En este monólogo motivacional, el ponente propone que la calidad de vida depende de las preguntas que uno se hace. Presenta cuatro preguntas esenciales: (1) ¿Qué quiero lograr y para cuándo?; (2) ¿Por qué lo quiero?; (3) ¿Por qué no yo?; y (4) ¿Por qué no ahora? Cada pregunta se explica con ejemplos y se respalda con una referencia a un estudio de Harvard Business School que muestra que solo el 3 % de los graduados que escribieron sus metas ganaron diez veces más que el resto. El discurso enfatiza la importancia de definir metas claras, encontrar un propósito motivador, eliminar excusas y crear un sentido de urgencia para actuar de inmediato. Usa la metáfora del GPS para ilustrar la necesidad de una dirección clara y concluye con un llamado a la acción para responder esas preguntas ahora y reprogramar el rumbo hacia una vida abundante y plena.
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¿Sabías que la calidad de tu vida depende en gran parte de las preguntas que te haces? Quiero sugerirte que te hagas 4, 4 preguntas que te van a dar mayor claridad y propósito en tu vida. La primera: ¿Qué es lo que quiero lograr y para cuándo? Yo llevo décadas trabajando con altos ejecutivos de diferentes corporaciones, atletas profesionales, artistas, emprendedores, en fin, generalmente ellos son personas que tienen clarísimo lo que quieren. Sin embargo, te sorprenderías al saber cuánta gente no tiene ni idea para dónde va, ni qué es lo que quiere lograr. Tú no le puedes pedir a un GPS que te dé una ruta si no le has dicho para dónde vas. Tu mente no es diferente. En el libro Lo que no te enseñan en la escuela de negocios de Harvard se publicó un estudio donde a los graduados de la maestría de negocios se les preguntó si tenían metas claras y por escrito. Solo el 3% de los encuestados dijeron que sí. 20 años después entrevistaron al mismo grupo y ese 3% ganaba 10 veces más que el otro 90% el 7% combinado. Es increíble el poder que tiene sentarse con lápiz y papel y contestar esta pregunta: ¿Qué quiero lograr y para cuándo? La segunda pregunta es: ¿Por qué quiero lograrlo? Y esta es mucho más importante. Las metas que te traces tienen que ser relevantes para ti, tienen que tener un porqué que las soporte, que las haga emocionantes. ¿Por qué quieres hacerlo? ¿Por qué quieres ser cantante o empezar ese negocio o graduarte de Mercadeo Digital? ¿Qué va a hacer eso para ti o para las personas que amas? Para tu comunidad o para el mundo. Entre más razones de peso para ti tenga una meta, más animado te vas a mantener. Es por eso que te vas a levantar en las mañanas, te va a jalar de la cama y va a ayudarte a hacer lo que sabes que tienes que hacer, aún cuando no tienes ganas de hacerlo. El porqué es la razón de tus metas, es la gasolina que te mueve en dirección a lograr lo que sueñas. Tercera pregunta: ¿Por qué no yo? Pregúntate por qué ves tanta gente que no tiene problemas económicos que pueden pagar sus cuentas a tiempo, que pueden disfrutar la vida, ayudar a su iglesia, a su comunidad, a sus familiares en necesidad, y a la vez viajar por el mundo, conocer las obras más maravillosas que ha hecho el ser humano, que ha hecho Dios. ¿Por qué no yo? ¿Por qué no yo ser esa persona que con disciplina y esfuerzo constante puede crear una vida de abundancia para ti y para los que te rodean? Mucha gente cuando se hace esta pregunta descubre que lo primero que sale de su boca son todas sus excusas. Por ejemplo: ¿Por qué no yo ser esa persona exitosa que cumple todos sus sueños? Ah, pues porque yo no tengo la educación, porque mis papás no hicieron esto o aquello, porque mi gobierno tomó tal decisión, porque no nací en el país adecuado. Haz un ejercicio, solamente busca cuántas personas en el mundo que nacieron en las mismas condiciones tuyas tienen una vida mucho más abundante, exitosa y plena, y te darás cuenta que todas esas excusas no son más que eso, excusas. Pregúntate: ¿Por qué no yo? Y borra todas tus excusas. Si alguien más pudo, tú también puedes. La cuarta y última pregunta tiene que ver con una característica que tienen todos los hombres y mujeres de éxito: el sentido de urgencia. La pregunta es: ¿Por qué no ahora? ¿Por qué esperar a que todo sea perfecto, que tengas carro, casa y beca para empezar a tomar acción? Haz lo mejor que puedas con lo que tienes y mejores herramientas irán apareciendo en el camino. Si sigues esperando a que todo sea perfecto, O si vives en la isla de algún día, nunca arrancarás, o arrancarás cuando ya de pronto la salud no te permita disfrutar todo lo que podrías disfrutar hoy. Entonces vuelvo y te pregunto: ¿por qué no ahora? Empieza ya, toma acciones diferentes que van a reprogramar tu rumbo en dirección a una vida más abundante, exitosa y plena. Entonces, si no has contestado a estas preguntas, hazlo ahora. Ahora es el mejor momento. 1. ¿Qué quiero y para cuándo? 2. ¿Por qué lo quiero? 3. ¿Por qué no yo? Y 4. ¿Por qué no ahora? Te sorprenderás de lo que puedes lograr cuando tienes clarito el destino, igual que un GPS encontrará la mejor ruta. Vas a reajustar el camino cuando encuentres algo que te detiene y finalmente llegarás a esa vida soñada. ¿Por qué no lo intentas?