Newsletter 22 de Octubre 2022: Reality Check: ¿Momento de rendirse?

Ernesto Jara records an unscripted newsletter-style video reflecting on entrepreneurship and the hard question of when to quit a project. He recounts a recent workshop (El Escáner digital) that received strong engagement but weak sales, which triggered memories of a prior venture (a digital production company) that eventually failed after repeated rescue attempts. He argues that perseverance is important but so is the discipline to kill a project (or change its configuration) when repeated iterations fail; decisions to continue or stop should be based on product-market fit, financial viability, energy, and team support. The tone is candid, personal, and advisory.
Chapters
Hola Manguachín. Amigos, amigas, voy a tratar de hacer este vídeo sin guión, sin corte, lo más construyendo el público posible para Deschiel a la filosofía. Sí, puede ser que el nombre de esta edición del newsletter sea como atención, emergencia. ¿Que está pasando? Medio clickbait, algunos dirán, pero en verdad es súper en serio. No es que estoy pensando en cerrar todo y no es que estoy pensando en renunciar al proyecto de Astro, pero lo pensé. Lo que quiero que sepas es que está pasando por mi cabeza ahora en este mi cuarto emprendimiento. Y contarte algo que pasó en segundo emprendimiento, qué es lo que me llegó como fuerte en la cabeza. Cuando el jueves hice un taller El Escáner digital para un montón de gente, mucha gente más chica de lo que pensaba, mucha gente de más países del que yo pensaba, no suman como 100 personas se conectaron y después dos horas todavía seguían 70 conectadas. Me tiraron todas las flores del mundo. La gente me ama, me agradece muchísimo que yo les explique las cosas que no saben. Respondí todas las preguntas y la gente se fue Zenliz del taller todos aprendimos muchísimo y yo recibí un feedback de ustedes así increíble. Pero también el taller estaba orientado a que al final se realizaran conversiones, ventas de Fast Track Digital, que en ese momento no se realizó una o dos y después caen algunas más, pero muy poco y lejos de la expectativa que yo y el equipo de la agencia teníamos. Es en ese momento que conecté con mi estado mental de hace, no sé, cuatro años. Cuatro años, cuando en otro emprendimiento que tenía una productora digital que les prestaba servicios de producción y desarrollo digital a las agencias de publicidad, pasarán momentos así donde te cuestionáis si lo que estáis haciendo es lo que debería estar haciendo y de la forma que lo estoy haciendo y estáis cansado y se te empieza a acabar la plata y las opciones y las ideas y el apoyo de tu familia y tu equipo, etc. Y lo que uno hace, porque hemos leído todos esos post inspiracionales es No fires, las noches más oscuras cuando está a punto de amanecer y toda esa mierda media como autoayuda que el emprendimiento medio bulletero en verdad es el que promueve mucho que ese sigue tu sueño, todos te van a decir que estás equivocado, pero cuando todos equivocado tú dale igual. Y es como mierda, si a lo mejor todos están diciendo que estás ahí ahogado. A lo mejor tienen que escucharlo. Un poco lo que pasó fue que en ese emprendimiento, en el colectivo creativo digital, hubo dos momentos donde yo sentí toda esa presión de que las cosas no estaban funcionando a la velocidad y de la forma que yo quería. Y al primer momento le tiré un salvavidas, me sobre involucré, puse más plata, pedí más ayuda, hice más alianzas, metí un socio para como poder reflotarlo porque ya tenía el proyecto. Y ese reflote como funcionó y avanzó el proyecto. Pero ocho meses después pasó otro momento así, otro momento como de cuestionamiento, de crisis, de ¿Será este modelo correcto? Que no era, te adelanto, no era el modelo correcto de producto. Y pasó ese cuestionamiento de nuevo y lo que hice fue tirar otro salvavidas, pedir más ayuda, hablar con el banco y esto es lo que vamos a hacer. Y planteé un plan y todos los involucrados dijeron que sí. Y seguimos. Y creo que ese fue un mega error. Creo que ese fue un aprendizaje brutal a combos, como decimos en Chile, donde al final. Ahora con la perspectiva de los años y el tiempo, mirando para atrás, era en ese momento donde a ese proyecto había que pagarle un tiro. Había que decir, oye, ¿Cuál es la viabilidad de este proyecto financiera en términos de equipo, de la oportunidad en el mercado, del producto que esta idea vende? Y cuando digo renunciar, uno es que renuncia a esa configuración de factores, no necesariamente renunciar a la idea de ser emprendedor, a la idea de satisfacer una necesidad, a la idea de aliviar un dolor de alguien, o a la idea de ser como el que dirige las decisiones de tu vida laboral y no un empleador. Entonces, mi aprendizaje que te quiero dejar hoy día, por supuesto que hay que ser perseverante, por supuesto que hay que ser insistente, hay que ponerle mucha energía, mucho trabajo, mucha plata, y hay que ser muy creativo para diseñar un producto que cumpla un rol en el mercado. Pero si ya lo trataste una vez y no funcionó, cambiaste, lo traste otra vez, funcionó, lo cambiaste y no funcionó. Y escuchas mensajes y la gente te dice, es normal cuestionarlo, pero también normal, incluso muy recomendado dispararle al proyecto y seguir con el siguiente. No enamorarse del proyecto porque ya que le puse tanto tiempo, ya que le puse tanto plata, lo voy a hacer vivir. Y puede que ese sea el peor error que vas a conocer como yo lo cometí, que me llevó a quebrar esa empresa. Quebrar no o no, no por seguir funcionando. Quebrar nivel, el gobierno la interviene, toma el control, habla con los acreedores, los bancos, etcétera, y después de años te dice OK, ahora todo esto saliendo, quebrar oficialmente. Entonces lo que me pasó el jueves trajo de vuelta cosas que estaban acá en el subconsciente, una sensación horrible y después como que claro, como que medio se me pasa. Pero es normal estar en un momento donde tú te cuestiones todo lo de tu emprendimiento y lo de tu proyecto y lo de tu idea, y probablemente no lo sepas, pero es justo lo que necesitabas para, uno, matar el proyecto, o esa configuración de factores que después la que buscas el éxito, o dos, te obliga a reconfigurar, a rediseñar, a reimaginar una forma de ocupar sus mismos factores y encontrar la forma correcta para que funcione. Yo estoy en esa, estoy ahora re configurando, rediseñando, haciendo muchas preguntas para hacer que esta siguiente iteración funcione. Y si la próxima no funciona, probablemente sea momento de tomar otras decisiones. Pero no olvides, si decides seguir, buenísimo, pero cambia la configuración de las cosas. Y si decides parar, nadie te debería juzgar porque nadie está en tus zapatos, nadie está dentro de tu cabeza. Si quieres parar y sientes que ya no es la forma, no es el espacio, ya no está la oportunidad, no tienes energía, no tienes plata, para y inventa otra cosa. Espero que se hayan entendido. Nos vemos.
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