1 Apr 2021 · 18 min
The host introduces Framework, a podcast companion to his psychoanalytic essay-book, using Dieter Rams' ten design principles as a model for good analysis. He positions psychoanalysis as subversive and revolutionary work, weaving in references to Benedetti, Vallejo, and Heidegger to argue that emotion precedes language and that analysis is a disciplined design of thought.
Chapters
Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Hacer un podcast es lanzar una botella al mar, una botella al mar o al espacio, esperando que alguien en algún lugar, en algún momento, alguien a quien uno no conoce la recoja, la abra y en su interior encuentre alguna idea que lo estimule para pensar o seguir pensando o empezar a pensar en algo en lo que no había pensado o lo vuelva a pensar de una manera novedosa. Este podcast en particular tiene la explícita intención de servir como un compañero de lectura de Framework, un ensayo psicoanalítico. Es por eso que en este primer episodio quería introducir, presentar un poco el espíritu del libro, del podcast y a mí. Con esto en mente y la implicada pérdida de espontaneidad que implica la lectura, me parece una buena idea empezar leyendo la introducción, la primera parte de Framework, siempre con la salvedad de que Framework es un libro pensado para ser leído y estudiado en soledad, que es un libro complejo sobre técnica analítica y que en realidad es un libro sueño. Por eso es un libro que comienza con un buenas noches y termina con un buenos días. Buenas noches. Soy analista, psicoanalista. Soy explorador de los confines de la mente, anarquista del reino de las tinieblas. Soy analista y amo el trabajo oscuro que hago. El misterio, los miedos, la incertidumbre, la sensación de que hay algo profundamente verdadero en la tarea, la investigación, la soledad y el sentimiento de soledad implicado, la maravilla, el anarquismo profundo, la liberación del yugo del significado, ser libre de manera indeclinable, inclaudicable e impostergable. Libre. El descubrimiento, el frío y el ardor, las vidas, la responsabilidad y la aventura, el juego, la cebreada ajena y propia de lo no sabido. Toda la adversidad de tener un instrumento inadecuado e inadecuable. Lo inadecuada de la tarea, lo inadecuable, la novedad imparable. Amo los pliegues recónditos de lo que hago. Es una profesión del futuro, es tecnología de punta para la exploración de la personalidad que habita contenida en una mente. Y es tan no apta para la sociedad y las normas y la presión del significado. Es tan profundamente subversiva y revolucionaria. Y uno está tan siempre empezando todo como por primera vez, por primera vez. Tan al borde, el vértigo, si entiende a lo que me refiero. No se puede domesticar el trabajo que hago. Y ser analista se parece tanto a ser feliz que es entendible que el establishment opaco se interese tan fuertemente por querer prohibirlo o banalizarlo o industrializarlo, que es casi lo mismo. Soy analista y escribo. Escribo. Escribir. Escribo un libro, presento ideas, pongo palabras que no definen sino que trazan, delinean. Palabras nuevas, viejas, usadas y a estrenar. Palabras que delinean un campo de misterio hasta donde me alcanza la vista. Escribo para desnudarme y exhibir los alcances de mi ignorancia. No escribo porque sepa o entienda. Escribo para desconocer. Voy a escribir sobre ideas germinales, no son ideas terminadas, ni cerradas, ni de llegada. Son ideas tránsito, ideas origen. No son una costa ni la otra, sino un ponciancinorum sobre un heraclítico río. Quizás ideas barca de Caronte. En todo caso, no es prudente definir de qué se trata antes de sumergirse en ellas, de aceptar el convite para las piezas de baile venideras. Me pasa un poco como a Robert Peck. Robert Peck dijo en inigualable humor inglés: estoy muy interesado en el universo, voy a especializarme en el universo y en todo lo que lo rodea. Yo voy a especializarme en el psicoanálisis y en todo lo que lo rodea. Ese es el interés en este libro: la teoría, la práctica, la clínica, la técnica y todas las personas involucradas. Quiero presentar una idea general. La posibilidad de crear un framework psicoanalítico que sea operativo e instrumental. Espero que usted sepa valorar el entusiasmo y la importancia de la tarea y tolere algunas desprolijidades propias del camino. Pero no se deje confundir por las formas. No es este un ensayo teórico, es un ensayo técnico, es un trabajo de tecnología psicoanalítica. La importancia de compartir acá estas cénides es darles la libertad que solo la publicación y provisión de nuevas mentes puede ofrecerles. Quizás pueda usted, al final del camino, encontrar el calor necesario para arder sus propias ideas y continuar con la maravillosa tarea de ampliar los límites de lo conocido hacia los indómitos rincones del misterio. E incluso, si quiere, compartir conmigo esos pensamientos de manera de favorecer la investigación en curso. El resto es aventura. Vivimos en tiempos ardientes. Son ideas para un futuro luminoso. Mario Benedetti escribió que cuando el ser queda en suspenso, se abre la vida a ese paréntesis con un bajido universal de hambre. Somos hambrientos desde el vamos y lo seremos hasta el vámonos, después de mucho descubrir y brevemente amar y acostumbrarnos a la fallida eternidad. La vida se clausura en vida, la vida a ese paréntesis también se cierra, incurre en un vagido universal, el último. Y entonces, solo entonces, el no ser sigue para siempre. El mundo cambia, nosotros cambiamos, el universo cambia. El cambio, esa profecía inescapable de Heráclito o de la termodinámica, cambiará, transformarse, transformarse, formarse a través de un algo, de un cambio, hacerse. El asunto es que desde que el mundo es mundo y tiene humanos sobre sofás, nosotros humanos amamos el diseño. El diseño gráfico, industrial, genético, farmacológico. Posiblemente diseño moderno sea la posición de Dieter Rams, el célebre diseñador de Braun y Bitsoe. Por eso quiero rescatar acá, como inicio de este inicio de libro, lo que Rams en 1970 consideraba como las 10 máximas del buen diseño. Comienza diciendo que gran parte de lo que el hombre ha hecho es un horrendo, ineficiente y deprimente caos. Y que, por tanto, se requiere de un buen diseño pensado en los siguientes términos: 1. El buen diseño es innovador. 2. El buen diseño hace que un producto sea útil. 3. El buen diseño es estético. 4. El buen diseño vuelve al producto entendible. 5. El buen diseño no obstruye. 6. El buen diseño es honesto. 7. El buen diseño es duradero. 8. El buen diseño es riguroso hasta el mínimo detalle. 9. El buen diseño contribuye a la preservación del medio ambiente. 10. El buen diseño tiene tan poco diseño como sea posible. En este libro presento el diseño de un framework, de una forma posible de pensar y entender el psicoanálisis que practicamos día a día con nuestros pacientes y con nuestros analistas, pero por sobre todo como una forma de pensar lo humano, el mundo humano que tanto me apasiona. Para hacer esto, y teniendo en cuenta que el psicoanálisis es, al final del día, un diseño disciplinado de una manera particular de pensar, observar y actuar, podemos repensar el decálogo de Ramsés en estos términos: 1. El buen psicoanálisis es innovador. 2. El buen psicoanálisis hace que un encuentro sea útil. 3. El buen psicoanálisis es estético. 4. El buen psicoanálisis vuelve a la tarea instrumentable. 5. El buen psicoanálisis no obstruye. 6. El buen psicoanálisis es honesto. 7. El buen psicoanálisis es duradero. 8. El buen psicoanálisis es riguroso hasta el mínimo detalle. 9. El buen psicoanálisis contribuye a la complejización de la textura emocional. 10. El buen psicoanálisis tiene tan poca teoría como sea posible. Y para hacer esto y seguir las recomendaciones de Ram se requiere volver a pensar el mundo, este mundo, y pensarlo como por primera vez, si es que no lo estábamos quizás haciendo. Volver a pensar, cambiar, cambiar el mundo. ¿Qué mundo? ¿Dónde queda el mundo? ¿Cambiarlo cómo? ¿Lo cambiamos o está siempre cambiando? ¿Nos cambia? ¿Somos el mundo? Cambiar el mundo, ¿qué mundo? Racimos, ratitos, momentos espectaculares, un buen amor, un vino fresco, el nombre del hijo, el nombre de la mujer amada en la boca mía. Un mimo, el mimo, su mimo. Irse a dormir, despertar, y que toda la vida es sueño. Decir en voz baja lo que pienso, ser una idea, instalarme en tu mente como vos te instalás en la mía. Cambiar el mundo, cambiarnos, combinarnos, darnos. Aprender a irse, llegar. Troilo. Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio. ¿Cuándo? Pero, ¿cuándo? Si siempre estoy llegando. Un decir frívolo. Desnudarnos, desdudarnos y enrollarnos. La idea, ese parásito recalcitrante. Es de noche. Siempre es de noche. El día es solo la noche enceguecida de sol prematuro. El insomnio previene la pesadilla. No se puede despertar porque no se puede soñar. Buenas noches, bienvenido. Siempre hubo lenguaje, siempre la letra, la palabra, el sonido, el sentido. Siempre hubo instituciones, siempre la regla, la norma, el ritmo, la corrección de lo correcto. Siempre la ciencia, siempre el saber, el conocimiento conocido, la pregunta con sed de respuesta. Siempre, siempre es muchas veces, nunca es muchas veces. Nunca hubo lenguaje, nunca instituciones, nunca la ciencia. ¿Y qué hubo antes de haber? ¿Quiénes fuimos antes de ser? Mañana es jueves y julio, y seguro tomaré café. Seguro está preso, se lo llevaron, pobre, y sus cómplices. Y siempre y nunca, seguro que sí. Luca, para vos lo peor es la libertad. Antes del lenguaje, la emoción. No, el inconsciente no está estructurado como un lenguaje. El lenguaje está estructurado como un inconsciente. La mejor manera de comunicar, matriz del pensar, pero también un poco no. ¿Cómo se le explica a la luna que ella no es la tierra y a la tierra que es solo un rincón con pelusitas? La emoción pura duele. El amor duele. El dolor duele. El lenguaje es un buffer. El lenguaje es una coraza. El lenguaje es un preludio. En el origen fue la acción. El verbo es el relato. El verbo es el contenido manifiesto. Éramos, fuimos, somos emoción. Este editamento de experiencias emocionales hubo sin lenguaje. ¿Qué vendrá después? ¿Y si nos pudiéramos comunicar sin el lenguaje? ¿Y si pudiera ser el mundo en actos? No en teorías. Antes de las instituciones, los individuos. Lo social no es dado, no es siempre. Hubo sin lo social. Un día empezó como empiezan los amores, la aventura y el dolor de cabeza. Lo social como forma de organizar la vida entre las gentes. ¿Y si fuera distinto? ¿Y si hubo sin? Cuando el crepúsculo, si el crepúsculo, ¿qué será de lo que es? ¿Cómo estaremos cuando no sepamos cómo estar? Antes de la ciencia, la magia. Las ideas no necesitan conocimiento como la primavera no precisa al jardín. El conocimiento es burocrático, la sabiduría es anárquica. No se puede contener lo que nos excede. Mundo ritual, mundo bonsái. Podamos lo que queda, lo que queda del día. Pero los días siguen yendo, la ciencia es ese páramo chiquitito. Y si en lugar de tramitarle tan agotadoramente el carnet de ciudadanía científica al psicoanálisis, le diéramos a la ciencia un poco de método psicoanalítico. Y si la instancia superadora no fuera más y mejor ciencia. Vallejo. César Vallejo ha muerto. Le pegaban todo sin que él les haga nada. Le daban duro, con un palo y duro. Después del lenguaje, el entrelazamiento. Entrelazamiento. Después de la institución, Gaia. Gaia. Después de la ciencia, framework. Framework. Y después, hoy es jueves. ¿Qué mundo cambiamos? ¿Qué es lo que vamos a hacer hoy, Pinky? No lo sé, cerebro. Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky. Intentaremos conquistar el mundo. Conquistar no es cambiar, aunque cambie. No se trata de poseer, sino de ser. No se trata de tener, sino de ser uno con. Heidegger, Dasein. Somos jectos, ejectos, proyectos, subyectos de conocimiento, máquinas de significar, máquinas de producir. Somos las formas de producción, somos formas. De producción. Año 2000, fin del mundo. Después fue el 2012, ahora el 2020 o el 2062. Fin del mundo como lo conocemos. Marx: ¿Quién tiene en sus manos los medios de producción? En el abrazo me produzco, el orgasmo impío que me arranca de este mundo para devolverme de vuelta. Me devuelve, ya no soy el mismo, el joven de ayer. Fui amado, Fui testigo y espía de ese amor que di y me dieron. Nada hay más revolucionario hoy que la lucidez. Leer, pensar, soñar, no drogarse, mantenerse lúcido en el mundo es hoy mucho más antisistema que la alternativa. Amar es punk. Beyond. Somos anarquistas del reino de las tinieblas. Cambiar, cambiarnos tirados en el piso y reírnos como locos de las cosas que nos unen y de las que nos separan. Todo cambio es bueno, bueno, amigo, de seguro, siempre y nunca. El mundo está ahí desparramado afuera. Somos el mundo, estamos ahí, acá, desparramados afuera y adentro de este Moebius colorado. ¿Quién se sintió un poco menos solo hoy por vos? Solos somos, solos estamos acompañados. Ser y estar y parecer y perecer. En algún lugar del mundo alguien ríe por primera vez y hay alguien, aunque sea uno de los 7000 millones que somos, que tiene el corazón roto por primera vez. ¿Tiene fiebre? ¿Le duele la garganta? No venga, no trabaje, no hay problema. ¿Tiene el corazón roto? Nada de vagancia, traiga acá su disnea de amor y cumpla. Nadie falta por las penas de amor. ¿Qué le habrá hecho la emoción al mundo para merecer tanto lenguaje? Cambiar el mundo, llenar ese paréntesis de momentos que valgan la pena, y eso que la pena es cara y valiosa, te nara. Hoy es suspiro. ¿Y mañana?










