Cómo CONSEGUIMOS QUE NUESTRO GATO DEJE DE MAULLAR sin parar 🐱🔇

Carlos, a Spanish-speaking veterinarian, shares how he got his cat Alcachofo to stop meowing constantly. The cat had hyper-attachment and anxiety. He walks through the practical steps that actually worked.
Si estás viendo este vídeo probablemente estés desesperada con los maulludos de tu gato, pero hoy vengo a darte una buena hay luz al final del túnel y te aseguro que todo puede mejorar con un poquito de implicación por tu parte. Hoy te vengo a contar mi experiencia personal con mi gato Alcachofo. Hola, soy Carlos y soy veterinario y este es Alcachofo. Bienvenidas y bienvenidos al canal Mascotas y familias felices. Precisamente hoy acabamos de publicar un vídeo en el canal y me han preguntado en los comentarios que qué tal está mi gato Alcachofo. Ese comentario me viene que ni pintado, porque hoy te vengo a hablar de cuál ha sido su evolución durante el último año con el tema de los maullidos. Es posible que tú no sepas nada de Alcachofo porque sea el primer vídeo que ves del canal y te tengo que decir que este chiquitín es un gato muy muy dependiente que adoptamos y que se dedicaba a maullar sin ningún tipo de control cuando llegó a casa. Y si tú estás viendo este vídeo y eres fiel seguidora del canal, pues igual te interesa un poquito saber cómo está Alcachofo con el tema de los maullidos y cuál ha sido su evolución. Toda esta experiencia que te voy a contar ha ido pasando a lo largo de muchísimos meses. Ahora que ya ha pasado un año desde que adoptamos Alcachofo, ya te puedo contar los resultados que hemos visto durante todo este tiempo. Bueno, vamos al principio. Cuando llegó a casa Alcachofo, te acabo de decir yo, ya noté que empezó a desarrollar algunas conductas, recuerda, relacionadas con el hiperapego. Es un gato que venía del refugio, que había sido rescatado, que llevaba bastante tiempo en el refugio sin encontrar un hogar y entonces cuando llegó a nuestra casa, pues bueno, muy rápidamente empezó a establecer un vínculo muy fuerte con nosotros. Esa demanda de atención llevaba al cachofo a estar todo el día maullando, pero cuando te digo todo el día es que no callaba a ninguna hora. Pero claro, no es algo que simplemente sea desesperante y que nos saque de quicio a los miembros de la familia, sino que detrás de ello se puede llegar a desencadenar un problema muy serio de la conducta de los gatos, porque muchos de estos gatos pueden terminar desarrollando, como te he comentado, el hiperapego y sobre todo la ansiedad por separación, lo cual les ocasiona un gran estrés y puede hacer que vuestra convivencia sea un auténtico infierno. Por eso hay que actuar a tiempo. Antes de nada, no quiero que nadie se piense que un gato va a dejar de maullar por completo, porque, bueno, eso depende de muchísimos factores, también de la propia personalidad o gatonalidad del gato, y simplemente es una forma de comunicarse con nosotros. El problema está cuando el gato deja de maullar para comunicarse o para referirse a nosotros y empieza a maullar y maullar y maullar por cualquier motivo, el que sea. Lo que pretendemos cada vez que hablamos de maullidos, o con todos estos vídeos en los que te hablo de este tema en el canal, es que existe una convivencia buena con el gato y que él tampoco tenga un nivel de estrés exagerado, o sea, que él no esté manifestando con ese maullido y el estrés o la frustración que siente en alguno de los aspectos de la vida. Lo que siempre vamos a intentar es mejorar su bienestar y su salud, también emocional. Si conseguimos todo esto, también se reflejará en que el gato maúlle menos. Bueno, pero volvamos a la historia de Alcachofo. Como sabéis, en casa convivimos tres seres vivos, bueno, aparte de las plantas. Uno soy yo, el veterinario aquí, el señorito Alcachofo, y el otro es José, que no tenía mucha experiencia en esto de convivir con gatos. Así que el que estaba encargado de que todo esto saliera bien era yo. Mi misión era aplicar a nuestro caso toda esa teoría que os he ido comentando durante los últimos siete años aquí en el canal, porque mucha gente después me claro, es que tú eso lo cuentas y después es muy difícil de aplicar. Es verdad, es muy complicado aplicar la teoría a la práctica, pero por eso mismo estaba yo empeñado en que todo saliera bien. Pero claro, para eso estaba el cachofo, para demostrarme que las cosas pueden ser muy fáciles sobre el papel, pero que cuando lo empezamos a aplicar a la vida normal, todo cambia, y mucho. Además, como sabes, él se acostumbró a que en casa siempre había alguien con él, porque José trabaja desde aquí, entonces era el caldo de cultivo perfecto para un gato que tiene un poco de tendencia a ese vínculo emocional tan fuerte con sus humanos, porque siempre había alguna persona que podía estar para hacerle algo de caso y eso precisamente es lo que os ha pasado a muchos de vosotros después de la pandemia, cuando tuvimos que estar encerrados en casa compartiendo un espacio pequeño con nuestro gato. Después fue muy complicado volvernos a desvincular con Alcachofo, era imposible alejarse de él. Desde el primer día en el que perdió un poquito la vergüenza y salió de la habitación que le habíamos preparado para la adaptación dentro de la casa, pues rápidamente se acostumbró a estar todo el rato donde nosotros estábamos y encima de nosotros. Y cuando no estaba encima de nosotros, se dedicaba a deambular por la casa como sin un rumbo fijo, maullando y maullando todo el rato. Los días eran difíciles, pero las noches eran todavía peor. ¿Por qué en ese momento en el que los gatos se activan más o menos a las 9 o las 10 de la noche, cuando se ponen a jugar cualquier gato en casa, pues Alcachofo no se ponía a jugar precisamente, lo que se ponía era a caminar por todas las habitaciones de la casa a haciendo esto que te he dicho? Además ya se empezaban a meter unas horas un poco complicadas en las que nuestros vecinos también se podían ir a la cama. Y nosotros temíamos muchísimo que Alcachofo no fuese bien recibido en la comunidad porque molestase a los vecinos. Yo al principio tenía bastante claro que todo esto formaba parte del proceso de adaptación de un gato. Bueno, pues es normal que le echase de menos el refugio, sus compañeros gatunos del refugio, o poder salir un poquito más al exterior que dentro de una casa. Entonces bueno, yo decía, vale, poco a poco se irá acostumbrando a su nueva realidad. Por eso además me había empeñado bastante en gatificar el entorno de Alcachofo para que tuviese distintas alternativas, para que se pudiese entretener él solo, para que tuviese también pues distintos entornos o ambientes dentro del nuevo sitio donde él iba a vivir. Le pusimos el árbol rascador, le compramos juguetes, le dedicábamos tiempo todos los días a jugar, tenía zonas para marcar, además pusimos feromonas faciales sintéticas felinas, que como sabéis reducen bastante el estrés y ayudan a la adaptación. Pero yo ya me daba cuenta que pasaban y pasaban los días y el problema no desaparecía. Y ahí fue cuando empecé a preocuparme. Al principio me preocupaba en silencio, pero de repente un día Jose me dijo que estaba un poco perdiendo la fe en todo este proceso Y no es eso lo peor, sino que yo también. Este golpe de realidad nos lo llevamos ya cuando llevaba al cachofo un par de semanas aquí en casa y. Y todavía seguía como casi el primer día. Así que tuvimos que empezar a pensar en cuáles eran las alternativas que teníamos porque no era un problema de adaptación, no era que Alcachofo todavía se sintiese raro. Alcachofo con nosotros estaba perfectamente. El problema de Alcachofo era de hiperapego y sus maullidos solamente iban a desaparecer si nosotros éramos capaces de romper esa relación un poco tóxica que se estaba forjando. La situación, aunque ahora te parezca un poco así sin importancia, Bueno, si lo estás sufriendo tú seguramente no era importante, Insoportable. Era insostenible Para empezar, mira, como te he comentado, yo tenía mucho miedo de que los vecinos empezasen a quejar. Yo tenía un montón de estrés cada vez que llegaba la noche porque sabía que iba a empezar el show de Alcachofo de todos los días. Maullidos y maullidos y maullidos. Yo que tengo el sueño un poco así ligero, no podía dormir, me tiré semanas enteras sin pegar ojo. Había días que solamente dormía un par de horitas. Y no era eso lo peor, sino que también estaba pensando en cuánto estrés estaba sufriendo Alcachofo porque él estaba consumido, demandando algo que nosotros no podíamos darle, que era la atención constante. Y es que esto que te estoy diciendo lo sufren muchísimo las familias porque de repente se dan cuenta que un compañero animal que venía a una casa con toda la ilusión que le íbamos a dar una segunda oportunidad, que iba a convivir con nosotros, que iba a llenar nuestro hogar, en lugar de ser una cosa que nos llena de alegría, sin embargo nos llena de desesperación y al final puede ser que empiece también a afectar incluso a la convivencia entre las personas, porque yo que sé, me voy a poner en distintos distintas situaciones, pues puede ser que un miembro del hogar haya sido el que haya decidido adoptar al gato o se haya puesto un poco más insistente. Al final puede haber reproches a esa persona oye, por tu culpa el gato está en esta casa. Y al final todo esto acaba desgastando muchísimo la convivencia, no solamente con el gato, al cual se le coge un poquito de manía, sino también entre las personas que conviven dentro del mismo hogar. Y por eso es por lo que es tan importante darse cuenta del problema, para empezar a abordar las soluciones y saber que todos formamos parte de esa solución. Con este vídeo tampoco quiero que tú ahora mismo empieces a pensar en todo esto y empieces a sentirte mal, pero es posible que en tu familia la situación también se esté tornando bastante insostenible y que de alguna forma no hayáis empezado a notar. ¿Por si te lo estás preguntando, aquí no hubo nada de eso, pero sí hubo mucha pérdida de fe, como diciendo oye, hemos hecho lo correcto? ¿Hemos adoptado un gato que vivía en un refugio, lo hemos metido en una casa? ¿Estamos nosotros pues yo que sé, haciendo lo mejor para el gato? ¿Le estamos dando todo lo que necesita? ¿Dónde estamos fallando? Todo eso nos lo estábamos planteando muy seriamente al principio cuando el cachofo vino a vivir acá. Toda esa felicidad de cuando adoptamos al gato para cuando iba a venir a vivir con nosotros y todo la ilusión con la que habíamos preparado nuestra casa para que Alcachofo llegase, pues se había convertido en desasosiego, en no saber si estábamos haciendo lo correcto. Pero bueno, te estoy contando un poco la película de este último año y sobre todo la situación inicial para a partir de aquí darte las buenas noticias. Hay mejora, hay muchísimo camino para que la vida de Alcachofo en este caso mejorase y probablemente en tu caso también. Lo más importante cuando estamos trabajando con un gato que no para de maullar, bueno, en el caso de Alcachofo por hiperapego, es darnos cuenta que nosotros formamos tanto parte del problema como podemos ser la parte de la solución más grande. Es decir, si hemos identificado que el problema de Alcachofo en este caso era un problema de que nos estaba buscando todo mundo el rato quería estar todo el rato con nosotros y eso le llevaba a estar todo el día maullando, lo que teníamos que tener claro es que si reforzábamos esa conducta, si le dábamos la recompensa que él buscaba, que era nuestra atención solamente se iba a intensificar esa conducta de alcachofo, o sea, él iba a encontrar satisfacción en estar maullando todo el rato porque así tendría nuestra atención y por eso no lo iba a dejar de hacer nunca. Entonces, ¿Qué fue lo primero que hicimos? Retirarle nuestra atención. Ignorarlo, vamos, o sea, cuando se ponía muy pesado, muy insistente a maullar por la casa, ni mirarle, ni hablarle, ni preguntarle ¿Qué te pasa? Nada, absolutamente nada. Eso es muy difícil de hacer porque tú estás viendo que el gato no para y no para y no para, o sea, bueno, que se puede tirar muchos minutos maullando y tú mientras tanto haciendo como el, que no lo estás escuchando. Pero ojo, hay una cosa que tienes que saber y tener clara en este retirarle la atención al cachofo no significa que lo ignorásemos durante todo el día, sino simplemente en esos momentos en los que él está demandando la atención, como te he dicho antes, una parte importante de nuestra convivencia también era jugar con él y dedicarle un ratito cada día para que él se sintiese integrado en la familia. Si nosotros a un gato que acaba de llegar y que ya siente estrés por toda la mudanza y por este, en este caso, esta dependencia emocional hacia sus humanos, le dejamos de atender, no le decimos nada, ni nos referimos a él, ni nos dirigimos, ni le dedicamos tiempo, eso no va a solucionar el problema per se, porque puede ser que aumente el estrés del gato. Porque claro, el gato también necesita interacciones con sus humanos, lo que pasa que estas interacciones tienen que estar ordenadas, pues un rato de juego cada día, descansar con nosotros en la siesta, acariciarle de vez en cuando, peinarle su pasar un rato de interacción con el gato de una forma sana. Ahora que estamos haciendo otra cosa, pues yo que sé, cocinando, viendo una película delante del ordenador, trabajando. En esos casos tenemos que ignorarlo, tenemos que oye, mira, yo estoy haciendo mis cosas, dedícate tú a hacer las tuyas. Y eso es complicadísimo. Y aquí es donde el 99% de la gente falla, porque tener a tu gato al lado maullándote como un desesperado, pues no es nada fácil. Y al final es muy sencillo caer en la tentación de mirarle o de dirigirle alguna palabra o de ay, tendrá hambre, toma comida, toma un premio, casi te callas, ay, te levanto en brazos y te acaricio hasta que te calles. Oye, súbete conmigo al sofá a dormirte aquí y así estás conmigo y te callas. Bueno, en fin, eso es lo que bajo ningún concepto tienes que hacer. Alcachofo en concreto lo que hacía es que cuando estaba caminando estaba maullando todo el rato. De hecho, había veces que iba a la puerta de la calle, maullaba, se metía en el baño, seguía maullando, pero además con un maullido ronco muy fuerte. Bueno, hacía muchísimo ruido, solamente paraba cuando se sentaba o descansaba. Además también hay veces que vas a tener que tomar decisiones un poco dolorosas. Nosotros como no dejábamos al cachofo solo en todo el día, porque trabajábamos desde casa, bueno, Jose, pues tuvimos que tomar una decisión que no nos gustaba, que era dormir separados de él, o sea, cerrar la puerta y que él tuviese el resto de la casa para descansar, pero en ese rato supiera que nosotros no íbamos a estar para atenderle. Y esto sí que era, pero vamos, como encender dinamita, era cerrar la puerta y el gato se ponía a maullar desesperadamente. De hecho, fíjate lo que pasaba, que bueno, él no había tenido mucha interacción con puertas porque era un gato abandonado, venía del refugio allí nada. En nuestra casa aprendió a abrir la puerta de la habitación. En los primeros días se tiraba contra la manilla y era capaz de empujarla y abrirla. Al principio poníamos algo de peso detrás de la puerta para que no la pudiese abrir, pero cuando se tiraba muy fuerte, aún así la abría. Y tuvimos que comprar un antibaby, como si tuviésemos un niño pequeño, para que no pudiese accionar la manilla. Al principio, durante las noches seguía maullando. Todas las noches, ya te digo, yo dormía tres horas, vamos. Pero después ya poco a poco nos empezamos a dar cuenta que ese maullido disminuía tanto en intensidad como en tiempo. A partir de la tercera o cuarta semana, el gato se quedaba detrás de la puerta maullando, pero ya se daba cuenta que no conseguía nada, que ni él era capaz de abrirla por sí mismo, ni nosotros íbamos a atenderle y abrir la puerta. Así que se cansaba, se venía al sofá y se quedaba aquí dormido. Todo eso en el contexto de que tenemos que empezar a forjar una serie de rutinas con el gato, porque eso le va a ayudar muchísimo. Su reloj interno le dice cuándo tiene que comer, cuando nosotros cenamos, cuando nos acostamos y demás. Si nosotros siempre repetimos las mismas cosas a la misma hora, él va a interiorizar muy rápidamente cuáles son las rutinas de la casa y ya va a saber cómo tiene que actuar ante cada una de las situaciones. Si ya ves que empieza a dejar de maullar poco a poco, pues cuanto más refuerces esa rutina, menos se intensificará el mullido y más conseguiremos el objeto. Y dentro de esa rutina, una que empezamos a hacer fueron salidas programadas. Es verdad que en este caso lo que hacíamos era salir por la mañana, bueno, Jose salía y desayunaba fuera, y después salir a dar un paseo por la tarde. Al principio siempre solíamos elegir las mismas franjas de hora, pero después si la empezamos a mover simplemente para que se diera cuenta que aunque faltásemos de casa y no fuese siempre a la misma hora, siempre íbamos a volver, o sea que no se tenía que desesperar por quedarse aquí. Y te tengo que decir que como teníamos una cámara, le grabábamos para ver cómo era su reacción. Al principio se tiraba muchos minutos maullando cuando nos íbamos de casa, pues creo que la primera vez no sé si le contamos más de un cuarto de hora o casi 20 minutos, no lo sé. Y después, poquito a poco, ese tiempo cada vez era menor, nuevamente nos dábamos cuenta que el proceso iba avanzando. Pero también te tengo que decir otra cosa, es un poco una montaña rusa. Había veces que nos dábamos cuenta que habíamos dado pasos para adelante y bueno, por cosas que se escapaban un poco a lo que nosotros lográbamos entender, volvíamos para atrás. No sabíamos muy bien algunas veces cuáles eran los mecanismos de alcachofo para volver a empezar a maullar o volver a reclamar mucho nuestra atención. Como te he dicho antes, el proceso es muy, muy largo y lo importante es no perder la fe en todo este tiempo. Si te das cuenta que hay pequeños progresos, aunque sean muy pequeños, aférrate a ellos y piensa en tu cabeza, dale un poco, unas vueltas a ver qué has cambiado y qué ha repercutido positivamente en la conducta del gato en reducir su maullido, porque probablemente si sigues trabajando por esa línea, lo sigas reduciendo. Y algo muy importante es que en todo este tiempo tiene que estar la familia a una. Es verdad que a veces, bueno, te lo digo por experiencia, pues puede ser que alguno esté más motivado que otro, otro ya se haya hecho un poquito a la desesperación y ha dicho, bueno, pues esto no va a cambiar, nos tenemos que acostumbrar y demás. Para eso siempre tiene que haber alguno de los miembros que tire un poquito del carro y en esos momentos un poquito oscuros, bueno, pues que empuje para adelante. En nuestro caso, como Jose es el que se queda todo el rato en casa, pues yo todas las mañanas también le preguntaba, le decía, oye, ¿Qué tal hoy el gato, ¿Cómo lo has visto? Y bueno, yo la verdad es que lo pasaba también bastante mal en el trabajo, porque él me transmitía que el gato no le dejaba en paz, que se le subía todo el rato encima de la mesa, que le maullaba todo el rato aquí al lado para que le hiciera caso y yo tranquilo, aguanta, aguanta, que vamos bien, o sea, no le hagas caso, tú a trabajar, no sé qué. Pero yo reconozco que esa posición es bastante complicada. En cualquier caso, yo aquí te estoy diciendo un poquito así por encima, ¿Vale? Contándote la experiencia global, porque lo que te quiero decir son más o menos los cambios que hemos ido experimentando. Pero, pero, para saber las técnicas en sí, las que hemos utilizado con alcachofo, te dejo aquí debajo enlazado un vídeo que hemos hecho en el canal, bueno, que hicimos cuando empezamos a ver que esto funcionaba y que iba bien, para contarte paso a paso cómo lo tienes que hacer. ¿Ya te vas? Venga, hasta luego. Poco a poco, según fuimos implementando todas estas cosas, pues bueno, cada vez era menos necesario estar ignorando al cachofo todo el día, porque cada vez maullaba menos en entonces nuestra convivencia también fue mejorando. De hecho, llegó un punto en el que él dejó de maullar por las noches, yo ya dormía del tirón todo el rato y pues ya decidimos que era el momento de que pudiéramos dormir dentro de la misma habitación. ¿De hecho, le poníamos una camita y él rápidamente supo que su camita dónde estaba? Dentro de la habitación. Y es el sitio que sigue eligiendo para dormir. Esto más o menos fue a finales de mayo, principios de junio, teniendo en cuenta que habíamos adoptado Alcachofo a finales de fecha, bueno, que dicho así no parece tanto tiempo, pero pasarse cuatro meses con esa intensidad, ese no saber si lo estás haciendo bien, oye, voy a ignorar a mi gato, aunque no quiero ignorarlo, bueno pues la verdad que desgasta muchísimo psicológicamente y a nivel anímico y se pasa bastante mal. Sin embargo a día de hoy siento que ha merecido la pena porque nuestra convivencia ahora mismo es muy buena, ya ese maullido, ese reclamar nuestra atención constantemente no lo tiene. Es verdad que es un gato que sigue maullando, porque es un gato muy extrovertido, muy hablador, de hecho él cuando está en la ventana y entra dentro de la casa, entra siempre maullando, como contándote las novedades que ha visto por el barrio, pero ese maullido ya no es ese estrés que tenía al principio todo el rato por querer estar con nosotros o que nosotros le estuviésemos mirando, sino que es simplemente una forma de dirigirse a nosotros que dura un ratito, el que sea muy poco y ya está, o por ejemplo cuando le vamos a poner su comidita, pues le ponemos el platito y en ese momento nos mira y maulla, o cuando llegas de la calle pues te saluda, te maulla porque es su forma de dirigirse a nosotros, esa es una comunicación sana, una forma que tienen los gatos de decirle a sus oye, te aprecio y te llamo o me dirijo a ti maullando. Sin embargo no es querer estar todo el rato reclamando tu atención, que también tiene momentos de reclamar nuestra atención pero que son puntuales, que no es como antes, que no es todas las noches a todas horas, que no es no poder dormir, vamos que ha mejorado muchísimo. Alcachofo ahora mismo entiende los ritmos de la casa, son muy importantes para él, por ejemplo por la noche se apaga la luz de la casa y ya no vuelves a notar al gato en toda la noche, por la mañana tú te levantas y él está tumbado en su cama o por la noche si él se tiene que mover o salir a la ventana o lo que sea, es libre y lo hace, pero bueno, ha aprendido que ese tipo de rutinas las tiene que hacer por sí solo, no hace falta que haya un humano pendiente de. Aparte de eso ha habido otra serie de cosas en las que Alcachofa ha mejorado muchísimo. Bueno, de hecho, al principio nosotros teníamos bastante miedo de salir de casa y de faltar algunos días de nuestra casa, aunque hubiese alguna persona que lo controlase y que viniese a ver qué tal estaba Alcachofo, precisamente porque no sabíamos muy bien cómo se lo iba a tomar. El caso es que bueno, a partir de verano decidimos que también teníamos derecho a tomarnos de vez en cuando nuestras vacaciones y la verdad es que las primeras veces cuando volvíamos a casa notábamos que quizás habíamos dado algunos pasos hacia atrás, pero solamente durante los primeros días. Yo el primer día me asusté muchísimo porque dije madre mía, ¿Para qué nos hemos ido de casa? Porque el gato va a volver a estar exactamente igual que antes. Bueno, pues no solamente le duró en ese primer episodio un día, un día y medio, sí nos hemos dado cuenta que a partir de ese momento, las siguientes veces que hemos faltado, que nos hemos ido de vacaciones o que hemos salido de casa más de un día, ese episodio también se ha acortado. La última vez ha estado un poquito más insistente la noche que llegamos y solamente pues yo que sé, porque nos había echado de menos y nos lo quería decir, pero ya al día siguiente su vida era completamente normal. Así que en esto también ha habido avance y también te quiero dar esa buena noticia que no va a ser siempre tener que estar dentro de tu casa con el gato, también va a haber momentos en los que él aprenda a estar solo y. Y que aunque te eche de menos, después no vas a andar pasos hacia atrás, no te preocupes. Y nada, básicamente pues actualmente tenemos una convivencia buena y es verdad que al principio donde teníamos todas esas inseguridades, todos esos miedos, sobre todo porque veíamos cómo se comportaba en esos primeros meses con nosotros, pues actualmente sabemos que hemos hecho lógicamente lo correcto y que Alcachofo tiene una vida feliz dentro de nuestra casa y en contacto con nosotros. Es verdad que sigue siendo un gato bastante apegado, pero eso forma parte de él. Por eso hoy con este vídeo te he querido contar un poco mi experiencia personal, que bueno, alguna vez ya te he hablado un poco de ello en el canal, pero sobre todo para decirte que con el paso del tiempo la cosa va mejor y que realmente Alcachofo ha mejorado muchísimo, ha evolucionado un montón y estamos súper contentos. Es verdad que al principio te puedes encontrar un poco perdida o desesperanzada porque ves que los cambios que se producen son muy pequeños y. Y que a ti eso te lleva muchísimo esfuerzo para el poco progreso que ves. Y además todo eso metido en un entorno de estrés, de desgaste de la convivencia, de no saber muy bien cómo tratar al gato porque ves que no hay grandes cambios, no hay grandes avances, pero al final si perseveras, si tienes un poco de paciencia y todos os implicáis y trabajáis a una, vais a lograr el objetivo final. Como te digo, el objetivo no es que tu gato deje de maullar, sino que vuestra convivencia sea buena y. Y que también él entienda que hay momentos en los que no va a tener la atención de sus humanos y que no pasa absolutamente nada porque al final eso va a repercutir de una forma positiva, pues eso también en su bienestar, porque no va a tener que estar siempre pendiente de que sus humanos estén atendiéndole, sino que sabe que hay algunos momentos en los que él tiene que realizar actividades propias y eso es muy sano también para los gatos. Así que tanto si tú ahora mismo estás en ese proceso como si lo has pasado, quiero que me dejes un comentario y que me digas un poco cómo te encuentras, cómo te sientes, porque eso también ayuda. Poner un poco en común todas las experiencias y darse cuenta de que todos hemos pasado quizás por una situación un poco más o menos parecida nos ayuda a no perder el norte y a saber que al final lo que queremos es que nuestro gato se encuentre a gusto con nosotros y nosotros con él. Y además, si te ha gustado el vídeo, pues me puedes dar un like total, si ayuda al algoritmo de YouTube, aunque lo dudo, bienvenido sea. También te puedes suscribir al canal si no lo has hecho y regalarnos un like super thanks en este botón que tienes tan bonito aquí debajo. Pásate por el canal secundario que tenemos también en YouTube que se llama Preguntas y respuestas de un veterinario. Y no te vayas todavía porque aquí con Alcachofo vamos a conocer estos dos pequeños que se llaman Tommy y Rufina. Conviven con su compañera humana Julieta, esta guapetona que se llama Chocolatita y que convive con su compañera humana Estefanía. En Ecuador y desde Argentina nos saluda Albi, que nos mira con esa curiosidad, lo hace desde allí con sus compañeros humanos Luisina y Joaquín. Muchas gracias por seguir el canal, mascotas y familias felices y nos vemos en el próximo vídeo. Y adiós al cachofo gatito. Hola. Pero no te pongas en modo cojín ahora. Vale, voy, voy. ¿Qué dirías cuando llegó Alcachofa a nuestra casa? No paraba, ya lo he dicho. Es que. Es que eso ya lo hicimos en el vídeo. Entonces en el vídeo este, como no me quería repetir a mí no me queda claro todavía si tienen claro ellos lo que van a venir en este vídeo, aparte de tu experiencia. Pero es como para que tú veas este vídeo si tu gato maulla mucho, para ver que tu gato puede dejar de maullar y se ha puesto lo que no hemos dicho todavía. Si estás viendo este vídeo estás desesperada porque tu gato está maullado todo el rato. Pero hoy vengo a contarte mi experiencia con mi gato Alcachofo. Hay luz al final del túnel, creo que está clarinete, vamos. Y el gato se dedica a maullar y a maullar y a maullar por cualquier motivo. El que estaba encargado de que todo saliese bien y que la adaptación de Alcachofa a nuestro hogar fuese bueno, como una barquita sobre un río. Este golpe de realidad más o menos nos lo llevamos. Este golpe de realidad nos lo llevamos ya. Bueno, este golpe de realidad nos lo llevá. Si nosotros rompía. Por eso el vídeo lo he hecho un poco con una. Bueno, por eso el vídeo lo he hecho. Bueno, pues con poco. Es que es la hora de la cena, es la hora de la comidita riquita para este gatito, Madre mía, qué tú despídelo aquí conmigo. Dile a esa gente, dile a esa gente. Pero a ti te dicen al principio que Alcachofo va a cambiar como ahora y no te lo crees ni vamos, ni de coña.
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