice Sábado Gigante, porque hice un programa de entretención pero con contenido. Y lo mismo hice en los otros programas que tuve la oportunidad de hacer, tanto en Chile como aquí en Estados Unidos, donde hice Don Francisco te Invita, Don Francisco Presenta, que eran programas de conversación.
¿Siempre tienes metas?
Eso es lo más importante en la vida, en mi opinión. Hay que tener siempre una meta. Yo tengo una meta diaria, una meta semanal, una meta mensual, una meta anual, y antes tenía una meta a más adelante. Hoy día no puedo tener esa meta porque no sería, no sería lógico. Mis metas son más cortas y cada vez que voy saltando una meta me voy poniendo otra meta.
Exacto, el ser humano que no tiene metas se muere, se deprime o se autodestruye.
Exacto, y yo ahora estoy por Crear una infraestructura, un club con personas mayores para poder informarlas, entretenerlas, y también relacionarlas con las otras generaciones, que son sus hijos, sus nietos, el público en general. En eso estamos.
Ese es el nuevo proyecto.
Ese es un nuevo proyecto que tenemos para el 2024.
Me encanta. Yo creo que eso es lo que te mantiene esa mente tan brillante y tan clara. Siempre digo que el que no tiene metas, que no haga nada, porque ya llegó, ¿verdad?
Sí, pero como tengo malos antecedentes, por los antecedentes de mi padre, tengo que aprovechar cada día, cada mañana, y serán mis colegas y serán también mis familiares los que me indicarán un día y me dirán, como dicen los lecheros en rojo en las esquinas peligrosas de los Estados Unidos, stop. Si me lo dicen, I'm gonna stop. Sí, voy a parar. Si no me lo dicen, para adelante voy a seguir. Sí, hasta donde dé la camioneta.
Sí, me encanta, me encanta. Ahora, hay una parte que no sé si todo el mundo en Latinoamérica, sé que en Chile la conocen, pero yo te conocí hace unos años. Yo vine a Miami a un entrenamiento del Teletón porque yo vivía en Nicaragua, mi esposo nicaragüense, y era presentadora del Teletón, y a mí me conmovió mucho oírte Porque nunca me lo imaginé. Para mí, Don Francisco era una persona de entretenimiento, de risa, ¿verdad? De otra cosa. Cuéntanos un poquito esa parte humana y cómo nace el Teletón.
Bueno, hay un momento en que este éxito va transformándose también en un éxito económico para mí, con respecto al tipo de vida que yo siempre esperé tener. Eso, como decía un cantante popular chileno, para recordarlo, que se llamaba Salo Reyes, dice: Yo no me cambio de barrio, yo me cambié de barrio, me cambié de casa, me cambié de auto, y sentí siempre que ese cambio se lo debía a la gente, que no eran los patrones de las empresas para los que trabajaba ni los dueños de aquellos conglomerados, sino que yo le debía al público lo que el público me había dado a través del respaldo del aplauso y de la sintonía. Empecé a buscar muchas fórmulas y encontré que en Chile, en ese entonces, por allá 1976, teníamos, por casualidad me di cuenta que teníamos muy poca atención para los niños discapacitados. Y entonces en 1978, justo este año, el 10 y el 11 de noviembre, a través de la televisión chilena unida, Esto en cadena nacional, vamos a hacer los 45 años de la Teletón. Y de haber soñado en arreglar una vieja casa de una calle de Santiago, hoy día, 45 años después, nos encontramos con 14 institutos, 14 hospitales de rehabilitación, más 2 que están en construcción, que serían 16, 130.000 familias atendidas, un país unido frente a esto, y le hemos dado visibilidad a la discapacidad. Y eso para mí ha sido un aprendizaje anual que me ha transformado también como ser humano. Y seguramente cuando yo fui a esta reunión que tuvimos en Miami, yo les entregué todo mi conocimiento, toda mi experiencia, todo lo que yo había vivido hasta ese entonces. No sé hace cuántos años sería esto, 20 años atrás.
Yo no me acuerdo, por ahí 12 tal vez. Creo que fue como en el 2010, sería.
Podría ser.
Podría haber sido, sí.
Podría ser.
Sí, sí, sí.
Entonces yo ahí, una de las cosas que explicaba, en primer lugar, era cómo llegar a la gente, lo que yo había aprendido cómo llegar, y especialmente en el lenguaje que tienen que usar los profesionales.
Sí.
Por ejemplo, que de repente un profesional para decir algo lo rellena de palabras, dice: muy buenas tardes, aquí nos encontramos con Margarita Pasos para hablar con ella, Todo eso está de más, porque lo que habría que decir es: estamos con Margarita Pazzo, a quien le voy a preguntar tal cosa. O sea, el decir la menor cantidad de palabras con la mayor cantidad de conceptos, y no la mayor cantidad de palabras con la menor cantidad de conceptos. Sí. Y el valor de los silencios, lo que acabo de hacer, porque inmediatamente después de un silencio hay un toque de atención de todos: ¿qué pasó? Y entonces lo que dices después del silencio es muy importante. Estoy dando un ejemplo. Me imagino que esos eran algunos de los puntos de los cuales yo hablaba en esa reunión.
Pero es muy poderoso porque hoy en día mucha gente, antes para ser Don Francisco eras 1 en 100 millones. Ahora las redes le permiten a la gente compartir su contenido. Y esto es muy valioso, el silencio, el tener contenido. Yo molestando, ir al grano como el dermatólogo, ¿verdad? Y no quedarse como— Dando muchas vueltas, pero lo que más nos compartiste en ese evento fue el corazón. Nos contaste de una familia, creo que viste que tenía un niño amarrado porque el niño tenía tal vez alguna enfermedad mental y se les escapaba. A mí me conmovió mucho las historias que nos contaste ahí.
Sí, cuando yo me di cuenta que había que hacer algo con niños era cuando yo estaba haciendo un reportaje por un lugar que hoy día está totalmente habitado, que en ese entonces se llamaba los Campos de Ahumada. Y vi a la distancia debajo de una higuera un perro amarrado. Y cuando me acerqué vi que no era un perro, era un niño que lo tenían amarrado de aquí. Entonces yo con furia, digamos, golpeé en la puerta que había de esa casa que estaba detrás de la higuera y no salió nadie. Del fondo del campo venía una señora que se dio cuenta que yo estaba muy enojado porque mi hijo, que ya tiene casi 60 años, en ese entonces tenía la misma edad de ese niño. 8 o 9 años. Le dije: ¿cómo era posible? Me dice: mire, tengo 4 niños, más son pequeños, mi marido tuvo un accidente en un tractor, se dio vuelta, está en el hospital. Si yo dejo a este niño, que este niño no sabe lo que hace, me puede ahorcar a uno de los niños. Yo tengo que trabajar, cosechar en el campo, si no se echan a perder las hortalizas nuestras. Y me di cuenta que ahí había un problema con niños. Yo no sabía qué, porque al principio uno hace cosas sin tener toda la información, pero poco a poco lo inteligente es ir consiguiendo la mayor información. Por eso que yo digo que la preparación es la base de la improvisación.
Sí, qué bonito. Bueno, ahí lo tienen, muchas, muchas claves para el éxito, señores. La claridad, las metas, el amar tu arte y estudiar a los mejores, el tener un propósito profundo, ¿verdad? Y nunca, cuando uno llega a una meta, siempre hay que trazarse otra. No es gratis el éxito, de Mario Kreuzberger, Juan Carlos Sanchez Balza, un último mensaje de Yo Puedo, Tú Puedes para nuestra comunidad.
Bueno, decir que en primer lugar no hay que deprimirse por la situación que uno vive, porque si yo me hubiera deprimido cuando mis padres llegaron a una ciudad hacia el sur de Chile tal que ahí vivíamos en condiciones muy modestas y seguramente yo no tenía lo que tenían otros niños, me podía haber deprimido, pero al contrario, yo estaba muy contento con lo que tenía Y quería seguir surgiendo, me imagino, porque en ese entonces no sé exactamente lo que pensaba. Por eso yo, al decir esto, lo digo para personas que están escuchando, que se encuentran en una encrucijada difícil, y dice: ¿por qué a mí? Es que a todos nos pasan cosas difíciles en diferentes campos, y todos tenemos que salir adelante. Hay algunos que salen más adelante, otros menos adelante. Por eso se habla de la carrera por la vida. Porque no todos llegamos ni salimos en el mismo punto.
Sí, Mario, Don Francisco, muchísimas gracias. Y ahí lo tienen, no es lo que nos sucede en la vida, es cómo reaccionamos a lo que nos sucede. Y nosotros siempre estamos en control del significado que le damos a las cosas. Nos vemos pronto en un capítulo más de Yo Pude, Tú Puedes. Maestro, gracias, qué honor.
Muchas gracias.
Gracias por unirte a un episodio más del podcast Yo Pude, Tú Puedes. Espero que lo hayas disfrutado. Me aseguro de leer todas las reseñas de mis podcast, así que si tienes alguna pregunta para mí, déjame una reseña en Apple Podcast y me aseguraré de responderla en un próximo episodio. Hasta la próxima.
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