Cómo CALMAR a un PERRO ASUSTADO por RUIDOS FUERTES 🐶🎆 (Cohetes, Truenos y Fuegos Artificiales)

Veterinarian Isabel Luño explains why dogs fear loud noises like fireworks and thunder, and shares immediate and long-term strategies to calm them. Learn what triggers noise phobia and how to help your dog cope with frightening sounds.
Hola, soy Isabel Luño, veterinaria y diplomada en Medicina del Comportamiento en Anicura, en BET y en colaboración con betformación. Hoy os vamos a hablar de la fobia a ruidos intensos en perros. El miedo es una respuesta adaptativa ante una amenaza y es necesario para la supervivencia. Sin embargo, cuando esa respuesta es demasiado intensa, no se ajusta al estresor y no es adaptativa, hablaríamos de fobia. En la población canina, aproximadamente 4 de cada 10 perros tiene fobia a ruidos intensos, entendiendo ruidos intensos como petardos, fuegos artificiales, tormentas. Los motivos por los que un perro puede tener miedos en general son varios, pero principalmente encontraríamos estas Una base genética, ya que el miedo es uno de los caracteres de la conducta que son más heredables. También podría deberse a una socialización mal hecha, es decir, durante el periodo de socialización, que es el periodo en el cual los cachorros de las tres semanas, generalmente hasta las 12 semanas, perciben el entorno de una forma favorable, no se les ha enseñado que es un ruido de una manera positiva y gradual. Si esto no sucede, tendríamos un perro mal socializado frente a ruidos y esto podría dar lugar a miedos. La tercera gran causa son son experiencias traumáticas, sobre todo en los periodos sensibles del desarrollo. Si un perro experimenta un ruido muy intenso en un momento dado de su vida y esto supone una experiencia traumática, también podría generar fobia a ruidos intensos. Pero además de estos, que son las causas generales de los miedos, en el caso de las fobias a ruidos tenemos dos elementos adicionales. Uno de ellos es que los perros tienen una sensibilidad auditiva muy alta, muy superior a la nuestra, es decir, que oyen todo muchísimo mejor y muchísimo más. Y por otro lado está el hecho de que muchos de estos miedos intensos son difícilmente predecibles, es decir, no vienen acompañados de una serie de elementos que al perro le permiten adelantar o anticipar cuándo van a venir, como sucede con, por ejemplo, los fuegos artificiales o los petardos. Con las tormentas sí, porque hay un cambio de presión, hay un cambio de temperatura y un cambio de humedad. Sin embargo, estos otros elementos, al ser sorpresivos, pueden generar en los perros este factor adicional de fobias. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros perros con fobia a ruidos? Tenemos dos paquetes de medidas interesantes. Uno de ellos son medidas inmediatas o medidas que podemos en realidad hacer siempre. Y por otro lado tenemos las medidas que son más a largo plazo y que requieren un trabajo antes de que se vaya a producir el sonido. En cuanto a las medidas inmediatas ¿Qué podemos hacer? Lo primero de todo, si podemos saber cuándo se van a producir los sonidos. Lo ideal es que intentemos que a la mascota le pille el sonido dentro de casa o en un sitio que para él sea un refugio, es decir, intentemos que no suceda la tormenta en el momento del paseo o el momento de los fuegos artificiales o de los petardos en una situación en la que el perro se va a ver más expuesto. Una vez en casa, ¿Qué podemos hacer? Lo primero, elegir una habitación o una estancia de la casa, que normalmente lo ideal es elegir aquella que está eligiendo el perro para esconderse cuando tiene miedo, porque suele ser en la que menos se oye el sonido. Una vez elegida esa habitación, lo que vamos a hacer es colocarle en esa habitación su camita, un sitio en el que esté cómodo, agua, comida y juguetes, aunque muchas veces no los van a utilizar durante ese periodo por el propio miedo, pero vamos a colocarle sus enseres necesarios y vamos a intentar en la medida de lo posible insonorizar la estancia. ¿Cómo lo vamos a hacer? Cerrando la puerta, cerrando las ventanas, bajando las persianas e incluso podemos colocar algún burlete en el quicio de la puerta para intentar que el sonido entre lo menos posible. Además de esto, podemos colocar alguna música, no muy alta, pero si sabemos alguna música que le gusta al perro, eso sería lo ideal, pero algún tipo de música que pueda amortiguar un poquito el sonido que llega desde fuera. Y además podemos ayudarle haciendo alguna actividad positiva para él, si es que en ese momento la acepta, pues le podemos dejar un juguete rellenable de comida, algún tipo de masticable, jugar con el perro. Y por último, es muy importante el tema de la propia compañía, el soporte social, la ayuda social de la persona, de la figura de referencia puede ayudar a estas mascotas a sobrellevar mejor esta situación. Por lo tanto podemos estar simplemente allí con él y que nuestra presencia calmada le pueda ayudar a gestionarlo mejor. Podemos estar leyendo, podemos estar prestándole atención, pero lo importante es que el perro no sienta que en esa situación lo estamos dejando solo, si esto para él es útil. Hay perros que no lo consideran tan relevante. Una vez hecho todo esto, lo que vamos a hacer es en esa habitación intentar que pase la tormenta, los fuegos artificiales, los petardos, lo más rápido posible para que el perro sufra lo menos posible todo este evento. En algunos casos va a ser necesario ayudar con algo de medicación y para eso lo importante es que consultéis con vuestros veterinarios para que os puedan recomendar cuál es la mejor solución, no sólo farmacológica, pero para cada paciente. Eso en cuanto a las medidas inmediatas. En cuanto a las medidas más a largo plazo, estaríamos hablando de fundamentalmente la creación de la zona segura y la desensibilización a los ruidos. La creación de la zona segura es habilitar una zona de la casa de una manera muy similar a lo que hemos explicado que podemos hacer de manera inmediata, pero que tenga como una forma de cuevita, es decir, que tenga forma de guarida, que sirva al perro para esconderse dentro y que le amortigüe todavía un poquito más los ruidos. Para que el perro elija voluntariamente esconderse en esa zona cuando se dan los ruidos, vamos a tener que trabajarla y para ello, al principio, en algunos casos, si el transportín tiene dos partes, se puede quitar la parte de arriba del transportín y trabajar primero la base, enseñarle ahí a tumbarse, le podemos echar comida o le podemos dejar algún juguete o algo que le guste mucho para que el perro entre voluntariamente. Y poco a poco lo que vamos a hacer es pedirle que se tumbe allí, que esté de manera relajada y podemos después adicionar la parte superior. En los transportines o las cuevas que no tienen opción de quitar la parte de arriba, desde el principio les vamos a enseñar a entrar en esa zona y que estén ahí tumbados y tranquilos. Y si además cubrimos esta zona con alguna manta gorda, con toallas, con algo que nos amortigue un poquito más el sonido, puede ayudar a hacer este efecto cueva, efecto refugio y que el perro se sienta más seguro en esa zona una vez ya llega a la tormenta. La otra segunda medida que es muy interesante, sobre todo porque a largo plazo es lo que ayuda a que los perros gestionen mejor los ruidos, es una desensibilización a ruidos. Para ello lo que vamos a hacer es, a modo de entrenamiento, vamos a intentar exponer de forma gradual al perro a los sonidos, siempre asociándolos con algo positivo, Es decir, el perro en una habitación, idealmente lo podríamos hacer ya en la zona segura. Lo que vamos a hacer es emitir con la distancia suficiente y a la intensidad suficientemente baja para que el perro no reaccione de manera negativa, pero si lo perciba, si lo oiga, emitiremos el sonido y daremos algo que le guste mucho al comida, juego, lo que a cada perro le guste. Y después progresivamente iremos incrementando o la cercanía o la intensidad del sonido. Nunca debemos desencadenar en el perro una respuesta negativa, es decir, el perro tiene que oír el sonido y ser consciente de que a la vez que el sonido va a llegar algo positivo y poquito a poco ir tolerando cada vez mejor. Este sería el tratamiento a largo plazo. Requiere muchas veces trabajo y generalmente ayuda para los tutores, pero es la manera de que el animal pueda tener una adaptación a los ruidos de manera sostenible en el tiempo y la mejor forma de hacerlo para su bienestar. Esperamos que os haya gustado y que os haya sido útil. Ya sabéis que cualquier cosa que necesitéis estamos en nuestro centro en Barcelona, Anicura ARS y que si quieres formarte como auxiliar de clínica veterinaria puedes contactar con VET Formación. Hasta pronto.
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