En este monólogo motivacional, el locutor narra la vida de José Hernández, un niño de origen humilde en México cuya madre era analfabeta y cuyos padres recogían tomates. Desde pequeño, José soñaba con ser astronauta a pesar de no saber inglés ni contar con recursos. Gracias a su dedicación académica obtuvo múltiples becas, cumplió los requisitos físicos y mentales para la NASA, pero fue rechazado año tras año durante casi una década. Cada rechazo lo motivó a volver a intentarlo, y finalmente, en su undécimo intento, se convirtió en el primer mexicano en viajar al espacio con la NASA. El relato subraya la importancia del apoyo familiar, la autoconfianza y la perseverancia frente a obstáculos aparentemente imposibles, invitando a la audiencia a no rendirse ante sus metas.
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Este niño de muy bajos recursos en México, sus papás recogían tomates, la mamá no sabía leer ni escribir y el papá había llegado a tercer grado de primaria, ¿sí? Y el niño decía: quiero ser astronauta. ¿Ustedes qué le dirían a ese niño? Ni siquiera hablaba inglés, la mayoría de la gente diría: ese niño está loco, si para ser astronauta tienes que ser ingeniero, estudiar en Estados Unidos, ¿verdad? O sea, tener una condición física impecable, además competir con decenas de miles de personas, sino cientos de miles de personas que quieren lograrlo. Esta es la historia de José Hernández, el primer mexicano que fue al espacio con la NASA. Desde chiquito, en el campo, en esa pobreza, le decía a los papás: yo quiero ser astronauta. Ellos le decían: usted puede, mi hijo, ¿verdad? A pesar de que la mamá no sabía leer ni escribir, miren qué sabiduría la de esta señora. El niño se volvió tan buen estudiante que consiguió beca tras beca. Después fue el primer año cuando ya tenía todos los requisitos físicos y mentales, ¿verdad? Para aplicar al programa espacial de la NASA y le dijeron que no. Dijo: "No importa, el próximo año vuelvo a intentar". Y le volvieron a decir que no. Dijo: "Bueno, no importa, el próximo año vuelvo a intentarlo". Acuérdate que para ser astronauta hay una condición física muy exigente además. Le volvieron a decir que no. 5 años, 6 años, 7 años, 9 años le volvían a decir que no y José Hernández volvía Al onceavo año, José Hernández se convirtió en el primer mexicano que viajó al espacio. Entonces, si tú no te das por vencido y tienes clara tu misión y lo que quieres lograr, no hay nadie que te pueda detener.