In this Spanish‑language self‑help podcast, the hosts discuss personal experience overcoming panic attacks and present a step‑by‑step toolkit. They begin by explaining that panic attacks stem from an over‑active sympathetic nervous system (“the anti‑sympathetic”) and describe a physiological reflex: immersing the face in cold water and holding the breath triggers the parasympathetic response, slowing heart rate and improving oxygenation. They then outline practical habits – diaphragmatic breathing (inflating the abdomen), warming the hands, avoiding stimulants such as caffeine or energy drinks, and using calming agents like chamomile tea, lavender tea, or essential oils. Cognitive techniques are introduced: writing down automatic negative thoughts, questioning them, and replacing them with affirmations and visualizations of inner peace. A concrete daily routine is recommended: two‑minute breathing sessions three times a day (morning, afternoon, night) with a specific inhale‑hold‑exhale pattern. The hosts share a psychological reframing tip from a therapist – “you won’t go beyond the floor” – encouraging listeners to consider the worst‑case scenario, realize it’s not fatal, and let go of catastrophic thoughts. Finally, they reflect on long‑term results: after years of consistent practice, the speaker no longer experiences panic attacks, emphasizing that regular mental‑training, like brushing teeth, is essential for maintaining a calm mind.
Chapters
Cuando tú tienes un ataque de pánico, lo que tienes es una sobreactivación de tu sistema nervioso simpático, que yo le digo el antipático, ¿verdad?
Porque simpático no tiene nada.
Entonces hay un reflejo que tenemos los mamíferos, que si tú te pones hielo o agua helada en la cara y sostienes la respiración por un minuto, lo que aguantes, en ese momento tu mente piensa que tú estás sumergida debajo del agua y te va a bajar, te va a calmar el sistema parasimpático. Porque el ataque de pánico, se te dilatan las pupilas, el corazón se acelera, ¿verdad? El oxígeno, empiezas a respirar corto, entonces te empiezas a marear porque te falta oxígeno en el cerebro. Entonces, cuando tú haces eso, todo se regula.
El corazón empieza a bajar de velocidad, ¿verdad? Te ayuda a oxigenar mejor y te calma.
La respiración diafragmática, que siempre respirar inflando el estómago, calentar las manos. Calentar las manos calma el sistema nervioso simpático. La gente que está con ansiedad no debe tomar nada que sea estimulante. Ni cafeína, ni Red Bull, nada que sea estimulante.
Eso te va a dar más ansiedad, ok.
Todo lo contrario, tómate tu tecito de manzanilla, tu tecito de lavanda, oler aceites esenciales de lavanda calma el sistema nervioso simpático. Y sobre todo, matar esos penas, esos pensamientos negativos automáticos. Escríbelos y cuestiónalos, y empieza a hacer tus afirmaciones. Cuando yo respiraba decía mucho paz interior, entonces empezaba Paz interior.
Y cuando suelto, suelto toda la tensión, suelto.
Ahora, yo te recomiendo hacer esto por lo menos 2 minutos en la mañana, 2 minutos en la tarde y 2 minutos por la noche. Respiras inflando el estómago por la nariz, mantienes 3 segundos y luego botas por la boca.
Y cuando botas, siente cómo se va todo el estrés, sale, dices suelto, suelto, y dejas ir, ¿verdad?
Te voy a decir algo que a mí me ayudó mucho cuando tenía pánico. Una psicóloga me decía: Margarita, del suelo no pasas. A veces A veces pensar qué es lo peor que te puede pasar y darte cuenta que no es tan horrible te quita el miedo, porque yo pensaba que era un infarto, que me iba a dar un derrame y no, me decía: es un ataque de pánico, no te va a pasar nada, lo peor que te puede pasar es que te tiras al suelo a llorar, pero de ahí no pasas, ni te vas a morir, ni te va a dar un infarto.
Entonces yo empezaba a respirar y yo decía: estoy bien, tranquila, ya va a pasar, ¿verdad?
Es increíble el poder que tiene la mente, entonces la vamos calmando y la vamos entrenando, y a medida que tú vas haciendo esto, acuérdate, vas formando nuevos caminitos y cada vez es más fácil.
Hoy yo que ya tengo 20 años de estar practicando esto, yo no recuerdo haber tenido nunca más un ataque de pánico, pero fue un proceso, ¿verdad?
Fue un proceso que primero de pronto me empezó a dar menos y de pronto de un día se me quitó. Y asumo que ya mi mente se conectó bien. Dedícale tiempo, así como dedicamos tiempo todos los días a lavarnos los dientes o a peinarnos, hay que dedicarle tiempo a nuestro centro de mando, que es la mente, a respirar, a afirmar, a visualizarnos en paz, a estar tranquilo.