¿Qué hacer si mi GATO COJEA de una PATA? 🐱🐾 (5 Posibles Causas)

This is a YouTube video titled "¿Qué hacer si mi GATO COJEA de una PATA? 🐱🐾 (5 Posibles Causas)" created in August 2024. The content is an informative veterinary explanation about possible causes of limping in cats, detailing symptoms, potential injuries, infections, and treatments to help cat owners understand and address their pet's health issues.
Si tu gato ha empezado a cojear de repente, es normal que te preocupes. En este vídeo Experto Animal te explicamos las posibles causas de la cojera en gatos en función de otros síntomas que le acompañan. 1. Cojea de una pata, pero no se queja Si el gato cojea de una pata delantera podemos pensar que se ha herido. Al saltar sobre algo, como por ejemplo una vitrocerámica caliente, debemos observar la pata buscando lesiones, sobre todo en las almohadillas y entre los dedos. Observar que el gato cojea de una pata trasera también puede deberse a una herida, como un mordisco o un arañazo que puede haberse hecho jugando con otros animales. Si las lesiones son leves y superficiales, podemos desinfectarlas en casa y controlar su evolución. En breve, el gato debería apoyarse perfectamente. 2. Cojea y tiene una pata muy hinchada Otra causa puede ser una herida. En ocasiones parecen cicatrizadas por fuera, pero lo cierto es que en su interior se está desarrollando una infección. Esto es más común en heridas producidas por mordiscos, ya que en la boca de los animales habitan numerosas bacterias. La infección que se desarrolla bajo la piel puede explicar la inflamación de una pata. A veces esa hinchazón se reduce a un punto concreto. En estos casos observaremos que el gato tiene una bola en la pata. Es lo que se conoce como el nombre de absceso, es decir, la acumulación de pus en una cavidad bajo la piel. Si nuestro gato presenta estas inflamaciones debemos acudir al veterinario porque va a necesitar antibióticos, una buena desinfección y, en los casos más complicados, un drenaje. 3. Cojea de repente Una caída desde una altura considerable o un atropello puede fisurar, luxar o fracturar una extremidad. Es probable que no se manifiesten otros síntomas de dolor, pero observar que el gato no apoya la pata trasera o delantera puede darnos una pista de lo ocurrido. En los casos más graves, el gato cojea y tiembla debido al shock. Puede tener las pupilas dilatadas, hemorragias o lesiones visibles y dificultades respiratorias. Tenga más síntomas o no, una cojera repentina es motivo de consulta veterinaria. Si sabemos que el gato ha sido atropellado o se ha caído. La visita a la clínica es obligada porque, aunque no se observen lesiones externas, puede haber una pata rota, daños internos, hemorragias o neumotórax. 4. Cojea a veces, problemas como la artrosis felina pueden explicar por qué un gato cojea de una manera intermitente. Lo cierto es que más que cogerá, observamos un deambular extraño con las extremidades rígidas, sobre todo cuando el gato se levanta tras un periodo de descanso. Al caminar un rato parece que ya puede andar con normalidad, lo que confunde a los cuidadores. Es difícil apreciar el dolor de un gato, pero sí podemos notar que come menos, pasa casi todo el tiempo descansando sin relacionarse con la familia, evita saltar, pierde masa muscular, deja de usar el arenero o no se acicala. Descubre los signos del dolor en gatos en el vídeo que te dejamos en la tarjeta de nuestros amigos de Soy un gato. El tratamiento es farmacológico y puede incluir suplementos alimenticios que protejan las articulaciones. Hay que modificar el entorno para ayudar a la movilidad del gato, utilizando un arenero de paredes bajas, una disposición del mobiliario a la que pueda acceder, una cama mullida alejada de corrientes de aire, además de cepillarlo para contribuir a su aseo. 5. Cojea y tiene fiebre Otra causa es una enfermedad infecciosa. Una muy habitual es la provocada por el calizivirus felino. Aunque se asocia a sintomatología respiratoria y ocular, lo cierto es que este virus tan contagioso y extendido también puede provocar cojera, artritis, además de fiebre y los síntomas clásicos de la conjuntivitis, lesiones en la boca o secreción nasal. Como siempre, es mejor prevenir que curar. Se recomienda vacunar a todos los gatos contra este virus, que aunque suele causar una enfermedad curable, existen cepas de gran virulencia capaces de matar a un gato rápidamente. Por último, tras la vacunación contra el caricivirus puede aparecer un cuadro caracterizado por cojera y fiebre que remite sin mayores consecuencias, aunque por supuesto debemos acudir al veterinario. Si quieres seguir aprendiendo sobre la salud en gatos y consejos veterinarios, no te pierdas la playlist que te dejamos aquí al lado. ¿Cuéntanos, ya sabes por qué tu gato cojea? Hasta la próxima. Expertos.
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