Tony Meléndez: ¡Ejemplo e inspiración para lograrlo todo!
25 Apr 2022 · 31 min
En este episodio del podcast “Yo Pude, Tú Puedes”, el anfitrión entrevista a Tony Meléndez, cantante y guitarrista nicaragüense que nació sin brazos. Tony relata su nacimiento inesperado, la reacción de su familia y cómo, desde pequeño, aprendió a usar los pies para comer, escribir y tocar la guitarra, apoyado por una familia musical. Describe su primer gran salto a la fama al cantar para el Papa Juan Pablo II en los años 90, lo que abrió puertas a giras internacionales y a la grabación de su libro. La conversación explora su fe cristiana, su definición de milagro, y cómo la espiritualidad le ha dado fuerza. Tony comparte su perspectiva sobre los desafíos recientes – la pandemia de COVID‑19, conflictos globales – y anima a la audiencia a buscar esperanza, acción y comunidad. Habla de su vida familiar: su esposa Lynn, sus hijos Andrés y Marisa, y su hermano José, quien actúa como manager. Concluye ofreciendo un mensaje de aliento, resaltando que la falta de brazos no impide vivir plenamente, y que el corazón y la voluntad son los verdaderos motores de la superación.
Chapters
Bienvenido al podcast Yo Pude, Tú Puedes, el podcast número 1 para personas que buscan orientación e inspiración para lograr lo que se propongan en la vida y los negocios. Empecemos, amigos. Bienvenidos a Yo Pude, Tú Puedes. Hoy se me quiere salir el corazón porque tengo una persona que quiero, que admiro. Ustedes no saben, no saben lo que van a escuchar hoy. Él es nicaragüense, ha crecido en Estados Unidos Él es además un cantante famoso, toca la guitarra con los pies y le cantó al Papa Juan Pablo II. Fue elegido para cantarle al Papa Juan Pablo II cuando vino a Estados Unidos en los años 90. Él es nuestro queridísimo Tony Meléndez. Tony, bienvenido, ¿cómo estás?
Aquí disfrutando un tiempito aquí contigo y mandando saludos a todos allá que están viendo y que están oyendo. Y aquí una saludita con el pie.
Gracias, Tony. Para empezar, Yo le pedí a Tony que me regalara un pedacito de esa canción. Yo soy su fan. Hay una canción que se llama Tú eres mi Dios, You are my God. ¿Si nos regalas un pedacito?
¡Ahí viene! Eres mi Dios y en ti confiaré. Mi amor por ti nunca tendrá fin. Oh, eres mi Dios.
Wow, me sacaste las lágrimas. Qué lindo, Tony, qué felicidad tenerte aquí. Bueno, para los que no lo conocen, Tony nació sin brazos, ¿verdad, Tony? Empecemos contándole un poquito a la gente qué pasó en el embarazo de tu mamá y un poquito de tu historia para darles contexto.
Sí, sabes, cuando yo nací fue un susto para mi mamá y papá, pues toda la familia. Entré al mundo sin los bracitos y hay muchos que no saben esto, pero el pie izquierdo, cuando yo nací estaba doblado, no era solo los dos brazos, era un pie también. Fue un susto para mi mamá y papá, habían lágrimas, hasta se pelearon mis tíos con sus amigos o alguien, algo pasó allí que causó un poquito de dolor en los corazones de ellos también. Pero después de un tiempo vieron que este niño iba a tener mucho, mucho tiempo de alegría también.
¡Qué bonito! ¡Qué bonito! Yo tuve el honor de conocer a tu mamá y de conocer también a tu hermano José, después vamos a hablar de ellos. Entonces tú empiezas a crecer, obviamente para tu mamá y tu papá esto es nuevo. ¿Cómo educa uno un niño sin bracitos? ¿El niño va a poder comer? ¿No va a poder comer? Pero tu mamá hizo algo que a mí me encantó y me gustaría, bueno, tu papá también, obviamente ambos con tanto amor, pero te educaron de una manera que te permitió ser independiente. Cuéntanos un poquito cómo te trataban a ti en casa, ¿te trataban especial o te ponían no, tú puedes?
No, yo era uno de los 4, porque ya después que yo nací habían 2 hermanas y mi hermano mayor, y habíamos 4 total. Y mi mamá y papá no me daban mucho especial. Yo creo que todos me ayudaban, pero todos nos ayudamos juntos también. No solo yo, no solo a mí me ayudaban, ayudaban a todos. Los hermanos y mis hermanas. Y era algo que pues sabían que no tenía los bracitos y sabían que tenían que poner cosas en el suelo y es lo que hacían. Pero había muchos momentos que me decían: "Lo vas a hacer y no quiero oír lágrimas y no vamos a pelear, lo tenéis que hacer con los dedos de los pies." Y así empezó todo.
¿Y el amor por la música fue de chiquito?
Siempre la música. Mi mamá cantaba, mi papá tocaba guitarra, teníamos ese ejemplo. Yo creo que todos, todos los niños, pues nosotros como hermanos, todo el mundo tocó la guitarra en un tiempo, pero hay unos que sí se quedaron más tiempo disfrutando pues la música. Mi hermano ahora tiene la guitarra de mi papá y él toca poquito, pero no le gusta tocar mucho. Mi hermana Marylou es la que de verdad toca más, pero mi hermano José y Mayela, los dos cantan, y Marylou y yo también cantamos y tocamos la guitarra.
Bueno, una vez estabas chiquito y te tenían en la cuna, y es que yo me acuerdo que tú nos contaste esta historia a mi esposo y a mí, muy chiquito, pues imagínate, todavía un niño de cuna, tendrías menos de 2 años, y tú dijiste: "Mi meta es salirme de la cuna." ¿Tú recuerdas eso?
Sabe, me quería salir, quería salir y entró un globo y yo estaba jajaja. Y al final pues yo me pude salir, pero lo malo es como no tengo los brazos era pum, al suelo.
Te diste tu buen golpe, pero lo lograste.
Sí, se logró y pues me pusieron de nuevo. Solo porque no tenía los brazos no quería decir que no iba a hacer nada. Yo tenía ganas de hacer muchas cosas como mi hermano, mi hermana, y en tiempo, con tiempo, se logró hacer mucho.
¡Qué bonito, Tony! O sea, nunca tú no te sentías como niño, como una víctima, o como yo no puedo, sino hey, a mí esto no me va a detener aunque no tenga brazos. Míralo.
Sabes, como yo soy la persona, sino era la persona sin los brazos, de verdad yo no supe hasta que un niño empezaba a a decir, pues ya que empecé la escuela, es que no tiene brazos. Tal vez ya sabía en el corazón, pero mi corazón no tenía dolor de eso, hasta que alguien empieza a burlarse un poquito, y ahí es donde empecé a entender, ah, sí, estoy un poquito diferente, voy a tener que hacer algo yo mismo, tener esa fuerza de no llorar o cambiar tu actitud, Pero no me quedé allí llorando. Yo quería jugar con los niños y ellos un día hasta eran mis amigos porque yo no quería llorar, yo quería jugar.
Qué bonito. Y yo sé que estaba muy chiquito, pero tal vez te acuerdas en tu mentecita qué pensabas, porque esto es un mensaje para gente que nos está viendo y que se siente diferente porque son extranjeros, por lo que sea, verdad, que se han sentido discriminados o que se han burlado de ellos. ¿Qué les dirías tú cuando tienen esa esas voces negativas alrededor.
Sí, llegó un punto que yo tuve que de verdad pensar: Tony, esto no va a cambiar, esto es algo que voy a vivir toda mi vida con esto. Y enfrentar pues el problema. Y el problema en el momento pues que no tenía, no tenía brazos, pero yo también sabía en el corazón que yo podía jugar Podía caminar, en tiempo la guitarra, tenía mi familia que me quería, podía ya escribir con los dedos de los pies, no muy bien, pero mi pie era como una mano y me empezaron a enseñar de bien chiquito a usar el pie para escribir, recoger, levantar, lo que la mano hacía el pie trataba hacerlo también. Tal vez era un poquito más lento y todo se tenía que poner el suelo, pero se lograba. Pero era de no quedarme allí haciendo nada, tenía que empezar a vivir.
Sí, y yo desde que te conozco veo que tú vives una vida normal, tú manejas, verdad, hiciste tu familia, viajas, comes en restaurantes, verdad. Y todo está aquí, Tony, no sé si tú estás de acuerdo conmigo, porque cuando uno dice no puedo, pues no va a poder.
Sí, sabes, la persona que dice: no, no, no, no puedo, no puedo, se va a quedar ahí. Yo no me quedé ahí. Ahora yo no solo la guitarra, yo puedo afinar la guitarra, cambiarle las cuerdas. Yo puedo manejar un vehículo. ¿Quién iba a pensar que una persona sin brazos un día iba a lograr hasta manejar? Se puede manejar un vehículo. Y ya están viendo en el vídeo aquí que me meto al carro, meto las llaves y arreglo el radio y el espejo y el volante está en el suelo. Yo sé que hay unas personas que dicen: ¡Ay, Tony, qué bendición! Tuviste el dinero, algo cambió en tu vida para lograr poder manejar. Pero yo tuve que esperar muchos años hasta que yo logré hacer unas cosas. Pero hay gente que te puede ayudar, y gracias a Dios tuve muchos amigos que de verdad me apoyaron, ayudar para recoger los fondos para mi primer, primer vehículo.
Claro, claro. Y bueno, cuéntanos, ¿cómo empieza ese camino a la fama? ¿Te empiezas a cantar, a componer canciones espirituales? ¿Y cómo llegas a ser la perla en todo Estados Unidos? Hay más de 300 millones de personas. Ser la persona elegida para darle la bienvenida al Papa Juan Pablo II.
Sabes, yo en 1987 le canté una canción. Yo en el momento que le estaba cantando, era un regalo de los jóvenes de Los Ángeles. Había 6.000 jóvenes allí presentes conmigo. Y ellos me invitaron a cantarle una canción, una serenata al Papa Juan Carlos II. Aquí lo están viendo. Y yo de verdad pensé: voy a cantar la canción, no va a ser nada especial. Pero sí fue muy especial. Después de un tiempo, el Papa Juan Carlos II se brinca, se brinca y se mete donde están todos los jóvenes. Y yo estoy ¡Oh, oh! ¡Ahí viene! Él se está acercando de donde yo estoy cantando. No lo oí ese día, pero él dice en inglés, él dice: I have to kiss him. Eso quiere decir que lo tengo que besar. Y me besa el lado derecho en la cara y el mundo ve ese momento. Estabas hablando de los viajes, por este momento No solo todos los Estados Unidos, los 50 estados, 44 países ha conocido y ha sido increíble. Ha llegado a Israel, Polonia, Japón, a una mezcla de países. Y por ese momento, un momento que de verdad nunca voy a olvidar. Por eso siempre, siempre con esas ganas, con esa fuerza, nunca sabes lo que te va a traer la vida. Te puede traer algo increíble, como a Tony Meléndez con el Papa Juan Carlos II.
Hermoso, hermoso. Además, un orgullo para Nicaragua y para los latinos, ¿verdad? Que fueras tú la persona que le diera esa bienvenida. Ahora, no todo fue fácil. Después de ahí ya te volviste, digamos, un icono mundial, pero antes tuviste momentos muy difíciles como artista, ¿o no?
Sabes, pues yo no pensaba que era un artista. Yo tocaba donde me invitaban, gozaba pues de los momentos. De verdad llegó a un punto que verdad, con ese beso me abrió las puertas al mundo, pero antes de eso yo estaba disfrutando la guitarra, las comidas, juntándome con la gente. Era algo: okay, vamos pues, yo voy", pero de verdad no sufrí, no había dolor, —no eran esos momentos que de verdad yo estaba buscando, que tengo que hacer esto— muchas puertas se abrieron solas. Fue de verdad increíble.
Una de las cosas que a mí siempre me ha fascinado de oírte y leer tu libro también, para los que quieran, tu libro está en Amazon, Tony. No, ahorita es un poquito difícil conseguir.
Hay unos lugares que tienen copias, pero de verdad Por el momento no se puede conseguir muy fácil.
Ay, ese libro es hermoso, lo tienes que volver a sacar. Yo lloré la mitad del libro leyéndolo, me reí la otra mitad. Pero bueno, una de las cosas que yo aprendí contigo es que yo nunca, de verdad, nunca te veo quejarte. Eres una persona que a todo le ve el lado positivo, a todo es como el momento es alegre, hay que vivir el momento, hay que hacerlo, pues esto es lo que hay. Me encanta cuando dijiste, bueno, los brazos, esto no va a cambiar y esto es lo que hay, vamos para adelante. Y ahorita hay mucha gente angustiada, Tony, porque bueno, venimos del COVID, hay una situación, ¿verdad? Con Rusia, Ucrania. ¿Cómo vives tú estos, todos estos momentos desafiantes que ha vivido, digamos, la humanidad estos últimos 2 años y medio?
Sí, estamos viendo mucho dolor y venimos que pues del COVID también, que estábamos en casa por mucho tiempo, casi 2 años. Pero ya es tiempo de vivir otra vez, ya es tiempo de salir otra vez con ganas y fuerzas y no tener miedo. Y yo siento que eso es lo que me ha ayudado en mi vida, que no he tenido miedo de salir, de aprender una canción, de cantar. El corazón, el momento de "gum, gum, gum, gum, gum", sí te pones nervioso, pero eso es algo normal. Sí, pero para los que están allí diciendo: es que no, no tengo dolor, tengo miedo, estoy enfermo, no se queden allí. Busquen un abrazo, busquen una sonrisa, busquen, tal como Tony Meléndez, tal vez una canción. Caminen a la playa, gocen el sol, súbanse a una montaña. Hay tanto que hacer. El problema de Tony Meléndez es que me gusta comer. Vamos a comer, y por eso no estoy tan flaquito. Pero es de hacer algo, es de vivir, es de no quejarte que la vida es horrible. Es de decir: ¿qué voy a cambiar? ¿Cómo voy a cambiar mi actitud, mi corazón? Tal vez lo que tengo alrededor tiene que cambiar. Alguien en drogas, pues es complicado. Esa droga yo he visto cómo puede arruinar. Mi papá se murió de alcohol y fue difícil tener eso en casa, sufrir pues como familia y ver los ojos de mi papá todos rojos y a veces enojados y borracho. Pero sigue caminando la vida, y es lo que tenemos que hacer. No se queden en el dolor, busquen una salida. Me encanta, es enfocarnos en lo que podemos controlar, ¿verdad?
Qué lindo, qué lindo este mensaje, Tony. Amigos, de disfrutar lo sencillo, una caminata en la grama, en la playa, comer una fruta, pintar, tocar una guitarra, abrazar un amigo, ¿verdad? Es un primer paso para ir sanando ese dolor que muchos llevan por dentro.
Sí, a mí me gusta salir a pescar. Así estoy, a pescar, ahí voy. Me encanta, estoy allí por muchas horas, a veces pienso de mi familia, pienso de momentos en mi vida, pero a la misma vez estoy disfrutando tal vez mi pescadito después a comer.
¿Qué edad tienen tus hijos ya, Tony?
Ya están grandecitos, ya tienen 27 mi hija Marisa y 24 mi hijo Andrés.
¿Ya se fueron de casa o siguen contigo? ¡Guau, qué lindo!
Se fueron, regresaron, entran, salen, pero mi esposa y yo estamos alegres. Ella se llama Lynn, tenemos 31 años de estar juntos, la quiero mucho. Ella pues como, como esposa. Ella de verdad me ayuda, pero no solo es para ayudar, Tony Meléndez. Ella ahorita está trabajando y pasa todo el día afuera. No la veo hasta las 6 de la tarde. Entonces paso todo el día en la casa solo cuando no estoy de gira y no está ahí. ¡Ay, pobrecito! Lo tengo que cuidar. No, ella llega después del trabajo y ya estamos juntos. Viviendo. Pero como familia disfrutamos, a mi esposa y yo, Andrés y Marisa, los queremos mucho. Y hay momentos difíciles y hay momentos buenísimos.
Y bueno, como yo digo, ser papá, mamá, no es para cobardes, ¿verdad? Porque tienes un momento, ¿verdad? Tienes un momento.
Te hace fuerte una familia, te digo.
Tony, si tú les pudieras dejar un mensaje a tus hijos, digamos, Dios nos va a llevar algún día, ese día te dijera, bueno, diles el consejo más grande que le pudieras dar a tus hijos para la vida, ¿cuál crees que sería?
Sabes, he tenido muchas entrevistas en mi vida y me preguntan esta pregunta. Y yo estoy diciendo ahora, y no solo es para mis hijos, es para todos. Yo siento que mi vida ha sido como esperanza. Para otros. Y si yo puedo dar a mi hija, a mi hijo, un poquito de esperanza para tal vez el futuro de ellos, o el gozo, o cambiar la actitud, tal vez pues si mi papi lo puede hacer, ¿por qué yo no? Sí. Y otra vez, no solo para ellos, este mensaje es para todos. Lo que me gusta de Esperanza es que no tiene una edad. Es para todos y todo el mundo necesita esa lucecita de esperanza que nos alumbre y nos guía con una sonrisa.
Sí, qué bonito. Tú eres, no todas las personas que nos escuchan creen en un poder superior, pero tú obviamente eres un hombre de fe, un gran creyente en Dios. Y una vez te oí dar a ti una explicación de qué es un milagro para ti, me gustaría que les cuentes.
Sabes, un milagro para Tony Meléndez, y es fácil, y te digo levantar tu mano. Ahí está el milagro, 5 dedos en una mano y otras 5 en la otra. Por favor, no me digan que no hay milagros porque yo no tengo ese milagro en frente de mi vida, no tengo la mano ninguna. Y para Tony Meléndez cada persona es un milagro. Y sabes, como estamos hablando de Dios ahorita, Dios me ha dado una fuerza. Ojalá que en su vida busquen algo que te da fuerza. Dios me ha dado una fuerza y por los jóvenes del mundo, y Dios me ha lanzado al mundo con mi música. Busquen algo que te dé fuerza también, que te anima, que te da, ¿cómo se dice?
Meaning, que da un sentido, significado, que le da significado a la vida.
Sí, que no te quedes allí sin eso, porque si tienes eso te da más razón para seguir viviendo tu vida. Y Dios ha sido parte de eso de mi vida.
¿Tú encontraste a Dios chiquito o eso te lo inculcaron tus padres? ¿Cómo llegó ese camino? ¿Cómo llegó Dios a tu camino, a tu vida?
Siempre digo que él siempre ha estado ahí, pero yo no lo conocía. Despertar ese amor de Dios en tu vida es algo lindísimo. Lindísimo.
Yo también soy muy creyente, igual que Tony, y estoy de acuerdo. Y ojalá todo el mundo pueda encontrar, verdad, su poder superior y conectar con Dios. ¿Qué viene para ti ahora? O sea, ¿cuáles son tus metas? ¿Cuáles son tus proyectos? ¿Qué estás haciendo? Cuéntame. ¿Sigues en Denver?
No, no, ahora estoy, nunca he estado en Denver.
Ah, es que yo te entrevisté en Denver, pero tú no vivías en Denver, ¿cierto? ¿Te acuerdas que estuviste en California?
Sí, yo siempre estoy en otro lugar, pero he vivido en Los Ángeles, es donde me crecí. Después que me casé, me moví a Dallas y ahora estoy en una ciudad que se llama Branson y es en Missouri, aquí en Estados Unidos. Estoy en medio de los Estados Unidos ahorita. Pero como estamos saliendo de este COVID, de esta pandemia, yo de verdad pensé, porque no canté por casi 2 años. Yo Estaba viajando más de 20 días al mes y en un año ni canté 15 conciertos, ni en un año. Durante 2 años pues me cambió la vida. Yo pues yo estaba pensando, pues, pues ya terminé, ya puedo retirarme, voy a seguir con, yo siempre digo en inglés, my pajama party, que me estoy quedando en pijamas disfrutando esta fiestecita de pijamas porque no había razón de cambiarme. Porque sí, pero sí, ahora sí hay razón, se está abriendo. Gracias a Dios logré 2 semanas de viajes que no he hecho. Acabamos de regresar hace unos días aquí a casa y fui a cantar en 4 ciudades y gracias a Dios ya estamos empezando de nuevo a hacer lo que estaba haciendo, la música, y hablar con muchas escuelas y los que quieren oír a Tony Meléndez. ¿Y qué sentiste volver a tener ese contacto con el público? Es buenísimo, como latino me estaba matando, yo que no tengo brazos, abrazar, me estaban matando porque todo el mundo, no, no, no, no me puedo acercar, y eso, ¿qué es esto? Somos latinos, yo estoy esperando No se ve, estoy esperando esos brazos. Me hacía mucha falta. Yo sé que mi hermano también y todas nuestras familias queríamos abrazarlos a ellos más que todos, porque son personas que están en nuestra vida mucho. No se olviden de abrazar, son latinos. Si no están abrazando, aquí viene mi pata.
¡Paga! Qué lindo Tony, siempre haciéndonos reír y con con ese corazón tan positivo, ¿verdad? Y eso es muy importante. ¿Tu hermano José sigue siendo tu manager?
Sí, sí, lo voy a poner aquí un segundito para que lo saluden. Vamos a cambiar aquí a Sias para que lo vean. Él es mayor y yo sigo, y tenemos dos hermanas, pero aquí está José.
¿José nos puede contar un poquito? Hola, José, qué gustazo volverte a ver. Oye, a ustedes no les pasan los años, están iguales. Me encanta verlos.
Pues muchas gracias, pues tú también te ves más joven.
Gracias, gracias. Oye, José, ahora tú chismoseanos, verdad, como dice Tony, somos latinos. Cuando Tony era chiquito, claro, él lo cuenta de su corazón de niño, pero tú como hermano mayor, uno como hermano mayor es sobreprotector. Yo tengo hermanos chiquitos, verdad. ¿Qué veías tú? ¿Veías algo especial en ese niño? ¿Como este niño es más resiliente de lo normal? Más fuerte de lo normal.
Sabes, Tony siempre tuvo ese ánimo, esas ganas. Y muchas veces, o sea, nosotros, mis hermanas y yo, éramos los que decían que él no podía. Él no lo decía, nosotros lo decíamos porque estamos pensando de los milagros que tenemos y que él no los tiene. Solo pensamos, pues, él no puede. So verdaderamente, Tony fue el que nos dio el ejemplo. Que él podía jugar, digamos, con el frisbee. Yo no sabía que él podía. Y un día yo sintiéndome mal y digo: necesito un hermano entero. O sea, me estaba quejando con mi mamá porque no puedo tener un hermano normal que juegue básquetbol o béisbol o con un frisbee. Y el frisbee es el volante. Y Tony me escuchó y me llamó, y voy, y él está saliendo del cuarto y tiene el frisbee en el hombro. Y salimos afuera y nunca hemos jugado de esta manera. Yo pienso que de verdad no puede, pero me convence. Yo cojo el frisbee, él se va a un lado, yo al otro, y yo se lo tiro, sí, pues lentamente, y él lo coge. Y yo dije, bueno, gracias, Tony, ya estuvo. O sea, ya en el momento, pero Tony no, o sea, ya Tony tenía el frisbee dentro de los dedos de los pies y sin palabras, antes de tirarlo me dice, déjame tratar le hace para atrás, lo avienta, y ese frisbee se me viene directamente a la nariz y yo me caigo. Pero fíjense que ese día fue cuando yo vi a Tony con manos. No lo vi con mis ojos, sino que lo sentí con mi corazón, porque pues él me estaba enseñando que lo imposible es posible, que nosotros en la mente a veces nos quitamos las ganas, nos quitamos esa energía y la dejamos que se vaya. Tony lo que nos dice es que no dejen que se vaya esa energía, dejen, o sea, busquen maneras, busquen procesos que les pueden ayudar, así como Tony. Y o sea, y Tony fue el que nos enseñó que de verdad todo se puede y que nada es imposible, y que no necesitas estas manos. Lo más importante en la vida es poder armar y querer. Y Tony, eso es lo que más tiene. Porque tú recuerdas qué edad tenía él más o menos cuando lo del frisbee. Estábamos como a 14 años.
Sí, porque estaban chiquitos todavía, estaban preadolescentes. Pero lo que me llama la atención es que cuando un niño oye eso decir a su hermano, y es normal, ojo, no estoy criticando a un niño, lo normal es que ese niño se ponga triste, se vaya a su cuarto a llorar y diga: yo, mi hermano dice que yo no soy un hermano completo. Pero Tony no, es que Tony es de chiquito con el cuento de la cuna. Yo me acuerdo que él decía: yo me salgo de esta cuna, ¿verdad? Él siempre es una fortaleza interior, que es lo que yo le trato de decir a la gente. La fuerza no viene de afuera, viene de adentro, viene de tu alma, de tu corazón, de tu manera de pensar, ¿verdad, José?
No, pero también quiero, y cierro con esto porque es importante, como un papá o una mamá Tony tenía a mi mamá y mi papá. Mi mamá era el que le quería hacer todo y lo mimaba, o sea, es la verdad, porque era su niño. Y pero nos mimaba a todos. Mi papá era el que decía: un día no vas a estar, ¿qué va a hacer el niño cuando no estés? Sí. Y o sea, sobre él tuvo ese empujo de acariciamiento, pero también tuvo mi papá que le decía: hacelo. Lo tenés que hacer vos, vos solo. Y eso nos dio a todos. Yo creo que ese balance creció en Tony, o sea, que sí se puede. Y pues tenía el apoyo de mi mamá, pero también sabía, sabes qué, yo tengo que buscar cómo. Y eso vino de ellos y del sacrificio que hicieron. Y pues vamos a caer como papis, o sea, esa es la verdad, vamos a caer Pero no se pierdan en eso, levántense, sigan para adelante. Sus hijos los quieren y eso es lo importante. Yo creo un niño como Tony nos enseña que de verdad, o sea, no hay límite. Y o sea, no se pierdan en el miedo. Tony canta una canción que dice: no tengan miedo, no tengan miedo, tengan esperanza y gozo. Y con eso pongo a Tony.
Gracias, José, qué rico verte. Qué lindo ver ese par de hermanos siempre queriéndose apoyar. El podcast, como te conté, se llama Yo Pude, Tú Puedes, porque como yo sufrí ataques de pánico, claustrofobia, ansiedad y depresión, y todo lo superé, yo le digo a la gente, bueno, si yo pude, tú puedes. Me gustaría oír tu mensaje final de Yo Pude, Tú Puedes para tanta gente ahorita que se siente con miedo o sin esperanza o se siente rechazada, como un mensaje final de esos tan lindos que tú siempre nos sabes dar.
¿Cómo le van a decir a una persona sin brazos que no puede? Cuando yo sé que hasta con los dedos de los pies puedo afinar una guitarra y tocar música, cantar. ¿Cómo me van a decir que no puedo solo porque no tengo los brazos? Pero sabes, tengo un corazón. Y este corazón quiere vivir más que todo. Yo quiero cantar del corazón, quiero cantar. Este día le canto una canción a Margarita y a todos los amigos De ella. Y terminó diciendo: no tengan miedo, no tengan miedo. Canto, canto en el corazón. No tengan miedo.
¡Qué belleza, Tony! Bueno, yo les dije que lo que les tenía hoy era espectacular. Siempre me sacas las lágrimas tú, Tony. Muchas gracias por esas palabras tan lindas. Dios te siga bendiciendo, Dios te siga usando, y gracias por venir a animar a toda nuestra comunidad. Yo pude, tú puedes, y espero verte pronto para darte ese abrazo de oso que te quiero dar hace muchos años.
Y como no tengo una mano, doy un abrazo con mi corazón. Que Dios lo bendiga.
Amén. Un beso. Gracias por unirte a un episodio más del podcast Yo Pude, Tú Puedes. Espero que lo hayas disfrutado. Me aseguro de leer todas las reseñas de mis podcast, así que si tienes alguna pregunta para mí, déjame una reseña en Apple Podcast y me aseguraré de responderla en un próximo episodio. Hasta la próxima.
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