
Leandro Stitzman reflects on psychoanalysis as a disciplined form of conversation and the problem of epistemic loneliness. He shares anecdotes about teachers and mentors, arguing for the value of dialogue in analytic work and announcing upcoming conversations with other analysts.
Chapters
Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Probablemente una de las mayores dificultades que tenemos los analistas es cuando le tenemos que responder a alguien que no sabe qué es el psicoanálisis. De qué trabajamos. Cuando alguien te pregunta de qué trabajas, de qué trabajamos, qué hacemos nosotros, esta pregunta es sumamente inquietante. Si, por ejemplo, vos tenés hijos y tus hijos chicos te preguntaron alguna vez de qué trabajas, la respuesta es muy rara, porque ¿qué hacemos nosotros? ¿Somos revolucionarios anarquistas del mundo de las tinieblas? ¿Somos astronautas del misterio? ¿Qué somos? Bueno, una buena respuesta es que nosotros tenemos charlas, trabajamos de charlar. Un psicoanalista inglés raro, él, con ideas que tienen más éxito que profundidad, tiene una frase elocuente que dice que el psicoanálisis es la conversación más interesante del mundo. Y hay algo de eso. Muchas veces nos enfrentamos nosotros a personas que dicen que el psicoanálisis está muerto, que ya fue, que nadie más hace psicoanálisis, que el psicoanálisis es algo viejo, que no existe más el psicoanálisis. Y sin embargo existe, y acá estamos. Y el psicoanálisis es, al final del día, un encuentro profundamente íntimo, de los más íntimos que una persona pueda tener a lo largo de su vida, entre dos personas. Un paciente y un analista, pero este paciente y este analista en realidad son formas en las que estas personas entran a la conversación. Bion dice, cuando dos personalidades se encuentran, se despierta entre ellas una tormenta emocional, tanto si estas se dan cuenta como si no. Pues bien, un paciente es una persona que expuesto a la tormenta emocional del encuentro entre dos, elige entregarse a esa tormenta. Y un analista es una persona que, enfrentada a la tormenta emocional que significa el encuentro entre dos, elige de manera disciplinada enfrentarse al misterio e instrumentalizar esta tormenta emocional en favor de la exploración y delineado de la otra persona. Nosotros tenemos charlas, conversamos, y es algo que no está de moda. La gente, al menos en mi país, dejó de hablar. La gente dejó de conversar.
People are people, so why should it be? You and I should get along so awfully. People are people, so why should it be? You and I should get along so awfully.
Es muy difícil poder establecer una charla con alguien, encontrar interlocutores válidos. Esto genera un término que está bastante de moda en los últimos años, pero que me parece que es un hallazgo nominativo, que es la soledad epistémica. La soledad epistémica es ese sentimiento profundo de soledad que uno tiene cuando no encuentra con quién compartir ideas. No hay mucha gente en el mundo con la que uno pueda charlar, con la que incluso yo pueda charlar. Quizás, como somos todos analistas y estás escuchando esto, podrías decir que grabar un podcast, es decir, hablar solo, contra un micrófono es una de las maneras más tristes de intentar encontrar con quién hablar, que es esta especie de santo refugio del monólogo idealista. Encontrar con quién hablar, con quién compartir lo que uno piensa y escuchar lo que otro piensa, que esté dispuesto a compartir lo que piensa con uno, sirve para paliar, para evitar un poco la soledad epistémica tan en boga. Esto tiene que ver con las conversaciones que uno tiene. Yo aprendí a conversar desde muy chico y si me preguntas, cosa que claramente no estás haciendo, te diría que soy un gran conversador, que me gusta hablar de cosas, No me gusta tanto hablar de gente, de la vida cotidiana, pero me gusta hablar de cosas, de ideas, de cosas que vamos pensando, sintiendo, cosas que pasan, hablar del destino de la humanidad, de si hay vida en otro planeta, de música, de literatura, de ciencia, hablar de por qué a veces lloro con la identidad de Euler y cuál es la relación entre, por ejemplo, la identidad de Euler y la acción o el giro o el argumento de los números complejos. Hay tantas cosas para hablar en el mundo, tantas conversaciones para tener, Los maestros que vamos teniendo a lo largo de nuestra vida se convierten en grandes interlocutores que no son profesores en un sentido formal, son maestros. Yo tuve la suerte y el privilegio de tener muchos maestros. Mónica Schaus fue mi primera maestra. Olga, Nelly también, mis chiquitas, mis Adriana. Después, ya más de grande, en el colegio secundario, Óscar Perazo, profesor de física, un gran profesor de física, un gran profesor de física, fue quien me inculcó el placer por el pensamiento físico. Amanda Ernst en biología. Por supuesto, la gran Laura Rizzi de teoría literaria. Personas que marcaron mi vida y mi manera de pensar. No podría hablar de grandes maestros sin hablar de Darío Sor. A quien le debo las semillas que dieron primavera de mi manera de pensar, de entender y de ejercer el psicoanálisis. Pero Darío era mi maestro no porque yo hubiera estudiado con él, que formalmente nunca estudié con Darío, sino porque compartimos mucho tiempo y muchas charlas, Jugamos mucho al ajedrez, bueno jugar al ajedrez es una manera de decir, en realidad yo perdía mucho en el ajedrez con él. Mirábamos películas, vimos cientos de películas de cowboys, a los dos nos gustaban mucho las películas de cowboys, las viejas en DVD, todavía no había streaming cuando mirábamos películas policiales. Comíamos y tomábamos mucho y teníamos muchos juegos. Nosotros jugábamos a un juego que me acuerdo muy claramente, era Cogitations, que consistía en abrir Cogitaciones de Beyond en cualquier página, así al azar. Leíamos esa página y pasábamos horas, pero horas, literalmente horas discutiendo esa página. Y después jugábamos al ajedrez, al Scrabble.
O al Go.
3 grandes juegos que compartíamos. Obviamente yo siempre perdía en el ajedrez, como te contaba, y en general al Scrabble le ganaba siempre yo, y eso le indignaba al viejo. Y en el Go estaba bastante peleado porque los dos éramos muy malos jugando al Go, pero igual lo intentábamos. Las conversaciones que uno tiene a veces están mediadas por un café, a veces hay conversaciones que están mediadas por un whisky, por un vaso con agua, a veces están simplemente mediadas por una mesa. Pero no es lo mismo decir vamos a tomar un café que vamos a tomar algo, que vamos a tomar un whisky. Hay conversaciones para cada cosa. Hay una cosa que es fundamental para mí y que tiende a ser subestimada muchas veces, que es el bed chatting, que es esas conversaciones que tienes después de coger cuando estás en la cama desnudo. Para mí eso es lo que más define si una pareja puede funcionar o no, cómo es esa charla de intimidad. Esa conversación que tenés después de coger, los dos colorados, sudados, desnudos, mirándose. Eso y quizás los gustos musicales, no que coincidan, sino que puedas descubrir algo nuevo en la música que el otro escucha. Entonces, tener conversaciones, tener charlas, es encontrarte con alguien, juntarte con alguien, a compartirte, hablar, compartir el mundo. Volviendo a la soledad epistémica, vos y yo ahora estamos charlando en cierta medida, pero probablemente de una manera muy poco ortodoxa. Pero cuando hablo, yo te estoy hablando a vos, estoy pensando en vos que estás ahí escuchándome. Y cuando vos estás pensando, estás Pensando también en mí, porque soy a quien estás eligiendo en este ratito como un interlocutor. Estás charlando conmigo mentalmente, internamente, quizás hasta en voz alta. Decís, basta, callate, dirás lo que dirás. Quizás sos una de esas pocas personas que me escribe o me da algún tipo de feedback o discute alguna de estas ideas. Y está muy bien también, pero nosotros estamos teniendo una charla, una charla rara, pero es una charla al fin. Vale la pena preguntarnos qué charlas tenemos, no solo nosotros dos que estamos ahora teniendo esta conversación, sino qué charlas tenemos nosotros afuera de este contexto del podcast. ¿Con quién charlas? ¿Con quién hablas vos? ¿Hablas con tu pareja? ¿Tenés amigos con los que charlar? Pero conmigo charlar, digo tener una conversación en serio, no juntarte a ver el partido. Estoy grabando este episodio Y todavía no empezó el mundial, pero calculo el mundial ya empezó y que debemos estar en, no sé, octavos de final, dieciseisavos de final, por ahí, cuando este episodio salga. Juntarte a comer. A veces pasa que no podés hablar con tu propia familia. Con tu madre, con tu padre, con tus hermanos, te juntas, hablan, pero no conversan, no hay una charla real. Y a veces sí tenés charlas en el colectivo o esperando en la cola del banco. Las charlas surgen y nos unen, nos hacen ser quienes somos. Una relación de amor, una pareja, está definida por la charla. Una relación amorosa íntima es una larga conversación, es charlar durante años y años y años. Es una charla que empieza y no termina, como la larga conversación que es la vida propia. Que es al final del día una conversación con uno mismo. La bebida y la comida se inventaron, ya sé, no lo estoy usando como un modelo, pero en algún momento, en algún lugar de mí siento que lo entendés. La bebida y la comida se inventaron para dar contexto a la charla, para justificar El encuentro. Este, vamos a tomar algo que no tiene nada que ver con tener sed, o tomamos un café y nadie te está preguntando si te gusta o no la cafeína. Es juntarnos a estar. Buenos Aires fue una ciudad de grandes conversaciones. La existencia de los bares da cuenta de esto. Bares en los que te sentabas a tomar un café con un amigo o entrabas a un bar y una persona desconocida se sentaba en tu mesa y charlabas. Da la casualidad, mira, ahora que lo digo, en las últimas 3 semanas sentado en bares solo terminé hablando con otras personas que se sentaron en mi mesa o que me preguntaron cosas, y nos quedamos hablando 2 o 3 horas con personas a las que yo no conocía previamente y que tampoco me conocían a mí previamente. Y hablamos y charlamos. Una de las charlas fue sobre sistemas, programación, criptografía cuántica. Otra fue sobre filosofía. Empezamos hablando de filosofía y después terminamos hablando acerca de materiales de construcción, arquitectura, diseño. Muy, muy, muy extraño y me sorprendió muy gratamente. Conversaciones en donde no hablamos de quiénes éramos, sino que con quiénes éramos en la mano nos pusimos a charlar, a juntarnos, a encontrarnos con otra persona. ¿A vos te gustaría charlar conmigo?
Come on, let's talk about sex, baby. Let's talk about you and me. Let's talk about all the good things and the bad things. That may be. Let's talk about sex. Let's talk about sex. Let's talk about sex.
Let's talk about sex.
Let's talk about sex for now to the people at home or in the crowd. It keeps coming up anyhow.
A vos te gustaría tomar un café conmigo?
Because that ain't gonna stop it. Now talk about sex on the radio and video.
Ahora.
En el colegio secundario al que fui mandaron una invitación para que exalumnos que estuviéramos trabajando nos pusiéramos a disposición de chicos que están en quinto o sexto año del colegio para poder tener una conversación con ellos acerca de cómo fue salir del colegio, entrar a la facultad, elegir una carrera, trabajar. Cómo pasar de ser un nene, un niño, un adolescente, me dirás, para poner términos más enfermelis, a entrar en la juventud y eventualmente ser un adulto. Me pareció buenísima la idea porque lo que proponen es no grandes conferencias o charlas, sino conversaciones en donde los alumnos se contactan con los exalumnos, encuentran un lugar, un bar o el lugar de trabajo del exalumno, y conversan durante 2 horas. Creo que está, creo que es el tiempo que dan, pero lo que uno quiere al final del día. Y qué importante que es favorecer conversaciones. Favorecer conversaciones entre personas de distinta edad, de distinto lugar, personas que no se conocen empezar a conversar. Y si vos te fijás, el psicoanálisis es sobre todo la profesionalización de eso, una profesionalización llevada al extremo máximo de lo que hoy conocemos como la técnica analítica. Es una conversación sumamente disciplinada. Tan maravillosa, tan potente, profunda, transformadora. Pensarlo bien, ¿de qué trabajamos? Trabajamos de charlar, trabajamos de hablar con la gente, trabajamos de encontrarnos, trabajamos de juntarnos. Y sobre todo de explorar ese misterio, de intentar compartir con otro esta belleza, este deslumbrante amor que uno tiene por el misterio. Entonces, lo importante es seguir hablando, lo importante es seguir conversando, seguir juntándonos a charlar como estamos haciendo nosotros todas las semanas, como haces vos si tenés suerte con las personas a las que encontrás, elegís, construís como interlocutores. Tomemos un whisky, juntémonos día charlemos. Las próximas 2 semanas justamente voy a estar charlando con 2 analistas, un analista chileno y un analista argentino de Buenos Aires. Así que nos reencontramos la semana que viene para tener una conversación más. Que tengas buenas charlas esta semana, ese es mi deseo.
For millions of years, mankind lived just like the animals. Then something happened which unleashed the power of our imagination. We learned to talk.
I think I should speak now. Why won't you talk now? I can't seem to speak now. You never talk now. My words won't come out right. What are you thinking? I feel like I'm drowning. What are you feeling? I'm feeling weak now. Why won't you talk now? I can't show my weakness. You'll never talk to me. I sometimes wonder, what are you thinking? Where do we go from here? What are you feeling?
Exactly like this. All we need to do is make sure we keep talking.
What are you thinking? We're going nowhere. What are you feeling? We're going nowhere. Why won't you talk to me? You never talk to me. What are you thinking? Where do we go from here?
It doesn't have to be like this. All we need to do is make sure we keep talking.










