El CABALLO que aprendió MATEMÁTICAS 🐴 ➕ (CLEVER HANS)

In early 20th century Germany, a horse named Clever Hans seemed to solve math problems by tapping his hoof. Investigators discovered he wasn't actually doing arithmetic, just reading tiny body language cues from the people asking questions. His story became a lesson in how we can fool ourselves.
A principios del siglo XX existió un caballo en Alemania que sabía sumar, multiplicar y dividir. Este suceso creó un gran revuelo en toda Europa y la gente no lograba creerlo. Era algo impresionante. En este vídeo de Experto Animal te desvelamos el secreto de la inteligencia de Kleber Hans, el caballo matemático. Quédate para descubrirlo. Cleverhans y su dueño, William von Holsten, se dedicaban a dar espectáculos para que todo el mundo pudiera ver con sus propios ojos que el caballo tenía cualidades excepcionales. El dueño le planteaba una operación matemática, por ejemplo, 7 por 2, y ante el asombro del público, el caballo daba 14 patadas en el suelo para asegurarse de que no hacían trampas. El público también planteaba preguntas aritméticas y el caballo las acertaba todas. Clever Hans se hizo muy famoso, tanto que hasta fue portada de revistas y periódicos. Pero no solo se hizo famoso en Alemania, sino también por toda Europa. Fue en ese momento en el que el gobierno alemán decidió designar una comisión para esclarecer el asunto. El grupo de la comisión estaba formado por 13 personas, entre ellas un gerente de circo, el director de un zoológico, un veterinario, un oficial de caballería y un psicólogo, Karl Stampf, que asumió el papel de director. El informe desarrollado por la Comisión Hans, que así se llamó, concluyó que los espectáculos eran reales y no había ningún tipo de engaño. Sin embargo, un ayudante de Stanff, otro psicólogo llamado Funks, se dio cuenta que Clever Hans solo acertaba las respuestas que su dueño también sabía. Después de bastantes experimentos, comprobó que el caballo respondía correctamente el 90% de las veces, pero solo cuando el dueño conocía las respuestas. En en cambio, si su dueño no sabía la respuesta, solamente acertaba alrededor del 6% de las veces. Al descubrirlo, decidieron apartar al dueño de la escena experimental y se replicaron los mismos resultados. Cuando el investigador sabía la respuesta, el caballo la acertaba. Cuando el investigador no lo sabía, el caballo fallaba. La pura realidad es que Clever Hans no sabía contar, sino que era un experto leyendo el lenguaje corporal de los demás, algo que también era sorprendente y probaba su inteligencia. Mientras su público, el experimentador o quien estuviera presente, no reaccionase, el caballo seguía dando goces al suelo. Sin embargo, cuando se acercaba a la respuesta correcta, la excitación de su público iba en aumento y cuando la tensión de la gente era máxima, el caballo dejaba de dar patadas. En psicología experimental esto se conoce como el efecto Pigmalión, también conocido como el efecto Cleverhand en honor a este maravilloso caballo. Concretamente, el efecto Cleverhans hace referencia a la influencia que generan las expectativas del experimentador sobre el resultado de sus experimentos. Esto se debe a que los sujetos tienden a responder en la dirección que se espera de ellos. Aunque finalmente resultó que Cleverhans no sabía resolver operaciones matemáticas, sí resultó ser un caballo extremadamente inteligente. ¿No te parece increíble su historia? Si quieres seguir conociendo animales que hicieron historia te te animamos a ver el vídeo que te dejamos aquí arriba en el que te explicamos la historia de la perrita que salvó a cientos de soldados en la segunda guerra mundial. Cuéntanos, ¿Conocías la historia de Cleverhands? ¿Qué te ha parecido? Nos vemos en el siguiente vídeo. Hasta la próxima expertos.
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