Episodio 19 : El Psicoanálisis es una Práctica Punk (PPP)
14 Jun 2024 · 22 min
En este episodio del podcast Framework, el anfitrión (SPEAKER A) defiende la idea de que el psicoanálisis no es una actividad de confort burguesa sino una práctica subversiva, punk y antisistema. Argumenta que las instituciones psicoanalíticas son un oxímoron porque el verdadero espíritu del psicoanálisis busca romper con lo establecido, generar turbulencia y provocar novedad en la sesión. Cita a Wilfred Bion para criticar la ceremonialidad y la búsqueda de agradar a los colegas dentro de las sociedades, señalando la tendencia a perpetuar tradiciones sin cuestionarlas. Se insiste en que una sesión valiosa es aquella que produce algo inesperado y transformador; la ausencia de novedad equivale a una complicidad con el establishment. El discurso también explora la pérdida de la “paz” interior, vinculándola históricamente a la pax romana y a la idea de que romper la paz abre paso a lo desconocido y a la muerte. Se diferencia entre ser analista (un estado mental y emocional) y trabajar como analista, subrayando que fuera de la sesión el analista debe abandonar ese modo. Además, se advierte que el psicoanálisis no debe ser legislado ni cooptado por sistemas legales, religiosos o estatales, y se propone un “disclaimer” para los pacientes sobre las dificultades que el análisis implica en sus relaciones íntimas y laborales. Finalmente, el anfitrión describe el psicoanálisis como una práctica libertaria, revolucionaria y del futuro. Interludios poéticos de SPEAKER B y un fragmento en inglés de SPEAKER C aparecen como pausas artísticas sin aportar argumentos centrales.
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Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Hola, ¿cómo estás? Llegamos juntos al episodio 19 de esta tercera temporada y quería compartir con vos algunas ideas más. Muchas veces se suele pensar que el psicoanálisis es una práctica burguesa de confort. Es decir, es una práctica para personas que les va bien en la vida, que están tranquilas, que no les pasa demasiado y que tienen el tiempo y el dinero como para sentarse a pensar enclaustrados en sí mismos, casi como una especie de gran pajota palaciega autoerótica. Puede ser, puede ser que algunos psicoanálisis, que las prácticas en algunos consultorios para algunas personas con algunos analistas se haya convertido en eso al final del día, o siga siendo como era a principios del siglo XX con Freud. Pero lo cierto es que el psicoanálisis es bastante más, al menos el psicoanálisis como yo lo entiendo, El psicoanálisis, como lo estoy intentando pensar con vos a lo largo de todos estos episodios, tiene otras características. Es bastante más subversivo, antisistema, revolucionario, punk. Para mí, el psicoanálisis es ante todo una práctica punk. Por eso no puede encerrárselo adentro de instituciones. Esto significa que las instituciones psicoanalíticas son en sí mismas un gran oxímoron. O sos institución o sos psicoanalítica. Sí hay instituciones que agrupan psicoanalistas y eso está muy bien. Cierta vez un analista didacta de la de una asociación psicoanalítica muy importante argentina, me dijo que esa sociedad psicoanalítica era un club caro sin pileta. A mí me impactó, yo todavía teníamos ciertas expectativas, cierta especie de afán discursivo para pensar el psicoanálisis con alguien. Después uno termina descubriendo que las discusiones de psicoanálisis, acerca del psicoanálisis, suceden en los bares, en las cenas, en los lobbies de los congresos, pasan a paralelo de los circuitos oficiales, fomentados muchas veces sí por circuitos oficiales en donde uno puede conocer colegas, interactuar, discutir y pensar, pero mucho más allá de esa trivialidad ramplona del, ah, sería una idea muy interesante, pero lamentablemente no tenemos tiempo en esta oportunidad, etcétera, etcétera. Hay un fragmento de Bion que habla acerca de esto. Es una cogitación que está en su libro Cogitaciones. Escribe en 1969 que mucho de la controversia psicoanalítica no es controversia en absoluto. Si la seguimos durante un periodo de tiempo prolongado, digamos un año, preferiblemente 2 o 3, empieza a verse un patrón tan claro como para poder escribir comentarios aplicables a prácticamente cualquier artículo de cualquier conferenciante en cualquier momento, solamente con cambiar una frase o dos. Por ejemplo: damas y caballeros, hemos escuchado un trabajo muy interesante y estimulante. Yo he contado con la gran ventaja de poder leerlo con anterioridad y aunque no puedo decir que esté del todo de acuerdo con lo que dice el doctor X, principalmente porque no tengo la más mínima idea de qué piensa él que está diciendo y me la juego a que él tampoco, Encontré extremadamente estimulante su exposición. Hay muchas cuestiones que me gustaría discutir con él si dispusiéramos del tiempo. Gracias a Dios no lo tenemos. Pero sé que muchos de ustedes están ansiosos por tomar la palabra, en particular los pesados de siempre, a quienes nadie ha conseguido hacer callar todavía. Así pues, no debo extenderme demasiado. No obstante, hay una cuestión sobre la que me gustaría oír la opinión del doctor X, si encuentra oportuno dedicarle tiempo a ello. Al llegar a este punto me dispongo a exponer una de mis ideas fijas favoritas, que aireo periódicamente. No importa ni lo más mínimo cuán irrelevante pueda ser, ni cuán improbable sea que el Doctor X tenga algo que decir sobre el tema o yo quiera escucharle. Ha llegado el momento y ahí va: Se me ha ocurrido a menudo, y solo los pobres diablos de mi sociedad saben cuán a menudo que... etcétera, etcétera. Más allá del humor inglés con el que Bion escribe esto, y seguramente cierta mala experiencia en alguna que otra reunión de las sociedades psicoanalíticas a las que formó parte. Pienso que hay mucho de verdad en estas palabras, de mucho hacer de cuenta, de mucho agradar y querer caer bien, querer caer bien entre colegas, querer caer bien entre ideas, caer fuerte y rápidamente en cierta falacia de tradición. Es decir, que si una idea está vigente hace muchos años, seguramente tenga que ser verdadera y vale la pena respetarla y rescatarla, y nunca, nunca volverla a pensar. Pero lo que más me llama la atención es Este afán fortísimo, discutido en otro de los episodios de esta temporada, de querer caerles bien a los pacientes, de no decir nada que sea remotamente ofensivo. Bion también decía que es importante que el analista entienda que tiene que hundir el bisturí en la carne, pero que es muy importante no untarlo antes en veneno. Este hundir el bisturí en la carne implica decir lo que hay que decir, de la mejor manera posible. Mejor manera posible es de la manera más directa y con el más alto rendimiento lingüístico posible. Se escucha muchas veces decir que uno no le puede decir esto o aquello a un paciente porque el paciente no lo va a soportar. No, no le podés decir eso, como si ¿Acaso lo que el paciente estuviera viviendo no fuera mucho más real y turbulento que cualquier cosa que yo pueda decirle? Si yo le llamo la atención a un paciente respecto de algo de lo que él está presentando en la sesión, es algo que él está presentando, es algo que él está viviendo, es algo en lo que él anda vibrando en este momento. En este sentido, el psicoanálisis es una práctica punk y antisistema, es una práctica de la rebeldión, de la rebelión y de la rebeldía, valga el fallido, de la rebeldión, me gustó la palabra, es una práctica que va, que apunta justamente a aumentar la turbulencia ahí en donde reina la aparente paz. El problema de la paz también es interesante de pensar. Mucha gente no sabe, es probable y posible que vos tampoco sepas de dónde viene la idea de tener paz o perder la paz. La paz viene de la pax romana, es decir, la ciudadanía romana, que cuando te portabas mal perdías la paz, la ciudadanía, y te echaban extramuros. Afuera de los muros de Roma era básicamente afuera de Europa y el Mediterráneo, porque Roma era enorme, y afuera de Roma estaban los bárbaros. Había barbarie, estaba el salvajismo. Quedó con el paso de los años que perder la paz implica justamente esto, implica peligros, implica peligro de muerte, implica persecución, implica barbarie. Y muchas veces perder la paz no es eso, sino que perder la paz implica adentrarse en nuevos reinos, adentrarse a lo desconocido, Mirar de lleno a los obnubilados ojos de la muerte.
Cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades, las bárbaras, terribles, amorosas crueldades. Amorosas crueldades.
Y entonces el psicoanálisis nos enfrenta a eso, nos hace perder cierta paz, no cierta tranquilidad con la manera en la que somos, cierta tolerancia a quienes somos siendo, sino la pérdida de paz de ese micromundo que nosotros conocemos como nosotros mismos. De esa especie de construcción identitaria en la que vivimos. Las sociedades están llenas de psicoanalistas que trabajan y que hacen su tarea, pero no son psicoanalíticas en sí mismas. Son importantes porque cumplen la función de contener al grupo, porque nos brindan la posibilidad de encontrarnos de reunirnos, de, como decía mi amigo Darío Zorro, nos brinda la posibilidad de testear nuestra capacidad, nuestra identidad psicoanalítica. Piensen qué sería de los congresos o de las reuniones si cada vez que vamos a un congreso, a una reunión psicoanalítica, llevásemos una idea nueva, una o dos ideas en las que estuvimos pensando, y fuéramos dispuestos a discutir esas ideas, a discutir esas ideas con otros analistas, con otros colegas, con otros pensadores, pero esto lo hiciera todo el mundo. Entonces uno saldría seguramente de ese congreso, de esa reunión, no solamente con sus ideas transformadas, sino además con muchas ideas en las que no había pensado antes, o con viejas ideas pensadas de otra forma, que no es ni más ni menos que la expectativa que uno puede tener de una sesión psicoanalítica, una sesión en la cual el paciente entre de una forma y salga de una forma totalmente distinta de la sesión. Pero no distinta como si entra triste, que no salga triste. Puede entrar triste y salir triste. El problema está en la textura, en los grados, en los tonos de esa tristeza. Lo pondría de otra forma: ¿pasó algo novedoso en esa sesión? ¿Pasó algo novedoso para el paciente y para el analista? ¿Pasó algo que no sabíamos? ¿Pasó algo que no esperábamos? Si la respuesta es sí, la sesión fue valiosa. Si la respuesta es no, la sesión, lejos de haber sido una sesión perdida, fue una sesión que seguramente de alguna forma lastimó a nuestros pacientes. Una sesión en la que la novedad no tiene lugar es una sesión que favoreció el aplastamiento, favoreció ese núcleo fanático, favoreció el no pensamiento, la no transformación. Fue solidario, fue cómplice solícito del establishment. De esa persona. Si ustedes se fijan, el psicoanálisis históricamente produce turbulencias en donde pisa. Bion decía también, con ese agudo humor inglés, el mismo que presentamos antes y que ya es conocido para vos, para mí, para todos nosotros, que si un psicoanalista es bien recibido en una reunión social significa que no está haciendo bien su trabajo. Y vale la pena diferenciar acá que no es lo mismo una persona que trabaja de psicoanalista que un psicoanalista. Un psicoanalista es un estado mental, es un estado emocional, es una forma de estar, de escuchar, de hablar, de ser. Yo trabajo de psicoanalista y tengo la expectativa de ser analista los ratos que comparto con mis pacientes, pero También tengo la expectativa fuerte de no ser analista cuando comparto ratos con personas que amo o cuando estoy circulando por la ciudad, porque es un estado inadecuado para ser, tan inadecuado que es el estado de analista fuera de una sesión como lo es el estado de humano o de persona dentro de una sesión de análisis. El psicoanálisis es punk porque es una práctica de lo instituyente, es una práctica que apunta a romper con lo establecido. Por lo establecido, tanto por lo social como lo establecido por cada uno de los pacientes, cada uno de los individuos que vienen a consultarnos. El psicoanálisis no puede formar parte de un sistema legal, no se puede legislar el psicoanálisis. Eso es muy raro cuando se le imponen cuestiones legales o tributarias a un analista en ejercicio. Ojo, no a las personas que ejercen el psicoanálisis, a un analista en ejercicio, porque entonces nos vemos presos y rehenes involuntariamente de ciertos acuerdos tácitos que pertenecen a una sociedad. Piénsenlo de esta forma, es un disclaimer que sería importante compartir con nuestros pacientes en la primera sesión. Viene un paciente, viene una persona a una primera sesión, y uno debería decirle, mira, si vas a empezar análisis, tenés que saber que te va a ser mucho más difícil tener vínculos íntimos. Construir un amor, tener amigos, tener trabajo. Porque cuando uno vive en sociedades perversas o en sociedades denegatorias o en sociedades muy violentas con el pensamiento propio, el psicoanálisis termina produciendo inadaptados sociales. A mí en lo personal Me cuesta mucho construir vínculos íntimos con personas que no atravesaron un análisis, con personas que no tienen ese tipo de contacto, ese tipo de textura emocional consigo mismos. Puede ser claramente un límite mío, podrás decir a mí no me pasa. Bien por vos, realmente te felicito y te admiro. A mí me cuesta, y cada vez más, porque Hay un punto de la textura emocional, del contacto con uno mismo, de la manera responsable en la que uno está consigo mismo, que viene dada por el análisis. Es una de las cosas, una de las prácticas del psicoanálisis que más se penetra en los regímenes fanáticos. Lo quiere cooptar la iglesia, el estado, los sistemas jurídicos, cuando en realidad es incooptable, es indomable, es indomeñable. El psicoanálisis es una práctica libertaria, es una práctica de la revolución, es una práctica oscura Maravillosa, profunda, turbulenta y, por sobre todas las cosas, antisistema. El psicoanálisis es una práctica del futuro.
I know the end is near, and so I face The final curtain. Hahaha, you can't. I'm not a quitter. I'll state my case, of which I'm certain. I've lived a life that's full of bleach, and every highway ends at not more than this. I did it my way.
Regrets? I've had a few, but then again, too few to mention. I did what I had to do. I saw it through. Would that be them? Yeah, on planet Eka Anka, they kept a truck along the asphalt and more, much more than this. I didn't know why there were times, I'm sure you knew, when there was perfect What a girl else to do but throw it down. When there was that, I shut it down or kicked it out or faced the wall. And the wall then didn't lie. Why? I've loved and been a snipe. I've had my I feel a shit of living. And now the tears have dried. I'll find it out. So I'm empty. Today I killed a cat. And my eyes are sad. Nothing that day was. But now, oh no, no, mate. I did it. For what is a bratter? What has he got when he wears hats? And he cannot sew up things. He truly fails, but only the worst will blame me. Oh, the record shows, oh, shut the flow. And it is mine!










