En este video el presentador explica cómo distinguir entre un gato simplemente grande y uno con obesidad, describiendo las señales visuales y táctiles que indican exceso de grasa (ribs no palpables, falta de cintura, panza colgante, mayor grasa corporal, bajo nivel de juego y acicalamiento). Analiza por qué la obesidad felina ha aumentado: estilo de vida sedentario de los dueños, gatos que ya no salen al exterior y la esterilización que altera el metabolismo. Señala los graves problemas de salud vinculados a la obesidad, como diabetes, trastornos articulares, problemas hepáticos y reducción de la esperanza de vida. Ofrece un plan seguro para reducir el peso: consultar al veterinario, establecer una dieta gradual y controlada, evitar dietas drásticas que pueden causar lipidosis hepática, limitar snacks y medir raciones, y proporcionar al menos 10‑20 minutos diarios de juego activo que estimulen el instinto de caza. Finalmente, enfatiza la necesidad de diferenciar entre un gato grande y uno con sobrepeso, y la importancia de consultar al profesional para determinar el peso ideal.
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¿Tu gato está gordito o realmente tiene obesidad? Muchas familias en muchas ocasiones cuando su gato está entradito en carnes suelen decir que bueno, el gato ha cogido algo de peso y demás, pero es que realmente está padeciendo obesidad, lo que puede afectar gravemente a su salud. Si alguna vez has dicho "mi gato es de hueso ancho" o "mi gato es grande", este vídeo te interesa. Una clave fundamental es saber cuándo nuestro gato tiene esos kilillos de más o identificar que realmente tiene obesidad. Y es que muchas veces un gato puede pesar exactamente lo mismo y uno de ellos estar completamente sano y en su peso normal, y en cambio el otro puede estar con esa obesidad que puede agravar gravemente su salud. Estas son las señales que pueden ayudarte a identificar si tu gato está padeciendo obesidad. Por ejemplo, cuando le estás acariciando no puedes notar sus costillas. También puedes ver su cuerpo desde arriba y has visto que no tiene cintura. También puedes comprobar que le cuelga una pequeña panza en la parte de abajo. También puedes ver que tiene más grasa en todo su cuerpo. Has notado que encima no juega mucho, que se cansa mucho más, que encima incluso puede dejar de acicalarse. Si identificas al menos 2 señales en tu gato, tienes que ponerle remedio. Antes de saber cómo podemos reducir o evitar la obesidad en nuestro gato, tenemos que entender por qué en los últimos años ha aumentado la población de gatos obesos. Y es que en nuestra sociedad ahora vamos muy acelerados. Los gatos en las familias han aumentado exponencialmente. Ahora casi todas las familias tenemos uno o dos gatitos en casa, pero hay que entender que la forma de vida que teníamos antes con nuestros gatos es totalmente distinta a la que tenemos ahora. Anteriormente, casi la mayoría de todos los gatos podía salir a la calle y luego volvía. Entonces, ese ejercicio diario de salir de casa, conocer otras cosas, le hacía perder esas calorías y mantener su peso equilibrado. Actualmente, y por desgracia, le dedicamos un poquito de menos tiempo a nuestro gato, que encima ya no sale a la calle. Por lo tanto, no hace ese ejercicio extradiario que le ayuda a mantener su peso. Además de esos factores que han reducido este ejercicio diario, también hay que contar con que se esterilizan más gatos. Por lo tanto, este animal que ha sido ya esterilizado cambia su metabolismo y suele tender a ganar un poquito de peso. La obesidad no es un problema estético que digamos "es que nuestro gato está un poquito gordo, jaja". No, la obesidad es un grave problema y además es un imán para otras enfermedades que vienen derivadas de esta obesidad: diabetes, problemas articulares, problemas de movilidad, enfermedades hepáticas, puede que no se limpie correctamente, que no se asee correctamente, e incluso puede reducir su esperanza de vida. Si por desgracia tu gato está obeso, lo importante es que puedas aplicar una dieta que le pueda ayudar a perder ese peso. Pero es muy importante que nunca apliques una dieta drástica y siempre bajo la recomendación de tu veterinario. Si estableces una dieta que va a hacer perder a tu gato muchísimo peso en muy poco tiempo, se puede producir una grave enfermedad llamada lipidosis hepática. Que puede poner en peligro la salud y la vida de tu gato. Lo ideal es que después de haber hablado con tu veterinario puedas establecer una serie de pautas y rutinas que le ayuden a perder peso, como por ejemplo establecer una dieta con la alimentación adecuada, que haga el ejercicio diario que realmente se merece y necesite para perder ese peso, que no le des snacks todo el rato y que de vez en cuando sean esos snacks medidos para que por lo menos tenga su momento de felicidad, y sobre todo en esta dieta controlar las raciones, que muchas veces, a mí me ha pasado, decimos hoy le voy a dar esto que es lo que le corresponde y nos parece muy poco. Es realmente la dosis que necesita tu gato. Como hemos dicho, aquí también es clave el ejercicio y que con 10, 15, 20 minutos al día podamos dedicarle a nuestro gato jugando con él, pudiéndole ofrecer juegos con caña, con ratoncitos, que pueda perseguir algo para que pueda así sentir ese instinto de caza que siempre mantienen. Puede así ejercitar su cuerpo y evitar que pueda padecer esa obesidad tan grave. Es importante no confundir cuando estamos ante un gato muy grande a cuando estamos ante otro que tiene sobrepeso, que tiene obesidad. Porque cuando estamos hablando del tamaño del gato y pesa entre 8 o 10 kilos, estamos hablando de que tiene su peso normal y acorde a esa dimensión de su cuerpo. Pero si por ejemplo estamos hablando de un gato muy pequeñito o algo más grande, pero tiene esos 8 kilos, Sí que estamos hablando e identificando que ese gato sí padece obesidad. Seguramente hayas visto en redes sociales un montón de vídeos relacionados con estos gatos gorditos que son graciosos y demás, que a ti te puede hacer gracia durante un rato, pero es que a la salud del gato no le hace nada de gracia. Y es que la obesidad en tu gato es un problema real y que solemos dejar pasar. Por eso es imprescindible que puedas consultar el peso ideal con tu veterinario, que él te puede ayudar a establecer esas pautas para que tu gato vaya perdiendo poco a poco ese peso que le sobra y así poder tener una salud de hierro.