30 May 2025 · 13 min
The host critiques how academia and clinical practice prioritize publishing over genuine thinking, copying ideas instead of creating them. He names the "print fallacy," which mistakes printed words for truth, and argues that real thought is revolutionary and beautiful in itself, not a means to prestige.
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Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Sí, de nuevo, esto es Framework, cuarta temporada, volumen 4. Van 4 años ya que nos encontramos vos y yo para pensar juntos, para compartir ideas, para ver si algo de lo que traigo acá, de lo que comparto con vos, puede de alguna forma fertilizar y ver la luz, encontrar primavera dentro de tanto otoño. Del pensamiento. Y es de eso de lo que quiero pensar con vos hoy, acerca de pensar, una actividad que casi no está de moda. No está de moda pensar hoy. Más que pensar, lo que se valora es la reproducción. Se reproduce conocimiento, se copia y se pega. El pensar tiene que ver con una actividad revolucionaria, creativa, nueva, con abrir un espacio ahí donde antes no había nada, en donde muchas ideas dispersas, emociones, sentimientos, experiencias pueden encontrar un nuevo continente en el que florecer. Y este es otro error común: confundir el pensar con el pensamiento, el proceso con el producto, la transformación con el final. Las ideas, decía Moren, viven a la temperatura de su autodestrucción. Una idea es válida si y solo si está dispuesta a evanecerse, a esfumarse. Lo mismo que la así llamada interpretación psicoanalítica, que a mí me gusta llamar el delineado de un área de ignorancia. La interpretación psicoanalítica es tan vigente como es su enunciación. En el momento en el que yo digo, nombro la interpretación, esa misma idea se vuelve obsoleta. Soy de una generación que leía periódicos en papel, en donde las noticias se escribían la tarde o la noche anterior y salían a la mañana del día siguiente. Y había una frase que decía: no hay nada más viejo que el diario de ayer. Hoy, con el avance del streaming y las plataformas online y los diarios digitales, la actualización de la así llamada noticia, siendo la noticia el proceso transformacional que el dato tiene elaborado y producido es casi inmediata. Es tan rápido que cualquier cosa puede convertirse en noticia. El peso específico entonces se vuelve absolutamente relativo y cualquier cosa es válida con tal de que sea nueva. Entonces, al igual que pasa en la producción de noticias, pasa también en la producción de ideas psicoanalíticas. Se publica mucho. Cuando digo mucho es mucho. Para en español sería mucho. Mucho se produce, se imprime, se difunde, se divulga. Pero, ¿es todo eso valioso? Muchas personas tienen como objetivo publicar ideas, publicar no ante sí mismos, sino publicar en una revista, en un congreso, en un libro. Y no todas las ideas son publicables. Es como si se hubiera perdido respeto por el proceso privado del pensamiento. Pensar ante uno mismo, tener una idea y pensarla, y ver a dónde lleva esa idea, seguirla sin importar las lealtades, las supuestas lealtades que hay que respetar. Tal o cual dijo tal cosa. A la vuelta de mi casa hay una estatua de bronce que tiene impresas las palabras que en algún momento alguien dijo. ¿Y si yo no estuviera de acuerdo? ¿Y si esas palabras ya no tuvieran la vigencia que tenían? ¿Y si la exaltación de una idea novedosa ya estuviera en desuso? Y esto no va en contra de la genialidad del pensador. Por ejemplo, Freud era un pensador genial, genial, uno de los hombres más brillantes que pisó el suelo de esta tierra, tan brillante que marcó a fuego todo el siglo XX. Pero sus ideas, el producto de sus ideas, está obsoleto. Hay una obsolescencia, hay una futilidad en el pensamiento freudiano que lo vuelve inapto para la tarea. Nadie puede trabajar solo con Freud. Freud no brinda herramientas para trabajar psicoanalíticamente hoy. Pero no es solo Freud, es Ptolomeo, incluso es Newton, cuyas ideas han sido ampliamente superadas y reformuladas y avanzadas. Hoy día estudiar Newton, aunque se estudia en los colegios secundarios de todo el mundo como física clásica elemental y sea útil en términos de generalizaciones para casi todas las tareas domésticas a las que nos enfrentamos, viajar de una ciudad a otra, hervir agua, cocinar, prender la heladera, lo que sea. Es cierto también que fue ampliamente superado. Incluso herramientas matemáticas han sido profundizadas y elaboradas y desarrolladas y metabolizadas en otras cosas. Pero esto no hace que Newton no haya sido una de las personas también más brillantes, con una influencia enorme sobre todo el pensamiento moderno. Leonardo da Vinci, Descartes, Hegel, Marx, pensadores brillantes todos ellos, Darwin, que hoy día presentan ideas que en su gran mayoría están obsoletas ante el desarrollo de la ciencia. Sin embargo, nosotros psicoanalistas seguimos haciendo esfuerzos por rendir una trivial pleitesía que nos sirve de trinchera para acomodarnos, apoltronarnos, a viejos carcamales que presentaron ideas que en su momento tuvieron el impulso renovador de la novedad, pensadas por, insisto, personalidades, mentes brillantes y valientes que alcanzan el nivel de obsolescencia Muchas de nuestras ideas también alcanzan el nivel de obsolescencia. Y retomo, desde la más cotidiana y trivial, la interpretación, hasta la producción de trabajos psicoanalíticos, tienen distintos grados de importancia y de relevancia. No todo lo que pensamos requiere publicación, y no todo lo publicado es verdadero o útil. Lo podría llamar la falacia de la letra molde, volviendo a mi generación que leía periódicos en papel. La letra molde como esa letra impresa que nos intimida y nos da la sensación de que entonces es verdadero. Pero te pregunto a vos para que también lo pensemos juntos: ¿cuántas veces te pasó de comprar un libro, agarrar una revista o ir a un congreso y escuchar ideas que más que ideas eran refritos de ideas de otros, de ideas de otros, de ideas de otros, como una suerte de mamushka de idea refritada de hace más de 170 años. Esto genera también mucho desánimo en cierto grado de entusiasmo por la tarea. Cuando vas a supervisar, no a refinar, La diferencia está en el último episodio de la temporada anterior. Cuando vas a supervisar y tu supervisor te dice lo que le tenés que decir a tu paciente, y vos vas y se lo decís, pensá lo viejo que está eso. Pensá cuántos eones emocionales eso atrasa. Tu paciente hizo algo, vos lo viste, en esa visión lo transformaste y se lo llevaste a tu supervisor. Tu supervisor escuchó lo que vos decís que viste que tu paciente hizo y te dice que hagas algo, y vos escuchás lo que tu supervisor dice que vos hagas en relación a lo que vos decís que pensaste que viste que un paciente hizo y se lo decís, ¿cuánto atrasa eso? Lo mismo un paciente presenta una idea o la ausencia de una idea, y vos le llamás la atención sobre ese hecho haciendo un delineado de un área de vibrancia desconocida tanto para vos como para él, y el paciente no entiende y te pide alguna aclaración, ¿se lo explicás o intentás pensar con él acerca del no entendimiento, de la reversión de la perspectiva o de la perspectiva reversible? ¿Tratás de adentrarte un poco más en ese misterio Si vos se lo explicás, ¿qué le estás explicando? Algo que ya fue. El nuevo hecho es que es el paciente no entendiendo. Entonces así entramos en esta especie de falaz disciplina del no pensar. Reemplazamos el copiar y pegar por el pensar, las ideas prefabricadas, el fast food. El desafío que tenemos, el desafío que tenés vos y que tengo yo, es qué idea nueva tenemos, qué pensamos de nuevo. Cuando vayas al próximo congreso del que participes, ¿qué idea nueva vas a llevar? Ojo, no tiene que ser una idea que marque un antes y un después en la historia, pero qué idea nueva, qué vértice novedoso vas a llevar. Y después pensar si esa idea desarrollada requiere publicación ante vos mismo, y después si requiere publicación o no ante terceros. Y esta decisión es muy importante porque no es una decisión que tenga que estar basada en narcisismo, obviamente no en ganancias económicas, porque vamos, nadie se hace rico o millonario o siquiera gana algo de dinero publicando en este mundo ideas ecoanalíticas. Y sin embargo vale la pena pensar, no tanto por el punto al que llegamos, por la idea desarrollada, por la idea terminada, por ese producto que tarde o temprano pierde brillo, sino por la actividad hermosa, hermosa de pensar. Te invito en esta temporada a que pensemos juntos sobre cosas. Después vemos sobre qué. Bienvenido.










