5 errores de verano que pueden poner en riesgo a tu perro 🐶🔥

Javier Pariente explica cinco errores que ponen en riesgo a los perros en verano. El asfalto caliente quema las almohadillas: usa la regla de los 5 segundos para comprobar la temperatura. El agua helada empeora el golpe de calor; refresca gradualmente con agua fresca. Rapar al perro al cero no siempre ayuda y puede causar alopecia. Nunca dejes a tu perro solo en el coche ni en terrazas durante horas de calor.
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Con el calor, algunos errores pueden poner en riesgo a tu perro sin que te des cuenta. Empezamos por el asfalto. En verano puede quemar sus almohadillas más rápido de lo que imaginas. A diferencia de nosotros, los perros caminan con las patas en contacto directo con el suelo, y aunque el ambiente no parezca extremo, el asfalto al sol puede calentarse muchísimo. De hecho, en días calurosos puede superar los 60 grados, y a partir de unos 30 grados de temperatura ambiental ya puede alcanzar niveles peligrosos para sus patas. El problema es que muchas veces no nos damos cuenta porque nosotros vamos con zapatos, pero las almohadillas de los perros, aunque son resistentes, no son invulnerables. Si pisan una superficie demasiado caliente pueden sufrir quemaduras dolorosas. Ampollas, heridas y complicaciones en una zona que no siempre cicatriza rápido. Y una quemadura importante puede producirse en cuestión de segundos. La regla de los 5 segundos. Para evitarlo puedes usar la regla de los 5 segundos. Es muy sencilla: antes de pasear, apoya el dorso de tu mano sobre el asfalto durante 5 segundos. Si te quema o no puedes aguantar, ese suelo también puede quemar las patas de tu perro. En ese caso, cambia la ruta, busca sombra o espera a una hora más fresca. Señales de quemadura. Después del paseo, fíjate en cómo camina tu perro. Si cojea, se niega a avanzar, levanta las patas, camina raro o intenta evitar apoyar alguna de ellas, puede estar sintiendo dolor. También puede lamerse las patas con insistencia, mordisquearse las almohadillas o mostrarse más inquieto de lo normal. Si revisas sus patas y ves enrojecimiento, zonas muy sensibles, ampollas, grietas, heridas o cambios en el color de las almohadillas, contacta con tu veterinario para que valore el daño. ¿Cómo pasear sin riesgo? En los días de más calor, evita las horas centrales del día y reserva los paseos para primera hora de la mañana o última de la tarde. Siempre que puedas, elige zonas de césped, tierra o caminos con sombra porque no se calientan igual que el asfalto. También existen zapatos para perros, aunque no todos se acostumbran bien a usarlos. Y en épocas de calor, algunos perros pueden necesitar bálsamos o productos hidratantes para mantener sus almohadillas en buen estado. Siempre con recomendación veterinaria. En resumen, el asfalto caliente puede quemar las patas de tu perro aunque el paseo sea corto. La regla de los 5 segundos es una forma rápida de saber si el suelo es seguro antes de salir. Cuando tu perro tiene calor, no todo vale para refrescarlo. Algunos gestos pueden ser peligrosos. Cuando un perro está sobrecalentado, su cuerpo necesita bajar la temperatura de forma progresiva. Si usamos agua helada o hielo directamente, el cambio puede ser demasiado brusco y provocar el efecto contrario al que buscamos. El agua muy fría puede causar vasoconstricción, es decir, que los vasos sanguíneos se contraigan. Esto dificulta que el cuerpo libere calor y puede empeorar la situación, especialmente si el perro ya está sufriendo un golpe de calor. Señales de alerta. Un perro con demasiado calor No solo jadea. Puede jadear de forma muy intensa, respirar rápido, salivar más de lo normal o tener la lengua y las encías muy rojas. También puede mostrarse inquieto, buscar desesperadamente sombra o agua, tumbarse sin querer moverse, caminar raro o parecer débil y desorientado. En casos más graves pueden aparecer vómitos, diarrea, temblores, colapso o pérdida de conciencia. Si ves alguno de estos signos, no esperes a que "se le pase". El golpe de calor puede avanzar muy rápido y necesita atención veterinaria urgente. ¿Cómo refrescarlo bien? Lo primero es llevarlo a la sombra o a un lugar fresco y ventilado. Ofrécele agua fresca en pequeñas cantidades sin obligarlo a beber. Después, puedes humedecerlo con agua fresca, pero no helada, en zonas como el abdomen, las axilas, el cuello y las almohadillas. Estas áreas ayudan a bajar la temperatura de forma más segura. También puedes usar paños húmedos, ventilación o aire acondicionado suave, siempre evitando cambios extremos. Errores comunes: no uses hielo directamente sobre su cuerpo, no lo metas en una bañera con agua helada y no empapes su cabeza o su lomo si está bajo el sol. En algunos casos, mojar demasiado el pelo de zonas expuestas puede crear una capa de humedad caliente y empeorar la sensación de calor. Y sobre todo, no lo dejes solo pensando que ya se le pasará. Si tu perro no mejora rápido, está muy débil, vomita, tiembla, se tambalea o parece desorientado, acude al veterinario de inmediato. Refrescarlo en casa puede ayudar, mientras actúas, pero no sustituye la atención veterinaria si hay sospecha de golpe de calor. En resumen, sí puedes refrescar a tu perro, pero no con agua helada ni de forma brusca. Hazlo poco a poco, en las zonas adecuadas y vigilando siempre su estado. Cortar demasiado el pelo puede parecer buena idea, pero no siempre lo ayuda a estar más fresco. Los veterinarios recuerdan que el pelo del perro no funciona como un abrigo humano. Su manto también protege la piel del sol, ayuda a regular la temperatura y actúa como barrera frente a quemaduras, irritaciones y agresiones externas. Por eso, raparlo por completo no siempre mejora su bienestar. En algunas razas, incluso puede aumentar el riesgo de sobrecalentamiento y problemas de piel. El pelaje crea una especie de aislamiento natural. En perros de doble capa, como huskies, golden retrievers, border collies, pastores alemanes, malamutes o samoyedos, el subpelo ayuda a mantener una temperatura más estable y evita que el calor llegue directamente a la piel. Si se elimina por completo, la piel queda más expuesta a la radiación solar y el sistema natural de regulación puede perder eficacia. Además, en algunas razas puede aparecer alopecia post rasurado. Lo que causa que el pelo tarda meses en recuperarse o vuelve a crecer con una textura irregular. Esto no significa que ningún perro pueda cortarse el pelo en verano. En razas de pelo continuo, como el caniche, el bichón maltés o el Yorkshire Terrier, un corte moderado puede ayudar a mantener la higiene y evitar nudos. Pero una cosa es recortar y otra muy distinta rapar al cero. Antes de hacer un cambio drástico, lo mejor es consultar con un veterinario o peluquero canino profesional. En muchas razas, lo más útil no es cortar, sino cepillar. Un buen cepillado elimina pelo muerto, ayuda a ventilar el manto y permite que el pelaje cumpla mejor su función. Esto es especialmente importante en perros con mucho subpelo. También ayuda a detectar irritaciones, parásitos, heridas o zonas sensibles antes de que empeoren. El principal riesgo del verano no depende tanto del largo del pelo, sino de la exposición al calor, el ejercicio excesivo, la falta de sombra y la deshidratación. Los perros regulan su temperatura sobre todo mediante el jadeo y, en menor medida, a través de las almohadillas. No sudan como nosotros por todo el cuerpo, por eso pueden sufrir un golpe de calor incluso si están recién cortados. Las señales de alerta incluyen jadeo excesivo, salivación intensa, apatía, vómitos, descoordinación y encías muy rojas. Para proteger a tu perro del calor, evita los paseos en las horas centrales del día, ofrece agua fresca siempre disponible, busca sombra y nunca lo dejes dentro del coche. También puedes usar alfombrillas refrigerantes, ventilar bien la casa y comprobar el asfalto antes de salir. Si el suelo quema tu mano, también puede quemar sus almohadillas. En resumen, menos pelo no siempre significa menos calor. En muchos perros, su manto es parte de su protección natural. Si vas a viajar con tu perro en coche, hay errores que conviene evitar desde el primer minuto. ¿Vas a viajar con tu perro en coche este verano? Para que el trayecto sea seguro y cómodo, hay que preparar el viaje antes de salir. Sobre todo si hace calor o si tu perro se pone nervioso en el coche. Antes de viajar, asegúrate de que en el destino tu perro podrá acceder al alojamiento, playas, restaurantes o zonas que quieras visitar. También conviene preparar su equipaje: comida, cama, juguetes, correa, agua, bolsas higiénicas y cualquier medicación que necesite. Y no olvides llevar su documentación sanitaria, como el pasaporte, o informes veterinarios importantes, especialmente si tiene alergias, enfermedades o toma medicación. Si tu perro nunca ha viajado en coche o se estresa mucho cada vez que sube, no es buena idea empezar directamente con un trayecto largo. Lo ideal es acostumbrarlo poco a poco, con viajes cortos y experiencias tranquilas. Además, debe viajar siempre con un sistema de sujeción seguro: arnés de seguridad, transportín muffin o rejilla de separación. Nunca debe ir suelto, en brazos ni con la cabeza por fuera de la ventanilla. Antes de emprender el viaje, dale un buen paseo. Si puede moverse, olfatear y hacer sus necesidades antes de subir al coche, será más fácil que viaje relajado y descanse durante el trayecto. También es mejor no darle de comer justo antes de salir, porque algunos perros pueden marearse vomitar con el movimiento y los nervios. Durante el viaje, planifica paradas aproximadamente cada 2 horas. En cada parada, tu perro debe salir del coche siempre sujeto con correa, estirar las patas, hacer sus necesidades y beber un poco de agua fresca. Estas pausas también ayudan a reducir el estrés y hacen el trayecto más llevadero. En verano, la climatización del coche es fundamental. Vital. Los perros son más sensibles al calor que las personas, así que evita viajar en las horas centrales del día y mantén el vehículo fresco y ventilado. Y algo muy importante: nunca dejes a tu perro solo dentro de un coche parado al sol. La temperatura puede subir muy rápido y provocar un golpe de calor, una urgencia veterinaria que puede ser mortal. Aunque prepares bien el viaje, tu perro puede inquietarse, especialmente si hay atasco, ruido, calor o ve otros animales desde el coche. Si notas que está muy nervioso, lo mejor es parar, darle agua, permitirle pasear un poco y esperar a que se relaje antes de continuar. Si tu perro lo pasa muy mal en coche, consulta con tu veterinario o con un experto en conducta canina antes de hacer un viaje largo. Cuando llegues, no lo dejes directamente encerrado en un lugar desconocido. Dale un buen paseo para que descargue energía, olisquee el nuevo entorno y empiece a adaptarse con calma. Después podrá beber, comer y descansar mejor. En resumen, si viajas con tu perro en coche este verano, prepara su documentación y equipaje, acostúmbralo al vehículo, usa una sujeción segura, evita darle comida justo antes, haz paradas cada 2 horas y cuida mucho la climatización. Dejas a tu perro a tu perro o a tu gato en la terraza cuando hace calor, pensando que con agua y sombra es suficiente? Cuidado, porque en verano ese espacio puede convertirse en una trampa peligrosa. Con la llegada de las altas temperaturas, veterinarios y autoridades recuerdan que dejar a perros y gatos durante horas en terrazas, balcones, patios o azoteas puede tener consecuencias graves para su salud, y además también puede tener consecuencias legales. La Ley de Bienestar Animal establece que los responsables de un animal deben garantizar condiciones compatibles con su salud y bienestar. Esto significa que perros y gatos no pueden permanecer de forma habitual en terrazas, balcones, patios, azoteas o espacios similares si eso compromete su bienestar físico o emocional. La ley distingue entre una salida puntual y supervisada y otra muy distinta, que ese espacio se convierta en su lugar de vida. Un perro puede salir un rato a una terraza, o un gato puede disfrutar de un balcón seguro, pero no deberían quedarse aislados allí durante horas, especialmente cuando hace calor. Uno de los errores más comunes es pensar que solo hay problema legal si el animal vive siempre fuera, pero una situación puntual también puede tener consecuencias si pone en riesgo su salud. Según la gravedad, las sanciones previstas por la Ley de Bienestar Animal pueden ir desde los 500 hasta los 200.000 euros. Y si el animal sufre lesiones graves o muere por una exposición prolongada al calor, la situación puede adquirir incluso relevancia penal. Las terrazas y balcones pueden acumular muchísimo calor. Baldosas, cemento, ladrillo o metal pueden alcanzar temperaturas muy muy superiores a las del ambiente. Y una zona que tenía sombra por la mañana puede quedar completamente expuesta al sol en las horas centrales del día. Además, no basta con dejar un cuenco de agua. Si el ambiente es demasiado caluroso, el agua no elimina el riesgo de golpe de calor. Los perros regulan su temperatura principalmente mediante el jadeo, porque apenas sudan y tienen una capacidad limitada para eliminar el exceso de calor. Los gatos pueden ser algo más eficientes, pero también pueden sufrir hipertermia cuando la temperatura ambiental es elevada. Por eso, unas pocas horas en un espacio mal ventilado o expuesto al sol pueden ser suficientes para provocar una emergencia veterinaria. Vigila señales como jadeo excesivo, debilidad, desorientación, vómitos, dificultad para respirar salivación intensa, apatía o pérdida de coordinación. Si tu perro o gato muestra alguno de estos signos, no esperes a ver si se le pasa. Llévalo a una zona fresca y contacta con un veterinario cuanto antes. Durante los días de calor, perros y gatos deben tener acceso a zonas frescas del interior de la vivienda, sombra real, buena ventilación y supervisión. También conviene evitar que permanezcan en balcones o terrazas durante las horas centrales del día. En el caso de los perros, los paseos deben hacerse a primera hora de la mañana o al final de la tarde, y es importante comprobar la temperatura del suelo antes de salir. En resumen, dejar a un perro o un gato durante horas en una terraza con calor no es solo un riesgo legal, puede poner en peligro su vida. El agua y una sombra puntual no siempre son suficientes si el ambiente se vuelve extremo. ¿Tu perro o gato suele salir a la terraza en verano? ¿Sabías que una estancia prolongada con calor podía tener consecuencias legales? Cuéntanos en comentarios. Si quieres saber más sobre cuidados de perros y gatos en verano, no te pierdas la playlist que te dejamos aquí al lado. ¡Hasta la próxima, expertos!
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