29 Jul 2022 · 26 min
This content was created by Leandro Stitzman. This content was uploaded by Leandro Stitzman. This is a podcast episode (Framework — Episodio 7: "Trabajo + Supuesto Básico + Esclavitud") published July 29, 2022. It is a Spanish-language psychoanalytic podcast episode in which SPEAKER A delivers a long analytic exposition on Bion’s idea of passion links (L, H, K) and focuses on W (work), treating work as a psychoanalytic, physical and economic concept — discussing task, cooperation, basic assumptions, slavery as a relational form, and clinical implications for analyst–patient work. SPEAKER B interjects occasionally, offering short echoed lines and an extended poetic passage in Portuguese. The episode combines theoretical commentary, clinical reflection, cultural references and poetry. Metadata: contenttype PODCAST, title as above, thumbnail provided, createdtime 2022-07-29.
Chapters
Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Bienvenido a un nuevo episodio del podcast. Hoy vamos a hablar del tercero y probablemente el más oscuro de los vínculos que Bion presenta para la pasión. Habíamos visto L y W, habíamos adrede obviado hablar de K, y hoy nos toca hablar de W. W es un vínculo particular porque es en el que Bion menciona una sola vez, y ni siquiera lo publica, lo menciona al final de una de las cogitations inéditas publicadas en el último tomo de las obras completas. Y si bien él no explicita a qué se refiere con W, solo pone la letra, la totalidad de la obra y de los intereses de Bion permiten pensar en que quizás un buen nombre sea work por trabajo en inglés. Así como tenemos L, love, amor, y H, hate, odio, y K, knowledge, conocimiento, podemos incluir W, work, trabajo. Ya empezando este episodio quisiera rescatar dos ideas que me parecen importantes para que usted oyente tenga en mente. La idea de tarea en la obra de Bion y la idea de cooperación. La idea de tarea es central en relación a cómo se desarrolla una tarea, cuánta disciplina se requiere para el desarrollo de una tarea, cualquier tarea en general, pero en particular la tarea que a Bion le interesa es la tarea que se produce en el consultorio entre un paciente y un analista. Y la idea de cooperación. Para Bion, la supervivencia no es la supervivencia del más fuerte, ni siquiera la del más apto, salvo que tomemos la idea de apto como el más cooperativo. La supervivencia, la excelencia, se obtiene en aquel que logra ser más cooperativo, más cooperativo con el par. En este sentido, para Bion también la unidad es el par. La idea de que la unidad es el par, de que el par tiene que cooperar y que cooperar para la tarea, y que cada individuo está desarrollando una tarea, es central para cómo yo entiendo, cómo yo les voy a proponer ahora pensar en W como uno de los vínculos centrales componentes factoriales de la función pasional. W, trabajo. Empiezo con una penumbra asociativa. Psicoanálisis clásico. Freud habla de trabajo para referirse a un proceso con mecanismo psíquico que favorece un cambio de investidura o un cambio de instancia. En términos post-1914, una reasimilación de libido objetal en libido yoica lista para reinvestir nuevos objetos, sea lo que sea esto. Por ejemplo, el trabajo del sueño, el trabajo del duelo, el trabajo incluso como capacidad sublimada. Segunda penumbra asociativa: física. En física, el trabajo es el desplazamiento que realiza una fuerza desde un punto de aplicación a otro en ángulo normal. En términos algebraicos, se expresa trabajo es L por labor. L es igual al módulo de la fuerza por la diferencia de desplazamientos, que se expresa como delta x, por el coseno del ángulo en el que la fuerza es aplicada para obtener el ángulo normal. Es decir, que el trabajo de una fuerza es igual a la intensidad, al módulo, al valor de esa fuerza multiplicado por el desplazamiento que realiza en un eje determinado esa fuerza. Implica la idea de movimiento. En economía, como tercera penumbra asociativa, el trabajo implica la venta de la capacidad productiva de una persona en capacidad de hacerlo. Esto es, que se le da al empleador el tiempo y la capacidad de producción de capital que una persona tiene a cambio de un bien de intercambio: dinero, materias primas, capital, mercancías. En este sentido, vale preguntarnos qué hacemos los analistas, qué damos nosotros como analistas a cambio de dinero. Dario Sorr lo decía claramente: un analista cobra no por interpretación, ni por inteligencia, ni por sagacidad, Un analista cobra por su tiempo. ¿Cuánto cobra un analista? Bueno, David Lieberman le dice a Darío en comunicación privada— David fue el analista de Darío y además después se hicieron amigos, y Darío me lo cuenta a mí— un analista cobra lo máximo que un paciente esté dispuesto a pagar sin sentirse despojado y sin convertir al analista en rehén de ese dinero. Y lo mínimo que el analista necesite para vivir. Groucho Marx decía que trabajar es tan malo que hasta te pagan para hacerlo. Trabajar, ¿es tan malo? El ocio creativo negado, nec-ocio, del latín nec otium, no ocio. Trabajar es un vínculo. Se trabaja el amor, se trabaja, se invierte, se transforma, se sumerge uno en eso que se construye. Milton se gana forma del infinito informe, se significa. Trabajar es dar sentido, ordenar, encontrar sosiego. Trabajar es una forma de ser en el mundo. Trabajar es desplazar de un punto al otro. Trabajar es un estado mental. W. W es un vínculo, es una relación, es una matriz emocional. Hay que trabajar. Relaciones rápidas, trabajo y esfuerzo, trabajo y placer. Los masoquistas trabajan, los sádicos son empleadores, el empleador trabaja, el amor es proletario. ¿Qué es lo más fácil de hacer en el agua? Mojarse y flotar. No se necesita nada de nada. Todo lo demás requiere esfuerzo. Para hundirse hay que nadar, para estar seco, untarse. Lo más fácil es ver y estar en contacto con los hechos. Para evitar el contacto con la realidad, para perder la realidad en la neurosis y psicosis, como decía Sigmundo, hay que trabajar. Es un esfuerzo de formar, transformar, evitar, cambiar. Si lo propio de lo humano es dar sentido, lo propio de lo humano es trabajar. El trabajo que hacemos nos hace ser en el mundo. El trabajo es un vínculo, es un vínculo con otros y con uno mismo. Pero es, por sobre todo, un vínculo con la tarea. Se trabaja como una forma de conquistar la tarea hacia su realización. Cuando dos personalidades o partes de la personalidad se encuentran, se construye entre ellas una tarea que puede o no resolverse. Cuando un paciente y un analista se encuentran, lo importante no son ya ni el paciente, que es un problema en sí mismo, ni el analista en sí, sino de la tarea exploratoria que comparten. Si el analista se preocupa por su paciente y no por la tarea, se convierte en psicoterapeuta o palmoterapeuta o padre o amigo o psicomago. Lo único importante en una sesión de análisis es la investigación de lo desconocido con disciplinado método. Esta es la tarea. Sea el vínculo de un trabajo en una sesión analítica consiste en poder tolerar la turbulencia emocional existente en la matriz definida por el encuentro de un paciente y un analista tendiente a la exploración vibratoria de lo desconocido. El vínculo de trabajo implica que dos o más partes se comprometen de manera disciplinada con la tarea. ¿Qué tarea? La tarea analítica, amorosa, formativa, sexual, etcétera. El vínculo de trabajo nos acerca a un mundo que ya no es. El trabajo inventa el tiempo. El trabajo se resiste al amor. El trabajo de armar una relación de amor capaz de tolerar el dolor dichoso de la diferencia que vuelva digerible el día. Y el trabajo que me ayuda a volver desde mí al mundo, desde mí a vos y verte. Menos W. Supuesto básico. Ay, sí quiero, pero no puedo. Ay, por favor, ayúdame, sálvame, sácame de acá. Cuando la tarea se ve recubierta de un polvo grasoso de impedimentos para su realización, se dificulta el contacto genuino, el amor por lo que se hace y por aquellos, incluido en aquellos uno mismo, con los que se hace. Se levanta el supuesto básico de que todos queremos lo mismo, sin la exploración necesaria, casi como un antídoto al contacto. Suponemos que sí, suponemos que juntos, suponemos que queremos. Tengamos un hijo, criemos al hijo juntos, vivamos juntos, hagamos análisis, trabajemos, seamos una pareja de amor, armemos un negocio, organicemos un congreso. Voy a correr, voy a crecer, Voy a hacer algo. Animémonos y vayan, grita el capitán de la pecera a voz en cuello. Se supone que estamos de acuerdo en qué, en cómo, y en que estamos dispuestos a hacerlo a pesar de la asumida adversidad que implica el predominio de la tarea, el encuentro, por sobre la satisfacción ordinaria de nuestros propios anhelos de dos por dos. Cataclismos de living room, diría Julio. El infierno es un supuesto. No es ácido, es básico, pequeño, elemental, a un nivel imperceptible para el ojo no entrenado. Define Bion varios tipos de supuestos básicos, como fantasías subyacentes que hacen polvo, mutas imposibles que detienen mecanismos, revierten perspectivas, ilusionan, deforman. Supuestos básicos de apareamiento, Ellos darán a luz al Mesías. Supuesto básico de dependencia: él es el Mesías. Supuesto básico de ataque y fuga: ellos quieren atacar al Mesías. Pero hay otros. Supuesto básico de omertá. Supuesto básico de psicoanálisis. Supuesto básico de crianza. Supuesto básico de lo que estemos dispuestos a formalizar. Se supone lo que no se está dispuesto a investigar, o a tocar, o a mirar, o a aventar, o a hacer. Hacer, al auxiliar fáctico del que habla Baudrillard en La transparencia del mal. Hacer no es hacer, sino hacer hacer. Jogar, hacer correr el cuerpo. Se refuerza el simulacro: no soy yo quien corre, es mi cuerpo al que hago correr. El mundo entero, la cinta perentoria. Esa infinita imposibilidad del colapso de correr 20 kilómetros en una cinta sin haber corrido ni un paso. Humillación del chasqui, parafernalia anormal de lo que no se toca. Hacer. Hacer que se hace. Hacer como exégesis de la Ilustración en su pretendido fracaso por haber derrotado al mitos en favor del logos. Adiviniendo, claro, ella misma en un mito fundante. Somos herederos forjadores de una historia que no nos animamos a vivir. A veces sirve, mantiene cohesión cuando la tarea es insoportable. Necesitamos la ilusión, el mito, el supuesto básico de que así estamos. Respirar de mentiritas mientras dura el tiempo. Pero el tiempo, ese androide terrible, ese último mito, ese inexistente mandón. La tarea se deforma, se dobla, se aplasta, se derrite. No se hace. Se hace para no hacer, en pos de una supuesta alegría compartida. Alegría que puede ser tristeza, pero compartida como un supuesto de que nosotros, nosotros estamos bien. Lo llamamos de manera ramplona, en atávicos tiempos, ilusión grupal. Este análisis funciona. Esta pareja es mágica. Es la historia de un amor como no hay otro igual.
Es la historia de un amor como no hay otro igual, que me hizo comprender todo el bien, todo el mal, que le dio luz a mi vida apagándola después.
Menos menos W. Esclavitud. Lo que usted diga, lo que usted diga cuando usted diga, lo que usted diga cuando usted diga como usted diga. Yo estoy acá al golpe del balde. Mande usted, patroncito, para lo que guste mandar, patroncito. Cuando el capricho es ley. Entender que no, que no es maldad, que no está mal, que no es persona. La esclavitud es un vínculo entre uno y algo, entre una persona y un objeto factible de compra y venta en el mercado. Tal como quedara asentado en el homólogo Tratado de Asiento de 1713. Nadie le haría eso a otra persona, pero no es persona, no es homicidio matar a un esclavo, es daño. En el vínculo de esclavitud se requieren dos, como bien lo señalara en su Fenomenología dialéctica el querido Jorge Federico: un amo y un esclavo. La estereotipia de los lugares en el vínculo empobrece la relación, condenando a ambos al desamparo estanco. Dale, vení, movete. Sí, sí, sí. El esclavo no es responsable. El que obedece nunca se equivoca, dicen claramente las fuerzas armadas. El esclavo obedece, o la obediencia requiere de un estado de rebeldía cedida. El esclavo sabe que puede no obedecer. La esclavitud desvitaliza apagando, corroe el centro de la escena, Despoja de nutrientes, mata al amo, mata al esclavo, congela el vínculo. El esclavo, máxima creación de un personaje de ficción que evita el mundo. El esclavo monta en todo su manera de vincular. Idea esclava, pensador esclavo. El contenido fagocita al continente, se revierte la función, sangran las penas de un líquido acuoso despojado del hierro esencial. No, el esclavo no sangra porque la horchata— ¿Se puede rebelar un esclavo? No, el esclavo no se rebela. La misma sed de rebelión mata al esclavo. El esclavo inventa al amo y no al revés. El esclavo es un predador de mentes, un energetizador de dioses. El esclavo adora. El esclavo es cruel. El esclavo es un paciente terrible. Perdón, quise decir temible.
Amou daquela vez como se fosse a última. Beijou sua mulher como se fosse a última. E cada filho seu como se fosse o único. E atravessou a rua com seu passo tímido. Tímido, subiu a construção como se fosse máquina. Ergueu no patamar quatro paredes sólidas, tijolo com tijolo num desenho mágico. Seus olhos embotados de cimento e lágrima. Deitou pra descansar como se fosse sábado. Comeu feijão com arroz como se fosse um príncipe. Bebeu e soluçou como se fosse um náufrago. Dançou e gargalhou como se ouvisse música. E tropeçou no céu como se fosse um bêbado. E flutuou no ar como se fosse um pássaro. E se acabou no chão feito um pacote flácido. Agonizou no meio do passeio público. Morreu na contramão atrapalhando o tráfego. Amou daquela vez como se fosse o último, beijou sua mulher como se fosse a única, e cada filho seu como se fosse o pródigo, e atravessou a rua com seu passo bêbado, subiu a Como se fosse sólido. Eteu no patamar, 4 paredes mágicas. Tijolo com tijolo num desenho lógico. Seus olhos embotados de cimento e tráfego. Sentou pra descansar como se fosse um príncipe. Comeu feijão com arroz como se fosse o máximo. Bebeu e soluçou como se fosse máquina. Dançou e gargalhou como se fosse o próximo. E tropeçou no céu como se houvesse muitos espelhos. E tudo no ar como se fosse sábado. E se acabou no shopping com um pacote tímido, acondicionou no meio do passeio náutico, morreu na contramão atrapalhando o público. Amou daquela vez como se fosse maluco. Beijou sua mulher como se fosse lótido, meteu num patamar, 4 paredes plástico, tentou descansar como se fosse um pássaro e flutuou no ar como se fosse um príncipe e se acabou no chão feito um pacote bêbado. Morreu na contramão atrapalhando o sábado. Por esse pão pra comer, por esse chão pra dormir, a certidão pra nascer e a concessão pra sorrir. Por me deixar respirar, por me deixar existir, Deus. Paguei pela cachaça de graça que a gente tem que engolir, pela fumaça desgraça que a gente tem que tossir, pelos exames pingentes que a gente tem que cair. Paguei, paguei. Pela mulher cafeteira pra nos louvar e cuspir, e pelas moscas bicheiras a nos beijar e comer, e pela parte erradeira de quem vai nos redimir.










