Cómo Poner Límites con Amor
19 Feb 2021 · 3 min
A mother working from home with two kids in virtual school explores how to set boundaries with love instead of anger. She argues that real change comes from self-compassion and saying no, then offers concrete tools: clear rules with consistent consequences instead of yelling, support from your partner or family, and small acts of self-care to avoid burnout.
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Creo que me tomo muy a pecho las cosas que hago, siento que yo soy la víctima de todo, no me queda tiempo para mí, me desquito a veces con mis 2 hijos y aunque no quiero vivir así, siento que me hacen falta herramientas para mejorar mi conducta. Soy consciente de mi problema, pero estoy metida en un círculo vicioso. Tengo una empresa y a mis 2 hijos en clases virtuales que me consumen mucho, mucho tiempo. Si tú sigues buscando afuera de ti la solución a tus problemas, vas a seguir teniéndolos, porque la solución está adentro. Los problemas se causaron adentro y se van a solucionar adentro. Tienes que empezar a aprender a hablarte de una manera más misericordiosa, verdad, con más amor. Tienes que aprender que tienes derecho a decir no y a poner límites con amor. Como madres, padres, a veces sentimos que no le podemos decir que no a un hijo y porque somos mala madre o mal padre. Tú tienes derecho a decir no, decirle mis amores, yo necesito esta hora para mí, voy a ver una película, voy a leer un libro, voy a meditar. Obviamente no sé qué edad tienen, si son son muy chiquitos es más difícil, pero a lo mejor tienes que buscar apoyo. Si tienes una pareja, de tu pareja. Si tienes tus padres, de tus padres. Si no, de algún cuidador, ¿verdad? Uno tiene que buscar un espacio para uno también. Miren, padres, madres de familia, uno tiene derecho a decir no, uno tiene derecho a cambiar de opinión, y uno necesita, ¿verdad? Poner límites con amor, no límites con rabia. Cuando tú le gritas a un hijo, no lo estás formando, lo estás deformando. Sí, entonces miren, miren las contradicciones que hacemos a veces como padres. Gritamos, después nos sentimos arrepentidos y entonces le damos permiso. Le estamos enseñando todo patas arriba a nuestros hijos. Es no gritar y es con todo el amor decirle: no, mi amor, ya te dije que no vas a usar el teléfono, y si me vuelves a preguntar te lo voy a quitar. Es con amor, pero eso, y si lo vuelve a preguntar se lo quitas. Y si la persona grita o patalea, dice: tú te lo quitaste solo porque yo te di la regla clara. Sí, con los hijos hay que, a los hijos hay que educarlos a punta de consecuencias, no de gritos ni de humillaciones. Reglas claras conservan amistades. Tú no puedes entrar a un partido de fútbol si tú no sabes cuáles son las reglas, ¿verdad? Y a veces nuestros hijos no entienden cuáles son las reglas. Entonces tú le dices: mira, mi amor, la regla es esta: a las 8 de la noche tú te acuestas, te lavas los dientes, y si no lo has hecho, mañana no vas a jugar con el Nintendo, digamos, sin rabia. Si no lo hizo, le dices: perfecto, mi amor, mañana no hay Nintendo, mañana no llores ni patales. Y cuando venga a llorar, porque le ponen a uno esos ojitos, ¿verdad? Como el gato con botas. Tú le dices: no, mi amor, no puedo dártelo porque yo te amo, te quiero, y precisamente porque te amo y te quiero tengo que cumplir con la consecuencia, porque el mundo allá afuera te va a dar consecuencias. Sí, y eso es bien importante. Entonces, haz las reglas con tus hijos, diles cuáles son las reglas, cuáles son las consecuencias, y ponle límites con amor, verdad, no con rabia, porque entonces los deformamos en vez de formarlos. Listo, un beso.
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