In this Spanish‑language motivational monologue, Regina confronts the listener about the pervasive “impostor syndrome” that keeps many people stuck in self‑doubt. She argues that the stories we tell ourselves—“I’m not ready,” “the neighbor is better,” “why me?”—fuel that syndrome and prevent us from taking decisive action. Regina stresses that courage is not the absence of fear but the willingness to act despite it, and that strategic, long‑term vision (thinking ten years ahead) is essential to break free from a “gray” life of safety and shame. She calls for bold, purposeful action, supported by community, generosity, and self‑validation, rather than waiting for external approval or certificates. Throughout, she frames the journey as a collaborative process: by sharing our hard‑won lessons and giving value to others, we transform ourselves and inspire others to do the same. The talk ends with a rallying invitation to co‑create a new story of greatness, where each person decides to kill the impostor syndrome, embrace their own light, and live a colorful, purposeful life.
Chapters
Puedes tenerlo todo, puedes tenerlo todo, pero tú decides cuándo. Tú decides cuándo lanzarte, cuándo escucharte, cuándo seguir creyendo: seré lo suficientemente preparado, inteligente, será mi momento, será el del vecino. Creo que puedes tenerlo todo, pero todo depende de las historias que te cuentes de ti. Y a veces nos creamos historias bien tristes de nosotros mismos. Nos creemos la historia de: todavía no estoy listo, qué oso, ve el de enfrente, hay tanta gente que lo está haciendo, ¿por qué yo? ¿Qué tendré yo de especial? Y entonces hay algo que viene y nos mata que se llama el síndrome del impostor. ¿Lo conoces? Este síndrome que dice: nunca, tú nunca, pero sí el de enfrente, sí el de al lado. Algún día será tu momento. ¿En serio algún día será tu momento o el momento es cuando tú lo decides? ¿En serio esas personas que tienen éxito se la creyeron desde el día 1 o se aventaron? ¿O fue un salto de valor, un salto de valentía, un acto de coraje, un acto de congruencia? El atreverse, el lanzarse, el matar ese síndrome del impostor y decir: oigan, soy proceso del proceso, soy un producto del producto, me voy creando a mí mismo, pero en lo que me creo logro grandes cosas en la vida, te comparto el proceso. ¿Y sabes cuál es la diferencia entre esas personas y ¿Y los que no lo hacen? Que unos no tienen tanto miedo a cometer errores, no tienen tanto miedo a fracasar, no tienen tanto miedo a que les digan: "Ay, ridículo tu video, bueno, saco otro mañana". Pero no lo estoy sacando bajo la manga. Dicen por ahí que acción sin estrategia son ocurrencias. Lo estoy sacando con una estrategia, me estoy lanzando. Porque no pienso en mi siguiente paso, pienso en mi vida en 10 años. Soy un visionario, sí. De esos que al inicio les dicen locos hasta que tienen una idea y triunfan, y en ese momento sí son visionarios. En ese momento, así sea tu momento, quiero que te dé miedo, porque creo que el miedo es parte del proceso. Creo que la valentía no es lo contrario al miedo. La valentía es actuar con todo y miedo, con todo y vergüenza. Pero creo que hay personas que por no tener vergüenza, por no tener esas emociones incómodas, prefieren vivir toda su vida gris. Y creo que hay otro lado cuando decides no ser gris. Y creo que el color vale la pena, una vida de color, de emoción, de pasión. Pero no consigues lo que quieres en la vida, consigues lo que eres, lo que te conviertes, lo que te atreves a ver en ti. Oye, Regina, pero una gran versión de mí, ¿qué me espera? Pues te esperará. Sentada. Pero yo estoy segura que tarde o temprano dejas de luchar, que tarde o temprano dejas de creer, que tarde o temprano dejas de ver que es posible para ti. De hecho, no quiero saber cuántas personas hoy me escuchan y me dicen: yo ya ni creo que eso es posible para mí, yo ya me cansé de luchar, ya me cansé de cometer errores, ya me cansé de intentarlo y que no funcione, ya me cansé de hacerlo mal, yo no debería de tener estos problemas. Si la vida quisiera y este fuera mi camino, no debería de haber problemas. Yo creo que es el error. No lo estás haciendo mal por tener problemas, lo estás haciendo bien. Se llama vida, se llama ser humano, se llama regarla, se llama volverte a parar, pero pararte por algo que valga la pena, por un mensaje que te llene. Creo que sí se puede. Con estrategia se puede, con visión se puede, con comunidad se puede, con valentía se puede. Lo único que no creo que se pueda por mucho tiempo es vivir gris, en las sombras, callado. Saber que eres bueno, pero saberlo tú, que los demás no lo vean y no te paguen como tal. Creo que eso no es vida. Oye, Regina, pero vivimos en un mundo donde todo el mundo sobrevive. Sí, pero tal vez hoy me escucha alguien que no. Tal vez hoy me escucha alguien que ha pagado el resto de su vida para convertirse en alguien espectacular, y es momento que lo vean como alguien espectacular. Pero es momento que te veas como alguien espectacular. Es momento que te veas en grandeza. Tal vez ese es mi mensaje para ti hoy. ¿En qué momento matamos el síndrome del impostor y hacemos crecer a tu yo en grandeza? Y yo quiero tomar a tu yo en grandeza y decirle: ven, vamos a jugar, vamos a caminar, vamos a enseñar a los demás el potencial, el valor que puedes darles, vamos a enseñar lo que te ha costado años aprender. Dolor es aprender. Vamos a darle al mundo eso que tienes dentro porque es un acto de generosidad, es un acto de amor, es un acto de abundancia. Mientras lo damos, vamos a convertirnos en ese tipo de persona. Se puede, se puede, pero es una decisión. Se puede, pero hay que verse en grandeza. Se puede, pero hay que entender que tu luz incomoda a otros, que a veces prefiero que no incomodes, que estés chiquito, callado, tranquilo. Hazme crecer a mí. Tú shh. Y un día decides que el shh es para alguien más, que tú te paras por tu vida, te paras por tus sueños, te paras por tu mensaje, te paras por tu comunidad. Y ese día tu vida cambia, pero no cambió por lo que hiciste, cambió por la persona en la que te convertiste. Este es un viaje de convertirnos juntos, es un viaje de enseñar el proceso, de enseñar a los demás lo que tienes dentro. Y lo que tienes dentro es valioso. Pero necesito que lo valides tú. Ya no puedo dejar que el vecino venga y te valide y te ponga un sello o un diploma y ahora sí tú vayas por la vida. ¿Por qué te cuento eso? Eso es temporal. Tarde o temprano vas a querer otro sello y otro sello y otro sello. ¿Y sabes qué? Así es la vida de pasividad, de los que nunca se lanzan, de los que nunca se atrevieron. No es la historia de tu vida. No es la historia de mi vida. ¿Te parece si creamos una juntos?