Cómo DAR ÓRDENES A TU GATO para que te haga caso 🐱🧠

Javier Pariente explains that cats can learn simple commands but cannot suppress hunting instincts. His five-step method uses food rewards, short monosyllabic words, clear gestures, consistency across household members, and patience with brief sessions and positive reinforcement.
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¿Es posible darle una orden a tu gato y que la entienda? Sí, es posible, pero a lo mejor no sabes cómo, y por eso te traigo este vídeo. Mira, el otro día una seguidora me mandó una pregunta a través de Instagram y me dice: he puesto una red en la terraza y mi gato la trepa, me tiene muy nerviosa ya que me da miedo que la red se rompa y no le dejo salir solo, pero claro, con el calor abro la ventana. Le grito si trepa y le encierro. ¿Cómo hago para que no trepe? Lo hace sobre todo cuando ve pájaros. Esta seguidora quiere que su gato entienda que no se puede subir a la red persiguiendo pajaritos. Y déjame que te diga que eso no lo va a conseguir. Después te cuento qué es lo que está haciendo mal. Pero eso no significa que nuestros compañeros felinos no sepan interpretar las órdenes que nosotros les damos. Lo que pasa es que muchas veces no tenemos claro cómo nos tenemos que comunicar con nuestros gatos para que sepan lo que espera de ellos. Lo primero que tenemos que entender es que nuestros compañeros felinos pueden interpretar y entender órdenes sencillas, como por ejemplo: ven, súbete ahí, bájate. Pero lo que no van a hacer nunca es, por ejemplo, dejar de perseguir a una presa. Como tú comprenderás, es muy, muy complicado cortarle a un gato esa reacción tan instintiva que es la caza. Entonces, ¿cómo tenemos que darle las órdenes a nuestros gatos para que las entiendan? Nuestros gatos no son niños pequeños, no le podemos dar las órdenes como si estuviésemos educando un bebé. Para que puedan llegar a entender esas órdenes y lo que nosotros queremos de ellos, hay que repetirles muchísimo, pues, todo. No solamente eso que le decimos que haga o que no haga, sino que la situación en la que nosotros le demos la orden se tiene que repetir siempre exactamente igual. Tu gato no es que entienda las palabras propiamente dichas, o al menos al principio cuando se las decimos, sino que entiende el contexto en el que se desarrollan esas palabras. Y todo lo que hacemos relacionado con eso. Por eso, los 5 pasos para que le puedas dar una orden a tu gato y que esta sea efectiva son: para empezar, tienes que aprovechar su motivación, lo que le está llevando a tu compañero felino a actuar. Si, por ejemplo, tú quieres darle la orden a tu gato de que venga hacia ti, le quieres llamar, ¿qué mejor forma de hacerlo que con una comidita, un churu, una chuchería? Por ejemplo, en el caso de Alcachofo, él ha entendido que determinados tipos de sonidos están siempre relacionados con algo rico para él. Como por ejemplo el hecho de abrir el armario donde tenemos guardadas las chucherías, bueno, o donde las teníamos, lo que pasa que ya se le ha quedado aquí grabado. O también el plastiquito típico del churu, también lo tienen muy, muy interiorizado. Es escucharlo y aparecer desde cualquier punto de la casa donde se encuentre. Y esto seguramente lo habrás experimentado tú en tu casa, pues yo qué sé, las pepitas cayendo en el cuenco de alimentación, en el comedero, o yo qué sé, cuando tú te abres un yogur y que tu gato de repente lo identifica porque tú siempre le das un poquito. Otra cosa es que lo hagas bien. Lo que pasa es que aquí tenemos que utilizar esa motivación que tiene el gato para empezar a introducir la orden. Si nosotros estamos queriendo que el gato venga hacia nosotros paralelamente a ese ruidito que le está activando podemos empezar a decir "ven". Chops! Psst psst psst... Ven. O a tocar un clicker que también lo pueden interiorizar los gatos. ¡Chao, chao, chao! Y de esa manera, esa orden siempre va a estar relacionada con que el gato se esté desplazando. Aunque al principio no lo haga porque nosotros le llamamos, lo hace por otra cosa, pero poco a poco se le va quedando en su cabecita que esa orden significa que nosotros queremos que esté a nuestro lado. El paso número 2 es que no tienes que utilizar palabras u órdenes complejas. Tienen que ser generalmente palabras muy cortitas, monosilábicas, que nuestro gato pueda identificar. Y sobre todo van a funcionar mejor si solamente las empleamos en un contexto muy concreto. Si en lugar de una palabra utilizamos un sonido, pues tanto mejor, porque por ejemplo el psst psst psst psst, este que se utiliza para llamar a muchos gatitos, o en otras culturas es pff pff pff, es un sonido que solamente se va a desarrollar en un momento muy, muy específico, muy concreto, y es muy probable que el gato llegue a asociarlo a eso que queramos que haga. Yo, por ejemplo, al cachofo le chasco los dedos y le apunto hacia el suelo cuando quiero que se baje de una zona donde por lo que sea no me gusta que esté. Pues yo qué sé, estoy en la cocina preparando la comida y no me gusta que esté el cachofo por ahí dando vueltas porque puede haber cosas que no sean buenas para él, o porque también me lo puede llenar todo de pelos. Acto seguido, cuando le veo que se sube, rápidamente hago así para que él entienda que yo no quiero que esté en ese momento ahí. ¡Venga, abajo! ¡Abajo! Por eso voy al paso número 3, que nunca desperdicies los gestos. Si queremos que se acerque a nosotros, pues lo normal es que nos agachemos, estemos a su altura, le acerquemos la manita, mejor así con el dorso de la mano porque es menos, por así decirlo, intimidante para ellos. Y si, por ejemplo, en el caso que te acabo de contar de que quiero que el cachorro se baje de un sitio, lógicamente le voy a indicar con el dedo hacia el suelo porque quiero que baje a esa parte, quiero que se desplace hacia donde yo le estoy indicando. Evidentemente, al principio no va a entender lo que estoy diciendo, pero si yo acto seguido, después de hacer así, lo bajo yo voluntariamente con las manos, y por ejemplo digo también abajo, y eso lo hago en repetidas ocasiones y siempre lo hago de la misma manera, al final tu gato va a llegar a entender que, bueno, lo que queremos en ese caso es que se vaya al suelo. En este caso no nos vamos a ayudar de la motivación de nuestro gato previa, porque él lo que quería era ver lo que estábamos cocinando. Sin embargo, vamos a premiarle cuando haga el comportamiento que nosotros queremos que repita, por ejemplo, bajarse al suelo mediante una caricia o mediante un premio, para que la motivación en ese caso sea estar en el suelo. Cuando lo vayamos repitiendo poco a poco, él se quedará al lado de nosotros o atenderá a la orden más rápido porque sabe que después la motivación es ese premio. El cuarto paso es, bueno, uno fundamental: mantener la coherencia en las órdenes. Porque precisamente aquí está un poco el kit de la cuestión. Siempre que nosotros veamos un comportamiento en nuestro gato o le demos una orden a nuestro gato, se tiene que producir de la misma manera. No me sirve, por ejemplo, siguiendo con el caso de la mesa de la cocina, no me sirve que unos días lo baje y que otros días no lo baje. Porque mi gato no va a entender exactamente qué es lo que su humano quiere. Entonces, siempre que lo veamos repitiendo esa acción, que se sube a la mesa de la encimera cuando estamos cocinando, tendremos que repetir exactamente la misma acción, que es bajarlo. Y esto puede ser más difícil de lo que parece, porque no solamente va a depender de ti, sino también del resto de humanos que viven en la casa. ¿Por qué te digo esto? Bueno, pues porque muchas veces bueno, el feedback que recibe nuestro gato va a ser de muchas personas distintas. Entonces, si no tenemos a todo el mundo concienciado de que siempre que veamos un comportamiento de nuestro gato le tenemos que dar la misma orden, al final se va a formar un auténtico cacao. Muchas veces nuestros gatos pueden llegar a disociar lo que quieren cada uno de sus humanos. Por ejemplo, con José, Alcachofo hace un poco lo que le da la gana. La verdad, José es un poquito más blandito con él, vale, no le da tantas órdenes como yo le doy. Yo soy un poquito más gruñón y más estricto con las órdenes. Cuando está jugando conmigo, nunca, jamás, nunca me muerde ni las manos ni los pies, porque ha entendido que cuando está jugando conmigo, si hace ese tipo de comportamientos, se termina el juego. Yo ya le dejo de prestar atención y él pierde lo que quería, esa motivación que era seguir jugando conmigo. Y José, cuando está jugando, sin embargo, pues le hace mucha gracia ver la fiera que tiene dentro al cachofo y que, bueno, pues de vez en cuando le muerda. Al principio lo hacía un poquito más flojo Y últimamente lo está haciendo con un poco más de fuerza, pero solamente se lo hace a él porque sabe que conmigo ese tipo de juegos no están permitidos. Y ahora, sin embargo, José, cuando corta el juego ahí, pues el gato sigue queriendo jugar y a lo mejor se pasa un rato persiguiéndole por la casa. Así que ahora mismo estamos trabajando un poquito en ello. Bueno, sobre todo estoy trabajando con el humano, no con el gato, porque si tú acostumbras a un gato a que tenga un comportamiento o a que tú no le des una orden clara de que quieres que ese comportamiento se termine, al final lo acaba fijando de una manera muy, muy, muy fuerte, y es mucho más complicado que después entienda exactamente la orden que le estás dando. Por eso os digo siempre que la coherencia en casa, que todos reméis hacia la misma dirección, es muy importante, fundamental, para que así no hagamos un lío a nuestro gato y que siempre entienda lo que le estamos pidiendo, y que de esta manera siempre tenga el mismo comportamiento con los distintos miembros de la familia. Familia. Pero todavía nos queda un paso fundamental, que es el paso número 5: la paciencia. Esto es una cosa que tienes que trabajar tú como humano contigo mismo. Tienes que saber que los gatos, bueno, aprenden de una forma específica, un poquito más lenta, pero que al final pueden entender muy bien lo que le estamos diciendo. Además, tenemos que organizar, bueno, las sesiones en las que nosotros le estemos enseñando órdenes de aquella manera que no sean muy, muy largas, porque nuestros gatos pierden muy rápido, para empezar, el interés con cosas que se repiten de una forma muy monótona, y para seguir la propia concentración. Nuestro compañero felino no puede estar pendiente si nosotros estamos 10 minutos intentándole explicar una cosita. Es mejor que organices sesiones cortas, de máximo 2 minutos, y que además sepas que la primera vez no lo va a entender, así que no te puedes frustrar, lo tienes que seguir intentando. Pero vamos, yo creo que ni la primera ni la segunda. De hecho, por eso es por lo que es tan satisfactorio cuando estás intentando enseñarle una orden a tu compañero felino, cuando la primera vez la repite o hace lo que tú estás esperando, porque ya estás prácticamente por tirar la toalla porque lo has intentado tantas veces. Al final, cuando lo hace, dices: ay, bien, por fin, mi gato no es un caso perdido. Además, algo que también es importante es que no puedes estar todo el rato repitiendo el comando o la orden sin parar, porque entonces va a dejar de tener sentido para tu compañero felino, no lo va a asociar a eso que queramos que haga. Porque si estás, por ejemplo, intentando que tu gato se baje de un sitio y le empiezas a decir abajo, abajo, abajo, abajo, pues bueno, es que ni siquiera para mí como persona esa palabra sigue teniendo ningún sentido. Tu gato no lo va a entender. Tienes siempre que hacer que esa palabra esté asociada y separada del resto del contexto que tú estés utilizando. Por ejemplo, abajo, y le bajas. Bueno, pues en ese caso sí, pero si lo estás repitiendo todo el rato y tu gato no hace nada y tú tampoco cambias nada de esa orden, por ejemplo, no lo bajas, pues nunca va a llegar a interiorizar que lo que tú realmente quieres es que se vaya al suelo. Y si quieres que tu gato acuda a tu llamada, pues exactamente lo mismo. Si le llamas y le dices "ven" y tu gato no viene, no lo sigas repitiendo, porque al final ese comando no va a significar nada para él. Y si a pesar de hacer todo esto tu gato no obedece, no responde a tu orden, puede ser que te estén fallando algunas cositas. Por ejemplo, que la recompensa no sea lo suficientemente valiosa. A un gato le va a motivar más, sobre todo al principio, el tema de un alimento que le guste, alguna chuche que le guste, a un simple grano de su alimento seco o de su pienso. O bueno, ya ni qué decir tiene de una caricia tuya. Por eso, al principio siempre tienes que recompensar con algo que a tu gato realmente le guste mucho, algo que capte muchísimo su atención. Y ya después podrás cambiarlo, o bien por algún juguetito, o bien por alguna caricia. Puedes probar a dárselo algunas veces sí y otras veces no, porque eso además estimula las ganas de querer obedecerte de tu compañero felino. El segundo punto donde suele fallar la mayor parte de la gente es que la orden no siempre signifique lo mismo. Si tú a tu gato le utilizas cualquier tipo de sonidito para que responda, y ese sonido abusas de él en otras circunstancias de tu vida, para tu gato, bueno, pues no no va a tener ese sonido la capacidad de evocarle qué es lo que tú quieres que haga. Por ejemplo, lo que te he dicho antes con el chasquido de dedos, yo solamente se lo hago al Cachofo en ese contexto muy, muy concreto para que no lo asocie a otras facetas de la vida. Otra cosa por la que puedes fracasar es porque el momento del aprendizaje no es el adecuado. Si tu gato está muy excitado porque en el entorno hay muchísimos ruidos, porque, yo qué sé, se ha tirado un rato jugando y está muy, muy alterado, pues es menos probable que esté pendiente y fijo a esas órdenes que tú le estás dando. O lo mismo si está muy adormilado, si se está despertando de la siesta, o la motivación para hacer algo en ese momento es muy fuerte. Y finalmente, la gente no suele conseguir que su gato entienda la orden porque la orden es muy elaborada. Y aquí precisamente retomo ese mensaje de nuestra seguidora: no podemos pretender que nuestro gato entienda que no queremos que se suba a la red porque la red puede ser peligrosa, porque quizás se cae, porque él no sabe las consecuencias de subirse a la red para empezar. Y para seguir, él, por lo que se está subiendo en ese momento a la red de la ventana, es porque está viendo algo del otro lado que le llama poderosísimamente la atención, como son los pajaritos. Entonces, en este caso, lo que se está dando es como una tormenta perfecta, porque para empezar el comportamiento que queremos que deje de hacer es muy complejo, queremos que deje de seguir su propio instinto. Y además, para seguir, la motivación para hacerlo es muy potente en todos los gatos. Por eso no es lo mismo dar una orden que corregir un comportamiento. A veces se solapan, pero no siempre significa lo mismo. Cuando nosotros estamos viendo que nuestro gato tiene un comportamiento que puede resultar peligroso y que queremos que en ese momento lo interrumpa, lo que tenemos que hacer es intentar distraerle de esa situación que le está llevando a actuar. Por ejemplo, en el caso de nuestra seguidora con la red, lo que tiene que hacer, si lo ve que está haciendo una cosa que puede resultar peligrosa, es atraer la atención del gato para dentro de la casa, jugando, tirándole una pelotita, distrayéndolo para que no esté tan fijo en querer cazar el pajarito. Esas son estrategias de interrupción de comportamientos que no queremos que el gato tenga en ese momento. Por eso es corregir algo que se está produciendo. Y de hecho ya te hemos hablado de ello aquí en el canal, te dejo aquí debajo un vídeo que es complementario a esto y que te puede ayudar un montón, porque te doy estrategias para que el gato no siga repitiendo actividades o comportamientos que no queremos que haga. Pero además, aquí también entra en juego nuestra propia responsabilidad como humanos. Si vemos que el gato lógicamente no entiende que no queremos que trepe a la red porque no queremos que se caiga, porque detrás hay pajaritos y no sé qué, pues lo que tenemos que hacer es impedirle el acceso a esa zona que pueda resultar peligrosa, al menos cuando no estamos nosotros delante, que podamos prevenir que ocurra un accidente. Si la red no es estable, si no es segura, pues lo que hay que hacer es cerrar la ventana cuando no podemos evitar que nuestro gato se caiga. Nosotros, por ejemplo, aquí en casa también lo hacemos con Alcachofo. Hay una mosquitera que es de estas que son retraíbles y que por lo tanto no es fija, no es tan segura como una red. A esa ventana Alcachofo solamente puede salir si estamos nosotros delante. En la misma habitación. El resto de ventanas tienen redes que son fijas, sólidas, que van a evitar que Alcachofos se caiga aunque las intente trepar. Y entonces todo esto pues ya depende más del humano que del gato. Tenemos que también ser conscientes de las limitaciones propias que tienen nuestros compañeros felinos, aunque sean listísimos, guapísimos, nos entiendan un montón de palabras que les decimos, todo lo que queramos. Al final, si vemos que hay algún tipo de actividad o actitud de nuestro gato que puede resultar peligrosa para ellos, lo que tenemos que hacer es nosotros prevenir que se desarrolle esa situación de peligro. Sé que esta seguidora tiene muchas ganas de tener la ventana abierta porque hace muchísimo calor, pero en este caso lamento decirte que tu gato no va a dejar de trepar la red cuando vea pajaritos. Y entonces, si tú ves que esa red no es lo suficientemente resistente, lo que tienes que hacer es quizás colocar otro tipo de red o anclajes más fuertes en la fachada, o algún otro tipo de método o de medio que evite que tu gato llegue a caerse. Pero el instinto de querer cazar pajaritos per se de nuestros gatos, lamento decirte que no lo podemos corregir. En este vídeo nos hemos centrado en cómo conseguir que nuestro gato siga determinadas órdenes, pero para educar a un gato desde una perspectiva muchísimo más amplia, tenemos que entender realmente cómo funcionan esas así que por eso te dejo aquí debajo unos vídeos enlazados del canal donde puedes entender, por un lado, cómo enseñarles a repetir determinados tipos de comportamiento, y además también cómo evitar, o cómo entre comillas regañar, que no es regañar, cómo evitar que repitan determinados tipos de comportamientos. Y tú, ¿has conseguido que tu compañero felino siga todas tus órdenes? Pues déjame un comentario y me dices cómo lo has hecho. Además, si te ha gustado el vídeo, ya sabes, danos un like, suscríbete, y si nos quieres apoyar mucho, muchísimo, regálanos un súper thanks. Antes de irnos, vamos a conocer a esta gatita tan especial que se llama Kira. Nos saluda con su compañera humana María. Y tú dirás, ¿qué tiene de especial? Bueno, realmente le falta una patita y aún así nos cuentan que es súper activa. Desde Cantabria nos saludan Estela y Raúl, y allí conviven con sus compañeros felinos Croqueta y Timón. Míralos qué guapos. Y estos son Lucifer y Yoshi, los compañeros felinos de Noelia. Conviven con ella en Asturias. Muchas gracias por seguir el canal Mascotas y Familias Felices. Y nos vemos en el próximo vídeo. Hoy te voy a contar lo que— Hoy te voy a contar cómo tienes que hacer— No. Hoy te voy a contar cómo tienes que hacer— Hoy te voy a contar cómo hacer para— Hoy te vengo a contar cómo hacer— No, joder. Hoy te voy a contar cómo— Hoy te vengo a contar cómo darle una orden a tu gato para que la pueda entender y si no— Es que no sé cómo, qué eran las 3 cosas que dije antes. Bueno, y si empiezo directamente con lo de las ventanas— Vale. Es posible dar— Es posible Es posible. Otra cosa es que sea sencillo. Bueno, el otro... Vale, vale, vale. Sí, es posible. ¿Y qué era lo otro que tenían que decir? Pero si se la estás repitiendo todo... Ay, y si dices que... Chiquitico mentiroso. ¿Besito? Hoy besito de gatito y todo. Mira, masaje de puñitos. Cuando tú le digas que se baje, el gato se bajará. Evidentemente, pero lo que tú quieres es que se baje, no que no se suba. Pero entonces no me dice voy a subir para que me diga que baje. Sí, claro, y el teorema de Pitágoras. Y si te pasa como a José, que ahora mismo no entiende nada Puede ser, porque lo que queremos que haga prácticamente es resolvernos aquí un problema matemático.
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