1 Jul 2022 · 16 min
In this third episode of the second season of the psychoanalytic podcast "Framework," the host delivers a solo, analytical monologue on the concept of the L‑link, which he equates with love. He begins by contrasting emotional experience with sensory experience, arguing that emotions are authentic and cannot be faked, whereas sensory data can be simulated. Drawing on Wilfred Bion’s theory, he introduces the instrumental framework L‑H‑K‑W (Love‑Hate‑Knowledge‑Work) and explains Bion’s two “keys”: a positive (un‑signed) key and a negative key (‑L‑‑H‑‑K‑‑W). He adds Darío Zorr’s third key (‑‑) and describes how each key maps onto the behavior of a power‑spectral‑density (PSD) function, with the positive key leading to a bounded diameter, the negative key causing an explosive growth toward infinity, and the double‑negative key collapsing to zero. The host then explores love as an action‑oriented bond, emphasizing that love is not a metaphor but the very metaphor of two becoming one, and that love requires emotional digestion and cannot be reduced to idealization. He distinguishes idealization (projecting a desired veil onto the other) from genuine love, warning that relationships built on idealization are unstable. Finally, he examines adoration as an extreme, hyperbolic form of love that annihilates the other’s autonomy, linking it to religious and cultural narratives and describing its destructive potential. Throughout, he situates these concepts within psychoanalytic practice, suggesting that recognizing the differences among love, idealization, and adoration is essential for therapeutic work.
Chapters
Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Bienvenidos al tercer episodio de la segunda temporada. Tal como habíamos quedado en el primer episodio, hoy vamos a hablar acerca de L, que como habíamos visto representa al vínculo al que coloquialmente podemos llamar amor. Por eso vale la pena considerar algunos aspectos. La experiencia emocional es diferente radicalmente de la experiencia sensorial. La experiencia emocional en principio es, es por mérito propio, no miente. No deforma lo que las cosas son. En ese sentido, uno puede fingir la mímica del orgasmo, pero no puede fingir el orgasmo. La experiencia emocional no se puede fingir. Uno puede fingir las lágrimas, pero no la tristeza. Uno puede fingir la mueca, pero no la risa. La experiencia emocional es por mérito propio. Por eso es tan importante para el psicoanálisis, a diferencia de la experiencia sensorial, que Además, no solamente está compuesta de un montón de evidencias que son concretas y evanescentes, no puede evolucionar, no puede ser transformada. Por eso Bion enfatiza mucho la idea de descartar la experiencia sensorial, la evidencia de los sentidos que traen hacia nosotros desde lo que oímos, lo que vemos, lo que olemos, salvo que sirva para ser matizada en el contexto de un proceso transformacional. Para pensar la experiencia emocional, Bion propone una materialización instrumental. Por materialización instrumental me refiero a una herramienta, a un instrumento que pueda servir para trabajar con pacientes, no porque sea material en el sentido sensorial de la palabra, sino porque puede ser desarrollado y usado para el trabajo con pacientes, que es la posibilidad de pensar en vínculos en el sentido en el que lo veíamos en el capítulo 1 de esta temporada. Dentro de ellos habíamos visto que Bion propone el vínculo de amor-odio-conocimiento-trabajo, LHKW. Había enfatizado que W es una lectura mía, puesto que no está presentado de manera explícita, ni mucho menos publicado por Bion. Forma parte de unas cogitations inéditas presentadas al final de las obras completas y al final de los textos inéditos, solamente como una referencia perdida. Además de esto tenemos dos claves que presenta Bion, que es una sin signo que a veces por convención se llama positiva, que es LHKW, una negativa que es menos L menos H menos K y menos W, y Darío Zorr propone una tercera clave que es el menos menos, en donde menos menos en términos de K estaría del lado del fanatismo. Y tiene que ver, lo podemos pensar si quieren utilizando un modelo perteneciente a la categoría C1-C3, como si la clave positiva o más o simplemente sin signo tuviera que ver con la posibilidad de armonización, el menos fuera explosivo, hay una explosión en menos, una ampliación del diámetro de la función PSD que tiende a infinito. Y en menos menos hay una implosión, hay un colapso del diámetro de la función PSD. Para ponerlo en términos de diámetro, cuando la clave es positiva, el diámetro de la función PSD tiende a, es decir, tiende a un escalar. En menos tiende a infinito, y en menos menos tiende a cero como límite, es decir, tiende a quedar subsumido en la implosión en una dimensión de punto o menos menos punto. Vamos a ver en los próximos episodios, mechados con conversaciones con colegas, amor, odio y trabajo. Hoy vamos a hablar de amor, del vínculo L. L, amor. Te amo, amo la persona que sos. Te veo, te amo. Te veo, te siento, te toco, te amo. El amor duele si uno no lo ama. El amor requiere digestión emocional. El amor no tiene metáfora. No, no hay metáfora para el amor. El amor es la metáfora. El amor es esa metáfora maravillosa de ser dos, de ser juntos, De ese milagro de ser dos que el insomnio corrige. Si te amo no es porque seas perfecto, sino porque sos y soy capaz de verte ser. Amo el trabajo oscuro de amarte, de verte reír y llorar y ser lunes o jueves, que es compacto. Te amo. Te amo, te hago algo. Si te empujo, vos sos empujada por mí. Si te beso, vos sos besada por mí. Si te amo, ¿qué te hago? Es un clásico de las discusiones de pareja el te amo, no me amás. La discusión es estéril, y en general estéril por sus magros resultados. Podría obtenerse ganancias si se lo piensa en estos términos: te amo. No, no me amás. Sí, te amo. No, vos sentís amor por mí, te creo eso, pero no me amás porque no me siento amada por vos. Contemplar esta diferencia es de sustancial importancia a efectos de cómo entendemos eso que hacemos. Y la diferencia existente entre tener una emoción en columna 3 y ejercitar esa emoción en el vínculo con alguien, columna 6. Si te amo, te sentís amada. Eso te hago. Si no, es conceptual. El vínculo de amor implica una acción. El vínculo es en sí mismo una acción. Y entender eso es de primordial importancia para el trabajo psicoanalítico con pacientes en el contexto de un framework de entrelazamiento. El amor es lo que hacemos cuando estamos, cuando somos en comunión con el otro, pudiendo verlo tal cual es. Tal usado como operador acá. El amor es ver al otro, individuo, función de la personalidad, sí mismo, don, etcétera, ver al otro por lo que el otro es. Por eso es fundamental en una exploración psicoanalítica. No es tanto la cura por el amor o el amor de transferencia, que en este caso estaría más cerca de menos L, sino como la capacidad que el analista y el paciente tienen de encontrarse en unicidad para ver los hechos desnudos, o, puesto en términos de Bion, para lograr una comunión en O. El en O es amor, es vínculo de amor por los hechos, por lo que las cosas son. Es amor por lo que es, de la misma forma que, al final del día, la envidia es envidia por lo que es, por lo que existe, no por algo en particular. Se envidia lo que existe. ¿Es L amor romántico? No, pero es una condición mínima necesaria para que pueda existir este. Sin L no hay amor romántico, pero puede tranquilamente haber L sin amor romántico. Como vimos en el episodio 1, existe una ventaja en utilizar las letras o las siglas o los signos en lugar de utilizar los nombres comerciales. Por ejemplo, en este caso existe una ventaja en utilizar L en lugar de la palabra amor para definir al vínculo, que es Al final del día, una forma de evitar la penumbra asociativa, o al menos de evitarla lo más posible. El amor no es necesariamente bueno. Esto es contraintuitivo. Puedo observar con él cosas desagradables o dolorosas. No es todo negro o rosa. Puedo aproximarme con él al dolor de la muerte de un hijo o al desgarro de un corazón roto. Él me permite ver lo que es, no lo que quiero que sea. Él no da alivio, da nutrición. Él no calma, sosiega o tranquiliza. Él favorece ese contacto con el mundo capaz de obtener el alimento necesario para la nutrición que estimula el crecimiento emocional. Menos él. Idealización. No, no sos quien sos, sos quien yo quiero que seas. No sos lo que sos, no es lo que es. El mundo es mi capricho y tiene la forma que quiero, excepto que no, que no la tiene, que me deformo yo para ver al mundo y las cosas del mundo de la forma en la que quiero que el mundo sea. Idealizo, hizo la idea que tengo, la monto como un velo frente a lo que es. Ya no veo lo que es, veo lo que el velo que hizo muestra. Lo que quiero malo, malo es. Lo que quiero bueno, bueno es. No se puede empezar un vínculo basado en la idealización del otro o propia. La ventaja evidente: si me odian, no es a mí, es al personaje de ficción que elevo. La desventaja evidente: si me aman, no es a mí tampoco. Ser yo, ser vos. Los personajes de ficción son más conocidos que sus autores. Bond, James Bond versus Ian Fleming. Sherlock Holmes versus Conan Doyle. Tarzán versus Burroughs. Juanito versus Freud. Y así para siempre. Pero claro, los personajes de ficción nunca tienen vida propia, no deciden por ellos mismos, sino que dependen del capricho arbitrario de la pluma de sus autores. Vos, que ya no sos No sos, dejaste de ser, te convertiste en esa versión idealizada de vos mismo que no podés sostener. Vivir en modo cóctel, la impostura imposible de los congresos y las reuniones, y la felicidad desbocada de quien no tiene pelusas en el ombligo. Yo te amo. No, no hay nada malo en vos, solo se ama lo bueno. No se siente bien el hijo si ama al padre a quien ve como un hijo de puta. O lo ama o lo embellece hasta matarlo, o deja de amarlo porque a los hijos de puta no se los puede amar. Se ama lo bueno, solo lo bueno. Yo te odio. No, no hay nada bueno en vos. Solo se odia lo malo. Si te amo es porque sos malo. ¿Por qué es tan difícil y tan común amar a gente que no nos cae bien? A veces los padres, los hijos, los hermanos no nos caen bien con el pasar de la vida, pero los amamos. A veces gente amable nos cae de maravillas, pero simplemente no se da, no podemos amarla. Amar lo que se es, idealizar aquello de lo que se carece. Como dice Sarah McLachlan, y te maquillas para todo aquello que careces. That you make up for all that you lack. Don't make no difference. Escapefulness. Menos menos L. Adoración. Vos sos todo. Te adoro, mi vida, te adoro. Sí existe, existe la hipérbole del discurso amoroso, como dice Barthes. El discurso amoroso lleva siempre cierta dosis de exageración que requiere ser tomada como tal. Ay, qué dolor cuando alejas tu cuerpo desnudo del mío, le digo. Entienden, amor. Piensa que me duele en serio. Me duele en serio. ¿Cómo se expresa ese dolor? ¿Cómo expresar con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome? Diría Alejandra. Quiero que sea tu boca la última boca que mi boca bese, dice. ¿Es en serio? Si besa otra boca, ¿me mintió o cambió de parecer? ¿Cuánto tiempo dura un enunciado? Te adoro. No sos vos, no soy yo, no importa. Te adoro. Sos mi Dios, dice la canción. Si para tenerte acá había que maltratarte, no puedo hacerlo. Si para tenerte aquí había que maltratarte, no puedo hacerlo. Sos mi Dios, te veo a veces. La adoración Maltrata el vínculo porque deforma al portador del ojo que mira. Te adoro porque no somos. Vos sos todo, yo soy nada. Tu nombre me alumbra. Ayúdame a ser. Nombrame cuando en la oscuridad no vea. Se adora lo que se teme. Se adora como una forma de aniquilar la distancia del par. Se adora, se adhiere, se hiere, se destruye la perspectiva, se mata, se sangra, se hiela la sangre, se adora. El violento exige adoración, sumisión, entrega total. Lo amo sin condiciones, dice el marido del hijo del padre del otro. No, nunca. El amor está lleno de condiciones o no es amor. El amor incondicional adora, despoja de ser, de eso que es. El no amor incondicional despoja y desgarra. La adoración es la fase superior de la anulación del otro próximo prójimo. Lo repito: la adoración es la fase superior de la anulación del otro próximo prójimo. Como caballo de Troya del amor, entra en la mente hasta parasitarla, destruyendo su sentido común y saturando de significado definitivo, no definitorio, la naturaleza de un no amor que desbasta. Dios exige adoración. Pero, ¡ah!, ese pajarito mandón, ese pajarito mandón no existe. Dios es la excusa cobarde de aquel que adora. Ya lo dijo Julio Cortázar: No es necesario que me mandes, perro, el mar se asiste solo. Lo más mísero del pelo contraría la rueda, pero ya sabemos torturar el destino. Estoy, por eso peligro, todo me empuja. Y en la mitad un fósforo presume del futuro penacho. Pero solo, solo, con el perro mirándome. No me ordenes nada, no te obedeceré, y entonces será horrible. Vómito de ojos. Pero se pide adorarme. No, huye mientras pueda. Emprende solo la huida el que a bien ver valora. Te adoro. No me adores. ¿Y qué hago? Empieza el análisis.










