Animo Para Hoy

Francisco Javier Ortega reflects on Scripture's power, reading 2 Timoteo 3:16-17 and Hebreos 4:12. He shares a prison ministry story of a man who studied the Bible to harm others but was transformed and converted to Christ, urging listeners to read Scripture in faith to change fear and identity.
Chapters
Buenos días, buenos días, buenos días, buenos días. Este, bienvenidos a Ánimo para Hoy. Feliz día de Pascua, Easter, Happy Easter. Este, no voy a hacer un mensaje sobre el día de Pascua ahorita porque ojalá fueron a la iglesia y agarraron ese mensaje. Pero sí quería, este, sí quería darles un testimonio y les voy a dar unos versículos que son bien poderosos, este, al tema de hoy, que quiero hablar sobre el poder de la palabra de Dios y lo que la palabra de Dios puede hacer. Así que si me conocen y si conocen lo que hago, mucho del ministerio que yo hago es en las cárceles. Y tenemos una clase ahorita que estamos haciendo en una cárcel allá en la Florida de unos de los vatos más peligrosos del mundo, obviamente, por eso están ahí. Y este, y quiero compartir con ustedes un poderoso testimonio del poder de la palabra de Dios y lo que la palabra de Dios puede hacer dentro de nosotros. Y en nuestras vidas. Y mi anhelo después de este programa es de que ustedes quieran leer la Biblia de Dios más. Y muchas veces lo que pasa es que no leemos la Biblia de Dios porque decimos, ay, es que pues no la entiendo muy bien. O mucha gente se usa la excusa, verdad, de que, ay, es que no sé cómo leer muy bien y todo eso. Pero la Biblia dice que nosotros nos movemos en fe, no nos movemos en lo que vemos. Así que cuando dice eso la Escritura, lo que está diciendo es que hagas cosas en fe. No hagas cosas por lo que sientes, no hagas cosas nomás por lo que sabes, no hagas cosas por lo que crees, no hagas cosas por lo que ves, ¿verdad? Porque si no, si estamos dirigiendo nuestras vidas a través de lo que estamos viendo, entonces vamos a tener una vida muy deprimente. Pero por eso es la palabra de Dios, porque la palabra de Dios, la palabra de Dios dice esto, dice que fe viene a través de escuchar y escuchar de la palabra de Dios. Fe es al contrario al miedo. Así que cuando estamos teniendo miedo quiere decir que no estamos en fe. El mundo Así que quiero hablar hoy sobre la palabra de Dios y les voy a dar un versículo. Pónganlo por favor en el chat para mí. Mi mamá está aquí, mi tía Lupita. Mucho gusto, feliz día de Pascua. Este, el versículo va a ser 2 Timoteo 3:16-17, y eso es lo que dice. Dice: toda, no parte, no, no, no, dice toda la escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra. Ese es 2 Timoteo 3:16-17. Que quiero que vean lo que está diciendo. Esto dice que toda la Escritura es inspirada por Dios y que es útil para enseñarnos lo que es verdad y para enseñarnos lo que está mal en nuestra vida. Y para corregirnos cuando nos equivocamos, y para enseñarnos a hacer las cosas correctas. Y Dios la usa para poder prepararnos a nosotros. Dice preparar a su pueblo. Tú y yo somos su pueblo, así que él usa su palabra para prepararnos, para que hagamos toda buena obra. Ese es el poder de la palabra de Dios. Ahora, el segundo versículo que quiero darles es este, en Hebreos 4:12, dice: Pues la palabra de Dios es viva y poderosa, es más cortante que cualquiera, que cualquier espada de dos filos, penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. O sea que cuando leemos la palabra de Dios nos corrige y nos enseña qué es lo que tenemos que hacer. Y cuando leemos la palabra de Dios penetra hasta más profundo del alma y del espíritu y juzga los pensamientos y nuestras intenciones de nuestro corazón. Hey, what's up, Laura? Good seeing you here, woman of God. Ese es el poder de la palabra de Dios, ok. Así que quiero darles un muy rápido testimonio sobre el poder de la palabra de Dios, y este testimonio viene a través de un hombre en una de las cárceles que estamos ahorita sirviendo, mi ministerio donde estamos sirviendo. Hay un hombre y pues este Saben que pues nomás voy a hablar al chile como siempre, así que no se ofendan porque es la vida real. Hay un hombre en nuestro, nuestra clase, en nuestro programa que estamos haciendo allá en las cárceles, que cuando era chiquito lo violaron. Su papá lo violó, este, habían tíos que también lo violaron. Así que lo que pasó es que después de que pasó eso Él hizo un trato con él mismo. Él dijo que se iba a dedicar a matar a todas las personas que pueda que han tocado a niños. Así que, ¿qué es lo que hizo? Mató a alguien y lo hizo con toda conciencia, y le dieron dos términos de vida. O sea que va a estar en la prisión, va a estar en la cárcel por vida. No, este vato no tiene chance de salir. Y cuando está diciéndonos esto, después, ¿qué pasa? Está en la cárcel. Y él dijo: yo sé que Dios me puso en la cárcel para empezar mi carrera profesional aquí. Y él estaba motivado para cualquier hombre que había hecho lo que le habían hecho a él, o cercas a eso, los iba a matar. Así que, ¿qué creen que hizo? Eso es lo que hizo, mató a otro hombre ya adentro de la cárcel. Así que este vato del que les estoy platicando es un hombre que lo tienen viviendo solo 23 horas al día, no sale para afuera, nomás sale para afuera una hora, y cuando sale para afuera está adentro de una jaula afuera, ok. Y la intención de este vato, fíjense lo que dijo, Dijo: yo me enteré que muchos de esos hombres que le han hecho cosas a niños, yo me enteré que muchos de esos se la pasaban en la iglesia aquí en la cárcel. Ahora, hay una razón por eso, porque en las prisiones, en las cárceles, tienen, y quisiera decir cuartos, tienen cuartos, y cada cuarto tiene, por decir, y quiere decir de 50 a 80 hombres. Y cuando estás en población general, hay hombres que pues te quieren hacer daño, y pues no tienes puerta, no tienes nada, estás, o sea, son camas así, una abajo, otra arriba, en todo el cuarto, ¿verdad? Como una bodega, imagínense una bodega, y están todos ahí. Así que en el medio de la noche, si un vato te quiere hacer algo, pues se va a levantar en el medio de la noche y no tienes nada que te va a proteger. Así que estos hombres que han hecho cosas con niños, lo que hacen es se meten a un programa cristiano para meterlos a otra bodega, a otro cuarto separado, donde para poder entrar ahí no puedes tener ninguna carga de violencia en la cárcel por por lo menos los últimos 90 días. Y después, cuando estés ahí adentro, no puedes hacer nada de drogas y no puedes, este, meterte en pleitos y no puedes tener violencia, si no te van a correr. Así que esa bodega de ese programa cristiano es mil veces, ¿cómo se dice?, más estable, es mil veces más, o sea, te sientes como que no te va a pasar algo porque todos los que están ahí se están tratando de portar lo mejor posible. Así que los hombres que le han hecho cosas a niños se van a ir porque todos en la población general los están tratando de golpear y los están tratando de matar. Así que cuando van gente y predican en los chapels, en las cárceles, casi siempre le estás platicando nomás a hombres que han hecho eso, porque todos se están tratando de meter ahí pues para no perder la vida, obviamente, ¿verdad? Así que este hombre se dio cuenta de eso, y ahora quiero que vean el poder de la palabra de Dios. Se dio cuenta de eso y él no conocía a Jesús, pero lo que sí tenía era una intención para ir a matar a esos hombres. Y dijo, como él mismo se preguntó, ¿cómo me puedo acercar a ellos? ¿Cómo me puedo acercar a más de estos hombres para poder matar a más de ellos? Esto es el único, el único reto que él tenía en su vida. Él ya no va a salir de la cárcel. Así que él ya estaba motivado y tenía toda la intención de que esto es lo que voy a hacer por el resto de mi vida, voy a matar lo más que pueda de estos hombres. Ese era su pensamiento y ese era su corazón. Y ahí en Hebreos dice, verdad, que la palabra, la palabra juzga nuestros pensamientos y las intenciones de nuestro corazón. Así que esta fue la decisión que hizo este hombre. Dijo: sabes qué, voy a aprender todo lo que pueda aprender de la Biblia y voy a estar tan entrenado en la Biblia para poder acercarme a eso, a esa bodega, a ese cuarto, y estar alrededor de esos hombres y poder dar enseñanzas y tener pláticas de la Biblia con ellos, para que ellos me agarren confianza. Y en esos momentos ¡Bum! Los voy a matar. O sea, ese era el pensamiento de este vato. Así que, ¿qué hizo? Agarró la palabra de Dios. Y quiero que noten algo: no agarró la palabra de Dios porque se quería acercar a Dios, no agarró la palabra de Dios porque quería aprender para conocer más a Jesús, no agarró la palabra de Dios para nada bueno. La agarró porque quería hacer algo muy malo con la palabra de Dios. Pero, ¿qué pasó? Lo que leímos en esta escritura, 2 Timoteo 3:16-17 y Hebreos 4:12, es lo que pasó. En cuanto empezó a leer la Biblia, la empezó a estudiar, dijo: un día me di cuenta que mucho de lo que estaba leyendo, o sea, me estaba cayendo al veinte, o sea, Cuando lo leía decía: sabes qué, esto está bueno, esto está bueno. Así que empezó a leer la Biblia con una intención. Pero, ¿qué dice en Hebreos 4:12? Dice que la palabra de Dios es viva y es poderosa, y que juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. Así que mientras que este hombre estaba leyendo la Biblia para hacer algo muy malo, Dios, la palabra de Dios estaba trabajando en él, y él empezó a estudiar y leer y estudiar y leer, y al fin del día le dio toda su vida a Cristo Jesús. Le dio toda su vida a Cristo Jesús. Este hombre nos estaba platicando que él lo que quería es hacerse famoso y que todos recuerden su nombre por todas las matancias que él iba a hacer en la cárcel. Él quería que todos conozcan su nombre. Ahorita es un hombre muy respetado en esa cárcel porque ha matado a gente ahí en esa cárcel. Y ahí pues la cultura es: lo más violento que eres, el más respeto que tienes. Y él dijo: pero ahora gente va a recordar mi nombre y me va a respetar, pero va a ser por una completamente diferente razón. Va a ser porque ahora voy a hacer algo bueno para Dios y para Jesús, porque ahora siento que Dios me ha dado una nueva chance para poder vivir una vida que sí va a tener un impacto positivo. Así que ese es el poder de Dios, ese, esa es el poder de la palabra, de la palabra de Dios. Yo, yo me acuerdo cuando yo primero empecé a leer, o sea, yo nunca leía libros, nunca jamás leía libros. Hasta en la escuela no leía libros. Me acuerdo que hice un internship en mi iglesia y teníamos que leer todos estos libros. Yo nunca leía el libro. Lo único que leí fue el capítulo cuando yo tenía que hacer una enseñanza y presentarle a la clase, y ni siquiera lo leí bien, si soy honesto. Nomás lo leía así unos pedacitos y decía, ah, esto está bueno, y sacaba algo de ahí y con eso daba mi enseñanza. Ni siquiera acababa de leer todo el capítulo, pero cuando empecé a leer la palabra de Dios en fe, no porque me sentía como leer, no porque sentía que sabía cómo leer, ni siquiera porque pensaba que estaba yo reteniendo lo que estaba leyendo, porque honestamente cuando primero empieza a leer, y hoy todavía tengo días que leo y siento como que no saqué nada de lo que leí. Pero sé que en fe, cuando leo la palabra de Dios en lo espiritual, algo está pasando en lo espiritual, algo está cambiando. Así que quiero animarte hoy, si tienes un— si es difícil para ti leer la Biblia de Dios, leer la palabra de Dios, si es difícil, no importa que sea difícil. Hay días que es difícil levantarte e ir a trabajar, pero vas a trabajar, sí o no. Que hay días que es difícil ser una mamá o ser un papá, pero paras de ser una mamá o un papá, no. Hay días que va a ser difícil leer la Biblia y leer la palabra de Dios, no importa, hazlo en fe. Y yo creo esto, realmente yo creo que cuando hacemos todas las cosas en fe Dios siempre honra eso. Ha habido momentos que han salido palabras de la palabra de Dios cuando estoy predicando que yo hasta mismo me pregunto, más, pues, ¿de dónde leí esto? Ni me acuerdo leyendo esto. Pero es porque yo creo que en fe, cuando leo la palabra de Dios, aunque yo me sienta que nada está cambiando, no estoy operando sobre mis sentimientos. Sé que en fe algo está pasando. Sé que en fe Dios está depositando una palabra dentro de mí. Sé que en fe Dios está depositando algo dentro de mí. Así que quiero animarte, si estás pasando por un tiempo difícil, métete a la palabra de Dios. Si crees que eres inútil, ¿verdad? Hoy no sabes cómo leer, no importa, empieza a leer la palabra de Dios. Empieza en Proverbios. Proverbios es el más fácil libro de leer porque es como si Dios te está hablando al chile. Dice: hey, no seas un tonto, si te estás poniendo con gente tonta vas a ser tonto, así que escoge mejor amigos. O sea, son versículos así que salen en Proverbios. Empieza a leer la palabra de Dios porque este hombre tenía un plan. Este hombre tenía un deseo, este hombre tenía ciertas intenciones, y no importaba. Él empezó a leer la palabra de Dios y la palabra de Dios empezó a trabajar en su vida, tanto que él mismo dijo, dijo: empecé a leer que la Biblia decía que Dios, este, ¿cómo se dice? Rewards. ¿Cómo se dice? Rewards, recompensa. Sí, sí, estoy hablando con mi papá. La Biblia de Dios dice que él recompensa a las personas que lo buscan, y este hombre se dio cuenta de eso porque lo leyó en la Biblia y empezó a decir: oye, y la Biblia también, empieza a leer que la Biblia dice que Dios nos quiere sacar adelante y nos quiere prosperar. Para qué, para qué, o sea, tener favor en esta vida, tener dinero, tener oportunidades, tener favor, tener gracia en ciertas áreas. Y él empezó a leer eso y dijo: y de repente empecé a notar cosas cambiando dentro de la cárcel para mí. Gente me empezó a dar más comida, habían policías que tenían los pleitos y de repente nos hicimos amigos. Habían gangas que tenían pleitos conmigo y de repente ya no había pleitos. Y estos vatos, no la empezamos a pasar bien. Y dijo: empecé a ver que Dios me estaba recompensando porque yo lo estaba buscando a él. Ese es el poder de la palabra de Dios. Quiero, o sea, honestamente quiero que piensen eso. Si tú que me estás escuchando usted, si usted, usted que me está escuchando ahorita tiene buenas, buenas intenciones, no como ese hombre, ¿qué podría hacer Dios en su vida? ¿Qué podría hacer Dios en la vida de usted nomás porque está decidiendo que hoy voy a empezar a leer la palabra de Dios? Hay situaciones que uno no sabe qué hacer. Hay situaciones que uno siente que está perdiendo el control. Hay situaciones así en la vida. Esas situaciones no son malas. Esas situaciones son una oportunidad para que la palabra de Dios nos enseñe qué es lo que estamos haciendo mal y qué es lo que deberíamos de hacer. Ha habido tiempo tras tiempo tras tiempo que le estoy diciendo a Dios: Padre, no sé qué hacer con esto, no sé cuál es mi siguiente movimiento. Y abro la palabra de Dios y es como que las palabras resaltan de la página, porque esa Biblia, Hebreos 4:12: Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. La palabra de Dios te va a hablar a ti. En situaciones que se sienten imposible, es el, es la perfecta oportunidad para empezar a abrir la palabra de Dios, para que Dios te hable directamente a ti en tu situación. Así que si te sientes como que no sabes leer, no importa, empieza poquito, Dios va a ver eso. Si te sientes que la Biblia es bien aburrida, no importa, empieza a leer la Biblia en fe Y Dios va a empezar a cambiar cosas en ti. No importa si te sientes que no puedes, no importa si te sientes que no quieres, no, no, no, no, no. Tú en fe di: no voy a dejar que mis sentimientos me digan qué es lo que voy a hacer. Yo voy a decidir leer la palabra de Dios, porque cuando la leo, también dice la Biblia esto, dice la Biblia que la palabra de Dios nos lava, nos lava. Nos lava. Así que si tienes mucha ansiedad, lee la palabra de Dios. Va a ser imposible meterte a la palabra de Dios cada día y estar batallando con tanta ansiedad. Si batallas con preocupación, lo mismo, la palabra de Dios. Si batallas con este, el miedo del futuro, la palabra de Dios. Si estás batallando con enfermedades, la palabra de Dios. Si estás batallando con tu identidad y, y el valor de ti como una persona, como un ser humano, la palabra de Dios, la palabra de Dios es la respuesta para cada problema y cada situación en nuestras vidas. Así que yo quería compartir con ustedes un testimonio extremo, extremo, para que vean, y para nosotros ver y recordarnos de la el poder de la palabra de Dios cuando decimos, sabes qué, Dios, la vamos a leer, la vamos a leer porque tú nos dijiste que la leamos y porque tú dijiste que hay ciertas promesas ahí adentro. Así que si yo quiero que mi vida mejore, tengo que hacer algo diferente. Tengo que dejar el Netflix, tengo que dejar viendo nomás puro, puro TikTok, puro Facebook, Muchos de ustedes deberían honestamente de cambiar todo, todo su Facebook. Tienen puras noticias malas en el Facebook y llenan sus mentes de puras cosas que causan tristeza, puras cosas que causan miedo, puras cosas que causan dudas, puras cosas que causan preocupación, cuando lo que deberíamos de hacer es leer la Biblia más. Quiero que sepan esto: nosotros somos como un vaso. Por eso dice, no sé cómo se dice en español, pero dice el rey David en un salmo Dice: me ungiste mi cabeza con aceite y mi vaso overflows. O sea que me lo llenas y me lo llenas demasiado, ¿verdad? Nosotros somos un vaso, así que si estás metiendo puras cosas que causan preocupación, estás llenando el vaso. Y si lo llenas hasta arriba y le echas nomás un splash de la palabra de Dios, un splash no va a quitar todo lo demás que has llenado. Tenemos que llenarnos más de la palabra de Dios, más que cualquier otra cosa. Predicaciones, la palabra de Dios, alabanzas, ¿verdad? Pero quiero darles este consejo, que a lo mejor piensa gente, va a pensar mal o algo, pero no importa, es la neta. Nomás escuchar música de alabanza no es suficiente. Porque hay canciones de alabanza que van, si somos honestos, van contra la Biblia. O sea, hay canciones de alabanzas que dicen que yo no soy nadie y yo no puedo y yo no, y que yo no, yo no, yo no. Cuando la Biblia dice que tú tienes completamente autoridad y tú estás llamado para tomar dominión sobre todo lo de este mundo. Y donde la Biblia dice que todo lo puedes en Cristo Jesús, y ahí ya hay canciones de alabanza que te hacen llorar porque nomás estás hablando de qué tan malo eres y qué tan malo eres y qué tan malo eres, cuando la palabra ahí misma te está diciendo que cuando aceptas a Jesús como tu Salvador, ya tú no eres la misma persona. Ahora eres una nueva creación, ya no estás lleno de pecado, ya estás lleno de santidad, verdad. Así que hay canciones que también no son muy bíblicas. Así que es muy importante, si te encantan las alabanzas, es también importante que empieces a leer la palabra de Dios. Y esto es lo que va a pasar, porque es lo que me pasó a mí. Empieza a leer más la palabra de Dios y empieza a escuchar canciones de alabanza que dije: hey, esto no lo voy a cantar yo. Eso no voy a cantar yo. Hay otras que sí las voy a cantar porque están diciendo lo que dice la palabra de Dios, pero hay otras que son más emocionales, que son canciones más tristes, que obviamente se nota que esa persona la escribió en un momento difícil y en un momento de duda y en un momento que no creían en sí mismo, verdad. Así que hay cosas que pasan así, así que es muy importante llenarnos de la palabra de Dios, porque la palabra te va a dar fe, la palabra te va a dar valor, la palabra te va a dar ánimo, la palabra no va a dejar que te rindas, te va a seguir empujando para adelante. La palabra es como gasolina para tu, para tu auto. Si no lo llenas, si no lo llenas, te vas a quedar estancado o estancado en cualquier situación que estés. Pero la Biblia es muy clara, Dios no te diseñó a ti para perder, te diseñó para ganar. Y cuando ganes, te diseñó para ganar otra vez, y después de eso vas a ganar otra vez. Pero muchos cristianos dicen, pues, ¿por qué mi vida no se ve así? Porque no estás lleno de la palabra de Dios. Quiero que noten esto, ¿verdad? Y ya con esto voy a acabar, les prometo. Noten esto: cuando el diablo mismo empezó a atacar a Jesús ¿Cómo Jesús peleó al enemigo? Jesús lo peleó con la palabra de Dios. Jesús peleó al diablo con puras escrituras. Eso es lo que usó Jesús. No usó alabanzas, no usó terapia, no usó pensamientos. Usó la palabra de Dios. Hay muchos ahorita que me están escuchando que a lo mejor se sienten como que el diablo te ha estado revolcando por todo el piso. Es porque no sabes la palabra, así que estás peleando con tus propias fuerzas, estás peleando con tus propios pensamientos, con tus propias, este, ¿cómo se dice? Inteligencia. Y esa no es suficiente. Necesitamos la palabra de Dios. Y prometo que todo enemigo que está viniendo contra ti te va a dejar en paz cuando uses la palabra de Dios. Así que ojalá que eso les haya traído un poco de ánimo en este día de Pascua. Este, honestamente quiero que todos sepamos que, que tenemos cuando agarramos una Biblia, tenemos algo tan poderoso, tan poderoso, que honestamente en los siguientes 30 días, si lees la Biblia cada día Ni siquiera en 30 días. Si lo haces por una semana, vas a notar la diferencia. Vas a notar la diferencia en cómo te sientes. Vas a notar la diferencia en qué es lo que piensas. Y vas a notar que van a empezar a pasar milagros en tu vida que ni siquiera sabías que eran posibles. Y todo pasa por una razón, y una razón no más: la palabra de Dios. Y todo eso es gracias. Tenemos acceso a todo esto. Por una persona, Cristo Jesús, por lo que pasó en este fin de semana, que se fue a la cruz y se murió por nuestros pecados, y después fue al infierno y le metió una friega al enemigo y le quitó las llaves de la muerte y de Hades. Y ahora nosotros somos los que tenemos ese poder, no porque somos nosotros, pero porque el que está en nosotros es más grande que el que está en el mundo. Y todo eso es gracias a Cristo Jesús. Así que, amigos, los amo. Este, gracias por estar










