5 Jul 2024 · 11 min
En este episodio del podcast Framework, el anfitrión reflexiona sobre el concepto brasileño de "lugar de fala" – un supuesto algoritmo que determina quién tiene legitimidad para expresarse según su pertenencia a una minoría y la presencia de otras personas de esa misma minoría. A partir de esa definición, critica la creciente corrección política que, según él, actúa como una "trinchera del cobarde" que silencia a los analistas y obstaculiza la práctica del psicoanálisis. Argumenta que el analista, independientemente de su género, raza, orientación sexual o cualquier otra categoría, tiene el derecho y la obligación de presentar ideas y explorar el inconsciente del paciente, sin que la coincidencia de identidades sea un requisito para la intervención. Señala los peligros de la autocensura, el miedo a represalias y la presión social, ejemplificando con una anécdota personal sobre la minoría de los "Leandro". Finalmente, sostiene que la verdadera lucha no es entre grupos minoritarios, sino por la humanidad y la singularidad del otro, invitando a retomar el análisis con una mirada libre de restricciones identitarias.
Chapters
Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. El otro día estaba en un grupo discutiendo con los participantes y uno de ellos habla del lugar de Fala, brasilero, es él. Y aparentemente el lugar de fala responde a una especie de algoritmo que es si uno está en un lugar adecuado para hablar, si uno puede hablar u opinar, cuándo uno puede hablar, cuándo uno puede expresar su opinión. Básicamente el algoritmo dice si soy parte de una minoría en cuestión, si sí Estoy en mi lugar de fala, estoy en mi lugar de habla. Si no hay alguien de esa minoría presente, si no hay nadie de esa minoría presente, entonces mi fala, lo que digo, puede ser ofensivo. Si sí, me quedo callado. Si no, la pregunta es: ¿tengo alguna base de sustentación sobre el asunto? Si no, me quedo callado. Y si sí, puedo hablar aparentemente. Si en cambio hay alguien de esa minoría presente, entonces tengo algo real para acrecentar, para aumentar, para agregar. Si sí, hablo siendo respetuoso con lo que la otra persona, con la otra persona que está presente, y si no, dejo que la otra persona hable. En los últimos años, en el psicoanálisis tanto como en la sociedad en su conjunto, estamos siendo testigos involuntarios y a veces artífices de un manto de corrección política que sepulta la práctica y el ejercicio en los análisis que hacemos. El lugar de fala es una aberración técnica. Es partir de la base de que el analista es varón o mujer, heterosexual, homosexual, blanco, negro, alto, bajo, flaco, gordo, judío, católico, musulmán, un pájaro, un Bambi, un cerdo. Un ser humano, un mono, un adulto, un niño, un anciano. Un analista es un analista. Estas categorías de análisis son categorías de análisis que responden a cierto afán heurístico, a una presión de clase, a intentar ser correcto, ser políticamente correcto. De esto estuvimos hablando en los últimos episodios, hablando acerca del psicoanálisis como una práctica punk, de psicoanálisis para cambiar el mundo, de si los pacientes nos tienen que caer bien o mal, o los analistas. Uno tiene derecho a expresar su opinión siempre, y los analistas tenemos no solamente el derecho, sino la obligación de presentar ideas, ideas a ser pensadas, ideas a ser discutidas, ideas a ser ampliadas con nuestros pacientes. Si entramos en estos lugares en los cuales solo los negros pueden atender a los negros, solo los homosexuales pueden atender homosexuales, solo adultos pueden atender adultos, solo personas con hijos pueden atender niños o personas con hijos, y se empieza a confundir lo que se da en llamar la experiencia de vida por la experiencia de— déjame usar una palabra casi trivial a esta altura, pero propia del psicoanálisis clásico— la experiencia del inconsciente. Si yo solo puedo hablar de las experiencias que tuve, puedo hablar de 5 cosas. Está muy limitada y acotada la experiencia, mi experiencia igual que la de cada uno de los 8000 millones de personas. Los analistas podemos hablar de nuestra experiencia, y nuestra experiencia es la experiencia analítica, justamente aquello que está sucediendo con el paciente ahí. Imagínate si cada uno de nosotros tuviera que haber pasado por la experiencia del otro para poder ser el analista de esa persona. No podríamos jamás tener ni siquiera un paciente. En el mejor o peor de los casos, dependiendo la presión para la reversión de la perspectiva que esto ejerza, yo puedo tener algún tipo de sincronía fenotípica. Por ejemplo, los dos tenemos hijos, o los dos somos varones, o los dos somos mujeres, o los dos menstruamos, o estamos menopáusicos, o tenemos problemas de erección, o coleccionamos autos antiguos, o nos gusta comer papas fritas con kétchup. Pero nada más. Mi manera de estar casado es muy distinta a la manera de estar casado de mi paciente. Mi forma de ejercer la soltería es muy distinta a la manera de ejercer la soltería del paciente, aunque la presión haga suponer que es igual. O acaso hay una sola forma de ser judío. ¿Cuántas maneras distintas de ser judío? O los judíos son todos iguales, o los negros son todos iguales, o las mujeres son todas iguales, o los hinchas de Boca son todos, los hinchas de Boca puede ser, pero ¿quiénes son iguales? ¿Quiénes son distintos? Porque por un lado existe la presión lógica y real de esto que se da en llamar el caso por caso, pero por otro lado está esta presión del lugar de fala, de la corrección política. Una vez quería hacer un una actividad para hablar de algunos de estos temas, y un analista me dijo que no, que no lo hiciera porque era peligroso, porque podía quedar mal parado. Porque como no formo parte de un montón de minorías, formo parte de un montón de otras minorías. Por ejemplo, formo parte de la minoría de las personas que se llaman Leandro en el mundo, que somos una minoría realmente, pero que no convenía hablar acerca de otra minoría cuando uno no formaba parte de eso. ¿Por qué no? ¿Por qué yo no puedo hablar de otras cosas? ¿Por qué yo no puedo pensar con mi paciente respecto de aquello en lo que mi paciente le está pasando? O aquello que a mi paciente le está no pasando, tal como vimos la diferencia en el episodio sobre fanatismo. Si yo no soy capaz de pensar con mi paciente en cualesquiera cosas aparezcan, si yo tengo miedo de las represalias, de la presión social difusa y de la presión que la sociedad y la corrección política ejercen sobre mí como analista, Entonces no estoy en condiciones de poder explorar acabadamente, de poder explorar adecuadamente. El lugar de fala, como se llama en este algoritmo y en esta cosa que parece que en Brasil está muy de moda, el lugar de fala es en realidad la trinchera del cobarde. Es el lugar a través del cual nos parapetamos para no pensar, para no decir. Para no hacer, para no trabajar acabadamente. Y además está profundamente asociada al contenido manifiesto, a la evidencia de los sentidos, al deseo. Yo puedo entender que los pacientes tengan sus preferencias: me quiero atender con un varón, me quiero atender con una mujer o con un negro, con una persona vieja o con una persona que tenga hijos. No puedo entender que sea un prejuicio especulativo de un paciente que no tiene absolutamente ninguna necesidad de saber nada respecto de la técnica analítica, pero que un analista tenga ese tipo de prejuicios, que un analista valide esa idea de que solo puedo ver a alguien que responda a la imagen especular que presento. Esa idea de que solamente alguien perteneciente a esa minoría explícita y bestial puede trabajar o atender a ese representante emergente de esa minoría. Todos formamos parte de una minoría, todos formamos parte de una minoría. El problema de las luchas de las minorías es que en términos políticos es mezquina, porque la única lucha realmente relevante es la lucha por la humanidad, la lucha por el otro semejante, y no por defender el metro cúbico en el que uno está. Y en términos analíticos, el problema está en cuando uno deja de vista, pierde de vista, deja de contemplar la enorme, maravillosa, especial y divina singularidad del otro. El otro es en sí mismo una maravillosidad cristalizada del mundo que merece curiosidad, respeto y mucha pasión exploratoria. Lugar de fala. ¿Y si volvemos a hacer análisis? ¿Y si volvemos a hacer análisis como por primera vez?










