The host explores why people struggle to accept compliments and gifts, tracing it to childhood lessons that equated modesty with virtue and planted deep feelings of unworthiness. He suggests daily mirror affirmations and simply saying thank you instead of deflecting as ways to rewire this pattern.
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Me cuesta recibir. Cuando me dicen algo positivo de mí o mi trabajo, inconscientemente me excuso o trato de decir que no es tan bueno. Me cuesta recibir regalos y creo que es porque en el fondo siento que no lo merezco, alguna culpa, pero no sé por qué y no sé cómo trabajar en eso. Eso es una práctica. A muchos, incluso culturalmente, desde chiquitos nos decían, oíamos a nuestras mamás que decían: ¿Cómo estás de bonita tu blusa? Ay, no, esta camisa fea, no, no, no es tan bonita. Lo íbamos, ¿verdad? Y nos parecía que era una virtud, ¿verdad? Confundíamos el no saber recibir con una virtud. Entonces tú tienes que empezar a verte al espejo y decirte todos los días: me gusta quién soy, amo quién soy, yo merezco todo porque todos somos personas hábiles, completas y valiosas. Y aprende a decir gracias, practica, muérdete la lengua cuando alguien te diga: qué bien que lo hiciste, en vez de decir Ay, no, pero es que la verdad es que tampoco me— Di gracias, muchas gracias. Me alegra que te guste.