¿Quién es Regina Righi?

In this Spanish‑language monologue, Regina Riggi (who introduces herself as Regina Riggi) explains why she finally launched her own personal brand despite years of advising others on image and strategy. She describes the internal conflict of impostor syndrome, the need for congruence between what she preaches and what she practices, and the fear of being judged online. Regina recounts how she realized that being different—not necessarily the best—was her unique value proposition, and how embracing vulnerability, strategic consistency, and long‑term planning transformed her into a more authentic professional. She outlines the mental “war in the mirror” that must be won daily, the importance of aligning offline and online presence, and offers a step‑by‑step framework for building a strategic personal brand that serves the audience rather than the ego. The video ends with a call to investigate image strategy, understand functional branding decisions, and use the process to become a person who shares value openly.
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Hola, ¿cómo están? Me llamo Regina Riggi, soy consultora en imagen estratégica y hoy te vengo a platicar por qué yo empecé mi marca personal. Cuando te va bien, cuando tienes prestigio, cuando has estudiado mucho, lanzarte a tu marca personal a veces lo vemos como un riesgo. Oye, Regina, he construido tanto tiempo una carrera laboral, tengo mucho que perder por ser un farsante en redes sociales, parecer una burla, parecer un chiste. Y yo lo entiendo, porque yo por mucho tiempo me dediqué a llevar marcas personales, me dediqué a decir a las personas cómo salir en cámara, qué deberían de hacer, qué publicar, pero no me lo digas a mí. Un día me di cuenta que era el error más grande que estaba teniendo en mi carrera. Creo que el reto más difícil que tengo todos los días que me paro en mi cama es ser congruente con lo que predico. Creo que esa congruencia es el reto más difícil que tenemos los dos. Entonces en ese momento dije, sabes qué, si esto funciona también, si esto es tan bueno, creo que es momento de crear la mía, de ser congruente con lo que predico y lanzarme en redes sociales. Si le estoy diciendo a las personas que en este ecosistema digital necesitamos conocerte, necesitas posicionarte, necesitas hacerlo con estrategia, si tan bueno es, ¿por qué yo no me atreví a hacer la mía? ¿Qué quieres que te diga? No me atrevía porque toda la vida me había vestido de negro, me sentía no suficiente, me sentía que no encajaba. Tenía que pedir perdón por ser quien era. Siempre me sentí en un ambiente donde yo no era parte y no me sentía suficiente, no me sentía. Y lanzarme en redes sociales y que me vieran, y que me vieran hacer un video, para mí era como matar todo ese prestigio, toda, toda esa parte de mí. Pero también era una validación de ahora ya puedo ser vista, ahora ya me valido a mí misma. Entonces sí entras en un loop emocional, no te voy a mentir. Pero en un punto lo hice porque sabía que detrás de una pantalla yo podía encontrar los míos. Yo podía conectar con personas espectaculares que eran como yo y que tal vez no parecían, y que tal vez todas las herramientas de 12 años que yo tenía en temas de imagen, percepción y estrategia podían ayudarles. Pero, ¿cómo le podía decir a los demás que yo tenía la clave de lo que iba a ayudarles si yo no lo aplicaba en mí misma, si no veían en mí el vivo resultado del que yo hablaba? No sé si a veces te pasa que dices: en serio, soy bueno, tengo algo espectacular en la mente, pero no me atrevo a lanzarme, no me atrevo a enseñárselo a los demás. Y perdón que te lo diga así, pero es el acto egoísta más fuerte que tenemos. No lanzarnos al mundo es egoísta porque me guardo el valor en lugar de compartirlo. No estoy al servicio de mi ego, estoy al servicio de mi audiencia, lo que yo puedo darles, de lo que yo puedo expresar. Hoy en día no me atrevo a leer un libro y no compartirlo en redes sociales Porque es parte de entender que en esta era no nos lanzamos porque queremos tener las cosas terminadas. Y hoy en día estamos en la era del producto, somos producto del producto. Quiero enseñarte el proceso de creación. Entonces sí me lancé con un montón de miedo, con el síndrome del impostor hasta acá, y siempre se me dio clave y muy guardada esta frase: yo no tenía que ser la mejor. Yo toda la vida intenté ser la mejor, estudiar más MBA, maestría, Y llegué a un punto donde ya no tenía que ser mejor, tenía que ser diferente. Encontré ese factor diferenciador. Diferente era mejor que mejor. Y apostar por eso, por ese valor auténtico y único. No me puedo ir más, soy yo, no puede haber competencia que sea mejor que ser yo en ser yo. Y por eso me lancé, y por eso abrí la puerta, y por eso me eché un licuado y un clavado a este mundo de la marca, este mundo de de licuar todo lo que eres tú, un licuado de lo que eres desde que te despiertas hasta que te duermes, de lo que consumes, de lo que te hace buen profesional, pero también de lo que te hace buena persona. Porque en redes sociales y en el mundo de la marca personal, no simplemente quiero que seas bueno en lo que haces, quiero conectar contigo, quiero que me caigas bien, quiero que tus valores al momento de yo estar contigo se trasladen a los míos. Eso es la marca personal. Cuando no vas a una reunión de amigos, no vas a una reunión de trabajo, lo que opinan los demás de ti se convierte en esa etiqueta, en esa marca. Mi trabajo es que sea congruente, que tú lo diseñes. Mi trabajo es que la marca personal pueda salirse solo de la pantalla, y cuando te veo en persona y cuando te veo de forma digital seas la misma. Esa congruencia es la clave. La marca personal era dejar de pensar qué me gusta, blanco, azul o negro. Quiero decir, ¿qué es congruente con mi audiencia? ¿Qué es congruente con el mensaje que quiero dar? La marca personal fue dejar ese like para mí y empezar a compartir lo que soy en la vulnerabilidad más grande, con estrategia, con mi audiencia. Entonces entiendo que hay personas que me digan, Regina, puedo perder mucho lanzarme. Y sí, puedes perder mucho al lanzarte si no hay estrategia. Siempre lo digo, acción sin estrategia son ocurrencias. Pues medio que pongo esta foto de perfil, medio que publico esto. No, no es medio, es tu reputación, es tu credibilidad con lo que se trabaja. Creo que en esta vida hay que aprender a venderse para conseguir pareja, para conseguir un mejor trabajo, para conseguir inversionistas. Entonces, cuando hablo de esos temas, no hablo de ser influencer, hablo de ser bueno, parecer bueno y que te paguen como tal. No te miento, todos estos videos que voy a hacer contigo es este Detrás de la estrategia, porque sé que detrás de la estrategia, detrás del personaje, detrás de la marca, hay una persona que tiene mucho miedo a salir, a ser juzgada y a ser vista. Por alguna razón nos enseñaron a no llamar mucho la atención, a no incomodar, y no queremos incomodar cuando hacemos el tema de redes sociales, pero sí queremos aprender a polarizar, compartir un mensaje que conecte con los míos o repele a los que no lo soy. Cada vez que alguien me dice es que Regina, jamás te compraría, está está bien si me compras tú. No me compraría, ¿quién me tiene que comprar? No me compraría mi audiencia meta. De eso se trata la marca, y de eso es el core de lo que quiero hablar yo contigo en estos videos. Eres tú, eres valioso, eres importante. Lo que tienes en la mente puede ayudar al mundo, pero la guerra se gana enfrente del espejo todos los días. Enseñarte a hacer una marca es muy sencillo. Te voy a enseñar el paso a paso y vas a decir, re, era muy sencillo, hay una receta. Pero la guerra mental que se gana todos los días enfrente del espejo, la guerra mental que todos los días tengo que ganar enfrente del espejo, ahí está la clave. La autovalidación, el autoconcepto que debo de tener. Cada vez que veo a alguien en redes sociales que lo hace y digo: jamás lo haría como esa persona, qué ridículo. Pausa. Jamás lo haría como él, pero me encantaría tener el autoconcepto que esa persona tiene, verse a sí mismo de esa forma para atreverse. Creo que ahí hace toda la diferencia. La guerra no es enfrente de la cámara. Cuando tienes una estrategia, te paras a hacer lo que tienes que hacer, publicas lo que tienes que hacer, delegas tu marca y sigues adelante. La guerra es enfrente del espejo, tener el juego a largo plazo, tener la estrategia los próximos 10 años. No es tan importante lo que haces en el juego, pero es indispensable tener claridad del juego que vas Prefiero que pases un par de meses viendo el juego a largo plazo que vas a jugar, que simplemente actuando y perdiendo la energía, la presencia y la atención, que es lo más importante que tienes. Así que de eso se va a tratar. ¿Por qué hice mi marca personal? Por ser congruente contigo. Porque si yo sabía que esto funcionaba, qué fácil es decir a los demás lo que tienen que hacer. Ponerme en primer plano y decir go, voy a estar jugando el juego contigo enfrente de la cancha. Para mí esa es la congruencia, para mí esa es la clave. Para mí la congruencia son ventas y a veces el acto más importante que tenemos que hacer es con nosotros mismos. El miedo más grande de lanzar mi marca era ser vista, era ser juzgada. Un día te das cuenta que por lo que te juzgan también te envidian. Un día te das cuenta que más importante que lo que logras una vez que te atreves a lanzar tu marca, es la persona en la que te conviertes. Y yo en todo este proceso me he convertido. He dejado de querer cosas. Te conviertes en el tipo de persona que le llegan esas cosas. Entonces, de eso se trata, de que des un paso de valor, de que lo hagas con estrategia, pero que te des cuenta que lo más difícil no es lo que tienes que hacer, sino ganar la guerra enfrente del espejo que te dice por qué tú sí puedes, porque este es tu momento. Así que no te animo a que crees tu marca personal. Simplemente empieza a investigar sobre esos temas. Ve lo que es la imagen estratégica, ve qué traslada la marca personal, que tiene que ver con tu apariencia, con los espacios, tiene que ver con cómo te comunicas, pero también cómo respondes en redes sociales, la foto perfil que tienes. El día de mañana no es si me gusta o no me gusta, no es a valor estético, es a valor funcional. ¿Te conviene o no te conviene? No lo hacemos por una etiqueta, por lo que el otro piense de mí. Lo hacemos por la acción que trasciende la opinión. Me gusta, no me gusta, compro, no compro, voto, no voto. Entonces se vuelve mucho más interesante este juego. Bienvenido al juego detrás de la estrategia, detrás de la imagen, detrás de la marca. Las guerras mentales que rompemos todos los días para poder estar enfrente de la cámara, la energía que tenemos que tener. Esa es la verdadera estrategia. Así que espero que te haya servido este pequeño video donde te explico porque yo lo hice, las guerras que tuve que atravesar para hacerlo y que al final el real beneficio, el real goal que logré fue el convertirme en ese tipo de persona que da, que expresa a los demás, que no se guarda lo que tiene dentro. Y eso ha cambiado mi vida y espero que cambie la tuya.
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