MEJORA TUS FINANZAS Y TU MATRIMONIO CON ESTOS 10 TIPS. Esteban Porras predica del dinero en casa

In this 2025 YouTube sermon, Esteban Porras, joined by his wife Dayane, delivers a ten‑point program aimed at improving household finances and protecting marriage. He begins with a personal testimony about reaching ten years of marriage and the alarming role of money disputes in U.S. divorces. He outlines four primary financial motivations—freedom, security, power, and love—showing how each can become unwise when lacking biblical wisdom. He then moves through concrete steps: creating a shared financial culture and agreements; discarding harmful family financial habits; practicing total transparency (no hidden purchases); jointly planning and dividing household expenses; rejecting the pursuit of wealth for status and instead cultivating a giving heart; separating business accounts from personal household accounts; implementing a simple, zero‑sum budgeting system that categorizes income into essentials, savings, and luxuries; taking responsibility for past financial mistakes; and finally, placing the marital covenant above money, ending with a collective prayer for divine guidance. Throughout, he weaves scriptural references (Amos 3:3, Proverbs 13:22, 22:7, John 3:16) and personal anecdotes, urging couples to view finances as a tool for kingdom impact rather than a source of division.
Chapters
Buenas, buenas, ¿cómo están? Bien. Bueno, hoy es un día muy especial para mí, es la primera vez que voy a compartir acá en Iglesia Nueva Vida. Entonces tengan un poco de gracia conmigo. Yo soy Esteban Porras y me acompaña mi amada esposa Dayane. Ya llevamos casi, estamos pronto a llegar a los 10 años de casados. Y hoy vengo a hablar sobre finanzas. Entonces este es un tema demasiado importante, demasiado importante. La razón número 1 de por qué hay separaciones aquí en Estados Unidos. Entonces tenemos que hablarlo y tenemos que— me encanta que haya una iglesia que se atreva a traer estos temas prácticos a nuestras vidas. Entonces aquí honro a nuestros pastores por tomar esa decisión. Y ¿qué tal si le damos fuerte aplauso a nuestros pastores por permitirnos aprender de esto? Gracias, gracias por tu palabra, de verdad lo aprecio muchísimo. Bueno, vamos a hablar. 10 oportunidades para crecer en matrimonio en el área financiera. ¿Cuántos han hecho un presupuesto en las últimas semanas, las últimas 2 semanas, 3 semanas? ¿Cuántos han hecho un presupuesto? Que hay algunas manos. Esa es una de las prácticas que vamos a ver hoy, no es la más importante. Yo creo que todos nosotros tenemos que comenzar a sacar de raíz, y eso fue ahora algo que Dios me reveló mientras estábamos adorando, tenemos que sacar de raíz algunas cosas Que no solo es el presupuesto, es también qué es lo que hay en mi corazón, qué es lo que yo aprendí en mi casa. Entonces vamos a estar viendo algunas diapositivas en la pantalla, pero bueno, diga 10 oportunidades. Otra vez, 10 oportunidades. Dios le dijo al pueblo en Amós 3:3, y me pueden poner ese versículo: ¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo? Ahora seguro se lo van a poner. ¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo? Qué buena pregunta nos hace el Señor. ¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo? Y es que cuando yo me casé, yo decía, yo creo que ya he hablado de este tema de las finanzas con mi esposa lo suficiente antes de casarnos. Y luego uno se casa y uno dice, pero, y esta no quiere parar de gastar. Y se gastó toda la plata de las compras del mes en 2 días. Y entonces yo digo: "¿Pero cómo? ¿Qué hago? ¿Cómo le digo? ¿Cómo le digo?" Y ella probablemente viéndome a mí diciendo: "Este aburrido que solo quiere ahorrar, solo ahorrar e invertir, y ahorrar e invertir". Y eso pasa en el matrimonio. Eso pasa en el matrimonio. Tener discusiones financieras es una de las oportunidades que Dios nos da para formarnos a la imagen de su hijo Jesucristo, porque me pone a mí a practicar la gracia, me pone a mí a pensar cómo el otro piensa, me pone a mí a decir: Dios, ¿qué has puesto en el corazón de ella que yo no estoy viendo? Entonces comienzo a orar más, comienzo a clamar para que el Señor comience a transformar mi mente y me diga: no todos pueden ser como usted. Eso es para usted, no es para la persona de al lado. No todos son como usted, y eso es bueno, y vamos a trabajar eso. Entonces, diga conmigo: 4 motivaciones. Hay 4 motivaciones financieras. Si van a tomar nota, este es un buen momento. Hay 4 motivaciones financieras. La primera, que todos pueden tener un poquito, pueden no tener nada, pueden tener demasiada libertad. El dinero para mí es libertad. Yo quiero salir, quiero comprar, quiere gastar, quiero comprar ropa, quiero irme de vacaciones, es libertad. ¿Cuántos se relacionan muchísimo con ese punto? Veo alguna mano, muy bien. OK. 2. El dinero para mí puede ser seguridad. Seguridad. El dinero es para ser ahorrado, en este momento de mi vida necesito salir de deudas, quiero descuentos, necesito— cuando recibo más dinero representa más seguridad. La tercera motivación, ustedes pueden tener una mezcla de todas, de hecho. La tercera motivación es es poder. El dinero es para invertirse, el dinero es para crecer, para poder crear más dinero. El dinero es para comprar cosas grandes y significativas. Poder. ¿Alguno se identifica? Muchos. El emprendedor, el empresario, cuando nos hemos sentado, usualmente la persona que está pensando en hacer compras grandes y es como: ¿cómo puedo poner esto a trabajar para hacer más dinero? Y la cuarta motivación es amar. El dinero, Si a mí me diera más dinero, yo compraría más para mi familia, mandaría más de vuelta a mi país de origen, yo regalaría montones de cosas en los cumpleaños. El dinero es para dar. Si yo tuviera más dinero, yo invitaría a mi familia a comer más seguido. El dinero es para amar. Y cuando yo veo a mi esposa, yo digo: yo creo que ya entendí. En Enfoque a la Familia, que es donde yo trabajo, tal vez ha escuchado a un señor que habla aquí, se llama Sixto Porras, él es mi papá. Tuve el honor de trabajar con él y una de las cosas que aprendí en Enfoque a la Familia es que podemos tener una de estas 4, las 4, 2 de estas, 3 de estas. ¿Cuál creen que es Uds.? ¿Cuáles creen que es Uds.? Yo soy seguridad y poder. Yo quiero ahorrar y quiero pensar en cómo invertir. Mi esposa es libertad y amor. ¿Cómo se come eso? Porque nos acabamos de casar y yo no entiendo nada de lo que está pasando. Y entonces Dios pone algo en mi corazón y dice: comienza a conocer la motivación que hay en su corazón, porque una motivación manifestada con sabiduría te puede ayudar a crecer. Voy a hablar qué es una motivación sin sabiduría. El que es libertad es solo pensar en cómo gastar sin pensar en cómo pago las cosas mañana. Amar sin sabiduría es que yo cuido demasiado bien de otros pero no sé cuidarme a mí mismo. Seguridad es que yo solo ahorro, ahorro, ahorro, ahorro, ahorro y paso afanado porque siento que nunca ahorrar es suficiente. Y poder es la persona avara o codiciosa, solo quiere crecer porque necesita crecer, desarrolla un amor por crecer. Entonces tenemos que trabajarlo en sabiduría en nuestro matrimonio. Número 1, qué lindo es ver en mi esposa que ella quiere enseñarme a mí a disfrutar el fruto de nuestro trabajo, libertad. Qué lindo en amor que ella trae a nuestra familia un corazón generoso. Qué lindo es que en el área de seguridad tenemos la capacidad de planear, ahorrar para aquellas cosas que queremos lograr como metas de la familia. Qué lindo es que en el área de poder podamos practicarlo con sabiduría, decir cómo podemos crecer más para ser de bendición en el reino. Se puede manifestar diferente y tenemos que traerle sabiduría. Muchas personas me han dicho: yo he vivido esto de la libertad y la verdad que no he practicado sabiduría demasiados años, entonces necesito apoyarme en alguien que quiere traer seguridad en este momento a mi casa. Y estas motivaciones van cambiando en la vida. Cuando yo me siento con alguien que está comenzando a recibir su primer salario versus la señora que se está pensionando y quiere darle todo a los hijos, las etapas de vida cambian. Pero yo tengo que examinar cómo soy yo. Yo he atendido gente que solo es amor. Regala su celular sin saber cómo puede comprar el suyo. Eso ha pasado y eso pasa en el matrimonio. Pero yo quiero decir Tenemos que traer hoy sabiduría a nuestra casa. Podemos vivir la libertad, podemos vivir la seguridad, podemos vivir el poder y el amor. Y en vez de ella estarme diciendo a mi oído: "Es que sos el más aburrido, todo es ahorrar e invertir, y ahorrar e invertir. Y es que vos no entendés que todo es como gastar y regalar, y gastar y regalar". Ya no más, ya no más. Ve a lo especial que ha puesto el Señor en la vida de la otra persona. Porque ahí usted va a descubrir una cualidad del Señor que tiene que venir a su casa. Entonces vamos a repasar ahora los 10 principios. Vamos con el principio número 1: tenemos que aprender a crear acuerdos y principios, que es la cultura financiera de nuestro hogar. ¿Qué cultura financiera hay en su casa? ¿Cuál es la cultura financiera en su casa? ¿Es esconder las compras? ¿Es no ser generoso o es ser abundantemente generoso? ¿Es fiar a otros? ¿Cuál es la cultura? ¿Es de: "Ahí vemos a ver cuándo pagamos"? ¿O no hay cultura? ¿Nada más actuamos porque es lo que surge en el momento? Yo quiero invitarles a pensar cuál es la cultura financiera que quieren traer a su hogar. ¿Cuál es la cultura financiera? Por ejemplo, nosotros nos hemos propuesto, esto es un trabajo en construcción, ya han pasado una buena cantidad de años, años de estar haciendo presupuestos juntos, años de frustrarnos haciendo presupuestos juntos, años de decir: ¿Qué quiere hacer Dios esta vez? Y de comenzar a escuchar su voz, donde decimos: bueno, este año, cada año que pase vamos a ser más generosos que el año anterior. Es un principio en nuestra cultura financiera. Vamos a saber ayudar bien. En vez de darle pescado a las personas, que siempre es como: ¿Me prestas dinero? ¿Me prestas dinero? ¿Me prestas dinero? ¿Me prestas dinero? Deje de darle pescado a la persona, enséñela a pescar. Páguele las herramientas para que comience a aprender a administrar bien sus finanzas. Entonces vamos a ayudar bien, una ayuda que sí ayude. Una ayuda que traiga independencia y no dependencia. Como matrimonio vamos a aprender a priorizar, vamos a priorizar lo que queremos como familia antes que lo que nos dice nuestra suegra, nuestro suegro, el primo de allá, el hermano de allá, el amigo de allá. Todos quieren ponernos prioridades de qué hacer con nuestras finanzas. Nuestros compañeros de trabajo: ay, cómprate la troca, hermano, está nueva. Mira, la puedes sacar así. Es que esa no es mi prioridad en este momento. Mi prioridad en este momento es salir de las deudas que vengo arrastrando por mucho tiempo. Mi prioridad en este momento es aprender a ser más generoso. Si yo me comprometo por 8 años más con otro gasto para otra gente, eso va a limitar mi capacidad de incrementar en mi generosidad y de comenzar a invertir y hacer crecer el patrimonio de la familia para bendecir más mi iglesia, para bendecir 3 generaciones más abajo. Nosotros pensamos y actuamos de una manera que impacte 3 generaciones. Proverbios 13:22 dice: el hombre de bien deja una herencia a los hijos de sus hijos. ¿Qué nos está enseñando el Señor acá? A pensar generacionalmente. ¿Cuál es la cultura financiera de nuestra casa? No créditos, ser íntegros, no aceptaremos sobornos. No prestar, sino empoderar. En vez de darle una mesada a sus hijos, denle una comisión, que trabaje. Porque en este mundo no le van a regalar dinero, le van a dar dinero porque trabaja. Entonces, yo te doy una comisión, estas son tus responsabilidades, y así gano yo también mi dinero, mi amor. ¿Cuál es la cultura financiera que queremos tener en nuestro hogar? Entonces, la primera es aprender a crear acuerdos y principios. ¿Cuál es la cultura financiera de nuestra casa? La segunda: no traigamos malas costumbres de afuera del matrimonio a nuestro matrimonio. Que es que la abuelita le decía que solo se podían tener cosas prestadas, si uno quería tener cosas. Que la mamá le decía que si quería tener cosas tenían que ser prestadas. Y que ahora nosotros decimos la misma historia. ¿Qué tal si queremos hacerlo diferente, mi amor? ¿Qué tal si aprendemos más bien a ahorrar con el tiempo y aprender a ser pacientes? ¿Cuál es la diferencia entre un adulto y un niño en este campo? El niño no sabe postergar el placer, el adulto sí. Y nos enseñó muy bien nuestro pastor. Yo ya no pienso, ya no hablo, ya no actúo como niño. Yo puedo esperar. Entonces, podemos comenzar a cambiar el patrón de la familia. Y hoy quería hablar de esta parte, y eso es sacar de la raíz. ¿Cuáles son aquellas cosas financieras que aprendimos de nuestros padres que ya no tenemos que traer a nuestro hogar? Mi amor, es que yo solo pensaba que así se podía hacer. Pero ahora que lo decís de esta forma, yo creo que podemos intentarlo. Yo hablando esto con Dayan fue súper revelador. Porque ella decía: "Yo no sé y no imagino cómo es un contexto donde los padres unen las finanzas. Explícame más de eso". Yo, Esteban, yo dije: "Yo solo me puedo imaginar ese escenario". Porque mi papá tiene la particularidad de tener un trabajo remunerado y mi mamá tiene un trabajo probablemente 1000 veces más pesado que el de mi papá y no remunerada, que es el de criar a mi hermano y a mí. Y eso fue durísimo para ella. Pero yo entendí que eso es un trabajo que los dos hacían juntos. El dinero no era de ella, el dinero no era de él, el dinero es de la familia, el dinero es del matrimonio. Entonces conversar esto y trabajarlo en nuestro matrimonio fue tan lindo. Ella me decía: "¿Pero cómo es eso de unir las finanzas?" Explorémoslo, preguntémosle a otra gente cómo lo hacen. Hagamos el presupuesto juntos, comencemos a practicar, porque yo no quiero hacerlo ni como lo hacen mis papás y vos no querés hacerlo como lo hacen tus papás, busquemos una forma de hacerlo nosotros juntos. Ya no traigamos esos patrones dañinos. Entonces hoy quiero dejarles de tarea: ¿Cuáles son aquellas cosas que aprendimos de nuestra casa o que otros están queriendo imponer sobre nosotros? Y decir: Esto es lo que pasó, esto es lo bueno que aprendí de mi papá, súper ahorrativo. A nivel de presupuesto, nada, ya saben, un secreto es 6 torturas. Entonces, a nivel de presupuesto, pero sabían ahorrar y ahorrar y ahorrar. Mi papá me enseñó muchas cosas, como cuando él era pastor y no percibía un buen ingreso en su momento, la iglesia era muy necesitada, muy pequeñita, Y mi mamá le dijo: "Hay que cambiarte ya los zapatos, porque tienen un hueco así gigante". "Mi amor, creo que nos va a tomar 2 meses ahorrar para cambiar los zapatos". ¿Y él qué hacía? Ponía un cartón ahí abajo. Yo llego a Estados Unidos y escucho eso y yo digo como: "Wow, a usted no se le ha pegado lo americano". Vaya y pídalo con tarjeta de crédito y ya. ¿Y mi papá qué dijo? Vamos a esperar, vamos a ahorrar. Yo le voy a poner mientras un cartoncito. Eso yo sí lo quiero volver a traer a mi casa. Porque aunque no es la realidad que mi esposa y yo hemos vivido, me enseña que la paciencia es una virtud que se necesita para hacer crecer las finanzas. El lo tercero: no esconder las compras. Una vez estaba llevando a un curso a una señora conmigo Y yo le dije: "Esto es un principio clave". Y ella dijo: "Ay, no puede ser". Y yo: "¿Por qué?". "Porque yo recibí un bono de mi trabajo, con ese bono de mi trabajo estoy pagando este curso y usted me está diciendo que tengo que ir a contarle a mi esposo lo que hice con ese bono que nunca le conté a mi esposo que recibí". Y yo: "Bueno, de tarea, la próxima semana contale a tu esposo todo lo que estás aprendiendo y pedile perdón". Porque vos querés crecer con él, no querés crecer sola o aparte de él. Crecan juntos. Confíesense. Necesitamos aprender a ser más abiertos en el matrimonio. Y eso lo vimos mucho en nuestra familia. No le digas a su mamá, no le digas a su papá que yo traje esto. Ya no más nos contamos. Lo lindo del matrimonio es que podemos ser abiertos y que ella me conoce en intimidad y yo la conozco a ella en intimidad. Así que hoy es tiempo. Los gringos dirían: come clean. O sea, mi amor, he hecho esto y quiero decirte, después de escuchar el mensaje me arrepiento, pero quiero crecer contigo porque esto es algo que yo compré y la verdad que ahora digo, realmente vale más la pena haber crecido contigo que haber escondido esta compra. Número 4: vamos a planificar la distribución de nuestros pagos. A ver, ¿quién de acá está pensando constantemente en el dinero para las vacaciones? ¿Quién? OK, ya, 2 manos. OK, ¿quién de acá está pensando en que ya casi se va a acabar el desodorante y el arroz? Yo soy pésimo para eso. ¿Quién de acá está pensando en el dinero para el mantenimiento del auto? Ok, bueno, hay algunos matrimonios, los dos levantan la mano. Buenísimo, se apoyan en eso. Resulta ser que yo soy malísimo para muchas cosas en las finanzas, qué compras que hacer, yo no pienso en eso. Pero Dios me bendijo con una gran esposa. Entonces, ¿qué tal si no es un tema de quién gana más, quién gana menos? Es un tema de quién está pendiente de administrar ese dinero. Muchos lo hemos hecho como porque es que yo gano más. Una vez estaba dando un taller y se levanta la mano un caballero, era una zona agrícola de ingenieros, y en esa zona todo era como muy como macho, como como: "Yo hago todo, ella no hace nada". Y entonces este caballero dice: "¿Por qué ella tiene derecho a disfrutar más que yo si yo soy el que sale a trabajar?". Y yo le hice la pregunta: "¿Cuántas cosas hace ella que vos no hacés? ¿Vos estarías bien si ella no estuviera ahí?". Uy, se quedó pensando así. Y yo le dije: "Es que vos estás cuantificando el salir a trabajar como algo valioso". Los dos están haciendo algo valioso en la casa. Hay cosas que ella piensa que yo jamás pienso, hay cosas que yo pienso que a ella jamás le pasa por la cabeza, y gloria a Dios que es así. Y en eso somos ayuda idónea, que yo puedo ver cosas y ella ve cosas, y nosotros nos apoyamos. Ya no es un tema de vos o yo. Lo más egoísta que puede ser en un matrimonio es que esto es mío, es que yo me lo merezco. Esposos, escúchenme: su mayor honor es servir a su esposa, escuchar sus necesidades, trabajar por ellas, y ella estará velando por las suyas. Pero usted no está pensando en que esto es mío, usted está pensando en que esto es nuestro, y que juntos vamos a tener una visión compartida para ver el reino de Dios cumplido en nuestra familia, para que las finanzas sean para crecimiento, Para que las finanzas sean no solamente para nosotros, sino para darle trabajo al vecino, darle trabajo a las personas que están aquí en la iglesia. Mi esposa dice: hay personas en nuestra iglesia que necesitan ayuda, compremos un regalito, busquemos a esta persona, hay alguien que está en Costa Rica que necesita nuestra ayuda. Y yo a veces digo: ay, cómo no le logro llevar el ritmo. Pero yo digo: Dios, dame más de ese corazón. Entonces ya no es un tema de quién gana más, quién gana menos, es un tema de qué podemos administrar bien los dos. Entonces, en nuestra partida del presupuesto hay unas cosas que dice como diario, que es como ir a Walmart o Costco, lo que sea, todo eso Dayane. Combustible, Esteban y Dayane. Y viene servicios públicos, ¿verdad? Como el agua, la luz y todas estas cosas. Esteban todo lo tiene programado automático. OK, ya vamos a la sección de luego de ahorros. ¿Regalos? ¿Ahorro de regalos? Dayan. ¿Ahorro de vacaciones? Ah, es una mezcla. ¿Cambio de ropa? Dayan. Muy bien. Ya van entendiendo cómo va. Entonces, ella administra ciertas partidas, todo el dinero entra a un solo pocket. Nosotros decimos: así vamos a distribuirlo todo hasta que nos dé cero. Ahora lo vamos a aprender al final. Y Esteban, que está pendiente de estas cosas, va a administrar esto. Y Dayan, que está pendiente de estas cosas, pues administrar esto. Ya está, somos un equipo perfecto. Su casa tiene que ser un equipo perfecto en las finanzas. Todos nos vamos a hacer responsables. Y si hay un área que ninguno de los dos le gusta, se ponen de acuerdo, como todo en las finanzas nos ponemos de acuerdo. Número 5: no vamos a afanarnos por la riqueza. No vamos a afanarnos por la apariencia. Y qué difícil ser un migrante y llegar a Estados Unidos y ver tanta riqueza en este país, y uno no tenerla, y uno estarla luchando, y uno estarla trabajando. Y uno podría pensar: "Es que cómo todos tienen un carro tan lindo y tan nuevo, y yo como con un carro viejito, y que de vez en cuando toca llevar al mecánico. Mis compañeros que dicen que tienen todas estas tarjetas nuevas y pagan anualidades, a mí ni me alcanza." le alcanza para tener la mesada o el dinero para disfrutar lo que él paga de anualidad para tener una tarjeta. Y uno puede pensar que en este país hay mucha riqueza, pero si usted solo piensa de esta forma, usted es muy pobre. Necesitamos pensar diferente sobre la riqueza. Proverbios 23:4 dice: No te afanes acumulando riquezas, no te obsesiones con ellas. A mí me encanta escuchar al empresario de Nueva Vida, porque es como, yo digo, como qué lindo la visión de emprender algo nuevo, de que algo no existe y comience a ocurrir, y comenzar a dar trabajo y comenzar a ayudar a otros a crecer. Los judíos entendieron esto muy bien, la mejor filantropía es poder darle trabajo a otras personas, entonces por eso crean empresas, son visionarios. De hecho hay un concepto Explica: el empresario es un hombre de fe porque entiende que tiene algo vacío en su mano y tiene que comenzar a crear algo de cero. Eso es ser una persona de fe. Pero como matrimonio, a veces uno de los dos puede estar diciendo: ay, mi amor, yo quiero ese carro, vea lo que lindo es, que me sale la publicidad todo el tiempo. Y ya luego a mí me sale esa publicidad y yo como: quite, quite, quite, quiero seguir viendo el programa. Somos diferentes y eso está bien. Pero saben qué tenemos que pedir al Señor como matrimonio juntos: Dios, dame tu corazón. Dice la Biblia en Juan 3:16 que de tal manera amó Dios al mundo que dio. Es un corazón de dar, no es un corazón de retener, es un corazón de dar. Entonces, si alguno de ustedes creció en un hogar en donde papá, mamá le decías que usted tiene que verse así y tal. Voy a decir una cosa, yo usualmente visto en Crocs y me prohibieron predicar en Crocs. Gracias, Pastora, por proteger mi corazón, pues si no ustedes dirían como no puedo prestar atención a este mensaje, como quién es ese que está de pie ahí en Crocs. Esa es mi vida y yo aprendí a elegir esa vida. Me encanta una vida donde podamos ser simple, vestirme de negro, que es como cuál elijo hoy, ¿Negro o negro? Negro. OK, esa es mi vida. Y vivo con una esposa opuesta. Y yo tengo y he aprendido a disfrutar eso. Pero aun así, ella que disfruta el fruto de nuestro trabajo, yo he aprendido que ella trabaja mejor esta área de no afanarse por la riqueza que yo. Uno puede jugar de simple. Pero aún así en su corazón estar deseando lo que otras personas tienen. Entonces necesitamos hacer un cambio de corazón. Dios, dame tu corazón, ayúdame a crecer financieramente para ser de mayor bendición. Tengo unos amigos, yo trabajo con inversionistas. Estos inversionistas dicen: tenemos $400,000, ok, ¿cómo lo podemos trabajar? Yo: ¿cuál es su meta? Vamos a hablarlo con vos, sos de las pocas personas que sabe nuestra meta. De crecer tanto financieramente, llegar a este millón de dólares, que es la meta a la que nos estamos proyectando, es que con los dividendos y todo el capital que comenzamos a crecer, nosotros trabajamos con un orfanato. Estas chicas salen de este orfanato y quieren ir a estudiar a la universidad. La única forma en que estas chicas podrían pagárselo, que ellas conocen, es pidiendo un crédito, un college loan, ¿verdad? Un préstamo estudiantil. "La noticia más linda es verlas a ellas estar comprometidas con sus estudios por 4 o 5 años y ya luego verles la cara al final, en secreto nosotros las vemos, donde ellas llegan a comenzar a hacer su primer pago del préstamo estudiantil después de haber terminado los estudios y que alguien llegue y le diga: 'Ya su deuda está paga'". "Ese es mi sueño", dijo ella. Entonces ya nosotros lo estamos haciendo y la meta es llegar, comenzar a crecer aún más, es poder comenzar a patrocinar más chicas que creyeron, que se esforzaron toda la universidad, pidieron este préstamo y luego no se sabe cómo lo van a pagar. Y ellas salen de la universidad y se sorprenden con esto. Y yo digo: eso es un cristiano. Un cristiano piensa en cómo crecer para ayudar a otros a crecer. Si usted piensa así, usted crece un montón más. Porque usted no solo piensa en usted, usted piensa en cómo hacer crecer a toda la gente que tengo alrededor mío. ¿Cómo cambiaríamos nuestra forma de administrar nuestras finanzas si yo dejara de pensar solo en mi familia? Eso es un reto para algunos de ustedes y también para mí, porque a veces uno dice: ni me alcanza para mí, a veces, para todo lo que queremos. Y hoy yo quiero pedirle al Señor que reprograme nuestra forma de ver las finanzas. Tenemos que preparar. Jesús dijo: el que quiera seguirme, que tome su cruz y me siga. Cargue su cruz. No hemos preparado nuestras finanzas para cargar una cruz, no, es como más bien para cargar un bolso nuevo, una troca nueva, una casa nueva. Todo es como eso lo que yo quiero cargar. Yo no quiero necesariamente ponerme una cruz. Dónde yo pienso en cómo ayudamos a esta persona, cómo le damos trabajo, cómo podemos pagarle más cursos a esta gente, cómo podemos hacer nuestra iglesia crecer más. Hay cosas que todos ustedes ven en nuestra iglesia que pueden mejorar y que a veces implica un recurso económico. Entonces, si nosotros comenzamos a pensar en las necesidades de otras personas, Dios comienza a encargarse milagrosamente de las nuestras. Pero tenemos que prepararnos para llevar nuestra cruz. Porque uno dice: "¡Ay, el carro!" O esas vacaciones tan— ¿Qué las íbamos a tener? Tal vez esperemos unos 6 meses más, un año más. Yo recuerdo una vez— mi esposa tiene un corazón increíble. Eso me habló mucho de ella. Un día estamos viendo un documental de Enfoque a la Familia sobre el tema de adopción. Nos partió el alma. Es un pastor coreano que cuida chicos con necesidades especiales que se los dejan en una caja afuera de la iglesia. Hay una caja y ellos dijeron: "En esa sección de Corea botan a los niños, al basurero". Estamos viendo esta historia, Dayane está impactada. Nosotros llevamos ahorrando no sé cuánto tiempo para la boda. Yo ahorraba para mi boda de mis 18 años. Todavía ni Dayane y yo éramos como amigos, ni estábamos teniendo algún tipo de relación. Y yo oraba y oraba y oraba y oraba, y oraba y oraba y oraba y oraba, Y ya luego comenzamos a orar juntos para nuestra boda. Yo recuerdo que ese día los dos comenzamos a llorar y a llorar y llorar y llorar, y Dios toca su corazón de que la mitad de todo lo que habíamos ahorrado para nuestra boda teníamos que dárselo a alguien más. Y yo— y Dios nos tocó tanto porque yo dije: eso no es de ella. Ella quería su boda como en Disney o en Italia o en algún lugar así. Y yo dije: es imposible, esta sea mi esposa. Me encanta el corazón de mi esposa. Yo dije: Dios, dame ese corazón. Y entonces comenzamos a orar: Dios, ¿quién es esa persona que tú quieres bendecir? ¿Quién es esa persona que tú quieres bendecir? Que no aparezca, dice la pastora. Y luego comenzamos a conocer una persona tan linda. Tan maltratada, y que dijimos ella, yo creo que ella es, me dice mi esposa. Eso me habla de no afanarse por la riqueza. Yo todo afanado, un montón de años, como hay que tener la casa, hay que tener la boda, hay que tener todo. Y ella como, hay que bendecir, hay que bendecir, hay que bendecir. Ese tiene que ser nuestro corazón. No vamos a afanarnos, vamos a tener la mano aquí abierta. Señor, yo sé que tú pones en mi mano hay cosas que vas a cubrir para nosotros, pero ayúdame. Si me trajiste a este país y yo quiero crecer, ayúdame a tener la mano abierta para que cuando tú quieras sacar para bendecir a otros, yo esté listo. Número 6: vamos a aprender a asumir las responsabilidades por nuestras malas decisiones. Yo tomé una pésima, pésima— ya casi se las voy a contar. Si no se las cuento, me recuerdan porque yo soy disperso. Una vez una amiga me dijo, este matrimonio, eran líderes de matrimonio de la iglesia a la que yo iba, decían: Esteban, estamos mal financieramente. Ganamos en Costa Rica, ganaban $20.000 al mes. Y yo, uff, como eso es de los mejores salarios que hay en mi país. ¿Cómo es que no les alcanza? Y ella decía: es que él quiere hacer negocios y que él se compra sus cosas y él se mete en sus deudas. Y él decía: es que ella tiene ahí sus propios gastos y tiene sus ahorros y todo, y me echa toda la culpa a mí, pero es que usted no sabe todas las cosas que ella anda escondiendo. Y yo dije: así no van a llegar a ningún lado, todo es él y todo es ella. Eso es soltería. En un matrimonio Dios nos hizo uno. Entonces, si ustedes tienen el atrevimiento de compartir el cuerpo, ¿cómo no van a compartir la billetera? Soñamos juntos, planeamos juntos, el mismo cuarto. Pero ahora tenemos que pensar cómo luchamos esto juntos. Ya no es tu deuda, ahora es la mía también. Ahora vamos a salir de esto. Entonces ya no más ¿Qué es que los ahorros de él? ¿Qué es que los proyectos de él? ¿Qué es que las deudas que él tiene? No, es si Dios te unió en matrimonio es para que ahora crezcan juntos. Creciendo juntos, dijo nuestro pastor. Y sí, esto algunos deben decir como, uy, yo venía a esta conferencia a escuchar cosas de Dios, del conflicto, pero no de finanzas. Y esto es difícil de tragar porque unas personas pueden decir, yo tomé buenas decisiones Toda mi vida en esta área, y él o ella no. Bueno, en el matrimonio vos también trajiste cosas que no son tan bonitas. Y cuando yo llevé cursos prematrimonial me decían: lo bueno se multiplica y lo malo también. Entonces, si uno está pensando es que yo solo traje cosas buenas, hay que pedir que Dios transforme nuestro ser hoy. Vamos a hacer equipo juntos hoy. Después de hoy, de aquí van a salir un equipo tan perfecto en las finanzas que sus hijos van a decir: ¿Y esto qué les pasó? ¿Qué hablaron en la iglesia? Número 7: no, si ustedes, esto es más para los hijos de ustedes, pero Inclusive algunos de ustedes pueden conocerlos. No traer deudas al matrimonio. Proverbios 22:7 dice que el que pide prestado es esclavo del prestamista. Es una frase fuertísima, como, ¿cómo? Y sí, a veces se siente así, ¿verdad, hermanos? Que usted solo trabaja y trabaja y trabaja para pagarle y pagarle y pagarle a alguien más. Vean, yo hablaba de esto con una amiga y ella me decía: Esteban, yo siento que esta parte necesito ordenarla porque yo a mi matrimonio quiero traer algo lindo, limpio. Yo no solamente— y esto es para sus hijos, tal vez no para ustedes, o tal vez sí— pero uno cuando viene a presentarse a la boda, uno dice: Hice ejercicio los meses anteriores, me puse guapo, me puse perfume. Pero, ¿cómo está el corazón? ¿Trajo un buen corazón? ¿Un corazón sano? Hoy necesitamos sanar nuestros dolores del pasado. Y si no hemos trabajado con esas cosas del pasado, algunos de acá, de hecho, podrían estar escondiendo todavía cosas que— deudas o finanzas destrozadas desde que eran solteros, y hoy todavía están escondidas. Pero si ustedes tienen hijos y quieren darles un ejemplo, Háblenles de esto, comiencen a impulsarlos para que no solamente lleguen guapos, lleguen listos, lleguen con el trajecito a la boda, sino que de verdad ellos puedan ver a papás que se proponen presentar todos los días el corazón más limpio y sano que Jesús puede provocar. Y así tiene que ser también en nuestras finanzas. Ya casi termino. Punto número 8. Separan las finanzas de la empresa de las personales. Y aquí voy con el empresario. Mis primeras dos asesorías financieras fue con empresarios. La primera, ella me decía, llegó en su Range Rover así todo lindo, y me dice: "Ay, Esteban, yo tengo un problema". Y yo: "¿Qué es?". "Es que yo quiero llevarme a todas mis colaboradoras de viaje y a veces yo veo mucho dinero en la cuenta de la empresa y como que digo: '¿Y la mía personal, la de mi matrimonio? Como que no'. Entonces llego y le agarro. Entonces ya no tengo para pagar el viaje". Entonces quiero, y así me encantó, en mi país diríamos "tan fresa", así como todo es súper cute, súper nice, y yo quiero comprarles como todo, pero a veces me siento mal conmigo mismo, entonces paso apagando los incendios personales con los dineros de la empresa, y ya luego con dineros personales ando apagando los incendios de la empresa. Y hay un examen que todo empresario, y aquí hay muchos matrimonios, pueden haber matrimonios que son empresarios, trabajan juntos en la empresa, están haciendo crecer su empresa. Un buen negocio eventual— tiene que hacer un plan para crecer, no para estar pagando incendios uno del otro. Si todavía su negocio sigue pagando incendios uno del otro, puede ser dos cosas: que todavía el negocio está comenzando, y eso pasa mucho, pero tiene que planear para que eso ya no pase más adelante. O número dos, No hemos reconocido la realidad de que nuestro negocio realmente no nos está dando. Y conozco matrimonios que esto es un pleito constante, porque es como, pero es que vos quieres hacer esto con la empresa pero no lo traes a nuestra casa. Y ahí va entonces un reto para los empresarios acá: tu empresa, la que te ha dado el Señor, La tienes que llevar a tal punto de que puedas sostener y proveer las necesidades del negocio, y por aparte proveer tus necesidades personales, que crezcan luego como dos presupuestos aparte. Y eso lo va a hacer más sano, eso te va a quitar muchos dolores de cabeza en tu matrimonio, porque estamos arrastrando y a veces no sabemos en qué estamos hablando. Mi amor, ¿en negocio o en casa? Eso tiene que cambiar. Y es una realidad muy dura, porque a veces uno no quiere reconocer que un negocio ya murió. Pero Dios puede traer una nueva historia ahí, si aprendemos a hacerlo bien. Número 9, voy a un punto muy práctico. Vamos al presupuesto. Hacer un presupuesto juntos cada mes. Vean, esto del presupuesto es brutal para algunos matrimonios. Algunos pueden durar como 2 horas haciendo. ¡Deje de durar 2 horas! Eso debe durar como 15 minutos. Si usted tiene ahí como múltiples tablas de Excel, tenemos una nueva app y además usamos múltiples tarjetas. Yo digo, ¿cómo es eso? Nadie quiere acercarse ahí. Ni Satanás quiere meterse ahí en esa reunión de presupuestos. ¿Por qué? Porque eso está complicadísimo. Entonces hay que hacerlo más sencillo. Como matrimonios tenemos que planear. Cada mes o cada quincena, como sea que ustedes quieran planearlo, número 1, vamos a sumar nuestros ingresos. ¿Qué dije? Nuestros. Mis. Los de ella. No. 1, 2, 3. Nuestros ingresos. Que recibimos salarios, que recibimos dividendos, intereses, otros ingresos, lo que sea. Lo sumamos. Ese es nuestro capital de trabajo. Y ahora, ¿qué tenemos que restarle? Nuestros gastos esenciales. Eso que, aunque nosotros perdamos mañana nuestra fuente de ingresos, sí o sí tenemos que ver cómo seguir pagando. Eso es esencial. No es que ya viene el mundial, se me dañó el televisor y necesito usar fondo de emergencia para cambiar el televisor. No señor, no señora. Hay que ahorrar para eso, está bien, pero eso no es esencial. Si a vos tu niño se te quiebra el brazo el día de mañana y vos te fuiste a agarrar la plata que tenías de fondo de emergencia para ir a comprar un tele, ¿cómo te vas a sentir cuando a tu niño le está haciendo falta algo esencial? Entonces ahí viene la reflexión personal. ¿Qué es esencial? Vamos a sumarlo ahí: casa, nuestro diezmo, el transporte, gastos médicos, alimentos, si es que tienen deudas, un seguro, impuestos, todo lo esencial. A los ingresos les restamos los esenciales. Ya luego, ¿qué tenemos que tener? Ahorros. Todos los meses ahorramos para un fondo de emergencia, que tenemos impuestos, que a veces no nos da ganas ahorrarlos pero hay que ahorrarlos, ropa, para muebles, para vacaciones, para mantenimiento del auto. Piensen todos aquellos gastos que no son mensuales. Todos los meses tenemos que destinarle algo a eso. Todos los meses. ¿Qué es aquello que no es mensual, que no tengo que sacar dinero cada mes? Eso es lo que vamos ahorrando cada mes en estas partidas. Y lo último que vamos a restar son los lujos, que las suscripciones, que el gimnasio, que la educación privada, sí, es un lujo. Y uno diría: "¿Cómo? ¿Los lujos son malos?" No son malos siempre y cuando usted los pueda pagar de contado. Sí. Que pedir comida, que la mesada de ella, que la mesada de él, que la comisión de nuestros chicos, todo lo que sea entretenimiento. Y si restamos a los ingresos los esenciales, los ahorros y los lujos, tiene que dar, diga conmigo, cero. ¿Qué pasa si me da negativo? Estoy gastando más de lo que debería, o estoy ahorrando de más de lo que debería para alguna partida, o yo digo como que aquí va a haber un milagro, pero estoy esperando. No. Ahora, ¿qué pasa si me da positivo? Ingresos menos esenciales, ahorros y lujos. Significa que tengo un buen problema. Tengo que ver dónde destinar el dinero que me está sobrando. Todo tiene que tener un propósito. Jesús, me encantó cómo lo dijo. La Biblia, el tema que más habla de las finanzas, hay más de 2000 versículos bíblicos sobre este tema. Entonces, cuando nosotros estudiamos esto, yo me pongo a pensar en el presupuesto, qué hizo Jesús para enseñarnos del presupuesto. Y lo dijo así: Y está hablando sobre el costo de ser un discípulo, y dice así: ¿Quién se pone a construir una torre sin haberse sentado a planear antes de tiempo para ver si tiene los recursos para terminarla? No vaya a ser que comienza a construir la torre y no tenía los recursos suficientes, y se convierte en el asmerreír de los demás. Fuerte Jesús, ¿verdad? Para enseñar eso. Entonces, ¿qué nos toca a nosotros? Sentarnos antes de tiempo. ¿Qué vamos a hacer con este dinero? Vamos a distribuirlo todo. A veces a los de Libertad dicen, uf, esa sección de lujos, así para arriba, ¿verdad? Pero tal vez nos comemos los lujos de 10 años adelante. Entonces necesitamos recortar un poco eso, pero siempre tiene que dar cero. Todo tiene que tener un propósito. Y por último, quiero pedirle al Señor y al Espíritu Santo, estuve orando para que siempre está nuestro corazón. Y es el punto número 10: no vamos a darle más importancia a las finanzas que a nuestro pacto. No más. Hoy yo renuncio a la idea de que las finanzas van a ser una razón de divorcio en mi casa. Yo tengo que trabajar en mi matrimonio. Yo estaba hablando con una chica un día de estos y me decía: este, es que usted no sabe, mi esposo, las cosas que hace. Y yo todo el tiempo le digo, yo creo que vas a tener que cambiar la estrategia, porque aunque tu esposo está siendo un desgraciado a nivel financiero, la estrategia no puede ser seguirle cortando las piernas y seguirle diciendo todo lo malo. Tienes que proclamar bendición sobre su vida. Mi amor, yo sé que vos sos un hombre trabajador, yo sé que vos tenés metas, contámelas. Yo quiero apoyarte a que logremos estas metas en nuestras es nuestras finanzas y como familia. Pero como estamos organizando hoy nuestras finanzas y como estoy viendo que estás actuando a veces, yo digo: no sé cómo vamos a llegar a esa meta tan grande que vos tenés. Y vos sos un hombre bueno, vos sos un hombre trabajador, yo sé que sos considerado, yo sé que tal vez no viste estas cosas en tu casa, pero yo hoy quiero ser tu apoyo, yo hoy quiero ser tu equipo, yo quiero que hagamos presupuestos juntos. Y tal vez esa historia, esa palabra comience a transformar la vida de su esposo. Pero si todo el tiempo es crítica, si todo el tiempo decir no vas a poder lograrlo, todo el tiempo está diciendo es que vos siempre estás escondiendo esto, es que tu emprendimiento, es que ese bendito videojuego que estás haciendo todo el tiempo, así nadie cambia. Pero tenemos que cambiar nuestra estrategia. Señor Jesucristo, habla la vida de mi esposa, habla la vida de mi esposo. Si hay un tema de adicción, si hay un tema de impulsividad extrema, yo hoy tomo la decisión de que esto no me va a separar de mi matrimonio. Hoy necesito cambiar y ver a mi esposo y ver a mi esposa como tú la ves, como una hija amada, una hija por la que tú fuiste a la cruz. Si tú no has renunciado a ella, yo no voy a renunciar a ella. Yo necesito tu corazón, Jesucristo. Mis finanzas Puede ser un desastre, pero de esta vamos a salir juntos. El pacto es más grande. ¿Saben qué es pacto? La decisión unilateral de actuar por tu bien y amarte para siempre, no importa lo que vos hagas. Y ese es el pacto que Dios hizo con nosotros en Cristo Jesús. No importa lo que yo haga, Cristo vino, dice, aún siendo pecadores, Cristo vino y se entregó por nosotros. Entonces, ¿qué necesitamos hacer? Necesitamos hacer un cambio. Voy a hacer una pausa de 10 segundos. Pónganme la siguiente diapositiva donde está el QR. Si ustedes necesitan llevar un curso de finanzas personales, esto es gratis. Tiene una guía de 20 páginas. Escanéelo. Tal vez diga: esto es para un amigo. Usted no quiere reconocer que es para usted, está bien. Diga: es para un amigo. Ok, escaneé lo y déjeme terminar ministrando su vida. Hoy Dios va a hacer algo especial en esta casa. Dios ha hecho tantas cosas en mi vida. Una de las pésimas decisiones que yo tomé, que casi no les cuento, es que yo elegí una pésima inversión y nunca nos metimos en deudas, pero elegí tan mal una inversión y perdimos $170,000. No regresaron nunca más. Y aún así ella me ve todos los días a los ojos y me dice: te amo. Y aún así lucha por mí. Y aún así me respeta. Uno como hombre siente la mayor culpa cuando uno toma una mala decisión tras mala decisión tras mala decisión. Yo no estoy exento a fallar. Yo no estoy exento a fallar, pero eso no ha hecho que mi esposa deje caminar a mi lado. Y yo muchas veces le pedí perdón, pero Dios sanó eso eventualmente. ¿Saben cómo lo sanó? Porque Cristo es muy bueno y trabajó con mi corazón, pero también por las palabras de bendición de ella hacia mi vida. Así que hoy necesitamos cambiar nuestro discurso. Hoy, vámonos de pie y vamos a pedirle al Señor: haz una obra especial en este lugar. Hoy y ahora. Ay, papá, qué lindo, Señor, es que nos hayas enseñado que nuestras finanzas no son para nosotros, porque si no nos gloriaríamos de nuestras obras. Hoy yo quiero, Señor, que todos estos matrimonios juntos tomemos la decisión de presentarnos delante tuyo y decir: hoy abro mis manos, todo lo que tú pones, Señor, Señor, en mis manos, que sea para ti, que sea para tu gloria, que sea para proveer a los míos, pero también, Señor, para ayudar a mi comunidad a crecer. Yo quiero, Señor, ser una familia. Yo quiero que mi matrimonio sea de crecimiento para muchos, Señor, que no solamente sea 3 generaciones más abajo, sino múltiples generaciones a mis lados. Ayúdanos, Señor, a ser visionarios, a cambiar nuestra mentalidad sobre lo que trajimos en nuestro pasado. Algunos, Señor, crecieron viendo a sus padres escondiendo las cosas. Hoy las ponemos a la luz. Hoy te decimos, Señor, gracias porque nos has animado a que en lo poco que podemos ser fieles, en lo mucho nos vas a poner. Señor, ayúdanos a reconocer tus palabras, que lo que tú has unido el hombre no lo va a separar. Hoy declaramos, Señor, ponernos de acuerdo. ¿Cómo podemos caminar juntos si no estamos de acuerdo. Así que hoy tomo la mano, Señor, de mi esposa. Dayan, ven acá, por favor. Hoy tomo la mano de mi esposa, hoy tomo la mano de mi esposo, y digo: Señor Jesucristo, ayúdanos, Padre. Si estamos en una etapa de bonanza, ayúdanos a crecer aún más y a ver oportunidades de crecimiento para otros. Padre, si hoy estamos pasando que estamos ahogados financieramente Danos esperanza porque yo sé que tú puedes traer a la vida algo que estaba muerto, y lo has hecho en muchos matrimonios, y yo quiero que lo hagas una vez más en el mío. Si ustedes tienen anhelos hoy, preséntenselos al Señor, pero dígale al Señor al final: Padre, hágase tu voluntad. Comiencen a mencionar esos anhelos que ustedes han tenido. ¿Algún anhelo financiero? Comiencen a mencionárselo al Señor. Pero necesitamos reconocer que la voluntad del Señor es perfecta. Alíñame, Señor, a tu voluntad. Enséñame a pedir bien. No solamente enséñame a pedirte, papá, enséñame a pedirte bien. Enséñame, Señor, que no, lo mejor no es lo más nuevo. Lo mejor es que más almas vengan a ti. Y si tú quieres utilizar usar mis finanzas para que eso ocurra, Padre. Que así sea, Padre. Si tú quieres llevarnos a una vida más sencilla, Señor, porque estamos gastando más de lo que deberíamos, porque el dinero se está yendo en cosas que pueden ser muy lindas, Padre, ayúdanos, Señor, a tomar decisiones radicales. Pero también ayúdanos a aquellos que estamos comenzando a dar pasos, pasos financieros buenos, Padre, ayúdanos a no perder la mirada de ti. Padre, yo no quiero ser como el hombre rico que no te quiso seguir cuando tú le diste la oportunidad. Yo quiero ser la persona que toma todos los días, como matrimonio tomamos todos los días la decisión de reconocer que los recursos son tuyos. Gracias, Padre, por tu obra en este lugar.
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