17 Jun 2022 · 23 min
Leandro Stitzman introduces season two of Framework, exploring passion through Wilfred Bion's theory of vínculos: love, hate, knowledge, and work. He frames passion as a balance between these forces and previews upcoming conversations with guests.
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Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Por más de un motivo es una aventura empezar una segunda temporada. Está la expectativa de lo que fue nuestro primer encuentro, nuestros primeros varios encuentros de la primera temporada, y qué hacer de nuevo, de distinto, de lo mismo de lo que fueron esos encuentros. Quizás para continuar honrando parte del espíritu del podcast y para mostrar al mismo tiempo lo que es reencontrarnos, reencontrarse, reencontrarse con un espacio, con una forma de compartir ideas con un montón de nadies, de alguienes, de otros anónimos. Todo este primer episodio de esta nueva temporada va a ser no leído, por decir así, va a tener todos los bemoles, los pros y los contras, lo bueno y lo malo de la improvisación. Sé de lo que quiero hablar, sé qué quiero compartir con ustedes ¿Qué quiero pensar en voz alta? Quiero hablar de la pasión, de la pasión como la entiende Bion, como esta conjunción no exaltada de los 3 grandes vínculos de los que él habla: amor, odio y conocimiento. El primero de los vínculos, amor, por convención, en jerga, se utiliza la letra L por la palabra love en inglés. Odio se utiliza la letra H por hate en inglés, y la K de knowledge, conocimiento, se utiliza para el vínculo homónimo. La pasión está entendida como esto que favorece la construcción de un vínculo pleno, gratificante, del cual uno pueda nutrirse adecuadamente, y requiere un profundo equilibrio entre el amor, el odio y el conocimiento. Para eso tenemos que entender un poco mejor a qué llama Bion vínculo y a qué nos referimos cuando hablamos de amor, de odio y de conocimiento. Bion realiza una transformación epistemológica de primer orden, saliendo de una lógica ontologicista en donde las cosas son, como sucedía por ejemplo en el framework topológico de Freud o en el framework objetal de Klein, en donde realmente hay cosas que aunque no tengan una localización física sí tienen, sí poseen un estatus de existencia. Están, existen, son. En ese sentido hay un descentramiento de aquello sobre lo que el analista centra su atención. No es ni en el objeto ni en el sujeto. De hecho, no se habla ni de sujeto ni de objeto, no existen epistemológicamente estas categorías de análisis, al menos no como están concebidas en el psicoanálisis clásico. La palabra sujeto proviene de la filosofía y tiene una penumbra asociativa enorme a lo largo de la historia. Probablemente la idea de sujeto haya sido el gran invento moderno, mucho más que la máquina de vapor, el capital, las formas de producción o los grandes estados nacionales como manera de organizar lo social. El sujeto como idea de pensar lo humano es un invento moderno que fue introducido en el psicoanálisis por el psicoanálisis francés y hoy se utiliza casi como moneda estándar de intercambio, es un commodity dentro de lo que es la jerga psicoanalítica. Vale entonces reemplazar la idea de sujeto, cuando no estamos utilizándolo con la penumbra asociativa que trae de la filosofía o algún tipo de formalismo lacaniano, por la idea de individuo, de persona. La idea de objeto para Bion no es como lo es para, por ejemplo, Klein y la teoría de las relaciones objetales, el depositario del dolor mental, sino que se convierte el objeto en objeto psicoanalítico. ¿Qué es un objeto psicoanalítico para Bion? Cualquier cosa que sea pasible de ser pensada psicoanalíticamente. Es súper simple y súper instrumental esta definición de objeto. Básicamente, si soy capaz de trabajar psicoanalíticamente con algo, ese algo es un objeto psicoanalítico, lo que sea. El acento está puesto no en el individuo, no en el objeto, está puesto en el medio. Formalmente, el modelo que utiliza Bion para pensar es: no se trata ni del pecho ni de la boca, se trata del contacto entre el labio y el pezón. Se trata de esa fina capa deliciosa, delectante, que existe entre la mano que mima y la piel que es mimada, ahí, en esa pequeña capa infinita en donde vive el mimo. El mimo no lo hace la mano, no lo hace la piel mimada, se hace en ese espacio que existe entre los dos. De igual forma, la función, la idea de función fundamental para la epistemología bioniana, tiene que ver con esta relación que existe entre dos. Y Bion Utiliza la palabra vínculo, no utiliza relación, no utiliza bond como vínculo, que es otra de las palabras que se pueden usar en inglés, no utiliza relation como relación de relaciones objetales, utiliza vínculo, link, que es la manera más denodada, más depurada, más próxima a la experiencia que se puede hacer. Vínculo como los vínculos de internet, como los hipervínculos de internet, que uno clic, clickeas y vas a otro lugar, como el link de la cadena, como los eslabones de la cadena. Es link, es descriptivo. Eso es un vínculo. Un vínculo es eso que hay entre dos, como esta especie de diferencia de potencial que existe entre dos, en donde una corriente eléctrica no la hace ni el ánodo ni el cátodo, ni el polo positivo ni el polo negativo, sino que se produce en el encuentro de los dos, en donde se arma una corriente eléctrica. Este es el mismo modelo que utilizamos para pensar en acciones sin agente, es la misma idea que subyace a la idea de funciones y factores, valga la redundancia de la palabra idea, y a la idea de transformaciones. Cuando Bion presenta funciones y factores dice que la función es lo observable, esto están aprendiendo de la experiencia, y el factor es aquello que no podemos observar pero que deducimos utilizando, por ejemplo, la intuición con evidencia mínima. En Transformaciones, Bion dice que para interpretar se necesitan por lo menos dos cosas: una parte observada y otra conjeturada o deducida por el analista. Dos puntos, dos puntos que atraviesan toda la obra de Bion, hasta el nivel en el cual Bion, como buen postdarwiniano que es, dice que la unidad es el par. La unidad es el par. Lo repito: la unidad es el par. Es decir, la unidad son 2. Se necesitan 2, 2 puntos para mostrar la oscilación de la función PSD. En terminología más adecuada al libro, yo diría la vibración, el área de vibrancia entre PSD. Bion habla de oscilación todavía porque está manejando otro framework, un framework funcional y no de entrelazamiento. Y entre estos dos que arman la diferencia se genera el vínculo, el vínculo que favorece, que posibilita la transformación. Observar eso que observamos cuando utilizamos la lente de la teoría de las transformaciones, no porque la transformación existe, que de hecho no. Esta es la idea de vínculo que Bion va a usar para hablar de amor, odio y conocimiento. ¿Cómo define Bion el vínculo de amor? El vínculo de amor está definido por la capacidad de ver las cosas tal cual son. Amor es amor por la verdad, amor por lo que las cosas son, amor por los hechos. Es más, cuando Bion diferencia la verdad de la mentira, hace un silogismo que es precioso por lo claro y lo penetrante que es. Dice que lo que diferencia la verdad de la mentira es que la verdad es por mérito propio y la mentira necesita necesariamente un pensador que la piense. Esto es tan simple y tan elegante como definición porque es contundente. No se requiere teoría, no se requieren conceptos, se requiere simplemente el entender la instrumentalización y las implicancias de esta afirmación. Define propiamente el área de aplicación. La verdad, el amor por la verdad, el vínculo L que no es amor, es un vínculo de amor, de amor por los hechos, de amor por lo otro, de amor incluso por uno mismo, que al final del día de eso se trata, de esta capacidad de entrar en contacto lo menos deformada, de manera lo menos deformada posible con uno mismo. El vínculo H, o el vínculo de odio, no tiene que ver con lo que coloquialmente consideramos odiar, sino que el odio tiene que ver con la posibilidad de ver todo lo que la cosa no es. Todo eso que la cosa no es, es permitirme a través del vínculo insaturar lo que observo, de manera de ver todo eso que la cosa no es. Y el vínculo de conocimiento, paradojalmente, consiste en poder tolerar lo desconocido. Bion es enfático al decir que el conocimiento no es un contenido, no es un punto de llegada, sino que es un proceso transformacional que implica la posibilidad de conocer algo y la posibilidad de desconocerlo, tolerando el universo de desconocimiento. Es decir, que en el vínculo de conocimiento lo que está puesto de relieve es la capacidad de tolerar lo desconocido, es la capacidad de tolerar la ignorancia. Pensado así, cuando hablamos de pasión hablamos de la posibilidad de poder contener sin un ansia exacerbada esta compensación tripartita entre los 3 grandes vínculos emocionales que Bion describe. Lo pongo de otra forma: sin el amor yo no soy capaz de ver las cosas como son, de tener respeto por aquello que la cosa es, por eso que es, por mérito propio, no por lo que yo quiero que sea, o por lo que la cosa muestra, o por otras cosas, sino ver la cosa tal cual es. Que tiene mucho que ver con el amor real, si lo pensamos. Amar a alguien no es idealizarlo, amar a alguien es verlo como es, ver qué tal esa cosa es. Si yo solamente amo, no puedo construir expectativa, con lo cual necesito también parte de odio que me permita ver todo lo que eso no es, ver lo que eso le falta, en lo que eso se puede convertir, lo que eso no es Y que, ponele que desde un vértice absolutamente moral está bien que no lo sea, o desde un vértice estético está bien que no lo sea, alto, petiso, gordo, flaco, bueno, malo, lo que sea. Y necesito, además de verlo tal cual es, tal como operador, verlo tal cual es con amor, la capacidad de ver lo que eso no es con odio por lo que eso es, y además Tener la capacidad de, a la vez que entro en contacto con eso, con lo que es, también poder tolerar todo el contacto que no estoy teniendo, todas las cosas que esa cosa de hecho es y yo no estoy entrando en contacto con, y yo no estoy conociendo. Esta armonización entre amor, odio y conocimiento favorecen que yo pueda conectarme de manera pasional con lo otro. Dentro de lo otro está todo el mundo externo, están los otros individuos, y también está mi propia personalidad, porque yo tengo que vérmelas conmigo mismo. ¡Pavada de cosa tener que vérselas con uno mismo! Tener que salir, irse de vacaciones, ir a comer, ir a tomar algo, pasear, estar, ser, dormir con uno, toda la vida. Esta relación pasional que uno establece con uno mismo es la que también deja espacio para el crecimiento, para la nutrición y para tener algún tipo de esperanza de parecernos un poco más a eso que soñamos para nosotros. Ahora, en los textos inéditos de Bion, en el último tomo de las obras completas, Bion introduce una letra en relación a los vínculos, que es la letra W. No dice a qué se refiere, no dice a qué responde, no habla de una penumbra asociativa. Y a mí me gusta pensar que ese vínculo W que Bion introduce bien podría ser un vínculo W por work, un vínculo de trabajo, que bien podría agregarse también al trípode de la pasión, diciendo que la pasión no sería solamente esta armonización no exacerbada entre amor, odio y conocimiento, sino también amor, odio, conocimiento y trabajo. Pensando el trabajo como la capacidad de construir un vínculo que esté armonizado en torno a la tarea, que sea respetuoso por la tarea que nos une, y poniendo en, por ejemplo, menos W el supuesto básico, y en menos menos W la esclavitud, como transformaciones en la clave del vínculo doble B. Si yo soy capaz de establecer un respeto por la tarea y la realización de la tarea, sea cual sea, con un otro incluido en el otro, con uno mismo, dado que de vuelta la unidad es el par, tengo mayores posibilidades de que los procesos transformacionales conduzcan a crecimiento. Entendiendo crecimiento no un lugar al que llegar, sino este proceso constante de transformaciones continuas, este estar haciendo. Entonces, el vivir apasionadamente, el vivir pasionalmente, tiene mucho más que ver con la posibilidad de ver las cosas tal cual son con el amor, poder ver lo que las cosas no son con odio, poder tolerar todo lo que no conozco de eso con el conocimiento y poder comprometerme en la realización de una tarea, sea cual sea esta, con la que estoy construyendo un vínculo con eso. De vuelta, el mundo, otro, yo mismo. Así como pensamos recién en W, podemos pensar también en L, en donde En Argentina el nombre comercial es McDonald's, pero el nombre de la empresa es Arcos Dorados S.A. En general, casi todas las empresas tienen un nombre comercial, que es el nombre que conocemos todos. Pasa lo mismo con las drogas o los fármacos, en donde el nombre comercial es el nombre que la droguería, que el laboratorio le pone, y está después el nombre químico del fármaco o de la droga. De igual forma, la convención de la utilización de letras en jerga establecida L, H, K y W tiene las innumerables ventajas de despojar de la penumbra asociativa, pero también está bueno, si somos precavidos, poder contemplar nombres comerciales para las distintas claves, en donde L podríamos llamarlo amor, menos L idealización, y menos menos L adoración, en donde L está definido como amor, tal como vimos, menos L como idealización. No veo la cosa tal cual es, veo la cosa tal cual quiero que sea. Y en menos menos L adoración veo la cosa tal cual la cosa quiere ser vista. En este sentido, lo opuesto del amor no es el odio, sino que es la idealización. Y en las antípodas del amor estaría la adoración. La adoración requiere una renuncia a quién soy yo, a mi sentido común, una destrucción de él en pos de aquello que quieren que yo vea. Existe la adoración de uno mismo, la adoración de otros, la adoración de ideas, adoración de múltiples tipos. Análogamente, en H, odio, menos H, desprecio, que es ni siquiera me intereso por lo que la cosa es, ni siquiera me intereso por entrar en contacto con eso y lo desprecio. Hay un odio tan grande que termina prescindiendo de la cosa, del conocimiento de la cosa, del amor de la cosa, y simplemente se lo desprecia por todo lo que la cosa no es. Y menos menos H como crueldad, como expresión máxima de esto que despoja de vitalidad al vínculo dejándolo helado, dejándolo absolutamente desvitalizado, ese vínculo que es característico, que es propio del fanatismo. Hablando de fanatismo, mientras que K estaría dentro del conocimiento, menos K sería alucinosis, tal como lo propone Bion, que no es alucinación, que tiene que ver con la intolerancia a lo desconocido, en donde Justamente como no hay una tolerancia hacia lo desconocido, lo que se hace es saturar lo desconocido con cosas que yo le empiezo a meter ahí, en un amuchamiento de cosas. Hay una explosión de cosas que inundan el espacio que de otra forma permanecería vacío y disponible para ser investigado. Y menos menos K del lado del fanatismo, tal como lo propone Darío, Darío, Darío solo. En donde en lugar de haber una explosión hay una implosión a la dimensión de punto. Quizás estaría bien hablar en alguna otra oportunidad acerca de fanatismo. No es en esta temporada en donde vamos a hablar del vínculo K. Vamos a dejar el vínculo K por ser el que está más popularmente estudiado, al que Bion le dedicó más tiempo pensando en amor, odio, en, perdón, pensando Al que Bion le dedicó más tiempo pensando en conocimiento, alucinosis, y Darío con la publicación de fanatismo. Así que en los próximos episodios, mechando con algunas conversaciones con colegas de distintos lugares, de distintos lugares tanto geográficos y físicos como lugares etarios y teóricos y epistemológicos, conversar un rato de una manera similar a como lo hicimos en la primera temporada. Vamos a ir mechando, es mi idea incorporar distintos episodios en donde hablemos de amor, tanto de L como de menos L como de menos menos L, de odio, tanto de H como menos H como menos menos H, y de trabajo, tanto de W como de menos W como de menos menos W. Y de esa forma poder dedicar esta temporada a hablar de la pasión y de la manera en la cual la pasión puede contener un área de vibrancia en el cual se expresa cualquiera de los objetos psicoanalíticos que vemos en el consultorio. Gran parte de esto está desarrollado en el libro. Y terminar la temporada con dos sorpresas: una que tiene que ver formalmente con este libro y otra que tiene que ver con un libro que que incluye la conversación con la autora, que creo que es un episodio que va a estar al final, que creo es un episodio que van a disfrutar tanto como lo voy a disfrutar yo. Por el momento comparto con ustedes el entusiasmo, comparto con usted oyente el entusiasmo por la tarea que tenemos por delante y que sea este un una buena temporada, una buena aventura de Ideas Compartidas. Y siéntase libre siempre para escribirme o comentar, sea cual sea la plataforma en la que lo esté escuchando, o mandarme un mail con sus comentarios, y si están esperando algún tema o quisieran que dedicásemos algunos de los episodios a algo en particular. Sin más, muchas gracias por su tiempo, gracias por la escucha y gracias por compartir conmigo este rato.










