Nadie va a salvarte. Y eso es una buena noticia.

A Spanish-language motivational talk by Millán Ludena recounting his rise from a marginal neighborhood in Ecuador to improving his life through education and personal responsibility. He describes a pivotal moment when his mother insisted on changing his schooling, facing expulsion for unpaid fees, learning about scholarships at age 15, studying diligently for ~100 days to raise his grade to 9.2 and secure support, and concluding that taking responsibility for one’s life is essential.
Questions this video answers
Ecuador.
Approximately 40% (he says "el 40 % de la población latinoamericana").
15 years old.
About 100 days; he achieved a 9.2 grade.
Chapters
Muchas gracias. Hola, muchísimas gracias por el tiempo que nos estamos regalando. Al final hemos resuelto estar acá y creo que la vida es así, la vida es tan maravillosa que nos plantea 24 7 desafíos y al mismo tiempo 2 oportunidades, 2 o los tomamos o nos escondemos o levantamos la mano o nos metemos debajo de la falda y la idea es que nadie nos vea, o nos preguntamos si vale la pena llevar nuestra vida al siguiente nivel o decidimos conformando, haciendo solo lo que hay que hacer. Al final yo creo, yo creo que realmente si pongo a Dios en un capítulo completamente aparte, el tiempo es el principal juez en nuestras vidas, porque con el tiempo nos ponemos en el sitio que nos merecemos por lo que hicimos y por lo que no hicimos, por las veces que levantamos la mano y las veces que no, por las veces que dijimos vale la pena intentarlo y las veces que buscamos un pretexto. Será cuestión de cada uno y es maravilloso pensar cómo realmente somos dueños de nuestro destino desde el presente. Yo soy de Ecuador y me crié en un barrio marginal, en un barrio en donde lamentablemente debe estar el 40 % de la población latinoamericana, allí en donde tienes todo para pensar que nada vale la pena, problemas de drogas, pandillas, limitaciones en educación, en salud, en seguridad, todo para pensar que en realidad no hay oportunidades. De ahí vengo yo un día le digo a mi mamá ¿Sabes qué mamá? Yo creo que nunca voy a ir a la universidad. Se detiene y me mijito, es la última vez que dices tremenda tontería. Y no le hago caso. Resuelvo desarrollar mi vida en las calles, en las pandillas y mi vida iba enrumbada por allí a ser un pandillero. Y me acuerdo clarito un día estaba reunido en la esquina con mis colegas pandilleros cuando de repente mi mamá se aparece por la esquina con chancla en mano y ustedes sabrán que una mamá hispana bastante molesta y con chancla en mano, eso es otra historia, hasta los pandilleros sabían eso. ¿El punto es que todo el mundo se va hacia atrás, llega y me da chancletazos, me lleva para la casa, me sienta en la sala y me mira muchachito de miércoles, yo te parí, sé quién eres y si te me quedas ahí, te me haces líder? Y yo me quedé confundido, porque yo estaba esperando una regañada del diablo, yo no estaba esperando una frase motivacional. Y luego me Y si lo vas a intentar, inténtalo al otro lado. Y yo más confundido, ¿De qué me está hablando? ¿De la otra pandilla o qué? La señora estaba hablando de educación. No sé en dónde lo escuchó. Y a partir de ahora tú y tus dos hermanos se cambian de educación fiscal pública, educación privada. Es problema mío. ¿Cómo yo resuelvo esto? Estábamos en escuela, paso al colegio, y estaba en ese camino, cuando de repente me empiezan a votar por falta de pago. Y es lindo cuando tienes 11 años, porque es un día libre. Es maravilloso cuando tienes 12, el problema es cuando tienes 15. ¿Te da vergüenza? A mí me dio vergüenza. Y un día voy a hablar con el director y le digo ¿Qué tengo que hacer para que ya no me vote? Y el director estás en un colegio privado y si no pagas la pensión, no hay educación. Fin de la clase de economía. Estoy en la puerta y me dices. ¿Como que no dice nada? Quizás tu única opción es una beca. ¿Una qué? Beca. Yo tenía 15 años y fue la primera vez que escuché esa palabra. Beca. ¿Y qué significa eso? Que no pagas. ¿Ya, Ya, que no pagas cuánto? No, no pagas nada. Ay, ¿Y qué tengo que hacer? ¿Noventa sobre cien? Y yo por ese momento era de esos alumnos que preguntaba ¿Y con cuánto se pasa? ¿Ya se acordaron? Sí, yo también hacía esa pregunta. ¿Y con cuánto se pasa? Y efectivamente me dicen con 6 sobre 10. Yo lo que dije no se diga más, me voy para los seis en lugar del diez. Y eso fue lo que hice hasta que me dieron la oportunidad posibilitadora de conseguir un 10 o un 9 para conseguir una beca. Y yo empecé a hacer deberes. Cien días después consigo sacar 9.2, y con 9.2 le digo al director aquí está mi ton, Aquí está mi nota. Y le vengo a decir que no le quiero una beca, quiero que deje de mentirle a los jóvenes. Y el señor me estás muy equivocado, tienes beca. Y completa. Ese fue el día que yo estoy listo para crear mi destino a través de mi sentido de responsabilidad. Porque ¿Cuál era mi responsabilidad? Ir a clases y hacer tareas. Fin de la historia. Eso es lo que debía hacer. Y eso fue precisamente lo ¿Que hice? Le conté a mis hermanos y los tres en un año y medio conseguimos becas completas. Cuando me di cuenta de eso, o sea que yo puedo avanzar en la vida de acuerdo a qué tanto quiero y qué tanto me hago cargo de mí mismo. Y veinte años más tarde estoy seguro que la respuesta es sí, hacerse cargo de uno mismo.










