1703. Luis Encabo
28 Feb 2025 · 15 min
Mattia Pantaloni reflects on his friend and former colleague Luis Encabo, examining the determination, resilience, and integrity that shaped Luis's career. The conversation draws lessons from Luis's approach to business and character that apply to professional growth.
Hoy, si me permitís, no sólo os voy a hablar de un atributo que yo creo que todos y cada uno de nosotros deberíamos trabajar y desarrollar, porque independientemente del sector, el rol, el tipo de empresa, etc. Nos puede venir muy bien para crecer profesionalmente, sino que además hoy lo voy a personificar, le voy a poner cara, nombre y apellidos, porque hoy os voy a contar lo que yo he aprendido de un buen amigo mío, un antiguo compañero de trabajo, al que además, matando dos pájaros de un tiro, y después lo explico, le quiero dedicar este episodio. Este episodio se lo dedico a mi amigo Luis Encabo. Este es el episodio 1703. Yo soy Mattia Pantaloni y aquí hablo, ya lo sé, ya lo habéis visto en el título, es que más indicativo no puede ser, de cualquier cosa que nos ayude a crecer profesionalmente con como pasa en el episodio de hoy. Por cierto, antes de entrar en harina, recordaros que nada, la semana que viene, el lunes, si mal no me equivoco, el día 3, del 3 al 9, están abiertas las plazas de mi programa Core Skills, donde llevo a la práctica todo lo que hemos visto y más en tantos episodios, en vídeo, en clases que podéis hacer a vuestro ritmo, que más o menos dedicándole, haciendo una clase al día de unos 15 minutos, tardáis unos 3 meses, 3 meses y medio en hacer el programa, y que realmente es llevar a vuestro día a día, bajar al barro lo que hemos hablado mil y unas veces, pero ya con estrategias, con cosas concretas, desde cómo entender cómo aportas el valor en tu empresa, cómo pones foco en las palancas que hacen que crezcas profesionalmente, cómo te organizas la semana, cómo te organizas el día, cómo gestionas equipo, cómo aprendes a tomar mejores decisiones. Curioso lo de los modelos mentales que vemos ahí, que es muy interesante gestionar emociones, que ya sabéis que he dicho 30.000 veces que es, yo creo que a partir de cierto punto, una de las principales barreras profesionales que se encuentra la gente. Si no sabemos gestionar nuestras emociones, difícilmente vamos a hacer cosas realmente complicadas y situaciones complicadas que nos encontramos cuando vamos creciendo. Y así un largo etcétera de habilidades que vemos dentro del programa de forma práctica y sobre todo orientado a la gente que como yo, tiene la lengua fuera, va con la lengua fuera, todo el día tiene poco tiempo. Pues esto es para gente así, para gente que se quiere despertar 15 minutos antes para hacer una clase, o a mitad mañana saca 15 minutos para formarse. Está orientado así porque yo soy así, no sé hacerlo de otra manera. En Coreskills ES tenéis toda la información y además cuando estáis escuchando esto, porque estoy grabando unos días antes, ya va a estar abierto. Si queréis agendar una llamada conmigo, no con un exalumno, un primo, alguien que me ayude, no, directamente conmigo, en la propia página en Coreskills es, abajo me podéis agendar una llamada, podéis escribirme por WhatsApp o podéis escribirme Por email, como queráis. Del 3 al 9 de marzo, abiertas las plazas Coreskills es. Dicho todo esto, venga. Decía que hoy quería matar dos pájaros de un tiro, no solo por hablar de este tema, sino por hacerlo poniéndole cara a mi querido Luis Encabo. Y esto porque lo digo, esto no es un mensaje para vosotros, es un mensaje para Luis, porque sé que va a escuchar esto, porque se lo voy a pasar y le voy a decir como no escuches este episodio, voy a tu oficina y te lo hago escuchar delante de mí. Luis me envió, como hace todos los años, y creo que es una muy buena práctica, me envió un mensaje por WhatsApp. ¿Cuando? En Navidad, año nuevo. Muy bonito, tiene un arte para enviar de esos mensajes que te dejan tocado. Y yo lo típico que lo vi, dije madre mía, tremendo mensaje se merece tremenda respuesta, tremenda respuesta. No la puedo escribir ahora, por cuando lo vi dije ya mañana le escribo porque me quiero currar el mensaje de vuelta. Pasó un día, otro, otro, no encontraba el momento, ¿Sabéis esto que pasa? Que de repente dices ha pasado tanto tiempo que ahora me da vergüenza responderle. Pues eso me pasó, pero no por ello quería dejar pasar la ocasión de hacer las cosas bien. Y entonces dije, ¿Qué mejor forma tengo yo de responder a un mensaje de esa potencia que dedicarle un episodio entero del podcast? Es la mejor forma en la que lo sé hacer. Luis, lo siento, soy un gañán para todo lo otro. Así que espero que Luis tome esto como. Como lo que es, como la forma de decir perdón por no haberte contestado. Aquí está mi respuesta. Bueno, os pongo un poquito en contexto muy rápido a pesar de que Luis, si mal no me equivoco y él me corregirá, yo creo que ha venido al podcast, pero igual hace literalmente mil episodios, literalmente. Entonces os pongo en contexto. Yo trabajé con Luis, no directamente, porque cada uno llevamos, estábamos en partes diferentes de la empresa, pero al final todo está muy unido porque éramos, cuando él estaba todavía, éramos una empresa muy pequeñita y Luis llevaba, entre otros cosas, el equipo de ventas. Después Luis se fue de la empresa, tuvo su propio periplo por otros sitios y ha terminado teniendo su propia agencia de marketing, que de hecho le funciona extraordinariamente bien. Y hay algo en común a toda la carrera profesional que yo he tenido la oportunidad de ver de Luis trabajando con él o ya después siendo su amigo, cuando hemos ido a sus oficinas, los clientes que tiene, las cosas que me cuenta, hay un. Hay un patrón y si al final las cosas le terminan saliendo bien, a veces tardan más, a veces tardan menos, con más, menos baches por el camino. Es por una cosa que de hecho me inspiró a hacer este episodio hace tiempo, el día de su boda, cuando se casó hace unos meses, y el día de su boda, uno de los fundadores de la empresa en la que ambos trabajamos a la vez y que yo sigo trabajando de Power, dio un pequeño discurso. Y en ese discurso Rafa, que es el que habló justo, quiso destacar aquello que yo vengo a destacar hoy. Y me vais a permitir la vulgaridad de lo que voy a decir, incluso seguro que a esto Spotify no le gusta que digamos tacos y tal, pero si algo tiene Luis, además de un pelazo, es un par de pelotas que poca gente tiene. Es una persona que es una de las cosas que yo admiro de él, que a lo largo de las diferentes etapas profesionales que yo he podido ver muy diferentes, porque una cosa es trabajar, empezar de cero en una empresa, ir escalando, otra cosa es montarte tu propia empresa, dos fiestas muy diferentes, pero en ambas, en ambas, incluso en etapas intermedias que ha tenido que no le han salido bien en todas, no se puede decir que no le haya echado narices al asunto. Y me parece algo extraordinariamente importante qué es echarle narices al asunto. Yo recuerdo cuando hemos compartido empresa, muchas veces ocurrían típicas cosas que ocurren del día a día, problemas que hay que solucionar. En su caso él estaba en el área de ventas, pues formas de comercializar un producto, que si con marketing, que si con producto, que si luchando con los dueños de la empresa. Es una persona que ha peleado todo y cada una de las cosas en las que él creía que tenía la que él estaba convencido 100% de que algo era de una manera, lo ha peleado hasta la saciedad. Que después haya conseguido salirse con la suya o no, ya entran otros factores. Pero la típica conversación en la que yo he estado y digo, madre mía, si yo estuviera luchando eso, yo me habría rendido hace diez minutos o dos horas, porque estás luchando contra la marea. Él seguía y pum, pum, pum, pUM, pum. A veces que le llevaba, y lo sabe, con el mismo que dio el discurso en su boda, a veces le llevaba a discusiones eternas de horas y horas enfadándose el uno con el otro, que después siempre se arreglaba, pero siempre le ha echado narices a lo que él estaba convencido y ha peleado por aquello que él creía que en ese momento era lo mejor para su equipo, para la empresa, etc. Y después, cuando salió de la empresa y ha tenido otras oportunidades profesionales, y hasta cuando ha montado su propio negocio, pasito a pasito, puñetazo a puñetazo, ha ido peleando por encontrar su sitio, ha ido peleando por decir yo creo que esto es así y voy a lucharlo. Incluso la forma en la que hoy en día aproxima su propio negocio, que es una agencia de marketing, es muy diferente a la que en muchos aspectos lo hace el resto de la competencia. Os pongo un ejemplo. Aunque le va muy bien, a él le podría ir mucho mejor a nivel de facturar más, ya podría tener más clientes. Y una cosa en la que se empeña muchísimo es no voy a coger más clientes si no soy capaz de dar el servicio al nivel que yo quiero. Que esto parece una obviedad muy grande, pero la realidad es que cuando rascas y ves, en la mayoría de empresas siempre tendemos a tirar masa, tú crece, crece, crece y bueno, ya iremos haciendo por el camino. Y él, como cabezón, puñetero cabezón que es, lo cual me recuerda bastante a mí, ha decidido que no, que ese no es su camino, que él crecerá, pero va a crecer a la velocidad en la que él considera que es sano crecer. Y le va a echar todas las narices del mundo para que eso ocurra. Y es una forma que es una persona que hasta en su forma de hablar, cuando lo conoces en su forma de hablar, desprende esa seguridad, esa ambición, esas ganas de hacer las cosas de una manera determinada y de que sabes que lo va a luchar y lo va a luchar. Cuando lo conoces bien, perfectamente, sabes cuando estás hablando con él en las cosas que considera importantes, sabes perfectamente cuándo se va a poner guerrero, cuándo se va a poner a luchar, cuándo le va a echar narices y no se va a rendir. Y a partir de ahí, si te toca contra él, vas a tener una lucha complicada. Yo creo que eso es algo que todos deberíamos aprender de ello, porque si en algo me he dado cuenta que nos puede aportar profesionalmente a todos esto, es que es una forma diferente de aproximar lo que la mayoría hace. ¿A qué me refiero? Todos tenemos claro en nuestro trabajo un montón de cosas que se están haciendo mal, que realmente hechas de otra forma podrían tener mucho impacto en la empresa. Da igual, todos tenemos ciertas convicciones de cómo se deberían hacer determinadas cosas en nuestro trabajo, a nivel de equipo, a nivel de la empresa, lo que sea. Ahora, lo que marca la diferencia es cuánto seamos capaces para hacer que esas cosas que realmente tenemos certeza, porque yo sé que hay muchas cosas que se pueden cambiar, pero o bien tienen poco impacto, o bien yo tengo poca capacidad de cambiarlo, etc. Pero en aquellas en las que sé que tiene mucho impacto y sé que está de mi mano cambiarlo, ahí es donde me tengo que convertir en Luis, en Cabo y ser el que le tira narices. Esto va a salir como yo digo que va a salir, y no sé qué es lo que voy a hacer por el camino, pero va a salir. Porque no sólo eso hace que las cosas salgan curiosamente, sino además a nivel profesional, genera un halo alrededor de ti diferente al resto. ¿Por qué? Porque la inmensa mayoría lo que piensa es ¿Yo para qué me voy a pelear en esto? Esta no es mi empresa, esta no es mi lucha o no lo voy a hacer. Lo que yo llamo la gente que tiene capacidad, los expertos, en ponerse de perfil ante las cosas, decir, sí, yo creo que esto es lo que se debería hacer y estoy convencido porque mejoraría tal, tal, tal, tal. Pero me pongo de perfil porque así, oye, no me llevo mal con nadie, no generó ningún tipo de fricción, no ocurre nada, no genero tensiones, etc, etc. Yo no soy una de las personas en general que se pone de perfil, no me gusta y además me he dado cuenta que con el tiempo, que es una de las cosas que hace también que en algunos aspectos destaque respecto a la mayoría, porque la inmensa mayoría siempre va a tratar de evitar el conflicto de ponerse de perfil, etc. Entonces en el momento en el que tú ves algo que es muy claro donde tú puedes tener impacto, tú, tú no otra persona, donde tú puedes tener impacto y empiezas a lucharlo, cumples y lo sacas adelante y realmente tiene impacto, la imagen que generas alrededor es la que genera Luis, que si ahora mismo a mí me dicen hay que meter en un proyecto importante a una persona que tengo que tener 100% claro que va a salir porque es muy importante para la empresa, si yo pudiera hacer que Luis dejara de trabajar en su empresa y volviera de cabeza, lo metía ahí, porque me genera esa confianza de que las cosas importantes las va luchar a muerte y muy poca gente hace eso de verdad. Y como siempre, si es que no hace falta ser el más listo de la clase, no hace falta ser el que trabaja 24 horas al día, no hace falta ser el hilo, no, no, no. Si solo con si, solo con hacer unas cuantas cosas que la inmensa mayoría no está dispuesto a hacer ya es muy fácil. Destacar y echarle narices a las cosas y pelear por lo que es realmente importante es una de ellas. Así que espero no le da muchas vueltas a lo mismo, que sabéis que me encanta, espero que lo aprovechéis. Me imagino que más de uno de aquí, de los que estáis bien por LinkedIn por otras cosas, sabéis de quién os estoy hablando, de Luis en cabo. Y si no, buscadlo en LinkedIn y hacedme un pequeño favor, enviadle un mensaje por LinkedIn, así le forzamos a escuchar el episodio aún más y decirle que tiene que escuchar este episodio, pasarle el link por favor, vamos a acribillarlo y que lo escuche, que además sé que le hará ilusión. ¿A que sí Luis? Venga chicos, chicas, hasta el siguiente episodio. Adiós.
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