
Wilfred Bion's idea of thought without a thinker: ideas aren't objects but tiny disturbances that reshape the mind. An analyst's job is detecting these infinitesimal shifts, like a chisel opening pores in dense mental fabric. An idea only becomes yours when it creates a perturbation in you.
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Esto es Framework, un podcast psicoanalítico. Ay, tengo una idea, tengo una idea. Voy a grabar un podcast, voy a escribir un libro, me voy a ir de viaje, voy a ser psicoanalista. Voy a cambiar el mundo. Voy a pensar sobre una idea que todavía no tengo. Voy a abrir lugar, espacio. ¿Qué es lo que tengo cuando tengo una idea? ¿Qué tengo cuando tengo una idea? ¿Qué es esa cosa que tengo? ¿Qué es una idea al final del día? Pienso que un buen lugar para empezar es entender que las ideas no existen, pero tienen efectos de realidad, implican cosas aunque no existan en el mundo como tales. Hay un montón de estudios hechos en donde se asemejan las partículas cuánticas a los conceptos. Dicen que tienen epistemológicamente la misma naturaleza, posta las partículas cuánticas y los conceptos, que los conceptos y las entidades cuánticas son esencialmente equivalentes a todos los efectos prácticos, salvo que uno en el nivel del universo y el otro en el nivel de la vida emocional, o de la conciencia como les gusta decir a los físicos, pero digamos la vida emocional. Entiendo que resulta útil, fuertemente útil, y este es un baremo que introduce Wilfred Bion al psicoanálisis cuando dice, plantea, propone en Aprendiendo de la experiencia la idea de pensamiento sin pensador, en donde dice que el pensamiento es anterior al pensador y cuando se pregunta por qué es esto, él dice, porque es útil, porque es conveniente. Este tipo de argumentación solamente es válida en un contexto no ontológico como el psicoanálisis, que funda Bion en un framework funcional, y no tiene ningún sentido si uno está pensando en un framework clásico, en un psicoanálisis de corte ontológico y causal. En la misma perspectiva, entiendo útil pensar a la idea como ese factor unitario, como ese factor fundamental a partir del cual el psicoanalista trabaja. La idea como unidad funcional. Entonces, pensar la idea como unidad funcional implica pensarla como algo que no tiene un adentro, No puede ser dividido en partes. Es un puntum, lo que no tiene partes. Es como el punto, la menor dimensión de espacio, es el menor índice de perturbación. ¿A qué me refiero con perturbación? Imagínate la personalidad como si fuera una tela. Un manto que puede sufrir perturbaciones, perturbaciones que creen ideas y perturbaciones que absorban ideas. Una perturbación es como una perturbación en el campo, es un exceso o defecto de excitación, pero digo excitación en un sentido absolutamente general, en un sentido muy poco sofisticado, no en el sentido de excitación sexual, sino justamente en el sentido de una perturbación. La idea es el emergente unitario de una perturbación emocional. Cuando una personalidad, cuando una mente recibe una perturbación de cualquier forma, esta perturbación puede tanto crear como destruir una idea. Obviamente que tiene implicancias esto. Tener ideas Es turbulento, es turbulento tanto cuando uno crea una idea por una perturbación capaz de generarla, como cuando uno destruye una idea reintegrándola a esta piel mental. Tener ideas es fundamental. Los analistas tenemos ideas, Los pacientes tienen ideas, las personas tienen ideas. Y uno de los desafíos más grandes a los que los seres humanos nos enfrentamos es cómo construir vínculo con estas ideas, cómo relacionarnos con las ideas, qué hacer con las ideas que uno tiene. Porque claro, no alcanza con tener ideas. Suponte que vos me contás una idea a mí, o como ahora que yo te estoy contando una idea a vos. Vos esa idea no la tenés hasta que esta idea no realiza una perturbación en vos. Esa perturbación puede crear una copia de esta idea en vos, y esa copia ya se convierte en tu idea. Por supuesto que hay ciertos parámetros de filiación en donde a veces resulta no solamente una obligación ética, sino relativamente claro identificar ¿Cuál es el origen perturbatorio de una idea? Si yo te cuento esta idea y a vos se te ocurre algo, o esta misma idea y la podés pensar en vos, aunque sea para no estar de acuerdo, para decir qué cantidad de sandeces que estamos diciendo, entonces esa idea, esta idea produce una perturbación en vos y esta perturbación produce una turbulencia emocional. De igual forma, esta idea de tener ideas y pensar en la idea como una unidad y no como, por ejemplo, como lo piensa Freud, como una sustitución de la acción, como un sustituto sublimado de la acción, como una racionalización. Entonces también puede producir una perturbación en donde esta perturbación absorba una idea y dé lugar a otra. Ahora, la absorbe y ¿qué pasa? Cuando una idea muere, ¿a dónde van las ideas que mueren? ¿En qué se convierten? ¿En qué se transforman? ¿O simplemente desaparecen? Bueno, el estudio de las perturbaciones por ahí requiere algo más que el episodio de un podcast. Es un tema que es apasionante, así como la definición de qué es la acción. Pero mantengámonos en el plano de las ideas como unidades y ¿Qué implica tener una idea? Tener una idea implica que una idea aparezca en mí y yo tenga que construir algún tipo de vínculo con ella. Se puede hacer cualquier tipo de vínculo, cualquier tipo de uso. Hay vínculos que son más fértiles, hay vínculos que son más estériles, hay usos que son más fértiles. Por ejemplo, tengo una idea y la uso para ver hacia lo desconocido. Sería un uso 4 en la tabla de Bion. O la uso para formularme preguntas que antes no existían en mí, como un uso 5. O la uso como una forma de evitar el encuentro con lo desconocido y evitar de esa forma nuevas perturbaciones que produzcan nuevas ideas en mí. Entonces uso esa idea en un uso 2. De la tabla de billar. También puede usar ideas para matar otras ideas, o para tapar, o para aplacar. ¿Cuántas veces uno tiene ideas estúpidas para evitar el impacto con ideas fértiles? Básicamente es casi la definición de la existencia humana. A lo largo de la historia de la humanidad, basta ver que una idea fértil nace para que instantáneamente surja una idea con la misma fuerza, pero completamente falsa o estéril o estúpida o fanática. Y esta idea por algún motivo triunfa durante algún tiempo por sobre la idea fértil, que es rápidamente rechazada por el grupo. Claro, no toda idea rechazada por el grupo es fértil. Como muy bien dice Robert Peirce, para vestir el manto de Galileo no basta con ser perseguido por una institución cruel, además hay que tener razón. Esta frase es tremenda, tremenda. Mucha gente piensa que porque te consideran estúpido que sos un genio. No, campeón, a veces te consideran estúpido porque sos estúpido. Y define a un estúpido? Simplemente la forma en la que se relaciona con sus ideas, o una baja tolerancia a la perturbación, a la perturbación de crear ideas nuevas, o a la perturbación de matar ideas viejas, ideas obsoletas. La preservación de ideas obsoletas esclerosa la mente y convierte nuestra personalidad, nuestra vida cotidiana, nuestra capacidad de pensar en un museo viviente. En un museo, en un cementerio en donde se agolpan cadáveres de ideas que no deberían estar existiendo. Tener ideas y no nutrirlas, y no respetarlas, y no valorarlas. Valorarlas no es aceptar y estar de acuerdo con esa idea, es usarla para crear ideas nuevas, para seguir pensando más allá, para abrir espacio. La idea como un cincel que golpea la cantera y abre espacio ahí donde antes no había poros. Las ideas fértiles implican una tolerancia formidable de la perturbación y su uso para abrir poros en la compacta certeza que tenemos. Tener una idea no es simplemente esta apropiación en términos de propiedad privada. Tengo una idea y sentarte sobre para empollarla y dejarle los plastiquitos puestos. Tener una idea implica ir a bailar con esa idea y que esa idea sea un escalón para nuevas ideas. Sea una lente que me permita aumentar el rayo de oscuridad para ver pequeños foquitos de ideas. Las perturbaciones son muchas veces imperceptibles, pequeñas. En análisis, nuestra tarea como analistas es poder realizar una observación infinitesimal, muy sutil, de pequeñas perturbaciones en la mente del paciente, pequeñas perturbaciones que empiecen o terminen con una idea, con la vida de una idea. No todas las ideas mueren en una espectacular eclosión en un agujero negro, ni todas las ideas nacen como cuásares o púlsares ahí en la mitad del cosmos, o como un enorme Big Bang. Las ideas a veces son mucho más sutiles, como el amor. El amor no siempre es espectacular en su nacimiento. A veces es paulatino y requiere exposición reiterada. Hablo del amor en un sentido general también, no solamente del amor romántico, aunque también tolerar la perturbación del nacimiento y muerte de ideas como unidades operativas es crucial, y la observación pequeña de estas diminutas, infinitesimales fluctuaciones es crítico a efectos de la tarea del analista. Trabajamos ahí donde la sombra no deja ver al ojo no entrenado. Muchas veces nuestros pacientes no se dan cuenta de las transformaciones que esas ideas están sufriendo en su personalidad o en su mente hasta que ya es demasiado tarde. Por demasiado tarde me refiero a que la cristalización del nacimiento o muerte de la idea ya tiene implicancias plenamente observables a la luz del día. Es decir, cuando, para decirlo de manera coloquial, la realidad te estalla en la cara. Este golpe fuerte es lo que nosotros en análisis tenemos que tratar de anticipar. No evitar el golpe, sino evitar el golpe innecesario. Poder seguir el desarrollo turbulento del nacimiento y la muerte de ideas, de forma tal que nuestros pacientes puedan aprender de la experiencia de este tipo de observación de sí mismos. Vos me podrás decir si más o menos venís prestando atención, que las ideas no nacen ni mueren porque no existen, ni que las transformaciones no suceden porque tampoco son. Por supuesto, tenés razón en esto. Lo estoy usando como un modelo para poder hablar, para poder grabar el episodio de un podcast que llegue desde mí a vos, y quizás vos logres tolerar la perturbación que algunas de las ideas en este episodio contenidas puedan generar en vos.
Mientras que uno anclaba, otro sin medir cambió la forma adecuada y se fue. Siempre hay un costo y un pago por ir y venir, siempre hay un cierre cerrado, lo sé. Abro el costurero, busco y salgo a descoser.
Entonces, de vuelta, generan una perturbación No, no, son formas de pensar, son maneras instrumentales de pensar. Así como cuando empecé este episodio te decía que tener una idea y pensar la idea como esta unidad instrumental del psicoanálisis es más útil a efectos técnicos, porque podemos operar con esto al definir una unidad, es también útil a efectos de la transmisión Pensar que la perturbación sucede y pensar que la transformación sucede, aunque no sucedan, aunque no existan, aunque no pasen, aunque mente y personalidad sean constructos hechos sobre una base axiomática para poder operarse psicoanalíticamente con ello. Entonces, cuando vos tenés una idea, ¿qué es lo que tenés? Tenés una posibilidad de crear mundo, tenés una posibilidad de abrir espacio ahí donde estaba compacto. Lo importante no es el nombre de esa idea, el contenido de esa idea, sino la materialidad en la cual esa idea puede ser usada para despertar nuevas ideas, la fertilidad del vínculo que vos establezcas con una idea. Tener ideas es tener futuro, tener ideas es tener la posibilidad de abrir espacio insaturado ahí donde antes era compacto. De igual forma, perder ideas es la posibilidad de dejar el lugar vacante que otrora estaba ocupado por un tumor que probablemente estuviera a punto de iniciar una metástasis fanática en tu mente. Las ideas son móviles y requerís vos de una profunda tolerancia a la perturbación para poder nacer y morir ideas. Tener ideas es tener la posibilidad de espacio, de abrir ahí un lugarcito para que lo que no existe pueda ver la luz, para que vos puedas inventar el futuro en el que vas a pasar el resto de tu vida. Nos vemos la próxima.










