31 May 2024 · 70 min
This content was created by Leandro Stitzman. This content was uploaded by Leandro Stitzman. This is a Spanish-language podcast episode (Episodio 17: "Nace un Bebe (Hilda)") from the psychoanalytic series Framework (content_type: PODCAST) published May 31, 2024. Host Leandro Stitzman interviews psychoanalyst Hilda Botero about her book "Nace un Bebé" and wide-ranging topics related to birth and early life: the mother–baby bond, neonatal unit practices (especially restrictions during the pandemic), the emotional experience of pregnancy and childbirth, the role of fathers, institutional shortcomings, and how psychoanalytic work can help repair early difficulties. The excerpt is a recorded conversational interview in which the two speakers reflect critically and clinically on care, love, and systems surrounding newborns and families.
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Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Buenas tardes o buenas noches o buen día si lo estás escuchando a la mañana. Hoy es un episodio muy especial para mí, primero por el tema y después por con quién vamos a compartir el resto del rato. Juntos, vos, yo y la persona que está con nosotros hoy. Acerca de la importancia del tema y de la persona, vas a tener que compartir con nosotros el viaje. Así que dejo de hablar y te pregunto a vos, ¿quién sos?
Soy Hilda, Hilda Botero, y cada vez también soy, nada, soy una persona Común y corriente, me puedo referir a mí misma como una persona hipersensible en todos los sentidos de mi vida, de mi pensamiento, de mi todo, de mi quehacer. Eso soy.
¿Cuál es para vos el sentido de la vida?
Bueno, la vida no tiene sentido. Yo, de acuerdo al momento, a la persona, a lo que vibre entre lo que observo y yo, de acuerdo a eso, algún sentido se presenta y bueno, eso es de lo que yo me puedo agarrar gozar o sufrir, sufrir y gozar, que es casi lo mismo. Entonces pues nada, eso intensamente. Sí, también me diferencio por, o me señalan de intensa. No seas intensa, Hilda.
Bueno, está bien, el juicio respecto de la intensidad corre por cuenta del interlocutor, pero No es algo necesariamente malo y no sé por qué la gente recomendaría el no, el no ser intensa. Y hablando de intensidades, ¿cuál es la idea o hecho más sorprendente que leíste o escuchaste en los últimos tiempos?
El hecho son muchos, Leandro, la verdad. Pero de los más impactantes ha sido aquí en Colombia la muerte de una chica de 15 años de una manera horrorosa. Una niña de 15 años destrozada, violada, destrozada, descuartizada y repartidas sus partes por donde quieras. Eso es de lo más impactante que he tenido en estos últimos tiempos. Hay muchas cosas a nivel mundial, sí, a nivel de naturaleza, tantos incendios aquí en Colombia y en el mundo realmente, tantos animalitos muertos, árboles que dejaron de darnos todo lo que nos dan. En fin, esas son cosas, son hechos muy, muy impactantes, por lo menos para mí.
Hay algo en la oración bimembre que no llega a abarcar el espanto, porque vos decís que sos hipersensible, pero una chica de 15 años o de 30 o 60, o varón o mujer o lo que sea, matada, violada, descuartizada, repartida Es, no hay palabras para lo que el espanto de eso es, y lo contamos como si fuera algo habitual. Habla de vos la capacidad de sorpresa y el rescate de esto, porque esa chica es un montón de familias y de vínculos también.
Sí, sí, y es un, es un hecho en una sociedad Y que la sociedad pase esto de verdad, como decís, como tantos otros. Pero a tal y tal también la violaron, pero en el instituto no sé qué también las violan. No, eso no puede pasar así. Yo creo que no puede pasar así. No hay ni lágrimas ni, no sé, como vos decís, El espanto es, yo no sé, es más que espanto, porque hasta la capacidad de pensar un hecho así se vuelve irrelevante. Es muy profundo eso.
Y parte del espanto también está en cierta indiferencia, cierta complicidad indiferente compartida, que es lo que resulta más espantoso que el hecho en sí. Pues también es posible porque hacemos de cuenta que está bien, como decís vos, que no, y a tal también la violaron, y a tal también la mataron, y tal también desapareció. Exageramos la naturalización a veces.
Sí, sí, sí, sí. Y esto es, esto es algo tan generalizado en todo lo que yo pienso que en muchos aspectos de nuestra vida ¿Cómo es posible tanta hambre? ¿Cómo es posible tanto maltrato? ¿Cómo es posible tanta riqueza? ¿Cómo es posible tanta pobreza? ¿Cómo es posible esos tantos? Sí, y que no nos miremos a nosotros mismos como iguales, como parejos, como que, no sé, se acabó la cooperación en los seres humanos, se acabó, no cooperamos, no somos amigos, no amigos de amistad banalmente descrito, no, cercanos unos a los otros para poder mirarnos, olernos, o irnos más cerca.
Yo soy más optimista, quizás un poco más soñador en ese sentido. Creo que no se acabó, pero creo que nos cuesta y cuesta mucho hacerlo públicamente. Pero en la misma línea, ¿de qué trabajás vos?
Yo, yo soy y trabajo, soy psicoanalista, se supone, trabajo en psicoanálisis. Pero tengo un alma, y el pero es aquí importante, vas a ver por qué. O bueno, no sé, es importante porque tengo alma, si se pudiera decir. Mi alma es una detectora de amor infantil, de amor de bebé, de lo que hay, de lo que hay en una mujer preñada, de lo que, de eso creo, creo eso, me siento así y me asombra, me asombra lo que puedo observar. No solo ver, lo que puedo observar en una mujer preñada tomando su vientre, en un parto, en un bebé.
Tenía preparada toda una introducción casi lírica, pero nada, ¿qué voy a decir después de lo que acabas de decir? Así que después de esta introducción no me queda más que ir a los bifes, como se dice acá en el Río de la Plata. Tengo acá un libro que dice que lo escribiste vos, al menos tu nombre está en la tapa. Escribiste un libro, parece.
Escribí un libro, sí, Leandro, escribí un libro precisamente de—
¿Cómo se llama?
Se llama Nace un Bebé y es mi conexión y mi propuesta para acunar Digo yo, la bebecidad. Y la bebecidad está envolviendo también la mamidad y la papidad. Son palabras que hay que inventar de verdad porque van más allá de lo que ya está nominado. Entonces sí, escribí un libro, toda mi experiencia Sí, toda mi experiencia de— imagínate que, a ver, lo empecé a escribir cuando inició la pandemia por una razón que a mí me asombró. Y mira que casi me hace llorar a mí eso en ese momento, porque estaban en las unidades de recién nacidos de varias ciudades de Latinoamérica, en las unidades neonatales estaban prohibiendo la entrada de las madres a estar con sus hijos en las unidades neonatales. Estaban prohibiendo la entrada de una madre a estar cerca a su bebé. Eso no es solamente una regla de una unidad neonatal. A mí me parece que eso es un crimen. Entonces, de algunos países de aquí de Latinoamérica me empezaron a preguntar algunas personas, algunas personas que sabían que yo había trabajado 2006, del 2006 al 2008, con los bebés en unidades neonatales. Me empezaron a preguntar ¿Cómo se acercaban a los bebés entonces estas mamás? ¿Qué hacían? Porque estaban muy preocupados por esta distancia amorosa, ni siquiera afectiva, es amorosa, sí, entre la mamá y los bebés. Y el equipo de salud no sabía mucho qué hacer o no encontraba por dónde. Entonces estuvimos conversando y bla, bla, bla. Y yo pensé, es 2020 y yo hice esto en 2006, de 2006 a 2008, en 2 hospitales de Bogotá hicimos todo esto. Abrimos unidades neonatales 24 horas. El papá podía salir de su turno de vigilancia a las 12 de la noche, podía entrar al hospital y estar 2 horas, 3 horas, o lo que quisiera con su bebé. La mamá podía estar las horas que quisiera. Los hermanitos podían entrar a saludar a sus bebés hermanitos. Los abuelitos podían estar también cuando quisieran. Madres con bebés graves no podían estar solas, así fuera una amiga tenía que estar con ellas. En fin, un modelo que yo llamo allí en el libro círculos de contención emocional, y son abrazos, abrazos concéntricos, si se pudiera decir, ya de diferentes etapas y niveles de amor. La mamá con su bebé, el papá con la mamá y su bebé, la familia con el papá, la mamá y el bebé, luego el equipo de salud, luego la institución. Bueno, en fin, de verdad son como círculos de abrazos amorosos.
Y también que hay algo que, bueno, esto de la bebésidad que está presente en el libro, te digo a vos que estás escuchando esto, yo ya lo leí, así que te llevo ventaja, empezá a leerlo. Que también en términos binoculares, porque también es el bebé, está el bebé en el centro de todo esto. Es también el bebé con el acceso a la madre, con el acceso al padre, con el acceso a los hermanos, que es también el acceso a la vida que está ahí, que él vino cultivando durante esos 9 meses o 7 u 8 o los que sean, los que hayan sido. Sí, que no es solamente de la institución, los padres, la familia al bebé, sino también del bebé para afuera.
Es el bebé. Ponete a pensar. Bueno, tengo que decir aquí yo algo también, y es que yo creo que el bebé no nace con el parto. El parto es el parto. El parto es un segundo golpe de separación. Yo creo que el bebé nace, estamos hablando de la emocionalidad, no estamos hablando de, del cuerpo físico, ¿cierto? El bebé nace en el instante en que la madre, sí, dice, creo que estoy esperando un bebé. Bueno, yo no he oído ninguna madre que diga estoy esperando un feto. Feto es una nominación médica que a mí me parece que le da distancia, le da un poco de distancia tanto al médico. Bueno, las madres tenemos algo que se tarda un tanto para darnos cuenta o tener la conciencia, pero que lo sabemos desde Desde el inicio, sí, desde ese instante hay una historia emocional, hay una historia. Hoy voy a hacer arrocito con pollo. Bueno, vamos a hacer el arrocito con pollo. Ay, tu papá se está demorando. Ay, mira Felipe cómo está jugando. O sea, es un diálogo permanente, permanente con el bebé. ¿Cómo no va a haber historia? Entonces para mí empieza ya. Y todo esto, Leandro, es que esto a mí me parece muy grave, muy grave. Todo esto en el parto, si se separan la madre y el bebé, se corta. Por eso yo llamo a estos partos prematuros y así. Yo creo que se malogró una separación y se instaló una ruptura. Y hay que hacer algo con eso, hay que volver a unir como sea a la madre y al bebé. Por eso no se pueden separar. Yo sé que esto se ha venido trabajando desde hace mucho, pero nadie oye, nadie oye. Y hay países más sordos que otros, ya. Entonces, todo ese diálogo que traían en una unidad, lo que el bebé, la patadita que hacía, el movimiento de las manitos que hacía, cualquier movimiento que tenía en el vientre y que la madre interpretaba, le decía: ay, no, no te gusta que me siente así, ¿cierto? Ay, bueno, ya, así sí te gusta. Bueno, ay no, está muy oscuro, mi amor. Listo, ya voy a prender. Hoy tengo como sueño. Bueno, todo este diálogo que yo te puedo decir, y creo que las mujeres más podremos decir, el bebé nos responde en el vientre. El bebé nos responde en el vientre. Muchos hombres cuando se acercan y están también preñados con un útero mental esperando ese bebé, también se dan cuenta que si se acercan y le hablan y le cantan, y esto, el bebé responde. No son, no son, no son suposiciones, son unas sabidurías intensas que tenemos los seres humanos y que tanto, tanto sacrificamos. Entonces eso se rompe, Leandro, eso se rompe. Y viene la enfermera, que sí, muy linda y muy atenta, y le pone lo que sea, pero él necesita escuchar la voz de la madre. Es la primera música que tiene el bebé, la primera música. Entonces, como no llega la voz de la madre, sí, el bebé tiene que hacer espacios, yo diría, de pensamiento. Sí, ok, sí, para tener una espera y que llegue la madre. Si la madre no llega, es muy grave. Así esté atendido el bebé, se demora un tiempo, y a mí me parece que hay marcas allí imborrables. No que nos castiguen el resto de la vida, porque tenemos también el resto de relaciones para, para hacernos bien en una cooperación humana y en un lazo de amor. Pero pues no sé, es muy triste, es muy triste un bebé en una incubadora llorando 4 horas seguidas y no está la mamá. Y lo que tiene es hambre, más tarde le doy su tetero. Con esto te digo buena parte de lo que hago yo en las unidades.
¿Cuáles crees que son los factores, desde los factores ideológicos a los factores, abro comillas, sanitarios o médicos, incluso los factores bienintencionados que operan para que esto se dé así. Podríamos, me resulta difícil creer en un complot de gente para destruir bebés, que los hay también, pero digo, ¿cómo se llega en la historia de la humanidad de parir en chozas, en comunidad, en el bebé siendo abrazado por la tribu, a esta, con esta pretendida sepsis llegar a esta separación tan brusca en donde se prohíbe el acceso de la madre al bebé y del bebé a la madre? ¿Qué te parece que hay ahí? ¿Qué pasó? ¿Qué nos pasó como especie?
No sé, yo creo que nos ganó la arrogancia y la omnipotencia, sí, de creer que los progresos, entre comillas, médicos eran más importantes que el observar y el escuchar todo esto. No estoy diciendo los médicos, pero sí la medicina en general, bien intencionada, obvio, claro, bien intencionada, pero pasó de ser bien intencionada a que fuera más cómoda por ejemplo, la atención de un parto más cómoda. ¿Para quién? Para el médico, para el hospital, para, en fin, sí. Y yo creo hoy en día que se están recuperando formas de parir diferentes y más acompañadas, más acunadas, Y yo escuchando cada vez más médicos, médicos incluso de vieja data, sí, que es posible hacer una atención médica, sí, amparando, respetando y acompañando, por ejemplo, a la madre a parir y a la madre y al padre. Fíjate que hay una Yo hice con algunas parejas cuando se pudo, no en las unidades, pero digo, en mi consultorio, sí, hice algunas experiencias con unas madres gestantes que no habían podido hacer bien, porque eso es compartido, sí, la versión interna del bebé. El bebé no se estaba acomodando como debería ser. Para poder recorrer el canal del parto. No se había volteado, como dicen, no, no se había ubicado como debía ser. Y con ejercicios muy lindos de aptonomía y con danza entre la madre y el padre—
perdón, ¿con ejercicios de qué?
De una técnica que se llama aptonomía.
¿Qué es?
¿Qué es? Se llama, la llaman la ciencia del afecto, algo así, pero se trabaja mucho con madres gestantes con unos masajes especiales, unas posturas especiales, y con las manos del terapeuta, digamos, o de la doula, o del, bueno, la que sea, así con las manos haciendo unos posicionamientos especiales en el vientre y posturas de la madre ayudadas y acompasadas por el padre, ya, y que me han resultado, me resultaron ya porque últimamente no he vuelto a hacerlo, pero lo hice en el consultorio. El bebé se ubica el diálogo entre la madre y el bebé, las posturas especiales, y este entrelazamiento, sí, entre la madre y el bebé se da, Leandro, se da. Entonces se logran que el bebé vuelva a posicionarse y no tener que hacer una cesárea, por ejemplo. Sí, sino que el trabajo de parto, que es tan importante, se puede hacer, ¿no?
¿Por qué decís que es tan importante el trabajo de parto?
Yo creo que es una experiencia compartida entre la madre y el bebé. Yo creo que los dos se ponen de acuerdo. Yo no hablo de cognición, ojo, no, ni hablo de entendimiento, ni hablo de eso. Hablo de un diálogo emocional entre la madre y el bebé que, como hablamos ahora, se ha venido construyendo con una historia, esa y no más. El bebé tiene que hacer todo ese recorrido por el canal del parto, tanto para la madre como para él. Es importante, esto es placer, sufrir, tiene que hacer barrido de bacterias para también una, una, unos, para recolectar buenos anticuerpos, eso en términos médicos, digamos, o de, sí. Y bueno, es una experiencia emocional para la madre parir y para el bebé salir por allí. Si la madre de verdad es acunada y ayudada, no hay necesidad de intervenciones, rupturas y este tipo de cosas. Pero claro, tenemos que contar con que se respeta. Por ejemplo, que parir lo dirige el cerebro primitivo, entonces contar respiraciones es usar pensamiento, es todo lo Todo lo, lo, contar respiración, luces altas, voces estridentes, y todo eso obstaculiza y no deja que funcione lo que tenga que funcionar para parir. Perdimos así, así, casi a lo bruto. Sí, así parimos. Cuando hay mucha de la otra intervención, sí se obstaculiza el parto. Por la madre, por el bebé. Sí, todo el neocórtex empieza a funcionar y a meter pensamientos que no tienen que estar allí. Pero bueno, eso lo puede explicar o lo puede decir más fácil un neurocientífico o lo que sea, pero en mi experiencia es eso.
Pero sin ir a lo neurocientífico, bueno, neurocientista, por decir así, lo que estás diciendo sería análogo a coger con coreografías, que para coger te den una coreografía, no tengas que seguir este paso, este paso, este paso, este paso. Y la verdad es que le quitaría gran parte de la gracia que tiene. Esto es análogo, es respirar cada 30 segundos de esta manera y mirar.
O sea, sí, sí, exacto, exactamente. Lo neurocientífico explica por allá, por el nuestro, por nuestro torofoco, que es el foco de la emocionalidad. Hay una temperatura, hay una forma en la cual el bebé llega a los brazos de la madre. Después, vos sabés, por ejemplo, que el bebé sí se ubica una vez que sale por parto vaginal, sí se ubica empezando el vientre de la madre, el bebé trepa, trae todo el aleteo y toda la curvatura de su espina para llegar al seno. Y el seno de las mujeres preñadas tiene una coloración especial, y esa coloración especial es un faro. Y allí llega el bebé solo. Si el médico lo empuja, ya no sirve. Eso lo trae solito y llega allá. Y esa conexión del bebé, así no se prenda al pezón, pero que está ahí, que si lo dejan se prende al pezón y lo hace, esa conexión dispara todo el cóctel hormonal y emocional de la madre para que acepte ser madre. No es la mamá para el bebé, es el bebé a la mamá. Le dice, hey, aquí estoy, ya, ya salí, este soy yo.
Sí, había evidentemente, había partos antes de haber médicos, aunque los médicos crean que inventaron el parir. Había parto entre verdulas también y unidades y Ahora quisiera pensar con vos que cada, viste, los libros al final del día son mucho más que lo que uno escribe, para bien y para mal. Para mí está en el libro esbozado, no está dicho explícitamente, y me gustaría conversar con vos a ver qué, para saber qué pensás de esto. La pregunta es compleja y quizás es un poco larga, pero Tened paciencia. Vivimos en tiempos en donde hay, como para tanto para la mujer como para el varón, corrientes muy fuertes. Desde parir es lo mejor que te puede pasar, es un placer. Hay gente, yo tuve un orgasmo cuando estaba pariendo, qué maravilla. Si no lo disfrutás, estás fallada, es lo mejor que te puede pasar. Y una presión enorme para llegar al parto súper feliz, sin miedos, y que sea como viajar en primera a París. Y por otro lado, el no, vos ni te preocupes, que se encarguen los médicos, hacé cesárea programada total, ni en pedo te vas a someter a eso, después te quedan estrías. Como mucha presión para los dos lados. Y lo mismo para los padres, desde que el padre no tiene nada que ver con el embarazo, ni con el bebé, ni con la relación, ni con que no es un momento especial para el padre, que padre no sirve, no tiene que formar parte, hasta estamos embarazados los dos. Bueno, yo también. Las tetas postizas para que los padres amamanten, o sea, que está también para los dos lados, en donde, a ver, los varones no podemos gestar, o sea, yo no me puedo embarazar. Yo puedo engordar infinito, pero no, no, no, no me puedo embarazar, no me da la anatomía, tengo un límite anatómico para eso. ¿Cómo sobrevivir como madre, como padre, a estas tensiones hacia los dos lados en donde socialmente hay muchas presiones para que sea o todo de una forma o todo de otra, y una muy profunda moralidad en los grupos de los que uno forma parte?
Es tan extenso todo esto y tan profundo que ni sé cómo podremos, pero a ver, sí, en este momento hay mucha ambivalencia, mucha confusión, mucho, sí, pero bueno, no, no voy a hablar de eso exactamente, sino de lo que es ser madre y ser padre. Los dos, mujer y hombre, madre y padre, cooperamos para dar lugar no solo en el cuerpo de la madre, sí, en la mente de la madre y en la mente del padre, y en el acompañamiento del padre durante la gestación en el útero físico de la madre, que pasa a ser también para el padre, sí, un lugar y un espacio, un espacio también en la mente del padre donde está su hijo. Ahora con los vientres subrogados y todo eso, que no vamos a entrar a hablar de eso porque pues el libro es otra cosa. Y esto no sabemos esto en qué va, para dónde va, lo sabremos en un tiempo, eso no importa. Pero padre y madre acompañados durante la gestación, el padre no se puede embarazar, pero sí puede ofrecer un espacio emocional para el bebé y para la mamá bebé, porque esto es otro ente también importante para él, que pueda contener, que pueda abarcar y acunar eso que está sucediendo entre la madre y el bebé durante el tiempo de la gestación. Si esto se acompaña de verdad Es otra la experiencia, tanto de la madre como del padre. Y el padre es vital, vital en todo el sentido de la palabra. No es un decir, es parte de la vitalidad, tanto de la maternidad como de la bebecidad allí. Y él tiene que poner en práctica, sí, su paternidad, ya para eso pues tiene que dejar de ser el hijo de su mamá y de su papá para que pueda ser papá de este muchachito, papá de esta chiquita y compañero padre de esta mujer que está, también dejó de ser hija y está siendo la madre de este bebé. Siempre se es una sola madre para cada bebé. Si tengo 3 hijos, soy 3 mamás y 3 papás. Es eso las relaciones. Yo digo, en la historia de la humanidad nunca, y es fuerte la afirmación, nunca ni hubo ni hay ni habrá 2 relaciones iguales, 2 vínculos relacionales iguales. No existen. Son, son lo que son ahí, lo que formen, lo que, en lo que cooperen los dos, ya. Y el nido de eso es el amor, no la sensiblería. También digo en el libro, no, no la sensiblería, es la sensibilidad puesta al servicio del crecimiento emocional, punto. Ese es el amor.
Esto que decís da cuenta en parte de la elocuencia nominativa que encontrás con el hecho seleccionado que da título al libro, Nace un bebé. O sea, que va mucho más allá del cachorro humano que llega a este mar atmosférico, a este mar gaseoso. Es nace toda una dimensión bebé, sí, que requiere de, sí, necesariamente el bicho humano, una madre, un padre, y que van más allá de la genitalidad, el patriarcado. Sí, tiene que ver con una construcción, como decís vos, amorosa en el sentido más lato de amoroso.
Sí, exacto. Sí. Ahora, si nosotros tomamos a la madre y al padre desde que inician esa gestación, que yo lo hice hace muchos años, muchos años, para trabajar con la pareja gestando, trabajábamos los miedos, los pánicos que tenían, todas las fantasías que tenían, los karmas familiares. Bueno, todo lo podíamos hacer en grupo si trabajáramos esta maternidad y esta paternidad desde que de verdad se inicia. Y yo le pongo un inicio en la gestación, pero pues esto, porque es que si no nos vamos universos y universos, sí, a los Big Bangs de los Big Bangs, que eso no se sabe, sí. Pero pongámosle un punto.
Pero fíjate, vos decías, yo empecé a escribir este libro en el primer año de pandemia. Es probable que hayas empezado a escribir este libro incluso antes de empezar en el 2007 a trabajar en las unidades de recién nacidos. ¿Cuándo se empezó a gestar este libro? Cuando uno tiene hijos chicos y ve cómo esos hijos, como esos nenes chiquititos se relacionan con otros chicos, con muñecos, con mascotas, con otras personas, ya es también un inicio de gestación, de cuando uno empieza a ser madre. No lo quiero exagerar y lo digo sin la trivialización romántica posmoderna, pero hay algo del yo papá, del yo mamá, que se empieza a construir en la experiencia de hijitud, de bebecitud, de niñitud que uno va teniendo.
Sí, sí, sí. Sí, uno no. Yo, yo me crié y crié, estuve siempre cerca a bebés, y no sé, es una ternura especial, es una, es una sonrisa con los ojos, con la nariz, con las orejas, con todo. Es una sonrisa afectiva. Sí, los bebés para mí desde siempre. Yo ni te puedo decir lo que fue para mí ser mamá, no tiene palabras, no tiene palabras.
Lo que cada cualquiera cree, lo que fue para mí ser mamá Se ve en el libro algo de esto también, o sea, a pesar de los esfuerzos por cierta asepsia, se ve en el libro. Sí, te pregunto entonces, ya que bueno, los dos tenemos esta trágica profesión de psicoanalistas, hay claramente dos mundos muy distintos: el mundo en el que vive el bebé kleiniano es un mundo aterrador, que yo no sé si se corresponde con la experiencia de ver un bebé realmente. O sea, yo no sé si vive con ese estado en el que Klein dice que los bebés viven. Y Winnicott te plantea otro que es como si vivieran en Pitufolandia. Tampoco sé si viven en ese mundo maravilloso con unicornios del que habla Winnicott. Estoy caricaturizando, trivializando a dos autores. Pero, ¿cómo es el mundo de un bebé para vos?
El mundo de un bebé es, bueno, el contacto que yo tengo con la bebecidad partiendo de no sé de dónde, desde mi propia bebecidad, yo creo, porque pues uno Uno puede ponerse en contacto con un bebé porque fue bebé, Leandro, si no, no, no porque haya aprendido esto en ninguna parte. Esto está en uno, sea como sea. Y los bebés aman, odian, matan, viven como cualquier estado emocional, como cualquiera. Sí, la, la, yo pienso que todo esto que está crudo en un bebé y es asustador, para el primero que es asustador es para él. Sí, después del parto sentir la hostilidad tan hijuemadre del mundo, frío, gravedad, ruidos, luces, manipulación. Sí, esto es aterrador a nivel emocional, es aterrador también. Cierta tranquilidad, no siempre, porque hay también preñeces que son un infierno, no un paraíso. Hay preñeces también que son un infierno. Pero todo esto que está sabido y no conocido Todo esto que está vivido y no expresado, todo esto que está así, sí, si el bebé no tiene quien lo abrace, reciba, susurre, le cante, sí, abarque su vulnerabilidad, escuche, Sus llantos de miedo, fragmentación, porque no, no sabe hasta dónde llega su cuerpecito todavía. En el vientre más o menos sabía, sí, tenía ahí unos límites que él creía, no cognición, repito, sí, pues que era eso todo él. Aquí no hay nada de eso. Entonces, ¿qué es el bebé? Con miedo, con pánico, con odio, con amor, con terror. Eso es una amalgama de todo eso. Y los padres, y si hacemos bien los humanos hacia el cachorro humano, así sea con una mirada, podemos decirle: no, tranquilo, eso es miedo, esto es terror, esto es frío, esto sí Entonces tenemos esa oportunidad también de ayudarles a organizar.
Y hay también como un acceso vedado a gran parte de la paternidad adulta, del acceso al miedo o al terror o a la bronca o a la ira, que es como que también cuando uno pasa por una paternidad está llena de esas cosas, además de alegría, entusiasmo, gratificación, y además de decir Carajos, qué carajos.
Sí, sí, sí, le provoca el regalar al muchachito. ¿Quién me lo recibe?
Yo no quiero. Una madre me contaba que volviendo del hospital, por primera vez en la casa, apoya al bebé sobre la cama y dice, ¿qué hice? ¿Qué hice? Y ahora, o sea, la vida de esta cosa depende de mí. ¿Qué hago? ¿Qué hice? Y sintió una, como una desolación, que es también importante poder sentir.
Sí, sí, sí, es muy difícil criar, es muy, no, no digo malas expresiones, pero es muy difícil criar.
Pero decí una mala expresión, decí, decí una mala expresión.
Eso es muy hijueputa, criar a un bebé es muy tenaz.
Pero también criar, también criar a la madre o padre que uno es, claro, es una faena.
Sí, y Google no sabe eso, ni ChatGPT ni nadie. No, el grupo de madres de bebés que vomitan Ellas no saben cómo vomita el bebé mío, sí, mi cosita que está ahí, cómo está, cómo llora.
Para vos, el psicoanálisis de adultos, si se supone que exista algo llamado el psicoanálisis de adultos, con perdón de la referencia evolutivista, ¿puede ayudar de forma alguna a reparar una mala experiencia con la bebecidad propia?
Claro, el psicoanálisis, sí, el psicoanálisis en general de adultos, no sé, pero el psicoanálisis en general, porque tampoco, tampoco me parece que es que el psicoanálisis vea tu niño interior, eso no hace el psicoanálisis bien hecho tampoco, sí, pero hay herramientas que tiene el individuo desde siempre, muchas veces no las ha estrenado. Bueno, pues que las estrene. Ah, no las tiene listo, entonces hágalas.
Y claro que puede. Y muchas veces incluso funciona muy bien como un tratamiento de fertilidad, incluso mejor que los tratamientos de fertilidad que cuestan fortunas y los que someten al cuerpo de la madre a prácticas salvajes, casi.
Sí, sí. No, eso ni me lo digas, es tal cual, con unos tiempos ni siquiera muy largos de trabajo analítico, pero analítico no centrado en que no puedo tener un bebé, sino quién soy yo, qué hago, cómo siento. Eso, eso, tal cual. Madres que han tenido abortos anteriores y que nada que pueden, con unas pocas sesiones de ellas y la pareja. No es magia, es simple contacto consigo misma.
Igual quiero aclarar para los que nos están escuchando que por ahí no sean psicoanalistas, cuando nosotros los analistas decimos unas pocas no nos referimos a 3 sesiones de psicoanálisis y ya te quedaste embarazada. Unas pocas, no tiene un número, pero no son 3, te digo para que bajes las expectativas también. Sí, la misma tónica. ¿Qué es una persona para vos?
¿Qué es una persona? No sé, para mí es un cúmulo Un cúmulo en todo su sentido de emociones, de emociones que se revuelven, que se aclaran, se revuelven, sí, y que están contenidas, aunque no siempre esa sea la experiencia, pero están en uno. No hay que viajar a otra galaxia Para ver cómo funciona nuestro universo, el nuestro. Estamos ahí, entonces hay que mirarlo, hay que mirarlo.
Si vos miraras ese universo, ¿cuál es el nombre del misterio más hondo que hoy acompaña tu vida? Hoy Hoy no, hoy día que estamos grabando el podcast, sino en un hoy largo, en estos tiempos.
No sé, no sé, es un Profundo, profundo, profundo, profundo. ¿Cómo hago mejor con lo poco que sé de mí misma? ¿Qué hago con esto y que sirva y que de verdad sea amoroso? Que de verdad sea amoroso, porque sabes qué, Cansa la falta de amor. Observarla, olerla, desnutre.
Sí, desnutre tanto si sos el bebé que está en la unidad de recién nacidos como si sos un boludo adulto como nosotros.
Claro, claro. Y ese bebé en esa unidad que la madre está por momentos. Y bueno, en estos hospitales que se implantó el modelo, me parece que es un modelo hermosísimo, hermosísimo y probado. Funcionó, funcionó, les doy con toda certeza, funcionó. Si la madre no está Y tenemos un personal de salud también con unas, con un despertar de la maternidad, pero la maternidad como función, sí, con estos mismos bebés, que el amor de verdad sean capaces de ponerlo allí, que de verdad escuchen el llanto, el quejido y el llamado del bebé si logramos eso con el personal, porque es que el personal nadie lo cuida.
Leandro, vos fíjate esto: si cambiamos personal de salud por personal humano y tomamos como referencia de personal qué es una persona en la definición que diste, necesitamos un personal humano para esto, no un personal de salud.
No, exactamente, exacto. Sí, porque además lo que llegan son humanos.
No, se requeriría más que una carrera universitaria, años de análisis para poder trabajar en una unidad de recién nacidos.
Sí, sí. Y yo me atrevo a decir también, una institución, las instituciones son instituciones, y luego ella es, a lo mejor es un sí, es no, pero pensémoslo, una institución que también abrace a su personal humano como personas humanas también. Si lo cuida y lo protege, sí, esas personas, esas personas pueden desplegar su humanidad, porque si no se quedan solo desplegando tareas, y a los bebés no se puede atender con tareas.
Sí, y bueno, fíjate vos que puede parecer trivial, pero las instituciones somos todos. O sea, somos personas, no son entidades abstractas. O sea, como nosotros, cada uno de nosotros podemos aprovechar y favorecer, y en el sentido que le estás dando a la palabra, amar al prójimo con el que estamos trabajando, viviendo, estando.
Sí, lo que pasa es que ahí hay un, se construye un sofisma de distracción. Como somos instituciones, no somos humanos. Entonces podemos no ser humanos, sí, y nos llamamos instituciones. Y eso es, sí, eso es absolutamente erróneo. Y hijo de puta, porque es una canallada. Sí, es una canalla, es una mierda eso, porque somos humanos las instituciones. Las instituciones se ponen por delante, sí, eso, la institución, y los humanos se escudan con eso para no ser humanos y no tener—
Los cobardes ponen por delante a la institución para esconderse en esa trinchera cobarde, valga la redundancia. O sea, no es que la institución se pone por delante, nosotros cobardemente nos atrincheramos atrás de la institución. Bueno, yo trabajo acá, es lo que puedo hacer, el protocolo no lo permite. Etcétera.
No me dejan, yo tengo que. Sí, bueno, sí, yo, bueno, es que yo creo que los seres humanos somos, por esencia, cobardes, y tenemos que trabajar muy duro para poder usar la valentía que escondemos porque somos cobardes. Lo fácil, lo que no me toque, sí. Lo que, bueno, todo eso.
Tenemos un episodio en esta temporada que los que no lo escucharon todavía lo pueden escuchar acerca del tema de la cobardía. Ella no lo escuchó todavía, pues salen todos los programas juntos, o sea, todavía no salió, no se publicó el episodio, por eso no lo escuchó. Vos sí, vos que lo estás escuchando este no tenés excusa para no haberlo escuchado. Ya terminando, Hilda, 2 o 3 preguntas más. Ninguna, algunas más simples que otras. Para vos, ¿qué habría que inventar en el mundo?
No una inteligencia artificial como ahora se dice, no me parece. No sé, me parece que habría que inventar No sé, Leandro, más ternura, que el amor de verdad se entienda lo que es el amor, que no nos dé miedo amar, que no nos dé miedo amar, porque es que nos da miedo amar, nos da miedo ser lastimados. Y bueno, si somos lastimados, podemos Aún así, amar, amarnos, sanarnos y amar. ¿Qué se tendría que inventar? Una forma más, más humana de confesarnos nuestra humanidad.
Una de las personas que contestó esta pregunta en esta temporada dijo, lo que habría que inventar es una nueva emoción, una nueva emoción que se sintiera en el cuerpo incluso de otra forma, algo que nos permitiera ampliar nuestra capacidad emocional para sentir ahí en donde no sentimos, para poder experimentar esa emoción donde no lo experimentamos. Que es sintónico con esto, vos le das una tónica positiva, esa persona lo dejó abierto. O sea, también podría haber sido una emoción de mierda, si es que eso existe, pero digo, la emoción institucional, por ejemplo.
Yo creo que tenemos esa emoción, pero nos da miedo usarla, nos da mucho miedo. Amar es muy, muy miedoso, pero caramba, valientes. Pues si pierdo, pierdo, vuelvo y me levanto. O sea, de eso se trata ser humano, de eso se trata, de ver a ver cómo, no cómo no me caigo, ¿cierto? Es qué hago con lo que recogí cuando me caí, más o menos, ¿cierto? ¿Qué hago con eso? ¿Qué hago con eso? ¿Cómo lo vuelvo? ¿Cómo lo vuelvo algo que crezca en mí y que me alimente, que me nutra? Eso. No menos miedo, porque no necesitamos el miedo. Es qué hago con el miedo. ¿Cómo lo vuelvo fértil?
Es que valentía, cobardía y temerario son formas de relacionarse con el miedo. O sea, el miedo forma parte de—
Sí, sí, listo. Entonces valentía, más valentía.
¿Qué libro estás leyendo ahora?
No, no te puedo decir qué libro estoy leyendo porque es un libro muy triste, muy, muy, muy, muy triste. Se llama, se llama Este es el Cordero de Dios, ok, de Juan Pablo Barrientos, que es un periodista que se ha dedicado a sacar a la luz la pedofilia de los sacerdotes. Entonces tiene ese libro y este otro que también Archivo Secreto, que es de todos. Mírale el tamaño, son todos. Bueno, eso me estoy leyendo, eso me estoy leyendo ahora, estoy volviendo a mirar eso por el grupo de teatro que viene también este año de hacer una buena campaña, o una movilización más bien, a que vibren con esto del, no es abuso, sino violencia sexual con los niños. Entonces mira, es muy triste eso, pero bueno.
Conta un poco más del grupo de teatro este, ¿a dónde va? ¿Qué hace? ¿Quiénes son?
Son dos españoles, Óscar y Karma, son dos personas que viven en Barcelona.
Sí, la idea de que viene el karma ya es aterrador. O sea, yo ya no iría, pues viene el karma desde España, digo, no, yo a ese lugar yo no voy.
Pero vieras lo interesante, la cantidad de asociaciones, porque esto lo presentamos, ya lo presentamos en agosto aquí en Colombia en 2 colegios, en 2 colegios por mi parte. Después un grupo aquí de Bogotá consiguió otras presentaciones y vienen ahora. Es una, ella es una actriz y vieras la cantidad de asociaciones con esto del nombre de ella tan interesantes que tuvieron los chicos. Ella fue una chica violada, tuvo unas situaciones muy difíciles Y ella empezó a trabajar para acoger y ayudar a todas estas chicas y chicos violados, y escribieron una obra de teatro. Sí, es pequeña porque es un conversatorio. Entonces representan esto, más o menos se cuenta la historia, está el violador y ella, cuentan la historia y después hay un conversatorio. Con los— se lo presentamos a los adolescentes y a los profesores de los colegios. Después, ahí el conversatorio, y después, con los chicos que asisten al teatro, hacen unos talleres de teatro. Es toda una experiencia maravillosa, lindísima, y que fue de una riqueza aquí en donde lo presentamos. Lo presentamos en Ibagué, Allá hay una fundación a la que yo pertenezco también, que se llama Yuma Kids, que es en colaboración con Barcelona y acá es Colombo Española, pues, para trabajar con niños de la violencia y de esto, y se encontró mucho niño mucho niño violado y de toda esta situación de Colombia, muy, muy, no sé, me pone la piel de gallina, ¿verdad? Los niños son, entonces hay un trabajo muy lindo y se presentó allá en Ibagué porque ahí se hizo en Ibagué, porque en Ibagué la alcaldía y todos ellos han colaborado mucho y se trabaja en los colegios con todos estos niños. Aquí la presentamos en los colegios, en unos colegios, y ahora estoy preparando porque creo que vienen en abril también a presentarla, y pues estoy enganchando más colegios para presentarla y hacer una temporada mucho más larga, ¿no? Entonces, claro, se habla de todo esto, se habla de los profesores, los, bueno, Nada, los tíos, los padres, los, sí, todo esto. Y bueno, vos sabés también que a mí es una problemática, porque yo digo, no es un tema, es un problema. Los temas se habla de ellos y ahí quedan. Los problemas hay que resolverlos, no, hay que resolverlos. Y entonces Vos sabés que yo estoy, pues, interesada en eso, en estos niños, en estas situaciones también. Entonces, pues, ahí estoy.
¿Hay algo que quisieras decir o callar y no te pregunté?
¿Algo que quisiera decir? Sí, hay mucho que quisiera decir con este tema de la bebecidad, con nuestros bebés, con el cuidado que tenemos que tener, porque yo pienso, y en el libro Abro con una frase, está dedicado, ya vas a ver que está dedicado a quién, pero tengo una frase al inicio que me parece que tiene que convocar y es que tanta lata con cuidemos el planeta y cuidemos bla, bla, bla, ¿quién lo va a cuidar si no cuidamos y sembramos la semilla del cuidado? Desde la maternidad y la paternidad. ¿Quiénes van a cuidar el planeta? Los que cuidemos desde el vientre, los que cuidemos desde allí, esos.
También análogamente, la frase no es mía, pero la pregunta es inquietante, que es: cuidemos al planeta, ¿para quiénes?
¿Para quiénes? Claro, por eso es, mírate, Lo digo, la frase, pues debes tener ahí el libro, sino por la frase: nos preguntamos con frecuencia quién cuidará nuestro planeta y sus habitantes. Lo harán esos bebés que cuidemos desde el vientre. Y yo, si me permitís, es un acto amoroso que quiero hacer por, por mi hija.
¿Me lo permitís? Por favor, sí, te lo pido. No te lo permito, te lo pido.
Bueno, el libro lo dediqué a mi hija Natalia, que despertó mi maternidad y propició el escenario para saber qué es el amor. A mi nieto Mateo, fruto, semilla y mensajero de ese amor. Es maternidad y abuelidad, no se puede más hermoso. Bueno, son lo más hermoso de mi vida y pensé en ellos durante todo el tiempo de escritura. Y siempre que trabajé con los bebés, siempre, siempre, siempre mi hija estuvo ahí presente en mis brazos.
Para el final, y ya terminando, la persona que respondió antes de vos te dejó una pregunta que dice así: ¿qué limitación en vos mismo o vos misma sentís que tenés o que tuviste, pero que has logrado enfrentarlo, por lo menos reconocerla y avanzar sobre eso?
¿Qué limitaciones en mí misma? Muchas, muchas. No limitación, limitaciones muchas. Yo creo que cada día intento, no sé, yo creo que cada día intento por lo menos torear las limitaciones y tener unos brazos mejores para abrazar cualquier situación, cualquier situación. Las patadas para las situaciones a veces no funcionan. A veces vos abrazás una situación, así sea una mierda, y encontrás en vos ¿Qué hacer con eso? Y qué hacer con eso no es siempre permitir al otro que te lastime, no es siempre. ¿Qué hacer a veces con las, con los proyectiles que te está mandando permanentemente también la humanidad? ¿Qué haces con eso? Sí, algo que a vos te sirva, no algo que le devuelva al otro peor. Sí, yo no pienso que vengarse o desquitarse sea una manera de crecer. Puede que sea ilusa, sabes, puede que sea ilusa, pero Hay límites, de los límites son amorosos, Leandro.
Y es también una elección amorosa esa, no sé si es un tema de ilusa o no ilusa, es qué elegís vos para tu vida al final del día. Déjame una pregunta para la persona que responda después de vos, de cualquier índole la pregunta, ¿cierto?
¿Cómo? ¿Cómo? No qué, sino cómo se le ocurre a la persona que va después, cómo se le ocurre que nosotros los seres humanos podríamos o pudiéramos encontrar más cercanías que distancias. Hablo emocionales, ¿no? ¿Cómo se le ocurre? ¿Qué podríamos hacer? ¿Cómo se le ocurre que podemos acercarnos más como seres humanos sabiendo ya después de todo este esta charla. ¿Qué es ser humano?
Hilda, como siempre, para mí es muy conmovedor hablar con vos, compartir con vos. Fue bueno. Al final yo dije que no, pero sí fue una charla intensa. Hablamos de, creo que realmente, de todos los temas que son importantes para los seres humanos, para la vida humana. Hablamos del futuro, hablamos de quiénes somos. Gracias de corazón por la sensibilidad, la generosidad, el tiempo. Y no me queda más que agradecerte también por haber escrito el libro, con todo el trabajo que eso significa, para favorecer la aproximación descansada, pausada atenta a estas ideas y que pueda cada uno conectarse de distinta manera. Yo les recomiendo fuertemente, si no lo hicieron, que lean el libro de Hilda, que lo compren, que lo lean, que lo piensen, y que después se junten con entre ustedes y lo charlen, lo piensen, y también que se animen a escribirle a Hilda en el mail que está acá abajo para compartirle. Y la riqueza de esta charla para mí es abrumadora. Muchísimas, muchísimas, muchísimas gracias.
No, gracias a vos que tenés suficiente espacio emocional para recibir lo que yo pueda pensar y sentir. No es cualquier cosa, eso es mucho. Muchas gracias. Gracias, querida.










