El arte de crear tu marca personal

In this motivational monologue, Regina (the speaker) challenges listeners to confront the gap between their current self and the person they truly want to become. She argues that many people cling to an outdated identity that produces results they no longer desire, and that true transformation requires "soltar" (letting go) of that old persona. Regina emphasizes congruence—aligning actions, values, and self‑perception—over superficial productivity or rapid results. She illustrates the process through personal anecdotes about weight loss, habit formation, and the shift from a "Regina insegura" to a "persona saludable". The core message is that personal branding is not a marketing trick but the natural outcome of becoming the kind of person who lives the desired life daily, without feeling the need to "arrive" or chase Instagram‑worthy moments. She encourages embracing discomfort, the emptiness that follows letting go, and building sustainable habits that make work feel as pleasant as vacation. The talk ends with a call to action: identify the version of yourself you’re holding onto, release it, and step into the authentic, enjoyable life you design.
Chapters
No, Estratega, no te mientas. Yo no quería darme cuenta, yo no quería conocer a la Regina que deja de hacer y que simplemente es. Porque a veces soñamos con la realidad, soñamos con el éxito, soñamos con lo que deseamos, pero nos da tanto miedo abandonar lo que somos hoy que preferimos vivir sin eso. Y llega un punto en el que tú decides si quieres darte cuenta y No culpo a las personas que no se dan cuenta. De hecho, a veces, a veces las envidio. El no darse cuenta hace que no te sientas mal cuando ya sabes y no haces, cuando ya sabes y no te mueves. Pero creo que en ese momento tu alma como que deja de respirar, se empieza a morir cuando dejamos de sentir. Ok, tal vez dejamos también de sentir lo malo, pero ¿y si dejamos de sentir lo bueno también? Así que no, yo prefería seguir dormida, seguir con los ojos cerrados y seguir corriendo. Y en un punto, no lo sé, tú me dirás si eres papá, si tienes hijos. Yo tengo muchos alumnos. Te das cuenta que lo mejor que puedes hacer por los demás es ser congruente, es hacer el trabajo, y también lo mejor que puedes hacer por ti. Y decides por primera vez abrir los ojos, y una vez que los abres, actuar. Pero también un poco lo difícil es soltar a tu viejo yo. Cuando me dices que no tengo los nuevos resultados que quiero, a veces la respuesta es tan sencilla: no has soltado a la persona que tiene resultados que no quieres. Y mientras no sueltes a la persona que tiene los resultados que ya no quieres tener, ¿Cómo te vas a convertir y cómo vas a tener lo que sí quieres? Es que queremos lo mejor de los dos mundos. Queremos lo mejor de los dos mundos. Yo prefiero uno real, uno congruente, uno en el que no me mienta a mí mismo y diga que las cosas están bien, uno en el que aunque duela, aunque duela, doy un paso hacia adelante, doy un paso por convertirme. Así que hoy yo ya no quiero llegar Y mucho menos quiero llegar rápido. Quiero que el día a día sea tan espectacular que no vuelva a tachar de mi calendario días para que algo suceda, para generar un hábito, para que ya no sea tan pesado. Para, y si pararme a trabajar es tan delicioso como estar de vacaciones, y si no tenía que ser tan pesada la vida. Prefiero pensar que sí y que es pesado y que hay que trabajar de mañana a noche. Prefiero pensar que es pesado. Eso hace que no tenga que hacer el trabajo interno. Lo que te quiero decir hoy es: yo ya no voy a sentirme muerta en vida. Eso quiere decir que una vez que me dé cuenta, voy a actuar. Y eso quiere decir que tenemos que soltar algo en nosotros, a lo que nos aferrábamos. Yo me aferraba a la Regina que hace, la Regina que produce, la Regina que veía que era pesado pero trabajaba. Y si hay una realidad en la que no es pesado, y si hay una realidad en la que no tienes que llegar, y si hay una realidad donde el hoy es espectacular, si hay una realidad donde la presencia Lo era todo. Es más fácil seguir corriendo, seguir diciendo cómo llego más rápido, los mismos resultados de 10 años en 3 meses. Es más fácil ser neurótico, es más fácil seguir con lo que estábamos haciendo y quejarnos por lo que no tenemos que soltar a la persona. Soltar a la persona. Que tiene resultados que ya no quiero. Soltar esa versión de mí, decir gracias, tenía cosas buenas, evidentemente soltar el beneficio secundario. Y una vez que suelto el beneficio secundario y paso el vacío, es que Regina, si suelto mi identidad, me quedo en la nada. A veces estar en la nada es importante, señores. A veces sentir que todo se cae y perder un poco el control, tampoco pasa nada. Te vas a dar cuenta que tenías muchas más bases de las que creías. Porque necesitas confiar un poquito en quién eres cuando dejas de hacer. ¡Qué difícil! Si yo te contara lo que me ha costado el poder decirte esas palabras, era más fácil hacer, era más fácil ser productiva, era más fácil decirte: me vas a amar por lo que hago por ti. Pero el camino se vuelve pesado y el camino no tiene que ser pesado. Aunque las personas te digan que sí, algún día se van a dar cuenta. De que llegas, pero llegas vacío, y cada cima de la montaña simplemente te enseña una que no has conquistado. Entonces sigues en la misma mentira. En cambio, si creas una vida a la cual no quieras huir, una vida que ames, una vida donde no hay que llegar, lo disfrutas en tu día a día, tienes logros, pero son logros que son parte del proceso. Dejas de enamorarte con un resultado, te enamoras en quién te conviertes. La clave estará ahí: te enamoras en quién te conviertes. Esa es la realidad con la que yo viviría hoy. Es difícil soltar un patrón de tantos años, claro. A mí me dijeron productividad, números, dinero, tú. Y si todo se logra, y si no era el hacerlo, simplemente era convertirte y serlo. Yo antes he batallado mucho con problemas de peso. Y batallaba con bajar de peso, y batallaba con bajar de peso, y cuándo voy a bajar de peso, y no voy a comer esto, y me sacrificaba, y tachaba días, íbamos al gimnasio. Hasta que un día, aunque fuera más lento, aunque no fuera instantáneo, decidí convertirme en una persona saludable. Total, dije, voy a convertirme en una persona saludable. ¿Qué hacen las personas saludables? Y sin querer llegar a un objetivo, te bajo tantos kilos, lo hago en tanto tiempo. Dije: voy a empezar a cambiar mi estilo de vida, mi estilo de mente, a lo que haría una persona saludable. Tal vez me tarde más, tal vez le dejo de meter tanta energía desperdiciada, tal vez deje de sufrir, no tenía que ser sufrido, tal vez hasta empiece a disfrutar ciertas comidas healthy, tal vez hasta empiece a disfrutar ir a patinar, tal vez hasta empiece a disfrutar una nueva identidad. Me quito la etiqueta de Regina insegura, Regina gordita, Regina, y me pongo una etiqueta de me gusto, me disfruto, qué delicia lo que como, lo que como me da energía, pruebo cosas diferentes porque me nutren creatividad, pero no me quiero atascar la vida, comer la vida. De hecho, si tengo tanto que quiero hacer, lo escribo, se lo doy a los demás, me expreso, me dejo de comer todo aquello que siento. Me convierto en una persona saludable. Y si pensar, ya pasaron 5 años desde que yo quería ser una persona saludable, desde que— oye, Re, pero ¿cómo? 5 años es un montón. Señores, te quedan millones por vivir, vas a lograrlo. Nada más no la pases tan mal en el proceso. Si te tardas un añito más, pero lo haces genuino, te convertiste, se vuelve un hábito de tu vida, ni viste ese cambio. Simplemente fue orgánico, fue en paz, fue un cambio de conexión contigo, de cambio de identidad, pero sin tan duro, porque tal, lo que tengo que hacer es simplemente en quién me convierto y quién soy. Eso es el emprendimiento, eso es tu marca personal, eso es levantar tu mensaje. Ese es el punto donde te conoces y empiezas a ver ciertas cosas Oye, Reh, pero yo quiero abundancia, ganar más. Por supuesto, yo también, pero es una consecuencia. No quiero, no sé, cerrar un lanzamiento de $100,000 y que diga qué suerte. Quiero convertirme en el tipo de persona que lo hace normal, que es parte del show, del día a día. De eso se trata. Ya no va a ser wow, qué increíble, es como parte de lo que pasa, porque cuando te conviertes, eso es normal. Yo no quería darme cuenta. Yo quería seguir con los ojos cerrados, con la vida que tenía, con la comodidad que tenía, con las personas que tenía cerca. Yo quería seguir ahí, porque darse cuenta te da una responsabilidad de actuar y cambiar, o vivir con tu alma muerta. Entiendo que es más fácil a veces estar dormido, que es más fácil no hacer cambios, que es más fácil. Te lo juro que lo entiendo. Pero enamorarte de ti, de en quién te conviertes, tener el valor para alzar la voz, encontrar los tuyos y darte cuenta que tal vez te estabas rodeando en el ambiente equivocado con las problemas equivocados, darte cuenta que no era tan difícil, que no era lo normal matarte de tal hora a tal hora, lo normal no era pasarla mal. Eso es un poco lo que yo te diría hoy. Entiendo, conecto, a veces duele, a veces incomoda, pero incomoda más sostener lo insostenible. Si hay algo ante tus ojos que le pones la etiqueta insostenible, Suéltalo. Encuéntrate en el vacío. Una vez nos encontramos, nos damos la mano y lo hacemos más amigable. Nadie va a hacer el trabajo por ti. Te podemos guiar, te podemos enseñar, nos podemos tropezar juntos, pero el trabajo es tuyo. Así que respiramos y nos ponemos a actuar. Porque tu vida sí depende de eso. Y peor aún, maybe unos chiquitos también. Maybe los chiquitos no los tienes hoy, los tendrás a la larga. Maybe los chiquitos simplemente es una persona que te ve, cree en eso y te copia. Vivimos en un mundo donde los instagramables nos mienten cada día, cada segundo. Y lo que yo te digo es que está bien. La vida que tú diseñas vivir, esa está bien. Esa es la que diseñamos, una vida de la cual no queremos huir, porque no era tan pesado. Cuando te conviertes, la vida deja de ser pesada. Me paro por esa Regina. ¿Tú por quién te paras? Nos vemos muy pronto.
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