¿Por qué mi GATO NO se deja TOCAR? 🐱 (6 Razones)

Six reasons why your cat won't let you touch it, from bad timing and sensitive spots to personality, heat cycles, and pain. Understanding these helps you respect what your cat actually wants.
Tu gato no se deja tocar. Hoy en Experta Animal te explicamos los seis posibles motivos de este comportamiento y qué debes hacer en cada caso. Vamos a verlos. 1. No está receptivo Para los gatos nuestro hogar es su hogar y nos permiten convivir con ellos. Nos marcan a diario frotándose con nuestras piernas y en lo que entendemos como una señal de cariño. Y en su mundo lo es, ya que nos impregna con su olor para crear un aroma común. Dicho de otro modo, somos parte de su grupo social y necesita identificarnos como tal mediante ese olor común. Por ello, y en lo que acaricia se refiere, debemos entender que será el gato el que decida cómo y cuándo se dejará acariciar y nos mostrará su desacuerdo o conformidad con múltiples señas del lenguaje corporal felino que nos indicarán cuándo dar por terminada la sesión o si podemos continuar. Por tanto, si tu gato muestra claras señales que indican que no quiere que le toques, respeta su espacio y su carácter. 2. No es el momento adecuado Siempre tendemos a tratar de tranquilizar a nuestro gato con caricias cuando le vemos en una situación estresante, pero esto puede provocarle aún más ansiedad, hacer que nos evite y por tanto, conseguiremos que no se deje tocar. Es crucial aprender a identificar las señales que emite nuestro gato para interpretarlas adecuadamente. De esta manera sabremos en qué momentos está receptivo para recibir caricias y en qué momentos no. Asimismo, es muy importante ofrecerle un ambiente enriquecido para evitar que se frustre o estrese por aburrimiento. En el vídeo que te dejamos en la tarjeta de nuestros amigos de Soy un gato encontrarás varias ideas. 3. Estás tocando zonas prohibidas Los gatos se muestran muy receptivos a las caricias por ciertas zonas y bastante reacios a que les toquemos otras partes del cuerpo. Las zonas más aceptadas son el cuello, detrás de las orejas, la mandíbula, parte de la nuca y la parte posterior del lomo, justo donde comienza la cola. No obstante, el dicho de defenderse como un gato panza arriba tiene una base sólida. Por lo general, los gatos odian que insistamos en rascarles la barriga. Es una postura de indefensión que no les da mucha tranquilidad. Los flancos son zonas delicadas también y no suelen agradarles las caricias. En ellos. 4. Su carácter es así Cada gato tiene un carácter propio definido por la genética y el ambiente en el que se crió. Así, encontraremos gatos muy sociables y siempre dispuestos a la interacción en forma de caricias y otros que simplemente nos harán compañía a un par de metros de distancia pero sin mayores confianzas. Existen alteraciones del comportamiento que se pueden solucionar con ayuda de etólogos o medicación, pero si nuestro gato es esquivo y tímido no no podemos cambiarlo, tan solo ayudarle fomentando los momentos en que se acerque a nosotros y adaptándonos a él. Es decir, en lugar de cambiarlo podemos ayudar a adaptarse y si eso falla, adaptarnos nosotros a la situación. 5. Está en celo Si se trata de una gata no castrada y llega el momento del celo, puede suceder de todo, desde gatas ariscas que se vuelven zalameras hasta gatas mimosas que atacan a todo el mundo que se mueva. Y de caricias ni hablar. Los gatos machos pueden huir de nuestras caricias cuando están enteros y llega la época de celo porque suelen estar más ocupados en marcar territorio, ahuyentar competidores, explorar por la ventana y hacer caso a sus instintos que sociabilizar con personas. Desde Experto Animal recomendamos valorar la castración y no solo para evitar estos cambios de comportamiento en los gatos, sino también para prevenir camadas no deseadas y problemas de salud relacionados con el aparato reproductor. 6. Siente dolor en el caso de que nuestro gato siempre se haya dejado acariciar sin mayores problemas, con sus días mejores y peores, pero lleve un tiempo esquivando nuestras caricias o agrediéndonos al tocarlo, es decir, observamos un cambio de carácter evidente, puede ser un síntoma claro de dolor. En este caso se hace necesaria una visita al veterinario, quien descartará causas físicas y buscará, una vez eliminadas esas probabilidades, las causas psíquicas ayudado por la información que aportemos. Si quieres seguir aprendiendo sobre el comportamiento de los gatos, no te pierdas la playlist que te dejamos aquí al lado. ¿Cuéntanos, ya sabes por qué tu gato no se deja tocar? Hasta la próxima, Expertos.
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