Tu perro puede tener LEISHMANIA SIN SÍNTOMAS: señales que no debes ignorar 🐶🦟

Veterinarian Galàs Ecania Arcés explains canine leishmaniasis, a parasitic disease spread by sandfly bites that dogs can carry without symptoms. Watch for subtle signs: fatigue, hair loss on ears, slow-healing skin lesions, and enlarged lymph nodes. Annual screening in Mediterranean Spain and year-round prevention with repellents and vaccination give dogs years of good quality of life.
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Confiarse que el perro está sano es un error común. La leishmania puede estar presente sin manifestar sintomatología clínica evidente o perceptible para los tutores, y las revisiones ahí cobran muchísima importancia. Buenos días, mi nombre es Galàs Ecania Arcés, soy veterinaria y co-gerente de Veterinary Del Clínic, y hoy estamos aquí en colaboración con Experto Animal y Vetformación para hablar un poco sobre la leishmaniosis canina. La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria que afecta sobre todo a los perros, pero también a los gatos, y la transmisión es a través de la picadura de un mosquito muy pequeñito llamado flebotomo. Es una enfermedad importante porque si no se detecta a tiempo puede llevar a problemas muy graves en nuestros animalitos de compañía. La leishmaniosis no se contacta de perro a perro directamente, sino que la transmisión es a través de la picadura del mosquito cuando este pica a un perro infectado y después pica a otro perro. Por eso siempre hablamos de la importancia de la prevención frente a las picaduras de estos mosquitos en nuestros animales de compañía. En zonas mediterráneas como Barcelona y gran parte de España, la enfermedad está muy presente. De hecho, se considera a España un país endémico de la leishmaniosis. El mosquito está extendido en muchas de las zonas del propio país y con el cambio de temperatura y los inviernos cada vez más suaves la actividad del mosquito está presente durante casi todos los meses del año. Cualquier perro puede infectarse si está expuesto a la picadura del mosquito. No obstante, la susceptibilidad de manifestar sintomatología clínica va a depender del sistema inmunitario del propio animal. Vivir o pasear en zonas con mucha exposición a los mosquitos, dormir en el exterior, no llevar la protección de repelentes ante las picaduras de los mosquitos de forma eficaz y regular, y el sistema inmunitario del propio animal los hacen más sensibles a poder desarrollar esta enfermedad porque tienen más picaduras de los mosquitos. Es importante aclarar que un perro, aunque viva dentro de casa, también es susceptible a contagiarse de la enfermedad. ¿Por qué? Porque un perro vive dentro de casa pero sale a pasear. En casa tenemos ventanas, muchas veces tenemos terrazas, jardines, también van expuestos a los paseos en el parque. Entonces, la exposición a la picadura del mosquito está presente aunque un perro se considere que es de casa. Entonces el riesgo quizás sea algo menor, pero nunca desaparece. La leishmaniosis se considera una zoonosis, es decir, puede afectar a las personas, pero siempre a través de la picadura del mosquito, no por contacto directo con el perro. Es decir, tener un perro con leishmania en casa no significa que vaya a contagiar al resto de la familia. Los primeros síntomas más comunes de la leishmaniosis en nuestros animales de compañía destacan sobre todo cansancio, abatimiento, Pérdida de pelo, sobre todo tenemos que prestar especial atención en la punta de las orejitas y alrededor de los ojos, a nivel periocular. Heridas que no terminan de curar o uñas que crecen demasiado. Estos son signos que nos tienen que mantener en alerta. A veces encontramos síntomas muy sutiles, un perro que esté más apagado, los ganglios los podemos notar más grandes también en casa, sobre todo especial atención a los submandibulares, en esta zona de aquí, en los preescapulares, los axilares o incluso los poplíteos. Detrás de las patitas traseras. Después, algunas pequeñas heridas o lesiones en la piel que no acaban de curar. Estos son cambios fáciles de normalizar, pero que pueden ser compatibles con la propia enfermedad de la leishmaniosis. Hay perros que pueden estar infectados durante varios meses o incluso años sin llegar a mostrar ningún síntoma visible. Por eso recomendamos hacer análisis periódicos en zonas endémicas, aunque el perro aparentemente esté sano. El diagnóstico de la leishmaniosis se basa en combinar los síntomas de la enfermedad que podéis llegar a detectar los tutores desde casa, así como las y unas condiciones de laboratorio que lo hacen compatible con la leishmania. Además, es importante realizar pruebas específicas que demuestren la infección por el parásito en el paciente en concreto. Para el diagnóstico utilizamos principalmente pruebas serológicas o pruebas moleculares, como es la PCR, y en algunos casos también se puede llegar a hacer citologías o biopsias de tejidos u órganos que nos confirmen la presencia del parásito directamente. En estos sitios. Además de ello, es muy imprescindible realizar una analítica completa sanguínea junto con un análisis de orina, porque así no solo vemos si hay infección o no, sino también podemos llegar a determinar cómo está afectando al organismo. En zonas de riesgo como España, normalmente se recomienda hacer un control anual, que habitualmente se acostumbra a usar las visitas periódicas para hacer visitas de vacunas o revisiones anuales, y en ese momento se extrae una muestra de sangre y se hace el test para confirmar o descartar la presencia de este parásito en nuestro animal de compañía. La prevención de la leishmaniosis debe hacerse siempre, no solo en los perros sanos, sino también en los infectados, y el más frecuente es a través del uso de repelentes eficaces contra la picadura de los mosquitos. Además, actualmente lo que se suele recomendar es hacer una prevención multimodal o combinada, asociando no solo los repelentes que existen hoy en día en el mercado, sino que también recomendamos hacerlo juntamente con la vacunación para conseguir una protección mucho más completa. El collar y la pipeta ayudan no solo a repeler, sino también a reducir la cantidad de picaduras que recibe un perrito a lo largo de toda su vida. Es importante poner estos repelentes con la antelación suficiente a la exposición del mosquito, porque no todos ellos son eficaces de forma inmediata. Las vacunas frente a la leishmaniosis no evitan completamente la infección, pero sí ayudan al sistema inmunitario a desarrollar una buena respuesta celular para controlar mejor el parásito y así evitar el desarrollo de la enfermedad clínica de la leishmaniosis. Actualmente en Europa disponemos de vacunas que se pueden poner en pacientes sanos o seronegativos y a partir de los 6 meses de edad. Y lo ideal, como decíamos, es combinar ambos métodos: repelente externo para evitar la picadura del mosquito y la vacunación para preparar el sistema inmunitario y frenar el desarrollo de la enfermedad clínica. Uno de los errores más frecuentes es pensar que solo hay que desparasitar en verano o que hay que hacer descansos entre antiparasitarios. Esto es un error porque la prevención aquí, en zonas endémicas como es España, debe hacerse de forma constante y durante todo el año. Preferimos hablar de enfermedad controlada más que de una cura definitiva. Muchos perros pueden vivir durante muchos años cuando reciben el tratamiento adecuado y los seguimientos controles periódicos pautados por el veterinario. Hoy en día los perros afectados por la leishmaniosis pueden llevar una vida completamente normal, con buena calidad de vida, siempre y cuando la enfermedad esté controlada y los signos clínicos también. Siempre hay casos más graves, con afectación en otros órganos o sistemas que pueden comprometer más el estado de salud de nuestro paciente, y por eso no hay que generalizar. Pero en general, la leishmania es una enfermedad que se controla y tienen una buena calidad de vida. Una vez se le diagnostica una leishmaniosis a un paciente, va a requerir de unos controles periódicos prácticamente a lo largo de toda su vida. Estos controles van a depender en función del estado, el estadio de la leishmaniosis actual del paciente, así como de la afectación de los órganos o sistemas. Probablemente pensar que un perro con leishmaniosis tiene muy mal pronóstico o que hay que aislarlo de la familia o del resto de compañeros del parque, de casa, de la familia, Hoy en día, con un diagnóstico precoz y el seguimiento adecuado, los perros viven perfectamente muchísimos años con muy buena calidad de vida. Confiarse que el perro está sano es un error común. La leishmania puede estar presente sin manifestar sintomatología clínica evidente o perceptible para los tutores, y las revisiones ahí cobran muchísima importancia. Espero que esta información sobre la leishmaniosis canina os haya sido útil, y siempre que queráis seguir aprendiendo podéis consultar en las webs de expertos experto animal o de vez formación.
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