La ciudad del conocimiento o la ciudad donde nos gusta vivir: Domenico Di Siena at TEDxAlcarriaSt

Domenico Di Siena’s ~15-minute TEDx talk (Spanish) contrasts the dominant Smart City idea with a people-centered 'city of knowledge' or 'sentient city.' He critiques Smart City models for treating citizens as passive users, centralizing control among technicians and politicians, and over-relying on technology to 'solve' urban problems. Instead he proposes citizens as prosumers who hybridize skills, form situated collective intelligence, and build local identity while remaining connected globally ('glocal'). He illustrates with examples: Campo de la Cebada (Madrid community garden), a community-run shop in London, BlaBlaCar, local car-sharing, and Airbnb. He argues medium-sized cities like Guadalajara have a historic opportunity to favor participatory, locally rooted, globally connected approaches rather than large top-down infrastructure projects.
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Bueno, buenas tardes. Vamos a empezar un pequeño viaje alrededor de la ciudad del futuro. Voy pasando unas imágenes que supongo algunos de vosotros por una razón u otra tienen un poco marcada en la mente el imaginario que hemos tenido en las ciudades del futuro a través de las películas, que en muchos casos son como muy oscuros, muy grises, como muy deshumanizados. Sin embargo os pregunto si esto puede ser la ciudad del futuro. Esto es un espacio que está en Madrid, es verdad que no se parece nada al imaginario que tenemos de la ciudad del futuro, pero este es un espacio que está en Madrid, se llama Campo de la Cebada, es un espacio hecho y gestionado por los ciudadanos de Madrid, más bien por los vecinos de este barrio, el barrio Latina. En Madrid también tenemos esto y en muchísimas más ciudades. Igual será el caso que también aquí en Guadalajara hay huertos urbanos en pleno centro, en Madrid existe este espacio. Esta es una plaza, esto no es un solar, perdón, no, esto es una plaza que está abajo, no se lee muy bien, que está en el pleno centro de Madrid, en el barrio de Lavapiés, entonces donde unos ciudadanos se auto organizan para crear su propia huerta y tener sus productos frescos todos los días. Pero también ha pasado esto en Madrid y me pregunto si para vosotros esta es la ciudad del futuro. Una gente que se ha juntado no solamente para pedir más justicia social, sino para pedir derecho a la ciudad, Básicamente. Es que no se lee muy bien. No sé si hay posibilidad de cambiar del PowerPoint al PDF que había mandado para que se lea mejor. Lo irán cambiando. Básicamente de lo que voy a hablar es de la ciudad del conocimiento, que es la ciudad en la que quiero vivir, es decir, nada tan extraño como la ciudad en la que quiero vivir. En inglés también utilizamos a menudo la palabra descentient city, pero vamos, vamos a hablar más bien en castellano y hablamos de la ciudad del conocimiento. En este viaje que estamos haciendo en la ciudad del conocimiento quiero comentaros algunos conceptos. Empezamos por ejemplo por el de Smart City. Seguramente me imagino que muchos de vosotros o algunos de vosotros ya lo han oído, es un poco el mantra, se usa muchísimo cuando se habla de ciudad del futuro, se utiliza este concepto, pero en esta pequeña charla, en los 15 minutos que me quedan, os iré también analizando los que yo veo mejor y peor. Smart City, a mí me interesa mucho todo lo que tiene que ver con la tecnología Y el concepto de Smart City justamente es eso, juntar la tecnología para mejorar las ciudades, para que sean más eficientes, para que gastemos menos energía, para que los servicios sean mejores. Básicamente para que podamos vivir mejor en la ciudad. Pero tienen algunos puntos negros que son estos tres que veis ahí que nos hablan de ciudadanos usuarios, es decir, ciudadanos que no participan, que no construyen la ciudad, que nos hablan de una descentralización donde toda la gestión urbana se centra en los técnicos que controlan las tecnologías ayudados o acompañados por los políticos que lo gestionan. Y sobre todo estamos hablando de una banalización de la gestión urbana, es decir, como decir la tecnología llega y lo resuelve todo. Yo creo que tenemos que ir más allá y tenemos que superar esta idea de la simple unión entre ciudad y tecnología Y llegamos a una cosa muy importante que son las personas. No nos tenemos que olvidar que las ciudades las hacen las personas. Y entonces podemos hablar de Sentient City, es decir de ciudades hechas por ciudadanos que usan las tecnologías para entendernos mejor. Estamos hablando de un movimiento que nos permite alejarnos del paradigma del elegir al paradigma del construir. ¿Qué quiere decir esto? Las ciudades actuales están pensadas, están estructuradas para que nosotros estemos constantemente delegando. Están pensadas en un contexto social económico en el que se privilegia la especialización, es decir, que nos piden que seamos muy punteros en una cosa como muy concreta para que tengamos luego a través de ese conocimiento los recursos económicos necesarios para vivir y también para que tengamos el reconocimiento social que nos merecemos. También están pensadas para que seamos en cada momento productores o consumidores y que en cada espacio de la ciudad nosotros nos encontremos en una de las dos posiciones o produzco o consumo. Y luego son ciudades que desafortunadamente se están pensando y provocan, promueven, aunque sabemos que no es lo que los gestores urbanos desean. Pero al final el resultado es ese aislamiento. Estamos en nuestras casas, en nuestro pequeño reino donde todo está bien y todo está controlado. Entonces ¿Por qué no pasar a un nuevo paradigma que es la ciudad del construir, donde nosotros los ciudadanos podemos participar, donde en lugar de privilegiar la especialización privilegiamos la mezcla, la hibridación? ¿Qué quiere decir esto? Que podemos privilegiar las conexiones entre diferentes conocimientos. Todos tenemos conocimientos muy valiosos. Esta es la ciudad del conocimiento, no solo los académicos, no solo los hiperprofesionales. Hay muchos conocimientos muy valiosos y lo son aún más cuando se mezclan. Yo puedo ser un súper arquitecto, pero si no conozco la realidad del barrio en el que vivo, no estoy haciendo nada. La unión entre las dos cosas es explosiva. El tendero del barrio tiene un conocimiento que yo no tengo. Entonces hablemos de hibridación. Otro concepto es el concepto de prosumer, o en castellano se está usando la palabra prosumidor, que es la unión entre productor y consumidor. Nosotros podemos ser productores y consumidores a la vez, ya veremos luego con algunos ejemplos de qué estamos hablando. Y luego, en lugar del aislamiento podemos producir inteligencia colectiva, es decir, en lugar de encerrarnos en nuestras casas, nos podemos juntar con nuestros vecinos para generar inteligencia colectiva y mejorar los barrios que vivimos. En todo esto, ¿Qué tiene que ver la tecnología en todo esto? Pues la tecnología sirve o tiene muchos usos, pero a mí uno que me gusta mucho, que me interesa mucho, es usarla para hablar, para comunicar y compartir una vez más entre personas. Es decir, poner al centro a las personas y que estas personas usen las tecnologías para comunicar y compartir. Y las tecnologías también nos han ofrecido una oportunidad enorme para experimentar el concepto de prosumer. Es decir, que cuando usamos YouTube, las redes sociales, los blogs, todos nos hemos vuelto prosumer porque consumamos lo que nosotros mismos producimos. Pero esto puede llegar a ser real. La tecnología no se tiene que entender como algo paralelo. Lo digital no es algo que está alejado de la realidad de nuestras ciudades, sino que está entre nosotros. Entonces hay ejemplos de economía colaborativa, es decir, se utiliza la tecnología para generar procesos económicos donde la inteligencia colectiva es la base. Es decir, nosotros estamos acostumbrados a pensar en la economía como una economía competitiva, donde el valor añadido está en un producto o un servicio que tiene una grande calidad o un precio competitivo. Pero se están generando proyectos donde el valor añadido está en la inteligencia colectiva, es decir, el valor está en que una serie de personas, una comunidad, se organiza para generar valor. Veremos algunos ejemplos después. Todo esto, repito, para volver realmente al barrio, la ciudad. No estamos hablando de nada utópico, sino de vivir bien nuestras ciudades, dar importancia al territorio. Entonces Si juntamos la idea de territorio, de las ciudades que vivimos, los barrios, con esta idea de inteligencia colectiva, tenemos un concepto que para mí es muy importante, que es inteligencia colectiva situada. Se ha hablado mucho de Internet, de generar inteligencia, de generar redes, pero esas redes tienen que estar situadas. Tenemos que hablar de la inteligencia colectiva que existe en Guadalajara, aquí. Y esto nos ayuda a generar, a potenciar una cosa que es muy importante, que es la identidad local. Estamos acostumbrados a pensar a que las ciudades es algo que heredamos, que ya existe y que nosotros utilizamos la ciudad usuaria, los ciudadanos usuarios, como os decía antes. No, la identidad local tiene que ser algo que construimos todos los días, sino las ciudades mueren, el barrio muere. Nosotros tenemos que ser protagonistas de esa construcción de la identidad local. Y aquí llego y ya voy terminando, aunque falten 8 minutos, pero un poco para hilar todo el discurso, introduciendo dos otros conceptos que para mí son esenciales. Uno es el que veis aquí, la multipertenencia y lo voy a explicar. Pues nosotros formamos parte de muchos proyectos, de muchas asociaciones, de muchos grupos y os diré muy pronto también formaréis parte de muchos partidos, políticamente formaréis parte de muchos lugares, es decir, seguramente muchos de vosotros tienen un familiar, tiene un amigo, o vosotros mismos habéis vivido en otros lugares y os habéis identificado con ese lugar, pertenecéis a diferentes lugares a la vez y eso se está dando cada vez más. Yo mismo soy de un pueblo, soy un pueblo cerca de Roma, pero ahora mismo vivo en Madrid, me siento de los otros lugares, no elijo uno y eso es cada vez más posible, porque la comunicación que tenemos es a nivel comunicado constantemente, tiene un nivel global. Yo me puedo comunicar con mi familia todos los días, con mis amigos que están en Roma todos los días. Y esto nos lleva al contrato de habitar lo glocal. ¿Qué quiere decir esto? La palabra glocal es una unión entre dos lo global, el mundo y lo local. Ahora mismo estamos en Guadalajara, pero frente a un movimiento, a unas dinámicas, una tendencia que hemos vivido durante los últimos años en que se pensaba que lo global se lo iba a comer todo, que todas las ciudades iban a ser todas iguales. Ahora afortunadamente hablamos de lo local, hablamos de cómo la identidad, la especificidad de un espacio, de una ciudad es esencial siempre y cuando tiene la capacidad de conectarse con lo global. Guadalajara puede mirar al mundo, no a Madrid. Este es el gran reto. Este es el reto de las ciudades de futuro. La unión y la hibridación constante entre dos dimensiones, que es lo que vives a 10 metros de tu casa y lo que está ocurriendo a miles de kilómetros. Entonces, ahora algunos ejemplos. Pagué entender mejor de lo que estamos hablando una vez que hemos visto esos conceptos. Este es un proyecto de Londres, es una tienda, se llama La tienda de las personas. La idea de esta tienda son como unas centenas de vecinos de un barrio de Londres que se han organizado para montar una tienda de productos ecológicos. Cada persona tiene que dedicar por lo menos 4 horas al mes para gestionar esta tienda. El valor añadido de esta tienda no es el precio de los productos. Las personas que llevan esta tienda no son especialistas del comercio, están hibridando profesiones. A lo mejor tenemos un abogado que está haciendo durante cuatro horas al mes, también tendero. Y lo que está ocurriendo allí básicamente es un proceso que genera una inteligencia colectiva que tiene muchos beneficios. Y al final esto se vuelve un espacio donde encuentro productos ecológicos pero al mismo tiempo conozco a mi vecino, tengo relación con mis vecinos, que en las grandes ciudades como Londres es muy difícil tener esas relaciones tan cercanas con los vecinos. Otro ejemplo es Blablacar, que es un servicio para compartir coches. Cuando te mueves de una ciudad a otra optimizas los coches para que no haya coches donde solo está una persona. Se comparten gastos y todos de alguna manera viven mejor el trayecto, el recorrido, también con la posibilidad de conocer gente interesante. Hay otros tipos de proyectos como este, es francés, pero hay varios, para generar grupos de consumo, para que los vecinos se pongan de acuerdo, para comprar los productos a los productores directamente a los productores y a los productores más cercanos de tu casa, de tu ciudad. Este es, por ejemplo, para alquilar un coche, pero no a una empresa, sino a otro vecino. Y este, que también es bastante conocido, Airbnb, que es para alojarte en el cuarto de una persona en la ciudad que quiera visitar. Me voy a París y en lugar de irme a un hotel me voy a dormir en un cuarto de una persona de París. Esta persona me da un acceso a una ciudad que un hotel no me daría nunca. Todo esto, ya estoy acabando. Todo esto tiene una repercusión enorme en lo que podría ser la ciudad del futuro, porque nos permite pensar la ciudad más allá de lo típico que estamos haciendo en las ciudades de pensar en grandes infraestructuras, grandes autopistas. Es decir, la idea esta de que para mejorar el tráfico, vosotros aquí no tenéis problemas de tráfico, en Madrid tenemos problemas de tráfico. Construyes una mega autopista que rodea toda la ciudad y durante cinco años resuelve el problema de tráfico, te endeudas un mogollón, pero dentro de cinco años estas calles van a estar más llenas que antes. ¿Por qué? Porque no estás apostando sobre la inteligencia colectiva, no estás apostando sobre la inteligencia del ciudadano, le estás dando una respuesta fácil, porque lo que quieres es resolver un problema de una manera más obvia que hemos tenido hasta ahora, que es construir infraestructuras. Es decir, una manera de gestionar la ciudad sin contar con los ciudadanos, pensando siempre que los ciudadanos somos usuarios de esas autopistas y no pensando que nosotros con blablacar somos capaces de movernos de una ciudad a otra de una manera mucho más inteligente, mucho más ecológica. Entonces, con esto, cuando pensamos en la ciudad del futuro, tenemos muchas cosas que tener en cuenta, porque en lugar de construir, por ejemplo, grandes infraestructuras, estaciones, autopistas, podemos apostar en la participación de la ciudadanía. Esto es, esto es la ciudad del futuro. Y el gran mensaje que os quiero dar aquí a Guadalajara. Para mí, las ciudades medianas, las ciudades como Guadalajara, tienen una oportunidad enorme histórica, porque por su tamaño, por su calidad de vida y por su capacidad de conexión con lo global, pueden conseguir lo que las ciudades más grandes no pueden conseguir, porque son más mastodónticas, son más dinosaurios. Entonces, las ciudades medianas pueden generar proyectos de inteligencia colectiva situada, pueden ayudar a que los ciudadanos se autoorganicen, pueden apoyar los procesos de economía colaborativa y esos procesos que decíamos antes de identidad local, porque estoy seguro que en los barrios de aquí de Guadalajara todavía hay gran conexión entre vecinos, pero eso se puede perder, no hay que contar, como decía antes, que eso dura para siempre. Y luego las dos apuestas son si Guadalajara tiene la capacidad de promover una ciudad que sabe habitar lo local y si es capaz de entender el concepto de multipertenencia, va a ser la ciudad perfecta donde vivir. Básicamente, una vez más, en lugar de apostar a una relación, a una interdependencia con Madrid, por ejemplo, que imagino que tendréis, pues que sea con lo global, valorizar lo local, pero siempre constantemente conectado con el conocimiento global. Entonces, la ciudad del conocimiento es la ciudad donde todos nosotros nos conectamos y generamos aquel valor que una gestión siempre desde arriba no puede ofrecer. Y con esto os saludo.


