29 Aug 2025 · 28 min
Leandro Stitzman argues that deep discipline is essential for psychoanalysis and contemporary culture. He traces Gladwell's 10,000-hour rule through deliberate practice, individual differences, and constancy, then critiques multitasking and superficial consumption of reading, music, and media as erosions of analysis, relationships, and creativity.
Chapters
Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Una tarde de 1962, George Joyce y Graham Gladwell se encerraron en su habitación y tuvieron relaciones sexuales.
Cogieron.
Joyce quedó embarazada y un año después, el 3 de septiembre de 1963, nació Malcolm Gladwell. Malcolm siempre fue un chico curioso y resultó ser periodista, autor, escritor y divulgador, sobre todo divulgador de ideas, de ideas en general. Y fue uno de los que popularizó y formalizó algo que se conoce como la regla de la excelencia o la regla de las 10.000 horas, y que dice que básicamente se necesitan 10.000 horas para poder ser bueno en algo. En estas 10.000 horas hay una parte de intensidad Y una dedicación de horas. Por ejemplo, sí, cálculos groseros, si dedicaras 40 horas por semana a algo durante 5 años podrías decir que sos bueno. Entonces él pone 3 factores: uno que es la práctica deliberada, las diferencias individuales que tiene que ver con la capacidad de cada uno para aprender, y la constancia y disciplina. Constancia y disciplina es de lo que quiero hablar hoy. Porque nosotros, vos, yo, nos interesa el psicoanálisis, o sea la práctica, el ejercicio del psicoanálisis, o el psicoanálisis como pacientes. Y el psicoanálisis es ante todo una práctica disciplinada, es una práctica que requiere disciplina, disciplina en cada uno de los aspectos importantes de la práctica. Sin ir más lejos, el Tata Bayon, digo Bayon en chiste, es evidente. Bayon dice que se requiere de una renuncia disciplinada a la memoria, el deseo, la comprensión y la evidencia de los sentidos para poder acceder a un estado emocional al que él llama F, que es adecuado para la realización de la tarea. Es el estado emocional que podría ser definido o caracterizado como el estado analítico. Por excelencia. Esta renuncia disciplinada es clave, clave para el psicoanálisis, clave para el psicoanalista y clave para el paciente también. La idea de la disciplina en este sentido es fundamental y es una idea formidable y absolutamente escasa. Nos hemos ido convenciendo con el paso de los años que no se requiere disciplina y que es fundamental el tan pretendido, el que hablamos alguna que otra vez, del go multitasking, de multitaskinear la vida cotidiana, de hacer muchas cosas en simultáneo, que eso es importante y que es una ganancia. Y justamente lo que quiero compartir con vos es una idea que está absolutamente no de moda, que es la importancia del anti-multitasking, del recuperar la disciplina, la disciplina para leer, para estudiar, para estar, para atender, La importancia de la disciplina como una actitud ante el mundo es, y escucha lo que voy a decir, lo digo con todo el peso que la palabra tiene, es imposible ser analista sin disciplina. La disciplina es fundamental para esto, porque si nosotros no nos disciplinamos, hay algo rapsódico en la manera en la cual estamos parados frente al paciente. Escucho muchas veces hablar de las personas diciendo que como son poetas son analistas. Como les gusta la literatura, son analistas. Como les gusta la filosofía, son analistas. Ser analista es otra cosa. No sé exactamente qué es, tengo algunas ideas, pero no, no me interesa en este momento ponerlas sobre la mesa, sino este factor que es fundamental y fundacional para el ejercicio del psicoanálisis, que es una manera disciplinada de estar. Fíjate que cada vez más queremos la fast foodización de la vida cotidiana. Queremos leer rápido, y no solamente queremos libros que se entiendan rápido, sino que además escribimos libros que se lean rápido, libros que sean de digestión playera, que podamos llevar a la playa y leerlos en un abrir y cerrar de ojos y ya está. Es decir, libros que no digan nada. Libros no fértiles. Te pregunto, ¿cuántos libros o artículos o ideas estimulantes o fértiles leíste en los últimos 10 años? No es fácil, no es fácil. No libros que te gustaran, porque que te gusten, puff, cualquier cosa. Es como que te guste una persona. Una cosa es que una persona te guste, estás en la misma playa en la que estás leyendo estos libros estériles y epidérmicos escritos de manera no disciplinada, nada y sin ideas que contengan o estimulen, y ves una persona, y esa persona te gusta, decís, ah, qué linda esa persona. Pero de ahí a construir un amor, de ahí al vínculo, porque el vínculo, la construcción de un amor, también requiere disciplina, requiere la disciplina constante de estar ahí y de no querer el camino rápido y fácil y directo entre dos puntos. Requiere todos esos senderos y esa disciplina de construir con alguien, con alguien que fuera de una relación de pareja o de una relación de amistad o de una relación de cualquier tipo, es la relación que uno construye con uno mismo. Y uno tiene que descubrir quién es uno como analista, y eso también requiere disciplina. La disciplina insondable de, por ejemplo, escuchar un disco entero Que claro, no se hacen más discos enteros, se hacen canciones o jingles que uno puede escuchar rápidamente, que duran 3 minutos y no requieren demasiada atención. Canciones también de digestión rápida, ideas de digestión rápida, series, películas de digestión rápida. Todo tiene que ser súper instantáneo: la comida, la bebida, Los libros, la música, las ideas, también los mal llamados análisis. Esos análisis pedorritos, chiquititos, sin gracia, de una vez cada 15 días. ¿Son análisis? ¿Cuál es la base epistemológica de ese análisis? Por ahí la tenés, ojo, por ahí la tenés. Pero, ¿cuál es la práctica que se hace? ¿Cómo adquirís disciplina ahí. Vos me vas a decir, bueno, podés también, la disciplina no es privativa de una frecuencia. Estoy de acuerdo, estoy de acuerdo con vos en eso, pero es la manera en la que se hace, es esta versión simplificada cediendo a las presiones del mercado, como esa lógica de consumo de la que hablamos al principio de esta temporada, que se opone a esta lógica disciplinada. Esta lógica de las 10.000 horas, que se parecen a tanto tiempo como cuando agarrás un libro que tiene 700 páginas, vas por la página 35 y decís, Dios mío, esto no se acaba más. El vértigo imperioso de la falta de disciplina te lleva a cerrar el libro, te lleva a no avanzar más allá de cierto punto, te lleva a abandonar. Mucha gente le da miedo dedicarse al psicoanálisis, miedo económico, miedo de seguridad, y todos quieren la receta, esa receta de entonces, ¿cómo triunfo? ¿Cómo tengo un consultorio lleno? ¿Cómo gano plata? No hay una receta, hay constancia y consistencia, consistencia. Otra palabra que es prima hermana de disciplina. La falta de consistencia es abrumadora en pos del eclecticismo, que sería esta versión narcótica del ya, de lo inmanentista. ¿Qué cosas haces de manera disciplinada? Si vos te fijás en los 2 episodios anteriores de crianza, también se habla de esto, de la falta de disciplina para criar a nuestros hijos, para enseñar, para educar. No podés ser ofensivo, y como no podés ser ofensivo, no podés decir nada que el otro no quiera escuchar, porque lo que el otro no quiere escuchar lo ofende. No importa si es verdad o no, no importa si es bueno o no. Entonces es como si estuviéramos permanentemente yendo a consultar al nutricionista, pidiéndoles que no nos corte los hidratos de carbono ni las calorías, que nosotros queremos, necesitamos, merecemos comer todo lo que queremos. Pero yo estoy de acuerdo, no vayas al nutricionista. ¿Por qué le pedís al nutricionista que consienta en los desmadres gastronómicos que haces?
No sé lo que quiero, pero lo quiero ya. Si yo fuera tu esclavo, te pediría más. No sé lo que quiero, pero lo quiero ya. Si fuera tu esclavo, te pediría más. Nada te ata a leer las novedades. Nadie te pilla, nadie te pica ni te van a chupar. No sé lo que quiero, pero lo quiero ya.
¿Por qué queremos que todo lo que hacemos esté bien? ¿Por qué queremos el reconocimiento universal de que somos los buenos de la historia? En miles de situaciones no somos los buenos. En miles de situaciones somos los malos de nuestra historia y de la historia de incontables personas. No todos los vínculos en los que habitamos somos los buenos, pero como no tenemos la disciplina para entrar en contacto con nosotros mismos o con los otros, perdemos de vista esto y solamente queremos vínculos que sean fáciles, prácticas que sean fáciles, simples, y se pierde la delicadeza Cuando la delicadeza entra en juego sumado a la disciplina, lo que empieza a aparecer son eufemismos para hablarnos de pelotudos ortodoxos. Ay, sos muy rígido, sos muy formal, eso es un preciosismo. Bueno, no hace falta ser tan consistente con todo, viva el eclecticismo. O no, o no, o podemos levantar la mano y la voz y decir a voz en cuello que no, que viva la disciplina. La ortodoxia es la buena doxa, la buena práctica. ¿Por qué está mal la ortodoxia? ¿Por qué tenemos tanto miedo? ¿O acaso todo lo nuevo es mejor? ¿Son mejores los ultraprocesados que la comida natural? Pero entonces empiezan ahí todos estos delirios y derrames culturales en donde mi propio capricho tiene que convertirse en ley, como decía el rockero argentino. Mi capricho es ley. ¿Por qué me ofende el esfuerzo? ¿Por qué si algo me cuesta tengo que abandonar? Porque son generaciones enteras construidas en base a la dilución de la tolerancia a la frustración. No toleramos la frustración, no queremos frustrarnos bajo ninguna circunstancia. Queremos un circuito infinito de gratificación eterna. El problema es que justamente este pretendido circuito de gratificación eterna lo que termina realizando es una tantalización desnutricional. Acabo de inventar esa palabra, desnutricional, que es una forma de hablar del empobrecimiento nutritivo que obtenemos como individuos, como generaciones enteras que no sabemos amar. Que no sabemos construir con un otro, y que perdimos también la capacidad elemental fundamental de lectoescritura. No entendemos un texto. La cantidad de veces que me enfrento a personas, estudiantes universitarios, gente graduada, profesionales con trayectorias, que no tienen lectoescritura básica, que leen un texto y no entienden lo que leen. Nuestra formación es patética. Pero, ¿es culpa de quién esto? ¿Es responsabilidad de quién? Es responsabilidad de todas las personas que hicieron la vista gorda ante nuestra propia negligencia, de cuando no estudiamos o no rendimos o no aprendimos o no estuvimos a la altura. ¿Cuántos trabajos se aprueban y se avalan y se garantizan exhibiciones solamente por hacer una especie de paupérrimo compilado monográfico acerca de tal o cual cosa. Básicamente lo que cualquier inteligencia artificial— si no lo escuchaste, escucha de esta misma temporada Conversaciones vacías con nadie— cosas que Cualquier inteligencia artificial puede ser, y nos resulta maravilloso y paradigmático la inteligencia artificial. ¿Por qué? Porque responde rápido, porque evita el conflicto, porque responde sin esfuerzo, porque todo está predigerido para que la mayor cantidad de gente pueda llegar a eso. ¿Por qué? Porque las masas terminan gobernando los designios indisciplinados de lo que somos. Me hace acordar al disco de R.E.M., Automatic for the People. Discaso.
These guys.
They hypnotize the summer. 1979. Marched into the Capitol. Rooted in the cynicism. We can't enable media. Ready, heartless, and they make it for you nice. Cynicism, super achievement, mega ultra power. Dose it, relax. Deepen, deepen, deepen, deepen. Yeah, yeah, yeah. Come on. Yeah, yeah, yeah. Yeah, you know how.
Claro, es un disco también que hay que escucharlo todo, que hay que escucharlo entero, que hay que poner la primera canción, ponerte un par de auriculares, un buen par de auriculares o un buen par de parlantes, sentarte en una silla cómoda y escuchar. Pero escuchar la música, los instrumentos, las letras, dejarte embeber por el disco y escucharlo, no una, una y otra y otra y otra vez. Escuchar un disco lleva tiempo, no es rápido, y no es escuchar el disco mientras estás en el gimnasio, mientras respondés un mensaje de texto de no sé quién para arreglar la reunión a la que vas a ir a la tarde. ¿Por qué tenemos que hacer todas las cosas juntas? ¿Por qué no podés subirte a la bicicleta y andar en bicicleta o ir al gimnasio sin estar escuchando una música, un podcast o algo? ¿Por qué no podemos estar donde estamos? ¿Quién nos da tanto apuro para maximizar el segundo de una manera tal que nada termina siendo disfrutado? Sí, vos me vas a decir, no, pero Leandro, no seas así porque yo disfruto. ¿Y si realmente no sabemos lo que es disfrutar? ¿Si fuimos perdiendo con el paso de los años la capacidad de disfrute, así como mucha gente fue perdiendo la capacidad de diversión en pos del entretenimiento y quedan entretenidas, tenidas entre dos cosas, y no esta diversión que implican las múltiples versiones de uno mismo? Este cambio heterogéneo y fertilizante. ¿A qué le tenemos tanto miedo como generación, como especie? ¿Qué tipo de personas estamos criando? ¿Qué van a decir dentro de 1000 años cuando miren para atrás y vean la decadencia de inicios del siglo XXI? Que, ojo, es responsabilidad directa de mi generación y por ahí también de la tuya. Si sos de una generación superior También tenés que ver. Y si sos de una generación más joven, si por ahí estás escuchando esto y sos adolescente o tenés veintipico, la pregunta es qué vas a hacer vos con el mundo, en qué lugar te vas a posicionar. Porque el mundo somos todos, sos vos, soy yo, es la gente que te rodea. Nosotros estamos haciendo la historia hoy, la historia no nos espera. Y no es cierto que forma parte de la historia quiénes somos. La historia es producto de quiénes nos animamos a ser. Y esto es fundamental. Es lo mismo que esta especie de perversión a la moda de psicoanálisis de niños, que dicen que el niño es el síntoma de los padres, y entonces trabajan afanosamente con los padres, los analistas, en lugar de con los niños. Muchachos, si un niño viene a análisis, es con el niño. Tiene los padres que tiene, buenos, malos, mejores, peores. La gracia es favorecer que ese niño aprenda a vivir y a ser feliz gracias, a pesar y contra esos padres que tiene. Porque si no, todo el tiempo estamos modelando las cosas para que sean agradables para nosotros. La adversidad es el origen de lo fértil. Crecemos ante la adversidad, solo avanzamos cuando el problema se hace evidente. Que es uno de los problemas que, valga la aclaración, tienen en este momento los físicos. El modelo estándar de física, el modelo estándar de partículas, el modelo estándar sería algo así. Está mal lo que voy a decir, pero lo digo rápido y soluciona más problemas de los que crea. Es a la física lo que la tabla periódica de elementos de Mendeléyev es a la química. El modelo estándar de física es tan preciso, tan exacto, tan experimentalmente adecuado que no falla. Y eso desespera a los físicos porque entonces es muy difícil seguir adelante. Porque, ¿qué haces cuando todo lo que supones que va a aparecer aparece? Y cuando todo lo que supones que va a pasar pasa, es muy difícil crear Porque la máquina es muy perfecta. Por eso los físicos están esperando que algo ahí se rompa, que es la vieja pica que hay entre ingenieros y físicos. Los ingenieros arman máquinas para que funcionen y los físicos tratan de romper las máquinas que los ingenieros hacen. En este sentido, se trata justamente de eso, de ver cómo se rompen las cosas. Y vos fíjate cuántos colegas nuestros trabajan afanosamente para que el psicoanálisis verifique lo que esperan encontrar. Y no para crear nuevos psicoanálisis para los espacios que quedan vacíos, que son muchos, que son muchos. Claro, lo que pasa es que crear ideas nuevas requiere justamente disciplina, requiere consistencia, requiere poner el culo en la silla y sentarte a escribir y a crear y a pensar y a probar y a discutir con personas que se animen a no estar de acuerdo con vos. Entonces la pregunta es: ¿qué vas a hacer ahora cuando venga tu próximo paciente? ¿Vas a ser contemplativo y servil, en una posición intelectualmente genuflexa ante las demandas de mercado de lo inmanentista? ¿O vas a ponerte en alto, erguir el cuello, y como un gran muchachito punk que vive en vos, salir a romper lo establecido para construir mundos que ni siquiera sabemos habitables para terraformar el futuro en un lugar en el cual valga la pena desarrollar la vida que tenemos.
I will try not to breathe. I can hold my head still with my hands at my knees. His eyes are the eyes of the old, shivering and bald. Oh, I will try not to breathe. This decision is mine. I have left it for life. These are the eyes that I want you to remember. Oh, I need something to fly over my grave. I need something to breathe. I will try not to burden you. I can hold these inside. I will hold my breath until all these shivers subside. Just look in my eyes. I will try not to worry you. I have seen things that you will never see. Leave it to memory.
Remain a shattered dream.
I want you to remember. I need something to fly over my grave with you. I need something to breathe Baby, don't shiver now. Why are you shivering now? I need something to fly over my grave. You will never see me. I need something to breathe.
Oh.
Oh, I will try not to worry. I have seen things that you will never see. Leave it to memory. Don't dare me to grieve. I want you to remember. I need something to fly over my grave. I need something to breathe. Why don't you shake? Why don't you shake? I need something to breathe. For you to remember.










