En este video, el presentador advierte a los dueños de gatos sobre la insuficiencia renal, una de las enfermedades más comunes en felinos mayores de siete años. Explica la función vital de los riñones y cómo su deterioro genera acumulación de toxinas y desequilibrios. Señala que los primeros indicios son sutiles y a menudo se confunden con el envejecimiento, destacando el aumento de la sed y la micción, pérdida de peso, disminución del apetito, letargo, pelaje deteriorado, mal aliento, vómitos y cambios de comportamiento. Describe los métodos diagnósticos tradicionales (urea y creatinina) y la prueba más sensible SDMA, además de análisis de orina, medición de presión arterial y ecografía renal. Recomienda chequeos anuales a partir de los siete años que incluyan SDMA para detectar la enfermedad en etapas tempranas, lo que permite controlar su progreso y mejorar la calidad de vida. Ofrece pautas preventivas: mantener peso adecuado, alimentación equilibrada con alimentos secos y húmedos, y asegurar buena hidratación mediante fuentes de agua en movimiento o suplementos hidratantes. Concluye enfatizando la importancia de observar pequeños cambios y consultar al veterinario ante cualquier señal sospechosa.
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¿Tu gato bebe más agua de lo normal? ¿Va más al arenero? ¿O ha empezado a perder peso? Puede parecer algo propio de la edad, pero también puede ser una señal de que sus riñones no están funcionando bien. Te contamos las señales que no deberías ignorar. Los riñones cumplen funciones esenciales. Filtran la orina, ayudan a regular la presión arterial y mantienen el equilibrio de líquidos y minerales en el organismo. Cuando dejan de funcionar bien, se acumulan toxinas en la sangre y aparecen desequilibrios que afectan al bienestar del gato. La insuficiencia renal es una de las enfermedades más frecuentes en gatos, especialmente a partir de los 7 años. Puede aparecer de forma aguda, por ejemplo, tras intoxicaciones, algunos fármacos o deshidrataciones repentinas. Pero en gatos mayores, lo más habitual es la enfermedad renal crónica, que avanza poco a poco y muchas veces sin señales claras al principio. Señales que pueden pasar desapercibidas. El problema es que los primeros signos suelen ser muy sutiles y a menudo se confunden con el envejecimiento. Una de las señales más importantes es el aumento de la sed y de la producción de orina. Si notas que tu gato va más al bebedero, que el arenero se ensucia mucho más o que pierde peso aunque siga comiendo, conviene consultarlo con el veterinario. En fases avanzadas pueden aparecer hipertensión, deshidratación, debilidad extrema y anemia. Y cuando estos signos ya son evidentes, el daño renal suele ser importante e irreversible. Además, un gato con enfermedad renal puede orinar más cantidad, perder peso sin motivo aparente o tener menos apetito. También puede dormir más horas, mostrarse más cansado, tener el pelaje en peor estado, mal aliento, vómitos o cambios de comportamiento, como estar más apático o irritable. Por eso son tan importantes las revisiones veterinarias. Tradicionalmente, la enfermedad renal se detectaba con análisis de sangre, midiendo urea y creatinina. El problema es que la creatinina suele aumentar cuando el daño renal ya es considerable. Hoy existe una prueba más sensible, la SDMA, que puede detectar la enfermedad mucho antes, cuando se ha perdido menos función renal. Además, el veterinario puede realizar un análisis de orina, medir la presión arterial o hacer una ecografía renal para valorar mejor el estado de los riñones. En gatos mayores de 7 años, se recomienda realizar chequeos anuales que incluyan la medición de S-DMA. Detectar la enfermedad en fases iniciales permite controlar mejor su evolución, retrasar la progresión y mejorar la calidad de vida del gato. No todas las causas de enfermedad renal se pueden prevenir, pero sí podemos reducir riesgos y detectar problemas antes. Ayuda a mantener un peso adecuado, ofrecer una alimentación equilibrada y favorecer una buena hidratación. Combinar alimento seco con comida húmeda, ofrecer fuentes de agua en movimiento o añadir opciones de hidratación específicas para gatos puede ser útil. La clave es observar los cambios pequeños. En los gatos, beber más, comer menos, perder peso o dormir mucho más no debería asumirse como algo normal de la edad. Si notas alguna de estas señales, consulta con tu veterinario. ¿Has notado alguna de estas señales en tu gato? Si quieres saber más sobre salud felina, no te pierdas la playlist que te dejamos aquí al lado. ¡Hasta la próxima, expertos!