En este video la veterinaria Susana González, de San José Veterinaries en Barcelona, explica la diferencia entre una muda fisiológica y una caída de pelo patológica en los gatos. Señala que una muda normal no produce calvas, picor intenso, enrojecimiento, caspa abundante o mal olor, y que la aparición de zonas despobladas de pelo, lamido excesivo, costras o irritación debe motivar una visita al veterinario. Describe cómo identificar estas áreas problemáticas, destacando que los gatos se lamen para aliviar el picor y que las zonas más afectadas suelen ser abdomen, flancos, ingles y patas traseras. A continuación enumera las causas más frecuentes de alopecia: alergias (a pulgas, alimentos o al ambiente), infestaciones parasitarias, infecciones fúngicas, trastornos hormonales o metabólicos (hipertiroidismo, diabetes), dolor crónico, enfermedades autoinmunes, inflamatorias y estrés. Explica que el estrés crónico, provocado por mudanzas, conflictos entre gatos, reformas, cambios familiares o falta de estímulo, puede inducir lamido compulsivo y pérdida de pelo. La relación entre la muda y las bolas de pelo se describe detalladamente: el acicalamiento durante la muda genera gran cantidad de pelo suelto que el gato traga; la mayor carga de pelo puede formar bolas en el estómago, provocando vómitos. Diferencia entre vómitos ocasionales de bolas (normales) y vómitos frecuentes, arcadas, estreñimiento, pérdida de apetito o tos (signos de alarma que pueden indicar asma, bronquitis o problemas digestivos). Finalmente, ofrece medidas preventivas: cepillado regular para eliminar pelo suelto, alimentación adecuada, control de parásitos, mantener al gato activo y evitar la obesidad, y acudir al veterinario ante cualquier signo sospechoso. El objetivo es proporcionar a los dueños de gatos información práctica para reconocer problemas de muda, prevenir bolas de pelo y saber cuándo buscar atención veterinaria.
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una muda normal no debería producir lesiones ni zonas claramente despobladas de pelo. Hola, me llamo Susana González, soy veterinaria generalista en una clínica de Barcelona, en San José Veterinaries, y hoy vamos a hablar de la muda en gatos en colaboración con Experto Animal y con Vetformación. ¿Cuándo la caída de pelo deja de ser normal? ¿Qué síntomas acompañantes nos deben preocupar? Pues mira, una muda normal no produce calvas, no produce un picor intenso, no deja la piel roja o inflamada. Y alerta si aparecen zonas sin pelo, un lamido excesivo, hay caspilla, mal olor, costras, mucho picor. Esto ya no es una muda fisiológica, tenemos síntomas clínicos que podrían indicar una enfermedad dermatológica o de cualquier otro tipo. ¿Cómo identificar calvas o zonas problemáticas? Bien, si nuestro gato aparece despeluchado, despeinado, el pelo está desordenado, tiene como que parece acabado, recién levantado, el pelo se ve grasiento o apelmazado, estamos ante una señal de alarma de enfermedad. Si además observamos calvitas, picor, caspa abundante, costritas, enrojecimiento, mal olor, o el gato se lame algo más de lo normal, no hay que dudar y acudir al veterinario de inmediato. ¿Y qué enfermedades son las más frecuentes detrás de la caída del pelo? Pues la caída del pelo o alopecia puede tener muchísimas causas, es un síntoma muy común a lo largo de muchas enfermedades. Hay que tener en cuenta que en los gatos el pelo no se cae por sí solo, que es el propio gato el que se lo arranca al lamerse excesivamente. Y no hay que olvidar que los gatos cuando sienten picor rara vez se rascan, se lamen a escondidas para aliviar esta sensación desagradable. Enfermedades que cursan con alopecia, pues como os he dicho hay muchísimas. Dentro de las más comunes tenemos las alergias, dan mucho picor, se pueden producir contra pulgas, sustancias del ambiente, algo que haya en la comida. La presencia de pulgas y otros parásitos, aunque estén siempre dentro de casa, pueden ocasionar picor y por tanto también alopecias. Las infestaciones por hongos o las dermatofitosis y otras enfermedades no dermatológicas, pues cosas más serias como enfermedades hormonales, hipertiroidismo, diabetes, o los gatos que sufren episodios de dolor con artrosis, con problemas urinarios, enfermedades autoinmunes o inflamatorias o por estrés. Pero aquí solo llegaremos cuando se haya descartado todo lo demás. ¿El estrés puede hacer que un gato pierda pelo? ¿Qué situaciones generan más ansiedad en los gatos? Sí, por muy imposible que te parezca, un gato casero puede estar sufriendo un cuadro de estrés y puede desarrollar pérdida de pelo por estrés crónico. Piensa que las mudanzas, conflictos entre gatos convivientes, reformas en casa, llegadas o ausencias de miembros de la familia, la falta de un refugio seguro dentro del hogar, una zona elevada, o el simple y llano aburrimiento o falta de estimulación pueden dar un lamido excesivo. Pero como hemos visto, puede haber muchas otras enfermedades tras una alopecia, así que antes de diagnosticar un problema emocional, el veterinario debe descartar todas las opciones alternativas. Los gatos sanos pueden pasar unas 2 horas al día dedicados a su aseo personal, así que si ese tiempo aumenta, puede ser algo difícil de valorar. Si a ello sumamos que al sentir incomodidad se esconden para acicalarse, El reto es total. La pista más eficaz es observar la zona sin o con poco pelo. Son lugares a los que el gato llega con la boca, lógicamente. Por tanto, las zonas afectadas son el abdomen, los flancos, las ingles y las patas traseras, porque como hemos dicho anteriormente, una muda normal no debería producir lesiones ni zonas claramente despobladas de pelo. ¿Qué relación tienen las bolas de pelo con la muda? La relación entre bolas de pelo y muda es muy directa. Las bolas de pelo son una consecuencia natural del acicalamiento durante la muda. Los gatos son animales extremadamente limpios y dedican varias horas al día a lamerse para eliminar la suciedad, ordenar su pelo, distribuir la basura sobre la piel y retirar el pelo muerto. Durante la muda, la cantidad de pelo suelto, como hemos explicado, aumenta muchísimo, y todo ese pelo que el gato elimina con la lengua termina tragándolo. La lengua del gato es como un cepillo lleno de pequeñas espinitas orientadas hacia atrás que arrastran el pelo muerto hacia la boca. Lo normal es que el pelo ingerido pase por el aparato digestivo y transite y se elimine por heces en un sentido, pero durante la muda, cuando el volumen es muy grande, parte del pelo puede acumularse en el estómago formando bolas de pelo y activar una marcha inversa y producir estos vómitos de pelo. Pero, ¿cuándo son normales y cuándo peligrosas las bolas de pelo? Bien, que un gato vomite una bola de pelo de vez en cuando pues es normal, especialmente durante la muda. Lo que no es normal es vomitar bolas de pelo continuamente, tener arcadas frecuentes, padecer estreñimiento de una manera habitual, perder el apetito, tener tos. Esta situación confunde mucho a los tutores, muchos pensamos que el gato está intentando vomitar pelo, pero en realidad puede tener enfermedades como asma, bronquitis o incluso enfermedades digestivas. Así que si vemos que nuestro gato vomita mucho pelo o hace muchos intentos, debe acudir al veterinario. ¿Y cómo pueden prevenirse? Pues la clave está en disminuir el pelo muerto disponible, el que el gato se pueda tragar. Si tenemos menos material, se producen menos tránsitos de pelos por el aparato digestivo. El cepillado es la mejor manera de eliminar el pelo antes de que llegue al estómago. Mejor en el cepillo que dentro del gato, ese es más fácil de eliminar. Y también podemos ayudar con una buena alimentación y controlando la existencia de posibles parásitos. ¿Y hay gatos más propensos a padecer o a tener bolas de pelo? Pues bien, a más muda, más bolas de pelo, porque a más material, más producción de bolas. Cuanto más pelo pierde el gato, más pelo se queda atrapado en su lengua y más se traga. Por eso, en primavera, o aquellos gatos que mudan constantemente, suelen aumentar la producción de bolas de pelo. Los gatos de pelo largo como el persa, el ragdoll, el bosque de Noruega o el Maine Coon suelen ingerir mucho más pelo porque tienen más cantidad y longitud en su manto. El acicalamiento excesivo, los gatos con alergias, estrés u otras situaciones de picor pueden lamerse muchísimo más de lo normal. En estos gatos no solo hay más pérdida, sino también más ingesta de pelo, y a veces se nos consulta por bolas de pelo y el verdadero problema es una dermatitis alérgica escondida detrás. Los gatos sedentarios o con problemas digestivos podemos encontrar que tienen dificultad en facilitar el tránsito del pelo hacia las heces. Por eso, cuando hay obesidad, poca actividad física o estreñimiento, el pelo puede acumularse fácilmente. Bien, espero que toda esta información os haya resultado útil de cara al cuidado de vuestros gatos, que os ayude a aportar tranquilidad y serenidad en el hogar, mucha salud. Y bueno, pues hasta aquí hemos llegado. Gracias a Vetformación y Experto Animal. ¡Hasta la próxima!