12 Aug 2022 · 15 min
A psychoanalytic meditation on love, hate, and work as the three emotional poles structuring human life. Love is living metaphor, hate is internal relational structure, and work is the reinvestment of desire in new objects. The analyst's true task is shared exploration, not problem-solving.
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Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Este no es un episodio común, es un episodio especial, experimental, para lo que le voy a recomendar que esté en un lugar tranquilo y use el mejor par de auriculares que tenga disponible. La forma en la que está presentado y grabado hace que pueda disfrutarse, experimentarse mucho mejor utilizando auriculares que con los parlantes tradicionales del dispositivo en el que lo esté escuchando. Queda a su discreción usarlos o no. Helio, amor. Te amo. Amo la persona que sos. Te veo. Te amo. Te veo. Te siento. Te toco. Te amo. El amor duele si uno no lo ama. El amor requiere digestión emocional. El amor no tiene metáfora. No, no hay metáfora para el amor. El amor es la metáfora. El amor es esa metáfora maravillosa de ser dos. De ser juntos, de ese milagro de ser dos que el insomnio corrige. Si te amo, no es porque seas perfecto, sino porque sos y soy capaz de verte ser. H. Odio. Todos odiamos. El odio es la nominación adecuada para la expresión directa de un estado emocional que cualquier persona sana, en contacto con los hechos y con tolerancia a lo desconocido, experimentó alguna vez. El odio no depende del objeto odiado, sino de la matriz relacional de aquel que odia. El odio se siente, se ejerce, se muestra. W, trabajo. Empiezo con una penumbra asociativa. Psicoanálisis clásico. Freud habla de trabajo para referirse a un proceso con mecanismo psíquico que favorece un cambio de investidura o un cambio de instancia. En términos post-1914, una reasimilación de libido objetal en libido yoica lista para reinvertir nuevos objetos, sea lo que sea esto. Por ejemplo, el trabajo del sueño, el trabajo del duelo, el trabajo incluso como capacidad sublimada. Amo el trabajo oscuro de amarte, de verte reír y llorar y ser lunes o jueves. Que es compacto, te amo, enamorados, odiamos a nuestros hijos y a nuestras parejas, odiamos a nuestros amigos y a nuestros padres, si es que hicieron un trabajo lo suficientemente adecuado como tal, e incluso según el análisis que hicimos funcionó relativamente bien, nos podemos llegar a dar cuenta que el trabajo es el desplazamiento que realiza una fuerza desde un punto de aplicación a otro, que en ángulos reactivos y vitales o algebraicos, si fueras a El trabajo es L por la fuerza. L es igual al módulo de la fuerza por la diferencia de desplazamientos, digamos delta x, por el coseno del ángulo en el que la fuerza es aplicada para obtener el ángulo de rotación. Es decir, que el trabajo de una fuerza es igual a la intensidad, al módulo, al valor de esa fuerza multiplicado Por el desplazamiento que realiza, odiar implica ver, tolerar, determinado esa fuerza. Todo lo que el hecho no crea por mérito propio, en economía no tiene ser, en un proceso creativo no representa. El trabajo implica la venta de la capacidad productiva de una persona en capacidad de ser. Esto es, que se le da al empleador el tiempo y la capacidad de producción de capital que una persona tiene a cambio de un bien de intercambio: dinero, materias primas, capital, mercancías. En este sentido, vale preguntarnos qué hacemos los analistas, qué damos nosotros como analistas a cambio de dinero. Darío Sor lo decía claramente: un analista cobra no por interpretación, ni por inteligencia, ni por sagacidad. Un analista cobra por su tiempo. ¿Cuánto cobra un analista? Bueno, David Lieberman le dice a Darío en comunicación privada. David fue el analista de Darío y además después se hicieron amigos. Mientras que el amor, Darío me lo cuenta, en la realidad, por lo que un analista cobra lo máximo que un paciente esté dispuesto a pagar sin sentirse despojado y sin convertir al analista en rehén de ese dinero, y lo mínimo que el analista necesite para vivir. Con el objeto de amor que favorece, decía que trabajar es tan malo que hasta te pagan para estar de igual forma. Trabajan afuera, capaz de odiar, nunca evitar el oso que Negado, nec os, del latín nec otium, no ocio. Trabajar es un bautizo. Se trabaja el amor, se trabaja el formar, se transforma. Se sumerge uno en eso que se construye. Se gana forma de la imaginación informe, que es lo mismo. Trabajar es dar sentido, ordear, encontrar sosiego. ¿Qué es exactamente eso? ¿Cuál es el objetivo? Te veo insatural, no total. Te veo falto y lleno de posibilidades de ser otra cosa, otra persona, otra versión de vos. Cuando te odio, te dejo de ver cómodamente, y eso me molesta e inquieta, y eso te molesta porque te enfrenta a vos. A mí me recuerda que no conozco todo, a mí me recuerda que no estoy concluido aún, que para poder ser tantas otras cosas Puesto entre ambos debían, la tormenta emocional crece y nos golpea en la cara. L no es amor, nadie quiere, es vínculo de amor por lo dicho, por lo que no pasó. Ese amor porque trabajar es una forma de ser en el mundo, trabajar es desplazarse de un punto al otro, trabajar es un estado mortal. W es un vínculo, es una relación, es una matriz emocional. Hay que trabajar, relación rápida, trabajo y fuerza, trabajo y placer. Los masoquistas trabajan, los sádicos son empleadores, el empleador trabaja, el amor es proletario. ¿Qué es lo más fácil de hacer en el agua? No se necesita nada del odio. Todo lo demás requiere esfuerzo. Para hundirse hay que nadar, para estar seco hay que hacerlo. El odio como la puerta de entrada al laburo de la fuerza. Lo más fácil es ver y estar en contacto con los hechos para evitar el contacto con la realidad, para perder la realidad en la neurosis psicótica. Así de molestoso es odiar. Hay que trabajar. Odiar es un esfuerzo, formar, transformar, evitar, cambiar. Odiar hasta lo propio del humano es dar sentido, tener que ganar. Lo propio del humano es trabajar. El trabajo que hacemos nos hace ser en el mundo. Odiar hasta lo propio del humano es un vínculo con otros y con uno mismo, pero es por sobre todo un vínculo con la tarea. Odiar implica perder el significado de estar enfojado. Se trabaja como una forma de enfocar la tarea hacia su realización. Odiar por lo que el otro, cuando dos personalidades o partes de la personalidad se encuentran, se construye entre ellas una tarea que puede o no resolverse. Cuando un paciente y un analista se encuentran, lo importante no son ya ni el paciente, que es un problema en sí mismo, ni el analista en sí, sino de la tarea exploratoria que comparten. Si el analista se preocupa por su paciente y no por la tarea, se convierte en psicoterapeuta o palmoterapeuta, o padre o amigo, o psicomago, así como menos que dos, que 6, que no soportan a su hijo. Es la investigación de lo desconocido, tan grande y relevante como un inhibidor para el amor requerido para el contacto íntimo. El vínculo de un trabajo con una persona morbídica consiste en poder tolerar su turbulencia emocional exigente en la matriz de su vida. El encuentro de un paciente y un analista dependiente a la exploración vibratoria del género es un tema humano. El vínculo de trabajo entre el galonio no es tolerado, o más tarde se descompromete de manera desalineada con la tarea, con la frustración y la pereza. Que harían alivio, dicha amorosa, formativa, sensual, etcétera. La rabia, el vínculo de trabajo, nos acerca a un mundo fechado de dolor, pues el trabajo involucra rabia, desamor, el trabajo las agresiva y al amor, el trabajo de armar una relación de amor capaz de tolerar el dolor dichoso de la diferencia que vuelve hijo del fango del desprecio, el trabajo que me ayuda a volar desde mí al mundo, la última barrera u ofensa con que el otro










