Cómo volver a empezar - Con Inger Devera
7 Mar 2022 · 34 min
In this episode of the "Yo Pude, Tú Puedes" podcast, host Ingrid interviews Venezuelan dancer, entrepreneur and mother Inger Devera, founder of the wellness community La Tribu Esencial. The conversation weaves through Inger’s personal history—her unique name, upbringing by strong women, and a public separation from a well‑known partner—into the resilience strategies she used to rebuild her life. Inger describes how she reframed the end of a relationship as a new beginning, drawing on a Tony Robbins book and a personal mantra that "you decide if it’s the end or the beginning." She recounts navigating intense media scrutiny during the pandemic, choosing to protect her children by staying out of the spotlight. The dialogue explores the challenges of single‑parent migration in Miami, juggling household duties, childcare, and entrepreneurship without external help, and how she adopted time‑blocking and prioritization to manage her responsibilities. Inger highlights the role of La Tribu Esencial, a community of women focused on natural wellness, and credits mentors like Margarita Pazos and her sister for emotional support and skill‑building, especially in overcoming fear of live video. She shares mental tools for anxiety—"one day at a time," "everything will be okay," and "don’t waste your pain"—and emphasizes spiritual faith and a supportive network as essential. The episode closes with Inger’s empowering message that anyone can transform a painful ending into a new start by seeking tools, community, and a positive mindset.
Chapters
Bienvenido al podcast Yo Pude, Tú Puedes, el podcast número 1 para personas que buscan orientación e inspiración para lograr lo que se propongan en la vida y los negocios. Empecemos, amigos. Como siempre, invitadas de lujo, y la que les traigo hoy, la que les traigo hoy, voy a leer su presentación porque todo lo que yo diga se queda corto. Bailarina, empresaria, mamá, Fundadora de La Tribu Esencial, que es una comunidad que promueve la vida saludable, y quien comparte 3 preciosos hijos, preciosos, tienen que verlos para que la sigan en las redes, con el cantante venezolano Nacho Mendoza. Ella nos va a hablar de resiliencia, de cómo creer en ti, vencer los miedos y lanzarte al agua para lograr tus sueños. Ella es nuestra queridísima venezolana Inger Mendoza. Bienvenida, Inger, ¿cómo estás?
Hola, ¿todo bien? Gracias por la invitación. Gracias, Ingrid. Me encanta estar aquí contigo, que te admiro tantísimo.
Ay, yo te admiro más, ¿verdad? O sea, mira, yo les cuento aquí a nuestros escuchas, yo tuve mi hija mayor en Estados Unidos, y en Estados Unidos es difícil, porque sobre todo si uno no tiene familia, con una hija, pues al punto que me fui 17 años a Nicaragua, y tú tienes 3, Ingrid, 3. Estás en Miami, así que yo te— y además eres empresaria, de todo eso vamos a hablar. Empecemos con un dato curioso, tu nombre, porque es muy lindo. Ella en su Instagram dice: mi nombre es Inger, como finger pero sin la F. Explícanos de dónde viene tu nombre.
Bueno, mi mamá tiene un nombre súper, súper más raro. Mi mamá se llama Ingeborg, es un nombre escandinavo, y ella sufrió toda la vida con el nombre porque nadie le entendía. Entonces siempre en la universidad, en el colegio, cuando pasaban lista, era la del nombre raro porque nadie lo podía leer. Se escribe I-N-G-E-B-J-O-R-G. Para un latino eso no tiene sentido. Entonces ella quiso que yo no sufriera tanto y lo que hizo fue buscar una versión de su nombre que fuera más corta, pero igualito, nadie entiende mi nombre nunca.
Lo simplificaste muy bien, como Finger pero sin la F.
Después mi hermana fue y le puso Carolina. A mí me puso Finger y mi hermana Yo creo que ya dijo no, mejor no.
Pero bueno, eres única. Cuando uno dice Ingerthor, uno no sabe de quién estamos hablando. Yo creo que uno de tantos mensajes lindos que tú tienes es para las mujeres u hombres también que enfrentan una ruptura amorosa, ¿verdad? De repente tú tienes una pareja y te ves sola, ¿verdad? Y hay mujeres u hombres que tienen miedo como a empezar solos, a sentir que dependen de una relación, como que yo solo no voy a poder. Cuéntanos un poco de cómo tú superaste esto y qué consejo le darías a las personas que tienen ese miedo ahorita.
Bueno, fíjate que yo tengo un ejemplo muy fuerte de mi mamá y de mi abuela. Yo fui criada por mi mamá y por mi abuela, entonces no tengo como en mi mente esa idea de que sin una pareja no se puede vivir. Sino que yo vi a mi mamá desarrollarse, crecer, evolucionar ella sola, y a mi abuela aún más. Mi mamá se volvió a casar, tuvo otra pareja, tampoco funcionó. Pero mi abuela, que fue quien me crió, quien estaba más presente para mí, yo nunca la vi con nadie ni necesitando estar al lado de alguien ni nada, ¿no? La vi siempre trabajar. Ella tenía una Todavía existe una tienda de juguetes en el aeropuerto. Y pues para mí ella era una mujer trabajadora que no necesitaba de nada ni de nadie para estar feliz y tranquila. Yo obviamente cuando uno se casa pues tienes toda la intención de que eso sea para siempre y yo soy bastante Disney, ¿no? Yo soñaba con mi final feliz, los abuelitos, todo este tema. Pero yo creo que hay un momento que ya hay que aceptar que quizás esa no es la historia que nos toca en este momento. Hay que aceptar que no todas las historias son iguales. Y yo ese miedo a estar sola no lo tuve. Yo tenía el miedo, era de: ¿Y ahora qué? Si mi historia no es esta, ¿ahora cuál va a ser mi historia? O sea, yo estaba casada con esa idea, ¿no? De que yo ya aquí me quedé y aquí ya vamos a estar para siempre, ¿no?
Sí. Y tú me enseñaste una frase muy linda. Me dijiste una vez: tú decides si es el principio o es el final. ¿Te acuerdas cuando me lo dijiste?
Sí, esa frase para mí fue un antes y un después, porque precisamente yo estaba en eso, ¿no? La historia que me estaba contando mi mente era que ya yo no iba a tener un final feliz, que esto no había sido un final feliz, que había sido un final terrible, que ya mi vida se había acabado, que ya ahora qué, ¿sabes? No era la soledad, sino la tristeza de la historia que terminó como yo no quería que terminara. Entonces recuerdo que venía en el tráfico y un muy buen amigo me había recomendado este libro de Awaken the Giant Within de Tony Robbins. Entonces venía, mientras estaba en el tráfico, lo agarré y abrí justo ese capítulo que empieza y dice así: tú decides si lo que estás viviendo es el final o es el principio de algo. Y yo, ¡ay! Me hizo clic de una vez. Yo dije, ¿por qué yo tengo que estar en el pensamiento catastrófico de que esto es un final y no lo veo como el principio de una nueva vida? No es la terminación.
O sea, tenemos un duelo, puede ser una relación, un trabajo que termina, Uno dice: se acabó mi vida, ¿verdad? En vez de decir: empezó la emprendedora que hay en mí, empezó mi vida así, empezó mi vida asá, ¿verdad?
Entonces, claro, no fue que fue de la noche a la mañana el cambio, pero fue como que una tablita ahí para yo agarrarme, para salir de donde estaba, que de verdad estaba en un hueco de tristeza y de eso, estaba en el final. Entonces ahí yo empecé a tener otro diálogo interno. Empecé, okay, ¿qué tal si pensábamos? Okay, no sucedió lo que pensabas que iba a suceder, pero lo viviste. Tú viviste lo que es estar en familia, lo que es estar papá y mamá y tus 3 hijos maravillosos. Ya viviste esta experiencia. No terminó como tú querías, pero todo termina al final, ¿no? Siempre todo va a terminar. Entonces esto terminó ahora y me da la oportunidad de vivir algo diferente. Voy a vivir diferente, voy a ver hasta dónde soy capaz de llegar yo sola con mis hijos. O sea, empecé a ver posibilidades de nuevas historias que también pueden tener un final feliz bonito. No tiene por qué ser el final de cuentos de hadas de Disney, sino bueno, ahorita me encanta que hay muchas historias nuevas.
Montones, Juan Carlos Sanchez Balza. Sí, y yo soy de las que siempre digo lo que no te mata te hace más fuerte. Siempre lo que no me mata te hace más fuerte. Ahora, para ti fue, yo diría, todavía un poquito más retador porque pues, migrante, tú eres venezolana, esto te pasa en Miami con 3 niños, como dije yo, o sea, en Estados Unidos a veces si uno no está rodeado de familia no es fácil. Y con los medios de comunicación, como tu ex es una persona pública, pues queriendo saber, me imagino, de cómo estás tú, cómo están tus hijos, entonces ¿sentiste miedo y cómo lo superaste?
Ahí sí, esa situación para mí siempre fue un poquito ajena, a pesar de estar involucrada de alguna manera con el mundo de los medios de comunicación. Yo siempre he sido como que me he escondido de eso, me he protegido de este mundo que no me termina de gustar mucho. Yo tuve la fortuna, y yo sé que para muchos fue una época terrible, pero quise ver como positivo que también se hubiera unido a esto la pandemia. Yo, al principio, mucha gente, mucha gente de los medios se comunicó conmigo, buscaban la manera de tener algún tipo de declaración de mi parte, que yo dijera algo, y yo quise mantener eso privado, sobre todo por respeto a mis hijos. No, mis hijos están en una etapa, sobre todo el mayor, en la que pueden, sus compañeritos le pueden decir cualquier cosa. Ya yo creo que había demasiado en los medios de aquel lado como para yo sumar también más, no. Yo quería que eso se acabara lo más rápido posible, no quería seguir alimentando este fuego que estaba por ahí.
Echarle leña al fuego, claro.
Y simplemente decidí alejarme y la pandemia para mí fue una protección muy grande, para mí y para mis hijos. A pesar de que bueno, fue emocionalmente mucho más duro porque estaba encerrada, resguardada con mis hijos. No tenía cómo, no podía ir a casa de mis amigas a drenar, no podía invitar a nadie para que se quedara con los niños y yo salir, no podía, tenía que estar allí. Estaba comenzando apenas la pandemia. Y me tocó disimular mucho lo que yo estaba sintiendo, pero tuvo ese lado positivo de mantenernos alejados de todo, de los medios, de la gente, no solamente en los medios, sino las personas que nos conocen por el tema de las redes. Pues nosotros estamos en una comunidad de venezolanos además, entonces claro, salimos y la gente sabe lo que está pasando y nos reconoce. Y yo siempre voy a agradecer a esa protección que nos dio la pandemia de eso. No, estuvimos 9 meses protegidos de lo externo, y mis hijos sobre todo.
Te estás dando un mensaje muy poderoso ahí. Hay que entender que cuando papá y mamá dicen, ok, esto no funcionó, el problema es entre papá y mamá. Porque hay mamás o papás que lamentablemente vienen y le hablan mal a sus hijos. Es que tu papá me hizo esto, es que tu mamá me hizo aquello. Y tú no puedes olvidar, hey, un momentico, esta persona es el padre de mis hijos, mis hijos lo van a querer y lo van a adorar toda la vida. Me parece que le estás dando aquí un mensaje muy bonito a todas las parejas que en algún momento pues no funcione, evitar eso, porque eso al que le hace daño es al niño. Si tuvieras salido, desconozco, y tú sabes que eso nunca ha sido nuestra conversación, desconozco si ustedes son amigos, no, eso no, pues no, no es el interés ni de esta entrevista. Pero jamás te he oído a ti una mala palabra del papá de tus hijos, y eso es un ejemplo muy lindo para todas las parejas, ¿verdad? Porque el daño es para los niños.
Eso, y siento que, bueno, yo, quienes me siguen, yo siempre digo que yo soy mamá gallina. Para mí, mi prioridad son ellos. Yo, mis hijos fueron una decisión que yo tomé y es mi responsabilidad, pues brindarles a ellos el ambiente más sano posible en todo sentido. Uno siempre va a cometer errores y siempre al final vamos a ser culpables de algo, de algo que hayamos hecho o dejado de hacer, pero siempre pienso en ellos primero, cómo les va a afectar a ellos cualquier paso que yo vaya a dar. Y bueno, y en esta ocasión pues mucho más, ¿no? Por eso mismo, por el tema de los medios, que los medios no miden, no se dan cuenta de que ahí personas involucradas que de pronto no saben cómo procesar toda esa información que ellos dicen sin pensar si es real, si no es real.
Entonces bueno, a veces es algo sin confirmar ni siquiera, ¿verdad?
Sin confirmar, sí. Entonces yo, mientras mis hijos sepan lo que sucedió y que estén claros ellos, yo no necesito aclarárselo más a nadie ni decir nada. No creo que sea Necesario. Yo me he mantenido lo más positiva posible en mis redes. Hay mucha gente que piensa que yo no pasé por nada malo, sino que de un día para otro yo ya estaba feliz. Pero yo creo que yo lo que hice fue mostrar esos momentos felices que yo sentía. Porque uno está como en una montaña rusa, ¿no?
Sí.
Estás como abajo, abajo, abajo, y cuando ya logras salir un poquito es como un evento. Entonces cada vez que yo sentía que estábamos en un lugar chévere todos, pues trataba de demostrar eso a nosotros. Eso no quiere decir que no la hayamos pasado no tan bien, también bastante en muchas ocasiones, pero bueno, prefiero quedarme con lo bonito, con los triunfos.
Qué lindo, hermoso. Y ahora estás con tu socia Mavi ayudando a un montón de mujeres a través de La Tribu Esencial. Es como que yo siento, además del propósito de tus hijos, que es enorme. Ustedes tienen que seguir a Inger, los que no la siguen, porque tiene millones de seguidores. Esa calidad de mamá, esa dedicación, a mí me encanta. Y yo le digo, ¿cómo haces tú para estar bonita? Porque eso toma tiempo. Para ser mamá de 3, porque eso toma mucho tiempo. Para ayudar mujeres, para ser emprendedora. O sea, ¿cómo manejas tu tiempo?
Mira, yo ni sé. Lo de estar así, esto es para ahorita. Porque después entonces estoy—
después momma, mamá.
Estoy en la casa porque yo me encargo de la casa también. Yo hago todo, cocino, limpio, estoy pendiente de los niños. No tengo ayuda. Hay gente que piensa que yo tengo ayuda acá, pero la pandemia también me trajo a mi hermana. Gracias a Dios está conmigo desde esa época. Se vio forzada a venir para acá. Y me acompaña, pero bueno, ya tiene también, ella tiene 30 años y está haciendo su vida y está trabajando y todo esto. Entonces me acompaña, pero la mayor responsabilidad de la casa la tengo yo más los niños. Y de verdad no sé ni cómo he logrado hacerlo. Yo confío mucho en Dios y me dejo llevar por él y sé que Que donde él me ponga, pues voy a estar bien. Hay algo que escuché que me encantó también, que dice que uno tiene que florecer en donde papá Dios lo siembre, que para que tú puedas pasar de donde estás sembrado a otro lugar, tienes que florecer. Ahí te está diciendo, mira, aquí es como pasar la lección. Entonces yo estoy en la casa y muchas veces uno le hace como el feo al trabajo del hogar, como que Sobre todo a mí, que me criaron para trabajar, para estudiar, para ser independiente. Mi abuela no me dejaba tocar ni un plato para lavarlo. Yo no, yo no voy a ni tocar la lavadora.
Era matriarcado aquello, ¿verdad?
Ella sí, ella era la dueña y señora de la cocina, de la casa, de todo. Yo la princesa que no tocaba nada. Entonces ahorita me ha tocado asumir todo lo que yo nunca hice en mi vida. Lo hice desde que estaba ya casada. Pero ahorita es como mucho más abrumador todo lo que tengo que hacer. Entonces poco a poco he ido buscando herramientas para yo poder organizarme y entender que este trabajo de la casa y que le hacía como el feo es importantísimo, es importantísimo y es mi responsabilidad. Entonces lo tengo dentro de mi horario y todo, pongo en el horario mis horas de limpieza, mis horas de cuando lavo, cuando hago todo esto y lo veo como una empresa también. Sí, el trabajo del hogar es esencial, ¿no? Para—
Eso que tú estás diciendo se llama un bloqueo. Lo que tú haces es pones el día por bloques. Entonces tú pones, por ejemplo, de 8 a 9 pongo toda la ropa en el laundry, en la lavandería. De 9 a 11 hago el almuerzo, tal vez. Estoy dando un ejemplo. De 11 a 1 recojo a los niños. Yo sé que Inger siempre me dice, de tal hora a tal hora estoy en las actividades de la tarde de mis hijos, a esa hora no cuentes conmigo. Y eso Eso le sirve a cualquier persona, mamá o no mamá. Un vendedor puede decir, ok, de 8 a 9:30 llamo clientes, de 9:30 a 11:30 mando facturas, ¿verdad? Y de 11:30 a 12:30 arreglo la casa o me preparo el almuerzo. Entonces, cuando lo tienes por bloques es mucho más efectivo.
Es importantísimo porque ahorita que me estabas diciendo lo de la tribu, la comunidad, que es una comunidad de bienestar, pero es una red de mercado, ¿no? Cuando yo empecé, y eso fue una revelación reciente, yo decía: no, yo tengo todo el tiempo para esto, todo, todo el día. ¿Cuánto tiempo tienes tú para dedicarle a esto? Todo, todo el día. Entonces al final yo decía: ya va, pero la casa un desastre, tampoco hice esto, pero entonces ando corriendo todo el día. Hasta que dije: ya va, no, no, yo no tengo todo el día, es mentira, yo no tengo todo el día para eso, yo tengo otras cosas que hacer. Y eso, poner por bloques de verdad y visualizar que cómo es tu día, te permite pues ver de verdad cuál es el tiempo que tienes para efectivamente dedicarle a cualquier otra cosa, ¿no? Sí. Y una vez que ves ese tiempo, pues allí entonces defines qué vas a hacer con cada una de las poquitas horas o muchas que tengas para dedicarle a cualquier empresa, pues cualquier emprendimiento que quieras hacer. Sobre todo las mamás, eso, nosotras tenemos que ponernos horarios.
Sí, y simplificarse. O sea, una de las claves del éxito del manejo del tiempo es simplificarte. Tú dices, estas son las 3 o 4 cosas importantes en mi vida And that's it. Y eso tú hablas con Inger y ella te dice, es su bienestar, son sus hijos primero, ¿verdad? El bienestar de ella, la tribu esencial, porque entonces si uno quiere hacer de todo, termina haciendo de todo y no haciendo nada bien. Entonces simplificarse y decir, este es espacio para esto, esto es espacio para eso, ¿verdad? Que eso es muy importante.
Es muy importante, es el foco, ¿no? Enfocarse en hacer una cosa para que logres que esa cosa salga bien. En algún momento yo Supongo que cuando ya esté andando con mejor marcha todo lo de nuestra empresa, pues ya uno puede empezar a ver la posibilidad de hacer otra cosa. Pero eso, pretender hacer todo a la vez, pues no tiene sentido. Uno quiere hacer ejercicio y entonces también estar, tener la casa perfecta y estar bien arreglada y ser una súper mamá y también generar un dineral y tener tiempo para los amigos y también para viajar. Oye, hablando de estar bien arreglada, confiésame algo.
Ahora con el Zoom uno muchas veces se arregla de la cintura para arriba. No sé si a ti te pasa. Yo, si les muestro los zapatos, tengo los Converse y los jeans. Tú andas de Converse, yo ando con esto. Entonces tú me ves la camisa súper elegante, ¿verdad? Eso de cierta manera nos ha ahorrado mucho tiempo a las mujeres. Yo a veces me pongo a hacer un Zoom y me arreglo el pelo por delante y no me arreglo el pelo.
Yo también, yo también. Mi hermana dice que me visto semiformal.
Es que la mitad formal, la mitad informal. Que es solo este pedazo, no importa el pelo por detrás, no importa si estás de Crocs y de blue jeans.
Muchas veces he dado las clases de la tribu, que yo tengo esa responsabilidad de dar los entrenamientos al equipo. Y estaba en pijama abajo, y cuando, ay, voy a buscarles algo, y, verdad, no, no te pares porque estás en pijama abajo y aquí. Sí, sí, no elegante.
Se le olvida a uno, ya nos acostumbramos. Bueno, cuando yo la conocí te daba terror la cámara, créanlo o no. Mírenla ahora, es una tremenda comunicadora y entrevista en sus redes a personas de la talla de Marco Antonio Regil, Joko Kenji, Ismael Cala. O sea, vayan a ver todos los lives que ella hace en sus redes. ¿Cómo hiciste para vencer ese miedo?
Bueno, eso me ayudó una persona llamada Margarita Pazos. Eso fue gracias a ti. Yo, yo, otro regalo que yo recibí durante la pandemia fue precisamente La Tribu Esencial. Nosotros comenzamos en febrero y en marzo cayó la pandemia. Yo estaba en febrero en pleno apogeo de la separación, estaba con las emociones todas revueltas, la mente en cualquier lugar, y mi mejor amiga me dijo: "Mira, nos están ofreciendo esto, ya nosotros usamos estos productos, ¿te parece que entremos?" Yo le dije: "Mira, yo ahorita no tengo mente para nada de esto, ¿sabes?" pero me parece que se parece mucho a lo que a nosotros nos gusta, es un producto que va hacia lo natural, busca el bienestar, me parece bello. Además lo usamos, nos gusta, perfecto, pero yo necesito que lo hagamos juntas porque sola no voy a poder. Entonces comenzamos y esa comunidad, estar en contacto con este montón de mujeres, escuchar otras historias, me hacía sentir menos aislada y me hacía sentir que lo que yo estaba viviendo era algo bastante común, a pesar de lo de las diferencias que podía tener mi caso. Y era algo que además de mis hijos me hacía quererme levantar todas las mañanas y me hacía tener la mente ocupada en mejorar. Nosotras para ayudar a las muchachas que estaban uniéndose a nosotras, pues buscamos a la maravillosa Margarita Pazos para que nos hiciera una capacitación. Gracias a Janet, que fue que nos habló sobre ti. Hicimos esta capacitación y obviamente fue para nosotras también, ¿no? Nosotras estábamos aprendiendo y empezando. Y uno de los ejercicios, o sea, Margarita habló en ese momento sobre el tema de las historias y de mostrarse y de los miedos estos irracionales, ¿no? Y yo tenía un miedo irracional a hacer lives. Era completamente irracional. Y en ese momento como que tuvimos un breve intercambio de palabras, muy breve, pero las dos cosas que me dijo Margarita me hicieron ya decir, OK, ya basta. Se acabó este miedo, me lanzo como sea. Y en mi primer live lo hice sobre los aceites de una clase que ya había dado muchas veces, y lo hice en la cuenta de La Tribu, no la hice en mi cuenta, sino en la cuenta de La Tribu. Y dije, ah, mira, ya no me comió ningún tiburón, aquí no pasó nada, todo estaba aquí, yo puedo hacer algo más.
Todo estaba en la mente.
Y con eso, todo estaba acá. Yo te tenía aquí todo el tiempo. Cuando yo me paraba aquí al frente y decía que ya voy a empezar, aquí Margarita dijo que yo puedo y yo puedo. Y mi vocecita en ese momento era pues me lancé, mi primer live. Y de ahí pues ya se acabó. Ya ahora no hay quien me pare. Ahora hablo y hablo y hablo. Y fue gracias a ti. Yo siempre te lo digo que lo agradezco muchísimo porque he tenido conversaciones muy enriquecedoras gracias a ese empujoncito que me diste tú en esa capacitación. Y además ayudabas a muchas mujeres.
Lo que yo le decía a Inger, que muchos se estarán preguntando, pero bueno, es que mira, primero, la persona con la que uno más habla es con uno mismo, ¿verdad? Y esa vocecita, la loca de la casa, empieza: tú no puedes, tú vas a hacer el ridículo, porque le encanta a la loca de la casa colocarlo a uno. Y segundo, la cámara es un objeto inanimado. Así como a mí no me da miedo hablar frente a una taza de café, ¿por qué me va a dar miedo hablar frente a una cámara? ¿Acaso la cámara muerde, verdad?
Es todo mental. Esto fue exactamente.
Sí, y ahora nos reímos y yo me acuerdo esa cara de pánico y cuando ya te vi live me sentí tan orgullosa. De verdad que eres una mujer de mucho admirar, Inger, una mujer que ha tenido resiliencia. Miren, Inger nada en la vida lo que ha tenido se lo han regalado. Ella fue hasta payasita en fiestas infantiles, imagen publicitaria de más de 20 marcas, es emprendedora, es mamá, Por favor síganla, @ingerdevera, ¿verdad? ¿Así sales?
Sí.
@ingerdevera, síganla en las redes porque siempre está haciendo lives con gente muy interesante. Además, una persona sencilla de corazón porque ella, la gente la reconoce, o sea, la quiere. Ella es una celebridad también. A ella no le gusta esa palabra, pero la gente, a mí, yo hay gente que a veces voy por la calle y los venezolanos me abrazan y me dicen: yo te conocí por Inger De Vera. O sea, la gente te conoce. Quiere y te admira. Entonces, mucho, mucho de verdad que admirar de ti. Dos últimas preguntas: ¿tienes alguna afirmación, frase, oración, no sé, que te ayude en momentos difíciles?
Yo creo que la que me ayudó más a mí fue repetirme una y otra vez que todo va a estar bien siempre, que todo va a estar bien siempre, y lo de un día a la vez.
Un día a la vez, belleza.
Sí, yo también pasé por episodios de ataques de ansiedad y de pánico, y creo que eso era lo que me hacía regresar al presente, decir un día a la vez. Ya había un momento que estaba diciendo un segundo a la vez, un minuto a la vez, ya me iba así a lo más cortito del tiempo. Y lo de todo va a estar bien, y esa otra cosa, además de lo de apoyarse en personas que de verdad sepan decirte lo que necesitas oír, es tener algún tipo de apoyo espiritual también, sea lo que sea, en lo que ustedes crean.
Sea tu poder superior, sí.
Lo que sea. Para mí eso es otro regalo más que puedo sacar de todo el tema de este cambio que viví. Aprender a tener una relación más cercana con Dios. Eso para mí, o sea, si yo tengo que volver a pasar por lo mismo para poder recibir este regalo, lo pasaría 10.000 veces porque ha sido maravilloso, ha sido hermoso. Yo siempre, así, ¿crees en Dios? Sí, yo creo en Dios, y gracias a Dios, y sí, si Dios quiere, sabes, como que todo era así. Pero ahora, desde este momento, es mucho más cercano, y ese todo va a estar bien Viene porque sé que mi padre quiere lo mejor para mí y que jamás nada de lo que me suceda va a ser para mal, siempre va a ser para mi beneficio. Y así yo no lo vea en este momento, eventualmente voy a ver la bendición detrás de esa situación que haya tenido que pasar.
Porque eso, amor, yo, a mí me pasó igualito que a ti. A mí, a los ataques de pánico que me dieron, que fueron en el año 2000, En ese momento tú te das cuenta que no te queda más que pegarte a ese poder superior, que en mi caso también es Dios, y que yo en ese momento no entendía ese dolor. Y hoy miro para atrás y veo que era un regalo, un regalo que Dios me dio, porque me permite ayudar a tantas personas que están sufriendo lo mismo, y que no me dio el propósito de vida. Mi propósito de vida es ayudar a otros a vivir una vida mejor emocional y financieramente, ¿verdad? Entonces Steve Jobs, cuando dio una commencement speech en una graduación de Stanford, habló de conectar los puntos. ¿Has visto ese?
Me encanta.
Dice: cuando uno era chiquito te ponían a conectar unos puntitos con los números, del 1 al 2, del 2 al 3, y conectando los puntos armabas, por ejemplo, un elefante. Entonces él dice: cuando tú no puedes conectar los puntos, cuando te está pasando algo que consideras malo, Pero en el futuro, cuando tú miras para atrás, tú conectas los puntos y te das cuenta cómo eso te llevó a algo mejor, cómo eso te hizo más fuerte. ¿Cuántas mujeres, cuántas personas se están beneficiando hoy de esa Inger más fuerte, de ese principio de la Inger guerrera, emprendedora, verdad? Y todo lo que eres hoy. Muy lindo. Y otra, quiero también elaborar en otro que dijiste: un día a la vez. Cuando tú tienes un desafío, cuando tienes miedo, uno piensa que es para toda la vida, y tú dices: solo por hoy. Si tú puedes sobrevivir eso el día de hoy, sabes que no te vas a morir. Mañana será otro día. Bástale a cada día su afán, ¿verdad? Solo por hoy. Igual, solo hay gente que empieza también: me voy a morir de COVID, mi empresa se va a quebrar. Solo por hoy todo está bien, solo por hoy nada me pasa.
Muy lindos todos tus mensajes. No es sencillo porque lo que tú dices, y eso te lo agradezco muchísimo también a ti y a Marco Antonio, el haberme hecho consciente el tema de la conversación que uno tiene todo el tiempo dentro de su cabeza. Y creo que eso es lo que evita que nosotros podamos ir más rápido a ese lugar de calma, esa conversación que tenemos todo el tiempo. Entonces decirle a esa cabecita: mira, todo va a estar bien, es hoy nada más, es una herramienta súper poderosa, muy poderosa. A mí me decían: "No, tienes que meditar, trata de meditar para la ansiedad." A mí no me servía porque yo me sentaba así a pensar y empezaba a hacer cosas locas.
La loca de la casa, la brotada.
Yo ahí tenía un manicomio entero, eso no era una sola, había un montón de gente diciéndome cosas en la cabeza. Pero poco a poco se convirtió al final en una muy buena herramienta saber dejar pasar los pensamientos, no quedarme enganchada con ninguno. Preguntar si ese pensamiento es bueno para mí o no y soltarlo. Ha sido de verdad esto, una experiencia maravillosa dentro de lo desagradable que pudo haber sido en el momento. Y sobre lo que dijiste anteriormente, otra frase que escuché que también fue muy importante para mí, que es: no desperdicies tu dolor. Decía: don't waste your pain. Si estás viviendo algo, precisamente pudiera ser tu propósito el que van a hacer a partir de allí, ¿no? Usa tu dolor para hacer bien después, para ayudar a los demás. Vive tu experiencia, analízala, ve lo que está sucediendo. Esa es otra cosa de los consejos que puedo dar, es que a pesar de que estés hundida o estés ahí en esa corriente que te está llevando, en lo que sea que tengas, la capacidad de salirte de tu experiencia y convertirte en un testigo de eso que estás viendo, para tú tener un poquito más de claridad. No, no es tampoco sencillo, pero uno puede simplemente hacer que eres extraño en la situación, no, para tú de verdad ver qué es lo que está pasando, si de verdad es tan terrible. Sí, sí, mira, ok, estoy triste, es verdad, está bien que llore, Pero esto va a pasar, sabes, ya lo veo desde afuera. Mira, tengo un ataque de ansiedad, ok, esto va a pasar, en algún momento va a pasar. Ser como eso, salirse de la situación y convertirte en alguien externo para no hundirte.
Muy bonito. Y las preguntas, en vez de decir por qué, por qué a mí, decir para qué. La calidad de tu vida depende de la calidad de tus preguntas.
Eso.
Como decías tú, es el principio, es el fin o es el principio. La persona que dice este es el fin, ¿por qué me pasa esto a mí? Se va a ir a un hoyo más profundo. El que dice, ¿para qué me pasa esto? ¿Qué misión o qué puedo encontrar o cómo puedo no desperdiciar este dolor? ¿Verdad? ¿Qué puedo empezar a raíz de esto? Va a tener un resultado muy diferente. Y por eso hoy te vemos a ti, esa mujer que es una roca, que es fuerte, que ayuda a otras. Cuando pudiéramos estar viendo una Inger muy diferente, ¿verdad?
Sí, no es que no, yo todavía tengo mi— yo creo que es normal, ¿no?
Obvio, es súper normal.
En la vida, si no vivas una separación o lo que sea, siempre no tienes tus momentos de caída, ¿no? Que estás como bajito, pero bueno, hay momentos—
Pero no te quedas abajo.
No, pero es precisamente por eso, por las herramientas, buscar siempre herramientas y hacerse buenas preguntas. Yo creo que una pregunta buena también es: ¿en quién me puedo apoyar? ¿Quién me puede ayudar? Eso es otra herramienta importante, es tener una red de apoyo. Si no es familia, que tú decías, yo no tenía a nadie acá, ¿no? Pero tenía, de familia, pero tenía mi familia escogida, que fueron mis amigas y que estuvieron allí de alguna manera. Me llevaban comida, me tocaban la puerta y me llevaban la comida porque estábamos en pandemia. Y bueno, no, no, eso las que podían, cuando todavía no había encierro, llegaban a las 6 de la mañana a abrazarme, ¿sabes? Sí, les escribía. Y para mí eso fue importantísimo siempre. Hay mucha gente que prefiere vivir estas cosas solo, pero yo creo que eso retrasa un poquito más el camino, lo hace un poquito más cuesta arriba. Abrirse, no sentir que no le cuentes nada a nadie, no hables con nadie porque eso es tuyo. Oye, yo creo que es importante abrirse, obviamente a personas de confianza y que sepas que que te quieren y que quieren lo mejor para ti. Eso es importante también para estos casos.
Ingrid, qué lindo. Sé que has tocado el corazón de muchos hombres y mujeres que necesitaban oír tus palabras en este momento. ¿Cuál es tu mensaje "yo pude, tú puedes" para todos los que nos están escuchando?
Mira, yo creo que si yo pude convertir esa idea que yo tenía de única historia de vida, que era la única que de verdad me iba a generar para felicidades. Y yo pude convertir en eso, ese final, en un principio, con todas las variables que yo tenía alrededor: pandemia, medios de comunicación, esa separación pública, yo sin familia, con mis 3 hijos en otro país, con los ataques de ansiedad, los de pánico, todo esto. Creo que sí, que si yo pude salir de allí y si yo puedo ver ahora hacia atrás y agradecer ese proceso, tú puedes también. Cualquier persona puede siempre y cuando pues busque las herramientas necesarias y se apoye en personas maravillosas como Margarita, que nos brinda tantas herramientas. Yo, mira, ese Instagram tuyo es una joya. Apoyarse en personas así para nosotros hacer el cambio desde adentro, ¿no? Nuestra mente tiene que limpiarse y que buscar esas buenas herramientas para poder cambiar la historia y poder ver las cosas desde otras perspectivas. Así que se puede, sí se puede.
Amiga linda, te quiero y te admiro. Muchas gracias. Gracias, señores y señores. Gracias por unirte a un episodio más del podcast Yo Pude, Tú Puedes. Espero que lo hayas disfrutado. Me aseguro de leer todas las reseñas de mis podcast. Así que si tienes alguna pregunta para mí, déjame una reseña en Apple Podcast y me aseguraré de responderla en un próximo episodio. Hasta la próxima.
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